Hi!, buenos días :), tardes, o en su defecto, noches...
Ustedes y yo sabemos que los personajes no me pertenecen, pero también somos conocedores de que la historia es completamente mía.
Di no al plagio.
Disfruten la lectura ;)
Tigres de felpa
Sakura POV's
Me desperté algo aturdida. Toda la noche estuve soñando cosas extrañas. En una de las tantas pesadillas que me estuvieron atormentando mi maestra de matemáticas me reprobaba por no haber respondido correctamente a ninguno de los problemas del examen. En otro, Shaoran se burlaba de mí y decía que era muy poca cosa, por ello nunca se fijaría en alguien como yo.
Sabía que eran sueños pero no por eso podía dejar de sentirme mal. Eran crueles y horribles, bueno no era el típico monstruo morado que salía de debajo de tu cama y te mostraba una sonrisa escalofriante donde podías verle la hilera de puntiagudos y asquerosos colmillos, eso sí que era una pesadilla terrible; las mías tenían más bien terror psicológico.
Entrecerré los ojos mientras me tallaba el puente de la nariz y soltaba un largo bostezo. Escuché unos pasitos lentos adentrarse a mi habitación, alcé un poco la cabeza para poder notar el rabo beige batiéndose en el aire. Kero venía a darme los buenos días, cómo hace tiempo no hacía. Pensé que había dejado de preocuparse por mí, pero al parecer sólo me había abandonado por un pequeño tiempo.
Sonreí gustosa cuando lo vi saltar a la cama y comenzar a acercárseme. Tenía un brillito especial en los negruzcos ojos y parecía sonreírme mientras sacaba su rosada lengua.
-Kero, hacía mucho que no me venías a despertar- le reclamé a modo de puchero al tiempo que lo acariciaba detrás de las orejas. El can pareció comprender mi reproché y se lanzó a mi cara llenándome de saliva pegajosa.
-Ya- comencé a reír tratando de quitármelo de encima –Te perdono- me excuse conteniendo las cosquillas en mi rostro. El condenado terrier se apartó bruscamente de mí y saltó de la cama -atinando a lo que yo pudiera tener pensado hacer-. Se paró en el filo de la puerta y volteó a verme, sacó su lengua de nuevo y emprendió huida.
-¡Me las pagarás Kero!- grité divertida. A modo de respuesta recibí un ladrido agudo que para mí podía definirse como un alarido de guerra –Algún día…- susurré imaginando el día del baño mensual, la bola de pelos se tragaría todas y cada una de sus travesuras.
Con pensamientos asesinos/divertidos es que ahora me dirigía al cuarto de baño. A decir verdad necesitaba una ducha urgente, no me permitiría ir a la preparatoria con saliva de perro encima, vaya que no.
Tomé un baño rápido, tratando pulcramente, de deshacerme de la sensación pegajosa que produjo la ensalivada anterior, ciertamente Kero tenía que aprender a lavarse ese pequeño hocico que no olía para nada bien.
Bajé tranquilamente las escaleras después de haberme puesto la típica ropa que solía usar para ir a la preparatoria. Noté un aroma fuerte al ir descendiendo las escaleras, eso sólo podía significar una cosa…
-Sakurita- saludó amablemente Yukito –Has despertado temprano hoy.
-Sí, estaba teniendo pesadillas- excusé mi 'milagroso despertar'.
-Yuki, si te juntas mucho con el monstruo es seguro que mañana no despertaras temprano- saludó mi dulce hermano mayor.
-¡Hermano!- grité enfadada –Deja de decir esas cosas.
-No te preocupes Sakura, Touya sólo lo dice jugando.
-Monstruo…- mis tripas hicieron acto de presencia e interrumpieron el insulto de mi hermano. Parecían estar enfadadas pues no dejaban de gruñir y hacer escándalo –Estas a dieta de humanos, recuerda- soltó mordazmente mientras veía mi mirada asesina.
