7º capítulo: Protegiendo el fuego.
¿Por qué contener la furia? ¿Por qué no dejar escapar tu ira? Retener los sentimientos no es bueno. Ni para la moral ni para el organismo de uno mismo. El ardor que sentía Blaze en el corazón era demasiado poderoso para mantenerlo dentro de sí. En medio segundo, y en su forma de Fire-Up Blaze, la felina piroquinética se agachó y concentró todo su fuego potenciado en los pies. En sólo un instante, había despegado, cual cohete, del suelo y se estaba impulsando hacia la figura rojiza que volaba en el cielo. En el aire, Blaze juntó los brazos a su cuerpo y cerró las piernas para tomar forma aerodinámica y aumentar su velocidad. Entrecerró los ojos para protegerlos del molesto viento que le golpeaba la cara y apretó los dientes, aguantándose las ganas de gritar. Explotaría cuando llegase ante Red.
-¡Blaze, vuelve aquí! ¡Estás loca!- gritaba Silver desde abajo, observando impotente como su amiga se dirigía velozmente hacia aquel niño macabro que hace dos días les intentó matar.
La gata sonrió y abrió su boca provista de pequeños dientes puntiagudos, preparándose para inyectar un mordisco sumamente doloroso al pequeño malvado. Por otra parte, Red the Hedgehog no había ignorado a Blaze. La observaba. Observaba como aquella mujer se acercaba temerariamente a él, sin importarle qué es lo que le haría o qué le pasaría. Era una chica imprudente, fuerte, valiente. Un ejemplo perfecto de persona que, si quisiese, podría dominar el mundo a su antojo. Qué pena que tuviese que desperdiciarla. Sí, le daba mucha pena. Alguien lanzó una risotada a su lado.
-¿Qué le has hecho a esa minina, Red? Está increíblemente cabreada contigo- le dijo un erizo de pelaje gris ceniza que se encontraba propulsándose a su lado. Su voz era grave y ronca.
-Acaba con ella, Red. No podemos permitirnos rivalidades- le siguió otro erizo, esta vez, con el pelo verde pistacho y con voz viperina.
Red sonrió y levantó una de sus garras enguantadas.
A pocos metros del joven erizo, Blaze lanzó un rugido desde lo más profundo de su garganta. La mano en alto de su oponente la incitó todavía más a acabar con él. Se dio impulso con las piernas para avanzar unos metros más hasta Red. Estaba preparada para realizar su acción ofensiva pero, justo en el momento de hincar sus dientes, el joven erizo movió su garra rápidamente hacia un lado y golpeó fuertemente a la gata en un costado del cuello. Un dolor extremo despertó en el pescuezo de la felina. Blaze cerró los ojos, profiriendo un gemido doloroso, y se dejó llevar por el impacto. El ataque de Red le había llevado contra uno de los edificios calcinados y le había hecho traspasar una ventana en buen estado.
-¡Blaze, no!- exclamó Silver, que no era más que un simple espectador que había observado esa cruel escena. A su alrededor, los habitantes de Alpha City comenzaban a lanzar comentarios y gritos de temor.
