Hey guys!, bueno heme aquí con un nuevo capítulo.
Está historia es mía, pero los personajes no, esos son de las chicas de Clamp :)
Disfruten de la lectura !
Lo inevitable, ¿será lo mejor?
Solo faltaban dos días para el famoso examen, el que me estaba dejando mal de varias maneras. La primera: mis uñas parecían haber dejado de crecer, o era eso o las había estado mordisqueando más de lo normal, después, las ojeras que no daban tregua y no desaparecían y mis enormes ganas de zamparme chocolates por el resto de los días.
-Si sigues comiendo eso- indicó con el dedo- Te pondrás obesa-.
-Mira Shaoran- fruncí el ceño- Lo que coma y deje de comer no es de tu incumbencia- e introduje a mi boca otro trocito de chocolate blanco, ese que tiene pedazos de galleta.
-Já- rodó los ojos- Haz lo que quieras, al fin y al cabo la que quedará en celibato por siempre- sonrió sugestivamente- Serás tú-.
-Eso es lo que tú crees- le guiñé un ojo y sonreí, se sonrojó y metió la cabeza de nuevo en ese famoso libro, el cual no dejaba nunca. Era un ejemplar que se veía viejo y gastado, tenía la cubierta gruesa y áspera de color verde, con letras doradas que anunciaban el título de la obra.
Me limité a seguir con el problema que me tocaba resolver. Inflé las mejillas, el resultado no cuadraba, se veía demasiado pequeño para las cantidades anteriores.
-Shaoran- susurré aún sin despegar la vista de la libreta- No me salé-.
-Serás…- alcé la ceja y lo miré de mala gana- Mira- se inclinó sobre la mesa y señaló una potencia que se encontraba justo encima del problema.
¿Había mencionado que el color de sus ojos cambiaba según su estado de ánimo? A veces parecían dorados, y otras veces se veían oscuros y sombríos. En todo caso a mí me encantaba observar toda la gama de colores que pudieran verse.
-¿Y qué hago con eso?- pregunté aún hipnotizada por sus orbes ámbar- N-no entiendo- vaya y pensé nunca volvería a decir aquello.
-¿No eras ya toda una experta en este ámbito?- se burló sin moverse de su lugar.
-No- me sonrojé sin despegarle la vista de encima.
Estábamos muy cerca, tan cerca que vi que de sus ojos destellaban líneas amarillas y verdes. Él no se movía y no decía nada. Tenía también la nariz más perfecta que hubiera visto, recta, ni muy pequeña ni muy grande.
-Tienes muy bonitos ojos- le susurré. Noté como se coloreaba de inmediato y fruncía el ceño.
-¿N-no puedes concentrarte, Kino… Sakura?- lo vi de reojo intentando ocultar mi sonrisa.
Después de explicarme como hacer las potencias en la calculadora se volvió a enterrar en aquel libro. ¿Qué tenía de especial aquella lectura? O tal vez de ahí hubo adquirido el conocimiento matemático más sublime.
-¿Qué piensas estudiar Shaoran?- rodó los ojos y me miró feo.
-¿Para qué quieres saber, Sa-ku-ra?- y ahí estaba de nuevo aquel sentimiento extraño. Solo era mi nombre, pero la manera en la que lo pronunciaba aquel chico me volvía loca.
-Somos amigos- alzó una ceja y se echó a reír.
-Arquitectura o Contaduría, ¿contenta?- dijo mirando mi libreta.
-Sí, gracias- le sonreí.
-¿Y tú?- preguntó sin verdadero interés.
-Alguna carrera que lleve muchas matemáticas- vi como alzaba los ojos y me veía raro- Y sí, tú serás mi tutor- puso cara de espanto- Por siempre-.
-Estás demente- dejó el libro sobre la mesa y se levantó- Completamente loca- negó con la cabeza mientras sonreía.
Vaya chico, tan cambiante y lindo, tan…
-Sakura- me llamó, ¿a qué hora se había puesto frente a mí?
-¿Qué pasa?- pregunté algo extraviada.
-Hay una película en el cine- alcé una ceja y sonreí- De terror- ahora fue el quien sonrió mientras yo arrugaba el ceño.
-¿Me estas invitando a ver una película de miedo?- solté molesta.
-No, digo que si me a-com-pa-ñas a ver una película de terror- deletreo la palabra para agudizar el sentido. El muy engreído después de querer llevarme a ver algo que de seguro me iba a asustar, no iba a pagarme.
