EL AMOR QUE DERRITE LA DESESPERACIÓN
En este episodio descubriréis que paso esa aquella noche con Sora y Yamato.
-¡Por favor, papá, te lo suplico!-imploraba Yamato Ishida.
-Es que no entiendo porque no me lo has pedido antes, hijo.-le contestó Hiroaki, su padre.
-Pues...no he tenido tiempo.¡Soy una persona muy ocupada!-se defendió Yamato.
-¿Y yo que culpa tengo de ello?Organiza tus prioridades.-zanjó el asunto Hiroaki.
Yamato se fue refunfuñando a su cuarto. Miró su reloj. Sora aparecería en diez minutos escasos, y no tenía un medio para ir hasta Shinjuku, dónde estaba la Ciudad de la Ópera, el lugar donde se representaba Carmen. Había planeado usar el metro, pero había tenido que comprar dos entradas para digimons por culpa de la romanticona de Biyomon, y se había quedado sin dinero. Y su padre se negaba a darle más dinero por comprarse un bajo nuevo, cuando el anterior le había comprado dos meses atrás.¡Estúpido Takeru!Era él quien había robado y empeñado su bajo para pagarse su terrible adicción.
-¿Que hacemos, Yamato?-pregunto Gabumon. Él no tenía ningún deseo de ir a la ópera, pero Yamato le había encargado que, llegado el momento, distrajese a Biyomon para que él pudiese estar a solas con Sora.
-No lo sé.-contestó el frustrado Yamato.
-Podrías pedirle a Biyomon que digievolucionase en Birdramon y...-sugirió Gabumon.
-No, eso sería rebajarme.-rechazo Yamato. Y es que últimamente se le había metido en la cabeza que Biyomon boicoteaba su relación con Sora.
-Pues de alguna forma tendremos que ir.¿Haciendo autostop como la primera vez que vine a Tokio?
-Eso sería patético. Ir en autostop a una cita romántica sería justo lo que necesito para que Biyomon se saliese con la suya.
-¿Eh?¿A que ha venido eso?-preguntó Gabumon con irritación.
-Nada. Cosas entre Biyomon y yo.-contestó Yamato. Sabía que desde que salía con Sora Gabumon y Biyomon estaban muy unidos.
Sus reflexiones se vieron interrumpidas cuando oyó el timbre de la puerta. Sora había llegado.
-¡Yamato!¿No vas a abrir a tu chica?-le avisó, no sin cierto sarcasmo, Hiroaki.
Yamato trago saliva. Era el momento de la verdad. El momento de gastar su último cartucho. Más le valía que Carmen mereciese la pena.
-Gabumon, abre la puerta y entretén a Sora y Biyomon tanto tiempo como puedas.
-¿Qué vas a...?-Gabumon se interrumpió al ver la mirada de decisión de su compañero.
Mientras Gabumon se dirigía muy lentamente hacia la puerta, Yamato entró en la habitación de su padre, que trabajaba con su ordenador.
-¿No deberías estar abriéndole la puerta a Sora?-preguntó Hiroaki sin dejar de mirar la pantalla del ordenador.
-Papá, tengo que ir a Shinjuku, y no saldré de aquí sin un medio para hacerlo.-proclamó Yamato.
-¿Y cómo pretendes convencerme?
La respuesta de Yamato consistió en arrojarse al suelo y recitar, cuál místico mantra, su petición.
-Por favor,dame dinero y haré lo que quieras. Por favor, dame dinero y haré lo que quieras. Por favor, dame dine...
-Basta, basta. No voy a darte dinero.¿Qué clase de padre sería si lo hiciese?
-¡Pues llevanos en la furgoneta!-exclamó Yamato con desesperación.
En ese momento llamaron a la puerta de la habitación, y se oyó la voz de Sora:
-¿Yamato?¿Estás ahí?
Yamato dirigió una última mirada suplicante a su padre, que hizo un aspaviento con los brazos y dijo:
-¡De acuerdo, os llevaré!Pero solo para que no se pierda el dinero de las entradas.
-¿Pero qué está pasando aquí?-pregunto Sora, que hastiada de las torpes excusas de Gabumon, había entrado en busca de su novio. Tanto él como su padre se quedaron con la boca abierta al verla, pero no por su repentina aparición.
