Hola non, aquí estoy de vuelta XD, la verdad es que antes de empezar solo quería decirles una cosita n.n, bueno por su puesto agradecer sus review y advertirles que cuando volví a releer el capítulo me percate que una parte quedo algo… mmm… ¿subida de tono? XD, bueno ustedes juzgaran.

Advertencia: este capítulo podría decirse que contiene algo de lime, o por lo menos tiene una parte bastante pervertida, si no les agrada, tratare que el siguiente quede más romántico XD y no tan… bueno ya saben XDD.

> > > Cap 2: La rosa más hermosa. > > >

Los rayos dorados del sol caían sobre los enormes campos, los bosques, las montañas, los lagos y las ciudades. La fresca frisa acariciaba cada rincón de la tierra, el mundo parecía despertar lentamente del largo letargo del invierno, ahora los árboles se veían vigorosos, repletos de hojas verdes y flores coloridas, el suelo se había alfombrado de verde, el bosque y la pradera recobraba su color, las montañas se desnudaban del duro y frió hielo que las había cubierto durante el invierno, creando riachuelos que bajaban llevando la más pura de las aguas y el claro cielo surcado de traviesas y esponjosas nubes, en donde las aves se perdían.

Definitivamente, hoy, era una bella mañana, un nuevo día que comenzaba y que demostraba que el latido de la primavera palpitaba con más fuerza que nunca.

El joven se despertó por el impetuoso canto de las aves, que parecían más alegres que ayer y por los brillantes rayos del sol que chocaron contra su rostro. Se levanto aún somnoliento y se acerco hasta la ventana mientras bostezaba.

- Que lindo día – dijo sonriendo ante el verdadero espectáculo de la naturaleza.

Y así se quedo, dejando que los minutos pasaran, hasta que de pronto algo en su mente se ilumino.

- Tengo una idea… - dijo al fin alejándose de la ventana.

Tomo un rápido baño, para refrescarse y despertarse de una vez por todas, se seco y se vistió con rapidez, y salido presuroso de la casa aún con el pelo mojado y completamente desordenado.

- Buenos días – dijo dirigiéndose a una pequeña mata de rosal.

El chico le tenía un gran cariño a esa planta, ya que él mismo la había plantado y gracias a sus cuidados ella había sobrevivido todo el crudo invierno y ahora el rosal parecía agradecer su dedicación llenándose de hermosos botones de rosas rojas.

- Pero que tenemos aquí – dijo acercándose un poco más al rosal.

La primera rosa había florecido, el chico se inclino sobre el rosal y toco con delicadeza los suaves pétalos de la flor de un rojo intenso, parecido a la sangre y no pudo evitar imaginarse estar acariciando la suave y tersa piel de la joven que le había robado el corazón, cerró durante unos segundos los ojos y su mente viajo hasta ese frío y lluvioso día de invierno, en donde sus sentimientos habían quedado al descubierto.

- Zelda… - susurró aún sin abrir los ojos.

Desde aquel día nada había cambiado, los sentimientos que habían encontrado se habían fortalecido a través del tiempo y ahora lo que más deseaba era tenerla cerca. Nuevamente volvió a abrir los ojos, para encontrase con los bellos pétalos de la rosa, de inmediato se incorporo y corrió a la casa para terminar de arreglarse y comer algo antes de partir.

Una vez listo volvió a salir de la casa y antes de llamar a Epona corto con cuidado la rosa que antes había estado admirando.

- Siempre puedo contra contigo – le dijo a la yegua una vez que estaba montado sobre ella, mientras acariciaba los cabellos de su cabeza – Vamos… - le dijo tirando solo un poco de las riendas – Hacia el castillo.

Epona relincho antes de partir. La yegua corrió atravesando las verdes praderas, Link disfrutaba del viaje, el viento chocaba contra sus cara secando su pelo, a esta velocidad en poco tiempo estarían en el castillo.