-Claro Shaoran, ¿y tú nieve de que la quieres?- rodé los ojos mientras le decía aquello de manera sarcástica.
-De chocolate si es posible- arrugué la nariz- Mañana saliendo de la preparatoria- se fue caminando. Pude ver que antes de desaparecer por la puerta de la biblioteca sonreía triunfante.
¿Le dije que sí? Rebobiné veinte veces la cinta que se guardaba en mi cerebro. Pude ver cada una de sus expresiones, las palabras exactas que dijo y el tono en el que las soltó.
-Nunca le dije que si iría- susurré revolviéndome en la cama. Hace aproximadamente dos horas había regresado a mi hogar.
Vaya chico. Sonreí contenta. En realidad no me importaba si la película era de terror, o si yo tenía que pagar mi boleto. Yo solo quería estar con él.
-¿Qué me pasa?- me cubrí con la cobija, no era normal que quisiera estar más tiempo del necesario con el cubo de hielo alias 'ojos hermosos'. Me sonrojé furiosamente, ¿desde cuándo le decía así?
Sentí algo moverse entre las sábanas. Me estremecí y cubrí más con el edredón.
-K-Kero, ¿eres tú?- pregunté en un susurro, sin moverme ni un solo milímetro.
-Grr- me destape despacio y vi un bultito acercarse sigilosamente por un lado del colchón.
Tomé al cachorro y este se acomodó plácidamente a mi lado. Hacía mucho tiempo que no dormía conmigo. Era que me extrañaba o simplemente buscaba calor. Me reí. Cosas de la vida.
La mañana siguiente trascendió sin muchas agitaciones. Tomoyo llegó corriendo como siempre hasta mí y me contó con lujo de detalle todo lo que había sucedido en su mentada cita. Dijo que el caballeroso y amable Eriol no le había sugerido nada indecoroso y que muy por el contrario se la pasaron de maravilla solo mirándose y charlando de sus vidas.
Por un momento quise pensar que mi salida con Shaoran sería igual de genial, pero al recordar con quien iría no hice más que sonreír y agachar la mirada. Sería un total desastre, definitivamente.
-¿Qué sucede Sakurita?- me susurraba Tomoyo quedamente.
-Nada- atiné a decir, pues en quien pensaba no estaba muy lejos, un banco detrás para ser exactos. Y obviamente no quería que se diera cuenta que me la había pasado pensando en nuestra 'cita', si así se le podía llamar a eso.
-Bien- asintió medio turbada- ¿Hoy nos iremos juntas?- preguntó inconscientemente garabateando algo en su cuaderno. Pude ver claramente que simulaba una pequeña estrella junto a su nombre en cursivas, con una caligrafía envidiable.
-Este…- no tuve que girarme para saber que Shaoran me estaba viendo, era como si esperase mi respuesta. ¿Habría pensado que aparte de torpe era olvidadiza? Negué con la cabeza lentamente, sintiendo como se acumulaba la sangre en mis mejillas.
-¿Se puede saber porque no?- sonrió Tomoyo sin despegar la vista del cuaderno. Yo sabía que ella intuía algo, pero no iba a decirlo, al menos no en ese momento.
-Tengo cosas que hacer- me reí nerviosamente. Quería que la tierra me tragase porque ahí estaba yo, diciendo verdades a medias a mi mejor amiga, a quien nunca, repito, nunca, le he ocultado nada, y ahora, estaba rompiendo ese lazo por un…
-Sakura- se me debió haber detenido el corazón en aquel momento, pues ya no sentía que la sangre fluyera por venas y arterias. Esperaba que el muy inteligente no me arruinara el día y dijera a donde iríamos. De eso me encargaría yo, cuando estuviera lista para contarle a Tomoyo, y con lujo de detalle, todo lo que me había estado pasando las últimas semanas. Las cuales, si bien había aprendido algo más que sumar y restar, también me di cuenta que Shaoran Li, no es un completo monstruo y que…
-Oye- me picó en la espalda con la goma del lápiz, sacándome de mi ensoñación- ¿Me escuchas?- susurró, solo para que yo lo escuchara.
-¿Qué?- imité el volumen de su voz.
-¿Estás lista para no dormir?- me estremecí ante su comentario. ¿No dormir?, eso sonaba cruel hasta cierto punto. ¿Iba a ser tan engreído como para quitarme algo tan preciado como el sueño?