Estaba a punto de responder con un golpe las crueles palabras de Touya pero la amigable voz de Yukito me detuvo –Ven a desayunar, he traído algo para que pruebes.
Sonreí ante la expresión sincera que me regalaba el peligris. Sigo sin entender cómo soporta a la bestia de Touya, son tan diferentes y a la vez tan unidos, sin lugar a dudas es la amistad más rara que he visto –Gracias- susurré.
Después de probar los deliciosos bocados que Yukito había preparado me despedí y salí de la casa. Le expliqué a mi hermano que llegaría un poco tarde, pues ayer cuando llamé a Tomoyo ésta me dijo que saldríamos a festejar que había pasado el examen… aunque aún no supiéramos los resultados. A veces Tomoyo es algo impulsiva.
Llegué con paso parsimonioso al aula donde se impartían las clases. Corrí la puerta y sonreí al ver a Tomoyo sentada ya, en su pupitre, hablando animadamente con Eriol y con… Shaoran.
-Buenos días- saludé ubicándome en mi asiento justo delante del cubito de hielo.
-Sakurita, llegaste temprano- exclamó la pelinegra asombrada, con una sonrisa adornando su rostro.
-Es que estaba teniendo pesadillas- sentí como Shaoran me miraba de reojo –Y-Y no pude seguir durmiendo.
-Serán los nervios, por los resultados del examen- intervino Eriol mostrando una sonrisa misteriosa.
-Tal vez- pronuncié dudosamente.
Seguimos hablando sobre cualquier cosa, riéndonos y demás. Eriol nos contaba a Tomoyo y a mí cosas graciosas sobre Shaoran. Dijo que una vez mientras jugaban videojuegos, el castaño había perdido la partida porque le asustó el monstruo contra el que tenían que luchar.
-Debieron ver su cara- dijo apaciblemente siendo fulminado por una mirada furiosa de la que parecían brotar llamas humeantes.
-Deja de inventar estupideces- decía el objeto de nuestras risas con el ceño marcado y los puños apretados.
-Vale- suspiró el inglés mirándonos con resignación –Lo siento chicas, será para la próxima.
Tomoyo y yo asentimos sonrientes. Ya estaba bien de divertirnos a expensas del pobre de Li. Al menos no me había arrancado los sesos como había creído al principio, cuando entré. Mínimamente me había dirigido la mirada, y cuando lo hacía me evitaba en seguida. ¿Qué le pasaba?, aquí la que debería estar molesta era yo.
Eriol iba a decir algo cuando la voz imponente y gruesa de la profesora ordenó que guardáramos silencio. Me percaté que el salón ya estaba lleno de estudiantes que se enderezaban nerviosamente en sus asientos, como si temieran algo, como sí… ¡oh rayos!, era la profesora de matemáticas. Eso sólo significaba una cosa. Resultados. Examen. Tumba de Sakura Kinomoto.
Temblé levemente y tragué pesado cuando la maestra informó, efectivamente, que daría los resultados de la prueba que tomamos ayer. Escuché como comenzaba a llamar a mis compañeros, según la lista de asistencia.
Cerré los ojos y comencé a implorar, a cuanto dios recordaba, haber pasado. Me estremecí un poco cuando sentí una mano sobre mi hombro izquierdo. Giré instintivamente y me topé con dos orbes ámbar.
-Vas a pasar, Sakura- dijo levemente logrando reconfortarme de una manera increíble. Ni la bendición de todos los dioses pesaba tanto como el apoyo que ahora mismo me estaba brindando Shaoran.
Le sonreí –Muchas gracias, Shaoran.
Y ahora es cuando pueden pensar que estoy completamente loca. Ya no me importaba lo que había hecho, él, después de todo ahora era un amigo muy especial para mí. Era obvio que lo que estaba sintiendo me quemaba, era algo distinto. Nunca antes había tenido aquella sensación, esa que con sólo una mirada te comunicaba que todo estaba bien y, si era el caso contrario, que la situación se iba a mejorar. En ese momento fue que me di cuenta que lo había perdonado, que prefería seguir siendo su amiga a perderlo para siempre.