La joven caminaba tranquilamente por los pasillos del castillo, traía un vestido simple de color azul oscuro, con mangas largas y bordado con delicados hilos de oro, sobre sus caderas había un hermoso cinturón también de oro, la tela de la parte superior se ajustaba perfectamente a su silueta mientras que la tela que formaba parte de la falda del vestido caía hasta el suelo con gracia.

- Buenos días princesa – le dijo la mujer a sus espaldas.

- Buenos días Impa – le respondió la chica, girando para poder ver a la mujer.

Ahora caminaban juntas hacia el comedor. La mujer miraba a la chica con algo de curiosidad, ya que ella parecía especialmente alegre hoy.

- ¿Le sucedió algo? – le pregunto al fin rompiendo el silencio.

- No, pero me parece que hoy es un día muy hermoso – le respondió mientras apartaba un mechón de cabello de su rostro - ¿No lo crees?

- Si, por supuesto princesa. La fresca primavera siempre trae consigo bellos días – le respondió – además que es una época perfecta para el amor – agrego mirándola de reojo, sonriente.

La chica se sonrojo ante las palabras de su tutora, había entendido perfectamente la indirecta. Impa conocía la relación entre ella y Link, aunque aún no era nada formal, últimamente se habían estado viendo muy seguido.

- Link… - susurro al recordar al apuesto joven.

Impa alcanzó a escuchar el susurro de la chica y sonrió enternecida, se notaba que la princesa estaba muy enamorada de Link y también se notaba a leguas que el chico le correspondía. Desde ese lluvioso día de invierno la joven princesa se veía radiante y una linda sonrisa adornaba por lo su rostro, Impa se sentía muy feliz por ella, ya que desde hace mucho que no la veía así.

Lo que siguió del camino fue silencioso, al llegar al comedor se encontraron con el rey que las estaba esperando con la mesa ya servida lista para desayunar. Luego de terminar de comer Zelda se excusó y salió al jardín del castillo, no deseaba quedarse dentro un día tan lindo como este.


Link ya se encontraba a las puertas del castillo, estaba algo nervioso, no sabía porque pero siempre que venía ha visitar a Zelda le costaba mucho controlar sus nervios, respiro hondo y luego se decidió a tocar la puerta, pero antes de que su mano chocara contra la madera la puerta se abrió de golpe.

- ¡Link, que sorpresa! – le dijo alegre la mujer.

El chico se quedo petrificado al ver a la alta mujer vestida con ropas Sheika.

- Hola Impa – dijo bajando la mirada avergonzado, escondiendo la rosa tras su espalda.

- Zelda se encuentra en el jardín, de seguro se alegrara mucho de verte – le dijo poniendo una de sus manos sobre el hombro del chico – bueno, yo debo salir un momento, espero poder verte más tarde.

Luego decir esto comenzó a avanzar.

- Por cierto, esa rosa que llevas es muy hermosa – le dijo antes de que él cerrara la puerta del castillo – estoy seguro que a la princesa le encantara.

Link volvió a sonrojarse y nervioso termino de cerrar la puerta. Luego avanzó por el castillo dirigiéndose hacía el jardín real. Una vez ahí pudo divisar de inmediato a la joven princesa, que se encontraba sentada sobre una de las bancas.

- Se ve increíblemente hermosa… - susurro, tragando saliva.

La fresca brisa agitaba con gracia su largo cabello rubio, que se encontraba completamente suelto, ni siquiera traía puesta la tiara que acostumbraba a usar, sus mejillas tenían una leve tonalidad rosa y sus labios entre abiertos se veían increíblemente apetecibles, además que la tela oscura del vestido se le apegaba al cuerpo, marcando cada una de sus perfectas curvas.

El chico se acerco con extremo cuidado y aprovechando que ella se encontraba con los ojos cerrados y completamente inmersa en sus pensamientos, disfrutando de la brisa primaveral la abrazo por la espalda, hundiendo su rostro en el cuello de ella, sintiendo la dulce fragancia que emanaban sus cabellos y su piel.

- Te vez hermosa – le susurro junto a su oído.