Por supuesto que sí.
-N-no- dije rechinando los dientes.
Pude escuchar su risa detrás de mí. En otra circunstancia me hubiera encantado girarme y ver su enorme sonrisa, pero en ese momento lo único que cruzaba por mi mente era darle un fuerte golpe. Se estaba burlando de mí.
-¿Sucede algo Sakura?- escuché la voz del inglés.
-Nada Eriol, todo está bien- sonreí.
-Por cierto Sakurita- volvió a hablar el pelinegro- ¿Te gustan las películas de terror?- y Shaoran maliciosamente curvo sus labios hacía arriba.
Se puede decir que sudé frío, era como si hielitos comenzaran a resbalar de mi frente y se escurrieran por toda mi ardiente cara, que para estos momentos estaba más roja que hasta el mismísimo semáforo.
El timbre de salida sonó y abrió paso a que adormilados estudiantes comenzaran a desperezarse de sus asientos y se precipitaran hacia la salida. Yo en caso contrario, me encontraba aun clavada en mi asiento, incapaz de salir del trance.
-¿No vendrás?- cuestiono parado frente a mi banco. Seguía con esa estúpida sonrisa plantada en sus perfectos y hermosos labios color… ¿Pero qué barbaridades digo?
Me levanté sin despegarle la mirada de encima. Alcé una ceja y le mostré la lengua. Manera más lógica de ofenderlo no se me pudo ocurrir.
Puso una mano sobre mi cabeza y dijo.
-Vaya, sí que no podrás dormir-.
Él iba un metro por delante de mí, no le iba prestando mucha atención. Arrastraba mis pies, miraba el suelo, los autos que pasaban a velocidades mínimas a nuestro lado y los hermosos y frondosos árboles que adornaban las calles del centro de Tomoeda.
La acera por la que íbamos tenía suelo de distintos tamaños y decir que yo iba más que distraída.
Tropecé. No es algo difícil de asimilar ni comprender. Sakura, más acera rara igual, rodillas raspadas. El fuerte golpe no tardó en alertar al castaño que iba por delante.
Pude sentir como bufaba y se devolvía sobre sus propios pasos. ¿Mi posición? Me encontraba a gatas, tenía las palmas apoyadas en el duro concreto, gracias a mí ya sabida mala coordinación, había aprendido a 'meter las manos', y no de manera literal.
Subí la vista hasta toparme con sus ojos ámbar, los cuales parecían molestos o perturbados.
-¿No puede pasar un rato sin que te quieras causar tu propia muerte?- inflé las mejillas y fruncí el ceño. ¿Quién se creía él, para hablarme así? Rodó los ojos al ver mi reacción y se inclinó para levantarme.
-Nadie te pidió ayuda- solté molesta. Aún me tenía agarrada de los brazos por lo que sentí la presión que ejerció sobre estos- S-suéltame- susurré.
Sus cejas casi se unen. No me importó. Él no era nadie para decirme como debía y como no caerme. Aunque yo no quisiera hacerlo, era algo involuntario, herencia tal vez.
Aflojó el agarre lentamente, hasta que esté desapareció. La gente que pasaba nos miraba. Y es que quién no vería a un extraño par de adolescentes mirándose fijamente, con el ceño fruncido.
-Me voy a mi casa- dije cortantemente, emprendiendo huida.
-A no, eso no- y me tomó de la muñeca. Fue así como fui arrastrada hasta el centro comercial, y más exactamente al cine.
-¿El rito?- pregunté en un suspiro.
-Es sobre exorcismos- abrí los ojos desmesuradamente y vi como sonreía.
Estábamos sentados en una de las mesitas del snack del cinema, esperando que pasaran los 10 minutos para que comenzara la función.
-¿No deberíamos estar repasando en estos momentos?- sopese sin ganas.
-No- dijo tajante.
Puse los ojos en blanco colocando los codos sobre la mesa. Tenía mucho sueño, a decir verdad no había podido dormir por estar pensando en… esto. No pude evitar que se me subieran los colores al rostro.
-¿Quién es ese?- hizo un gesto con la cabeza- No ha dejado de mirarte desde que llegamos- gruño.
-¿A mí?- dije incrédula.
-Si- se cruzó de brazos y alzó una ceja- Viene para acá- susurró.
