Hola!, aqui de nuevo dejando otro capítulo de esta historia... me he dado cuenta que es tierna -hasta cierto punto- xD...

Los personajes que aqui aparecen no son mios sino de las chicas de Clamp.

Buena lectura ;)


Porque hay de tutores a tutores

Iban tres días, tres maravillosos días en los cuales no me daba la gana de tirarme por la ventana cada que entraba la profesora de matemáticas. En lo que iba de ese tiempo yo y mi gigantesca sonrisa no dejaban de verse por todo el instituto, y es que no era para menos, cuando la maestra me creyó distraída y me pasó al frente resolví el problema. Obviamente con alguno que otro tropiezo, borrón y nerviosismo, pero pude hacerlo, que era lo que terminaba contando a esas alturas.

La profesora no hizo más que felicitarme, mirándome como si fuera un extraño ser de otro planeta, o galaxia si era posible.

-Sakurita, sí que has mejorado- decía una muy entusiasmada Tomoyo.

-Querido alumnos- la voz del profesor Terada inundó el salón de clases. Yo quise saber a qué hora había terminado Ciencias Sociales- Reciban con gusto al nuevo alumno de intercambio Eriol Hiragizawa-.

Todos dieron un gustoso aplauso al nuevo chico. Desde mi asiento podía verse que era alto, tal vez un poco más que Li. Tenía la piel blanca como la porcelana y el cabello negro carbón. Sus ojos azul oscuro eran ocultados por unas elegantes gafas.

-Eriol pasa a tomar asiento tras Tomoyo- he indicó a mi amiga.

El joven muchacho asintió con la cabeza y comenzó a avanzar, internándose en nuestra fila. Se paró en seco frente a Tomoyo y le dijo, de la manera más cortes que he visto en todos mis 17 años.

-Mucho gusto señorita- tomo su mano y la estrechó suavemente, a lo que la amatista solo pudo ruborizarse intensamente, ¿Y quién no lo hubiera hecho?, en su lugar seguramente mi rostro ya habría explotado.

Eriol dejó a Tomoyo muy roja y desubicada. Procedió a sentarse y saludar con la cabeza a Li, quien no se inmutó en corresponderle.

Creo que mis cachetes se tiñeron de carmín al darme cuenta que el tal Hiragizawa me estaba viendo. Sonrió y procedió a presentarse.

-¿M-mi nombre?- pregunté aún colorada, el asintió despacio- Pues me llamo Sakura-.

-Vaya, que hermoso, igual al árbol de sakura- miró a Li y sonrió de nuevo.

Hablando de seres inmóviles y cosas sin vida, esté parecía como si estuviera hecho de piedra, como si hubiera dejado de respirar. Tenía el ceño fruncido y una cara de pocos amigos. ¿Tan mal le habría caído Eriol?

La hora de salida no tardó en llegar, el día se había pasado demasiado rápido para mi gusto, nuevamente. Decidí caminar de regreso a casa con mi amiga, para matar el tiempo, aparte que era viernes y no tendríamos mucho que avanzarle a la tarea.

-¿Tomoyo?...- le hablé por quinta vez en el día- ¿Estas bien?- en realidad que me preocupaba. No había bajado de la séptima nueve a la que se había montado y quien sabe desde…

- Te gusta, ¿verdad?- pregunté tanteando terreno.

Y al fin reaccionó. Puso cara de no entender y se echó a reír.

-Vamos Sakura, ¿Cómo me va a gustar el joven Eriol?, apenas lo acabamos de conocer- decía mientras se ruborizaba levemente.

-Soy despistada pero no ingenua Tomoyito- le mostré la punta de mi lengua- Sé que ese chico te gustó…- sonreí maléficamente- Más de lo que quieres admitir- me reí- Además- la miré como si estuviera a punto de morderla- ¿Quién dijo que hablaba de él?- sus ojos brillaron ante la sorpresa.

-Pues… vaya, ¿A qué clase de tutor te fuiste a encarar?- decía en tono falsamente molesto.

-Con la mejor querida, con la mejor- ¿dese cuando me había vuelto tan perspicaz?, ni idea, prefería ignorar de donde habían brotado aquellos atributos míos.

Tomoyo y yo comenzamos a reírnos, ella por ser descubierta y yo por haberla atrapado. Y es que no era algo normal que ella se anduviera fijando en chicos de intercambio… en realidad a ella nunca le había gustado nadie, bueno que yo me hubiera enterado.

Al llegar a mi hogar no pude evitar sonreír. Me acababa de dar cuenta que a no era una completa despistada después de todo y le había atinado sin mucho esfuerzo a los sentimientos de Tomoyo.

-¿Por qué esa sonrisa Monstruo?- preguntó Touya.

-No soy un Monstruo, hermano- inflé las mejillas inconscientemente- Ya no quiero que me llames así-.

-Lo siento Sakura- me guiño un ojo y yo pensando que cumpliría su trato sonreí- Quise decir: Lo siento Monstruo- y se fue riendo a la sala.