Zelda se sobresalto al sentir los brazos del chico estrechándola y se estremeció con el roce del calido aliando del joven sobre su oído. Volvió a cerrar los ojos y inclino su cabeza hacía atrás, apoyándola sobre el hombro de él.

Link admiro la blanca piel del cuello de la joven y no pudo resistirse, sin pensarlo dos veces comenzó a besarla. La chica suspiro producto de las suaves caricias que el joven le otorgaba.

- No sabes… cuanto… te extrañe – le dijo con voz entrecortada.

La chica se aparto lentamente de él, para luego incorporarse.

- Creí que no vendrías – le dijo mientras observaba como él la imitaba y también se levantaba.

- Hoy cuando desperté pensé que era un lindo día para dar un paseo – dijo acercándose a ella – pero… también creí que ningún paseo sería perfecto sin la compañía de una hermosa jovencita, es por eso que estoy aquí.

El chico se arrodillo ante Zelda y tomo una de sus manos entre la suya, mientras la chica lo miraba con notoria confusión.

- ¿Le gustaría acompañarme? – le pregunto mirándola fijamente, esbozando una encantadora sonrisa.

- Sería… un verdadero placer – le respondió mientras se arrodillaba para quedar a la misma altura del chico.

- En ese caso, recibid este obsequió – dijo entregándole la rosa, color carmín intenso, a la chica – Es una flor de un solitario rosal que he plantado en el fondo de mi corazón, para que este simple florido con tu recuerdo… - agrego si saber de donde, ni como se le habían venido a le mente esas palabras.

- Link… - dijo sin saber que responder – es hermosa – logro decir al fin tomando con sumo cuidado la flor entre sus manos – se ve que ha sido cultivada con mucho cariño – dijo mientras acariciaba con suavidad los pétalos de la rosa.

- Así es, con infinito cariño la cultive para ti…- dijo acercando su rostro lentamente al de ella – para poder robarte solo un beso…- continuó casi en un susurro, acariciando la suave mejilla de la chica.

- Una flor que lo dice todo… y como agradecimiento un beso solo para ti - agrego antes de acortar la distancia que los separaba, uniendo sus labios en un cálido y fogoso beso.

El chico profundizo el beso atrayendo el cuerpo de la joven hacia el suyo, Zelda sostuvo la flor con una sola de sus manos y con la que tenía libre acaricio el rubio cabello del chico, desordenándolo. Luego de unos minutos, ambos se vieron obligados a separarse por la falta de aire, pero mantuvieron unidas sus frentes mientras sus ojos azules se cruzaban y sus respiraciones se normalizaban lentamente.

- Si ese es mi premio al regalarte esta flor – le dijo lamiendo sus labios, como saboreándolos – creo que tendré que hacerlo más seguido.

- Solo quieres aprovecharte… - le dijo divertida, mientras se levantaba separándose del joven – es mejor que partamos ahora, sino se nos hará tarde.

- En ese caso vamos… - le dijo tomando una de sus manos y caminando junto a ella hacia el castillo.

Se separaron cerca de la entrada, la chica iría a poner en agua la rosa, mientras él le pediría permiso al rey para que le permitiera salir con la princesa. Luego ambos se reencontraron en la entrada del castillo.

- Epona nos llevara más rápido – le dijo mientras que la ayudaba a subirse en la yegua.

La chica tuvo que sentarse de lado, ya que de otra forma le incomodaba el vestido, Link subió de un salto, sentándose detrás de ella, pasando sus brazos por los costados de la joven para poder tomar las riendas. Zelda aprovecho la posición en la que estaba y se recostó sobre el pecho de Link.

- Vamos Epona – dijo antes de que la yegua comenzara a trotar.

Zeda iba encantada mirando el hermoso paisaje, en esta primavera, hasta el momento, no había tenido oportunidad de ver las afueras del castillo. Admiro el prado verde bañado por los dorados rayos del sol de ese cielo tan claro e infinito, las montañas imponentes, los arroyos que se habían formado por el derretimiento del hielo. Link sonrió al notar la maravillada cara de la princesa.

