NEW YORK FLOWER POWER
Más de dos semanas después, Blutgang-Gungnir Productions abre sus puertas para presentar un nuevo capítulo. ¿A qué no adivináis en que digidestinado/a me centraré?Normal, con el críptico título que he puesto es imposible que nadie se de cuenta¡Muajajajajá!...¿Cómo?¿Qué se ve a kilómetros que va de Mimi?¿Cómo lo habéis adivinado?
Un despertador sonaba en un dormitorio siniestramente rosáceo. La joven que dormía en la rosa cama no se inmutaba ante el molesto timbre de aquel despertador de Hello Kitty. No así su compañera digimon, Palmon, que no dudo en usar su hiedra venenosa para tirar el despertador por la ventana. Al digimon de la inocencia no le gustaba Hello Kitty, y mucho menos que la despertasen de un apacible sueño. Lamentablemente para ella, ya no lograría recuperar el sueño perdido, y optó por intentar lo que aquel estúpido reloj no había logrado: despertar a la única y fenomenal Mimi Tachikawa.
-Mimi, es hora de levantarse, llegarás tarde. Mimi.¡Mimi!-decía el digimon floral mientras agitaba furiosamente el hombro de su compañera-¡MIMIIIIII!
-¡Esa falda es mía, Gwen!-dijo la más pura de los niños elegidos mientras se incorporaba de golpe, asustando a Palmon- Oh...era una pesadilla¿Qué hora es, Palmon?-preguntó recordando algo de pronto.
-Creo que las nueve...-dijo su compañera mientras de forma sutil se colocaba entre Mimi y el lugar donde se suponía que estaba el despertador.
-Las nueve...-repitió para sí Tachikawa mientras se miraba en el espejo-¡Eso me da el tiempo justo para pasar por la peluquería antes de esa sesión de fotos!
Y es que esa nublada mañana de agosto, Mimi sería la imagen de Zxara, la más importante división de Digitex, empresa textil pionera en moda digimon. No era la primera vez que la joven Tachikawa se dedicaba al modelaje, pues a su llegada a EEUU había participado en algunos concursos de belleza. Lamentablemente, por lo general había sido segunda, siendo siempre segunda tras la, según ella, persona más odiosa del universo, y elemento recurrente de sus más terribles pesadillas: Gwen Langley. Su rivalidad se había magnificado al trasladarse esta no solo a su instituto, sino también a su clase. Desde el momento en que llegó, había tratado de arrebatarle a sus amigos, y muchos la habían abandonada por aquella creída, provocando una guerra escolar de proporciones épicas. Incluso los profesores se habían dividido en mimistas y gwenistas. Pero esta vez, Mimi se había adelantado a Gwen con lo de la moda digimon. Ya vería esa engreída porque era conocida como la única y fenómenal al verla en la televisión.
-¡Muajajajajá!-rió maliciosamente Mimi mientras entraba al comedor, dispuesta a tomar el desayuno.
-Vaya, si que te has levantado temprano hoy. Tu padre ni siquiera se ha levantado.-comentó su madre, la dulce Satoe Tachikawa-¡Debes estar muy emocionada por lo de ese anuncio!¡Al menos yo lo estoy!-exclamó mirando a un punto indeterminado con estrellitas en los ojos.
-Vamos, mamá, solo es un anuncio. Tampoco es que vaya a ser modelo de mayor o algo así.-dijo su hija.
-¿Entonces no te hace ilusión?-preguntó Satoe, confusa.
-Sí, no. Ya sabes como es.-contestó Mimi sin saber muy bien lo que decía.
-Mimi, has dicho sí y no a la vez.-advirtió Palmon.
-¿En serio?Sí, no. Quería decir que será divertido probar(y darle a Gwen en las narices).
-Lo has vuelto a decir.-replicó Palmon, recibiendo una amenazante mirada de Mimi como contestación.
-De todas formas, antes tendrás que encontrarte con Michael y Betamon.-dijo, haciendo su entrada, Keisuke Tachikawa, que recibió una efusiva acogida por parte de su esposa, como si hiciera años que no se veían.
-Había pensado en pasar antes dónde Yolanda, para hacerme algo en el pelo.-dijo Mimi.
-¡Oh, eso sería taaaan kawai!¡La llamaré ahora mismo para decirla que vas para allá!-dijo con ilusión Satoe, dirigiéndose hacia el teléfono.
-¿Y que tienes en mente?-preguntó Keisuke.
-Nada concreto...-empezó a decir Mimi, cuando de repente se le ocurrió una idea-¿Qué tal teñirme de verde, para estar a juego con Betamon?
-Mmm, verde, verde...hace tres meses era rosa,el mes pasado probaste de rubia y ahora vuelves a estar castaña...tal vez el verde sea tu color definitivo.-dijo Keisuke.
-Claro, y recuerda que yo también soy verde, como tu emblema¡Es una idea genial!-exclamó Palmon.
En ese momento entró Satoe, anunciando que Mimi podía ir a la peluquería con total libertad.
-Esta del camino al trabajo, si quieres te llevo.-se ofreció Keisuke.
-No, gracias papá. Tengo tiempo suficiente y puedo ir haciendo footing.-declaró Mimi.
-¡¿FOOTING?¡¿Otra vez?-exclamó Palmon aterrada. Últimamente a Mimi le había entrado ese extraño virus que impulsaba a la gente a correr sin motivo aparente, y era el inocente digimon la única que parecía sufrir las consecuencias.
-Sí, Palmon. Hay que mantenerse en forma.-dijo cándidamente Mimi.
-¡Las flores no estamos hechas para correr!-se quejó Palmon.
-Tampoco para volar, y no te oigo protestar cuando digievolucionas a Lilymon para pasearte por ahí de noche.-replicó la única y fenomenal, convencida de la irrefutabilidad de su argumento.
-Touché, mademoiselle.-se rindió el digimon de la inocencia.
Mimi entró a su habitación para ponerse la ropa más sport, sin dejar de ser cool que pudo encontrar en su vasto fondo de armario. También cogió su MP3, y justo antes de salir, preguntó a Palmon si estaba lista. Al verla, se dio cuenta de que a Palmon tal vez no le gustase demasiado el footing.
-¡Lilymon, involuciona ahora mismo!-ordenó Mimi.
-De eso nada. Eres mi compañera, no mi dueña, y no puedes obligarme a correr.-replicó el hada digimon.
-Bueno, entonces tendré que quedarme con este saco para mí sola.-dijo Mimi con pena fingida, mientras señalaba un extraño saco de su armario.
