Aquí el segundo capi :P La verdad es que me divertí mucho escribiendolo xD y me di cuenta que no sirvo para darle misterio a las cosas, o al menos no me fue bien en el primer capi -_- intentaré mejorar.

Aclaraciones:

- Estoy feliz – Esto es un pensamiento.


Capitulo 2: Una chica muy extraña

Ese día había, quizás, sido uno de los más extraños de su vida. Comenzó yendo a una ceremonia especial para él en un elegante y enorme castillo y terminó en una montaña, empapado y muriendo de frío buscando una roca que cayó del cielo y luego supuestamente bajó la montaña caminando. Suspiró, ya que finalmente podía descansar y calentarse. Y lo peor era que no pudo ser nombrado caballero real. Se sentía como un niño que no obtuvo su regalo, en realidad no lo esperaba pero cuando no lo tuvo sintió que le hacía falta. Luego de regresar a la ciudadela y entregarle a la reina las piedras de rubí, esta no parecía muy satisfecha. Sin embargo les agradeció el trabajo en rupías, cosa que Link nunca hubiese esperado. Pero la pregunta seguía sin respuesta: ¿Qué demonios era lo que había caído del cielo?

Tomó un sorbo de la bebida caliente que tenía en las manos.

- ¿Te gusta? – preguntó de pronto Telma. Link se exaltó, se había quedado metido en sus pensamientos.

- Ah sí, está muy rico… - dijo y le sonrió a la mujer. Luego de haber acabado con su recaudo cumplió con su promesa de pasarse por el bar, que la verdad estaba bastante calido y confortable esa tarde.

- ¡Aww! ¡Eres tan mono! ¡Que bueno que te gustara! es la primera vez que te tomas algo aquí – dijo Telma en un tono algo… extraño y se le quedaba viendo fijamente. Link estaba extrañado, a medida que bebía un sorbo la mujer lo miraba como si fuese algún espectáculo o algo de ese estilo. Comenzaba a incomodar.

- Mmm… y de que está hecha esta bebida – preguntó el rubio por curiosidad.

- Jajaja pues la receta secreta de la casa – dijo Telma y se acercó al oído de Link. El rubio puso una cara de asco instantánea y colocó la bebida en la mesa sonriéndole a Telma, que no estaba muy contenta por su reacción.

- ¡AH MALDITA SEA! – gritó de pronto una voz femenina. El joven rubio no pudo evitar voltear y ver a la chica, que estaba sentada en una de las mesas. De espaldas era difícil definir al tipo de persona. Su cabellera era roja y larga, sujetada en una cola de caballo, llevaba puesto un vestido de color rojo, largo aunque algo maltratado y roto, parecía tener cortadas, como si la hubiesen atacado con espadas, sin embargo no aparentaba poseer alguna herida. Sus brazos parecían fuertes no solo por su forma, sino también por la fuerza con que impactaba la mesa con sus puños. Su espalda también parecía firme pero sin perder su delicadeza de mujer. Su trasero…

- ¿Link que tanto le miras, eh? – preguntó Telma.

- Ah, nada… nada… - Se exaltó el joven con la pregunta.

- Hmm… esa joven llegó aquí muy maltratada y empapada, pero a pesar de eso tenía un carácter muy fuerte. No se de donde sea, pero te aseguro que en Hyrule no ves a muchas chicas como ella – le explicó la mujer. Link se levantó para ver si la chica necesitaba ayuda, después de todo el es un caballero.

- Mhmmm… ve por ella tigre ¡RAW! – exclamó la mujer. El rubio no pudo evitar sentir vergüenza y escalofríos ante eso, incluso se detuvo por un segundo y volteó, solo para toparse con que Telma le guiñara el ojo. Suspiró y camino a la chica.

- Maldita sea… maldita sea… - decía la chica que tenía su cabeza contra la mesa.

- Eh… disculpa – dijo llamando su atención – Me llamo Link y soy uno de los caballeros del pueblo y me preguntaba si necesitabas alguna ayuda… - preguntó. La chica levantó la mirada y el tiempo se detuvo, era hermosa. Sus ojos eran de un color anaranjado y tenía facciones delicadas, como las de una princesa. El joven no pudo evitar ruborizarse.

- ¿Qué mierda te hizo creer que necesito tu ayuda? – preguntó rompiendo la burbuja que se había creado Link.

- Eh bueno yo solo pensé… - La chica se levantó viéndolo con una mirada de muerte y se dirigió a la puerta.

- ¿Oye piensas irte sin pagar? – exclamó Telma.

- ¿Prefieres eso, o que incendie esta pocilga? – preguntó irónica la chica saliendo del bar.

