BATALLA EN LA BAHÍA
"...estuviste con Kaka de Luxe, pero no te oí cantar". Si alguien acierta de dónde he sacado esta frase, le revelaré en exclusiva el/la protagonista de mi fic secreto. Pero ahora, al tema. Este capítulo tratará sobre Jyou, Gomamon y otra persona. Espero que os guste.
-No creo que sea una buena idea alquilar la carpa a unos menores.-le dijo Tokoro a su socio, mientras este contaba billetes.
-Ni yo, pero después de que en Navidad esos digimons irrumpieran destrozándolo todo en el concierto de esos Teenage Wolves, nadie más ha querido ir allí. Esta podría ser la única oportunidad de sacar algo de dinero.-dijo el hombre despreocupado.
-Ya lo sé, pero si nos pillan, nos jugamos más que ese estúpido fajo.-protestó Tokoro.
-Tranquilo, mientras hayas sacado las bebidas alcohólicas, todo estará bien.
-Je, tiene gracia que digas eso...
En ese mismo instante, bajo la susodicha carpa:
-¡Vamos, delegado, tómate un chupito con tus compañeros!-dijo un chico que sostenía una botella de tequila, cuya cara estaba completamente roja, al igual que la de sus dos amigos. No quiero ser malpensado, pero yo creo que esos chicos habían bebido, y no precisamente agua.
-¡Qué no!¡Y como delegado de curso os pido...no, os ordenó, que me entreguéis esa botella ahora mismo!-gritó Jyou Kido, que no estaba por la labor de que sus compañeros de clase se desmadrasen mientras el fuese delegado.
-Vale chico, toma...-cedió el posiblemente ebrio alumno, entregando su preciado tequila.
-Gracias. Me alegra observar que el no estar en horario lectivo no es óbice para que se siga respetando la autoridad conferida por...por...¡Por Dios,¿De dónde habéis sacado eso?-exclamó el portador de la sinceridad mientras observaba atónito como sacaban una nueva botella, esta vez de ginebra.
-Déjalo, Jyou, parece que tu cargo no les impresiona.-comentó Gomamon a su lado.
-Pero si yo soy el delegado de clase...-se quejó amargamente Jyou.
-Relájate. Se supone que esto es una fiesta. ¿Por qué no vas a bailar con los demás?Quién sabe, tal vez incluso encuentres a una chica suficientemente beoda para ligártela.-dijo Gomamon malévolamente.
-¡Oye!Para que te enteres, no existe mujer que se resista a mis dotes de bailarín.-informó Jyou.
-¿Ah, sí?Pues ve y demuéstralo.-le retó el digimon.
-Pues claro que voy a ir.-dijo Jyou con firmeza.
Ambos compañeros se dirigieron hacia donde el grueso del alumnado realizaba patéticos movimientos simiescos...ejem, quería decir que danzaban armoniosamente al dulce son de ¿Shake, shake, shake de Kc and the shunsine band?Vaya, alguien debería informar a estos chicos que, desgraciadamente, los 70 pasaron hace mucho. Pero mientras no sea reguetón, por mí vale. Jyou se apresuró a decir:
-Atención, chicos, preparaos para que esto deje de dar pena, porque Jyou Kido está en la casa.
Y tras pronunciar estas palabras, se dirigió al centro de la sala mientras no cejaba de realizar extraños movimientos pélvicos, agitar peligrosamente sus brazos y su cabeza(sus gafas estuvieron en un tris de salir despedidas), y hacer de vez el cuando lo que más tarde él afirmaría que era el Moonwalk. Una vez llegó al centro, concluyó su perfecta coreografía con un movimiento disco al más puro estilo Tony Manero. Gomamon mientras tanto le seguía a suficiente distancia como para que pareciese que no iba con él.
Una vez termino su show, Jyou sintió la satisfacción del trabajo bien hecho. El anzuelo estaba puesto, y solo tenía que esperar a ver que picaba. No tardó mucho en oírse un apasionado grito.
-¡Jyouuuuu!