-¿Qué hay en él?-preguntó Lilymon, algo irritada.
-Bueeeeno, te lo diré. Era un regalo por el cuarto aniversario de tu primera digievolución a Togemon. Es una carísima tierra importada del mismísimo valle del Nilo¡Con extra de limo!La más nutritiva del planeta. Y ahora es para mí sola.-dijo Mimi con alegría.
-¡Eso no es justo!¡A ti no te sirve de nada!-protestó Lilymon.
-¡Pero qué dices!¡A mí me encanta la tierra!¿No lo ves?-dijo mientras bailaba con el saco al son de una música inexistente, mientras a Lilymon se le caía la baba.
-Vale, dime que tengo que hacer para que me regales esa tierra.-dijo Lilymon.
-Tendrás que involucionar a Palmon y permanecer en esa forma todo el día.-anunció Mimi con una sonrisa.
En cuestión de segundos, Mimi y Palmon habían salido a la calle y e disponían a correr hacia la peluquería. Mimi conectó su MP3 a una radio japonesa, por la que emitían Fly me to the Moon.
Humana y digimon empezaron a correr. Cuándo Mimi observaba que Palmon se quedaba un poco atrás, le decía, medio en serio medio en broma:
-Uy, estos pobres arbolitos de la acera están bastante secos. Seguro que agradecerían un poco de rica y sabrosa tierra egipcia.
Y Palmon apretaba el paso como si no hubiese mañana. De esta forma, se plantaronen un momento en la peluquería de Yolanda. Ambas entraron.
-¡Mimi!¡Tu madre me ha dicho que vas a hacer de modelo de ropa digimon!-dijo Yolanda dando dos besos a Mimi.-¿Irás con Palmon?
-No, a mí...me da...un poco de...vergüenza.-dijo el cansado digimon.
-Voy a hacer ese anuncio junto a Betamon, el compañero de Michael.-explicó Mimi.
-Ah, el hijo del actor de Hollywood, ese que te gusta.-recordó Yolanda, mientras la joven Tachikawa se ruborizaba.
-¡Yo nunca dije que me gustase!Solo somos buenos amigos...
-Sí, porque ninguno de los dos se atreve a decirle al otro que le gusta. Esa historia ya esta muy vista¿Verdad, Palmon?
-Sí, es cierto. Precisamente Mimi siempre que ve eso en cualquier película de Sandra Bullock se enfada y grita:"esta tía está tonta, pero muy tonta".-dijo Palmon, vengándose de su compañera por haberla obligado a correr.
-No me sorprende. Puede llevar la iniciativa en muchas cosas, pero en asuntos amorosos no está puesta¿No ves que su madre no ha conocido más varón que Keisuke?-siguió Yolanda, ignorando a la única y fenomenal.
-No, definitivamente necesita menos teoría y más práctica.-sentenció Palmon, que no estaba dispuesta a ver más películas de Sandra Bullock(N/A:cosa lógica y normal).
-¡Eh, que estoy aquí!-les recordó Mimi.
-Vale, gruñona.-dijo Yolanda con una sonrisa-¿Qué quieres que haga?
-Pues verás...
Dejemos a la única y fenomenal Mimi Tachikawa y su fiel digimon Palmon haciendo sus cosas en la pelu, para averiguar como afrontaba el día el otro modelo, Betamon.
-Puaj, Betamon, tenemos que hablar.-le dijo Michael a su digimon, que nuevamente había vomitado en el váter.
-No pasa nada Michael, algo que comí me ha sentado mal.-intentó excusarse Betamon.
-No, amigo. Recuerda que vengo de Hollywood. Tienes un problema. Se llama bulimia. Es una clase de...
-Tú no sabes lo que es una clase, Michael, soy yo el que se juega el cuello todos los días. Y no estoy desvariando. Eres tú el que desvaría. Desvaría este sistema monstruoso. Y... ¿sabes? Te diré la verdad. ¡Tú no sabes afrontar la verdad! Cuando alargues tu mano, y te la encuentres toda manchada de mocos, que antes eran la cara de tu amigo, sabrás lo que tienes que hacer.¡Olvídalo Michael, ES CHINATOWN!-interrumpió Betamon en tono épico.
-¡Ya basta!¡Puedes ser una estrella sin sufrir todo esto!¡Mira a mi padre, el se divierte con su trabajo!
-Ya, por eso ha bajado al vigésimosegundo lugar de los galanes más apuestos de Hollywood. Dentro de un año, como Val Kilmer.
-Vámonos a esa dichosa sesión y terminemos de una vez con esta pesadilla.-concluyó Michael.
Ambos, humano y digimon, tomaron un taxi hacia la sede de Zxara donde sería el evento. SE encontraba en TriBeCa, al sur de Manhattan. No se hablaron durante la mayor parte del trayecto. No así el taxista.
-Vaya, esto es muy raro.
-¿El qué?-dijo Michael sin prestar atención.
-Los árboles. Hace unos minutos estaban secos, pero ahora están completamente floridos...
Llegaron a la sede de Zxara, y tras pagar al taxista con una generosa propina, bajaron.
-Aquí es.-dijo Michael.
-Sí.-contestó Betamon.
-Deberíamos entrar.-declaró el chico.
-No.
-¿Cómo que no?-preguntó Michael sorprendido.
-Sí vamos a estar enfadados por esto, no pienso hacerlo.-dijo Betamon.
-Hazlo, amigo, pero solo tomalo con calma¿Vale?
-¡De acuerdo!
Entraron ambos, se presentaron a los encargados y se dirigieron al lugar donde todo estaba dispuesto para la sesión de fotos, justo al lado de una gran enredadera.
-Vaya, parece que no ha llegado la estrella.-dijo el rubio.
-Te equivocas, Michael. Estoy justo aquí.-dijo una voz a su espalda. No era la voz de Mimi.
Y es que la única y fenomenal se encontraba, junto a Palmon, en un taxi rumbo a ese mismo lugar. La portadora de la inocencia estaba notoriamente satisfecha con su nuevo color de pelo, pero de lo que no estaba satisfecha era del enorme atasco que se había formado en Canal Street, ya que se había entretenido más de la cuenta en la peluquería. De hecho, el taxista había bajado a ver que pasaba, y precisamente volvía en ese instante.
-¿Qué está pasando?-preguntó la chica amargamente.
-Al parecer, la raíz de un árbol ha atravesado el asfalto.
-¿Cómo puede ser eso?-se sorprendió Mimi.
