"Quiéreme cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite".Acertar el origen de esta frase mítica y ponerlo en un review equivaldrá a conocer la característica que definirá a mi fic secreto estructuralmente.

Este capítulo estará protagonizado por Takeru, Hikari y Taichi, así como Patamon, Gatomon y Agumon. Es además mi favorito, así que espero que os guste.


PECADOS QUE NUNCA COMETIMOS

Noche cerrada, iluminada por la luz de las farolas. Hay atascos y ruido de motores, cláxones y gente protestando. Takeru Takaishi debería estar volviendo a su casa, pero en cambio vagaba sin rumbo por la ciudad. Malas calles atraviesa en su peregrinaje a ninguna parte. Sucias calles que no conocen la piedad, caídas tiempo ha bajo el yugo de la Oscuridad. No la grandilocuente Oscuridad que Takeru y sus amigos conocían, sino una oscuridad sutil que poco a poco se adueña de los lugares y de los corazones, hasta que uno se da cuenta y se encuentra cara a cara con la cruda verdad: que es demasiado tarde. Al doblar la esquina, Takeru lo vio. Dos jóvenes, no mucho mayores que él, arrojaban cosas que habían recogido de un cubo de basura cercano a un anciano vestido con harapos que estaba tumbado en el suelo. Seguramente aquel mendigo estaba durmiendo en la calle cuando aquellos idiotas empezaron a tirarle basura por...¿Por qué?¿Por diversión?¿Qué diversión hallaban en la humillación de quién lo había perdido todo?¿Por rabia?¿Era rabia contra un sistema que les ignoraba lo que motivaba sus actos?¿Era responsable un pobre anciano de las frustraciones de gente que no conocía? Takeru no lo sabía, y tampoco le importaba la razón. Solo sabía que estaba mal.

El joven Takaishi se puso en medio de la trayectoria de las armas arrojadizas con los brazos abiertos y dijo:

-¡BASTA!

Aunque no lo suficiente como para evitar recibir el golpe de una mohosa piel de plátano en su cara.

-¿Y quién c*** eres tú?-le increpó uno de los agresores.

-Tío, sus ojos. Mira sus ojos.-le indicó atemorizado su compañero.

Y es que la mirada del compañero de Patamon brillaba con ira y desprecio. Los jóvenes se miraron. No era buena idea cabrear a alguien con aquella mirada, y se largaron corriendo. Takeru ayudó a ponerse en pie al anciano.

-¿Está usted bien?-preguntó el rubio, preocupado.

-No te preocupes por mí, jóven. Preocúpate más bien de como se te consume el corazón.

-¿El corazón?¿De que está hablando?-una sombra de preocupación recorrió el rostro de Takeru-¿Cómo he llegado aquí?

-No huyas, Takeru. No hallaras respuesta a tus preguntas mientras tu corazón siga afligido.

Takeru se extrañó de que aquel hombre supiera su nombre y miró con más detenimiento al anciano mendigo. Tenía una larga barba y un largo cabello grises, y vestía un sucio poncho negro y rojo. El portador de la esperanza se fijó en su cara, pero las farolas de aquella zona estaban rotas y su rostro quedaba oculto en la penumbra.

-¿Quién eres?

-Como ya dije, solo obtendrás respuesta cuando desaparezca la aflicción en tu corazón.

-Oh, sí, ya recuerdo. Creo que me voy.-dijo Takeru. Aquello era demasiado extraño, y esa noche ya tenía problemas más que suficientes, por lo que optó por regresar por donde había llegado.

-Ve. Ve con Hikari.

Takeru paró en seco. Aquel anciano podría haber dicho muchas cosas que él estaba dispuesto a ignorar. Pero no podía obviar aquello. Se reunió de nuevo con ese extrañó hombre.

-¿Qué sabe de Hikari?

-Te repito nuevamente...-Takeru le tomó del cuello y le gritó.

-No sé quién es usted. No sé siquiera porque he venido a este lugar. Pero si Hikari está en algún tipo de peligro le juró qué...

-¿Qué harás?Cuando algo le pase a Hikari¿Castigarás al culpable?¿O tal vez...?

-¡Pues claro que le castigaré!Dígame que le ha hecho a Hikari.-dijo Takeru enojado y soltando al anciano, empujándolo contra la pared.

-Es de mala educación interrumpir a los mayores. Así que castigarías al culpable. ¿Por qué?¿Por robarte algo que te pertenece?Otra persona en tu situación se quedaría lamentando no haber tenido el valor de confesar sus sentimientos.

-Esto es una pérdida de tiempo. Es obvio que está usted loco.

-¿Es qué no has sentido nunca esa sensación?

-¿Cuál?

-Amar a alguien tanto, con tanta fuerza, que te doliese solamente pensar en ella.

Takeru no respondió inmediatamente, sino que se llevó una mano al corazón. Era cierto. Pensar en Hikari le causaba un gran placer, pero también dolor. Por eso no se lo había dicho. El dilema del erizo. A lo largo del último año, desde que él y su madre se habían mudado de vuelta a Odaiba, se había acercado mucho a Hikari, cosa que había deseado desde que ambos tenían 8 años. Ahora deseaba que la alegría que sentía durara eternamente. Por eso, no quería arriesgarse a admitir unos sentimientos que tal vez no fueran correspondidos. Si se acercaba más, ambos sufrirían. Si se alejaba, solo él sufriría, pero Hikari estaría feliz y eso merecía la pena. Por ello había buscado distracciones, como el pinball. Cuando jugaba, Hikari se convertía en una identidad difusa.

-¿Qué sabe de esa sensación?

-Yo mismo fui en otro tiempo un apasionado joven. Conocí a alguien, pero temí que no sintiera hacía mí lo que yo sentía por ella. Paso el tiempo, y pensar en ella se convirtió en una tortura. Pero finalmente, logré eliminar la aflicción de mi corazón.

-¿Cómo lo hizo?

-Eliminé la raíz del dolor.

-¿La raíz?¿Se refiere a...?

-Sí. La maté, y desde entonces mi corazón está en paz.

-¡Eso no tiene ningún sentido!-gritó Takeru, horrorizado.¿O tal vez sí?Si Hikari no existiera, no tendría clavada aquella daga. Takeru al instante se arrepintió de aquel pensamiento. Solo necesitaba tiempo, y tal vez algún día reuniría el valor para confesar sus sentimientos. Miró al anciano, pero este había desaparecido. Entonces miró a su alrededor. No sabía dónde estaba, ni como había llegado allí. Hizo memoria. Lo último que recordaba antes de proteger a aquel mendigo era salir del psicólogo. ¿Qué estaba pasando?Cada vez que trataba de pensar en lo que había sucedido mientras tanto, le venía a la mente la imagen de Hikari, más hermosa, y más dolorosa que nunca. No podía seguir así. Miró al lugar dónde estaba el mendigo, y allí había un afilado cuchillo del que no se había percatado. Lo tomó y contempló su hoja, pero en vez de verse a sí mismo reflejado, solo veía a Hikari. Antes de ser consciente de ello, se encontró corriendo por las calles de Tokio. Por algún motivo que era incapaz de indicar, sabía exactamente hacía donde iba.

Hikarigaoka. El lugar donde todo empezó. El lugar dónde Takeru lo acabaría. Solo un pensamiento recorría su mente, asesinar a Hikari Yagami. Y un solo deseo recorría su corazón, el de no encontrar a la portadora de la luz. No se vería cumplido. Allí, en el puente destruido durante la batalla entre Greymon y Parrotmon, enfrente de él, estaba ella.

.

El portador del valor dirigió una vez más una mirada a su digimon, y como todas las demás no pudo reprimir una sonora carcajada, para bochorno de Agumon.

-No le hagas caso, Agumon. Yo creo que estás muy mono.-dijo Susumu Yagami, madre de Taichi e Hikari-y Taichi, deja de reírte, todo el mundo nos mira raro.

-Mamá, si nos miran raro es por el Blues Brother aquí presente.-se defendió Taichi.

-¿Por quién?-preguntó un confuso Agumon, que no conocía a ese tal Blues Brother.

-Por ti, amigo mío.