-So-Sora...estás preciosa.-dijo Yamato. Y es que Sora veía realzada su belleza natural por un elegante, a la par que sencillo, vestido rojo de una pieza. Carecía de mangas, le llegaba hasta las rodillas, y tenía un refinado escote "Palabra de Honor"(N/A:ni idea de que es eso).
-Gracias-dijo Sora mientras se sonrojaba ligeramente-tú estás muy...tú estás.
Mientras que Sora iba elegante cuál impoluta doncella del medievo, su enérgico caballero andante llevaba una camisa negra manchada por lamparones de la cena previa, además de unos raídos vaqueros.
-Ejem, ¿Podrías pasarme mi americana, papá?-improvisó Yamato.
-¿Tu qué?-preguntó extrañado Hiroaki, que ante los gestos de Yamato indicando su propia americana. A Hiroaki le encantaba su americana. Pero más le encantaba que su hijo saliese con Sora y no con aquella groupie loca, así que continuó el paripé de su hijo.-Aquí tienes.
-Gracias.-dijo Yamato satisfecho de su treta mientras se ponía la americana de su padre.
-¿No te queda un poco grande, Yamato?-preguntó Biyomon, dando un motivo más a la teoría conspirativa del portador de la amistad.
Yamato se la quitó enseguida diciendo:
-Hace mucho calor esta noche, en la tele dijeron que 25 grados, no creo que la necesite.¿Nos vamos, papá?-inquirió Yamato, deseando abandonar aquella situación.
-Claro. Adelante.-contestó Hiroaki tomando las llaves de la furgoneta.
Yamato abrazó a su novia por la cintura, y susurró:
-De verdad que estás preciosa.-y se fundieron en un amoroso beso.
Montaron en la furgoneta de Hiroaki y se pusieron en marcha. El ex-marido de Natsuko Takaishi puso la radio para averiguar los resultados del béisbol, deporte que seguía con fervor.
-...y por esa súbita nevada, la jornada ha sido aplazada.-anunció el locutor.
-¿Nevada?¿En verano?¿Yamato, eso no te recuerda a...?-dijo Sora, pero fue interrumpida por Hiroaki.
-¡Brrr!Qué frío hace de repente.-dijo. El termómetro de la furgoneta indicaba -15 grados.
-Papá, pon algo de música.-pidió Yamato. Su padre cambio a una emisora musical, dónde pincharon Fly me to the Moon.
Apenas unos instantes después, llegaron al puente que conecta Odaiba con Tokio. Ese momento coincidió con el segundo en el que una tremenda ventisca azotó el lugar. La nieve cayó con tal rapidez e intensidad que sepultó los coches en pocos segundos, y el viento soplaba con una fiereza tal que balanceaba toda la estructura del puente. El termómetro marcaba -25 grados. En la radio hubo interferencias y no se oía nada salvo el viento, y los improperios de algunos de los conductores. El señor Ishida no fue una excepción.
-¡¿Pero que **** está pasando aquí?-bramó sorprendido por la brusquedad de la situación, mientras paraba y ponía la calefacción a tope.
Yamato, Sora, y sus respectivos digimons intercambiaron una mirada cómplice. Fue Sora quién dio voz a la pregunta que rondaba la mente de los cuatro:
-¿Creéis que esto está relacionado con lo que nos dijo Quetzalmon esta tarde?
-Si hay digimons implicados, es imposible que sea una coincidencia.-declaró Gabumon.
-¿Cómo que "si hay"?Por mucho cambio climático que haya la vida real no es como la película del otro día.-dijo Yamato.
-¡Chicos!¿Oís eso?-preguntó Biyomon.
El ruido al que se refería al rosáceo digimon no era fácil de discernir, pero la pareja y Gabumon afinaron el oído intentando lograrlo.
Allí, entre el ruido del viento, el chirriar de los cables de acero del puente, las interferencias de la radio, y las blasfemias de los conductores frustrados, había otro sonido. Algo metálico. Un ¡Clonc! Como si alguien golpeara una plancha de acero. El sonido cada vez se originaba más cerca de dónde ellos estaban.
-Ahí que averiguar que es esto, salgamos de una vez.-dijo Yamato.