-Ni idea. Ya le dije al chico al que lleve antes que los árboles estaban raros...
El taxista estaba atónita, pero la ahora peliverde tenía una idea de que era lo que estaba pasando. Palmon y Mimi se miraron entre sí, recordando ambas las palabras de Quetzalmon.
-Tome esto, señor. A partir de ahora iremos a pie.-dijo Mimi pagando al taxista.
Por fortuna, Canal Street atravesaba TriBeCa y no estaban muy lejos, y en un cuarto de hora llegaron al centro de Zxara. Cuando entraron, los allí presentes les echaron en cara su tardanza, pero Mimi solo quería encontrar a Michael. Y le encontró. Besándose con una chica de 14 años, de cabello azul oscuro y vestida con un gusto pésimo. En otras palabras, besándose con Gwen Langley.
-¡MICHAEL!-grito Palmon, mientras Mimi solamente miraba atónita.
Los dos jovenes se separaron, lo que permitió que Michael dijera esas palabras tan de "película" de Sandra Bullock.
-¡Mimi!¡Esto no es lo que parece!
¡Cómo que no es lo que parece, capullo, le estabas comiendo la boca a la peor enemiga de la chica que te gusta!¿Cómo?¿Qué se supone que el narrador es imparcial?Bueno, pues haré lo que suelen hacer los narradores imparciales en estos casos:¡Un Flash-back!
Flash-back
-¡Gwen!¿Qué estás haciendo aquí?-dijo Michael.
-Me he apuntado al casting para hacer de modelo de ropa digimon, como tu novia.
-Un momento, ni Mimi es mi novia ni hay ningún casting...¿Por qué no hay ningún casting, verdad?-le preguntó el rubio a la directora de marketing, que estaba al lado de Gwen.
-Lo siento, chico.-se excusó la mujer-Pero uno no dice que no cuando le llama alguien que ha sido Miss New York en todas las categorías en las que ha participado. Alégrate de que no la haya dado el puesto directamente.
-Pero necesita un digimon...-protestó Michael.
-Ay, pobre Michael. Si tu controladora y paranoica novia te dejase ver mi blog, sabrías que hace semanas que tengo una compañera, mucho más cool que una flor mustia¿Verdad, Lunamon?-dijo la peliazul.
-Por supuesto Gwen.-dijo un digimon a su espalda, que en ese momento se dejo ver. Era una especie similar a un conejo de color blanco rosáceo, con dos pares de orejas violetas, uno hacia arriba y otro hacia abajo, con varios dibujos de lunas en su cuerpo. Se parecía a Terriermon y a Lopmon, pero en vez de cuernos, en la frente tenía un mechón violeta.-¡Soy el más hermoso digimon que existe!-dijo con absoluta sinceridad.
Michael intercambió una mirada con Betamon y murmuró:
-Esto no está bien...
-¿Decías algo?-preguntó Gwen.
-Digo que no está bien. Solo haces esto para fastidiar a Mimi. Desde que te conozco no te he visto hacer otra cosa.-declaró el rubio, enojado.
Una sombra de frustración nublo los ojos de la chica, pero esta lo disimulo sonriendo con malicia.
-¿Y por qué piensas que quiere hacer esto tu novia?Por lo que he oído, quiere ser cocinera. Te equivocas si crees que es todo bondad. Quiere fastidiarme tanto o más que yo a ella.
-Piensa lo que quieras, pero no pretendas que te siga el juego. Y te repito que Mimi y yo no somos novios.
-Entonces estás libre, quieres decirme.-dijo Gwen mientras se acercaba insinuante.
-Eso no es lo que he di...- Michael no pudo terminar su frase porque Gwen le había besado de improviso. Por el rabilllo del ojo vio a una chica parecida a Mimi, pero no era ella. Tenía el pelo verde. Y durante un microsegundo, cerró los ojos, imaginando lo que tantas otras veces. Que besaba a Mimi Tachikawa.
-¡MICHAEL!
Flash-back end
Vale, tal vez me precipitara al juzgar a Michael, pero él también podía haberse separado antes. Pero retomemos la historia, que es a lo que habéis venido.
-¡Mimi!¡Esto no es lo que parece!
La joven Tachikawa endureció su apasionado corazón y dijo:
-No tienes porque darme explicaciones de tus líos, no somos novios. Aunque "alguna" haya pensado lo contrario.
Gwen se limitó a cruzarse de brazos, pero el digimon que la acompañaba sorprendió a Mimi.
-¿Ese digimon es tu compañero, Gwen?-preguntó inocentemente.
-Sí¿Qué pasa?¿Solo los niños elegidos de Japón podéis tenerlo o qué?-contestó la peliazul con intención de provocar a la única y fenomenal.
-Cállate y madura. Y tú también, Michael. Vine a advertiros de que puede haber un digimon maligno en la ciudad, no para una estúpida sesión de fotos.
-Eso, buscate una excusa para no competir conmigo. Ya sabemos todos el resultado.
Mimi soltó una risa amarga.
-Te diré una cosa. Vine aquí solo para fastidiarte. Desde que participamos en aquel concurso de belleza hace tres años es lo que hemos hecho siempre que nos vemos. Pero ahora me doy cuenta de que, al igual que la primera vez que fui al digimundo, que no quiero hacer las cosas como siempre las he hecho. No quiero pelear contra digimons malvados, y no quiero pelear contigo, porque alguien ajeno saldrá herido. Ahora creo que puede haber un digimon malvado cerca, y aunque no quiero pelear con él, lo haré si no hay más remedio, porque sino algo malo puede pasarle a gente inocente. Ayúdame, y dejemos esta absurda rivalidad¿Qué me dices?
-Que le cuentes eso a quien le importe. Es evidente que me tienes envidia.
-¡Oh, por favor!-se hartó Palmon. Esa chica era ridículamente testaruda.
Mimi estaba dispuesta a realizar un último intento, pero Michael interrumpió bruscamente:
-¡Mimi!¡Cuidado!
Todo fue muy rápido y confuso. La portadora de la inocencia solo pudo ver como Michael se abalanzaba hacia ella. Instintivamente, se preparó para un choque que nunca se produjo. Y es que la enredadera había atrapado a Michael. Pero eso no era todo. En el suelo se abrieron una serie de grietas de las que emergieron una docena de Weedmon, subespecie oscura de Vegiemon, y no con buenas intenciones. Uno de ellos lanzó un latigazo contra Gwen. Mejor dicho, intentó lanzarlo.