El compañero de Gomamon se volvió para presenciar quién sería la afortunada de aquella noche. No era una chica de la academia pero la conocía. Falda ridículamente corta, camisa militar con una corbata, pelo rojizo y alborotado, y mirada de loca. Era ella. Era la imparable Jun Motomiya. Y se dirigía hacia él, pensó Jyou.
Y es que en los últimos meses Jun había estado rondando la casa de los Kido, en busca del hermano mayor de Jyou, Shuu. Le habían dicho que este estaba en Kioto investigando con el señor Takenouchi, y un par de días después, Jyou había contestado al teléfono recibiendo una sonora bronca de Shuu, y advirtiéndole de que nunca más dijese su paradero a trastornadas mentales. Desde entonces, de vez en cuándo Jun se pasaba a vigilar la casa por si aparecía Shuu.
Jyou tragó saliva. Si lo que contaba Yamato era cierto, haría bien en temer a esa chica. Pero tener miedo no implicaba ser descortés, y con gentileza y un ligero temblor en la voz, saludó a la chica.
-Ho...hola Jun.¿Qué haces aquí?
-Me dijeron que habría una fiesta con muchos chicos guapos y formales, pero no esperaba encontrarme contigo.-explicó Jun.
-Oh, gracias por pensar que soy feo y extravagante.-dijo Jyou con ironía.
-Al fin entiendo porque tu emblema es la sinceridad.-dijo, no menos irónicamente, Gomamon, que al fin se había atrevido a acercarse a su compañero.
-Vaya, que curioso. V-mon cree que Daisuke es una especie de genio, pero tu digimon no parece tenerte demasiado aprecio.-dijo Jun divertida.
-Dice eso para hacerse el duro, pero en realidad me idolatra.-comentó Jyou, mientras Gomamon ponía mirada de "Eso te crees tú".
-¿Y bien, no me vas a invitar a tomar algo?-cambió de tema Jun, dejando perplejos al dúo de la sinceridad.
-Eh, sí claro. Acompáñame.-ofreció Jyou, recibiendo un codazo en la pierna de su compañero, que sutilmente susurró:
-¿Qué haces?Es Jun, la hermana loca de Daisuke.
-Gomamon, no sé si te lo he dicho, pero detrás de la carpa hay una piscina.
-¿Y me lo dices ahora?Si me lo hubieras dicho antes de empezar a bailar, aún conservarías mi respeto.
-Sí,sí. Vete a nadar.
Y de esta manera Gomamon dejó a Jyou a merced de Jun Motomiya.
-Es por aquí.-indicó Jyou dirigiéndose al lugar donde servían las bebidas(las que no había hurtado el trío de antes, claro), seguido de cerca por Jun, y abandonando el lugar dónde sus compañeros ahora bailaban un remix de la banda sonora de la nueva película de moda,Piratas del Caribe(N/A:os recuerdo que esta historia sucede en el 2003).
Se acercaron a la barra, dónde los delegados del curso superior al de Jyou acumulaban todo el alcohol que podían encontrar para futuras reuniones sociales a la intemperie, conocidas usualmente como botellones, y de vez en cuando servían a sus compañeros, para evitar que interrumpiesen su dura labor.
-¿Qué vais a tomar?
-Yo una digi-cola.-pidió Jyou-¿Y tú,Jun?
-Otra digi-cola, pero la mía light.
Les sirvieron las bebidas, y tras tomar un sorbo, Jun preguntó:
-¿Cómo está Shuu?
-Hace mucho que no sé de él.-contestó Jyou.
-Supongo que será por mi culpa¿No?
-Sinceramente, creo que sí¿Puedo preguntarte que le hiciste?
-No mucho. Al menos no en comparación con lo que he hecho a otros chicos que me gustaban.-contestó Jun, melancólica.
-Explícate.
-Habrás oído lo que se dice de mí. Que acoso a los chicos. Pues eso no es verdad.
-No es eso lo que dice Yamato.
-Bah, Yamato es estúpido. Yo solo fui cariñosa, y él nunca me dijo que no le gustase. Fui yo quién descubrí que le gustaba Sora por accidente. Aquí mismo, además.
-¿Y con Shuu?
-Lo de Shuu fue muy distinto. Recién había descubierto la habitación de hotel en la que se alojaba, así que me colé en la cocina, me metí en los conductos de ventilación...
