8º capítulo: Mach-Ine, jinete del Windbreaker.

Cada paso que daba era más rápido que el anterior. Silver estaba poniendo todo su empeño para alejarse lo antes posible del núcleo de la batalla. A la vez, se encontraba concentrado en ignorar los constantes pinchazos de su brazo. Blaze reposaba dormida en el pecho del erizo plateado. Su semblante de serenidad profunda era claramente un signo de que estaba completamente ajena a lo que ocurría. Aquello era una tranquilidad para el joven erizo. A pesar de haber hecho unas cuantas paradas para coger aliento, la verdad era que Silver había recorrido bastantes calles de Alpha City y en ese momento se encontraba en un punto en el cual ni Red ni Shadow iban a dar con él fácilmente. Pero, aún así, debía continuar moviéndose. Quién sabe cuánto tardarían en darle alcance si se paraba ahora.

La calma que Blaze le había estado dando durante su sueño, comenzó a darse por terminada en el momento en que la felina soltó un débil gemido y empezó a mover los párpados. Silver tuvo que parar. Antes de seguir tenía que asegurarse de que su amiga piroquinética se encontraba en buenas condiciones. La parada se realizó en un callejón oscuro, con los lados de la estrecha callejuela todos llenos de cubos de basura. Blaze fue apoyada en uno de esos cubos, el cual se encontraba vacío. Por otro lado, Silver estaba jadeando. El plata no podía mantener los brazos en alto, le era imposible aunque quisiese llevarlos hacia los similarmente finos pómulos de la gata. El esfuerzo y la carga soportada en la frágil y delicada herida de Silver fueron demasiado grandes y había estado cargando el peso de la gata en su extremidad sana. Ahora no podía mover ninguna.

Con otro gruñido, Blaze abrió lentamente sus ojos. El brillo de éstos le indicó al blanquecino que no se había dado cuenta de nada desde que se alejaron de la zona catastrófica de los edificios en llamas. La gata lanzó un débil quejido y se estiró delicadamente. Un ardor inesperado golpeó las mejillas de Silver cuando sus perlas doradas captaron las curvaturas sinuosas que la gata le estaba mostrando inconscientemente al tensar toda su figura y desperezarse. El plata carraspeó sonoramente y, completamente rojo, apartó la mirada de manera descarada de su compañera.

-¿Silver?- susurró dulcemente ella.

-¿Blaze? Ya…- se volvió a aclarar la voz- Ya estás despierta- afirmó.

-¿Dónde estamos, Silver?- le preguntó, adormilada.

Silver tragó saliva para mojarse su repentina seca boca y respondió:

-Estamos a punto de salir a las afueras de Alpha City, como nos pidió Shadow- hizo memoria.

Blaze volvió a gruñir a la vez que se incorporaba poco a poco sobre el suelo.

-Shadow…- murmuró- ¡Shadow!- exclamó después, poniéndose fugazmente de pie.

Silver apretó los dientes, molesto por la preocupación que la felina mostró hacia el erizo negro, pero ¿por qué?

-No sé nada de Shadow- respondió, dando por sabida la pregunta que su amiga le iba a formular- Se quedó peleando con Red.

Por el rabillo del ojo, el erizo plateado quiso mirar la reacción de Blaze con esa respuesta. No fue nada del otro mundo. La gata simplemente se encogió de hombros y cruzó los brazos a la vez que suspiraba. Una extraña presión que se estaba ejerciendo en el estómago del plata desapareció en el momento en que ella se acercó y se posicionó a su lado, con ese aire serio que siempre la caracterizó.

-Pues tendrá que alcanzarnos. No pienso ir a buscarle.

Por alguna desconocida razón, al joven blanquecino le agradó ese comentario.

-¿Qué tal te encuentras?- le preguntó. Silver extendió una mano con la intención de acariciarle una muñeca pero se detuvo a pocos centímetros de su articulación.

-Lo suficientemente bien para caminar y pensar de forma racional…supongo- parpadeó varias veces, como si no estuviese muy convencida de sus propias palabras- ¿Y tú corte?

Silver giró la cabeza hacia su brazo malo y elevó su extremidad para permitirse una visión completa del tajo rojizo y amoratado que lo rajaba paralelamente.

-Aún me duele bastante…

Blaze le lanzó un visto rápido a la herida.

-Eso acabará curando- dijo- Bueno, será mejor que salgamos de aquí.