-¿Estás loco?-preguntó su padre-El termómetro dice que hay -35 grados.
-No te preocupes, he estado en esa situación antes¿Verdad, Gabumon?-dijo recordando cuándo se quedo atrapado en la Tierra Helada.
-Es cierto. No se preocupe, Hiroaki, no hay nada que temer.-dijo el digimon de la amistad con confianza.
Los niños y digimons elegidos salieron del vehículo. Enseguida se arrepintieron de haberlo hecho, pues -35 grados era frío de verdad.
Sora era la que más sufría el frío, pero el galante Yamato la cubrió con la americana de su padre. Sora se lo agradecíó con un gesto, aunque fuera prácticamente inútil. Los cuatro se resguardaron en el costado izquierdo de la furgoneta, pues la nieve caía oblicuamente desde la derecha.
El sonido metálico estaba ahora a unos metros escasos. Podían discernir como una figura encorvada golpeaba los coches con una especie de bastón grueso. Cuando aquel ser se acercó más, los cuatro se sorprendieron al reconocer su silueta:
-¡Ogremon!-exclamaron al unísono.
Biyomon se adelantó volando al resto y riño a su amigo, el rival de Leomon.
-Ogremon¿Qué crees que estás haciendo?
La respuesta del digimon fue golpearla con su maza, y como resultado del impacto, Biyomon fue lanzada a los brazos de su compañera.
-¡BIYOMON!-exclamó Sora angustiada.
Ogremon se dirigió hacia ellos balanceando su maza. Al acercarse se percataron de que no era realmente Ogremon. Este digimon tenía un cuerpo similar, pero de color azul claro y con trozos de hielo asomando en distintas partes de su cuerpo. Era Hyogamon.
Pero una nueva amenaza les acechaba desde el aire. Oyeron un rugido encima de ellos, y a duras penas, Sora pudo intuir la figura de un Devidramon. Estaba tratando de romper los cables de acero del puente.
-¡Esto es una locura!¡Van a destruir el puente!-grito Sora.
-¡No!¡Nostros se lo impediremos!-dijeron Gabumon y Biyomon al unísono.
Yamato y Sora se miraron e hicieron un gesto de asentimiento.
-Gabumon digievoluciona en...¡Garurumon!
-Biyomon digievoluciona en...¡Birdramon!
Las personas atrapadas en sus coches pudieron ver a los majestuosos digimons campeón, puesto que el poder sagrado emanado de sus digievoluciones había derretido la nieve que los aprisionaba, aunque no había subido la temperatura.
-Birdramon, aleja a Devidramon de los cables, yo me ocuparé de Hyogamon.-dijo Garurumon.
Birdramon así lo hizo. Volando sin dificultad, ya que los copos de nieve se derretían al entrar en contacto con su cuerpo, atacó a Devidramon arañando su espalda con sus garras. El digimón dragón soltó un gruñido de dolor y se volvió para encontrarse de cara con el digimon del amor. Intentó atacar con sus garras carmesís, pero Birdramon se elevó varios centenares de metros. Devidramon le siguió. Los cables de acero estaban a salvo por el momento.
Más abajo, Garurumon se acercaba a Hyogamon, que estaba centrado en abollar el capó de un Honda Civic tres coches más adelante de la furgoneta de los Ishida.
-¡Eh,tú!-le llamó Garurumon.
El Hyogamon no se inmutó, y siguió aplicando su maza contra el vehículo mientras susurraba"¡Golpear!¡Golpear!".
-¡Te estoy hablando a ti, cerebro de nieve!-grito el digimon de la amistad.
Esta vez Hyogamon dejo lo que hacia para mirar a aquel que le había insultado.
-Le has hecho daño a mi amiga¿Por qué?-preguntó Garurumon.
-¡Golpear!¡Golpear!-fue la respuesta del digimon.
-¿Es qué no sabes decir nada más?-inquirió Garurumon, algo irritado.
-¡GOLPEAR!¡GOLPEAR!-gritó Hyogamon, pues había decidido abalanzarse sobre el compañero de Yamato con intenciones poco loables.