-Lunamon digievoluciona en...¡Lekismon!
La forma campeón de Lunamon era la de un conejo humanoide experto en artes marciales llamado Lekismon. Este agarró el brazó de ese Weedmon y, dando una vuelta sobre sí misma, arrojó ese Weedmon hacia el grupo de ellos que se acercaba, derribando a dos de ellos, aunque uno se le acercó demasiado. Una patada de Lekismon le envió lejos, atravesando incluso el escaparate de la tienda. Pero eso dejo ver el panorama de la calle. Cientos de Weedmon emergían del suelo, destrozando el asfalto y las aceras, y parecían dirigirse a la tienda.
-Que no cunda el pánico. A lo mejor son clientes.-dijo la directora de markéting, aferrándose a un clavo ardiendo.
Mientras tanto, Mimi trataba de desatar a Michael de su vegetal prisión. La enredadera parecía haber recuperado su estatus inanimado, y lo consiguió sin demasiado esfuerzo.
-¿Estás bien, Michael?-preguntó la peliverde con preocupación.
-¿Lo estás tú?-preguntó Michael.
-Sí...
-Entonces yo también.-dijo pese a que era evidente que la presión de la enredadera le había provocado numerosas y dolorosas contusiones. De hecho, apenas era capaz de tenerse en pie sin ayuda de Mimi. Tosió, y de su boca salió sangre.
-¡Eso es sangre!¡Hay que llevarte al hospital!-exclamó Mimi.
-Lo siento, Mimi. De verdad, fue Gwen la que me besó. Yo no besaría a nadie más que a ti...
-Michael. Yo...también solo quiero besarte a ti...-reconoció Mimi.
-Chupi, pero tal vez tengáis una mejor ocasión cuando nos libremos de estos Weedmon.-comentó Betamon.
-Dejádmelos a mí.-dijo Lekismon.
-Me temo que por muchos puñetazos y pataditas que les des van a seguir atacando.-informó Palmon.
-Oh, tengo un par de trucos en mis guantes¡Bomba de luz de luna!
Las lunas crecientes de los dos guantes de Lekismon se iluminaron con una luz azulada. El digimon cruzó sus puños, y de ellos emergió una esfera de luz azul que se apartó de ella y se sitúo en el centro del local, cerca del techo, ante la atónita mirada del equipo que solo pretendía tomar unas fotos. Fue la directora de markéting la que habló.
-¿Eso debería impresionarnos?
Como contestación, Lekismon chasqueó los dedos, y se produjo un fulgor azulado. Al despejarse la luz, tanto los Weedmon como el personal de Zxara estaban dormidos.
-Buen trabajo, novata.-admitió Palmon, impresionada-Has estado muy astuta al dormir también a los humanos. Eran un peligro para sí mismos.
-Siendo sincera, ha sido sin querer. Es la primera vez que estoy en nivel campeón.
-Pero hay muchos más Weedmon ahí fuera. ¿Podrás con ellos, Betamon?
-Betamon digievoluciona en...¡Seadramon!
Dado que los responsables del local estaban plácidamente dormidos, Seadramon no se preocupó por derribar un par de paredes para hacerse sitio. Una vez salió del local, usó sus flechas de hielo para congelar a los Weedmon más cercanos. Pero había más de mil, y quién sabe cuántos en toda la ciudad.
-Hay demasiados. ¿Cómo vamos a detenerlos a todos?-se preguntó Michael, ignorando el dolor.
-¡Mira!¡Parece que la mayoría vienen de Wall Street!Deberíamos ir allí.-dijo Mimi.
-Con los que hay aquí ya tenemos suficientes, ¿no crees?-repuso Michael.
-¡No, tonto!Estos Weedmon no son muy fuertes, y tampoco son muy listos. Debe de haber algo o alguien controlandoles. Seguramente si acabamos con eso, los Weedmon se pararán.-explicó Mimi.
-Tienes razón. Seadramon, llevanos a Wall Street, rápido.
-Espera un momento.-pidió Mimi. Acto seguido, se dirigió a la pared más alejada del roto escaparate, dónde Lekismon trataba de hacer reaccionar a Gwen, que estaba sentada de cuclillas apoyada en la pared, con la cara hundida en sus manos.-Gwen, se que es díficil, pero necesitamos que vengas con nosotros.
Gwen levantó la mirada y con frialdad dijo:
-No me necesitáis a mí, sino a Lekismon. Déjame en paz y salva al mundo.
-Eso no es cierto. Sin ti, Lunamon no hubiese podido digievolucionar, y hubieramos estado a merced de los Weedmon.
-Es cierto, Gwen. Somos un equipo.-confirmó Lekismon.
-Tú...¿Quieres que vaya?-preguntó Gwen a su digimon.
Lekismon asintió con la cabeza, y la peliazul aceptó montar en Seadramon rumbo a Wall Street. Por el camino, tuvieron que derrotar a varias aglomeraciones de Weedmon. En uno de esos momentos, un hombre les dio ánimos desde una de las ventanas. Mimi sonrió.
-Gracias, señor De Niro.-dijo.
Siguieron el camino, hasta que al doblar una esquina se encontraron con decenas de miles de Weedmon que cubrían totalmente la calle y se disponían a atacarles.
-¡Bomba de luz de luna!
Nuevamente, un fulgor azulado cubrió el cielo, y todos esos Weedmon cayeron dormidos, pero Lekismon gastó toda su energía e involucionó en Lunamon.
-Buen trabajo, a partir de ahora vamos nosotros.-dijo Mimi.
-Hey, allí hay algo extraño...-anunció Michael.
Era cierto, entre los rascacielos se podía discernir una luz de arcoiris. Se dirigieron hacia allí y divisaron el origen de esa luz. Era un cetro. Un cetro en manos de un digimon humanoide violeta, que tenía otro cetro con serpientes entrecruzados. El digimon también les divisó y se acercó a ellos con una sonrisa.
-¿Quién eres?-preguntó Michael con desconfianza.
El digimon sonrió más aún y tras unos segundos, habló.
-Me llamo Lotosmon. ¿Puedo hacer algo por vosotros?-preguntó educadamente.
Los chicos y los digimons se miraron. Aquel no era el tipo de digimon malvado que esperaban encontrar. Al final, miraron a Mimi, pues suya había sido la idea de ir allí. Esta se dirigió a Lotosmon.
-¿Eres tú quién está haciendo que los Weedmon ataquen la ciudad?-preguntó intentando no parecer que la estaba acusando.