Sin decir media palabra más, Blaze volvió a ser la misma de siempre y comenzó a caminar de vuelta por donde Silver había accedido al callejón, dejando al erizo plateado atrás, mirándola con faz de auténtica tranquilidad. Para él era un alivio que la gata se comportase así, de manera natural. Esbozando una sonrisa, Silver se dio impulso y comenzó a correr para alcanzarla.

Regresaron a la calle principal, en la cual el plata había cogido el desvío al callejón. La calle principal era grande y ancha, perfecta para la circulación de muchos vehículos. Aunque en esos momentos, estaba literalmente desierta, quizás, por el escándalo de la plaza. Sea por que fuera, de esa manera ellos pasarían más desapercibidos. Con una extraña tranquilidad y calma, ambos jóvenes siguieron andando a lo largo de la calle. Su objetivo era escapar de Alpha City pero Silver dudaba de que no les cogiesen antes. Ante un repentino pinchazo en el hígado, el erizo sacó la esmeralda, la Chaos Emerald, amarilla. Si al menos supiese qué hacer con aquella joya…Salió de sus pensamientos cuando algo duro golpeó su pierna derecha. Sobresaltado, detuvo su andar y miró hacia el suelo. Una tuerca de metal tan grande como una mochila escolar reposaba en su gemelo. Silver se estremeció al sentir el contacto frío del objeto. Sin embargo, en seguida se preguntó a quién podía pertenecer aquello tan grande y pesado.

-¡Eh, lo siento amigo!- exclamó alguien desde la estancia semi-oscura que quedaba al lado derecho de la calle, justo al lado de Silver.

En respuesta, y como buen samaritano, Silver se agachó y cogió la pesada tuerca con ambas manos. No obstante, su brazo herido le regañó por el esfuerzo y la hizo soltar de golpe, lo que provocó un fuerte estruendo.

-¡Oye, no trates así este tesoro!- pronunció alegremente el mismo sujeto que aludió antes al erizo. El individuo salió de las entrañas muy poco iluminadas de la habitación y la luz del sol reveló su aspecto físico.

Se trataba de un joven zorro, por la altura, un poco más mayor que Silver y Blaze. Su aspecto en ese justo momento, era de un chico bastante sucio. Vestía una camiseta blanca con un gran manchón negro de aceite; un pantalón azul largo, remangado hasta las rodillas, cubría la parte inferior de su cadera; como calzado, unos zapatos remendados de colores rojo (parte posterior) y blanco (parte anterior); finalmente, una curiosa gorra azul claro cubría vivarachamente su cabeza y unos guantes blancos impedían ver sus medianas manos.

Su pelaje, de tono amarillo-anaranjado, estaba manchado de polvo, aceite y algo que Silver supuso, por el olor, que se trataba de gasoil. Su mirada verde no mostraba a un joven violento y problemático, sino todo lo contrario: un universitario agradable y amigable que apenas se enfada. Una sonrisa dulce y amistosa confirmaba las suposiciones del erizo blanquecino.

-Lo…lo siento. Tengo mal el brazo y no pude evitar soltar la pieza- se excusó el plata.

-Amigo, era una broma. No tienes por qué disculparte- le guiñó un ojo- Me llamo Mach-Ine, pero me podéis llamar Mach, a secas.

Silver parpadeó. Menudas confianzas se estaba dando el tal Mach-Ine. Inconscientemente, miró de reojo a Blaze y como era de suponer, estaba de brazos cruzados indicando que no se fiaba ni un pelo del zorro.

Mach, manteniendo la sonrisa en su rostro, se frotó las manos y se acercó a Silver para recoger su apreciada tuerca metálica. A continuación, se dispuso a regresar a la desconocida estancia pero se detuvo antes de entrar y dijo:

-Parecéis cansados ¿por qué no entráis y os tomáis algo?

El blanquecino arqueó, extrañado, una ceja. Sí, demasiadas confianzas ¡pero si hace menos de un minuto que lo acababan de conocer! Silver iba a decir que no pero su estómago se adelantó e informó de que se encontraba vacío y reclamaba alimento. Por otra parte, su lengua dejó de sudar saliva y protestó por agua. Vaya, con la angustia y las prisas por salir de Alpha City se había saltado el almuerzo y ya eran horas de comer. A lo mejor, no le sentaba mal tomar un aperitivo. Además ¿por qué debían temer a Mach? Era casi improbable que estuviera del lado de la "Fraternidad del Héroe Muerto". Le comunicó su decisión a Blaze con una mirada. Ella, como era de costumbre, se mantuvo en silencio pero con una arruga en su entrecejo que significaba que no iba a bajar la guardia tan fácilmente. Traducción: era hora de comer.