Vi cómo dicho castaño se levantaba e iba hacia el escritorio a conocer su resultado. Él lucía despreocupado, cómo si el examen lo tuviera sin cuidado. Pero gracias a la enorme sonrisa que le dirigía la maestra intuí que había sacado la calificación máxima.
No pude evitar sonrojarme cuando vi cómo, al regresar Shaoran a su asiento, me guiñaba un ojo. Traté de disimularlo pero me fue imposible pues escuché la risilla angelical de mi mejor amiga demostrando así que me había descubierto.
Mis piernas comenzaron a temblar cuando la maestra me llamó. Me levanté despacio sintiendo como la mayoría de mis compañeros me veía con una mezcla de expectación y pena. Llegué hasta el escritorio y elevé la visión hasta el papel, no me atrevía a mirar a mi profesora a los ojos.
Puedo resumir los siguientes segundos cómo los más extraños de toda mi vida. Al ver la nota que estaba en rojo pintada en el lado superior derecho de la prueba no pude evitar alzar la cara y mirar a la maestra con confusión latente en mi pálido rostro. Y por primera vez en muchos años vi una sonrisa maternal y una especie de orgullo aflorar en la expresión de la educadora.
-Felicidades, Sakura- fue todo lo que dijo y todo lo que yo necesité para regresar igual de pálida a mi pupitre.
-¿Y bien?- cuestionó Tomoyo pacientemente.
-S-Saqué la nota máxima- tartamudee extrañada.
-Muchas felicidades Sakurita, te dije que pasarías.
Eriol también me felicitó alegre, diciendo que él nunca dudo de mí. Yo no hacía más que agradecer y sonreír. Me sentía muy feliz, gracias a esa calificación el resultado en mi kardex no sería tan malo.
-Muchas gracias, S-Shaoran- dije después de voltearme un poco para mirarlo a la cara –Si no me hubieran ayudado tú y Mei- bajé la cara –No sé que habría sido de mí.
-Sakura- pronunció calmado – ¿T-Te gustaría ir al zoológico hoy?- vi como un pequeño sonrojo iba cubriendo sus mejillas y de pronto sentía como las propias comenzaban a teñirse del mismo tono.
Me estaba invitando al zoológico, él, Shaoran Li, el cubito de hielo, el chico de los ojos más lindos que pudiera haber visto… el que me besó y luego se burló de mí. No pude evitar recordar eso, si bien ya lo había perdonado seguía sintiendo algo extraño debido a lo sucedido.
-Y-Yo, iré con Tomoyo a…- vi como la pelinegra negaba levemente para luego intervenir.
-Nosotros iremos con ustedes, no te importa, ¿verdad, Li?
El aludido frunció el ceño y volteó a ver a Eriol quien reía levemente. Había algo extraño en las sonrisas cómplices que parecían enviarse ambos pelinegros. Luego la amatista me llamó levemente -¿Vamos?
No pude más que asentir nerviosa al sentir la mirada inquisitiva que me dirigía cierto castaño. Genial, ahora no estaría nerviosa por el resultado sino por festejar dicha cosa.
Después de clases nos dirigimos a la salida del instituto. Caminamos unas cuantas cuadras hasta llegar al zoológico. Teníamos suerte de estar dentro del área céntrica, dónde se encontraban la mayoría de los sitios importantes. Pagamos las entradas y dejamos las mochilas, ya que no queríamos ir cargando ese peso en nuestras espaldas durante el recorrido.
Primero visitamos el área de los primates. No pude evitar reírme al ver cómo los changuitos hacían peripecias muy divertidas al colgarse de las ramas de un árbol colocado en el centro del área especial para ellos. Era un pedazo de terreno circundado por un lago artificial y una cerca que impedían la huida de los animalitos.