Pero Garurumon tenía sobrada experiencia en el combate cuerpo a cuerpo, lo que le había aportado una gran capacidad de improvisación táctica, mientras que Hyogamon solo golpeaba con su maza de hielo, por lo que el digimon de la amistad se escabullo con facilidad de las torpes acometidas de su oponente, y, limitándose a esquivar, logró acorralar a Hyogamon entre el borde del puente, dos coches y él mismo con una facilidad pasmosa .
-A ver que golpeas ahora¡Fuego de zorro!-el ataque de Garurumon impactó de lleno en el pecho de Hyogamon, arrastrándolo hacia el mar, y aunque consiguió agarrarse a uno de los cables del puente, este resulto haber sido uno de los afectados por el ataque de Devidramon y cedió. Hyogamon, que no sabía nadar, se hundió en el océano.
Yamato y Sora se acercaron a Garurumon y Sora le dijo tiritando:
-Buen tr-trabajo, aunque debe-berías ha-haber intenta-tado descubrir que hacía aquí.
-No creo que lo supiera ni él mismo.-contestó mientras del agua emergía una póstuma maraña de datos-Y la ventisca prosigue, no era él quien la provocaba.
Más arriba, Birdramon trataba de esquivar los ataques de Devidramon, al tiempo que buscaba una explicación.
-¡Detente!¿Por qué haces esto?-preguntó mientras las garras de carmesís de su oponente pasaron a milímetros de su cabeza.
Pero solo recibía gruñidos de furia de su oponente. Aquel digimon no se detendría ante nada, y Birdramon solo tenía una forma de detenerle.
-¡Alas de meteoro!
El flamígero ataque del digimon ave fue a duras penas esquivado por el digimon dragón. Aún así, golpeó su ala izquierda y le hizo perder altura, desestabilizándole ligeramente. Birdramon no se lo pensó dos veces-
-¡Alas de meteoro!
El segundo ataque fue imparable para Devidramon, que se desvaneció en una nube de datos.
Destruido su rival, Birdramon se percató de una extraña situación. No había viento, ni nieve, ni frío. Miró hacia el puente, varios centenares de metros por debajo, y lo vio envuelto en una especie de cúpula, dentro de la cuál se desarrollaba la terrible ventisca, y en cuyo exterior se agolpaban unidades de la policía, e incluso del ejército. Aquello no era obra de digimons perdidos y confundidos. Era un ataque planeado.
-Sora...-musitó Birdramon.
-Garurumon ¿oyes eso?- preguntó Yamato a su compañero.
-Sí. Más golpes metálicos. Hyogamon no estaba solo.-contestó el digimon.
-Vayamos a echar un vistazo.-dijo el portador de la amistad montando a lomos de su digimon- Sora, vuelve a la furgoneta antes de que te congeles.
Sora asintió antes de que marcharan. Y es que no estaba acostumbrada al frío como su novio y se encontraba al borde de una hipotermia. Echó a andar hacia la furgoneta, pero algo dentro de ella le decía que no estaba bien. Se dió la vuelta y echó a correr hacia Yamato.
Garurumon atravesó varias hileras de coches atrapados en la nieve hasta llegar al centro del puente. Allí tanto él como Yamato asistieron a un escabroso espectáculo.
Docenas de Hyogamons se encontraban propinando mazazos cada uno a un vehículo distinto, sin dejar de repetir"¡Golpear!¡Golpear!" una y otra vez.
-Esto no tiene ningún sentido.-se quejó Yamato.
-Con sentido o sin él hay que detenerlos. Podrían herir a alguien.-declaró Garurumon.
-Tienes razón.¿Optamos por la vía expeditiva?-preguntó el humano bajándose de Garurumon, sabiendo que le encantaba aquella vía.
-Por supuesto.-contestó este, involucionando en Gabumon.
-¡Adelante!-exclamó Yamato mientras una luz azul brillaba en su pecho.
-Gabumon ultradigievoluciona en...¡MetalGarurumon!
La aparición del poderoso digimon lobo metálico provocó, como hace escasos minutos la digievolución anterior, que la nieve a su alrededor se derritiera, cosa que muchos de los que estaban atrapados en sus vehículos aprovecharon para escapar, mezclándose sin pretenderlo entre unos confusos Hyogamons.
-Vaya.¿Te causará esto algún problema?-preguntó Yamato a su compañero.