Giré despacio pensando en quien podría estarme viendo. Mi mandíbula se desencajó cuando lo divisé. Venía caminando con pasos enormes, echando rayos por los ojos y pronunciando cosas inteligibles.
-¿Quién es éste?- demandó enojado cuando hubo llegado hasta nuestra mesa. Con los labios fruncidos y los puños cerrados, parecía hulk.
-Touya, yo…- mi lengua parecía haberse convertido en un nudo irremediable.
-Soy Li Shaoran- dijo el aludido con si no la misma, igual expresión que mi hermano- ¿Quién eres tú?- gruñó.
-Tu peor pesadilla- pude atinar sus movimientos por lo que me levanté rápidamente y me paré frente a Shaoran, que ya a esas alturas estaba de pie.
-Monstruo, quítate de en medio- negué con la cabeza, me miró por primera vez y pude notar lo molesto que estaba.
-Hermano, él es mi tutor- dije intentando calmar la situación. Nunca había visto a Touya tan… ¿Celoso? Rayos, era mejor cuando me decía monstruo que cuando trataba de defenderme.
-¿Le vas a enseñar matemáticas a mi hermana en una oscura sala de cine, mocoso?- sonrió maléficamente.
-Eso no es de tu incumbencia- aseguró el ambarino con voz ronca.
-Solo veremos una película hermano- le sonreí.
-Más te vale- lo vio largamente- Que no hagas nada indebido, porque te mueres- amenazó a Shaoran.
Con todo mi cansancio había olvidado que Touya trabaja a tiempo parcial en una heladería que, para mi desgracia, esta frente al cine.
-Disculpa a mi hermano, a veces es un ogro- reí a medias.
-Bueno, ya veo de donde sacas lo…- no deje que continuará, le saqué el aire con un golpe.
Me miró amenazadoramente pero ni me inmuté, seguía con mi sonrisa autosuficiente.
Cinco minutos más tarde y estábamos sentados ya en la enorme sala. No podía dejar de sentirme nerviosa, iba a estar oscuro, habría muchos gritos, sangre, miedo… miedo, y más miedo.
-S-Shaoran- tartamudee- ¿Dónde nos vamos a sentar?- pregunté temerosa.
-Hasta atrás- y siguió subiendo los escalones de dos en dos.
Las butacas eran cómodas, de color vino. Las paredes del lugar era de colores oscuros, haciéndola más tenebrosa aún. Las luces que habían estado iluminando el lugar se apagaron de repente.
Me senté al lado de la salida, así si la película me daba mucho miedo saldría corriendo rápidamente.
-Que comience la masacre- pude escuchar que susurraba antes de que el último comercial fuera transmitido.
Well, pido una disculpa por no haber actualizado ayer, pero acababa de salir de la depresión de 'semana de examenes' ustedes saben, me fue un poquitín mal en mate jeje, le ando haciendo la competencia a Sakura eh, aunque en física saqué un esplendoroso 100, vaya y sin estudiar, al igual que francés e inglés progresivo 8-) toda una nerda, vdd? xD
Bueno dejemos mi orgullo de lado y comencemos a contestar reviews... Antes que nada, muchas gracias a quienes me desearon suerte en mis parciales :)
jannettcita: Si, super interesantísimo n.n ya lo verás... continúa en la trama :), saludoss!
kilalaselene: jaja si, tienes toda la razón, Eriol es algo malvado en ocasiones, haciendolos sufrir en lugar de decirles sus errores xD, pero así es la vida... take care!
moonlight-Li: Vaya, no me aburres para nada :), me encanta leer tus comentarios... con respecto a lo largo de los caps jeje he andado corta de imaginación y pues... contra eso no puedo hacer nada u.u, solo esperemos que pronto regresé tan genial como al principio y que no me haga abandonar la historia xD... espero te haya ido excelente en tus examenes :D, cuidate, un abrazo !
JenLi-Chiba92: Muajaja xD, sí sabemos como es de dramática esta chica... pero claro que Shaoran no la odia... uy uy, emm, gracias por lo de la suerte en los examenes :D, nos estamos leyendo, chaoo!
Princessmalfoy10: Que bueno que te guste o que te parezca gracioso jeje, para eso es :)... sigue al pendiente, porque pasaran varias cosillas n.n, cuidate!
Hasta aquí mis discursos, nos leemos luego chicas :D, espero les haya gustado, ya saben, criticas: opriman el botón azul que dice Review y me harán feliz :)...
Bye, see you!
Dann-fuera
