5º capítulo: La muerte de Blaze.

-¿Shadow? ¡Shadow!- gritaba Silver a la vez que caminaba sin rumbo fijo a través de una ciudad desolada, destruida, completamente en ruinas. El erizo plateado llevaba algo entre los brazos. Parecían joyas. Joyas de varios colores y todas brillaban intensamente semejando astros celestiales.

La lluvia repiqueteaba en lo alto de los edificios derruidos y golpeaba suave pero insistentemente las púas blanquecinas del psicoquinético. El asfalto que Silver pisaba estaba encharcado de agua pofr lo que el constante chapoteo de cada paso dado por el joven erizo y las gotas de líquido transparente que caían desde las nubes negras de la bóveda del cielo, formaban una incesante melodía de tristeza y ausente alegría. El sol no se mostraba por ningún rincón, a pesar de que la hora dada por un pobre reloj afortunado que se salvó de estar entre los terroríficos escombros, daba las cuatro de la tarde. Tampoco había ni una mísera persona. El lugar estaba completamente desierto. Definitivamente, estaba solo.

Silver llegó a un pequeño parque infantil que había perdido toda su esencia de diversión y felicidad. Los columpios que se hallaban en una esquina del parque se encontraban pendiendo de una cadena a punto de soltarse; los balancines habían perdido sus asientos; a los tiovivos les faltaban sus habituales caballitos decorados excesivamente con colores llamativos. Sólo los toboganes estaban algo decentes. Por lo menos, aún se podían usar. El plateado se sentó al final de la rampa de uno de ellos y miró para el montón de joyas brillantes que protegía sobre sus brazos.

-Por fin. Por fin reuní las siete Chaos Emeralds. Se las daré a Shadow y entonces me olvidaré de este infierno- Silver cerró los ojos y se centró en sentir la lluvia que le empapaba el pelaje y la poca ropa que llevaba encima- Es fría. Muy fría…- dijo, distraído, para sí- ¿Dónde está Blaze?- despertó de su pequeño trance para buscar indicios que le indicaran en dónde se hallaba la felina.

Silver giró la cabeza varias veces sobre su cuerpo. En uno de aquellos momentos, en los que torcía la testa hacia la izquierda, sus ojos detectaron una extraña figura en el suelo, aparentemente tumbada boca abajo. El telequinético se puso en pie. Había jurado que no había visto a nadie en el parque ¿de quién podría tratarse? La oscuridad de ese día terriblemente horroroso, hacía imposible ver la apariencia de la persona que yacía inmóvil en el terreno.

-Creo que necesita ayuda

Silver echó a correr, ignorando las siete Chaos Emeralds que había tirado en ese justo instante. En pocos segundos, llegó al lado de la desconocida figura. El joven erizo sacudió su flequillo puntiagudo para quitarse el exceso de agua acumulada en su blanco pelaje y deseó que pronto dejase de llover. Pero no era momento de desear nada. Se arrodilló lentamente, más o menos a la altura de los hombros del individuo tendido, y, muy delicadamente, colocó una palma brillante (debido al bordeado azul verdoso de su guante) en la espalda del caído. Su mano comenzó a elevarse y descender a un ritmo constante. Respiraba.

-Hey ¿se encuentra bien?- preguntó, pero no recibió respuesta por parte del desconocido.

En la posición en la que se encontraba, Silver no era capaz de verle el rostro al sujeto así que, con sumo cuidado y suavidad, el erizo buscó su cintura y la agarró por ambos lados. A continuación, lo levantó y lo giró hasta que toda la parte delantera de su cuerpo quedó al descubierto, incluida la cara del tipo.