-Eso suena a acoso.
-¿Quieres que te cuente que pasó o no?
-Vale, vale. Continúa, por favor.
-Bien. Gracias a los planos que había robado previamente -Jyou enarcó una ceja, pero Jun ignoró ese gesto-sabía como ir a la habitación de Shuu. Llegué, salí del conducto, y entonces me enteré.
-¿Te enteraste de qué?-quiso saber Jyou.
-Oh, venga, ya sabes de que te hablo.
-No, no lo sé.
-¿En serio?Pues hazme caso, en cuánto veas a Shuu deberías hablar con él.
-De acuerdo, lo tendré en cuenta. Por cierto, eres una chica sorprendente, Jun.
-Gracias.-dijo Jun algo ruborizada-¿Y que hay de ti, Jyou?
-¿Qué hay de mí?-repitió Jyou, terminándose su digi-cola.
-¿No tienes ninguna pena de amor?-preguntó Jun.
Jyou se puso serio y dijo:
-No es algo de lo que suela hablar. De hecho, no he hablado de ello nunca.
-Pues puedes empezar contándomelo a mí. No es bueno guardarse las cosas del corazón. Y recuerda, soy una chica sorprendente.
Jyou sonrió. Jun tenía razón.
-Está bien. Pero aquí no, me molesta mucho el ruido.¿Podemos ir fuera?
-Por supuesto.-Jun terminó su digi-cola light y acompañó fuera al menor de los Kido.
Aunque todas las previsiones del tiempo decían que iba a ser una noche calurosa, hacía bastante frío, y Jyou se quitó la chaqueta para dársela a Jun.
-Gracias. Ahora puedes contarme, si quieres.
-¿Te ha contado tu hermano como fue la primera vez que fuimos al digimundo?No él, sino Taichi, Yamato y el resto de nosotros.
-Bff, para nada. Pero sí me lo ha contado Momoe, la hermana de Miyako.
-Bien. Entonces sabrás que pasamos varios meses allí, aunque en el mundo real apenas pasó el tiempo. Algunas veces fue muy duro, pero para mí lo más duro fue cuando Taichi desapareció.
-Fue entonces cuándo entraste a trabajar en el restaurante de Digitamamon.¿Verdad?
-Exactamente.
-Cuesta creer que Digitamamon fuese tan malvado. Momoe y yo vamos a su restaurante todos los domingos. Es bastante caro, y es una lata que solo acepté dólares, pero la comida es deliciosa y el trato es genial.
-Es verdad,pero entonces no era ni mucho menos tan agradable como ahora. Me hicieron trabajar como un esclavo, hasta que Yamato me rescató. Pero hay algo que nunca le he dicho a nadie. Algo que me salvó antes de que llegase Yamato. Una vez, solo una vez, mientras estaba limpiando el suelo, creí oír la voz de Mimi. Cuándo me levanté, no la vi, y salí a buscarla, pero no la encontré. Cuándo volví, me pusieron dos semanas de trabajo extra por intentar escapar, pero no me importó. Ahora sé que Mimi nunca estuvo allí, así que supongo que creí oír lo que más anhelaba en ese momento.
-Estabas enamorado de Mimi.
-Sí, lo estaba. No era solo que me gustase, sino que en verdad la amaba.
-Por eso cuándo se separó del grupo te fuiste con ella.
-En parte sí. Quería estar con ella, pero sentía que realmente tenía razón y las peleas por sí solas no traerían más que muerte a nuestros amigos, como le pasó a Leomon.
-Murió para protegeros a los dos,¿No es cierto?
-Correcto. Fue entonces cuándo me convencí definitivamente para ser médico. Y cuándo un año después volvimos a reunirnos para liberar el poder de nuestros emblemas, Mimi nos sorprendió a todos al anunciar que se marchaba a EEUU. Yo la ayudé un poco, porque hablé con mi hermano Jim , que está estudiando allí, para que le enseñara como era todo.
-¿Está bueno?-interrumpió Jun.
-¡Está en EEUU!
-Perdón, perdón. Continúa.
