3º capítulo: Oculto bajo el sombrero.

Silver entró bruscamente en aquel pub mugriento y destartalado, pero esas eran las primeras impresiones. Realmente, en aquel establecimiento servían los mejores refrescos de todo Alpha City. Por eso le gustaba ir ahí, aparte que era el único pub que Silver tenía cerca de su casa. Casi ausente de la realidad, el erizo se acercó a la barra de madera del local y se sentó en una banqueta de plástico con una pata rota. La banqueta se tambaleó cuando apoyó sus nalgas en él pero no le dio importancia. Ni siquiera se había percatado de la proximidad de un extraño individuo vestido con una gabardina marrón y un sombrero negro que le tapaba el rostro.

-¿Qué te pongo, Silver?- alguien le preguntó desde el otro lado de la barra.

-Un Zang- contestó secamente sin molestarse a mirar al dependiente.

Silver le dio la espalda al mostrador girando la parte superior de su taburete y sacó la esmeralda dorada que Blaze portó anteriormente. Si la gata se percataba de que se la había arrebatado cuando la dejó en su casa junto con su padre, vamos, no quería ni pensarlo. Un latigazo recorrió su piel justo en el momento en que la acarició y a continuación sufrió un escalofrío. Con sorpresa y miedo a la vez, Silver miró la esmeralda. Era difícil creer que esa piedra hubiese hecho enloquecer a Blaze. Es más, si aquella tarde en el lago no hubiese presenciado aquella desgracia no se lo hubiese creído pero…la realidad nunca engaña. Por algo se llama realidad.

-Aquí tienes tu Zang, Silver- el erizo sólo escuchó como el camarero colocaba la bebida en la barra y la echaba en un vaso.

-Gracias- dijo él, simplemente.

Se giró y se apoyó en el mostrador de madera, ocultando su mentón entre los brazos. Cerró sus ojos bajo unos finos párpados blanquecinos y se dejó llevar por sus reflexiones. Estaba claro que debía de deshacerse de la esmeralda que habían encontrado. No tenía ni idea de dónde podía proceder pero tampoco se molestaría en averiguarlo. Era un objeto maligno y peligroso. Ya no se trataba de lo de Blaze. Alguien más iba tras esa joya, alguien que les había intentando matar por conseguirla. Fuera lo que fuese, esa esmeralda debía desaparecer de sus vidas, tanto de la suya como de la de Blaze ¡demonios, casi morían por culpa de tenerla con ellos! ¡Le daba igual la opinión de Blaze, iba a deshacerse de esa cosa mañana por la mañana! Ahora era muy de noche y si alguien le pillaba haciendo cosas sospechosas tendría muchos problemas.

-Ojalá no hubieses aparecido hoy- le susurró Silver a la esmeralda, como si le pudiese escuchar.

El erizo apretó los dientes, tanto que parecía que le había molestado no recibir respuesta de la esmeralda. De un único trago, Silver bebió todo el líquido morado y gaseoso llamado Zang que contenía el vaso de cristal. El gas que contenía la bebida le hizo cosquillas en el esófago y en consecuencia comenzó a toser. Gotitas de saliva salieron de su boca para aterrizar en su guante. Carraspeó al notar la garganta espesa. No debió de tomarse el refresco así de golpe.

-Ahora mismo me desharé de ti. No esperaré hasta mañana- aquello agravó su angustia y volvió a hablarle a la esmeralda.

-Yo de ti no haría eso- el individuo de la gabardina pronunció palabra por primera vez desde que se sentó ahí. Silver, quien se disponía a pagar, se detuvo bruscamente para sólo girar la cabeza hacia el extraño.

-¿Qué?

-Los adolescentes…- murmuró el individuo de manera decepcionante de forma que Silver le escuchara- Piensa un poco, joven, si alguien ha querido mataros por esa esmeralda es que algo importante tiene la joya para conseguirla a cualquier precio.

-Un momento- Silver interrumpió inmediatamente al extraño- ¿cómo…cómo sabes que alguien ha querido matarnos por esto?- levantó y enseñó la esmeralda dorada.