-Sí.-dijo Lotosmon, como si no fuera con ella la cosa. Todos volvieron a mirar a Mimi.
-Mmmm¿Podría dejar de hacerlo, por favor?-pidió Mimi.
-Me temo que no. Los humanos habéis destruido el hábitat de mis queridas flores y árboles para levantar estos estúpidos rascacielos. Es justo que mis Weedmon los destruyan¿No os parece?
-Oh, entiendo. No molestaremos más. Buenos días.-Se despidió Mimi.
Y Seadramon se fue de allí, con Palmon, Lunamon y sus compañeros humanos, dejando que Lotosmon continuará su destructivo plan. No fue hasta que estuvieron lejos y no se veía aquel brillo arcoiris que Gwen se percató de algo.
-¡Un momento!¿Soy la única que cree que algo falla?
-¿A qué te refi...?Oh, no.-dijo Lunamon.
-Es cierto. Hemos ido allí a detener a Lotosmon, no a charlar.-dijo Palmon.
-Será mejor que volvamos.-sugirió Seadramon.
-No. Pensemos un momento.-dijo Mimi.
-¡No me digas que te has tragado el cuento de Lotosmon!-exclamó Gwen.
-Sí, todos lo hemos hecho. ¿Pero por qué nos damos cuenta ahora?-se preguntó la peliverde.
-Ya no se ve la luz arcoiris, seguro que es por eso.-respondió Michael.
-Entonces, si nos acercamos de nuevo a esa luz, volveremos a creernos todo lo que diga Lotosmon.-dijo Palmon con pesar.
-No si no la vemos. Iremos con los ojos cerrados. ¿Sabrás ir, Seadramon?-pregunto la única y fenomenal.
-Por supuesto.
Y nuevamente repitieron el camino, esta vez a ciegas, con los gruñidos de los miles de Weedmon como ruido de fondo.
Cuando se detuvieron, oyeron claramente la risa de Lotosmon.
-Jijiji. Habéis vuelto. Puede que finalmente se equivocaran al decirnos que eras la digidestinada más débil, Mimi Tachikawa. Mejor, así será más divertido acabar contigo.
-¿Qué?¿Por qué quieres hacer eso?¿Y como sabes mi nombre?-quiso saber Mimi.
-No lo tomes como algo personal, querida. Pero un amigo me pidió que te eliminara, y le debía un favor demasiado grande para negarle esta pequeñez.
-¿De que está hablando, Mimi?-preguntó Michael.
-No lo sé. Un digimon muy extraño apareció cuando me reuní con los chicos y dijo que los digimons oscuros más fuertes habían desaparecido del digimundo, pero yo creía que habíamos terminado con todos ellos...
-Bueno, como os destruiré muy pronto, supongo que puedo decíroslo. Las Bestias Sagradas nos encerraron en un lugar llamado el Área Oscura.¿No entraste nunca al interior del monte Mugen?Allí esta el portal que conecta las dos áreas. El amigo del que te hablaba tiene la capacidad de abrir dicho portal, y cuando se abrió, todos los digimons allí encerrados luchamos entre nosotros y al final, cinco de nosotros logramos escapar. Mi amigo nos dijo dónde os encontraríamos, y aquí estoy. Ahora, ofreced algo de resistencia o será muy aburrido.
-Pareces bastante sensata.¿Por qué no rompes con esos digimons oscuros e inicias una nueva vida?-sugirió Mimi.
-Jiji, destruir es demasiado divertido, y más cuándo has estado tanto tiempo sin poder hacerlo. Venga, pelead un poco, os prometo no usar mi Séptima Fantasía.
-¿Cómo podemos fiarnos de ti?-preguntó Lunamon.
-Que sea malvada no significa que sea mentirosa. Cómo no os veo muy convencidos, os propongo un trato. De camino aquí vi una bonita isla un kilómetro al sur de esta. Os espero allí en diez minutos para pelear, sin truquitos para anular la voluntad. Y, como incentivo, si no venís haré explotar a todos los Weedmon que he liberado, arrasando Manhattan con ellos. Au révoir.
Unos segundos después, se atrevieron a abrir los ojos. El suelo seguía cubierto de Weedmons, esta vez muy asustados por las intenciones de su ama.
-¿Qué hacemos?-preguntó Michael.
-Hay que pelear. No podemos permitir que cumpla su amenaza.-dijo Mimi.
Todos asintieron. Sentían que Lotosmon era muy capaz de destruir una gran ciudad por diversión. Seadramon se dirigió al lugar dónde tendría lugar la batalla.
Governors Island es un lugar familiarizado con la guerra. Fortificada durante la batalla de Long Island,en 1776, la artillería allí instalada permitió al ejército de George Washington evitar su completa aniquilación. Prisión militar durante la Guerra de Secesión, y ya en el siglo XX, sede del ejército primero, y de los guardacostas después. Hacía 5 años que estos se habían marchado, y desde entonces la isla era un remanso de paz. Hasta ahora.
Seadramon acababa de llegar a la isla. Por el norte, había un parque en cuyo centro se alzaba el fuerte, y frente a él, aguardaba Lotosmon.
-Palmon, digievoluciona ahora.-dijo Mimi a su compañera.
-Pero me darás la tierra igualmente, ¿No?
-Pues claro, tonta.-dijo la peliverde divertida.
-Palmon digievoluciona en...¡Togemon!Togemon digievoluciona en...¡Lilymon!
-Me uniré a vosotros. Lunamon digievoluciona en...¡Lekismon!
Los tres digimons se acercaron a Lotosmon, que seguía sonriendo. Se distribuyeron en un imaginario semicírculo, con Lillymon frente a Lotosmon, Lekismon a su izquierda y Seadramon a su derecha. La malvada digimon casi sentía lástima de ellos. Casi.
En un abrir y cerrar de ojos, Lotosmon lanzó su cetro arcoiris al cielo, provocandoun moméntaneo despiste a sus oponentes. Durante ese milisegundo, corrió hacia Seadramon y le golpeó en la cabeza con su vara de serpientes, para después volverse hacia la sorprendida Lekismon.
-¡Serpiente Oscura!
De esa vara emergió un rayo negro que arrojo a Lekismon al árbol situado tras ella, que comenzó a retorcerse y la aprisiono en su tronco, inmovilizándola completamente.
El cetro de arcoiris empezó a caer.
Lilymon alzó su vuelo, preparandose para lanzar su cañon de flores. Lotosmon previó sus intenciones y también alzó el vuelo, pisando en la dolorida cabeza de Seadramon para tomar impulso.
