Bueno, pues aquí está el cap. que prometí anteriormente. En esta ocasión, se mostrará la acción desde el punto de vista de Blaze the Cat. Espero no decepcionar ¡y que disfrutéis de la lectura!


6º capítulo: Ojos dorados de gata.

Blaze dormitaba en el sofá del salón de su casa. En toda la noche, no logró conciliar bien el sueño y la mayor parte del tránsito nocturno lo pasó despierta. Todo se debía a las vueltas que le había dado a la cabeza con respecto a las palabras de Shadow. En cierto modo, todo parecía indicar que aquel erizo sólo quería salvar el mundo pero, había algo en él, quizás su apariencia de ser oscuro, la que no acababa de convencer totalmente a Blaze ¿qué debía hacer? Estaba muy confundida y suponía que Silver tampoco le iba a dar muchos consejos. Aunque la verdad es que el plateado debía de estar tan extrañado con todo eso como ella.

La gata lavanda por fin abrió los ojos pero no porque se hubiese decidido a empezar el día, sino porque había sentido un tenue temblor debajo de ella. Blaze se puso de pie sobre el suelo de su casa y miró hacia la ventana. Nada parecía estar fuera de control. Sin embargo, se acercó al cristal para asegurarse. Sus ojos dorados repasaron toda la calle que serpenteaba en línea recta, enfrente de su casa. Estaba tranquila, serena. Frunció el ceño. Debieron de ser imaginaciones suyas. Se giró sobre sí misma y se dispuso a alejarse de la ventana hasta que su campo de visión detectó de refilón algo fuera de lo común en el horizonte de la ciudad. Se detuvo y lo observó con más detenimiento. Una columna de humo se erguía entre dos edificios, a lo lejos. Entonces, surgió otro temblor. Y otro. Y otro. Cada uno con más intensidad que el anterior.

-¿Qué está pasando?- se preguntó a sí misma.

-¡Blaze! Cariño ¿estás bien?- gritó su padre desde algún lugar de la casa.

-Sí, papá, perfectamente- respondió ella, serenamente.

Con el temor de un oscuro presagio en su pecho, Blaze volvió a dirigir su mirada al exterior. Ya no había una columna de humo, sino cuatro. No era de genios que la gata relacionase los temblores con aquellas columnas. Algo raro estaba pasando fuera y su necesidad de enfrentar el peligro ya estaba despertando en ella. Rápida, pero silenciosamente, fue hasta la puerta.

-Adiós, papá- susurró inaudiblemente, antes de salir de casa corriendo.

Todo era caos. Los gritos y el huir desenfrenado constaban un segundo plano en el lugar. El fuego y las explosiones ganaban el centro de atención de Blaze. Había llegado allí lo más rápido que había podido, ignorando el transporte público, aunque seguramente se hubiese cortado el tráfico debido al panorama que la felina estaba presenciando en primera persona. De todas maneras ¿qué más daba cómo hubiese llegado hasta allí? Blaze suspiró y estudió la situación, la cual era bastante delicada. Cinco edificios ardían en llamas de más de seis metros. Continuas pero pequeñas explosiones nacían entre las entrañas de cada uno de ellos. Humo y más humo se repartía por la avenida y el miedo de la gente huidiza se respiraba más que las cenizas de aquel infierno. Blaze dio dos pasos hacia delante y agitó las manos en el aire. Las llamas, disfrutando con su festín, rugieron y se retorcieron sobre ellas mismas, como si intentaran liberarse de una desconocida fuerza. La gata volvió a agitar las manos. Esta vez, las llamas se sometieron a dicha fuerza y se convirtieron en gruesos hilos de fuego que, cual serpientes, reptaron hasta llegar a Blaze. Sin ningún miedo o temor a que calcinaran todo su ser, la joven dejó que las lenguas ardientes bailaran alrededor de ella. Fue entonces cuando los gritos, tanto de humanos como animales antropomórficos, cesaron de repente. Como era de esperar, el ego de Blaze aumentó, sabiendo que era el centro de toda la atención de la avenida. Haciendo honor a su orgullo, la felina piroquinética inició otra danza con los brazos y manos. Las llamas obedecieron al mensaje de formas corporales y comenzaron a introducirse mágicamente en la figura de Blaze, traspasando cada poro de su piel. A medida que iban desapareciendo dentro de la gata, el pelaje de ésta iba cambiando de color a rojo, como si el propio fuego brillara en su interior. En el momento en que Blaze absorbió a todas las culebras infernales, su suave pelaje resplandeció y pasó de ser de color lavanda claro a un fuerte granate brillante. Ahora, ya no había fuego en los edificios. Lo único que quedaba de aquellas estructuras eran sus cimientos y barrotes, todo peligrosamente carbonizado y amenazando con caer en un momento a otro.