-¡Eso no es justo!¡Yo no quería usar...esto!

Efectivamente, el legendario Agumon había sucumbido a los deseos de Susumu y vestía un elegante esmoquín, lo que por algún extraño motivo le avergonzaba notoriamente.

La familia Yagami al completo se hallaba en ese momento en el banquete de una boda familiar. Aunque hacia mucho tiempo que Taichi e Hikari no veían a su prima, habían estado bastante unidos cuando vivían en Hikarigaoka, hasta que tras el (aparente) atentado terrorista, ellos se habían mudado a Odaiba y la familia de su prima a Hokkaido. Precisamente, el banquete de la boda se celebraba en Hikarigaoka.

-No exageres Agumon. Gatomon no se queja tanto de su precioso vestido.-dijo Susumu- Por cierto¿Dónde está?

-Fue al baño.-explicó Hikari- Está tardando demasiado, creo que voy a buscarla.

Hikari se levantó y se alejó de allí. Mientras, Taichi seguía burlándose de su compañero, que se preguntaba si eso terminaría pronto a causa de un hipotético incendio "accidental".

-Y bien, Taichi.-llamó su atención su madre.

-¿Y bien que?

-¿No has pensado en alguien con quien podrías casarte?

La cara de Taichi enrojeció rápidamente.¿Casarse?¿Él?¿Un espiritú libre?Aquella era una situación incómoda y debía pensar rápido en una manera de salir de ella.

-Estoy en una fase de mi vida en la que estoy casado con mis estudios.

Perfecto, pensó el portador del valor. Aquello evitaría los locos sueños de boda de su madre.

-¿Estudios?¿Y qué tienes pensado estudiar exactamente?-inquirió Susumu, que desconocía la faceta estudiosa de su hijo.

-Pues, yo...eh- Taichi pensó rápido. Él era el líder de los digidestinados, y en ese momento iba trajeado. Un líder con traje...-Política, pienso dedicarme a la política.

-¿Política?¿Por qué política?-preguntó esta vez su padre.

-Por...por...-Taichi miró a Agumon. Un digimon trajeado con un humano trajeado...-Por el digimundo.

-¿El digimundo?-preguntaron simultáneamente su pare, su madre y Agumon.

-Sí...para...facilitar la correcta armonía entre humanos y digimons.-dijo Taichi recordando una de las frases de Koushiro que él solía ignorar completamente.

-¿En serio?¡Es una gran idea!¿Pero por qué no nos habías dicho nada?-quiso saber su padre.

-Quería llevarlo en secreto...

-¿Entonces por qué nos lo has contado ahora?-inquirió su madre, no muy convencida de la veracidad de la historia de su hijo.

Taichi tragó saliva. Estaba acorralado. ¿Dónde estaban los ataques de digimons malignos cuándo uno los necesitaba?Optó por salir por la tangente. Observó la copa de vino que el camarero le había servido, creyéndole mayor, y que el no había tocado. Adoraba su traje, pero su sacrificio no sería en vano. Con un rápido gesto, hizo como si fuera a coger un trozo de pan, pero sutilmente golpeó la copa para derramar su contenido sobre su camisa.

-¡Oh, vaya!¡Pero qué torpe soy!¡Tendré qué ir al baño para intentar arreglar este estropicio!-exclamó huyendo de allí tan rápido como pudo sin parecer excesivamente sospechoso.

-¡Te acompaño, Taichi!-le siguió Agumon.

Una vez en el baño, Taichi trató de limpiar su camisa todo lo que pudo con ayuda de su digimon.

-Oye, Taichi, te has vuelto más maduro.-dijo Agumon.

-Pero que tonto eres.-contestó Taichi con una sonrisa(N/A:esta conversación me suena...)-¿De verdad me ves a mí de diplomático?

-Pues la verdad es que sí.¡Yo te podría ayudar!

-¿Ah, sí?¿Serías capaz de pasar todo el día con traje?

-Pensándolo bien, creo que hay gente mejor capacitada que nosotros.

-Exacto. Tú y yo tenemos nuestro estilo, y no es pedir permiso para actuar precisamente.

-¡Somos gente de acción, no de palabras!

-Totalmente. Y te diré además que...-Taichi detuvo sus palabras al escuchar como anunciaban que ya estaba disponible el karaoke-¿Has oído eso?

-Por supuesto. Vamos.-dijo el digimon dinosaurio, deseoso de demostrar sus dotes musicales.

Los dos salieron del baño de caballeros, al mismo tiempo que del de señoritas salían Hikari y Gatomon, esta sin su, teóricamente, precioso vestido, que llevaba Hikari.

-¡Eh!¡Eso no es justo!-exclamó Agumon-¡Si Gatomon no lleva ropa digimon, yo tampoco!

-¡No!¡Si te lo quitas, papá y mamá sospecharán!-se lo prohibió Hikari- Nosotras volveremos enseguida, y Gatomon llevará puesto su vestido¿Verdad?

-Verdad.-dijo Gatomon a regañadientes.

-¿A dónde vais?-preguntó Taichi, algo preocupado.

-A dar una vuelta y recordar viejos tiempos. No pasa nada, no nos meteremos en líos.-contestó Hikari guiñando un ojo.

-Bueno, pero procurad estar aquí para asistir a mi impresionante y emotiva actuación.

Hikari y Gatomon se miraron. Conocían de sobra lo emotiva que era una canción en boca de Taichi Yagami. Se despidieron, y mientras las portadoras de la luz se disponían a recorrer el lugar donde años atrás Greymon luchó contra Parrotmon, los portadores del valor se colocaron en primera fila para el karaoke.

-¿Cuándo nos toca?-quiso saber Agumon.

-¿Cómo qué "nos"?Cantaremos por separado, así no arruinarás mi actuación.

-Ni tú la mía.

Cesaron su discusión, pues aquello empezaba. El encargado subió al escenario y dijo:

-Damas y caballeros, damos inicio al concurso de karaoke. La primera participante está ya preparada. Les pido un fuerte aplauso para...¡Yakumo Kujaku!

Los allí presentes comenzaron a aplaudir y comenzó la mú luz del escenario se encendió, dejando al descubierto a una chica de espaldas, cuya negra melena la llegaba hasta la cintura, que empezó a cantar.

Can't take my eyes off you You're just too good to be true Can't take my eyes off of you You'd be like heaven to touch I wanna hold you so much At long last love has arrived And I thank God I'm alive You're just too good to be true Can't take my eyes off of you

No puedo apartar la vista de ti

Eres demasiado bueno para ser verdadero

No puedo apartar la vista de ti

Tocarte sería como el cielo

Quiero abrazarte tanto

Tras tanto tiempo el amor ha llegado

Y agradezco a Dios que estoy viva

Eres demasiado bueno para ser verdadero

No puedo apartar la vista de ti

Yakumo se volvió, mostrando su cara al público. Era una chica de la edad de Taichi, quién se quedo absorto mirando sus verdes ojos y escuchando su hermosa voz.

Pardon the way that I stare There's nothing else to compare The sight of you leaves me weak There are no words left to speak But if you feel like I feel Please let me know that it's real You're just too good to be true Can't take my eyes off of you

Disculpa la manera en que te miro

No hay nada comparable

Tu visión me debilita

No hay palabras para decirlo

Pero si te sientes como yo me siento

Por favor déjame saber si es real

Eres demasiado bueno para ser verdadero

No puedo apartar la vista de ti

Yakumo se movió al compás de la música y Taichi, centrado en mirarla a los ojos, también lo hizo sin ser consciente de ello.

I love you baby and if it's quite all right I need you baby to warm the lonely nights I love you baby, trust in me when I say I love you baby, don't bring me down I pray I love you baby, now that I've found you stay And let me love you baby, let me love you

I love you baby y si todo va bien

Te necesito baby para calentar las noches solitarias

I love you baby, creeme cuando te digo

I love you baby, rezo para que no me abandones

I love you baby, quédate ahora que te he encontrado

Y déjame amarte baby, déjame amarte

(N/A:si conocéis una traducción mejor de I love you baby, a mí no me interesa conocerla. Omitiré el resto de la canción, que, por cierto, es Cant take my eyes off you)

Yakumo terminó de cantar y se alejó del escenario mientras Taichi la seguía con la mirada. Al menos, hasta que Agumon le dio un codazo.