Una vez estuvo a la altura de Lilymon, esta usó su cañon de flores contra Lotosmon, pero esta deshizo la bola de energía con un golpe de su vara.
-¡Imposible!-exclamó Lilymon.
Pero Lotosmon la miraba sonriente y con su mano izquierda indicaba a Lilymon que se acercase.
El cetro de arcoiris cayó al suelo.
-¡Serpiente Oscura!¡Serpiente Oscura!¡Serpiente Oscura!
Lilymon a duras penas era capaz de evadir los rayos negros que lanzaba Lotosmon, de modo que atacar quedaba lejos de sus posibilidades. Lotosmon solo cesaba sus ataques para reírse alegremente. Hacía siglos que nadie era capaz de esquivar su Serpiente Oscura.
-¡Flechas de hielo!
Un recuperado Seadramon aprovecho que Lotosmon estaba ocupada con Lilymon para lanzar su ataque con todo el poder que fue capaz de reunir, congelándole el brazo izquierdo. Lamentablemente, tuvo que involucionar a Betamon.
Pero esa distracción de Lotosmon aflojó la presión que aquel árbol ejercía sobre Lekismon, permitiendo a esta liberarse. Las lunas de sus guantes se iluminaron con una espectral luz blanca.
-¡Cortes de Luna Fantasmal!
De esos puños emergieron dos cuchillas de luz blanca con forma de luna creciente que partieron el brazo congelado de Lotosmon. Esta se miro el lugar donde debía estar su brazo, y luego miró a Lekismon.
-¡Sueño venenoso!
Lotosmon sopló en dirección a Lekismon, y de su boca salió un siniestro gas púrpura, que rodeó a Lekismon en una nube de niebla tóxica, dentro de la cuál la digimon tosía ostensiblemente. Cuándo se disipo la nube, se pudo ver que había involucionado en Lunamon.
-¡Cañon de flores!
Lilymon no dudo en atacar a Lotosmon aprovechando lo que parecía ser su momento más bajo, y el impacto aturdió a Lotosmon.
-¡Ahora no sonríes tanto!-exclamó Lilymon, confiada.
-Reconozco que os he subestimado. Pero solo me habéis dañado levemente por mi falta de práctica. No sois rivales para mí.
-¿Levemente?¡Has perdido un brazo!
-De momento.-Lotosmon sonrió misteriosamente y apuntó su vara hacia sí misma-¡Serpiente Pura!-Lotosmon fue bañada por un destello de luz blanca, del que salió con un nuevo brazo y sin daño alguno-Bueno,¿por dónde íbamos?¡Ah, sí!¡Serpiente Oscura!
Esta vez el rayo negro golpeó a Lilymon, paralizándola. Al no poder usar sus alas, sufrió una aparatosa caída, tras la que involucionó en Palmon.
Lotosmon tomó tierra y observó a sus oponentes caídos. Estaban demasiado débiles para ponerse de pie. Lotosmon decidió darles unos minutos más de vida, pues le habían proporcionado una buena diversión. Sus compañeros humanos, sin embargo, no disfrutarían de esa suerte.
La terrible digimon se acercó lentamente a los tres humanos, que habían asistido desesperados al combate.
-Mmmm, no sé que hacer. ¿A cuál de vosotros debería matar primero?¿Rubio, verde o azul?-se preguntaba Lotosmon.
-¡No te saldrás con la tuya!-gritó Michael.
-¡Ah, que idea!-dijo la digimon, ignorándole-¡Jugaremos a un juego muy divertido!¡Se llama leer la mente a los niños asustados!Pero para eso necesitaré...esto.
El cetro arcoiris había salido disparado del lugar dónde había caído directo hacia la regenerada mano de Lotosmon.
-Bien, empecemos por ti, Michael.-Lotosmon y Michael quedaron atrapados en sendos cilindros de luz arcoiris.-Vaya, eres el héroe romántico, dispuesto a morir protegiendo a tu amada...veamos que piensa ella.-el cilindro de Michael se trasladó a Mimi-...argh, que asco de dulzura y bondad, pero también estarías dispuesta a morir si con ello salvaras al resto...-el cilindro se trasladó a Gwen-...¿Y que hay de ti?Oh, ¡Delicioso!¡Sublime!¡Tan delicioso y sublime que eres la elegida!¡Serpiente Oscura!
El rayo negro impactó en Gwen, pero en vez de atravesarla, la arrojó al agua, para que mientras se hundía lentamente no pudiera dejar de pensar en los dolorosos recuerdos que Lotosmon había removido.
Pov Gwen
¿Quién eres?Nadie. Todo va bien¿Seguro?Sí, déjame entrar No quiero volver ahí. Entra conmigo una última vez, por favor. Vale, pero que sea la última.
Es mi sexto cumpleaños. Han montado una fiesta muy grande en el orfanato. La gente suele pensar que los orfanatos son sitios horribles. Para mí fue el último lugar dónde fui feliz. Supongo que depende que papás te adopten. Me hubiera gustado que me adoptasen los papás de Mimi. Pero no fueron ellos. Fueron los Langley.
Me habían traído un vestido rojo y blanco muy bonito. Tenía lacitos, y todos decían que estaba muy guapa. Yo no sabía porque me lo habían dado, supuse que era un regalo. Pero en realidad era un préstamo, cuyos intereses nunca seré capaz de pagar.
Después de la fiesta, me llevan a la sala de espera. Allí hay un hombre y una mujer. Son muy guapos. Me los presentan. Se llaman X e Y Langley. Estoy casi dos horas hablando con ellos. Me dicen muchas veces que soy muy guapa.¡Ya lo sé, me lo habéis dicho hace un momento!A mí me gusta mucho la tarta de manzana¿Cuál es vuestra tarta preferida? Y Langley dice que las chicas guapas no comen tarta, y que si quiero seguir siendo una chica guapa me olvidé de la tarta de manzana. Respondo que entonces no quiero ser una chica guapa. Y Langley se asusta mucho. Después de hablar vamos los tres al despacho del director del orfanato, que esta junto a la psicóloga. X e Y Langley se quedan fuera. El director dice que quieren ser mis papás. La psicóloga pregunta si me han caído bien. Digo que no sé. Me gusta que me digan que soy guapa, pero no que no pueda comer tarta de manzana. Se miran. Se hablan al oído. No se dan cuenta de que soy pequeña, no sorda. La psicóloga dice que no deberían dejar que me adoptasen. El director dice que piensan donar mucho dinero, con él que podrán ayudar a muchos más niños. La psicóloga me mira y dice que el vestido que llevo es un regalo suyo. Digo que ahora me caen mejor. Pobre niña sola de seis años, te compran con vestidos.