Un grito agonizante se escuchó en la parte más alta de uno de los edificios quemados y a continuación, un cuerpo plateado salió disparado de una ventana que tuvo la suerte de conservar sus cristales hasta ese momento, que rompieron en miles de fragmentos. Aquel individuo blanquecino iba cayendo a una velocidad considerablemente alta, sin embargo, estando a pocos metros del suelo, la figura se mantuvo inmóvil en el aire. Blaze, aún cargada de combustible ardiente, frunció el ceño y apretó los dientes ¿por qué Silver no sabía cuidarse de sí mismo? ¿Y qué hacía dentro del edificio? La gata comenzó a correr hacia él. Se lo iba a preguntar personalmente.

-¡Silver!- exclamó a medio camino para llamar su atención.

Silver se posó delicadamente en el suelo, gracias a su telequinesis, y volteó la cabeza dándose por aludido.

-¡Blaze!- contestó el erizo nada más verla- ¿Qué haces…?- una mueca de dolor le impidió acabar la frase.

La felina se detuvo bruscamente, con los ojos completamente abiertos. Un cristal de veinte centímetros de longitud estaba clavado desastrosamente en el brazo derecho de su compañero, dejando paso a un reguero de sangre abundante. Blaze entrecerró los ojos y se lanzó corriendo a auxiliar a su amigo.

-Silver ¿te duele mucho?- le preguntó cuando llegó hasta él. La gata se arrodilló frente al erizo y agarró su extremidad dañada con mucha delicadeza.

-Bastante…- dijo quejumbrosamente.

De cerca, la visión de aquel trozo de vidrio transparente era mucho más horripilante pero Blaze no era una mojigata. No se asustaba por ver un poco sangre, u objetos puntiagudos clavados bestialmente en las entrañas de un individuo. De hecho, el género de películas que la gata adoraba eran las de terror y masacres. Eso era otro detalle en el que coincidía contrariamente con Silver. Recordaba con mucha claridad aquel día en el colegio en el que al erizo plateado le mandaron decir los órganos que formaban el aparato circulatorio. Silver respondió el corazón y los vasos sanguíneos pero cuando le tocó nombrar la sangre, se desmayó repentinamente en plena aula. Hubo varias risas por parte de sus compañeros. Ella todavía se preguntaba como se pudo haber puesto tan pálido de lo que ya era naturalmente.

Regresó a la realidad y se dispuso a curar la herida que Silver lucía en la blancuzca piel. La víctima había apartado la mirada hacia un lado y se podía percibir que mantenía el entrecejo fruncido. Blaze dudaba de que fuese por el dolor que le causaba el tajo.

-Blaze ¿no te importaría darte un poco de prisa?- le preguntó amablemente.

-Eres un quejica. Sólo es agua de color granate- le criticó, a la vez que agarraba con el dedo gordo, índice y corazón el cristal. La otra mano sujetaba el brazo.

-Sí, agua de color granate…- murmuró.

-Aguanta. Esto te va a molestar- le advirtió la felina, sosteniendo verticalmente el objeto transparente.

Blaze comenzó a mover el condenado cristal hacia los lados, con la intención de desencajarlo de la piel de Silver y sacárselo suavemente. El plata apretó con fuerza los dientes en cuanto su compañera inició la lenta extracción del trozo de vidrio. La felina piroquinética negó con la cabeza en señal de defraude. Qué poco varón era Silver, pensaba.

-Ya está- dijo, nada más sustraer el dichoso responsable de aquella herida sangrante- Silver, creo que eres un quejica.

-Tú nunca te has…¡AY!- se quejó repentinamente. Humo gris salía a través de unos pelillos chamuscados de su brazo dañado- ¿Qué demonios has hecho ahora?

-Salvarte de algo peor. Te he desinfectado el cortecito.

Silver levantó un poco más la voz.

-¿Cómo? ¿Calcinándome?

-Oye, háblame con educación, "pelo pincho". Que no sepas que el fuego desinfecta, no es culpa mía ¿eh?- Blaze estaba indignada.

La gata, todavía con el pelaje de color granate, lanzó un gruñido a su amigo y le dio la espalda bruscamente. Aún por encima de que le ayudaba…Menudos modales. Bueno, quizás era demasiado exagerada ¿o no? Sí, ella creía que sí. A lo mejor Silver no se merecía ese trato. La cosa cambiaría si se tratara de otra persona pero él…Él era muy especial para Blaze. Y tenía miedo de perderle siendo como es ella de insufrible ¡pero la felina era así! Y sabía que no iba a poder cambiar nunca. Silver lleva aguantándola casi once años ¿por qué no la ha abandonado todavía, como lo han hecho varias personas? Un profundo y severo pinchazo de arrepentimiento y odio hacia sí misma, atacó su delicado pecho.