-Joven, si tú y tu amiguita fueseis observadores me habríais visto descansando en un árbol a la orilla del lago. No estabais solos, chico, pero claro, los idiotas de hoy en día sólo tienen cerebro para cosas inútiles- el personaje misterioso se colocó un poco el sombrero. Se hacía imposible verle el rostro con él puesto- A lo que iba, si esa esmeralda cae en malas manos, lo vamos a lamentar muchos de nosotros. Te conviene guardarla y protegerla- se levantó y comenzó a dirigirse a la puerta del pub- Y…- se paró y volteó ligeramente su testa hacia Silver- si encuentras más esmeraldas como esa, no lo pienses, cógelas y quédatelas. Ah, y en el hipotético caso de que reúnas seis más como esa, avísame.

Silver frunció el ceño ¿sabía entonces aquel hombre que tipo de esmeralda tenía ahora el erizo plateado en sus manos? Y si ese era el caso ¿por qué no le ayudaba? No pudo ni interrogarle sobre el más mínimo detalle. Fue parpadear y el individuo ya había desaparecido, literalmente. No había rastro de él. Silver comenzó a buscarlo frenéticamente por toda la estancia del pub pero ni siquiera se olía la colonia barata que llevaba en el cuerpo el ser misterioso. No había gente en el establecimiento. Sólo se encontraban él y el dueño, por lo tanto había sido todo muy discreto. O a lo mejor el propio Silver se lo había imaginado…Agachó la cabeza y miró la esmeralda, como si pudiese hallar una respuesta detrás de ese hipnótico brillo dorado…Sólo logró inquietarse más…

***

El sonido del teléfono despertó bruscamente a un erizo plateado que dormía yaciendo encorvado sobre una cama de sábanas y mantas revueltas. Silver peleó con la ropa del lecho hasta que los manojos de tela se desenrollaron de su cuerpo y pudo moverse con total libertad. Se levantó de un salto y corrió hasta el salón principal de su acogedor hogar en el que, a diferencia de Blaze, sólo vivía él ¿la razón? Algo que todavía no había cambiado con respecto a los tiempos pasados era la tan temprana independencia juvenil. Los jóvenes que nacían en aquel planeta, denominado Mobius, eran chicos especiales y con habilidades especiales. No necesitaban los cuidados de los padres para sobrevivir a la dura y a veces injusta vida. Se podía decir que Mobius no era un lugar para viejos. Sin embargo, había padres que no aceptaban el dejar luchar solos a sus hijos, como era el caso de Blaze. Ella podía valerse sin ninguna duda por sí misma, muy tonto había que ser para no darse cuenta, pero el padre de la gata no pensaba lo mismo. Al padre le atemorizaba el perder a su hija, sobre todo desde el día en que murió su mujer, la madre de Blaze, y por eso la mantenía con él.

-¿Diga?- Silver contestó, algo apurado.

-¡Silver! ¿¡Quién te crees para coger mis cosas sin mi permiso!? ¡Idiota!- una voz cargada de ira resonó a través del aparato que el erizo tenía pegado a su oreja.

-¿Blaze? ¿Eres tú?- Silver se sobresaltó al reconocerla a través del teléfono. Se masajeó fatalmente la nuca, esperando la reprimenda de la gata por la razón que él estaba intuyendo.

-¡Sí, Silver, soy Blaze! ¡La misma que viste y calza! Erizo idiota de pelo pincho… ¡vas a arrepentirte de haberte llevado la esmeralda sin mi permiso! ¿¡Dónde la has tirado!?- la furia en la voz de Blaze se intensificaba por momentos.

-La verdad es que llamaste en un momento muy oportuno porque tengo buenas noticias para ti- lanzó una risita- Nos quedamos la esmeralda.

Hubo dos segundos de silencio total. Detrás del teléfono, Silver sólo escuchaba como la respiración de Blaze comenzaba a calmarse.

-Al final te has dado cuenta ¿no?- dijo ahora tranquilamente- No podemos deshacernos de esa esmeralda. Debemos guardarla y protegerla.

Esa última frase…le sonaba muy familiar ¿quién…quién le había dicho aquellas mismas palabras? ¡Claro! Aquel individuo en el pub le había dicho que si la esmeralda caía en malas manos iba a lamentarlo mucha gente. No entendía el significado de esa oración pero estaba claro que ese personaje sabía algo de esa joya. O eso mismo esperaba…

-Blaze, ayer fui al pub al que voy normalmente y…- Silver le contó todo lo ocurrido. Detalle tras detalle. Cada letra pronunciada por el extraño. Su desaparición repentina…Todo.