Al poco tiempo llegaron a un pequeño bosque que era atravesado por un arroyo de agua cristalina. Link bajo de Epona y ayudo a la chica ha hacer los mismo, tomándola de la cintura, al bajar los jóvenes quedaron a escasos centímetros, pero ninguno de los dos se movió.

- Este lugar es muy tranquilo… - le susurro el chico, escuchando el suave silbido de las ramas y sintiendo la brisa fresca.

- Escucha el susurro del manso arroyo, ven… acerquémoslos a la orilla – le dijo tomando su mano y comenzando a caminar.

Epona relincho y luego comenzó a avanzar, acercándose al arroyo y recostándose cerca de la orilla dispuesta a tomar un largo descansó, como si supiera el tiempo que los jóvenes pretendían permanecer en ese lugar.

La chica se sentó junto a la orilla, mientras miraba la clara corriente, cerró sus ojos oliendo la exquisita fragancia que despedían las numerosas y coloridas flores a su alrededor y esbozó una sonrisa al sentir como el chico se sentaba junto a ella, el momento era perfecto, el aire fresco, la música que producía la naturaleza a su alrededor y lo más importante… estar junto al joven que amaba.

- Me alegra mucho que me trajeras hasta acá… - le comentó la chica aún con los ojos cerrados.

El chico se recostó sobre el césped disfrutando de la tranquilidad mientras sus ojos se cerraban lentamente.

- ¿Qué fue lo que le dijiste a mi padre para que pudiéramos salir? – Le pregunto abriendo los ojos, dirigiendo su mirada hacía el chico que se encontraba recostado a su lado - ¿Link? – Volvió a preguntar - ¿se quedo dormido? – pensó acercándose lentamente hasta él.

Con cuidado puso ambas manos sobre el césped a los lados de la cabeza del chico, observando la lenta respiración de él, se veía tan tranquilo y guapo que no pudo evitar sonrojarse.

- ¿Link? – volvió a preguntar acercando un poco su rostro.

De pronto el chico abrió sus ojos y con gran rapidez atrapo a la joven en un calido abrazo. Zelda no había alcanzado a reaccionar, pero cuando se dio cuenta de lo que estaba sucediendo se aparto del joven apoyando nuevamente sus manos sobre el suelo y miró enfadada al joven que parecía muy divertido.

- Solo te estabas haciendo el dormido – lo regaño, mientras se volvía a sentar en la mismo lugar de antes pero esta vez con sus dos brazos cruzados sobre su pecho.

Link también se sentó y miro a la joven, sonriente se acerco hasta ella al tiempo que volvía a abrazarla.

- ¿Qué haces? – le pregunto al sentir como él la estrechaba con fuerza contra su cuerpo.

- ¿Aún estas enfadada conmigo? – le pregunto tomando con suavidad la barbilla de la chica, haciendo que ella lo mirara.

- Sabes perfectamente que me es imposible – le respondió girando, para poder quedar frente al chico.

- ¿A si, en ese caso… demuéstramelo – la desafió acercando peligrosamente su rostro al de ella.

Zelda pasó sus brazos por los hombros del joven, apoyando sus manos en la nuca de él, atrayendo su rostro al suyo juntando sus labios. El chico cerró los ojos y dejo que su cuerpo nuevamente cayera sobre el ceded sin romper el beso, sintiendo como sus labios y los de la princesa se movían a perfecto compás, definitivamente le encantaban los besos de la princesa.

- ¿Satisfecho…? - le pregunto en un susurro separándose solo un poco de él, para poder observar el rostro del chico que aún permanecía con los ojos cerrados.

Link abrió los ojos y miro a la joven que se encontraba sobre él y con una de sus manos acaricio el rostro de la chica, recordando los suaves pétalos de la rosa que le había regalado a la joven.

- No estoy seguro – le respondió sonriéndole con picardía.

- Con que eso crees…- le dijo siguiéndole el juego – entonces… vamos a ver que dices después de esto… - le dijo volviendo a besarlo esta vez de una manera mucho más apasionada.