Un rayo invisible paralizó todos los miembros de Silver en el instante en que unos ojos dorados se clavaron en los suyos. El erizo dejó de respirar al darse cuenta de que la persona a la que ahora mantenía sobre sus plateados brazos era su amiga Blaze the Cat. Blaze no dejaba de mirarle con perlas de oro pero, lo que más asustaba a Silver, era que esas perlas no lucían vida alguna. Captaban el vacío, la nada. Su compañero llevó una mano a su mejilla y la repasó con sus dedos, como si así pudiera hacerla reaccionar. En un trance de conmoción, Silver condujo sus dedos a los finos y peluditos labios de gata. El aliento cálido que todavía expulsaba le rozó las yemas. Dentro de su ser, alguien o algo empezó a reanimarlo encendiéndole chispas de confianza. En su cabeza, la única frase que se estaba repitiendo era: "¡Está viva! ¡Está viva!"

-¡Blaze! ¿Pero qué te han hecho?- Silver agachó la cabeza, intentando contener su espíritu fatalista. Todavía había algo que hacer por ella- ¡Blaze, no!- exclamó, nada más ver un profundo agujero que emanaba litros de sangre en el vientre de la gata- ¡Estás herida! ¡¡¡Por favor, qué alguien me ayude!!! ¡¡¡POR FAVOR!!!

-¿Silver?- una voz de hombre sonó en aquel caos de descontrol, miedo, angustia. Su caos.

Silver se giró inmediatamente hacia el origen de esa voz, aún con la joven chica en sus miembros superiores. Un golpe de alivio hizo sonreír al blanquecino cuando vio a Shadow the Hedgehog a pocos metros detrás de él. Nunca hubiese creído que se alegraría tanto de ver a esa criatura siniestra.

-Shadow, te suplico que me ayudes.

-¿Y las Chaos Emeralds?- le cortó rotundamente el erizo negro. Su aspecto casi se camuflaba con la oscuridad del día envuelto en lluvia.

-Las he reunido todas pero, por favor, ayúdame a salvar a Blaze- Silver se acercó tambaleante a Shadow ¡él era su última esperanza!

-Primero dame las Chaos Emeralds, y después ayudaré a tu amiguita.

El joven plata se paró y dejó a Blaze en el húmedo suelo cuando una oleada de convulsiones agitaron el vientre herido de la gata. Más sangre empezó a salir por el orificio fatal y la piel de la piroquinética se volvió fría. Silver se temía lo peor. El alma de Blaze estaba dejando su cuerpo. En pocos minutos, quizás segundos, moriría si no se hacía algo.

-Blaze…- las lágrimas de la desesperación brotaron de sus ojos, y cayeron fundiéndose con la incansable lluvia- ¡Están en el tobogán, Shadow! ¡Cógelas pero, te lo suplico, sálvala!

El erizo de rayas rojas, volteó la cabeza hacia la atracción infantil. Las siete Esmeraldas del Caos brillaban como si, ofendidas por haberse olvidado de ellas, insistieran en hacerse ver y ser utilizadas. Simulando responder a su petición, Shadow extendió ambos brazos y frunció el ceño. Silver lo observaba atentamente, esperando de forma impaciente a que auxiliara de una vez por todas a la felina.

A lo lejos, las Chaos Emeralds comenzaron a elevarse en el aire, muy lentamente, al tiempo en que se acercaban a la oscura estatua de brazos estirados. Llegaron a él, a Shadow, y las Emeralds fueron formando un círculo de manera que rodeasen al erizo y fuese el centro de aquella iluminada figura geométrica. Shadow bajó sus miembros y se relajó, dejando sueltos todos sus músculos. Por primera vez, Silver veía realmente sereno al erizo negro.

-¡Date prisa, Shadow! ¿La vas a ayudar?

Shadow cerró los ojos y una risa maléfica entre dientes salió de su boca. Las Chaos Emeralds aumentaron su brillo e iniciaron una danza alrededor del negruzco.

-Silver, eres demasiado ingenuo. Debiste de haber hecho caso a Blaze desde el principio.