-Hay que encontrar a ese tipo de inmediato- propuso Blaze nada más acabar Silver de narrar.

-Pero ¿y si es un truco? Quién sabe, puede que se trate de un hombre que no tiene nada mejor que hacer que divertirse gastando bromitas de mal gusto- el erizo se pasó una mano por el rostro. Su estómago vacío se estaba revolviendo con sus propios zumos digestivos- No sé, Blaze. Una parte de mí dice que no tire la esmeralda pero otra me advierte de que la voy a cagar si nos la quedamos ¿qué hago?

-Escucha, no perdemos nada por hablar con ese hombre. Pienso que deberíamos pedirle algunas explicaciones.

Un golpeteo sonó en la puerta de entrada de la casa. Silver ni siquiera se preguntó quién podría ser. Se despidió de Blaze para ir a atender la visita. No habían quedado en nada. Aquello era un desorden condenado. Un desorden en el que él no tenía control alguno. Todo se arreglaría si esa maldita piedra amarilla desapareciese de sus vidas ¿por qué tendría que haberse tropezado con ella? Un punzante y agudo dolor estaba empezando a manifestarse en la base de su nuca. Tenía que calmarse…No se molestó en abrir manualmente la puerta. Simplemente lo hizo con sus poderes psíquicos.

-¿Ho…?- de mala gana, Silver se había acercado al marco de la puerta para, al final, no recibir a absolutamente a nadie- ¡Mierda! ¡Qué día tengo!- un torrente de sangre caliente ascendió por las mejillas del erizo. Su piel se volvió rosa repentinamente. Sus ojos se giraron hacia el exterior. El día estaba nublado pero no hacía mucho frío. Sólo un poco de viento. Quizás si salía a tomar el aire se relajaba. Una brisa le acarició las púas y sin pensarlo dos veces dio dos pasos antes de atravesar la puerta. Al tercer paso, Silver escuchó un sonido de papel aplastado bajo su pie izquierdo- ¿Qué?- un extraño folio blanco doblado por la mitad reposaba en el suelo. Tenía escrito unos caracteres que el erizo no era capaz de leer desde ahí. El erizo se agachó para recoger la hoja- "Nos vemos en una hora y media en la plaza principal de Alpha City. Trae la esmeralda. Ya he avisado a Blaze. Hasta pronto. El de ayer en el pub"- leyó ¡era él! ¿Cómo había averiguado donde vivía? Asustado y con cara de horror, retrocedió patosamente hasta meterse dentro de casa. Con un manotazo, cerró la puerta- Me vigila…- susurró.

Miró de nuevo el papel y lo releyó. Ahora no había marcha atrás. Tenía que ir al encuentro aunque sólo fuese para mantenerse a salvo.

***

Blaze acabó de comerse aquella chocolatina deliciosa y se levantó del sofá, apagando antes la televisión para no consumir energía. En realidad, no estaba viendo nada. Se relamió los labios para quitarse los restos de cacao y llevó una mano al bolsillo derecho de su vestido lila. Sus dedos sacaron una hoja de papel doblada. En un lado del folio blanco, había escrito un texto. La gata lavanda frunció el ceño y lo leyó.

-"He quedado con tu amigo Silver en la plaza principal de Alpha City y convendría que fueras tú también. Llevará la esmeralda. Hasta pronto. Un colega de Silver"- Blaze no demostraba físicamente su inquietud. Su semblante estaba calmo y serio, como siempre, pero dentro de ella, el corazón le latía salvajemente.

Guardó de nuevo la nota en su pieza de ropa. A continuación se remangó con cuidado el brazo izquierdo hasta que quedó a la vista su antebrazo desnudo. Una venda blanca se encontraba enrollada sobre el pelaje y un manchón rojizo era lo único que la decoraba. La verdad era que Silver se había portado especialmente bien con ella el día anterior. Lo que había sucedido en el lago, bueno, hasta ella reconocía que fue una monstruosidad por su parte. Pero a pesar de lo que la gata había hecho con aquel erizo metomentodo llamado Red, Silver la había auxiliado durante toda una tarde ahí, en su casa. Sin importarle lo bestia y cruel que había sido. Sonrió. En el fondo, Blaze no sabía de qué se emocionaba tanto. Su amigo plateado siempre fue extremadamente magnánimo. En todas las ocasiones que ella había necesitado de alguien, Silver fue el primero en acudir a su ayuda, antes de escuchar siquiera las razones del porqué de esa petición de auxilio. Y Blaze, en ningún momento de su vida, se lo había compensado…

-Mmm, quizás algún día- pensó para ella, ligeramente arrepentida- ¡Papá! Tengo que salir. Volveré a casa lo más pronto posible- informó a grito pelado a su padre, que se hallaba en la cocina del hogar acabando de hacer la comida.