(N.A: de aquí en adelante las cosas se ponen un poco (cof cof)… sofocadas XDDD)

La chica recorría con sus manos el torso del joven sin dejar de besarlo, Link trataba de contener las sensaciones que recorrían su cuerpo producto de las caricias de la joven, ella pareció notar que el chico estaba disfrutando, por lo que decidió incursionar el cuerpo de él de manera mucho más atrevida mientras rompía el apasionado beso solo para bajar lentamente por su cuello besando su piel.

- Zelda… - suspiro el chico con voz entrecortada.

- ¿Te gusta? – le pregunto también con voz entrecortada, mientras sonreía complacida.

Link decidió tomar el control de la situación, aunque la palabra control ya se salía de todos los límites, porque claramente los dos jóvenes ya lo habían perdido hace mucho. Tan solo con un rápido movimiento la chica quedo recostada sobre el ceded y ahora era él quien estaba sobre ella.

- Tú eres la que me gusta…- le susurro antes de volver a unir sus labios con los de ella.

Nuevamente habían comenzado con su peligroso juego de caricias y besos, ambos sabían que si las cosas seguían como iban ninguno de los dos podría detenerse. El chico paso una de sus manos por la espalda de la chica, desabrochando lentamente la parte superior del vestido y con sumo cuidado fue deslizándolo por los hombros de ella, dejándolos al descubierto.

- Me gustas demasiado… - le volvió a susurrar mientras recorría la suave piel que iba descubriendo a medida que deslizaba lentamente la tela del traje.

La chica suspiraba con cada beso que Link depositaba sobre su sensible piel, sabía que tenían que detenerse, pero no deseaba que el parara, estaba disfrutando enormemente los besos y las caricias del chico. Link saboreaba casi con desesperación la exquisita piel de la princesa.

- Link… - lo llamo suspirando su nombre, inclinando su cabeza hacía atrás.

El chico acarició con una de sus manos los pechos de la joven, que aún estaban protegidos por la tela del vestido mientras volvía a besar los labios de la chica. Zelda se aferro al césped al sentir el travieso movimiento de las manos de Link. Nunca habían llegado tan lejos y ninguno de los dos podía negar que no estuviera disfrutando del momento, pero aún así sabían que todavía no estaban listos.

- Es mejor… detenernos… - le dijo de manera entrecortada, tratando de recuperar el aliento al tiempo que empuñaba sus manos, que se encontraban deseosas seguir recorriendo la perfecta figura de la joven.

- Tienes… razón… - lo apoyo, acariciando aún el rostro del joven.

(N.A: n.n bueno, de acá en adelante la cosa se normaliza… un poco XDD)

Link se quito de encima de la chica, sentándose y la ayudo a hacer lo mismo. Zelda se sonrojo al observar el estado en el que se encontraba, la tela de la parte superior a penas cubría sus pechos y la falda del vestido pasaba entre sus piernas, dejando al descubierto sus muslos. Link también se sonrojo al mirarla, pero a pesar de eso no pudo apartar la mirada, estaba completamente hipnotizado.

- Que vergüenza – dijo cubriendo sus pechos con sus brazos.

- Te ves hermosa – comentó el sin pesar antes en lo que decía.

El cabello suelto y revuelto, sus mejillas teñidas de rosa, sus aún demasiado apetecibles labios, sus hombros desnudos, todo en ella le parecía perfecto.

- No digas eso Link… me da mucha pena… - le dijo mientras bajaba la mirada avergonzada.

- ¿Por qué? – le pregunto acercándose a ella, tomando con delicadeza su barbilla levantando su mirada – si eres la criatura más bella que puede existir en este mundo – dijo mirándola intensamente, regalándole un fugaz beso en los labios.