-No mucho después, cuándo toda la familia fue a visitar a Jim, yo planeaba darle una sorpresa a Mimi. Tal vez incluso confesarle mis sentimientos. Pero al ir a su casa la vi junto a ese chico, Michael, y supé que la había perdido.
-Pero Michael y Mimi no son novios. Créeme, lo sabría.
-Pero lo serán, y más pronto que tarde.-dijo Jyou, mientras en Nueva York Michael se besaba con Gwen Langley.
-¡Pero aún no lo son!¡Todavía tienes una oportunidad!-insistió Jun.
-No. Yo sé que a Mimi le gusta Michael, y yo he pasado página. Pero necesitaba esta conversación para pasarla del todo.
-Tú sabrás. Yo he pasado muchas páginas en mi vida, pero cada una de ellas me duele como un cuchillo en el corazón.
-¿Sabes qué?Eres una chica estupenda. Si ellos no han sabido verlo, peor para ellos, ya encontrarás alguien que te quiera como eres.
-¿Nos enrollamos?
-No.
-Al menos tú sí eres sincero.-dijo Jun con una sonrisa- Shuu debería aprender de ti.
-No lo sé.-dijo Jyou- Por cierto¿No hace mucho más calor?
-Tienes razón.-contestó Jun quitándose la chaqueta del menor de los Kido.
Aquello era muy raro, hace nada haría una temperatura claramente bajo cero, y en ese momento había más de 20 grados. Pero ni Jun ni Jyou se preocuparon de ello, ya que su atención se desvió al quedar momentáneamente cubiertos por una enorme sombra. Ambos alzaron la mirada para ver que la había provocado.
-¡¿Qué es eso?-exclamó Jun.
-¡Es Devidramon!-Fue la respuesta de Jyou.
Devidramon se dirigía volando al puente que unía Odaiba y Tokio. Cuándo las miradas de los dos jóvenes se posaron en dicho puente, quedaron estupefactos. Se hallaba cubierto por una cúpula blanquecina, bajo la que a duras penas podía discernirse una espectacular ventisca.
-¿Qué está pasando?-se preguntaba Jun.
-Esto...esto debe ser sobre lo que nos advirtió Quetzalmon.¡Eso lo están provocando digimons malvados!-se percató Jyou.
-Y vas a...ya sabes, darles la digitunda de sus vidas.
-Espero que no, pero podría ser. Tengo que buscar a Gomamon.-Jyou hizo ademán de entrar en la carpa pero se detuvo al ver lo que venía detrás de esta.-Oh, mierda...
Gomamon había ido a la parte de atrás de la carpa para descubrir que los compañeros de Jyou habían instalado una piscina allí pensando que haría calor. Algunos de ellos habían querido meterse en el agua pero resultaba que hacía demasiado frío para ello. Sin embargo, había algunos digimons. En concreto eran un SnowAgumon, un ModokiBetamon, y un simpático Dolphimon. Precisamente a este se dirigió Gomamon.
-¡Eh, yo te conozco!¿No estuviste conmigo cuándo BlackWarGreymon quiso destruir esa Piedra Sagrada subacuática?
-Sí, aunque no hicimos mucho.-dijo Dolphimon.
Los jóvenes SnowAgumon y ModokiBetamon, que no habían nacido aún en ese momento del que hablaban, quedaron muy sorprendidos.
-¿Combatisteis a BlackWarGreymon?-preguntó SnowAgumon.
-¿Era tan terrible como se dice?-añadió ModokiBetamon.
-Sí que lo era. Eramos un montón de digimons, y además estaban los niños elegidos, pero separó el mar en dos y partió la roca en dos. Era puro odio.-contestó Dolphimon.
-Te equivocas, amigo. Solo estaba confuso, pero aún así era un tipo duro. De los más duros que he visto, y han sido muchos. También estaba ahí cuándo selló con su cuerpo la puerta de la colina de la luz(N/A:Hikarigaoka). Eso fue heroico.-le defendió Gomamon.
-Pero por lo que yo sé eso no sirvió de nada.-dijo ModokiBetamon.
-Sí, seguro que no era tan fuerte. Es que los digimons viejos como vosotros sois muy debiluchos.-agregó SnowAgumon.