-¿Vienes a comer?- preguntó el progenitor varón.

-No lo sé. De todas maneras prefiero una hamburguesa así que no prepares mi ración de comida- Blaze suspiró y caminó hasta la puerta que daba al exterior- Hasta pronto.

-Hija, por favor, ten cuidado fuera.

Blaze se detuvo un segundo antes de abrir el último obstáculo que le permitiría escapar de la aburrida vida del hogar. Asimiló las palabras de su padre. Eso sería lo último que tendría: cuidado.

***

Aparcó la callbike en el primer sitio que le fue posible encontrar. Estaba algo lejos de la plaza principal, sí, pero ahora no debía perder tiempo. Sobre todo sabiendo que Blaze iba a acudir también al encuentro. Quién sabe lo que querría ese tipo. Bajó de su vehículo y, olvidándose de ir a pie, invocó sus poderes psicoquinéticos. No tardó más de un segundo en despegarse del suelo y levitar casi a ras del suelo. Un aura azul/verdosa lo rodeaba, señal de que su poderosa mente estaba actuando. Ágilmente, Silver comenzó a esquivar a las masas de transeúntes que se interponían en su camino. Lo hacía sin mucha dificultad, más que nada porque los apartaba él mismo con su habilidad especial. El lado malo de aquel asunto eran las quejas e insultos que a veces recibía por parte de los ciudadanos. Se veía que no les gustaba mucho que les hicieran volar por el aire sin previo aviso. Pero aquello no le importaba en absoluto en ese preciso instante. Sólo tenía preocupaciones fijas por el sujeto que les había citado en la plaza…y sus ambiciones.

Algo parecido a una pequeñísima descarga eléctrica invisible recorrió cada nervio de su cuerpo. Sus poderes psíquicos se bloquearon de repente y cayó al suelo sin poder hacer nada por evitarlo. Ahí, en el frío y duro asfalto, Silver jadeaba intensamente, gimiendo con cada bocanada de aire que recogía para sus pulmones. El camino desde la callbike a la plaza principal era de al menos media hora y había utilizado todas sus energías para impulsarse lo más rápido posible con su telequinesis. Y le había costado caro. No quedaba mucho para llegar al punto de encuentro, sólo cinco minutos y debía estar allí dentro de siete. Pero en ese momento, no podía ni siquiera dar un paso en tierra. Estaba demasiado agotado. Su propio aliento le dolía en la boca al exhalar. El oxígeno que entraba por sus conductos respiratorios parecía estar hecho de fuego y la saliva que corría livianamente por su labio inferior semejaba ser puro ácido corrosivo. Demonios ¿por qué tendría que haber sido tan estúpido? ¡Ahora se arrepentía de no haber cogido un autobús! Sin embargo, no podía lamentarse. En su mente, el dibujo del rostro frío de Blaze lo miró directamente a los ojos ¡Blaze! ¡Debía llegar junto a Blaze!

Silver se puso en pie y llevó la mano derecha a su espalda. Un brillo dorado se dejó ver. Un calor increíblemente relajante reanimó las energías en el cuerpo del erizo, justo en el momento en que sus dedos rozaron la superficie de la problemática esmeralda. Sumido en un control involuntario, Silver agarró fuertemente la piedra brillante y la atrajo hacia él, hasta su pecho. Cerró los ojos, como si fuera a pedir un deseo.

-¿Me estoy volviendo loco?- pensó para sí, todavía conmocionado- Llévame con Blaze…- a continuación, pronunció unas palabras tan bajas de tono que ni el propio Silver las logró escuchar.