La chica miro al joven luego de que los labios de él se apartaran de los suyos y también quedo como hipnotizada. Link se veía increíblemente guapo, su rebelde pelo más revuelto que de costumbre, sus brillantes ojos azules que no dejaban de mirarla, sus mejillas levemente sonrojadas, sus labios entreabiertos y esa respiración agitada que aún no lograba normalizar, tal vez si seguían solo durante unos minutos más… rápidamente aparto esa idea de su cabeza, tratando de concentrase en otra cosa.

- Es mejor que me arregle el vestido – dijo mientras comenzaba a subirlo.

- Déjame ayudarte – le dijo el chico tomando la tela del vestido y colocándola correctamente es su lugar, luego abrazo a la chica para poder amarrar la parte de atrás del traje.

Zelda sintió las manos de Link sobre su espalda, miró hacía el frente y vio el cercano rostro de él. Su corazón comenzó a acelerarse nuevamente.

- Ya esta – dijo el chico apartándose de ella mientras le sonreía – solo…- comenzó a decir mientras acercaba su mano esta el rostro de la joven.

Ella cerró sus ojos instintivamente y los abrió al sentir que el acariciaba su pelo y luego acomodaba algo en el.

- Te queda muy bien – le comento sonriente.

La chica lo miró algo confundida y se levanto acercándose al riachuelo, vio su reflejo sobre la tranquila y clara agua y pudo notar lo que Link había colocado en su cabello, se trataba de una pequeña y linda flor púrpura. La chica estaba muy concentrada observando su reflejo, por lo que no se percato de la presencia de Link que se acercaba.

- Lo ves, se te ve muy bien – le susurró al oído mientras la abrazaba por la espalda.

- Link… - lo llamo juntando su cuerpo al de él, colocando sus manos sobre los brazos del chico, que la estrechaban con cariño.

- Que te parece si descansamos un poco antes de regresar… - le pregunto mientras la tomaba entre sus brazos.

- Espera… ¿qué haces? – le pregunto mientras sentía como el la cargaba hasta llegar junto a uno de los árboles que la rodeaban.

- Este lugar es mucho mejor para tomar un descansó – le respondió sentándose sobre el suelo apoyando su espalda sobre el tronco del árbol.

La chica miró algo extraña al joven, pero al ver su radiante sonrisa no lo pensó dos veces y se acurrucó entre sus brazos. Link la abrazo con ternura y comenzó a acariciar lentamente su largo cabello, el masaje hizo que poco a poco ella fuera relajándose, sus parpados comenzaron a pesarle y finalmente decidió rendirse.

- De día, al mirar las flores, sus pétalos abiertos me recuerdan que te amo infinitamente – le susurró, mientras besaba la frente de la durmiente chica – y cuando cae la noche, las flores se cierran… para que de esa manera pueda soñarte… soñar con la rosa más hermosa… con la flor más bella de mi jardín.

Después de decir estas palabras el chico también se dejo vencer por el sueño y así abrazados como estaban, sintiendo la suave y calmada respiración del otro dejaron que el tiempo pasara… muy pronto llegaría el atardecer y con el, se verían obligados a regresar. Pero por ahora eran inmensamente felices de estar juntos y sentir la suave brisa de la primaveral acariciando sus cuerpos, sabiendo que este día quedaría grabado como un hermoso recuerdo en sus mentes y sus corazones para siempre.

Continuara…

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Hola a todos de nuevo ;D, este ha sido el segundo capitulo de este fic, esta vez relacionado con la primavera, la hermosa primavera, es increíble al escribir poder imaginar los campos y las hojas verdes, las flores de múltiples colores y la fresca brisa primaveral y más increíble aún es trasladarse a una época del año estando en otra. Espero que ustedes también puedan viajar, porque en esta vida no hay nada más bello que la naturaleza non, y las estaciones del año son un lindo espectáculo, digno de admirarse, es por eso que el siguiente capitulo será dedicado a el verano n.n.

Bueno antes de despedirme deseo agradecer a la gente que se tomo el tiempo para leer este fic… o.o en verdad que creí que nadie lo haría XD, muchas gracias a shortie 15, Dialirvi, Guenhwayar y Naruto Ikari de Hyrule… espero que este capitulo sea de su agrado.