-¡Ay!¿Qué diablos te pasa?-se quejó el portador del valor.

-¡Ese tipo dice que te toca!-le informó su compañero.

Era cierto, el encargado del karaoke, y en realidad todos los allí reunidos, le miraban expectantes.

-Esto...le cedo el turno a mi digimon.-les indicó Taichi, para alegría de Agumon, y futura desesperación del resto.

El líder de los niños elegidos fue hacia donde había visto que se dirigía Yakumo, pero no la encontró, por lo que empezó a buscarla por todas partes. Finalmente observó como entraba al baño de chicas. ¿Se atrevería Taichi a cruzar la última frontera?Teniendo en cuenta que hablamos del tipo que elevó el espionaje a lavabo ajeno en el instituto de Odaiba a categoría de arte(N/A:¿?), yo diría que sí. Y efectivamente, Taichi se dirigió con paso decidido a aquel baño, pese a no tener idea de que decir una vez dentro. Pero antes de que pudiera entrar, salió su Susumu Yagami, que le vio y le dijo:

-¡Taichi!¿Dónde te habías metido?

-En el karaoke...-respondió sin prestar mucha atención a su madre y tratando de descubrir a Yakumo en el interior del baño antes de que la puerta se cerrase del todo, sin éxito.

-¿Estaban Hikari y Gatomon contigo?-preguntó su madre, ligeramente preocupada.

-No, me dijeron que salían a dar un paseo...-contestó el joven mientras, aprovechando su dilatada experiencia, trazaba un plan alternativo para entrar en los lavabos prohibidos.

-¡¿Un paseo?¡¿Solas?¡¿A estas horas?-exclamó Susumu.

-¿Dije paseo?Quise decir rodeo...-dijo Taichi lo primero que se le vino a la mente, consciente de la bronca que se le avecinaba.

-¡¿Rodeo?¡Ve con Agumon a buscarlas!

Taichi maldijo por lo bajo y regresó al karaoke, donde Agumon había concluido su actuación, lo que era evidente viendo que más de la mitad del público se había marchado.

-Agumon, ven. Vamos a buscar a las chicas.

Los dos salieron a la calle y comenzaron la búsqueda. Taichi empezó a preocuparse de verdad. No debía haber consentido aquello.

-Tranquilo, Hikari está con Gatomon.-comentó Agumon adivinando los pensamientos de su compañero.

-Sí, supongo que tienes razón.-reconoció Taichi-¡Eh!Ese puente fue el que destrozó el Greymon que vino a mi casa.

-¡Yo también he destrozado cosas!-protestó Agumon, celoso.

-Lo sé, lo sé. Quería decir que tal vez estén allí.

La pareja se dirigió al puente, y efectivamente Hikari y Gatomon estaban allí, de espaldas a ellos. De frente estaba Takeru, llorando de rodillas, con un cuchillo manchado de sangre en el suelo a su lado. Taichi, atónito, exclamó:

-¡¿Qué ha pasado aquí?

.

Gatomon estaba en el baño de chicas, tratando desesperadamente de zafarse del horroroso vestidito rosa que Susumu Yagami la había encasquetado a traición. Que Agumon llevara esmoquín era una cosa discutible, pero aceptable. Al fin y al cabo era una boda y había que estar elegantes.¿Y había algo más elegante que su níveo pelaje?Desde luego la ropa digimon no, y por eso, tras quitarse el vestido, abrió la taza del váter diciendo:

-Adiós vestido. Cuándo llegues al infierno, da saludos a Myotismon de mi parte, jeje.

Pero antes de ejecutar su vestidicida plan, la puerta, a la que había olvidado echar el pestillo, se abrió de repente.

-¿Estás ahí, Gatomon?¡Gatomon!-exclamó la joven Yagami.

Gatomon de detuvo en seco, con su garra sujetando el vestido, a milímetros del agua del váter.

-Eh...¿Cómo habrá llegado el vestido hasta aquí?-se hizo la loca el digimon felino.

-Gatomon, sé sincera.¿Te gusta la ropa digimon?-preguntó Hikari, resistiendosé a aceptar lo que veían sus ojos.

-Me gusta, pero no me gusta llevarla.-confesó Gatomon.

-¡Pero no puedes tirar el vestido!¡La anciana bisabuela Yagami lo tejió para ti con todo su amor!

-¿En serio?-dijo Gatomon con lágrimas en los ojos-¿Pero que he estado a punto de hacer?

-Bueno, si he de ser más precisa, lo alquiló de camino hacia aquí. Hace años que sus problemas de visión le impiden tejer.-se sinceró la portadora de la luz.

-¡Hikari!-se quejó Gatomon, con una sonrisa-¡Eres mala!

-Sí, diabólica.-le siguió el juego Hikari- Ahora deberías ponerte el vestido.

-¡No, por favor!¡Déjame ir un rato sin él!

-Pero si te ve mi madre sin él se enfadará mucho.-reflexionó Hikari- ¡Un momento!¿Qué te parece si damos una vuelta por Hikarigaoka y cuándo volvamos te lo pones?

-Está bien.-aceptó Gatomon.

Las dos salieron del baño, pero se cruzaron con Taichi y Agumon.

-¡Eh!¡Eso no es justo!-exclamó Agumon-¡Si Gatomon no lleva ropa digimon, yo tampoco!

-¡No!¡Si te lo quitas, papá y mamá sospecharán!-se lo prohibió Hikari- Nosotras volveremos enseguida, y Gatomon llevará puesto su vestido¿Verdad?

-Verdad.-dijo Gatomon a regañadientes.

-¿A dónde vais?-preguntó Taichi, algo preocupado.

-A dar una vuelta y recordar viejos tiempos. No pasa nada, no nos meteremos en líos.-contestó Hikari guiñando un ojo.

-Bueno, pero procurad estar aquí para asistir a mi impresionante y emotiva actuación.

Hikari y Gatomon se miraron. Conocían de sobra lo emotiva que era una canción en boca de Taichi Yagami, y se marcharon de allí lo más rápido posible.

-¿Así que fue aquí dónde conocisteis a Agumon?-quiso saber Gatomon bajo la estrellada noche de Hikarigaoka.

-No exactamente. No era el mismo Agumon. El que conocimos aquí era más grande y más violento.-explicó Hikari.

Las portadoras de la luz recorrieron Hikarigaoka, hasta que, paradas en el reconstruido puente, Hikari reveló:

-Estoy muy preocupada por Takeru tras lo del restaurante de Digitamamon. Últimamente está muy distante.

-Es verdad. Ni siquiera Patamon sabe que es lo que le pasa realmente. Dice que lo del pinball no es tan grave como lo hace parecer.

-¿Ah, no?¿Qué es lo que le ocurre entonces?

Gatomon miró a los ojos a su compañera y preguntó:

-¿Puedo decirte, sinceramente, lo que creo?

-Por favor, házlo.-pidió Hikari.

-Creo que Takeru está enamorado de ti.

-¿Qué?¡Eso es ridículo!Solo somos buenos amigos.

-Precisamente por eso no dice nada. Tiene miedo de que no sientas lo mismo. Pero yo sé que tú también le quieres.

Hikari se quedó callada. Sí, le quería, eso estaba claro. De lo que no estaba segura era de que le quisiera a ese nivel. Tenía la sensación de que siempre habían estado juntos, pero ella aún conservaba los mismos sentimientos infantiles. Recordó como hace un momento Gatomon la había dicho, en broma, que era mala, en respuesta a su inocente mentirijilla. Era consciente de que, a ojos de todos sus amigos, ella era la niñita dulce e inocente que había que proteger, porque era buena. Pero los riesgos en los que se ponían para protegerla la hacían sentirse la peor persona del mundo. Se sentía una farsante, y pensar que por culpa de ello Takeru estaría sufriendo empeoraba la situación.

-¡Hikari, mira!-interrumpió el curso de sus pensamientos Gatomon.

La portadora de la luz miró donde indicaba su compañera. Era Takeru.