Con algo de lentitud, Blaze fue abriendo los ojos para permitirse ver dónde había ido a parar después de aquel golpe. La felina yacía tumbada en un suelo lleno de fino tizne negro. Irremediablemente, aquel polvo oscuro se le estaba pegando a la ropa y al pelaje. Ella gruñó con los dientes apretados al sentir un intenso dolor en el momento de apoyar las manos y flexionar los brazos en un intento de incorporarse. Ese dolor recorrió a lo largo su esbelta columna vertebral y le mordió el cuello salvajemente, cual víbora hambrienta. No obstante, aquello hizo que sacara fuerzas de su ego y se pusiese en pie sin pronunciar una mínima queja de molestia. Blaze frunció el ceño y comenzó a respirar rápida y entrecortadamente. La imagen, en su cerebro, de Red golpeándola como si fuese una mísera muñeca de trapo provocó que su transformación de Fire-Up Blaze se acentuara. Por lo tanto, el color rojizo de su pelo se incrementó hasta parecer que se había bañado en litros de sangre. Sus ojos dorados se entornaron para poder centrar en su visión periférica la diminuta figura voladora de su joven enemigo. El punto de mira estaba clavado en la víctima, sólo faltaba disparar la bala. Blaze echó a correr en línea recta hacia la ventana rota que recientemente había atravesado y, justo al llegar al alfeizar, saltó dándose impulso con sus delgadas piernas de gata. Ni siquiera le importó si la caída iba a ser bestial o simplemente iba a caer como una pluma. No pensó en nada. Ahora se encontraba avanzando por el aire hacia ese erizo malcriado, quien esbozaba una expresión de auténtica sorpresa en su rostro. Sin embargo, y como era de esperar, Blaze comenzó a desviarse para empezar a descender perpendicularmente al suelo. Fue entonces cuando la felina ignoró su furia y se concentró. Llevó todos sus sentidos y su atención a lo más adentro de su ser. Con su espíritu, con su mente, buscó el poder que había reunido. Y lo encontró. Allí, al fondo de ella misma, un torrente de chispas y remolinos de energía ardían, literalmente, en llamas de un fuego inapagable. Blaze sonrió triunfantemente e invocó aquel poder. A la vez que caía, innumerables hebras infernales salieron de la felina para rodearla bella y salvajemente. Sin abrir los ojos, la gata dejó que su cuerpo sintiera la concentración de fuego en su espalda. Poco a poco, un par de figuras homólogas surgieron de allí. Eran grandes y delicadas pero estaban poco difuminadas. No se podían distinguir bien qué eran exactamente.
-Vamos, vamos- se decía a sí misma, mentalmente, Blaze- ¡No me falléis, Alas de Fénix!
A cada segundo, se precipitaba más rápido hacia el suelo. Sin embargo, la felina no estaba dispuesta a abandonar su acción de invocar las alas. Aquellas formas de fuego seguían presentes en el lomo de Blaze pero no actuaban de ninguna manera, y tampoco parecían llegar a su forma completa. La gata, en la cumbre de la desesperación, dejó escapar su concentración y se sumergió en la irracionalidad de la propia angustia. Sin pensar en sus acciones, comenzó a removerse en el aire y aquello provocó lo que Blaze temía. Debido a la falta de atención, las figuras difuminadas explotaron y se desvanecieron con el viento. Las Alas de Fénix volvieron a fallar.
-¡No!- por primera vez, Blaze se mostraba verdaderamente aterrorizada.
Toda la confianza que había reunido para invocar las alas se había esfumado como polvo en el viento. Ahora la felina lavanda caía sin contar con ningún medio que la pudiese salvar. Ni Silver podría ayudarla con sus poderes psíquicos. Estando herido, ella sabía de sobra que no podía usarlos. Quizás ese era su final, pero… ¿realmente se merecía ese tipo de final? No obstante, era un ser vivo. Y como todo ser vivo, al estar cerca de la mismísima muerte, sentía un irrefrenable miedo.
Blaze hacía todo lo posible por buscar cualquier medio que la detuviera en su precipitado descenso. En esos momentos, no escuchaba nada. No sentía nada. Estaba fuera de sí, angustiada por salvar su vida. Aún cayendo, Blaze se agitaba en el aire desenfrenadamente. Era lo único que podía hacer, aunque aquello resultara inútil para librarse de la futura colisión contra el suelo. Sin embargo, pensó ¿por qué agobiarse? ¿Esa era la manera en la que iba a gastar sus últimos momentos? Definitivamente, no. Volviendo su lado racional, Blaze respiró hondo y, aún con el miedo comprimiéndole el corazón, cerró los ojos para prepararse para un gran impacto. Ojalá no le doliese mucho…
-Blaze, Blaze- sonrió al escuchar la voz de Silver en su cabeza, su amigo- Blaze, Blaze- aquella voz le sonaba tan real…- Blaze ¡Blaze!- porque era real- ¡Blaze! ¡Despierta, Blaze!