-Lo siento, Blaze- oyó pronunciar al erizo plateado a sus espaldas- Tienes razón, no he sido correcto, amiga. Gracias por curarme.

-No…Perdóname tú a mí- le contestó, mas sólo el viento la oyó.

Todavía sin mirarle a la cara, Blaze pudo notar como una mano juvenil del joven erizo se posaba suave y amigablemente en su hombro.

-Veo que has activado tu forma de "Fire-Up Blaze". Me gusta tu aspecto. Te hace sentir más fuerte.

-¿Acaso no lo soy?- preguntó, divertida.

-Ey, yo no he dicho eso- se colocó enfrente suya- Siempre modificando mis palabras.

Blaze, sin saber porqué, se aguantó el mostrar una sonrisa. Una oleada de enfado surgió dentro de su alma en llamas. Enfado hacia ella misma por mostrar tanta frialdad, pero no podía. Era superior a sus fuerzas. Suspiró y se pasó una mano por su fina cara.

-Bueno ¿qué te ocurrió?- interrogó la joven piroquinética.

Entonces, ante la pronunciación de esa pregunta, el semblante alegre de Silver se modificó. La mueca de felicidad que su boca mantenía hace unos segundos, cambió a una curva bucal de suma preocupación. Sus pupilas se contrajeron de manera terrorífica y sus manos se cerraron fuertemente en dos puños temblorosos. Sin ninguna explicación, el erizo blanquecino dirigió su vista hacia el edificio por el que había caído. Blaze, extrañada por ese cambió de expresión, frunció el ceño y miró hacia la misma dirección que su compañero. Sus dientes se apretaron con apariencia intimidante cuando sus ojos del color del oro avistaron a un erizo de tono rojo volando (gracias a un propulsor a su espalda) cerca de la ventana por la que surgió Silver: Red the Hedgehog. Por fin, por fin podría vengarse de ese renacuajo.

La furia que surgió dentro de ella, como el agua de un tsunami que inunda en medio segundo las calles de una ciudad, fue suficiente para que no percibiera otros dos erizos, uno gris y otro verde pistacho, propulsándose al lado del odioso Red.


Bueno, esta vez he tardado menos en actualizar. Pero, perodandme, el colegio me tiene totalmente absorbida y el estrés que tengo encima puede conmigo. La verdad es que no es la mejor época de mi vida pero estoy segura que todo terminará. En fin, entre ayer y antes de ayer me he puesto a escribir y, como ya era hora de colgar un cap, pues ¡aquí está! Bueno, voy a los agradecimientos correspondientes:

Alicia the Hedgehog: ¡Gracias, Ali! Me alegro de que te haya gustado el cap anterior. Yo también estoy contenta de volver, aunque en realidad no he vuelto del todo, jajaja. Supongo que cuando coja vacaciones estaré más a menudo por aquí. Y Deviantart, mmm, es que no tengo ningún dibujo que colgar, jajajaja. Haber si algún día cuelgo algo. Muchos besos, amiga. Espero poder leernos pronto.

Master the Hedgehog: ¡Gracias, Master! Bueno, no sé cuantas veces te he dicho "enhorabuena" por lo tuyo con Darkness pero te lo vuelvo a repetir con la misma felicidad que las veces anteriores: ¡Enhorabuena, Master y Darkness! ¡Ojalá seais muy felices! Y espero que Light no te dé mucho la lata...porque veo que no quiere dejarte escapar. En fin, gran amigo, muchos abrazos y espero leerte pronto.

BLOOM BLAZE THE CAT DEL FUEGO: Gracias Bloom Blaze. De verdad, me alegro mucho de que te esté gustando mi fic. Muchas gracias, además, por tus recomendaciones, las tendré en cuenta. Y, Bloom, que pongas un review aquí significa que has gastado un poquito (aunque sea un porquito) de tu tiempo en leer y comentar mi historia, yo te agradezco mucho éso, así que...¡MUCHAS GRACIAS!

ISC14: ¡Hola, ISC14, y gracias por tu review! Me alegro de que te haya gustado el capítulo. Además, me ha halagado que hubieses tenido en cuenta mi vida privada y el no poder actualizar. Muy poca gente se da cuenta de éllo y por éso tengo que darte las gracias. Sin embargo, y como le he dicho a Alicia the Hedgehog, espero actualizar más a menudo en el momento en que coja las vacaciones.

Bueno, chicos y chicas, esto es todo por hoy. Ojalá sigamos leyéndonos por Fanfiction.

Wings-Dragon

PD: Feliz semana a todos. Que lo paséis genial.