Mach, definitivamente, era un ser primitivo, dicho con todo el cariño del mundo. Justo después de dejar a Silver y a Blaze dentro de sus habitáculos, los cuales resultaron ser un taller de mecánica, el zorro se fue a bañar. Hasta ahí todo lógico y bien. Lo raro llegó cuando regresó al taller vestido con la misma ropa sucia con la que los había recibido. Él solo se explicó diciendo que esas vestiduras eran su distintivo y que, como nunca había recibido a gente en su casa ni tenía muchos amigos, nunca se molestó en lavarlas.

Acabó de calentar la última taza y se sentó a la mesa con sus nuevos invitados. Silver, Blaze y Mach comían leche acompañada con galletas en un pupitre de trabajo grande para ser lo que era, pero pequeña para albergar a tres individuos. Sin embargo, aún se podía estar con una aceptable comodidad. Obviamente, el confiado zorro fue el primero en probar el almuerzo que el mismo preparó y, con un gruñido de exquisitez, le siguió el erizo. La gata se reservó hasta pasados unos diez segundos.

-Comed tranquilos. Aquí no estorbáis- Mach señaló todo el taller con su mano izquierda- Mi guarida es vuestra guarida.

-Gracias, pero no nos quedaremos mucho rato. Tenemos que, eh…llegar puntuales a un sitio. Sí, eso es. No podemos llegar tarde.

El zorro acabó de masticar un bocado de galleta y dio una sonora palmada.

-No hay problema, amigos. Decidme hora y lugar y mi corcel hará el resto- dirigió sus ojos verdes hacia una enorme estructura alargada tapada con una gran sábana blanca- El Windbreaker es rápido como un cohete.

-¿Qué es el Windbreaker?- preguntó curioso Silver.

-Nada más ni nada menos que mi querida avioneta- respondió con una pizca de orgullo.

-¿Has dicho avioneta?- Blaze, quien se mantuvo callada desde su encuentro con Mach, pronunció aquellas palabras como si tuviese un nudo en la garganta.

Silver la miró con la risa en la boca. Creía estar comenzando a entender…

-Sí, A-V-I-O-N-E-T-A- deletreó, Mach, divertido.

La situación más normal que vendría a continuación sería un arrebato "suave" de Blaze con amenazas de extracciones corporales y sangre. Sí, eso sería lo más normal. En su lugar, la felina abrió mucho los ojos y apretó fuertemente la taza de leche que tenía entre las manos. Unas finas y casi imperceptibles llamitas se escaparon de la punta de sus dedos.

-Lo siento, pero debemos ir por nuestra cuenta…- intentó librarse Silver. No podía dejar que el zorro les acompañase. No sabía en lo que se estaría metiendo.

-¡Tonterías! El viaje se hace más divertido cuando es en compañía de buenos amigos- Mach se levantó de la mesa y arrastró las sillas de Silver y Blaze hacia atrás, con el objetivo de dejarles espacio para salir- A propósito, no me dijisteis vuestros nombres.

-Mmm, Silver, Silver the Hedgehog- respondió, un poco aturdido, a la vez que él también se levantaba- Y ella es…

-Blaze, Blaze the Cat- se adelantó.

El zorro lanzó un rápido vistazo a cada uno antes de comenzar a empujarlos hacia la estructura oculta bajo la sábana que, según él, albergaba su avioneta apodada "Windbreaker". Con pesar, Silver se dejó arrastrar por Mach. Éste parecía disfrutar con la situación que estaban viviendo. El plata se estaba empezando a tomar en serio aquello de que no tenía amigos y creía saber porqué. Era todo un ejemplar de una especie pelma y pesada de zorro.

Con suma felicidad, Mach dejó a sus dos nuevos "amigos" enfrente de la avioneta todavía oculta. Una sonrisa cortaba el mentón del zorro y se acentuó todavía más en el momento en que agarró la polvorienta sábana y destapó el impresionante pájaro metálico. El vehículo aéreo constaba de una gran tecnología y complejidad. Era claramente un biplano con su hélice en el morro y sus dos pares de alas dobles. Sin embargo, el cuerpo del avión era más puntiagudo y aerodinámico de lo normal y las alas más largas y finas. Dos pequeños motores se encontraban en la parte inferior del animal mecanizado. Su tamaño podía llegar a engañar pero Silver no descartaba que esos motores fuesen verdaderos artilugios de propulsión superpotentes. En cuanto a decoración, el color rojo era dominante en toda la avioneta excepto en las alas, que eran completamente blancas. Una coloración demasiado sencilla para algo tan avanzado, pensó el erizo. A lo mejor era para no llamar la atención.