Blaze, regresando al mundo de los vivos, abrió de nuevo los ojos para permitirse la visión. Con lo primero con lo que se encontró la felina fue con el rostro plateado de Silver, casi pegado al suyo. La gata soltó un gemido de sorpresa y retrocedió sobre el suelo, arrastrándose. El erizo, por su parte, no pudo hacer más que separarse de ella y mantenerse en el mismo sitio, con cara de confusión. Blaze le miró varias veces, así como a su alrededor. Estaba en tierra, a salvo. Sin ningún rasguño. Viva. Como era lógico, la gata no dejaba de preguntarse cómo fue posible aquello sin que resultase lisiada.
-¡Allí, Blaze!- Silver, como si le leyese los pensamientos, le indicó algo con el dedo índice a su compañera.
Blaze, aún conmocionada por lo que acababa de pasar, dirigió su mirada dorada hacia la dirección indicada. Lo que vio no aclaró sus dudas para nada. Shadow se dirigía volando hacia los tres erizos gracias a sus botas, las cuales parecían no ser simple calzado ya que en ese momento estaban actuando como propulsores. Blaze pensó en la teoría de que ese erizo negro tan extraño fuese quién la hubiera salvado. A lo mejor realizó una especie de táctica similar a la que hizo cuando la teletransportó a ella y a él mismo hasta Silver. Incapaz de pensar tranquilamente, dejó el tema para después.
Desde el aire, Shadow agachó la testa y con la mano derecha lanzó un objeto brillante que irradiaba una tenue luz amarilla. Ni Silver ni Blaze necesitaron más de medio segundo para saber que se trataba de una de las dos Chaos Emeralds que poseían. Silver parpadeó y reaccionó a tiempo para coger la piedra al vuelo en medio de una instantánea carrera. El erizo plateado cubrió con ambas manos la Chaos Emerald dorada. El supuesto poder de aquella gema no tardó en despertar su alma. Un calor divino envolvió a Silver y lo sumergió en un momentáneo trance de calma. Le iba a costar acostumbrarse a los efectos de la dichosa piedrecita.
-¡Iros!- Shadow exclamó fuertemente desde lo alto- ¡Iros y usad la Emerald en caso de necesidad!
Silver agitó la cabeza, lo que le ayudó a salir de la somnolencia. El plateado se volteó hacia Blaze, quien todavía se encontraba sentada en el suelo y con la mirada ligeramente perdida. Silver supuso que no tendría fuerzas para caminar así que tendría que llevarla en brazos. Pero ¿y su brazo? La herida provocada por aquel trozo de cristal todavía le dolía. No podía invocar sus poderes psíquicos con un tajo lacerante quitándole fuerzas y tampoco podría cargar con Blaze muy lejos.
Un impacto resonó en las alturas de Alpha City. Shadow ya había alcanzado a Red y ahora mismo se encontraba en una pelea enmarañada intentando a su vez hacer descender al erizo pelirrojo hasta el suelo. Los otros dos erizos desconocidos se unieron para ayudar al enemigo.
-¡Iros, deprisa!- les ordenó de nuevo el oscuro, después de recibir un puñetazo en el mentón por parte del joven malvado.
Silver apretó los dientes y se resignó a cuánto le pudiese doler el brazo cuando cargara a Blaze. Debía ponerla a cubierto. Debían ponerse a salvo. Sin perder un segundo más, el erizo blanco dio media vuelta y echó a correr en línea recta hacia una gata que reposaba en el asfalto, medio conmocionada. Blaze giró la cabeza y sus ojos se clavaron tristemente en Silver, como si estuviese temiendo por algo. Quizás…era por Shadow.