-¡Takeru!¿Qué haces aquí?-preguntó Hikari con una mezcla de sorpresa y felicidad. Con Takeru a su lado, nunca pasaba nada malo, por desesperada que fuese la situación.

-Hikari...lo siento...-dijo Takeru con voz vacía. En ese momento, Gatomon e Hikari se fijaron en el afilado cuchillo y la pose amenazante de su amigo.

-¿Qué vas a hacer, Takeru?-preguntó Gatomon, asustada.

-Eliminar...el dolor.-dijo Takeru, dedicando una mirada de fiereza(N/A:ya sabéis, la "imperdonable") a Hikari, y haciendo ademán de abalanzarse sobre ella.

-¡TAKERU!-exclamó la portadora de la luz. El rubio se paró y comenzó a gritar.

-¡Aaah!¡Sal...!¡SAL DE MI CABEZA!

Takeru cayó de rodillas y soltó el cuchillo, lo que accidentalmente le provoco un corte en la palma de la mano, que comenzó a sangrar profusamente. Aterrado por lo que había estado a punto de hacer, el joven Takaishi rompió a llorar. Así estaba cuando escucho la voz de Taichi decir:

-¡¿Qué ha pasado aquí?

.

Patamon volaba en dirección a la consulta del psicólogo de Takeru. Natsuko Takaishi y él mismo habían esperado su llegada en casa, pero al retrasarse más de una hora, estaban muy preocupados, y Patamon había optado por ir a buscarlo. Su compañero estaba en problemas, y no era cosa de un día. Aquello empezó tras la derrota de Armaggemon, puede que incluso antes. Hasta ese momento Takeru e Hikari iban juntos a todas partes. Pero desde entonces cada vez era más infrecuente verles juntos, hasta llegar a un punto en el que Takeru ignoraba la existencia de Hikari, vaciando todas sus frustraciones en el pinball. Aquello le había vuelto huraño, y Patamon le conocía lo suficiente para saber que ese no era el verdadero Takeru. Recordaba perfectamente el incidente de tres semanas atrás. Hacía varios días que no veía a Gatomon, y de repente, mientras volaba por ahí, se encontró con ella e Hikari. Comenzaron a charlar, y finalmente le invitaron a él y a Takeru a comer en el restaurante de Digitamamon. Él aceptó en nombre de los dos, sabedor de que su compañero nunca rechazaba una oportunidad de ir a ese restaurante. Cuándo regresó a casa, le dijo a Takeru que al día siguiente irían allí, y él parecía muy ilusionado, hasta que reveló que también estaría Hikari. En ese momento, con el pesar reflejado en sus ojos, había declinado la sugerencia. Patamon insistió, y entonces Takeru se enfadó mucho con él, se habían gritado cosas, y Patamon le había empezado a ignorar yendo con Gatomon. En realidad, aquello era parecido a cuando se había marchado del tren la primera noche que estuvo en el mundo real. Su amistad con Takeru había pasado algunos momentos malos, siempre por causas estúpidas, pero siempre había resurgido con más fuerza aún. Pero esta vez, aunque parecida, era muy distinta. Nunca había visto a Takeru tan mal como en aquellos momentos. Confíaba en que no hubiera hecho alguna tontería.

Desde el aire no logró divisar a Takeru. Sin embargo, al llegar a cierto punto del trayecto, notó algo. Un débil rastro. Rastro de un digimon oscuro.

Patamon sabía como detectar entes oscuros, era una especie de sexto sentido. La presencia de uno en el mundo real esa noche no era casual. Podría estar relacionada con las palabras de Quetzalmon. O peor aún, con la desaparición de Takeru. El digimon de la esperanza siguió el rastro de Oscuridad. El digimon que lo había dejado debía ser excepcionalmente poderoso. Con el tiempo, llegó a Hikarigaoka. Para su sorpresa, vio a Taichi y a Agumon y optó por seguirles. En el puente divisó a Hikari, Gatomon, y a un lloroso Takeru.

-¡¿Qué ha pasando aquí?-exclamó Taichi.

-¡Estúpido!-clamó una voz aparentemente surgida de la nada.

-¡¿Quién eres?¡¿Qué le has hecho a Takeru?-vociferó Patamon, revelando de esta forma su presencia.

-Vaya, veo que estáis todos juntos. Solo necesitaba a uno, pero así acabare con los seis a la vez.-dijo la voz, proveniente de unos metros por encima de Takeru, donde comenzó a materializarse una figura-Podéis llamarme...¡Barbamon!

El recién materializado digimon tenía la apariencia de un anciano de luengas barbas y cabello, con una diabólica máscara dorada, túnica negra y roja, tres pares de alas demoníacas, y un cetro coronado por una calavera de cuya abierta boca emergía una enigmática esfera roja.

-¿Qué le pasa a Takeru?-preguntó Hikari preocupada, corriendo al lado del portador de la esperanza, que no parecía consciente de su situación, pues solo gimoteaba, aunque la portadora de la luz escuchó un susurro del rubio:"Te amaré siempre, Hikari".

-Vive su infierno personal, tras lo que se convertirá en mi obediente esclavo.-reveló Barbamon.

-¡Esto no tiene sentido!¿Por qué haces esto?-protestó Gatomon, horrorizada.

-Para liberar a mi amo de la prisión de Oscuridad a la que lo enviasteis.¡Y acabar definitivamente con vuestra vida!

-¡Ya he oído suficiente!-cortó Taichi, con un brillo naranja saliendo de su corazón-¡Vamos, Agumon!Un momento¡Olvid...!

-Agumon ultradigievoluciona en...¡WarGreymon!

-¡Argh!¡El esmoquín!¡Era alquilado!

-Una pena.-mintió su compañero-¡Pero ahora soy el temible WarGreymon!

Lejos de sentirse atemorizado, Barbamon estalló en sonoras carcajadas.

-¡No me lo puedo creer!¡Jamás pensé que fuese tan sencillo!

-¿De que estás hablando ahora?-quiso saber un amenazante Taichi.

-¡Necios!¡Creéis que la Luz es vuestra aliada, cuando será la que os condene!

-La Luz siempre nos ha ayudado contra los digimons oscuros, y ahora lo hará de nuevo.-dijo Gatomon.

-Ni siquiera sois capaces de comprender lo evidente. Mi amo, aunque domine plenamente el poder de la Oscuridad, no es un mero digimon oscuro. Es uno de los digimons ancestrales supervivientes, y si no ha liberado aún su terrible poder, es precisamente por estar encerrado en un mundo de pura Oscuridad. Y sois vosotros, patéticos humanos y ridículos digimons, quienes debilitáis la Oscuridad que lo retiene al activar el poder derivado de la Luz de vuestros emblemas.

-¿Quieres decir que al ultradigievolucionar Agumon...?-preguntó Taichi.

-La Luz que ha usado ha acercado a mi amo un paso más hacia la libertad. Estáis acabados.

Pese a lo delicado de la situación, una sonrisa se dibujó en el rostro de Taichi.

-Puede que tu amo sea un digimon ancesloquesea, pero eso no significa que WarGreymon no pueda despedazarte como ha hecho con ese esmoquín.-dijo el portador del valor.

-No creo que pueda hacerme mucho daño al lugar al que os enviaré.-amenazó Barbamon.

-¿El infierno?-dijo Taichi, que se sabía la cantinela de memoria.

-Exactamente.-confirmó Barbamon, alzando su cetro-¡Señuelo de la Muerte!

De la calavera surgió un destello escarlata que cubrió a los seis.

.

Taichi despertó desnudo en su cama. No había sido más que un mal sueño. Miró a la dormida chica, cubierta únicamente con una sábana, que lo abrazaba. Sora Takenouchi, su novia de toda la vida. Taichi sonrió. De repente, notó como una tercera persona se desperezaba bajo las sábanas, de las cuales emergió la única, fenomenal y desnuda. Mimi Tachikawa, su amante de toda la vida. Taichi frunció el ceño.

-Mimi, ahora estoy con Sora, no deberías estar aquí.

-Es que te amo demasiado, tío bueno.-contestó la portadora de la inocencia besándole en los labios.

