Hola de new... Se que me tarde un resto en subir... ñaa mentira! já, bueno, pero no pude resistirlo, y como ya lo tenía terminado dije, por qué no? Tal vez se encuentren con horrores de sintaxis, pero disculpenme a veces me pongo a escribir de madrugada y pues el orden a esas horas es lo de menos xD. Espero les guste el siguiente capítulo y no lo olviden...
Estos personajes no me perteneces no así la historia que a continuación se presenta.
Dejen sus reviews, vamos que me hacen feliz :D
Buena lectura!
Consiguiendo una buena nota
Todo el día siguiente me la pase en las nubes. No use ni un gramo de material encefálico para prestar atención en literatura, o entender por qué no se deben combinar ciertos materiales químicos. Estando como me encontraba, ansiosa porque llegara la tarde e ir a la casa de mí tutora a conseguir una nota aprobatoria, era extremadamente difícil poner atención.
Tal vez no sería un excelente diez o un pasable nueve, o el regular ocho. Ya si del siete se trataba era más que suficiente para hacerme feliz, al menos hasta que me pusiera las pilas y en realidad entendiera algo más complejo que las sumas y las restas, porque si, podré ser idiota para las ecuaciones cuadráticas, lineales, incluso para encontrar la asíntota de una recta, pero las sumas y las restas eran un plano donde me desenvolvía fácilmente.
Y aunque suene malvado de mí parte, odio que todos sepan resolverlas, o que al menos puedan identificarlas, yo ni eso. No entiendo porque no heredé el cerebro de mi padre, o la memoria de Touya. Tuve que nacer con memoria de cacahuate, y entendimiento de gorila. Vaya, no debería insultar a esos animales, tan majestuosos que son, probablemente podrían resolver una ecuación cuadrática sin pestañear.
-Señorita Kinomoto, ¿Podría decirme en que año se inventó la imprenta?- y así es como yo opino que los mamíferos, casi parientes del hombre son…. Un momento, Kinomoto es mi apellido. Ósea que…
Voltee al frente y pude ver como la mayoría de mis compañeros me veían con cara de risa y frustración entremezcladas. Pero ¿Qué era lo que me había preguntado?
-En 1440 la imprenta moderna- fue solo un susurro, pero me quedó claro que era lo que debía repetir si no quería que la maestra me pasara al frente y me diera el sermón de mi vida, dándome a entender que esos aspectos son sumamente importantes y cuando vayas a un trabajo será lo primero que te van a preguntar para darte el puesto.
-Esté, pues en 1440- dije totalmente confusa. Tenía hasta las orejas rojas, intentando recordar de que iba la pregunta.
Por suerte la maestra no se detuvo otro milisegundo a proseguir con su escrutinio a mi persona. Giró y dejó caer otra de las tantas preguntas a uno de los chicos que se encontraba babeando su pupitre.
Torcí mi cuello un poco para descubrir quién se había apiadado de mí y me hubo soplado la respuesta, pero lo único que alcancé a divisar fue un montón de cabellos castaños de los cuales su portador estaba mirando por la ventana… seguí el camino hacia donde iba su mirada y no vi nada.
-¿Qué buscas Kinomoto?- su voz áspera y ruda me sacó de mis pensamientos. Voltee a mirarlo e hice lo único que se me ocurrió, le sonreí tan grande como pude y dije:
-Gracias Li, si no me hubieras dicho la respuesta tal vez ahora estaría escuchando el discurso de la maestra, ya sabes ese que…-.
-En realidad no importa- puso los codos sobre su pupitre y entrelazó los dedos de las manos, girando de nuevo la cabeza hacia la ventana.
No pude evitar seguirlo de nuevo. ¿Qué era lo que veía con tanto fervor? Li nunca había sido bueno conmigo, al menos no de la manera para ser considerado como un amigo. De vez en cuando como ahora me decía las respuestas de las preguntas que no alcanzaba a escuchar. Era de las pocas cosas que hacía por mí. ¿Sería que tanta vergüenza le daría verme de pie frente a todo el salón, escuchando como era regañaban? Todo por estar pensando en musarañas.
Sonreí pensando en esa imagen mental que se había formado en mi cabeza, pero a la vez un escalofrío me recorrió de pies a cabeza.
-¿E-estás bien Kinomoto?- sentí como era sostenida por los brazos de mi enemigo autoproclamado.
Y todo lo siguiente que supe fue que fui llevada a zancadas hacia la enfermería, ¿Tan mal me había puesto esa imaginación mía?
Alcancé a escuchar cuchicheos sobre un posible desmayo por falta de almuerzo y fue cuando recordé que de nuevo me había levantado a las prisas y no había tomado el desayuno.
Después de lo que me parecieron horas abrí los ojos. La enfermera me informó que solo había estado así por unos veinte minutos y que el chico que me había traído seguía ahí.
¿Li seguía ahí? Pero… ¿por qué?
Cuando la enfermera hubo salido vi como entraba el famoso cubo de hielo, para todo esto, ¿Seguiría siendo el cubo de hielo después de lo que hizo por mí?