El plata frunció el ceño y, justo al pasar al lado de la felina, extendió ambos brazos y la agarró por la cintura. A continuación, flexionó sus extremidades superiores y las elevó para transportar el cuerpo femenino hasta su pecho para después poder agarrarlo más fácilmente. Varios pinchazos ardientes le supusieron pagar con esas acciones pero, a pesar de eso, iba a aguantar.
-Silver…- susurró Blaze, ahora medio dormida.
-Todo va a salir bien, amiga. Yo te protegeré. Tranquila- aquellas palabras tan sinceras para él salieron de lo más profundo de su corazón.
-¿Y Shadow? ¿Qué pasará con él?- fueron los últimos sonidos que pronunció antes de caer en un sueño profundo.
Silver, aguantando valientemente el agudísimo dolor de su corte, medio cerró sus párpados y miró hacia atrás. El erizo negro seguía peleando en el aire con esos tres individuos. Parecía tener mucha destreza. Una mueca de pena se dibujó en su boca. La plaza estaba completamente destruida. La gente había huido del lugar, ya no quedaba nadie contemplando el horroroso espectáculo. Y a ellos sólo les quedaba huir de Alpha City…pero ¿cómo lo harían?
Hola de nuevo, gente. Como veis, esta vez no he tardado tanto como en veces anteriores. La razón es que, bueno, se encendió una pequeña chispita de inspiración y adelanté bastante de la historia. En fin, no tengo mucho que contar. Sólo espero que vosotros tengáis mejor buen tiempo que el que yo tengo por aquí...que está medio loco. Bueno paso a los agradecimientos correspondientes, siempre en orden de publicación.
Caataa 8D: Jajaja, muchas gracias por tu review Caataa 8D. No importa que no comentases en el cap anterior. No estáis obligados a comentar mis fanfics, ni siquiera a leerlos. Sólo espero que hayas disfrutado de la lectura. Jaja, no sabía que te gustase tanto Red. Y ojalá me venga más inspiración a partir de ahora.
Catalina the cat: Muchas gracias por tu review, Catalina. Me alegro que te hayan gustado tanto mis caps.
BLOOM BLAZE THE CAT DEL FUEGO: Jajaja, muchas gracias por tu review pero ¡un milagro! ¡No creo que sea para tanto! ¡Pero muchas gracias! Me halaga que te haya encantado el cap. Y te agradezco que intentaras animarme y ¿sabes qué? ¡Tienes razón ¡Todo pasa! Y tranquila, que ya aviso yo a Shadow Storm15, aunque quizás tenga falta de inspiración. Ten paciencia, que ya verás como pronto vuelve.
Eveyn the cat: Muchas gracias, Eveyn. Casi, casi se besan ¿eh? pero, no. Oye, no he mencionado que Silver estuviese enamorado de Blaze...No os hagáis falsas esperanzas, jajaja.
Napo-1: Muchas gracias, Napo. Antes de nada, enhorabuena por tu fanfic en conjunto con Master the Hedgehog, "The Doom Tournament". Le estuve echando una ojeada y no está nada mal. Espero que lo sigáis continuando. Después, me halaga que pienes así de mi historia, en serio, muchas gracias. Haber si cuando tenga tiempo me paso por tu fanfic ¡Nos leemos, Napo!
The Princess Blaze the cat: Muchas gracias Princess, me alegro de que pienses que de todas las lecturas que has leído de Silver y Blaze está sea una de las que más te gusten. Muchas gracias, de verdad.
Gary the Tiger: Muchas gracias, Grey. Sí, jeje, Blaze también tiene su ladito sensible ¿no? Y la fobia de Silver está inspirada en mi repugnancia a la sangre. Aunque la estoy intentando vencer porque me gustaría estudiar Medicina ¡y más me vale, jajaja! Te agradezco que pienses que relato bien ¡Nos leemos, Gray!
En fin, amigos, me tengo que ir a hacer deberes y a estudiar, que estoy con un montón de exámenes. Nos leemos.
Wings-Dragon
PD: Que tengáis una estupenda semana y ojalá estéis teniendo muchos sol y calor por allí.