-¡Taichi!-se oyó la queja de la portadora del amor.

-Lo siento, nena¿Te hemos despertado?-preguntó un calmado Taichi.

-No es eso.¡Es qué habéis empezado sin mí!-dijo Sora, besando ahora ella al portador del valor.

En ese momento, se oyeron pasos de alguien que entraba al dormitorio.

-¡Eh!¡Traía el desayuno, pero supongo que os habéis adelantado!

Taichi miró a quién hablaba. Era Miyako Inoue, su amante desde¿Desde cuándo?Taichi no fue capaz de recordar desde cuando, pero no le importó demasiado. La pelilila, cubierta únicamente por una camiseta, había traído una bandeja con un tazón, magdalenas, galletas, pastelitos...

-No has traído leche.-notó Taichi.

-¡Uy, que despiste!¡Voy ahora mismo!

-No, ya voy yo. Tú metete en la cama con Sora y Mimi y divertíos hasta que vuelva.

-Pero que bueno eres...-dijo Miyako.

-Bueno hasta la médula, nena.-dijo Taichi poniéndose en pie. Tras un apasionado beso con Miyako, se dirigió a la cocina.

-¡No tardes!-le despidieron Sora, Mimi y Miyako al unísono.

Taichi fue a la cocina feliz con su vida, aunque con la ligera sensación de que allí algo no era correcto, sensación que simplemente ignoró. Tomó la leche del frigorífico, y al cerrar y volverse, se encontró con Yakumo Kujaku en un apretado traje de cuero negro.

-¿Y dónde te habías metido tú?-preguntó un nada sorprendido Taichi mientras se acercaba a la chica.

-¡Estaba tan perdida sin ti!-dijo Yakumo, abalanzándose sobre Taichi y besándole de inmediato.

Así estaban, fundidos en un beso, cuando Taichi se percató de algo. Ni siquiera conocía a esa chica. Se separó de ella con brusquedad.

-¿Qué te pasa Taichi?¿Es qué no te gusto?-preguntó Yakumo en pose seductora.

-Sí, me gustas. Mucho, en realidad.

-¿Y entonces?

-Yo...no sabría explicarlo muy bien. Pero es que no sé quién eres.-dijo Taichi.

Yakumo se quedó muy confusa. Taichi estaba intrigado, pero recordó que le esperaban ansiosas tres amantes a las que sí conocia y se dirigió a su dormitorio. Sin embargo, al entrar allí, no estaban ni Sora ni Mimi ni Miyako, sino Yamato, Michael y Ken, y no parecían muy amigables. Antes de que pudieran arrojarse contra él con la intención de descuartizarle, Taichi fue ágil y cerró rápidamente la puerta, contra la que chocaron sus tres ex-amigos. Taichi se volvió esperando encontrar a Yakumo, pero a quién vio fue al encargado del karaoke de la boda, con el mismo traje de cuero negro de la chica.

-Vale.-dijo Taichi- Esto ya es oficialmente raro.

-Rara va a quedar tu cara cuando terminemos contigo.-dijo la voz de Yamato a su espalda.

Y los cuatro hombres comenzaron a golpear al confundido Taichi.

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Gatomon estaba paseando con Hikari y Wizardmon por una soleada playa.

-¿No es precioso el mar, Gatomon?-comentó Hikari.

-Sí, la verdad es que sí.-admitió el digimon felino.-¿Tú qué piensas, Wizardmon?

El digimon brujo miró a Gatomon a los ojos sin decir palabra alguna.

-¿Wizardmon?-se extrañó Gatomon de esa reacción.

Pero su antiguo compañero de penurias continuó callado. En su lugar, Gatomon oyó tras de sí el grito de Hikari. Al volverse descubrió a las criaturas que habitaban el Mar Oscuro raptando a Hikari y tratando de arrastrarla al fondo del mar. De hecho, lo que segundos antes era una soleada playa, se había transformado en el propio Mar Oscuro.

-¡Wizardmon, tenemos que rescatarla!-exclamó Gatomon.

Pero Wizardmon ya no estaba allí. En su lugar estaba Myotismon, quién atrapó a Gatomon con su Corriente Sangrienta, propinándola severos latigazos mientras contemplaba, impotente, como aquellas criaturas se llevaban a su compañera.

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Patamon estaba buscando a Takeru en la Ciudad del Comienzo. Le encontró frotando un digihuevo.

-Te estaba buscando Takeru. Un momento¿Por qué pareces tener ocho años otra vez?

-Pues porque tengo ocho años.-explicó Takeru, perplejo ante la ignorancia de su amigo digital-Ayúdame a frotar, anda.

Patamon lo hizo encantado. Comenzó a frotar un digihuevo, y este no tardó mucho en abrirse.

-¡Mira, Takeru!¡Va a nacer!-dijo un satisfecho Patamon.

-¡No me interesa!¡He crecido, déjame en paz de una vez!-le gritó un Takeru de doce años.

-Pero Takeru, el digihuevo...

-¡Me dan igual los digihuevos!¡Me da igual nuestra amistad!¡Lárgate!¡No quiero volver a verte!-protestó Takeru.

-No es cierto. Dije que volveríamos a vernos, y no me separaré cuándo más me necesitas.

-Es tarde. Me has fallado. Siempre me has fallado.-dijo su compañero, descompóniendose en una nube de datos.

-¡Takeru!¡Takeru!-gritó Patamon-¡TAKERU, NO ME DEJES SOLO!

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-¡Socorro!¡Qué alguien me ayude!-gritaba Hikari, mientras luchaba por no ahogarse en el fondo del mar.

De repente, comenzaron a llegar barcos, helicópteros, hidroaviones, digimons marinos y voladores...

-¡Adelante!¡Salvemos a Hikari!-exclamaba Daisuke desde un portaaviones.

-¡Tranquila, amiga!¡Te tenemos!-decía Miyako montada en Aquilamon.

Pero quien la salvo fue un helicóptero en el que iban montados Taichi, Takeru y Gatomon. Monto en él y se fueron a su casa.

-¡Menudo despliegue!-se admiró Hikari.

-Era mejor no correr riesgos. Pero ya ha terminado todo.-dijo Takeru, abrazándola.

Más tarde, ya tranquilamente en su casa, Hikari se dirigía al dormitorio pero tropezó con la alfombra, alertando a su hermano.

-¡Agumon, destruyela!

El digimon dinosaurio usó su llama bebé quemando la alfombra mientras Taichi examinaba la pierna de su hermana.

-¡Dios mío, está rota!

-¿Eh?¿Pero qué dices?¡Sí solo me he caído!Ni siquiera duele.

-¡Oh, no!¡Es horrible, no siente el dolor!¡Hay que llevarla al hospital!

-¡No, no es cierto!

Pero las protestas de Hikari fueron en vano, ya que la llevaron al hospital, dónde le escayolaron ambas piernas y decretaron que debía permanecer tres meses allí. Durante el primer día, Hikari estornudó, y la trasladaron a una habitación esterilizada y aislada. Al día siguiente, recibió la visita del doctor.

-¿Qué tal estás?

-¡Bien!¡No tengo porque estas aquí!

-Cálmate. Todos dicen que eres una niña buena.

-Odio ser una niña buena¡Lo odio!Estoy harta de mantenerme limpia, quiero arruinarme, quiero "sentirme sucia".

-Señorita Yagami¿Qué trata de decirme?

-¡Qué quiero salir de aquí!¡YA!

Hikari comenzó a agitarse violentamente. Tan violentamente que se cayo de la cama golpeándose la cabeza y quedando inconsciente. Cuándo despertó, estaba en una sala acolchada con una camisa de fuerza puesta. Al otro lado de la pared, Taichi le indicaba al doctor que su hermana tenía miedo a la oscuridad, por lo que las luces de aquella sala permanecerían a plena potencia para siempre. Dentro, a Hikari se le caían las lágrimas y musitaba:

-Si solo tuviera un poco de oscuridad...

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Takeru seguía llorando sobre el puente de Hikarigaoka, junto al cuerpo de Hikari, a la que él mismo había acuchillado.