-En absoluto.¡Misiles de congelación!
En la armadura de MetalGarurumon se abrieron varios compartimentos, desde los que partieron una serie de proyectiles perfectamente dirigidos que al explotar atraparon en un bloque de hielo a todos y cada uno de los Hyogamon, sin acercarse lo más mínimo a las aterradas personas que trataban de escapar.
La primera reacción de Yamato fue la satisfacción del trabajo bien hecho, pero se torno en decepción al comprobar que la ventisca no se había detenido.
-¡Maldición!¿Quién está provocando la ventisca?
No tardo en recibir la respuesta. Las personas que habían huido en dirección a Tokio se dirigían aterradas rumbo a Odaiba, por una razón evidente. Un enorme digimon caminaba hacía allí, aplastando todo a su paso, incluso los témpanos en los que estaban encerrados los Hyogamons, que fueron destruidos. Tenía forma de bisonte gigante con varias patas, una densa mata de pelo blanco a cuyos lados había una especie de cañones y en su parte frontal un pequeño espejo circular, y unos grandes cuernos de cabra. Su nombre era AncientMegatheriumon.
-¿Quién diablos será ese digimon?- se preguntaba el atónito MetalGarurumon.
-¡Eso da igual!¡Todavía hay gente atrapada en algunos de esos coches, y ese tipo va a aplastarlos!-exclamó Yamato.
-Los sacaré de ahí, no te preocupes.-Dijo el digimon de la amistad mientras se ponía patas a la obra, aprovechándose de su mayor velocidad frente al pesado AncientMegatheriumon.
Yamato quiso ir a ayudarle, pero alguien pronunció su nombre tras él. Era Sora.
-¡Sora!Deberías estar en la furgoneta. Aquí hace demasiado frío.-dijo Yamato, que estaba sin fuerzas y a un paso de caer desmayado.
-Yo puedo solucionarlo.-dijo una voz sobre ellos. Se trataba de Birdramon. La pareja enseguida se puso al refugio de sus ígneas alas.
-No podía dejarte solo.-dijo Sora-¿Es ese digimon quién está provocando la ventisca?
-Eso creo, parece muy poderoso. Pero no sé por qué lo hace.-contestó el rubio.
-Tal vez no sabe como ha llegado y está asustado o...-empezó a sugerir Sora.
-No.-interrumpió Birdramon- Desde el aire pude observar que la ventisca solo afecta al puente, incomunicándolo. Esto estaba planeado.
Yamato asintió y dijo:
-Tiene sentido. Y los Hyogamons podrían haber sido una distracción.
-Entonces es probable que sea uno de los digimons oscuros de los que hablo Quetzalmon.-dedujo Sora.
-Solo hay un modo de averiguarlo.¡MetalGarurumon!¿Has acabado?-dijo Yamato.
MetalGarurumon se hallaba a escasos metros con un bebé agarrado con sus temibles fauces, que entregaba a su madre, a la que había rescatado instantes antes, y que ahora huía con su hijo en dirección a Odaiba. Una vez tuvo la boca libre, dijo:
-Sí. Esos eran los últimos. Todos los vehículos están vacíos medio kilómetro más allá.
-Estupendo.-dijo Yamato, que se colocó en frente de AncientMegatheriumon junto a MetalGarurumon, pese a las quejas de su novia-¡Eh, tú!¿Qué crees que estás haciendo?
AncientMegatheriumon detuvo su lenta pero inexorable marcha para prestar atención a aquellos 4 seres que le plantaban cara.
-¿Sois los niños elegidos?-preguntó con voz autoritaria.
-Sí, lo somos¿Nos buscabas a nosotros?-dijo Sora con mirada dura.
-Por supuesto. He venido hasta aquí con el único fin de destruiros.-contestó el digimon.
-¿Quién te has creído que eres?-dijo Yamato con furia.
-Soy AncientMegatheriumon. Algunos de mis súbditos me llaman el Titán de la Tundra.-se jactó.
MetalGarurumon se acerco a Yamato y le susurró:
-He oído cosas sobre él. En el digimundo se dice que los Amos Oscuros no se atrevieron a atacarle, pero nadie ha sabido nada de él desde que derrotamos a Apokarimon y el digimundo se reconfiguró.