-¿Debilucho?¿Podría un digimon debilucho hacer esto?¡Vamos, peces!-preguntó Gomamon, que empezó a hacer virguerías tales como hacer que apareciesen peces de colores de cualquier líquido cercano, lo que provocó una gran sorpresa en cierto trío cuándo de la botella de ginebra emergió un solitario pececito rosa que se dirigió a la piscina.
-¿He bebido demasiado o acaban de salir dos peces de esa botella?
Pero ese pez no fue el único que se unió a Gomamon, que controlo a cerca de un centenar de peces que ordenó hacer figuritas y movimientos estrambóticos, para deleite de todos los presentes.
-Sí, no está nada mal.- admitió SnowAgumon.
-Lo que si es impresionante es eso de ahí.-dijo ModokiBetamon señalando en dirección al mar.
Gomamon miró hacia allí y con los ojos como platos confesó:
-Eso...no lo he hecho yo.
Y es que se les venía encima un maremoto que arrasó por completo la carpa y lo realmente importante, el alcohol allí almacenado.¿Y la gente?Sí, la gente también. La enorme ola les arrastró hasta impactar en los edificios sólidos, pero eso provocó que toda el agua se retrayera nuevamente hacia el mar, arrastrando a todos los alumnos consigo. Afortunadamente, Gomamon logró invocar a varios peces, que formaron una plataforma sobre la que todos estuvieron a salvo, incluido el equipo de música y su aterrado DJ. También, como no, Jun y Jyou. Fue este último el primero en dirigirse a los demás:
-¡Tranquilos!¡Esto es probablemente un ataque de digimons malignos!¡Yo me hago cargo de vuestra seguridad!¡Os prometo que no os pasara nada!¡Gomamon!¿Dónde estás?
-Estoy aquí, sigue mi voz.-indicó el digimon. Jyou le hizo caso y se reunió con él, en lo que podríamos denominar la proa de la improvisada balsa.-¿Dices que ha sido un digimon?¿Le has visto?
-He dicho probablemente. Solo he visto la ola, pero por lo que pasaba en el puente pensé que era lo más posible.-explicó Jyou.
-¿Qué pasa en el puente?-quiso saber Gomamon.
-Míralo tú mismo.-dijo el mayor de los niños elegidos señalando aquella extraña cúpula, sobre la cuál Birdramon luchaba con Devidramon.
-Debemos ir a ayudar a Birdramon de inmediato.-dijo el digimon.
-¡No!Primero hay que poner a todos a salvo.
-Me temo que no puedo permitirlo, pues soy el gran Plesiomon.-anunció una grave voz proveniente de una gran sombra debajo del agua. Tras decir esto, emergió la temible criatura.
Se trataba de una especie de dinosaurio marino con cuatro aletas, de color blanco, con manchas moradas y pelaje naranja. Parecía muy feroz. Aunque Gomamon no estaba demasiado impresionado.
-No estoy demasiado impresionado.-anunció este-Mira, tu aspecto demuestra que eres un digimon inteligente, así que lárgate antes de que me enfade.¡Que estoy muy loco, y no respondo de mis actos!
-Eres un necio.-declaró Plesiomon-Antes no me sentía del todo cómodo con tener que mataros. Al fin y al cabo, destruisteis a mi discípulo MetalSeadramon, que fue quien me traicionó, condenándome a eones de encierro. ¡Pero tu insolencia hacia el ser más poderoso que jamás surcase los mares merece un duro correctivo!
-Siento desilusionarte colega, pero ese ser del que hablas es el menda.¡Así que la has liao parda, neng!-dijo Gomamon, metido en su papel de matón barriobajero que, creía, intimidaría a Plesiomon.
Jyou no estaba tan convencido como su amigo.
-Esto...¿Estás seguro de lo que dices?Si es el maestro de MetalSeadramon, debe de ser temible.
-Tranquilo, tengo un plan.
-¡Has firmado tu sentencia de muerte, idiota!-gruño Plesiomon.
-Gomamon digievoluciona en...¡Ikkakumon!Ikkakumon superdigievoluciona en...¡Zudomon!