-Yo...no puede ser...nunca creí que terminaría así...pensaba...no, no pensaba...he sido un estúpido...yo siento cosas por ti, Hikari...desde...desde siempre...debí decírtelo, pero tenía miedo...¿Miedo de qué?...supongo que de hacer el ridículo...idiota, ¡Idiota!,¡IDIOTA!...hacer el ridículo hubiera sido infinitamente mejor...que esto.

Takeru miró los abiertos ojos de su amada, derrumbándose nuevamente.

-...¿Qué debería hacer ahora?...ojalá Patamon estuviese aquí...eso también es culpa mía...no debí gritarle...el volvió, pero tú no podrás...es una mierda...el amor...es tan bonito...pero duele tanto...esto duele más, te lo aseguró...hace no mucho, pensaba que estaríamos siempre juntos...pero me entró miedo...tal vez te enamorases de otro...y...y...no sé que haría sin ti...no sé que hacer ahora...me gustaría...me gustaría volver atrás y...olvidar esto...decirte que te quiero, y si me rechazas, aceptarlo...porque solo necesito una sonrisa tuya...una sonrisa y sabría qué hacer...¿No me vas a dar una última sonrisa?...no, claro que no...nos pertenecemos...lo dijo Azulongmon...la esperanza...la que debía proteger a la luz...la que la ha destruido...no tengo nada que proteger...no soy necesario.

Takeru se levantó, se dirigió al borde del puente y se subió, presto a arrojarse. Dedicó una última mirada al cádaver.

-Te amaré siempre, Hikari.

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WarGreymon caminaba por lo que parecía un desierto, buscando,sin éxito, a sus amigos.

-¡Taichi!¡Hikari!-les llamaba, sin recibir respuesta.

Alzó en vuelo, tratando de localizarlos desde el aire. Pero solo había desierto hasta donde alcanzaba la vista. Dunas y más dunas. Solo notó una pequeña sombra, muy lejana, y hacía ella se dirigió.

Cuándo estuvo lo bastante cerca, descubrió lo que era. Una lápida.

-¿Qué hace una lápida en medio del desierto?

Bajo a tierra para contemplar la lápida más de cerca. Al leer lo allí escrito, se sorprendió con horror. En la lápida ponía:"Aquí yace BlackWarGreymon, muerto por la garra de WarGreymon".

-Esto no tiene el menor sentido...

WarGreymon se quedo contemplando absorto la lápida durante algunos segundos, tras lo que le dió la espalda, pero al andar dos pasos le pareció escuchar algo. Se giró. Nada había cambiado. Se acercó de nuevo a la lápida, y tras tocarla para asegurarse de que era real, la contemplo desde todos los ángulos posibles.

-Debo de habérmelo imaginado...

Pero tras estas palabras lo oyó nuevamente. El sonido de un golpe. Bajo tierra.

WarGreymon se puso nuevamente enfrente de la lápida, desde dónde oyó claramente como alguien golpeaba el suelo bajo la lápida.

-Es un truco, un sucio truco...

Pero por algún motivo que no era capaz de explicar, el digimon del valor se quedó parado frente a aquella lápida. Los golpes se acercaban. No tardaría en descubrir que los provocaba.

De repente, del suelo frente a la lápida emergió un matadramon negro.

-Es una locura. No puede ser real.- decía WarGreymon, negándose a aceptar lo que le mostraban sus ojos.

-Oh, soy muy real, viejo "amigo"-dijo una voz que conocía. La misma voz que en cierta ocasión le preguntó que era el corazón. Otro matadramon negro atravesó la tierra, y no tardo en emerger. BlackWarGreymon había vuelto de la tumba.

WarGreymon retrocedió un paso. Estaba convencido de que todo aquello era alguna clase de ilusión creada por Barbamon, pero parecía aterradoramente real. Apunto con su garra izquierda a ese ente.

-No se quien o que eres, pero si de algo estoy seguro es de que no eres el BlackWargreymon que conocí.

BlackWarGreymon se acercaba amenazadoramente al digimon del valor mientras decía.

-Desde luego que me conociste...y me mataste.

-Ya estoy harto.-WarGreymon miró al cielo, y hacia allí lanzo su grito-¡Barbamon, lamentarás esto!

-¡Silencio!-clamó BlackWarGreymon mientras apuntaba su garra al pecho de WarGreymon- Ha llegado la hora de vengarme.

-Bah, no merece la pena. No eres real.-dijo un despreocupado WarGreymon.

-¿Te parece que esto no es real?-preguntó BlackWarGreymon lanzándose a toda velocidad contra el compañero de Taichi, que no hizo ademán de apartarse. Craso error, pues el matadramon negro hendió su pecho, dejandole sin respiración y con un dolor atroz. Cuando BlackWarGreymon retiró su garra, WarGreymon hincó la rodilla derecha mientras se sujetaba el pecho. En su coraza se apreciaban perfectamente los tres agujeros causados por BlackWarGreymon.

-Eso...eso ha dolido.-admitió el digimon del valor.

-A mí también me dolió cuando quien yo creía mi amigo me asesinó por la espalda.¡Tornado negro!

BlackWarGreymon giró sobre sí mismo arrojándose nuevamente hacia WarGreymon, quien tuvo suficientes reflejos para dar un rápido salto hacia atrás.

-Eso no es cierto. Te sacrificaste...por todos nosotros.-dijo WarGreymon.

-¡MENTIRA!

BlackWarGreymon comenzó a atacar con sus matadramons al cráneo de WarGreymon, pero este esquivó todas y cada una de sus acometidas. En una de ellas, logró sujetarle ambas garras, inmobilizándolo.

-No voy a luchar...no contigo.-le indicó WarGreymon.

-Es una pena.-dijo BlackWarGreymon agachando la cabeza-¡Porque yo sí!

BlackWarGreymon asestó un tremendo cabezazo nuevamente al pecho de WarGreymon, arrancando con los tres cuernos de su cráneo gran parte de la coraza de WarGreymon, que fue arrojado varios metros, pero logró estabilizarse y pararse de pie unos metros más allá.

-¡Yo no te maté!-vociferó WarGreymon.

-No creo una sola de tus palabras.-replicó BlackWarGreymon, alzando su brazo derecho a la altura de su cabeza. Un brillo recorrió su matadramon y empezó a correr hacia WarGreymon. Este sabía lo que pretendía. Había puesto toda su energía en su matadramon para lanzar un ataque a todo o nada, como hiciera él mismo años atrás contra Machinedramon. También sabía como debía contraatacarlo. Cuando BlackWarGreymon estuvo suficientemente cerca, dobló sus rodillas y retrasó su brazo izquierdo. Milésimas antes de ser alcanzado por el mortífero ataque, se impulsó desde esa posición para lanzar su matadramon contra el cráneo de su rival. Su garra lo destrozó, salpicándole de un líquido morado. El inerte cuerpo de BlackWarGreymon cayó hacia atrás. WarGreymon quedó mirándolo.

-El auténtico BlackWarGreymon nunca habría atacado de esa manera. No sé que se supone que eras, pero espero que descanses en paz.

En ese momento se percató de que seguía encerrado en lo que parecía un mundo infernal, y se dio la vuelta para retomar la búsqueda de sus amigos.

-¡No te atrevas a darme la espalda!¡Fuerza de Gea!

WarGreymon se volvió rápidamente a tiempo de ver como se le venía encima una letal esfera de energía gigante.

-¡Escudo feroz!

En el último segundo, consiguió juntar sus dos alas frente a él para protegerse, pero aún así el impacto fue suficientemente fuerte para dejarle sentado, y lo peor, arrojando las dos mitades de su escudo en direcciones opuestas lejos de él.

-¡Estás perdido!

Veloz como un trueno, un BlackWarGreymon sin daño alguno se lanzo en picado desde el cielo en un nuevo intento de ensartar a WarGreymon en su matadramon. Por fortuna para el compañero de Taichi, debido a su gran velocidad no pudo precisar, pero el matadramon se clavó en su brazo izquierdo, dejándolo inútil.

-No volverás a matar con esa garra.-dijo BlackWarGreymon mientras WarGreymon aullaba de dolor.