-Gracias Li- le sonreí. Y podría parecer tonta sonriéndole a alguien que sabía nunca iba a responder con el mismo gesto, pero pasó algo que pensé nunca vería en mi vida, Li sonrió.
Noté que sus labios que estaban curvados hacia arriba se veían realmente lindos. No eran muy gruesos pero tenían el justo tamaño. De color rosa. Pero… ¿Qué rayos hacia yo viendo los labios de Shaoran Li?
Me sonrojé furiosamente al caer en la cuenta que me había gustado de sobremanera la sonrisa de aquel chico. Bajé la mirada intentando contar exactamente cuántas rayas había en el suelo y así despejar mi mente de aquellos pensamientos.
Escuché un carraspeo y sintiendo mis mejillas con su ya color habitual me dispuse a observar de frente que era lo que iba a decir.
-Dijo la enfermera que ya podíamos volver al salón de clases- comenzó a acariciarse el cabello frenéticamente.
-Sí, yo diría que deberíamos volver- me levanté de la camilla y nos dispusimos a salir.
La mitad del camino la pasamos en silencio. No habiendo nada de qué hablar se me ocurrió preguntarle lo no tan obvio.
-Oye Li, ¿Por qué te quedaste ahí conmigo?- y su cara no fue de las mejores que he visto, parecía que de su rostro quisiera brotar lava, rojo casi volcánico.
Frunció el ceño y después de recuperar su color natural dijo:
-Todos sabemos que eres torpe, y no quise arriesgarme a que pasara otro accidente- levantó una ceja y siguió mirando hacia el frente.
-Ah, de todas maneras, muchas gracias-.
-De nada Kinomoto- lo miré por el rabillo del ojo- Pero ni creas que voy a estar al pendiente de ti y tus torpezas-.
Soltó esto último de una manera tan ácida que hasta mis jugos gástricos pudieron calificar de material dulce. Este chico era todo un suplicio, un momento podía pasar de buena persona y justo dos minutos después soltaba todo el veneno cada que le era posible.
-¿Por qué tiene que ser tan malo conmigo?- pensé mientras inflaba mis mejillas.
Las horas pasaron volando, hasta matemáticas. Eso para mí ya era mucho. Lo genial de todo era que la última clase era deportes. Cuando recordé eso y hubo tocado el timbre salí volando del salón junto con mis demás compañeros. Llegamos a los respectivos vestidores y nos colocamos la ropa adecuada para hacer la actividad física.
El uniforme consistía en una playera blanca en conjunto con unos shorts azul oscuro. El de los chicos era exactamente igual, solo que llevaban los shorts un poco más abajo.
Cuando vi el balón estamparse contra el suelo corrí con todas mis fuerzas a su encuentro, necesitaba dar unas buenas patadas si quería descargar toda la energía que había estado acumulando en esos días. Pero el profesor me detuvo.
-Lo siento Sakura, se cuánto te gusta jugar, pero la enfermera me ha dado claras ordenes que no te deje hacerlo- sonrió de una manera ladeada y después de dejarme a un lado, con la boca abierta sacó su silbato y se dispuso a darles indicaciones a los demás.
Molesta, enojada, enfurecida… todo venía siendo lo mismo Sakura Kinomoto. Me puse a patear la tierra y decir un montón de incoherencias, por lo que no vi lo que sucedió en la cancha de los chicos, solo hasta que llegó Tomoyo corriendo a decírmelo.
-¡Sakurita!, ven a ver lo que pasó- mi amiga lucía más pálida de lo normal, ¿Acaso alguien murió?, sacudí la cabeza y me golpee la frente.
Me tomó de la mano y me condujo hasta el gran arremolinamiento de personas. La gran mayoría eran chicos que se encontraban agachados como tratando de revivir a alguien. Creo que me puse igual de pálida que Tomoyo al ver que quien estaba tirado en el suelo era el mismísimo Li.
No me podía dar el lujo de dejarlo ahí tirado, si él me había ayudado yo haría lo mismo con él.
-¿D-dónde está el maestro?- pregunté con la garganta seca.
Una de las chicas que estaban observando lo sucedido dijo que nadie lo había visto después de que dio las indicaciones. Por lo cual me decidí.
Abrí paso entre la multitud y me arrodille frente al inerte cuerpo.
-¿Li?- me daban escalofríos nada más de pensar que tocaría su pecho, pero recordé lo que hizo por mí y continué.
No lo sacudí bruscamente, solo le di unos leves movimientos, pero parecía no reaccionar.
-¡Le falta aire!- gritaron desde atrás.
-Vamos Sakura, dale respiración de boca a boca- otra voz se dejó escuchar.
Voltee incrédula, pero si no se estaba ahogando, ¿Para qué…? Tomoyo asentía levemente mientras los demás me miraban entusiasmados.
Me armé de valor y comencé a descender levemente, aun con los ojos abiertos. Besaría a Li… mi corazón comenzó a palpitar. Casi llegando al borde de su boca, la cual mantenía abierta con mis dedos, él abrió los ojos. Se puso rojo hasta la punta de los cabellos.