Es mi octavo cumpleaños. Pero no hay fiestas. Ensayo un número de claqué para el concurso Miss Brooklyn Infantil. No me sale. X Langley me grita. Los Langley siempre ganan, dice. Me da miedo, pero no puedo pensar con claridad y me equivoco en los pasos. X Langley se enfada y me pega muy fuerte. Luego me traen una tarta de manzana y se me olvida todo. Pobre niña sola de ocho años, te compran con dulces.
Tengo ya 11 años y estoy en un concurso de Miss New York. Hay mucho ruido al lado. Debe ser la niña japonesa. No ha parado de hablar con todas las chicas. Yo la he estado evitando. Como dice Y Langley, en un concurso de belleza, todas las que no son tú son tus enemigas. Oigo risas. ¿Risas?Me asomo a ver que pasa. La niña japonesa está contando algo y todas la demás chicas se ríen. Que absurdo, las enemigas no ríen juntas. Este concurso lo gano fijo. Tenía razón, he ganado. X Langley me da una palmada en el hombro y dice: "los Langley siempre ganan". Busco con la mirada a la niña japonesa. Está con sus padres, pero está muy contenta. Sus padres también están contentos, se ríen mucho. Muy bien, Mimi, dice la madre mientras besa a su hija una y otra vez. Se llama Mimi. X e Y Langley nunca están tan contentos, por muchos concursos que gané. Y Langley dice que esos padres son más infantiles que sus hijos y que es mejor ser muy rígido. Pobre niña sola de once años, te compran con mentiras.
Tengo 14 años y hoy voy a mi nuevo colegio. Nos hemos mudado de Brooklyn a Manhattan, porque Y Langley dice que toda la gente guapa está en Manhattan, y nosotros somos gente guapa. Entro en clase y me doy de bruces con Mimi. Otra vez. En casi todos los concursos de la zona de Nueva York está ella, y ahora viene a mi nuevo colegio¿Por qué?No es guapa, si lo fuera habría ganado algún concurso, y lo habría celebrado con sus estúpidos padres.¿La odias?¡Sí!¡Siempre que creo ser feliz, ella aparece para fastidiarme!¡Pues ahora la fastidiaré yo!Finjo ser alguien que no soy, para atraer a los amigos que tiene Mimi, y ponerlos en su contra.¡Como ella puso a mis padres en mi contra!¡Si no hubiera nacido, podrían haberme adoptado los Tachikawa!¡Podría tener amigos siendo yo misma!¡Podría reír pasase lo que pasase!¡Incluso podría comer tarta de manzana!¿La odias?Cada día más que el anterior. Pobre niña sola de catorce años, ¿Es qué solo hay odio en tu corazón?
Tengo 14 años y estoy de vacaciones. Han pospuesto el concurso de Miss Manhattan Verano, así que X e Y Langley no saben muy bien que hacer conmigo. Me compran un videojuego. Lo pruebo, porque no sé que otra cosa puedo hacer. La pantalla brilla. Algo está saliendo de ella. ¿Un digimon?Dice que se llama Lunamon, y que lleva mucho tiempo esperándome. No. Era yo quien la esperaba desesperadamente. Pobre niña, al menos ya no esta sola.
Abro los ojos¿Qué haces?Abro los ojos, estoy en el agua...me hundo Sí. No sé como has despertado pero pronto dormirás para siempre...¡No, chica, no saltes al agua!No puedo respirar, pero solo quiero ver quién es. A quién le importa si vivo o muero. Es ella. Mimi. Me agarra con fuerza, algo se le cae del bolsillo, y yo lo cojo. Me sube, saco la cabeza del agua y logró respirar.
Pov Gwen End
Mimi había saltado al agua decidida a rescatar a Gwen. Ella no debía estar ahí, solo estaba allí porque ella se lo había pedido. Ahora vivirían o morirían, pero lo harían juntas. Logra alcanzar a Gwen y subirla a la superficie. Respiran.
-¿Por qué me has salvado?-preguntó Gwen, extrañada.
-Porque eres mi amiga, boba.-contestó Mimi sorprendida.
-No, no lo soy.-decía Gwen entre lágrimas-Yo te odio, porque vives la vida que siempre quise tener.
-No es verdad. Es una ilusión de Lotosmon.-dijo incrédula Mimi, mientras agarraba un trozo de madera que providencialmente pasaba por allí.
-¡Te odio!Porque X e Y necesitaban algo que me hiciese olvidar lo mucho que les odio y tu pasabas por allí.-decía Gwen destapando unas lágrimas que hacía seis años que no derramaba.
-¡Me da igual!¡Te perdono!¡Solo quiero ser tu amiga!-gritaba Mimi con una luz verde saliendo de su corazón. En ese instante, del mojado MP3 en la mano de Gwen se pudo escuchar Brave Heart.
-Palmon ultradigievoluciona en...¡Rosemon!
Los árboles más cercanos al mar se combaron y recogieron con sus ramas a las dos náufragas, depositándolas en tierra.
-¡NO!¡Soy yo quién controla las plantas!¡Atacadlas, estraguladlas, golpearlas!-ordenaba una histérica Lotosmon.
-Olvídalo. Las plantas no sirven a quien las maltrate.-explicó Rosemon.
-Da igual, aún tengo el temible poder de mis dos cetros para acabar contigo.¡Serpiente Oscura!
El rayo negro se dirigía al corazón de Rosemon, que permanecía hierática. De repente, millares de briznas de hierba se alzaron del suelo y formaron un escudo frente a Rosemon que el ataque de Lotosmon no pudo atravesar.
-Bah, aún tengo el poder de anular cualquier voluntad.-dijo Lotosmon, alzando su cetro arcoiris.
-No sin ese cetro.-dijo Rosemon, chasqueando el látigo de su mano izquierda para arrebatarle el cetro .-Y mucho menos sin ese otro.-dijo chasqueando el derecho y tomando la vara de serpientes.
-No, no, no. Podría haberte destruido fácilmente.-dijo Lotosmon aterrada-Me debes eso.
Rosemon hundió sus látigos en el suelo.
-¡Jaula de hiedra!
En el lugar donde estaba Lotosmon surgió un cubículo vegetal con barrotes atestados de espinas.
