Viñeta 500 p.
Quien dice tres años, dice tres meses.
A los tres segundos de haber dado la vuelta, ya se había arrepentido. Pero una vez afuera se dijo que era lo mejor.
A los tres minutos, reparó en que seguía frente al cartel que prometía algo barato, rápido y seguro. Y seguían sin saber qué… qué era lo que se ofrecía en ese local, y la razón de seguir parado ahí mirando ese cartel.
Pero fue recién a las tres horas, después de hablar con Orihime y tranquilizarle, que decidió volver para investigar mejor el terreno.
Kurosaki podía estar en grave peligro, después de todo esa mujer seguía sin inspirarle confianza.
—Tres años, dije —espetó Ikumi cuando lo vio en el dintel de la puerta. —No han pasado más de tres días.
Uryuu se ajustó los lentes, ¿qué se suponía que estaba haciendo allí? Ah, claro. Buscó en su memoria, hasta que dio con el pretexto.
—Lo pensé mejor… —tragó saliva, antes de seguir—Acepto tus servicios.
La mujer estalló en carcajadas, pero pasada la sorpresa, muy ladina investigó.
—¿Y acaso sabes cuáles son mis servicios?
—Es lo que trato de averiguar, y si aceptando es la única forma en la que consigo saberlo, no tengo más opciones. —Siempre tan sacrificado, Ishida Uryuu.
Toda la lógica del mundo. Unagiya asintió quedamente, conforme con la resolución del muchacho.
—Eres atrevido —sentenció ella. —Me gustan los hombres valientes que no le temen a nada.
Ishida corrió la vista, algo abochornado. Era la primera vez que alguien le trataba de "hombre". Sobre todo una mujer de la talla de Ikumi. Que no era poco decir viniendo de ella, de una dama que con seguridad no le hacían falta hombres.
—¿Entonces…? —murmuró contrariado.
El misterio crecía, pero ella no pensaba dejárselo tan fácil.
—Entonces… vamos a almorzar. —Por suerte Kaoru estaba en la escuela. El Quincy parpadeó estupefacto, y la mujer continuó con tono de obviedad—Me muero de hambre, es más de la una… ¿tú no tienes hambre?
Ishida asintió con torpeza e Ikumi sonrió enternecida, suponía que el chico nunca había ido a comer con alguna muchachita. ¿Sería su primera cita informal? Porque para ser sinceros, a eso no se le podía llamar una cita estrictamente.
Así comenzaron.
Y quien dice tres meses, dice tres semanas. Porque por supuesto que Ishida volvió una y otra vez, tratando de resolver el enigma.
En un viejo motel, a cuyos dueños no les interesaba saber qué era lo que hacían sus inquilinos, Ishida comprendió la importancia de ser llamado "hombre".
No, seguía sin saber qué clase de servicios ofrecía la mujer, pero no es que le importase mucho descifrarlo cuando ella quedaba como Dios la trajo al mundo, insultándole con esa belleza madura y agraciada.
Ahora, si los servicios que ofrecía Ikumi tenían que ver con todo eso, Ishida estaba completamente convencido de ser el cliente más fiel y cumplidor.
Pero Ikumi nunca le pidió dinero al Quincy, sólo un poco de su tiempo después de clases.
Fin
Es que está muy rico Uryuu *g* ¿quién puede esperar tres años?
Muchas gracias por leer ^^.
No pensaba hacer esta viñeta, pero La Kalala me pidió una continuación de este Shot en el meme que está en mi LJ, y acá estoy… igual disfruté continuar la idea.
21 de junio de 2011
Merlo Sur, Buenos Aires, Argentina.