-Pues hagamos que nadie sepa de él después de esto.-fue la respuesta de Yamato.
-Valientes palabras, pero insensatas teniendo en cuenta que estáis atrapados en mi Ventisca Congelante.-dijo AncientMegatheriumon.
-Yo que tú no me daría tantos aires.-dijo MetalGarurumon mientras se ponía a dos patas-¡Tomahawk Garuru!
Del símbolo de Gabumon en su pecho salió un poderoso cohete que hizo explosión en el rostro de AncientMegatheriumon. Cuando se despejo la humareda, se percataron con gran sorpresa de que no le había hecho efecto alguno.
-¿Solo tenéis eso?¡Cornamenta Congelante!
AncientMegatheriumon se puso en marcha con una velocidad sorprendente, y sus iluminados cuernos congelaban todo a su paso en la estrechez del puente. Hubiera aplastado y/o congelado a los niños si MetalGarurumon no llega a colocarse encima de su cara, tapando su visión, y usado nuevamente su Tomahawk Garuru.
Aquelló desoriento a AncientMegatheriumon, que se desvió a la derecha, chocando y arrancando algunos cables tensores. Hubiera caído al mar, pero sus múltiples patas estaban diseñadas para recorrer superficies heladas, por lo que logró detenerse y recuperar el equilibrio. Golpeó con sus cuernos a MetalGarurumon, que salió despedido, pero desplegó sus alas y mantuvo la estabilidad en el aire.
-¿Estás bien, MetalGarurumon?-pregunto Yamato.
-Nunca había recibido un golpe así en mi vida. Es muy fuerte.-fue su respuesta.
-Birdramon, ayúdale.-dijo Sora a su compañera.
Birdramon se elevó y atacó a AncientMegatheriumon con sus alas de meteoro, pero su ataque no logro atravesar la tupida mata de pelo de su rival.
Este habia recuperado su posición en el carril central del puente.
-¡Cañones de nieve!
Los cañones a ambos lados de su cuerpo empezaron a expulsar gran cantidad de nieve, que se fue depositando alrededor suyo.
-¿Qué está haciendo ahora?-se extraño Yamato.
Sora miró perpleja la enorme cantidad de nieve. Luego se fijo en los cables de acero que se habían roto. Y repentinamente, recordó sus clases de Física. El punto más débil de la estructura de un puente está en su centro.
-¡Quiere colapsar el puente!-gritó. Como si lo hubiese oído, el puente empezó a vibrar.
-¡No!¡Aún queda mucha gente en el puente, entre ellos mi padre!-exclamó Yamato.
MetalGarurumon no se mantuvo ajeno a estos sucesos y pasó a la ofensiva.
-¡Aliento Congelante!
Su más poderoso ataque se dirigía directamente hacia AncientMegatheriumon.
-¡Ojo Espejismo!
El espejo sobre su cabeza comenzó a brillar, y absorbió el ataque de MetalGarurumon, sin sufrir daño alguno.
-¡Imposible!-exclamó MetalGarurumon.
Birdramon se acercó a AncientMegatheriumon, dispuesta a atacarle, pero este también se fijo en el digimon ave.
-¡Aliento Congelante!
De nuevo el espejo brilló, pero esta vez de él salió el ataque de MetalGarurumon, con más poder si cabe. Impactó de lleno en Birdramon, lanzándola hacia los cables de acero, que aguantaron por muy poco. Birdramon, sin embargo, involucionó en Biyomon, cayendo nuevamente en los brazos de Sora.
-¡Pagarás por ello!-bramó MetalGarurumon.
En los instantes siguientes, no hubo cohete que no lanzara, mordisco que no intentará, ni embestida que no usará. Pero era inútil. Su densa mata de pelo le protegía de ataques convencionales, y MetalGarurumon no usaba su aliento congelante por temor al ojo espejismo de su oponente. Y de los cañones de AncientMegatheriumon seguía saliendo nieve. El asfalto empezó a rajarse.
Yamato no claudicaba. Se acercó al montón de nieve y trató de arrojar toda la que pudiera.
-¡Yamato, sal de ahí!-gritó Sora aterrada.
AncientMegatheriumon vio su oportunidad y atacó a Yamato.