-¿Có...cómo es posible?-se preguntó WarGreymon poniéndose en pie, con su brazo izquierdo colgando inerte. Atónito, observó que el cuerpo del BlackWarGreymon que había abatido seguía dónde lo había dejado. Ni siquiera se había esfumado en forma de datos.

-¡Bienvenido al infierno, asesino!-bramó el nuevo BlackWarGreymon atacando fulgurantemente con su matadramon al indefenso pecho de su oponente. WarGreymon adivinó sus intenciones y se cubrió con el matadramon que conservaba funcional, pero en el último segundo BlackWarGreymon desvió la dirección hacia la pierna de WarGreymon, logrando quebrar su tobillera derecha.

-¡No me provoques!-amenazó WarGreymon tratando de repetir el ataque que había fulminado a su anterior rival, esta vez con el matadramon derecho, que dominaba mejor, por lo que no necesitó un impulso extra. Pero para su sorpresa BlackWarGreymon advirtió su estratagema y sujetó su muñeca con el brazo izquierdo.

-Ese truco no te servirá dos veces.-le indicó BlackWarGreymon, que atacó con su matadramon derecho al brazo que tenía agarrado, rompiendo a su vez el matadramon derecho de WarGreymon, el único que tenía funcional. Tras eso, aflojó durante una fracción de segundo, que fue todo lo que necesitó WarGreymon para librarse de la sujeción, y entonces corrió hacia un punto del desierto situado varios metros a su derecha.

-¿Tan desesperado estás que huyes miserablemente?

-No tengo ninguna intención de escapar.-contestó WarGreymon deteniéndose y mirando a los despiadados ojos de su rival, tratando de que este no se percatase de lo que escondía tras él.

-Tal vez deberías.¡Fuerza de Gea!

Esta vez la esfera de energía era diez veces mayor que la anterior. Justo lo que necesitaba WarGreymon para que su plan tuviese éxito.

-¡Escudo feroz!

Con la mano de la que disponía, el compañero de Taichi sacó de detrás suyo la mitad de su escudo. El impacto se lo arrancó de la mano y el trozo de metal salió expelido hacia atrás, destrozando su hombrera derecha, pero WarGreymon logró su propósito, rechazar la Fuerza de Gea hacia el mismo BlackWarGreymon, pero a una velocidad mucho mayor que a la que lo había lanzado. Tan rápido que dio de lleno en BlackWarGreymon, destruyéndolo.

WarGreymon cayó tumbado boca abajo. Había usado gran parte de su fuerza vital para que una sola mitad de su escudo repeliese ese poderoso ataque a gran velocidad, y estaba muy cansado, por lo que se permitió cerrar los ojos.

¡Mantente alerta!.

WarGreymon abrió los ojos de repente.

-¿Quién ha dicho eso?-preguntó a la nada. O eso creía él, pues en ese instante notó perfectamente como tres afiladas garras se le clavaban en la espalda. Se volvió para contemplar como era atacado por un tercer BlackWarGreymon.

-Asúmelo, mi tumba será pronto la tuya. Estás demasiado cansado para impedirlo.-le notificó su nuevo oponente.

-Copias baratas, podéis venir todas las que queráis, no sois nada comparados con el verdadero BlackWarGreymon. Lo sé, porque era mi amigo.

-¿Amigo?Eso era lo que pensaba yo, pero no dudaste en matarme.-dijo BlackWarGreymon alzando ambos matadramons para dar la estocada final.

WarGreymon se fijó en la que podía ser su última oportunidad y, agachándose, corrió de frente contra su rival, que se percató demasiado tarde de lo que se le avecinaba. Mucha gente sabe que los matadramons son letales contra digimons dragones. Pero pocos saben que también lo es una cornada triple de WarGreymon. Clavando sus tres cuernos en la coraza de BlackWarGreymon, el digimon del valor corrió arrastrándole varios metros, soportando estoicamente los ataques que castigaban con dureza sus brazos y espalda. Cuando tomó el suficiente impulso, realizó un inmenso salto de más de veinte metros. En el punto álgido, giró hábilmente en el aire de forma que BlackWarGreymon estuviese bajo él en la caída. Al impactar en el suelo, sus cuernos se clavaron más aún, y su rostro se vio regado por la morada sangre de su rival, que había perdido la vida.

Haciendo fuerza con su brazo derecho, trató de sacar sus cuernos del cadáver, pero estaban atascados y solo logró mancharse más la tez.

-¡Deja que te ayude!

WarGreymon recibió una fuerte patada en la cabeza que le seccionó los cuernos, que quedaron clavados en un BlackWarGreymon muerto, mientras otro vivo se le acercaba. Pese al cansancio, se puso en pie, y trató de generar una Fuerza de Gea solo con su mano derecha, pero la exigua esfera fue rchazada con un mero golpe de matadramon. WarGreymon, desesperado, optó por alejarse de ese nuevo rival tan deprisa como pudiese. Sus pasos le llevaron ante la lápida de la que había emergido el primer BlacWarGreymon, ante la que se derrumbó, y llorando de rodillas con los ojos cerrados y oyendo como se acercaba su verdugo musitó.

-No puedo hacer nada más. Nunca fui tan fuerte como tú, BlackWarGreymon. Supongo que naciste para luchar. Pero lograste cambiar tu destino...ayúdame a cambiar el mío.

El sonido de los pasos del falso BlackWarGreymon cesó, y WarGreymon se atrevió a abrir los ojos. Estaba de vuelta al puente de Hikarigaoka. Taichi, Hikari, Takeru, Gatomon y Patamon parecían inconscientes sufriendo una terrible pesadilla. Barbamon se acercó a él.

-Hola, esclavo mental. Tus viejos amigos parecen sufrir en demasía. Hazles un favor y acaba con su sufrimiento.

-No.

Barbamon parecía sumamente confuso con aquella respuesta.

-¿No?¿Qué significa eso?

-No. N-O. Negación. En otras palabras, he escapado de tu macabra ilusión.

-¡Imposible!¡Cuando alguien entra en su infierno personal a causa de mi Señuelo de Muerte, solo sale de dos formas:o siendo mi esclavo mental o muerto!¡Ni siquiera ese digimon sagrado, Quetzalmon, se resistió!

-Bueno, supongo que alguien debía tener suficiente valor para ser el primero, y ese he sido yo.

Barbamon, atemorizado, miró a aquel digimon que desafiaba sus poderes demoníacos. Eso disipó su temor. WarGreymon se encontraba en un estado lamentable. Casi todas las partes de su armadura estaban rotas, su brazo izquierdo estaba inerte, tenía varias heridas lacerantes, y estaba visiblemente agotado.

-Aún así, no eres una amenaza para mis planes. Apenas puedes tenerte en pie.

-Jaja.

-¿Te ríes?Por supuesto, mi infierno artificial te ha vuelto loco.

-Nada de eso. Has de saber que no es la primera vez que estoy en esta situación. En cierta ocasión, luché en solitario contra un temible digimon llamado Piedmon. En aquella batalla sufrí daños aún mayores que estos, pero logré recuperarme. ¿Sabes cómo?

-¿Cómo?-preguntó un Barbamon que comenzaba a temer por sí mismo.

-Justo cuando pasaba por mi peor momento, llegaron Yamato y Garurumon, y con el poder de la amistad, se restauraron tanto mi cuerpo como mi espíritu. Igual que va a pasar ahora.

Barbamon soltó una sonora carcajada y dijó.

-¡Estúpido!¡Todos tus amigos están bajo el influjo de mi Señuelo de Muerte!Y aunque lo lograrás, el activar el poder de la Luz o sus derivados acercará a mi amo a este mundo, y te aseguró que lo que has vivido no es nada comparado con su ira.

-¿Quién ha dicho que vaya a usar el poder de la Luz?

-¿Cómo?¿Qué otra cosa podrías usar?

-Tu mismo me inspiraste al decir que era la Oscuridad lo que mantenía preso a tu amo. Pero fue el recuerdo de un viejo amigo, que tú trataste de poner en mi contra, lo que me dio la idea definitiva.

-¿Te refieres a aquella criatura de Torres de Oscuridad?Pero murió, su poder no está disponible.