-Pierdes el tiempo, iluso. El agua del mar me hace invencible.-se jactó Plesiomon.
-¿Sabes que otra cosa hace el agua?-preguntó Zudomon- Conducir la electricidad.¡Chispa de martillo!
El ataque del digimon de la sinceridad no iba dirigido a Plesiomon, sino al mismo mar. El electrificado ataque se propagó por el agua, amplificando tanto su radio de acción como su potencia. Pero Plesiomon tenía una sorpresa guardada. Antes de recibir el ataque, se alzo sobre la superficie del mar y permaneciendo estático en el aire, lo que le salvo de las intenciones de Zudomon.
-¿Puedes volar?¡Eso es trampa!-protestó el portador del martillo eléctrico.
-Y me temo que tu ataque ha aturdido a los peces.-anunció Jyou. Era verdad, los peces habían perdido la sincronía, y aunque se mantenían a flote a sí mismos y a sus pasajeros, eso era lo único que podían hacer ahora mismo. Pero más preocupante era el inminente ataque de Plesiomon.
-¡Sacudida sónica!
Un molesto pitido inundó el ambiente, y de la boca de Plesiomon salieron una serie de círculos azules que impactaron de lleno en Zudomon, haciéndolo involucionar en Gomamon al instante.
Jyou corrió hacia él preocupado.
-¡Gomamon!¡Háblame, Gomamon!
-Jyou...no te preocupes por mí...cumple tu promesa...-pidió Gomamon, tras lo que cerro los ojos, cayendo inconsciente. Parecía que todo estaba perdido, pero a Jyou le quedaba una última baza por jugar.
-¡Jun!Daisuke estaba esta noche con Ken¿No es cierto?
-Sí...
-¡Pues llama a tu hermano y dile que venga YA!
Jun sacó el teléfono y marcó el número de su hermano, pero no recibió respuesta.
-¡Jajaja!Sois muy graciosos. ¿De verás pensabáis que vuestros amigos no tienen sus propios problemas?-soltó Plesiomon, lo que descorazonó a Jyou.-Pero tranquilos, vuestro fin está cerca.
-Te equivocas-dijo uno de los compañeros de Jyou.
-Sí, Kido ha hecho una promesa, y siempre cumple lo que promete.-dijo otro.
-Y no creo que¡hip!empiecé ahora¡hip!-agregó aquel al que había confiscado el tequila, que no estaba muy seguro de lo que pasaba.
-Chicos...-comenzó a hablar Jyou, que no creía ser merecedor de esa confianza ciega.
-¡Creemos en ti, Jyou!-le animó Jun, más incluso que a cierto cantante de pop adolescente en sus tiempos de grupi tarada.
Hasta el aterrado DJ puso su granito de arena:
-¡Vamos, chicos!¡Esta va para Gomamon y Jyou!-dijo, pinchando una canción, Brave Heart, al mismo tiempo que del corazón de Jyou salía un resplandor grisáceo. Gomamon abrió los ojos.
-Gomamon ultradigievoluciona en...¡Vikemon!
Jyou dirigió una mirada desafíante a Plesiomon y dijo:
-¡Estás acabado!Cumpliré mi promesa junto a Vikemon, porque tenemos algo de lo que tú careces.¡Tenemos a gente detrás que cree en nosotros!
-¡Tonterías!¡Todo el apoyo que recibas no puede nada sobre mi ilimitado control del medio marino!-replicó Plesiomon sumergiéndose en el mar. Vikemon fue tras él.
Estaban ambos bajo el agua, pero Vikemon no pudo encontrar a Plesiomon.
-¡Sacudida sónica!
El ataque de Plesiomon golpeó a Vikemon por la espalda, pero logró resistirse. Se volvió y dijo:
-Tendrás que hacerlo mejor¡Hachas vikingas!
Vikemon trató de atacar a su rival con sus hachas, pero Plesiomon nadaba demasiado rápido y sus acometidas no lograron darle.
-¡Tristeza azul!
Nuevamente el ambiente quedó inundado por un pitido, pero esta vez era un sonido relajante. Vikemon notaba como perdía el ánimo de seguir combatiendo.