-¡Gran Quitanieves!
El digimon se lanzó hacia Yamato. Era tarde para esquivarlo.
-¡YAMATO!-gritó Sora.
De repente, del corazón de Sora brotó una luz roja. En ese momento, Yamato fue místicamente transportado a su lado. También en ese momento, la radio de la furgoneta de Hiroaki Ishida (que estaba vacía, por cierto) volvió a funcionar. Empezaba a sonar Brave Heart.
-Biyomon ultradigievoluciona en...¡Phoenixmon!
Phoenixmon se elevó por encima del puente. Sus dos pares de alas le permitieron hacerlo en un instante. Y en la oscuridad de la noche, el brillo dorado de su plumaje resultaba magnífico.
-¡Estrellas de Luz de Explosión!
Phoenixmon aleteó. Y en su aleteo, una lluvia de polvo dorado inundó todo el puente. Ese polvo derritió la nieve, y con el aleteo cesó la ventisca. El puente estaba a salvo.
-¡AncientMegatheriumon, estás acabado!-dijo el digimon del amor.
-Lo dudo.¡Nada puede derrotar al Titán de la Tundra!¡Aliento Congelante!
De nuevo del espejo de AncientMegatheriumon emergió el ataque de MetalGarurumon, dirigido hacia Phoenixmon.
-¡Llamarada Milenaria!
De la boca de Phoenixmon salió un intenso fuego, que venció al falso ataque y azoto directamente a su enemigo.
Pero nuevamente el denso pelaje de este le protegió. Parecía invencible. Pero no lo era. MetalGarurumon había descubierto su punto débil.
-¡Phoenixmon, preparate para atacar!-gritó. Acto seguido empezo a correr hacia AncientMegatheriumon. Sin el estorbo del viento y la nieve pudo desarrollar toda su velocidad, y su oponente a duras penas pudo observar como se introducía entre sus patas. Una vez allí, MetalGarurumon cerró sus fauces sobre una de ellas. AncientMegatheriumon, dolorido, trato de pisarle con el resto de sus patas, sin éxito. Haciendo un esfuerzo descomunal, MetalGarurumon hizo una especie de palanca con la pata que mordía, provocando la caída de su rival, dejando su parte inferior expuesta al ataque de Phoenixmon. Rápidamente escapo de allí volando.
-¡Llamarada Milenaria!
El ataque impactó de lleno, destruyendo a AncientMegatheriumon. Phoenixmon involucionó en Yokomon cayendo al mar, pero MetalGarurumon logró recogerla. Al tomar tierra, él también involucionó en Gabumon.
-¡Lo conseguimos, Gabumon!-dijo muy emocionada Yokomon-¡¿Has visto como lo hice, Sora?
Pero Sora no prestaba atención a su compañera, pues estaba fundida en un beso con su amado Yamato. Cuando separaron sus labios, le dijo susurrando al rubio:
-Yamato, llevó un tiempo queriendo decirte...
-¡Yamato!¡Sora!¿Qué es lo que ha pasado?-la interrumpió un desfallecido Hiroaki Ishida.
-¡Papá!¡Has interrumpido un momento especial!-se quejó Yamato.
Hiroaki le dedicó una mirada que hacía que la ventisca pareciese la brisa del más caluroso desierto.
-Te ruego me disculpes. Total, solo estaba preocupado por haber dejado a dos adolescentes de 15 años vagar por un puente de noche a temperaturas que han llegado a -50 grados y ver un montón de gente huyendo porque, me pareció entender, un digimon gigante estaba destruyendo el puente.¡Pero nada de eso importa porque he fastidiado tu momento especial!-estalló.
-Perdonele, señor Ishida. Es cierto que un digimon trató de destruir el puente, pero lo impedimos sin que nos pasase nada malo.-dijo Sora.
-Bien, menos mal.-suspiró Hiroaki-¿Era el pájaro gigante que vi al venir?
-¡No!¡Esa era yo!-protestó Yokomon.
En ese instante sonó el móvil de Yamato. Era un mensaje de Taichi. Les pedía a Sora y a él que se reunieran con él en el parque de Odaiba donde estuvieron esa tarde lo más pronto posible.
Yamato se lo dijo a Sora, que dijo que visto lo visto tenían que acudir.