Subí animadamente las escaleras. Hoy llegaría mi padre de su viaje, al fin lo volvería a ver y podría abrazarlo. Tomé una blusa de manga corta de color lila que tenía estampado un corazón blanco en el centro, y me puse unos jeans entubados, azul oscuro. Busqué las sandalias negras que estaban bajo mi cama.

-¡Kero!- grité frustrada al darme cuenta que el muy pillo había vuelto a jugar con mis zapatos.

Una pequeña bola de pelos marrones se asomó por debajo de las cobijas. Pude ver su miradita burlona como queriendo decir: Já, tengo tus sandalias.

-Pequeño diablillo- le sonreí malévolamente mientras intentaba capturarlo, pero el muy listo hubo salido corriendo al prevenir mis movimientos.

No tuve más remedio que calzarme los viejos convers negros, los cuales ya habían sobrevivido a los inhumanos tratos por parte de los colmillos del juguetón terrier.

Baje las escaleras rápidamente, salté varias veces hasta llegar al pie de estás. Y lo vi, ahí parado junto a la puerta, con la sonrisa adornándole el rostro.

-¡Papá!- grité mientras me arrojaba, literalmente, a sus brazos. El no hizo más que recibirme cálidamente y acariciar mi cabeza.

-Pequeña, ¿cómo han estado?- preguntó paternalmente.

-Muy bien, ¿verdad Touya?- giré para poder mirarlo mejor, sabía que el también querría recibir a papá por lo que me hice a un lado. Mi hermano se acercó tímidamente y le brindó un abrazo a nuestro padre.

-¿Cuidaste bien de Sakura?- le dijo, aún con la sonrisa tatuada en sus labios.

-Sí, hice lo que pude con el Monstruo- le saqué la lengua infantilmente y lo patee.

-Vamos muchachos- río- Vayamos a la mesa que he traído comida-.

Después de millares de preguntas, que no dejaba de hacerle a mi arqueólogo favorito me di por vencida. Nos contó todos los detalles de su aventura. Las personas a las que conoció y la extraña pero deliciosa comida que se aventuró a probar. Al igual que mi padre yo también le expuse mis nuevas noticias, le conté sobre la tutora que me estaba ayudando a pasar matemáticas.

-Confío en ti hija- decía mientras se limpiaba el borde de la boca con la servilleta.

Me despedí de Touya y de mi padre, para emprender camino hacia la casa de Mei.

Llevaba la mochila tras mi espalda, mirando hacia todos lados. Luego de varias cuadras recorridas me encontré tarareando una canción de Three Days Grace. Estaba más que feliz, mi padre había regresado, me iba excelentemente bien en matemáticas y mi mejor amiga estaba ilusionada con el nuevo chico.

No podía ser más feliz, definitivamente todo iba sobre ruedas, todos a mi alrededor eran felices.

Toqué la puerta tres veces. Esperé como siempre, ella tardaba varios minutos en abrir.

-Hola Mei- saludé animosamente, pero noté que algo andaba mal, el brillo en sus ojos era oculto por una capa de algún extraño sentimiento.

Llevaba el cabello castaño recogido en una coleta alta, vestía un conjunto deportivo en color gris.

-Pasa Sakura- dijo en un hilo de voz. Vi el esfuerzo sobrehumano que le evitaba echarse a llorar.

No hice ninguna pregunta, pues sabía que si la hacía probablemente ella negaría todo y pondría su mejor sonrisa.

Nos sentamos en el suelo, apoyando las libretas en la pequeña mesa de centro.

La explicación fue igual de buena que siempre, y yo no dejaba de poner extremada atención, me daría pena preguntar nuevamente un procedimiento. No la quise incomodar de más aunque me di cuenta que desde un principio no debí haber pasado. Conforme pasaban los problemas sus ojos se iban humedeciendo cada vez más, hasta que no pudo aguantar por más tiempo y comenzó a sollozar.

-Mei…- dejé el lápiz sobre la mesa y me incliné para abrazarla.

No me había dado cuenta de un detalle, ella parecía tener la misma edad de Touya. Como me hubiera gustado ser yo la que derramaba lágrimas y no ella, tan linda y buena persona. Me abrazó por la cintura posando su frente sobre mi hombro.

-Sakura- susurró mientras su respiración se iba acompasando, se enderezó y sentó en la misma pose de antes- Discúlpame, yo…- se limpió los ojos y volvió a sonreír, como si nada hubiera pasado.

Y mis ojos debieron abrirse como platos pues su humor cambió tan repentinamente que ni siquiera me dio tiempo de pestañear y asimilar las cosas. ¿De qué me había perdido?

-Sabes- dije aún no muy convencida- Me debes una explicación- no sabía si sonreír o echarme a llorar como desquiciada.

-Claro linda- sonrió magníficamente y continuó- ¿Recuerdas lo que te había contado sobre la nostalgia de los hogares nuevos?- y ahí fue donde entendí todo, una sonrisa se deslizó por mi rostro.

-Vaya, y yo que pensé que habías cortado con tu novio o algo por el estilo-.

Mei comenzó a carcajearse. Ahora las lágrimas que brotaban de sus hermosos ojos eran de felicidad. Y me sentí igual de alegre al ver que ya no sufría.