-¡No!¡Es una promesa!-exclamó el digimon de la sinceridad, rompiendo el hechizo de la Tristeza azul.-¡Hachas vikingas!
Esta vez Plesiomon, confiado tras emplear su técnica de Tristeza azul, no fue lo bastante veloz, y una de sus aletas fue dañada por el ataque de Vikemon.
-¡Argh!Es increíble, muy pocos pueden escapar de la Tristeza azul, pero eso ni significa nada.¡Sacudida sónica!
El ataque castigó duramente a Vikemon, pero eso no detuvo al bravo digimon, que atacó de nuevo con sus hachas, pero esta vez Plesiomon estaba prevenido, y lo esquivó con fácilidad.
-¡Pobre tonto!¡Ya te he dicho que mientras estemos en el agua nadie puede derrotarme!
Eso dio una idea a Vikemon, que ascendió rumbo a la superficie.
-Eso no te servirá.¡Sacudida sónica!
El ataque alcanzó de lleno al compañero de Jyou, pero este continuó su ascenso, para lo cuál tuvo que resistir varias ráfagas de Plesiomon, que logró resistir en parte por su gruesa piel, pero principalmente por su extraordinaria fuerza de voluntad. Finalmente, salió a la superficie.
-¡Vikemon!¿Qué ha pasado allí abajo?-preguntó su compañero.
-Absolutamente nada.-contestó Plesiomon, que también había emergido-Es hora de terminar el juego¡Bomba de Cola de Agua!
Plesiomon golpeó con su cola la superficie del mar, lo que levantó una enorme pared de agua que se dirigía directamente hacia Vikemon.
-¡Golpe Permafrost!
Vikemon junto sus dos puños y con ellos golpeó el agua, congelando toda la superficie del mar en un radio de dos kilómetros, lo que, por supuesto, incluía la ola que le venía encima y que, una vez congelada, quebró con facilidad con un golpe de sus hachas.
-Ahora estamos parejos.-anunció Vikemon.
-Te equivocas nuevamente.¿Tan pronto has olvidado mi capacidad de volar?-se burló Plesiomon y, para demostrarlo, se puso a volar en círculos sobre Vikemon, como un buitre vuela sobre la que va a ser su cena.
-No lo he olvidado. De hecho, contaba con ello.-tras decir esto, Vikemon alzó la palma de su mano.-¡Viento Ártico!
De repente, del norte sopló un vendaval acompañado de frío polar. Plesiomon seguía muy mojado, y el agua que cubría su cuerpo se congeló, paralizándolo. Esto afecto a su capacidad de vuelo, y provocó una enorme caída libre al mar...de hielo sólido. El propio cuerpo de Plesiomon se quebró con el impacto. Vikemon se acercó a él.
-¡Argh!No puedo moverme...-plesiomon miró a los ojos a Vikemon, y solo vio pena en ellos-por favor, no me dejes así y acaba conmigo. Pero antes de que lo hagas déjame decirte que si lo haces, harás exactamente lo que él quiere que hagas.
-¿Quién?-preguntó Vikemon.
-El Diablo. Házlo y, te lo suplico.-contestó Plesiomon.
-¡Hachas Vikingas!
Plesiomon se deshizo en una nube de datos, y Vikemon se dirigió a dónde los chicos celebraban su victoria. Pero los ataques constantes de Plesiomon hicieron mella en él, derrumbándose a medio camino e involucionando en Bukamon, lo que devolvió el mar a su estado líquido, hundiéndose el pequeño digimon en las profundidades.
-¡Bukamon!-exclamó Jyou.
Afortunadamente, Dolphimon recogió al digimon de la sinceridad y lo devolvió a la balsa de peces.
-¡Lo conseguiste, Bukamon!-le felicitó su compañero.
-Lo conseguimos...todos juntos.-respondió Bukamon.
-Sí, y parece que la parejita feliz también.-dijo Jun señalando al ahora despejado puente, con cierto deje de rencor en la voz.
En ese momento, Jyou recibió un mensaje de Taichi. En el le pedía que se reuniese con él en el parque. En cuánto los peces tomaron tierra, les dijo a todos.
-No creo que haga falta decir que la fiesta se acabó. Por lo que sé, las cosas pueden estar a punto de ponerse bastante peores, de forma que iros a casa, por favor.