- Oye… detente – exclamó Telma.

- Déjalo, yo pago por ella – dijo Link.

- ¿Eh? Oye muchacho, creo que cupido te dio muy duro esta vez –

- Me parece que está teniendo un mal día – aclaró el rubio – Toma… a ese tipo de personas es mejor no hacerles mucho caso – dijo y se sentó a terminar su bebida sin recordar ni querer recordar de que estaba hecha. Al terminarse la tarde estaba por terminar de caer y el cielo empezaba a oscurecerse.

- Adiós Link, vuelve pronto – dijo Telma, guiñándole el ojo una vez más.

- De acuerdo, hasta luego – dijo y salio por la puerta. Buscó a Epona que estaba justo después de las escaleras para salir del bar. Se montó y arrancó en seguida, saliendo de la ciudadela. Comenzó a correr en la pradera planeando atravesarla lo antes posible para llegar a Ordon antes de que anocheciera. Sin embargo su rápida partida se vio detenida por una persona que caminaba sola en medio de la pradera, la chica que conoció en el bar. Iba a paso sumamente lento, como si esta ya no tuviera fuerzas, el rubio se acercó a la chica.

- ¿Quieres que te lleve? – preguntó esperando una respuesta menos agresiva a la del bar.

- Ahh… ¿otra vez tú?... ¿Qué, te parezco una damisela en apuros? – dijo sin siquiera detenerse ni verlo.

- Bueno la verdad es que… - dijo tratando de darle una respuesta. La verdad es que en el estado en que se encontraba la chica, cualquiera diría que está en apuros, pero no estaba muy seguro de que fuera una damisela.

- Además no creo que tu caballo pueda volar… - murmuró la chica.

- ¿Eh? –

- Nada chico… déjame tranquila – seguía caminando.

- ¿Piensas atravesar la pradera a pie? – preguntó intrigado.

- Vaya, estoy junto a un genio, ah y tiene a un chico montado encima – respondió la chica. Link trataba de no salirse de sus casillas, simplemente podría irse de ahí y dejarla a su suerte. Pero había algo en ella, su rostro, su forma de ser que eran tan… peculiares. Telma tenía cierta razón, no muchas chicas en Hyrule eran así.

- Puedo saber siquiera a donde vas – preguntó el chico.

- Ah… bueno al desierto para empezar – dijo mientras continuaba atravesando la pradera, cada vez más cansada.

- ¿Qué? ¿Cómo piensas ir al desierto a pie si ni siquiera se puede ir a caballo? – preguntó impactado. La chica se detuvo y volteó a verlo.

- ¡¿Te importaría dejar de molestarme? No creo que un mortal como tu… - exclamó pero de pronto se detuvo, su expresión cambio como si sintiese un gran dolor y seguido a eso cayó al suelo inconciente.

- ¿Oye? ¿Estás bien? – dijo Link bajando de Epona de un salto – Oye… despierta… oye… -


- ¿Cómo pudiste? – dijo con voz seria una mujer de cabellera larga y suelta, su rostro no se podía observar con claridad.

- ¿De que hablas? – preguntó la chica pelirroja.

- Desobedeciste mis reglas – respondió.

- ¡Escúchate hermana! ¿Crees que eres superior a mí? ¿Crees que eres superior a mí de alguna forma? No tengo que cumplir tus leyes de ninguna forma – dijo la pelirroja de mala gana. Una tercera figura observaba la pelea con miedo.

- No… pero yo tengo que hacerlas cumplir de cualquier forma… - dijo la voz de la mujer de cabellera larga. Las voces se hicieron eco y las imágenes borrosas, todo se puso oscuro y sus ojos se abrieron. Era un sueño.

La chica despertó en una cama en medio de una habitación con varias de las mismas.

- Ah… ¿Dó-dónde estoy? – preguntó, tenía puesta una bata de azul claro, de tela. En ese instante una niña entro por la puerta de la habitación. Llevaba un atuendo algo extraño, pero al mismo tiempo bonito, tenía el cabello negro y corto y sus ojos eran de color café oscuro.

- Oh… ¡ya despertaste! ¿Cómo te sientes? – dijo con una dulce voz.

- Em… mejor… - respondió la pelirroja.

La niña sonrió ante la respuesta – Me alegra mucho, nos tenías preocupados – dijo.

- ¿Ah? – Dijo la pelirroja - ¿Quién eres? –

- Me llamo Luda… mucho gusto – respondió.

- Ah mucho gusto niña… - respondió con algo de mala gana – ¿Y que pasó con mi ropa? – preguntó.