Con gran maña y habilidad, Mach saltó adentro del biplano y se sentó en el asiento del piloto. A continuación, miró hacia sus dos nuevos amigos y, con un gesto de cabeza, les indicó que subieran. Sin poder evitar la ayuda que Mach ofrecía, Silver se rindió e invocó sus poderes telequinéticos para situarse en el asiento que se encontraba justo atrás del asiento del piloto. Mientras se abrochaba un cinturón de seguridad que se encontraba allí anclado, pensó en cómo podría librarse del mecánico más adelante.

-¡Habilidades psíquicas!- exclamó el capitán del Windbreaker- ¡Increíble! ¿Dónde aprendiste a hacer algo así?

-No lo sé- se encogió de hombros- Creo que lo heredé de mi padre.

-Vaya, qué interesante- murmuró, ahora, absorto en su sopa de botones en el panel de mando- Dile a Blaze que suba ¿no?

Inclinándose sobre su asiento, el psicoquinético asomó la cabeza para mirar a su amiga inmóvil.

-Blaze, sube- le ordenó suavemente.

-No- respondió ella, rotundamente.

Silver apretó los párpados con fuerza e instintivamente, se golpeó la frente con la mano. Odiaba esas situaciones en las que Blaze se ponía en plan terca y no había forma alguna de que accediese amablemente. Aunque el plata sabía de sobra que siempre ganaba él.

-Buscaremos la forma de librarnos de él, te lo prometo- susurró para que, obviamente, Mach no se sintiese ofendido.

La gata no contestó. En su lugar, se cruzó de brazos y ladeó bruscamente la cabeza.

-Por favor, Blaze- insistió- Si no nos vamos, Red acabará cogiéndonos. Tenemos que irnos ya.

-Pues vete tú. Eres el que tiene la esmeralda dichosa. A ti es a quién buscan.

-No digas tonterías. No puedo dejarte aquí.

-¿Insinúas que no puedo valerme por mi misma?- abrió un ojo dorado y frunció el ceño.

-No, Blaze. Insinúo que Red es un tipo peligroso. Casi te mata sin que tú lo contases. Si no llega a ser por la Chaos Emerald no estarías viva, y lo sabes- de pronto, los ojos de Silver se humedecieron- No quiero que te pase nada…

En tierra, la gata pareció relajarse. Con dejadez, dejó muertos los brazos y permitió que cayesen pesadamente a ambos lados de su cuerpo. Sus párpados dejaron ver sus perlas de oro. Brillaban con un extraño halo que Silver no podía identificar. A continuación, volteó la mirada hacia el erizo y éste se vio bloqueado por una presión en el pecho que le provocaba esos irises claros. Silver creyó que se había parado el tiempo porque nada alrededor de él se movía, ni siquiera él mismo. Sin embargo, todo acabó cuando la joven piroquinética chasqueó la lengua y con un salto lleno de gracia felina se subió, por fin, al Windbreaker.

Silver exhaló todo el aire acumulado en ese supuesto largo intervalo de tiempo que, en realidad, sólo había durado tres segundos. El corazón volvió a su ritmo normal y la presión en su pecho desapareció completamente. Todo dentro de él volvió a su sitio.

-Bien, Mach- pronunció con voz entrecortada- Puedes despegar.

-Ok.- respondió, sin dar signos de haber escuchado la discusión de la pareja- Agarraos bien. El despegue siempre es turbulento.

El zorro piloto sacó un gorro de aviador situado en un compartimento debajo de su asiento y se lo colocó para después colocarse las gafas adheridas que le protegerían del viento en sus delicados ojos; Silver, con un suspiro, enganchó los dos amarres situados a los lados de su butaca de vuelo. Éstos no agarraban la cintura sino que atravesaban en diagonal los hombros para unirse entre ellos en el centro del tórax; y Blaze tragó saliva. Una gota de sudor resbaló libremente por su sien. Con un instantáneo chasquido, el motor del Windbreaker comenzó a rugir, seguido del comienzo del movimiento circular de la hélice delantera. Debajo del pájaro de metal, una plataforma que anteriormente estaba fusionada con el suelo empezó a elevar el vehículo hacia un hueco que se acababa de abrir en el techo del taller. Silver nunca imaginó encontrarse con una pista de despegue perfectamente construida. Quizás era un poco pequeña pero era lo suficientemente larga para que el biplano pudiese maniobrar con decente libertad.