-Claro, Jyou.
-Vámonos a casa.
-Un momento¡hip!...¿Dónde está la carpa?
Se quedaron solos Jyou, Gomamon y Jun.
-Bueno, me voy. Puedes coger mi bicicleta si quieres.-se despidió la mayor de los hermanos Motomiya.
Jyou tomó la bici y dijo.
-Mucho mejor que robarla, dónde va a parar.
DIGIMON ANALYZER
Antes que nada, deciros que en el anterior capítulo dejé sin explicar un párrafo que Betamon le dice a Michael cuándo este le dice que tiene bulimia. Está sacado de una frase de Homer(Homero) Simpson, que se la dice a Marge en el capítulo dónde esta le echa de casa por contar intimidades suyas en clase de relaciones amorosas/comer naranjas(y no todo lo contrario). El párrafo exacto en el doblaje de España es:"Tú no sabes lo que es una clase, Marge, soy yo el que se juega el cuello todos los días. Y no estoy desvariando. Eres tú la que desvaría. Desvaría este sistema monstruoso. Y... ¿sabes? Te diré la verdad. ¡Tú no sabes afrontar la verdad! Cuando alargues tu mano, y te la encuentres toda manchada de mocos, que antes eran la cara de tu amigo, sabrás lo que tienes que hacer.¡Olvídalo Marge, ES CHINATOWN!". En el doblaje latino creo que es: "¿Quieres la Verdad? ¿Quieres la Verdad? tu no puedes manejar la verdad, poque cuando se levanta la mano de eso que crees que fue tu mejor amigo y ese monton de basura, uno no sabe que hacer, olvidalo Marge, esto es el barrio chino". Es uno de mis momentos favoritos de los Simpson, y una frase que, sorprendentemente, queda bien en casi cualquier situación.
Ya en este capítulo, empezaré por la música. Shake, shake, shake es una de las canciones emblemáticas de la música disco de los 70, pero también, a mi juicio, una de las peores. También sale en un capítulo de los Simpsons. El remix de la BSO de Piratas del Caribe no digo que no mole, pero es que no hay noche que salga de farra y no la pongan. Eso sí, en el 2003 debió ser un bombazo. Y hablando de mí saliendo de farra, el estilo de baile de Jyou se basa el mío propio, aunque no le he puesto mi característico Increíble Movimiento Disco, que es, como Mimi, único y fenomenal. Un amigo mío subió un video mío haciéndolo al YouTube, pero le han cancelado la cuenta, y solo hay otro vídeo de mí bailando, pero no me hace justicia. Si os interesa es Baile 2*Bto. Fiestas Agustinos 2010, que habrá colgado algún capullo. Si lo veis, soy el "ligeramente" descoordinado.
Hablemos de la conversación entre Jun y Jyou. También está basado en(insertar música triste de violines) una historia mía de desamor. Más bien está basado en la conversación que siempre quise tener, pero a la que nunca me he atrevido.
He hecho un par de guiños a los capítulos "El amor que derrite la desesperación" y "New York Flower Power", que supongo habréis notado, para que todo quede bien interconectado.
Paso ahora al maloso del día: Plesiomon. Plesiomon es la ultradigievolución alterna de Gomamon. Mientras que Vikemon se parece mucho a Zudomon, Plesiomon es, básicamente, un Gomamon cebado. Tras GranKuwagamon, fue el más fácil de elegir. Por cierto, todos los malosos hasta ahora, excepto AncientMegatheriumon, han sido los 'rivales naturales' de las ultradigievoluciones. Esto se acaba aquí, pues puedo asegurar que los dos siguientes serán, como mínimo, sorprendentes. ¿Será uno de ellos el Diablo?Leed el fic y lo sabréis.
Por último, la frase final de Jyou hace referencia a una escena de la película Diaboromon Strikes Back, que es esa donde Imperialdramon tiene éxito dónde falla Omnimon. Vamos, que carece de credibilidad.
Me despido, espero sus reviews, y os remito a la introducción del capítulo.
"...estuviste con Kaka de Luxe, pero no te oí cantar".