El plata se sobresaltó al escuchar esas palabras. Se levantó, agarrando fuertemente a la gata felina y se preparó para huir con sus poderes telequinéticos pero la rapidez de Shadow fue sobrehumanamente mayor y, con unos ojos inyectados en sangre, lanzó una mirada puramente asesina al joven blanquecino. Una mirada que, como si se tratase de un conjuro, hizo desvanecer con un estallido de brillante polvo violeta el cuerpo inerte de Blaze.

-¡¡¡BLAZE!!!- a pesar de que la voz de Silver todavía sonaba algo aguda para ser un varón, el tono con el que expresó ese conjunto de letras resonó en toda la zona, en todo el parque.

Shadow soltó una carcajada maléfica.

-Si le hubieses hecho caso, no estarías en esta situación ¡Todo es culpa tuya, Silver! ¡Tienes la culpa de que Blaze haya muerto!- las Chaos Emeralds giraron otro par de veces alrededor del erizo negro antes de fusionarse, literalmente, con él. Un resplandor cegador emanó de aquella unión. Silver perdió toda visión posible y quedó desorientado.

-¡¡¡NO!!!- gritó, antes de caer en la infinita inconsciencia.

Su propio alarido brutal despertó a Silver de su turbulento sueño ¿sueño? Más bien pesadilla, ni siquiera era eso. Fue mucho peor. El erizo blanco jadeaba, temblaba y sudaba sobre su cama abierta. Las sábanas y mantas se encontraban desordenadas encima del lecho, y algo húmedas debido al sudor frío que el telequinético había estado expulsando, supuestamente, durante la proyección de su sueño. Silver apretó sus párpados y se incorporó sobre el colchón. Con sus manos enguantadas, se enjuagó la frente. A continuación, bajó de la cama y se dirigió a la ventana, descalzo. La noche todavía seguía presente pero no debía faltar mucho para el amanecer. Para comprobar su teoría, miró su reloj en la mesilla: 6:03, lo que suponía. Se sentó en el borde de la cama y las reflexiones y pensamientos asaltaron su cabeza aún conmocionada por aquella cruel pesadilla.

-Blaze…- susurró en la oscuridad de su habitación.

La angustia y el temor que había sentido cuando se "imaginó" a sí mismo agarrando a una gata lavanda herida en el vientre y a punto de morir, había sido mucho mayor que cuando Red les amenazó con matarles si no daban aquello que…se llamaba Chaos Emerald. Fueron unos sentimientos horrorosos que agarrotaron, por un momento, tanto su corazón como su estómago. El saber que todo fue un simple sueño y que Blaze seguía viva era como si vomitara emocionalmente, eliminando todo malestar. Silver le agradeció a todo lo existente que la muerte de su gran compañera hubiera sido más irreal que…conocer a su héroe de antaño. Sí, su gran héroe del que él, Silver, tenía el honor de ser de su misma especie. Cuando Shadow se presentó ante él tuvo la tenue esperanza de que ese erizo tuviese algo que ver con su héroe. Había que reconocer que se parecían mucho. Por eso confió desde el primer momento en él. Por eso detuvo a Blaze cuando estaba dispuesta a plantarle cara. Quizás había hecho mal. Blaze tuvo razón desde el principio y, a lo mejor si no hacía nada, ella podía acabar tan mal como en su pesadilla.

Silver suspiró y se recostó de nuevo sobre la cama, apoyando la cabeza en la almohada y preparándose otra vez para dormir. Por un segundo, creyó haber conocido a un descendiente de su modelo a seguir, de su figura estrella, pero le daba que sólo había conocido a un despreciable farsante que quería llevarlos junto a esa "Fraternidad del Héroe Muerto". Debía estar atento a partir de ahora. Verdaderamente, lamentaba que Shadow no mantuviese ningún tipo de familiaridad con su gran héroe supersónico, Sonic the Hedgehog.