- Está aquí guardada – dijo abriendo uno de los armarios de la gran habitación. Cogió una ropa doblada y se la entregó a la pelirroja – Estaba sucia y algo rota, así que la remendé y lavé… espero que no te importe – dijo Luda con un tono inocente propio de una niña tan dulce como ella.

- Um… muchas gracias... eh… - trató de recordar el nombre de la niña pero realmente no había puesto atención cuando le habló.

-¿Cómo llegué aquí? No recuerdo nada… - dijo la mujer.

- Link te trajo hasta acá – respondió la chiquilla – Él parecía muy preocupado por ti –

- ¿En verdad? – preguntó la mujer.

- Aja – asintió Luda. Una pequeña y ligera sonrisa se dibujó en el rostro de la chica pelirroja, parecía que normalmente no recibía ese tipo de trato.


El sol caía fuertemente y con furia sobre el desértico cañón. El calor era intenso, sin embargo Link tenía que ocuparse de un asunto en Kakariko. No puedes simplemente dejar a una chica luego de que se desmaya frente a ti, queda inconciente por dos días. Solo se pasaría a ver como estaba y si deseaba que la llevara a algún lado. No sabía porque insistía tanto con esa chica, pero debido a las circunstancias no le quedaba de otra. Llegó a esa aldea, sudando como un cerdo, el calor era insoportable, los rayos de sol le ardían en la espalda y del suelo parecía que brotaba vapor. Bajó de su pobre yegua, que también parecía agotada. La acercó al manantial del pueblo, y le dio de beber. También bebió un poco por su cuenta, y se mojó el rostro para intentar refrescarse. Un hombre se acercó a la fuente, el rubio al voltear pudo reconocerlo, era Renado.

- Hola Link – saludó con su ánimo de siempre.

- Renado, hola… me alegra verte – respondió el rubio, levantando la cabeza de manera que pequeñas gotas de agua volaron de sus dorados cabellos. Secó su rostro debidamente para continuar con la conversación.

- ¿Viniste a ver como esta tu amiga? – preguntó. Que Link visitara Kakariko no era muy común, a no ser que estuviese cansando, o algún asunto en la montaña de la muerte, por lo que esa razón parecía la más obvia. El rubio asintió.

- Es una chica muy extraña, se recuperó de manera impresionante. A penas se levantó salió del hotel y fue a escalar la montaña de la muerte… Además que su carácter es bastante fuerte, intenté detenerla y juraría que estaba a punto de golpearme – Renado parecía algo consternado por el asunto, y es que era verdad, esa chica había que tratarla con cuidado - ¿Desde cuando la conoces? – preguntó.

- Bueno… yo… desde hace tres días – respondió.

- Vaya pues, encontraste a la damisela en peligro, ¿no? –

- Yo no la consideraría damisela – pensó el joven rubio.

- Quizás también sufrió a causa del meteorito que cayó – dijo Renado. Parecía una excusa razonable, quizás ella había perdido su casa o había sido herida por el caos que causo esa piedra y Link solo estaba pensando así de ella sin siquiera conocerla.

- RENADOO – gritó alguien de pronto, una voz masculina pero algo aguda. Ambos se dieron vuelta y dirigieron su mirada a esa persona, el cartero, que había aparecido de pronto.

-¿Si? – preguntó el moreno.

- ¡Tengo una carta para usted! – Exclamó sacando hurgando en su bolso – Ta ta ta ta tá – dijo al igual que siempre que entregaba una carta – Es de la señora Telma – le susurró, sin embargo Link pudo escucharlo.

- Bueno muchas gracias – dijo Renado.

- Debo irme, tengo trabajo que hacer. Hasta Luegitooo – dijo y rápidamente desapareció corriendo.

El moreno se aclaró la garganta, parecía algo ruborizado – Yo… también tengo que irme… tengo… algo que hacer – dijo en un tono extraño y se marchó hacia su casa.

- ¿Con que… en la montaña de la muerte? – dijo para sí mismo mientras le dedicaba una mirada a dicha montaña. Epona relinchó, el rubio volteo a verla y sonrió, como si esta le hubiese dicho algo – Creo que hoy voy a escalar, Epona – Se alejó de su yegua yendo en dirección de la montaña. Mientras se alejaba una figura misteriosa de mujer apareció detrás de Epona. Dio una mirada al chico caminando y una sonrisa se le dibujó de mejilla a mejilla. La yegua relinchó una vez más y al mismo tiempo una misteriosa y fuerte ráfaga le acarició el rostro. Como por instinto volteó y observó la extraña figura desde esa distancia podía apreciar pocos detalles. Sin duda era una mujer, a pesar de que su rostro parecía el de una niña, algo en ella no era normal. La extraña mujer, movió sus labios, como pronunciando palabras.