-¡No!¡Otro encierro no!-se quejó Lotosmon.
-Tú misma has sellado tu destino, infame.-dijo Rosemon.
-Jijiji, y tú el de la ciudad, estúpida.
-¿De qué hablas?
-¡De los Weedmon que estoy haciendo explotar ahora mismo!
Los chicos miraron a la ciudad, parecía haber algunas pequeñas explosiones, pero pronto serían centenares de miles de pequeñas explosiones.
-Eso no lo puedo permitir.-dijo Rosemon apretando su puño. La jaula de hiedra se plegó sobre sí misma atravesando con sus mortales espinas a Lotosmon, que se convirtió en una nube de datos. Inmediatamente las explosiones cesaron.
Rosemon involucionó en Tanemon y se dirigió hacia Mimi. Los recuperados Lunamon y Betamon hicieron lo propio con Gwen y Michael.
-Se acabó.-anunció Michael- por allí se acercan los guardacostas. Nos ayudarán a volver.
-A ustedes dos solamente. Me temo que la señorita Tachikawa se viene conmigo.
Todos se volvieron, y descubrieron a un apuesto hombre de unos 24 años, de pelo castaño y mirada condescendiente. El acento de su vez delataba su origen británico.
-¿Quién eres y por qué debo ir contigo?-preguntó la portadora de la pureza.
-Me llamo Jenson y tenemos amigos comunes.-contestó el desconocido.
De las aguas calmadas tras Jenson emergió una enorme criatura. Mimi y Tanemon la reconocieron al instante.
-¡Whamon!-exclamaron al unísono.
-Mimi, Tanemon. Creed a Jenson. Debéis acompañarnos enseguida. La misma existencia de vuestro mundo está en juego.-alertó Whamon.
-Si es así, iremos.-dijo Mimi.-Adiós chicos.
-Hasta luego Mimi- se despidió Michael, que nuevamente sufría los dolores producidos por la enredadera.
-Hasta pronto.-se despidieron Lunamon y Betamon al unísono.
Y por último, Gwen.
-Adiós, amiga.
DIGIMON ANALYZER
¡Por fiiiiiin!Espero que os guste el capítulo porque me ha costado lo mío. Lo menos sería dejar un review. Oh, no...las aclaraciones. Ahí van.
Desde el principio supe que este capítulo sería o muy largo o muy corto. También era el que más temía, pues se centra en Mimi, y, en menor medida, a Michael, personajes con los que menos empatía siento. Pero, desde luego, no iba a presentar a Mimi con el cliché injusto de niña pija y algo tontita. Estamos hablando de una pionera, que ya en Adventure agarro la caca de un Garbagemon( con guantes eso sí) y se la lanzó a un Amo Oscuro a la cara, al grito de "¡Estoy harta!"cuando estaba claro que pensaba:"¡Estoy hasta los p**** ovarios de que intentéis matarnos cuando no os hemos hecho nada, cab*****!¡Iros a tomar por c***!", la primera que optó por reunir a los digimons, la que volvió bueno a Ogremon, la que llamó a Ken cuando nadie más se atrevía, la que lideró la iniciativa de todos los digidestinados con los dispositivos en alto, es decir, que cuando zurrarse fallaba, ahí estaba ella, la única y fenomenal. Así que hice lo mejor que pude.
Pero, como he dicho, no tenía claro cuál debía ser su carácter, así que lo modele en base a un personaje creado por mí: Gwen Langley.
Como sabréis los lectores de La guerra de Myotismon, que un personaje sea creado por mí indica que ha sufrido o sufrirá una terrible desgracia. En el caso de Gwen Langley, extraje su triste pasado como niña sobreexplotada en el duro(y absurdo)mundo de los concursos de belleza infantiles de un episodio de Bones que me dejo realmente impactado. La idea de que fuese adoptada es básicamente porque durante el tiempo que he estado fuera, aparte de examenes, he revisionado la saga de Noah de Yu-Gi-Oh!, por fin sin censura.
En cuánto al nombre, se llama Gwen por Gwen Stacy, pero no la ñoña de la versión "clásica de Spiderman, sino a la que no mola solo cuando muere, la Ultimate. Y el apellido, por Asuka Langley, con la que comparte un comportamiento odioso causado por un trágico pasado.
Sus padrastros se llaman X e Y para deshumanizarlos y que parezcan más capullos aún.
¿Qué consecuencias tendrá en un futuro? A corto plazo ninguna. A medio y largo plazo se dejará caer por mi proyecto secreto y se verá envuelta en un peculiar triángulo amoroso.
Zxara y su matriz, Digitex, son empresas ficticias basadas en ciertas empresas reales cuyo nombre no diré, pues creo que es evidente.
TriBeCa es un barrio de Lower Manhattan fácilmente olvidable hasta que Robert "Dios no está por encima de mí, ni yo estoy por debajo de él"de Niro se mudo allí y fundó un festival de cine. Ahora todo el que es alguien en Manhattan vive allí, ya sea por cosas buenas(Meryl Streep, Harvey Keitel) o malas(Dominique Strauss-Kahn, arresto domiciliario incluido). De hecho, no he podido evitar hacer que saliera De Niro. Es, por mucho, el mejor actor vivo que hay(a falta de revisar en profundidad la filmografía de Ricardo Darín), y es mi fic, así que si quiero que salga, lo hace.
Wall Street es esa parte de Manhattan repleta de rascacielos. No los más altos, pero sí todos juntos.
Governors Island ya hablé de ella en el mismo fic, y esto no es ninguna enciclopedia.
Y pasamos a los digimons. El maloso estándar del capítulo de hoy ha sido Weedmon, también conocido como Zassomon, que es un Vegiemon que no ha madurado lo suficiente. En el Gran Cañón en Digimon World hay unos cuántos. También hay que destacar a Lunamon y Lekismon, formas principiante y campeón respectivamente de Dianamon. Y de malosa jefa, Lotosmon. Aunque parezca una elección sencilla para enfrentarse a Rosemon, he tenido que descartar alternativas como la de QueenChessmon, con una partida de ajedrez final en Governors Island, pero no sabía como hilarlo con Rosemon.
Y por último Jenson y Whamon. De momento no os revelaré nada sobre ellos salvo que son compañeros. Tendrán un papel clave a corto plazo y anécdotico a largo plazo(pero será una anécdota divertida, os lo aseguro).
Eso es todo. Dejen reviews, y miren al cruzar la calle, que los lectores los quiero vivos(preferentemente¡Muajajajajá!).