Íbamos caminando en filas, o eso parecía ya que el 'par perspicaz' -como se me había ocurrido llamar a Eriol y Tomoyo-, iban caminando delante de nosotros sumergidos en una plática amena. Suspiré al caer en cuenta que querían que Shaoran y yo rompiésemos el hielo.
Estaba a punto de decir algo cuando el castaño me interrumpió -¿Qué animales te gustan?
Giré mi cabeza hacia él y lo miré por unos cuantos segundos, me llevé la mano a la barbilla y comencé a pensar. Buena pregunta, ¿cuáles era mis animales preferidos? Después de pensarlo un buen rato atiné a contestar.
-Bueno, creo que todos los animales me gustan- dije ante su ceja alzada, acto que me divirtió bastante.
-Debes tener uno en particular- dijo intentando que yo cambiará de parecer.
-Este… creo que los tigres- frunció el ceño levemente y continúe –Tal vez suene ordinario, pero creo que son los animales más poderosos después de los leones, éstos no me gustan, ya sabes… el típico rey de la selva; además las rayas de los tigres los hacen ver muy lindos, tienen esa combinación de ferocidad y belleza- terminé con una sonrisa mirando como el sólo asentía -¿Los tuyos?
-Hm, lobos.
-¿Por qué?- incliné la cabeza hacia la derecha y seguí mirándolo.
-No tengo un motivo especifico, creo que sólo me gustan y ya.
Asentí cordialmente. Continuamos el trayecto en silencio observando los aposentos de las aves. Nos habíamos introducido en el área de los dichosos ovíparos. Había unos con coloridos plumajes que lucían impetuosos cuando pasábamos cerca de sus enormes jaulas. No podía evitar el sentimiento de dolor que me cruzaba cuando veía a los animales enclaustrados. Por otra parte recordaba que eran tratados como reyes, los alimentaban y limpiaban sus hogares, aunque la nunca gozarían de la libertad en su máxima expresión.
-Ya sé porque te gustan los lobos- pronuncié rompiendo el silencio que se había cernido entorno a nosotros. El me miró expectante como esperando que continuara –Pues porque son libres y hermosos.
-Probablemente tengas razón, representan algo muy valioso en mi vida, b-bueno eso creo.
Le regalé una de mis mejores sonrisas, demostrándole la felicidad que me invadía. Porque en esos momentos no podía ser más feliz. Había aprobado el examen, y ahora estaba con él, bueno y con 'el par perspicaz'… que por cierto y ahora que me daba cuenta no encontraba por ningún lado.
-S-Shaoran, ¿dónde está Tomoyo y Eriol?- el castaño dejó de mirarme por un segundo y volteó hacia adelante elevando una ceja en el proceso. Parecía que él tampoco se había enterado de la huida confabulada de nuestros escurridizos amigos.
-Probablemente fueron a ver algo en especial- intuyó despreocupadamente -¿Quieres buscarlos o vamos a ver los tigres?
Me sonrojé furiosamente antes su mirada por lo que miré el suelo –V-Vamos a ver los tigres- terminé por decidir. Si bien los pelinegros se habían perdido me era casi imposible pensar que quisiesen que los encontráramos, por otro lado me hacía mucha ilusión estar a solas con Shaoran.
Comenzamos a caminar en dirección a la sección donde estaban los tigres. De vez en cuando miraba a Shaoran de reojo, evitando arduamente que me descubriera en el proceso. Era muy guapo, no sé porque nunca lo había notado. Ahora que lo miraba detenidamente podía definir el exacto color de sus rebeldes cabellos, el matiz de su piel bajo los rayos del sol y la perfecta combinación que le era el color verde oscuro a su tono de piel. Sin lugar a dudas, él era perfecto.
Y aunque hacía algunas horas me había estado lamentando sentir cosas extrañas por él, ahora me daba cuenta que eran sentimientos inevitables, que algún día tenía que experimentarlos y tal vez ya iba siendo hora de ponerlos en su lugar.