-En realidad esté lugar es el que menos me ha hecho llorar- movió la mano en el aire- Parece que me encariño rápidamente a esta ciudad- puso cara pensativa y cuando pareció recordar prosiguió- Sakura, tengo una buena y una mala noticia para ti-.

Creo que se me erizaron los vellos de la nuca al escucharla decir aquello, ¿de qué iban esas noticias?

-Tengo que ausentarme de Tomoeda por un mes- tragué pesado, ¿qué haría con mi examen?, si no estudiaba seguramente dejaría matemáticas. Ella notó la interrogante en mi cara y sonrío

-Cálmate Sakura, es temporal-.

-Y…- creía que mi rostro se veía lo bastante arrugado y temeroso, pero a esas alturas era preferible saber toda la verdad de una vez- ¿Cuál vendría siendo la buena noticia?-.

-Que te traeré un hermoso recuerdo de China- sonrío y por un momento le creí.

-Mei, me alegro por tu viaje y todo, pero…- iba a preguntarle que como pensaba que una chica descerebrada como yo pasaría el examen sin ayuda de alguien, pero un ruido proveniente de la puerta cortó el hilo de mis pensamientos.

Mei se levantó rápidamente del suelo y fue a recibir a quien acababa de entrar. Yo aún me encontraba cavilando en mi mente, ¿qué haré, qué haré? Tirarme a un pozo sin fondo se escuchaba bastante prometedor, o tal vez donar mis órganos, pero para esto tendría que morir primero. ¡Que astuta!

-Feimei, ¿Podrías decirme para qué me llamaste?- voltee despacio creyendo haberme imaginado aquella voz, pero no eran solo alucinaciones, era nada más y nada menos que la pura realidad.

Shaoran Li estaba ahí, parado frente al umbral de la entrada. Vestía una playera tipo polo color verde oscuro en conjunto con unos jeans azules, con mechones de cabello castaño rozándole los ojos.

Me giré instintivamente como pretendiendo pasar desapercibida. No era mala idea, solo esperaría hasta que decidiera irse y todo volvería a la normalidad, ¿cierto?

-Shaoran, ella es mi aprendiz- rayos, ¿tuvo que haberme mencionado?, no era un requisito, pude salir viva de esto, de eso estoy cien por ciento segura- Su nombre es...-.

-¿Qué haces aquí Kinomoto?- su mirada de odio me traspasó. ¿Siempre debía ser tan cruel conmigo?

-¿Se conocen?- preguntó una muy confundida Mei.

-S-si… somos compañeros de clase- agaché la mirada totalmente apenada, quería salir de ahí lo antes posible.

-Bueno, entonces esto será más fácil- Li y yo nos limitamos a mirarla.

-¿De qué hablas Feimei?- el cubo de hielo alías 'Odio a Sakura Kinomoto', miró sin una pizca de comprensión a mi tutora.

¿Feimei? Vaya, su nombre era más lindo que solo Mei, definitivamente.

-Sakura, el me suplirá en tus asesorías mientras yo este fuera- Li me vio perplejo, a mí casi se me cae la mandíbula al suelo.

-¿Qué?- gritó Li totalmente frustrado- Estas loca si crees que yo le enseñaré algo a está patosa- dicho esto se apresuró a la puerta, pero fue detenido por Mei.

-Ni se te ocurra- lo vio inquisidoramente- Más te vale hacerme caso o llamaré a nuestra madre- sonrió maléficamente, disfrutando sobremanera el rostro de susto de Li.

Esperen, pongan stop y reversa. ¿Nuestra madre?, aquí había algo que no cuadraba de nada. ¿Por qué a ella no le hablaba de esa manera tan cortante, similar a la que usaba con los demás?

-Linda- me miró con cara de pena- Lamento que sea mi frío hermano el que te ayudará a pasar el curso de matemáticas-.


Vaya, al fin las dudas de algunas han sido aclaradas, no?... Mei era la hermana de Shaoran, Feimei... mis felicitaciones a moonlight-Li quien desde antes lo había intuido :D...

Procedo a comentar sus reviews:

moonlight-Li: Si, a mi igualmente me dolió cuando Shaoran se apartó así de brusco de la pobre Sakura, pero así es el, aunque tienes razón, es un cubo de hielo relleno de sabroso Chocolate!, saludos, me encanta que sigas mi fic y por más que te guste :D.

JenLi-Chiba92: No te preocupes, entiendo, la escuela es una entidad malvada que te carcome poco a poco (?) jaja, bueno... si, Shaoran es algo bipolar -por si no lo habías notado- xD, pero pronto veremos una nueva faceta de ese hielito andante. Cuidate mucho y precaución con los fauces de las escuela :D.

VaaleePuki: Pues ya ves, Shaoran no vive con Mei, pero es algo más que solo vivir con ella. Espero que sigas leyendo y te gusten los proximos capítulos n.n, saludos.

jannettcita: Oh si, el aparecido le dicen jeje, que bueno que sigas leyendo y que te agrade, muchas gracias :D. Cuidate mucho.

Bueno hasta aquí... No lo olviden dejen sus reviews y Muchas Gracias por seguir la trama...

Dann- fuera...