Antes de nada: PERDÓN. Perdón por demorarme tantísimo tiempo. Por demorarme en meses. Pero sigo aquí, continuando la historia. Lo que pasa es que no estuve bien emocionalmente y no tenía ganas de nada pero ahora me encuentro mejor y espero poder actualizar más a menudo. Bueno, como no tengo nada que contar paso directamente a los agradecimientos:

Alicia the Hedgehog: ¡Hola de nuevo, Ali! Lo siento, no voy a decir nada aunque todo se aclarará tarde o temprano. Sí, lo del "puño de hierro" fue la impresión que tuvo Silver al ver a Shadow con una Chaos Emerald ¡y no eres imbécil por éso, mujer! ¡Todos tenemos fallos y eso no nos convierte en imbéciles! Y lo de Angel Island creo que vuela por influencia de la Master Emerald sobre la isla. Creo que no tiene nada que ver con Tikal y Chaos, pero no sé...Bueno, nos leemos, amiga. Y gracias por tu review.

Master the Hedgehog: ¡Hola, Master! Me alegro que te gustara el cap. Shadow, cálmate o haré que mueras por una bomba nuclear y te sacaré del fic. No creo que el fic tenga mucho éxito así que ¿qué más da si desapareces si no va a triunfar de todas formas? Ten cuidadito conmigo, erizo...Bueno, amor, mis más grandes agradecimientos. Ojalá nos leamos pronto. Y gracias por tu review.

BLOOM BLAZE THE CAT DEL FUEGO: ¡Hola, Bloom Blaze! Me agrada que te esté gustando el fic. Pero hay autores con TIO GIL DJ y Kat Dark Shadow que escriben Silblaze. Y escriben muy bien. Te pido perdón por haber tardado tanto, de verdad. Ojalá no tarde más a partir de ahora...¡Y saludos desde Galicia, Bloom Blaze! Y gracias por tu review.

Caataa 8D: ¡Saludos, Caataa! ¿Qué tal todo? Jejeje, me alegra que te guste la actitud de Silver hacia Blaze. Éso era lo que quería conseguir. Porque para Silver, Blaze es una persona muy importante, y no porque esté enamorado. Yo creía que todos sabíais que el tipo de la gabardina era Shadow pero al parecer no...¡Bueno, más sorpresa! ¿no? Jajaja. Nos leemos, Caataa. Y gracias por tu review.

TIO GIL DJ: No pasa nada. NADIE está obligado a comentar en mi fanfic, ni siquiera a leerlo. Y entiendo lo de tu historia. Ojalá puedas arreglar el problema. Si necesitas consejo o ayuda puedes contar conmigo ¿eh? Tenlo en cuenta ¿Tú tampoco sabías que era Shadow? Pues vaya...Y yo que pensaba que era más que evidente. Pero, bueno...Jajaja, bueno, muchar gracias por tu review. Nos leemos.

Rukia the Lynx: Jo, Rukia, muchísimas gracias por tus halagos. Me agrada mucho que te guste tanto mi historia y que te guste mi forma de narrar, de verdad. Me has halagado mucho. Muchas gracias por todo.

ISC14: ¡Hola, ISC14! Una cosa, en el cap. anterior puse la razón de por qué Shadow sigue vivo en esa época. Shadow es la Forma de Vida Definitiva y no envejece. No muere de forma natural sólo si lo matan. Por eso sigue vivo. Y la "Fraternidad del Héroe Muerto"...sólo digo que no son los hermanos de Sonic (a lo mejor no tiene nada que ver con Sonic, o sí...). Bueno, ojalá no me demore tanto en subir el siguiente. Nos leemos.

Bueno, pues ya está. No puedo entretenerme mucho porque tengo que comer y después tengo que prepararme para ir a casa de una amiga a hacer un trabajo de Biología. De las asignaturas que tengo, es la única en la que no me importa estudiar. Me encanta. Bueno, nos leemos en el próximo capítulo.

Wings-Dragon

PD: Que paséis una gran semana ¡ánimo que ya llega el calorcito!