-¿Q-qué rayos?- se retiró rápidamente de mí por lo cual, gracias a su impulso caí de sentón- No te me vuelvas a acercar, ni un solo centímetro- dijo con una rabia que me ardió, estuve a punto de llorar. Sus palabras en realidad me habían lastimado, yo solo quería ayudarlo.
La salida fue tranquila. Me cambié en estado vegetativo, tal vez me puse la falda al revés o el suéter encima de la blusa, no me importó y salí de ahí lo más rápido que pude. No vi a Li, y la verdad no tenía ganas de verlo. Aunque sabía perfectamente como era él, su comportamiento me había causado cierta sensación de vacío en el estómago.
Al llegar a mi casa lo primero que hice fue correr a la cocina, olía delicioso.
-Mmm… ¿Pongo la mesa hermano?- pregunté amablemente mientras disfrutaba el aroma que emanaba de la estufa.
-Ten cuidado con la vajilla, Monstruo-.
La comida fue demás tranquila, no hable demasiado y a Touya pareció no importarle.
Después de comer subí a mi habitación y me cambié. Me coloqué una blusa verde oscura de tirantes gruesos con unos pesqueros de mezclilla clara. De tenis unos verdes muy lindos que había comprado hacía unos meses.
-Touya, ¡Ya me voy!- cerré la puerta tras de mí y emprendí mi camino.
El trecho no era muy largo. Unas cuantas cuadras más allá de la tienda de peluches a la que me gustaba ir con Tomoyo podía divisarse el edificio en el cual vivía Mei.
Cuando llegué pude escuchar unos ruidos extraños. Era como si estuvieran moviendo muebles de un lado a otro, sin reparar en donde dejarlos acomodados.
Toqué el timbre y esperé.
-Sakura- abrió la puerta una muy animosa Mei, traía una blusa rosa bajo un overol blanco, el cual llevaba desabrochado del lado derecho.
-¿Estás pintando tu casa?- pregunté algo incómoda, viendo la evidente respuesta manchando su ropa- Porqué puedo volver más tarde-.
-¡No!- sonrío ante su propio grito- Disculpa, he estado remodelando un poco mi departamento, pero puedo dejarlo para otro día- abrió la puerta haciendo un espacio para dejarme entrar- Pasa-.
Sin más entre y me dispuse a admirar todo a mi alrededor. Era un lugar espacioso pero aún no había muchos muebles. Era como si acabara de mudarse. Al final del pequeño recibidor estaba colocado un sofá y sobre esté un montón de cosas, portarretratos, y muñequitos de porcelana. Al lado del sofá estaba una caja enorme la cual parecía tener dentro un televisor de pantalla plana.
-Me he estado moviendo de residencia varias veces- dijo risueña- Pero… es que ninguna se parece a mi hogar- se afligió como por una milésima de segundo, pues en el siguiente ya portaba esa enorme y hermosa sonrisa. Se colocó un mechón de cabello tras la oreja. No lo tenía muy largo, solo un poco por debajo de los hombros.
-¿Y crees que está es la indicada?- pregunté distraída mirando un viejo reloj de pared que adornaba el cuarto principal.
-Eso espero- tomó una pequeña mesa, que hasta el momento no supe de donde saco, y la colocó justo en el centro de la habitación- Bueno Sakura, dejemos de hablar de mis antiguos hogares y pongamos manos a la obra-.
Las explicaciones de Mei eran pausadas y claras. Recordé a la chica de tutorías la cual me dijo que era el mejor tutor que podía haberme asignado. Sin duda alguna ella lo era. No dejé ninguna duda. Todo lo que no alcanzaba a entender era vuelto a ser explicado, paso por paso, en un idioma tan simple que hasta me daban ganas de reírme de mi misma, por hace algunos días cuando no comprendía porque las letras podían figurar como números.
Éste sería el mejor último semestre en la preparatoria.
Jojojo les gustó el capítulo?, pasen y comenten... quiero agradecer a aquellas personas que se toman su tiempo y dejan un pequeño comentario acerca del capítulo, Muchas gracias! :)
Moonlight-Li: Vaya que tus teorías me sorprenden, en serio... en los próximos cápitulos se descubrirá quien es Mei no te preocupes. Y me alegra mucho que te entretengas con está historia, sigue disfrutandola tanto como yo, Chao!
ValeePuki: Claro que la continuaré, no te desesperes :D, todo a su tiempo... ya verás que tienen que ver los unos con los otros.
jannettcita: Jeje, tienes razón la descripción coincide hasta ciertos puntos con la profesora Mizuki, pero no es ella... En tanto a incluir a Eriol, ya lo consideré y me pareció una excelente idea, además que sería de nuestros protagonistas sin Eriol y Tomoyo, no?, y lo referente a Touya y Yukito no los haré pareja, total Yuki no tendrá mucha participación en está historia, o tal vez si?...
kilalaselene: Muchas gracias, tienes toda la razón, no hube especificado que es una historia de mundo alterno, por lo tanto no incluirá eventos mágicos o cosas por el estilo.
Bueno chicas y chicos?, espero les haya gustado el capítulo, si sí comenten y si no, pues también ... :D Nos estamos leyendo, cuidense y estudien :)
Dann- fuera