Mach, con una destreza y maestría de un piloto profesional, colocó el Windbreaker totalmente recto en la pista. Después, y según lo que escuchó Silver, comprobó los niveles de temperatura de los motores, cantidad de gasoil en el depósito y, finalmente, horas aproximadas de vuelo. De pronto, a ambos lados del erizo plateado, las hélices encajadas en las alas iniciaron su veloz giro. El despegue estaba a punto de comenzar.


¡Yujuuuuu! ¡Por fin vacas! Uff, la verdad es que necesitaba un descanso después de tanto estudiar y tanto examen...¡Y lo mejor es que no me quedó nada! Lo tengo todo limpito (¡y con un super 10 en Biología, mi asignatura preferida!). La verdad es que estoy muy contenta, y de momento no me puedo quejar del buen tiempo que está haciendo. Espero que siga así todo el verano. En fin, después de esta charlita paso a los merecidos agradecimientos:

BLOOM BLAZE THE CAT DEL FUEGO: Hola de nuevo, Bloom Blaze ¿qué tal todo? Espero que no estés enfadada conmigo por tardar tanto en subir el cap del fanfic. Pero necesitaba un respiro después del colegio...Sé que lo comprenderás ¡Muchas gracias por tu review! Y ¡oye! que creo que Darkness o Shadow Storm15 ya ha actualizado.

Caataa 8D: Me halaga mucho que te encanten mis fics. Y nunca llegué a pensar que Red gustase tanto, jaja, realmente no sé que puede tener...Y lo de Silver y Blaze...No digo que no se gusten pero tampoco digo que se gusten. Tampoco dije que a Blaze le guste Shadow pero tampoco lo desmentí. Jaja, gracias por pensar que mi fic está genial, en serio.

Blaxe: Jaja, pues sí, había actualizado. Pero no pasa nada si no lo lees ¿eh? no estás obligada para nada. Lo del romance...supongo que te digo lo mismo que a Caataa 8D, no digo que lo haya pero tampoco digo que no lo haya...¡Muchas gracias por el review!

The Princess Blaze The Cat: Gracias, Princess, me alegro de que te haya molado el capítulo anterior. Me halaga que pienses que cada cap va a molar más que el anterior. Ojalá sea así...Me agrada que te esté gustando en fanfic ¡gracias por tu review! Por cierto ¡enhorabuena! ¡Me alegro de que hayas cogido vacaciones! No hace falta que pases más tiempo pendiente de mí, en serio, jajaja. Seguro que tienes cosas mejores que hacer. Pero muchas gracias, igualmente. Y, ya, el título de este fanfic es un pelín penoso, lo sé. Pero me da pereza cambiarlo...¡Espero que tus vacaciones sean estupendas!

Forest the Hedgehog (Master the Hedgehog): ¡Hola, amigo! Me alegro de volver a leerte ¿qué tal todo? Ya sabes que no estás obligado a leer este fanfic. No me voy a enfadar contigo, para nada, si no dejas review. Vaya, qué pena que tu ordenador vuelva a fallar...Ojalá ya lo tengas reparado y estés volviendo a escribir tus fanfics chulos. Me halaga saber que te ayudo con este fanfic. Si alguna vez necesitas consejo o ayuda para los tuyos, sabes que aquí me tienes ¿verdad? Me pareció muy interesante el por qué del nombre de Master. Personalmente pienso que te queda mejor Master the Hedgehog que Forest the Hedgehog. En fin ¡gracias por el review! Y, una cosa ¿qué es eso que Ray me iba a decir pero que al final le interrumpiste? Mmmm...Me parece muy sospechoso...Jajaja, en fin, ojalá actualices pronto tus fanfics.

TIO GIL DJ: Hola, Gil. Jaja, qué coincidencia que pasaras por aquí y vieses el fanfic actualizado. Me alegro de que te haya gustado ¡Espero actualizar pronto, jajaja! ¡Gracias por el review!

Tifon the Hedgehog: ¡Hola, Tifon! ¡No sabía que estabas leyendo este fanfic! La verdad es que yo también estoy leyendo el tuyo de Los Clanes y los Guerreros Infernales. Déjame decirte que tienes mucha imaginación para los nombres de tus Fan Characters. Me encanta el nombre de Khalei. Te voy a confesar una cosa: en mis historias que me formo en mi mente (SOLO en mi mente) a un dragón verde le llamé Khalei, jeje. Y sí, lo de la voz viperina es como si hablase como una serpiente.

En fin, chicos, supongos que tendré que irme. Hoy no tenía nada que hacer así que...actualizo. Espero que todos vosotros estéis pasando unas vacaciones geniales y os haga MUY buen tiempo ¡FELICES VACACIONES! Besos y abrazos.

Wings-Dragon