-¿Puedes llevarnos, papá?
-Es obvio que no sabes el atasco que hay montado.-le contestó su padre.
-Gabumon¿Podrías digievolucionar otra vez?
-Lo intentaré. Gabumon digievoluciona en...¡Garurumon!
Sora, con Yokomon en brazos, y Yamato se montaron en Garurumon, que corrió en dirección a Odaiba.
-Perdone¿Es usted Hiroaki Ishida?-pregunto una voz.
Hiroaki se volvió y se encontró con un oficial militar custodiado por una docena de soldados,
-Si, lo soy.
-Soy el general Gozaburo Kagayama. Me gustaría que me acompañase al cuartel de Nerima para responder a unas preguntas.
DIGIMON ANALYZER
Y eso es todo. Ha sido un gran placer escribirlo, y espero que vosotros también lo háyais disfrutado. Ahora haré algunas aclaraciones.
La Ciudad de la Ópera es uno de los muchos rascacielos de Shinjuku. Está dedicado a la ópera europea, por así decirlo, pues casi todos los teatros de Tokio siguen la tradición japonesa.
Elegí Carmen de Bizet por una poderosa y compleja razón. Cuando se me ocurrió mandarles a la ópera estaba en la cafetería de la facultad con mi amiga Carmen. Todo encaja.
La groupie loca, como habréis imaginado, es Jun Motomiya, aunque en el anime bien que se las arregló Hiroaki para dejar a su hijo solo con esa perturbada.
Fly me to the Moon es una canción de Frank Sinatra que muchos conocéreis por ser el ending de ese gran anime/paranoia mental(y no todo lo contrario) que es Neon Génesis Evangelion, y que canta, entre otras, Rei Ayanami, cuya seiyu es nada menos que Megumi Hayashibara(la fucking ama en estas lides), que también es la seiyu de la famosa hechicera Rina(Lina) Inverse, cuya dobladora en España es la misma que la de Sora.¡El círculo se cierra!Además esta canción tendrá cierta importancia en próximos capítulos(aclaro que en mi fic la canta Sinatra).Brave Heart la conocéis de sobra(si no mal vamos). Aclaro, por si acaso, que es el tema de digievolución de la primera generación.
La película que vio Gabumon el otro día es El día de mañana, en la que Roland Emmerich hace lo que mejor sabe:cargarse el mundo.
Hyogamon es, como he dicho, una subespecie de Ogremon adaptada al frío. En Digimon World los hay a patadas en la Tierra Helada.
Tuve muchas dudas sobre quien iba a ser el maloso supremo de este capítulo. Mi primera opción fue Gripholimon, el rival natural de Phoenixmon, pero dado que Sora estaría junto a Yamato, debía ser alguien a quien MetalGarurumon no pudiese vencer, así que descarte a Gripholimon. Dado que desde el principio quise hacer la escena en un puente que fuera a colapsar, me decidí por AncientMegatheriumon de entre una selecta gama de hipercampeones. Podía colapsar el puente, podía vencer a MetalGarurumon( después de todo, AncientMegatheriumon es el guerrero legendario del hielo, elemento preferido de MetalGarurumon), y era asequible para Phoenixmon(cuyos elemento preferido es el fuego). A la vista del resultado, estoy satisfecho con mi elección, aunque debo aclarar que el ataque Ojo Espejismo no tiene el efecto que le doy en mi fic. Espero que me disculpéis por ello.
Phoenixmon es, obviamente, la forma hiper de Biyomon. Sin embargo, su ataque principal se denomina Llama Carmesí, y no Llamarada Milenaria. Le he cambiado el nombre porque uno de los malosos de mi sexteto tiene un ataque conocido como Llamas carmesís(como pudisteis comprobar en el primer capítulo) y quise evitar confusiones.
Para saber que le ha pasado a Taichi, me temo que tendréis que esperar al octavo episodio. Uno antes, en el séptimo, revelaré algunas cosas de en que está interesado el ejército. En Nerima(Tokio) está el cuartel general del Ejército Oriental japonés.
Para los que también leéis La guerra de Myotismon espero que os hayáis fijado en el apellido del general.
Ahí lo dejo, espero vuestros reviews. Adiós.