Por una milésima de segundo, le pareció que el mundo a su alrededor había desaparecido, a pesar de tener los ojos cerrados. No entendió muy bien qué es lo que le podía haber pasado pero tampoco le dio importancia…al menos hasta que sus párpados se levantaron para permitirle la visión. De encontrarse en una calle amplia, con apenas circulación de gente, ahora estaba en una inmensa plaza circular de mitad tamaño de un campo de futbol y parecía que el mar de transeúntes se había trasladado a la plaza principal de Alpha City. Las personas, esclavas de la prisa y el trabajo, zumbaban de aquí para allá, atravesando la plaza sin atender a las embestidas que propinaban al resto por culpa de su paso rápido. Silver se vio atrapado en aquella jaula de cuerpos y no tuvo más remedio que hacer uso de nuevo de su telequinesia para elevarse, a pesar de encontrarse aún bastante fatigado.

-¿Pero qué demonios ha pasado?- preguntó al aire a la vez que miraba su esmeralda candente- ¿Cómo me trasladé así de repente?

Algo, o alguien, agarró de un pie al erizo que levitaba a sus anchas por encima de las cabezas de la gente despreocupada, y tiró de él hasta hacerlo caer al duro suelo. El plateado soltó una exclamación de sorpresa al tiempo que se masajeaba las nalgas recientemente golpeadas. Adolorido, abrió un ojo y una mano enguantada apareció en su campo de visión ofreciéndole ayuda para levantarse.

-Ya puedo solo, Blaze- dijo, totalmente convencido de que la poseedora de esa mano ayudante era de su amiga la felina.

-¿Blaze? Amigo, te agradecería que no me cambiases el sexo- pronunció "Blaze", con una grave voz masculina.

-¿Qué?- Silver, sorprendido, se levantó súbitamente y miró a aquella persona que tenía enfrente y que se había molestado en socorrerle. Sin embargo, su rostro cubierto hasta la mitad por un sombrero sólo le permitió verle una sonrisa de dientes blanquecinos- ¡Tú!

El misterioso enfatizó aún más su sonrisa y retiró la mano ofrecida, ocultándola en su gabardina color marrón. Silver retrocedió dos pasos, lo que provocó que chocase con un chorro de gente que circulaba detrás de él. Pronto las quejas y los ataques de palabras fueron lanzados al erizo, quien no dejaba de disculparse por su despiste. No obstante, sus perdones no estaban siendo escuchados por nadie.

-Deberías mirar por dónde vas ¿no?- el extraño rió- Así no lograrás reunir más Chaos Emeralds.

-¿Cha…Chaos Emeralds? ¿De qué hablas? ¿Reunir?- tartamudeó, muy confundido.

El individuo se acercó a él y le agarró un hombro. Su sonrisa todavía se mantenía en su boca. Una sonrisa que escondía algo, quizás un plan.

-Te lo explicaré todo, Silver, pero aquí no. Hay demasiada gente.

Silver no pudo contestar. El miedo y la incertidumbre le obstruían la garganta y la voz. Una gota de sudor frío rodó por su sien. Quería alejarse de ahí, de ese sujeto pero nada en él respondía. Su cuerpo estaba bloqueado por el temor ¿qué sería de él? Ni siquiera pensó en lo que vendría después. Creía saberlo de sobra ¿cómo no pudo adivinar que se trataba de una trampa de ese tal Red? Sí, ese que iba por la esmeralda. Se preguntó cuánto dinero pudo haber recibido aquel personaje por hacer ese trabajito. Pero algo le decía que en realidad no había porqué tener miedo…

-Di…dime dónde está Blaze- tragó saliva, reuniendo las agallas suficientes para decir lo que iba a decir- o te arrepentirás, idiota.

El desconocido carcajeó echando la cabeza para atrás. Fue en ese momento cuando Silver pudo ver un rostro de pelaje negro por debajo del sombrero…El plateado se temió lo peor.

-No te lo voy a decir. La vas a ver enseguida- un puño de hierro golpeó el estómago del erizo en el instante en que el misterioso sacó de un bolsillo de su gabardina una reluciente y brillante joya roja del tamaño de una bola de billar. Era idéntica a la que Silver portaba en ese justo segundo. Sólo el color las diferenciaba- ¡Chaos Control!- exclamó el dueño de la esmeralda carmín.

Una luz rojiza como la propia piedra del hombre deslumbró de repente a Silver. No pudo evitarlo y le sobrevino la angustia. El plata comenzó a gritar, a pedir auxilio con todas sus fuerzas pero nadie respondía ¿por qué, si la plaza estaba llena de gente? Con el terror entre las piernas, Silver intentó echar a correr pero unos dedos se cerraban alrededor de su hombro y le impedían desplazarse mas siguió con sus vanos intentos. La completa oscuridad de sus párpados le envolvía los ojos. Aulló completamente asustado al no poder abrirlos. Lo último que sintió antes de desmayarse fue una fresquita brisa de viento en su cara y el sonido de su nombre flotando débilmente en el aire.