Recordé el día del cine. Cómo me dijo que no le gustaba. Fruncí el ceño y arrugué la nariz un poco, luego menee la cabeza apartando ese pensamiento. Luego me acordé que después de salir huyendo y ser, prácticamente arrastrada hacia el parque pingüino, me digo que le gustaba. Era muy extraño, ¿por qué lo habría hecho así? Primero negarlo y al final confesarse, ¿es que sufría de algún tipo de trastorno bipolar?
¿Podría en realidad gustarle? No, definitivamente no, tan sólo quiso hacerme sentir bien aquella vez. Aunque él no sabía de mis sentimientos, ¿o sí? Moví la cabeza de nueva cuenta, si seguía así me daría un derrame cerebral por tanta agitación.
¿Cómo sabes si Li mentía?
Lo que dijo Tomoyo me dejó pensando por unos instantes. ¿Y si ella tenía razón?, ¿por qué no dudar un poco? También estaba la posibilidad de que me hubiera dicho lo verdad. Sí fue así entonces…
-Sakura- su voz gruesa me sacó de mis pensamientos, que para variar eran sobre él –Ahí están los tigres.
Deje de mirarlo por un instante y sonreí. Delante de mí en un improvisado lecho yacían dos majestuosos tigres. Uno, el más grande e imponente, caminaba de un lado a otro y rugía de vez en cuando; el otro estaba echado en el suelo con una oreja alzada en señal de estar siempre alerta.
-Son tan hermosos- susurré.
Después de varios minutos admirando a tan majestuosos felinos decidimos ir a buscar a nuestros amigos. Pero mi marcha se vio interrumpida por un puesto de recuerdos. Un enorme tigre de felpa estaba recostado en una de las vitrinas del local, era demasiado lindo, tenía unos enormes bigotes y unos brillosos ojos café avellana con su típico pelaje rayado. Lo necesitaba en mi cuarto.
-¿Cuánto cuesta?- pregunté ansiosamente al encargado.
-Doscientos cincuenta pesos, señorita.
Agarré mi monedero y comencé a revolver entre tanto papel que tenía, pero las esperanzas me abandonaron cuando no encontré ningún mísero billete, puras monedas de baja denominación que me hacían querer arrojarlas por el drenaje. Estúpidas monedas.
-Tal vez a la próxima- sonreí apenada.
-Su novio podría comprárselo, ¿no es así, joven?- creo que en mi vida me había puesto de un color tan rojo como el que ahora lucía. Shaoran, al igual que yo, adoptó el color de un tomate maduro ante dicha mención, ¿y cómo no?
Después de incontables titubeos por mi parte él sacó su billetera extrayendo así un par de billetes. Estaba a punto de dárselos al encargado cuando le interrumpí –No es necesario, después lo puedo comprar cuando tenga dinero- le sonreí con un sonrojo un tanto más aceptable.
Me miró por unos instantes y luego le entregó el dinero al señor agarrando así el peluche. Hice un puchero ante su psicología inversa, vaya que este chico no tenía remedio. Me lo entregó mirando para otro lado, vi como nuevamente se le iban encendiendo las mejillas, se veía tan tierno.
-G-Gracias- terminé por decir –Es mejor que vayamos a buscar a Tomoyo y a Eriol, ya está oscureciendo.
-Sakura- me tomó por el antebrazo reteniendo el paso que estuve a punto de dar –Tengo que decirte algo muy importante- tenía la vista gacha ocultando sus ojos con el flequillo.
-¿S-Sí?- titubé un tanto cohibida.
-¿Te gustaría ser mi novia?- abrí los ojos sorprendida, él no había tartamudeado ni un segundo. Tragué saliva sin apartar la vista de él. Me soltó lentamente y apartó la vista de mí –Si no quieres…
Pero no lo iba a dejar continuar diciendo eso. Le di un beso en la mejilla y lo abracé aplastando entre nosotros al tigre de felpa. Shaoran al principio no respondió el abrazo, pero después de lo que me supuse fue la impresión, me rodeó levemente.