- Ten cuidado… - fue lo que pudo comprender. Link comenzó a sentirse atontado. El rubio podría jurar que el tiempo se había detenido por un momento. Escuchó el sonido de un cascabel y fue como si este hubiese roto aquel trance en el que se sumergió. Observó de nuevo a Epona, la mujer no estaba. El calor lo estaba haciendo alucinar, o al menos eso creía.


Los músculos de sus brazos se tensaban a medida que subía por las rejillas hacia la montaña. Sudaba pero sentía la fuerza que necesitaba poner para movilizarse. Le recordaba su previa aventura y le emocionaba. Llegó finalmente a un camino firme, cuando escuchó a varias voces, sonaban como Gorons, abucheando o quizás aclamando algo. ¿Sería a la chica? Estaba entrando al territorio de los Gorons y era una humana desconocida, ¡sin duda estaría en problemas! Subió lo más rápido que pudo, hasta llegar a una zona donde había aguas termales. El vapor que despedía el lugar era impresionante, casi inaguantable. ¿A quién en su sano juicio se le ocurriría subir la Montaña de la Muerte en un día tan caluroso?

Dentro de una de las aguas había un grupo de Gorons, eran los causantes del ruido, haciendo un círculo y observando… ¿una pelea? El rubio se movió intentando observar mejor dicho acontecimiento. Sus ojos se abrieron como dos huevos fritos cuando vio lo que ocurría. La pelirroja estaba siendo atacada por un enorme Goron. Link bajó rápidamente y corrió hasta donde estaba la chica, temiendo que fuera muy tarde, cuando de la nada… ¿la chica lanzó al Goron fuera del círculo? Los demás aclamaron.

- ¿Y a eso lo llaman un rival? ¡Venga, quien esté dispuesto a perder! – exclamó la chica. El rubio se paralizo, todavía no entendía.

- ¿Có-cómo… diablos…? – se dijo a sí mismo, no estaba siendo atacada, estaba solo haciendo Sumo. Él no podía hacer eso sin las enormes botas de hierro, cómo es que una chica… Definitivamente ella no podía ser normal. El Goron perdedor pasó justo al lado de Link.

- Esa chica es muy ruda goro – dijo mientras se sobaba la espalda y hombros. Ningún Goron se ofrecía a ser su rival, se veían bastantes dudosos y con miedo. La chica tenía una enorme sonrisa dibujada en su rostro.

- ¡Anda, anda! – Exclamó la chica – Vale… niñas miedosas, creo que yo elegiré – Los Gorons se estremecieron. – Mmm… a ver… - dijo dándole una mirada a todos los presentes, hasta llegar a Link, cuando su sonrisa se tornó macabra. Levantó su mano y bruscamente señaló al Hyliano rubio - ¡Tú! – exclamó.

- ¿Eh… yo? – preguntó.

- Si tú. Ven, prometo dejarte vivo – Le guiñó el ojo.

¿Cómo había sucedido todo esto de la nada? ¿Cómo es que de un momento a otro estaba en pantalones, sobre unas aguas termales, rodeado de Gorons aclamando y frente a una chica, a punto de hacer Sumo?

- ¡3! – exclamaron los Gorons, comenzando la cuenta regresiva.

- Voy a partirte en dos acosador – dijo la pelirroja tomando posición de ataque.

- Pero si yo te salvé – pensó Link con cara de miedo.

- ¡2! – Sus miradas se cruzaron, Link la observó fijamente. No llevaba el vestido sino un top rojo y unos shorts y estaba descalza. Su rostro mostraba una determinación propia de un depredador a punto de cazar a su presa.

- ¡1! – Con tan solo escuchar este número ambos se lanzaron uno contra el otro. Forcejearon, la chica tenía una enorme ventaja: era extremadamente fuerte. En ese momento de lucha dejó de parece una chica, su habilidad daba otra impresión. La chica lo empujó intentado sacarlo del círculo, Link mantuvo el equilibrio. Pero cuando se iba a regresar el agua le falló, haciéndolo resbalar y caer. Al intentar sostenerse para evitar caer, se sostuvo del top de la chica y…

- ¡Aaaaaah! – Gritó la pelirroja por primera – ¡Woooh! – exclamaron los Gorons. Link en el suelo levantó la cabeza para ver que ocurría, cuando vio en su mano el top de la mujer, lo que significaba que. Dirigió la mirada a la chica y alcanzó a ver a la misma cubriéndose los pechos antes de que su puño alcanzara la cara del rubio.