Antes de nada me gustaría aclarar una frase de este capítulo: "Algo que todavía no había cambiado con respecto a los tiempos pasados era la tan temprana independencia juvenil. Los jóvenes que nacían en aquel planeta, denominado Mobius, eran chicos especiales y con habilidades especiales. No necesitaban los cuidados de los padres para sobrevivir a la dura y a veces injusta vida". Bien, no sé si os habréis dado cuenta pero ¿alguien ha visto a los padres de Sonic, o a los padres de Amy? Ambos son bastante jóvenes: 15 y 12 años respectivamente pero nunca se les ha visto acompañados por sus progenitores. Observando este detalle he querido hacer mi propia explicación sobre esto. Es decir, lo de la "temprana independencia juvenil" es idea mía.

Dicho esto, pasemos a otro tema: Primero ¡Feliz Año! ¡Espero que el año 2010 sea tan bueno como deseais! ¿Qué tal las vacaciones? Snif, a mí sólo me quedan dos días de nada...En fin, qué le vamos a hacer...Espero que vosotros hayas tenido unas buenas vacaciones. Bueno, sin más preámbulos, vayamos a los agradecimientos (siempre en orden de publicación):

Alicia the Hedgehog: ¡Muchas gracias por tu review, amiga! Y sí, a veces FanFiction va a la velocidad de la luz y otras parecen caracoles internáuticos (¿caracoles internáuticos? jajaja) Lo de Red, mmm, quién sabe...jejeje, no voy a decir nada...Y no hace falta que me des las gracias por los videos. Me gusta compartir las cosas que encuentro por Internet, especialmente si son de Sonic. Soy yo la que te da las gracias por informarme sobre las columnas de las Chaos Emeralds. No lo sabía.

Master the Hedgehog (antes Master Shadow the Hedgehog): ¡Gracias, amor, por tu review! Jo, ojalá vuelvas pronto, cielo. Te echo mucho de menos, amor...Sí, me gustaría que continuases tus fantásticos fanfics pero sé en que situación te encuentras...Lo entiendo, amor. Sé que no lo haces aposta. Que sepas que te estaré esperando. Me alegro de que te gustara el cap. Espero que nos leamos muy pronto.

Nessa: ¡Hola, Nessa! ¡Gracias por tu review! Oye, que aquel "EXCELENTE" fue muy motivador, de verdad, jajaja. En este cap, Blaze no tuvo mucha participación pero te asguro que uno de los capítulos se narrará desde el punto de vista de Blaze. Espero que puedas aguardar por él, jeje.

Caatitaa: ¡Gracias a ti también, Caatitaa! Me alegro mucho de que te esté gustando el fic. De verdad, me motivas mucho. Y eso que lo estoy necesitando porque ando falta de inspiración. Qué bien que te gustara la escena de la esmeralda, jeje.

Flan: ¡Gracias, Flan! Me alegra mucho saber que te he hecho feliz con este fanfic. Sólo espero que me perdones por actualizar tan tarde.

Kira-writer: ¡Hola, Kira! ¡Gracias por el review! Me alegro de que todo te esté yendo bien, amiga, e ignora a la tonta de tu vecina. Esa gente no se merece ni que le hablen. En fin, qué bien que te guste el fanfic. Y ojalá tus amigos vuelvan pronto, jeje. Besos a ti también, colegui.

TIO GIL DJ: ¡Gracias por el review, Gil! Me alegro de que te gustara el cap.

Bueno, chicos, os dejo. Sólo espero que vuestras vacaciones hayan sido perfectas y que vuestra vuelta al colegio sea suave (y que esté lejos, no como la mía, snif). Nos leemos.

Wings-Dragon

PD: Bueno, voy a poner otro aporte para nuestra comunidad de fans de Sonic, jajaja, si en Youtube ponéis "Sonic Adventure Battle Español", la cuarta entrada que aparecerá será la lista de reproducción de la historia completa de Sonic Adventure 2 Battle 100% Spanish. El autor es el mismo que el de los videos de Sonic the Hedgehog 2006 en español: xOxSONICxOx. Están muy bien. A mi me gustaron.