-¿No te cansas de equivocarte?El poder de la Oscuridad de BlackWarGreymon está muy presente, porque con su último aliento de vida creó un sello entre el mundo digital y este mismo lugar, Hikarigaoka.

-Si no estás loco, eres idiota. Tú mismo dices que el poder de la Oscuridad está sellado.

-Sí, y yo romperé ese sello. Usando toda la energía que me queda, destruiré ese sello, y el espiritú de BlackWarGreymon me cederá su poder no solo para restaurar mi propio poder, sino que también liberará de tu Señuelo de Muerte.

-Loco o estúpido, sin duda eres divertido. Hay decenas de fallos en tu plan. No existe forma física del sello, estás demasiado débil para destruirlo, un ser de Torres Oscuras carece de eso que llamas espiritú, no serás capaz de controlar el poder de la Oscuridad, que en todo caso solo reforzaría mi Señuelo de Muerte...así que hazlo, ardo en deseos de ver cuál de estos fallos te mata primero.

Ante la pasividad de Barbamon, WarGreymon miró al cielo. Allí, en alguna parte, estaba concentrado el poder de la Oscuridad de BlackWarGreymon, que era lo único que podía salvarles. Era peligroso, él mismo había sucumbido no una sino dos veces al poder de la Oscuridad al digievolucionar en SkullGreymon. Pero tenía fe ciega en lo que iba a hacer, y mientras en el karaoke de la boda algún tipo cantaba Brave Heart, WarGreymon alzó alcielo su mano derecha, desprovista de matadramon, y en ella concentró toda la fuerza vital que le quedaba, formando una pequeña esfera de energía naranja.

-¡Fuerza de Gea!

El ataque de WarGreymon voló al cielo hasta explotar. No pasó nada.

-¿Algún plan genial más?-se burló Barbamon.

Pero de repente, del mismo lugar donde había explotado la Fuerza de Gea, surgió una columna de absoluta negrura que cubrió a WarGreymon. Este notó claramente como poco a poco se regeneaba, pero era atrozmente doloroso. Finalmente quedó en óptimas condiciones. Pero sus amigos seguían sumidos en sus infiernos personales. Había fracasado.

Líberalo

WarGreymon sintió un dolor agudo que le recorrió todo el cuerpo.

-¡AAAAARRRGGGHH!¡TEMPESTAD DEL CAOS NEGRO!

-¡No!¡Eso no!

Del cuerpo de WarGreymon surgió un aura negra que, con la fiereza de un huracán, cubrió toda la zona. Barbamon, aterrado, se difuminó en el aire y escapó de allí.

Cuando la Tempestad del Caos Negro cesó, WarGreymon cayó de rodillas.

-Nunca pensé que sufrieras tanto...

En ese momento, todos empezaron a despertarse. Taichi tenía numerosas contusiones, al igual que Gatomon. Sin embargo, Hikari, Takeru y Patamon parecían peor parados emocionalmente. Este último se fundió en un abrazo con su compañero.

-He sido un estúpido. Por favor, perdóname...-dijo el portador de la esperanza.

-Estaremos juntos siempre...-dijo Patamon, con lágrimas en los ojos.

-Takeru...

El rubio se volvió hacia ella.

-Hikari...yo...me alegra verte...viva.

La respuesta de la chica fue abrazarse al confundido muchacho. Por primera vez en meses, Takeru era plenamente feliz.

-A mí nadie me abraza así...aún-musitó Taichi, que se volvió hacia WarGreymon-¿Tú no has tenido ninguna bizarramente realista pesadilla de sexo y violencia?

-No. Nada en absoluto.-mintió WarGreymon- Me preocupa esto. Algo terrible está sucediendo.

-Es cierto. Es nuestra hora.-Taichi tomó aire para empezar a gritar órdenes-¡Eh, parejita!¡Separaos y llamad a todo el mundo!¡Nos reunimos en el parque en quince minutos!¡Tomad mi teléfono!¡Moved el culo de una vez!¡Hay un Diablo suelto por ahí que me ha hecho odiar los trajes ceñidos de cuero de por vida!¡Y tengo que patearle su diabólico trasero!

-Pero Taichi, ni siquiera sabemos de quien se trata.-dijo Takeru.

-¿Cuántos digimons diabólicos absurdamente poderosos hemos encerrado en mundos de pura Oscuridad?-replicó el portador del valor.

-Touché.-imitó Takeru a su abuelo, mientras mandaba un mensaje a Iori con su D-Terminal.

-¿Y qué va a hacer mientras tanto nuestro intrépido líder?-preguntó Hikari, contenta de ver a su hermano tan animado.

Taichi se colocó las manos en la nuca y, sonriente, contestó:

-Liderar intrépidamente, por supuesto.


DIGIMON ANALYZER

Sopla, que largo me ha quedado. Largo pero bueno, espero.

El pasado finde tenía programada una boda de la que, en un alarde de astucia algo capulla, me he escaqueado, jeje. La ropa digimon viene precisamente de una imagen del propio Agumon en el epílogo de 02. Hablando del epílogo, habéis asistido a como Taichi descubre su vocación, así como al debut de Yakumo Kujaku, de la que pronto sabréis más(otra trama más, y van...). Yakumo, por la protagonista del anime Shinzo, que fue mi favorito durante unos meses hace varios años. Solo os digo que, en sueños, al verme a mí mismo veía a Musratior. Adoraba al p*** Musratior. La tal Yakumo sería a Shinzo lo que Saori Kido es a Saint Seiya, con la salvedad de que mientras que Saori me cae como el culo, Yakumo mola. Kujaku es el apellido original de Mai Valentine, de Yu-Gi-Oh!Mai mola. Mola tanto que durante muchos años fue mi personaje femenino de anime. Luego crecería, vería otros animes, y sería sustituida por otra, de la que os hablaré en otra ocasión. La canción que canta es Can't take my eyes off you, la versión de Gloria Gaynor.

Hikari. Que dulce, que buena. Tanto que no puede ser normal. Hay una frase de su infierno que he extraído, una vez más, de Evangelion. Es la que dice Katsuragi creo que justo antes de irse a la cama con Kaji. Por algún motivo, me ha parecido perfecta para Hikari.

¿Qué más?Mmm,¡El maloso!Un Rey Demonio, nada menos. Aclaro que en mis fics NO forman grupo. Su Señuelo de Muerte ha sido el gran protagonista del fic, creo yo. Los infiernos personales cobrarán relevancia en próximos capítulos, salvo el de Taichi, que lo hará en una secuela, y el de WarGreymon, que la cobró en este mismo capítulo.

Hablando del infierno de WarGreymon, en cierto modo todo el capítulo ha sido una excusa para la tan esperada pelea WarGreymon versus BlackWarGreymon. Desde que nació Black se veía que sucedería, y sucedió. Pero, siendo buena, no fue lo alucinante que merecía Black, sobre todo porque se metió Imperialdramon, en su afán de protagonismo. Peor para él, ahí quedó demostrado que está muy, muy lejos de Omnimon, al menos para mí. Mi aspecto favorito de todo Digimon fue la dualidad WarGreymon/BlackWarGreymon. Destinados a ser enemigos, desarrollaron una extraña pero firme amistad. El "BlackWarGreymooooon" a mí me desgarra el alma.

Sobre el sello de Hikarigaoka. Fue inútil, y en la actual coyuntura no tiene sentido. Dado que el poder de la Luz es lo que sus enemigos quieren activar, la respuesta puede estar en el de la Oscuridad. Y la Tempestad del Caos Negro, digamos que es un ataque estándar de todo digimon oscuro. En el siguiente capítulo habrá más información.

Bueno, adiós, donde quiera que estén, a Peter Falk(Colombo, La princesa prometida), actorazo del que os recomiendo Un gángster para un milagro y Gene Colan(Daredevil, La tumba de Drácula), excepcional dibujante del que os recomiendo el Capitán América 601USA :Sangre Roja, Blanca, y Azul, que, por cierto, es mi cómic one-shot preferido. A vosotros, hasta luego.

"Quiéreme cuando menos lo merezca, porque será cuando más te necesite"