Ambos caminaban montaña abajo uno al lado del otro, Link con la cara llena de golpes y la chica viéndolo con odio y sintiendo vergüenza.

- ¡Adiós chica! ¡Vuelve pronto porfavoooor! – gritaban los Gorons, parecían enamorados de la pelirroja.

- Hmf… maldito pervertido – soltó la mujer mientras desviaba la mirada.

- ¿Por qué me pasa esto a mí? – pensaba el rubio una y otra vez.

- Ve… veo que ya te sientes mejor… - dijo Link tratando de romper el silencio.

- No del todo… tengo a un pervertido que me acosa – respondió.

- Me llamo Link – le dijo.

- Hmm… supongo que debo agradecerte Link… - dijo tragándose el orgullo – Gracias por ayudarme –

- De nada… - respondió. Se alegraba de que ella hubiese cambiado esa actitud.

- Aunque ya fue suficiente paga con lo que me viste allá arriba – dijo en un tono sarcástico. Seguía con esa actitud.

- No te vi nada… - aclaró el rubio.

- ¡¿Qué insinúas que no tengo nada? – exclamó la mujer.

- ¡No, no, no! – dijo algo nervioso – Tienes bastante solo que yo… -

- ¡Pervertido! – lo abofeteó. Definitivamente ese no era su día.

- Escucha, puedes dejar de pegarme por un segundo para que te pueda hablar – dijo harto de los golpes.

- Pero cuida lo que dices cochino… -

- Tú fuiste la que me obligó a hacer sumo en primer lugar, yo solo venía para acá para ver como estabas. No es normal que después de estar inconciente dos días escales una montaña y hagas sumo – explicó.

- Mmm… quizás yo no sea normal – susurró la pelirroja. Link suspiró – Que chica más difícil –

Llegaron a la altura de Kakariko sin decir ni una palabra más, la tensión se podía sentir entre ellos. No eran de las personas que lograran llevarse bien del todo. Cuando iban en dirección a Epona, Renado salió de su casa con un atuendo algo peculiar. Estaba vestido muy elegante, estaba bien peinado y llevaba un ramo de flores en la mano.

- ¿Renado? – preguntó Link si poder creerlo.

- Ah Link que bueno que te veo... ¿Puedo pedirte un favor? – preguntó el moreno.

- Si claro… - dijo.

- ¿Podrías cuidar a Luda por un par de horas? – Preguntó – E… es que tengo un asunto importante en la ciudadela y Barnes… no es muy bueno con los niños –

- Mm… ya veo… bueno yo – dijo Link a punto de rechazarlo.

- Si, nos quedaremos – dijo la pelirroja.

- ¿Eh? – preguntó Link.

- ¿Ah? – dijo el moreno y sonrió – Muchas gracias chicos… Luda está en la casa – se alejó.

Link dedicó una mirada molesta a la chica - ¿Por qué querrías cuidar a una niña que ni conoces? – le preguntó.

- Este… se lo debo, es una chica muy agradable, además el shamán me atendió y no se… ¡creo que será divertido! ¡Vamos compañero! – dijo como burlándose.

– ¿Desde cuando somos compañeros? – preguntó el rubio.

- Fuiste tu el que dijo que querías ayudarme… ¿no? Bueno ayúdame a cuidar a la niña. Además me debes una por ponerme en ridículo en la montaña… - dijo. Link no parecía del todo conforme – ¿O prefieres que vaya a la ciudadela y les diga a todos que me acosaste sexualmente?... Me pregunto qué pueden pensar de un "caballero" que intentó violar a una chica – Link estaba paralizado – A ver tengo de testigos a una mujer del bar, un shamán y un grupo de Gorons… - Eso usado de esa manera le arruinaría la reputación frente a todos.

- ¿Y bien Link… aceptas? – preguntó la chica guiñándole el ojo.

- Ah… - suspiró el rubio – está bien… - respondió.

- Jejeje… - dijo la pelirroja como si hubiese ganado alguna pelea.

- Pero si voy a quedarme a cuidar a una niña con una extraña… ¿podría saber su nombre? – dijo Link.

- Me llamo… - dijo como dudando – Din… -

Link le sonrió y extendió su mano hacia ella – Mucho gusto Din – dijo. La chica se sonrojó, bajó la mirada y le dio la mano – Mucho gusto… Link – dijo no del todo conforme.

El rubio no tenía idea de que ese día, esos simples actos que parecían sin importancia, lo llevarían a un destino inimaginable.


Jejeje, creo que Link va a estar en muchas situaciones como esta por culpa de Din xD.
Espero les haya gustado.

Nos leemos :)