-¿Eso es un sí?- preguntó con una leve risita.
-Desde luego.
Fin.
Mis queridísimas lectoras, les informo que éste es el descenlace de 'Cosas sin sentido', pero no se me desesperen todavía, falta el epílogo :), eso en compensación por no haber avisado que ya era el final xD, aparte que de todas maneras tenía planeado un lindo final, por no decir que faltan cosas que contar ,pero sería muy pesado tener un epílogo sin algo interesante que contar, así que el próximo jueves tendrán 'la graduación' de estos revoltosos ;)...
A ver, creo que la semana pasada subí en jueves pero cómo mañana tengo la fiesta de graduación... no podía subir y cómo soy buena persona (sí, ajá -sarcasmo a full-), pues decidí que hoy era el día perfecto :3...
Reviews: A quienes leen la historia y aún no se animan a dejar un pequeño comentario, les agradecería muchísimo que se tomaran un pequeño tiempo y lo hicieran... Es bueno para saber tanto las cosas que no les gustaron como las que sí...
Contesto:
Princessmalfoy10: Listo, aquí te dejo el final, espero te haya gustado :), cuídate mucho, nos leemos en el epílogo.
Yadira: :D!, muchísimas gracias, y espero te gusten los fics que leas, porque para eso las escribo, para que las personas se entretengan un rato y se olviden -por unos minutos-, de los problemas u.u..., en fin, me alegro que te hayas reído mucho :3, cuídate bastante y nos estamos leyendo.
gisselVG: jeje, que bueno que te emociones :P, ves, ya no me tardé xD, prometí no volver a hacerlo, bno no te entretengo y eso, nos leemos en el epílogo :).
sakurita: u.u, bueno, tienes razón, el capítulo anterior fue algo corto pero no le pude hacer mucho, espero que con éste cap. se haya recompensado la faltante del anterior :), cuídate bastante, hasta la próxima.
Rub: ajaja, 'oscuridades del exilio', bueeeena esa xD... bueno lo de seguido sí, pero pues ya nadamás falta el epílogo u.u, cómo quiera el próximo jueves estará listísimo ;), hasta pronto, cuídate bastante.
ChannelForsk: pues dígamos que Shao no es 'galán' es más bien patoso -a lo Sakura-, pero como ambos son tan tiernos tooodo se les perdona :D, y ese Eriol jaja, él y sus cosas, ya sabes como se las gasta para 'ayudar' xD, cuídate y espera el epílogo.
kilalaselene: pues Shaoran podría decirse que es un error con patas xD, pero de igual manera es un amorsote C:, por lo mismo sieeempre se le perdona 'casi' todo, pues sí, amiguitos al rescate, o al hunidmiento?, ya ni sé como funcionan las mentes de Tomoyo y Eriol, la verdad que me dan un poco de escalofríos xD, por ello mejor así le dejo, bueno cuídate bastante :).
kimbe-chan: hello!, oee :$, graciasss, pues sigue leyendo ya nomás nos queda el epílogo, espero quede más largo y no decepcionar a nadie :B, cuídate mucho y gracias por dejar tu review :3.
moonlight-Li: :D, te extrañaba T.T jeje, que bueno que aparecisteee!, me puse happy cuando leí tu review :3, aww no tienes vacaciones?, porqe con ellas puedes descansar un poquitín, que estres tienes de levantarte tan tempra :S, a ver que horario me toca en la universidad :C, en fin... espero leerte pronto y que andes menos zombie xD, para que sacas más conlusiones que ya sabes me encaaantan :D, cuídate bastaantísimo, hasta la próxima, recuerda, el epílogo viene en camino n.n.
Hasta pronto ;)
dann-fuera.
