Finalmente lo termino :D

Estuve medio bloqueado xd pero se me fue el bloqueo cuando vi el nuevo trailer de Skyward Sword, o Banjo of Sky como dijo alguien por ahí xD

Espero les guste (Aunque no creo que a Link le agrade algo de esto)


Capitulo 3: Problemas de niñeros.

Cuidar a una niña con una extraña no era de las actividades que Link hiciese todos los días, pero no se podía quejar. Din parecía bastante simpática con Luda, se la pasaban hablando y riendo, esa chica no mostraba la misma rudeza que tenía antes. Aún sus pensamientos se enfocaban en el día que iba a ser su ceremonia, tantas cosas extrañas que habían pasado, todo el caos que había causado esa bola de fuego que cayó del cielo se había ido disipando en tan solo un par de días. Pero aún tenía a lo que parecía ser una víctima de aquel desastre frente a sus ojos. Din tenía prisa por ir al desierto según entendía, o al menos antes de que desmayara y en ese momento parecía que nada la detendría. ¿Entonces por qué se había tomado la molestia de quedarse a cuidar a una niña que ni siquiera conocía? Esa chica no podía ser más extraña.

- ¿Y a donde iba tu padre? – preguntó Din a la pequeña. Luda sonrió ligeramente y dijo:

- A ver a una amiga… o al menos trata de convencerme de eso – dijo y ambas rieron. Link las observaba sentado en la misma mesa que ellas. Quien no las conociera diría que eran hermanas que se llevaban muy bien. No habían parado de hablar y reír en lo que iba de tarde.

-¿Din, que tal si comemos algo? – le preguntó la niña.

-¿Ah?… este… yo realmente no se cocinar… además tampoco tengo mucha hambre – de pronto su estomago rugió. Luda soltó una pequeña risa en seguida – Tonta, no has comido nada en todo el día, vamos y preparamos algo juntos… ¿Link nos ayudas? – dijo.

-De acuerdo – asintió el muchacho. Los tres caminaron al interior de la algo sucia y destartalada cocina.

-Oh… lo siento está un poco sucia – dijo Luda preocupada y comenzó a recoger. Link se tomó un segundo para ver a la pelirroja que estaba parada junto a él. Había algo extraño en ella, juraba haberla visto antes, como un déjà-vu. De pronto se dio cuenta que la chica tenía lo que parecía ser un tatuaje en su espalda. Movió ligeramente su cabeza para verlo mejor cuando sintió un golpe en los ojos. Fue la mano de la chica.

-No mires donde no te han llamado… ¿entendiste chico? – dijo y caminó hacia la niña - ¿Y qué vamos a cocinar? – preguntó cambiando de actitud completamente.

-Mmmm… creo que tenemos varias verduras… ¿les apetece ensalada? – pregunto Luda.

De un momento a otro todos estaban preparando aquella "cena especial", a Link le había tocado picar el tomate, a Din lavar y pelar la lechuga y Luda se encontraba haciendo un extraño aderezo para la misma. La pelirroja miró fijamente la lechuga, como si fuese algo que jamás había visto. La toco y rodó, alejó la manó sorprendida. Acercó su cabeza y le dio otra mirada, pero tan cerca como si la lechuga fuese del tamaño de una hormiga, le dio una palmada y rodó de nuevo. Una pícara sonrisa se dibujo en su rostro. Mientras Link hacía su tarea tranquilamente sintió un golpetazo en su cabeza como si le hubiesen lanzado algo. Volteó a ver donde cayó el objeto y descubrió que era una lechuga.

-¡Jajaja! Sabía que sería útil para eso – exclamó la pelirroja en una pose de victoria.

-¡¿Por qué me arrojas eso? – exclamó Link confundido y molesto.

-Jum… pues porque te veías como presa fácil, nunca debes bajar la guardia – respondió. Link apretó los dientes, comenzaba a salirse de sus casillas, ¿Por qué se había encontrado a alguien que podía ser infantil y ruda combinadas tan perfectamente?

-¿Bueno y que tal… - dijo tomando uno de los tomates – esto? – y lo arrojó golpeándola en la cabeza y llenándola de tomate.

-Jajajaja – dejó salir Link – Te queda muy bien –

-¡¿Cómo te atreves? – exclamó la chica tomando otra de las lechugas y se la lanzó dándole en la cara. Link cogió otro tomate y se lo lanzó, y así comenzó aquella enorme batalla. El imperio lechuga de Din contra el reino tomate de Link, uno tras otro volaban por los cielos contra el enemigo, creando un completo desastre en la cocina. La tensión era enorme entre ambos, sonaban como mil cañonazos. De pronto un enorme tsunami acabó con todo… o más bien los llevo de vuelta a la realidad. Luda los había bañado con un balde de agua.

-¡Ya basta! – exclamó Luda muy seria. Hubo calma por un segundo. El rubio miró a Din, estaba toda llena de tomate, desbaratada y empapada. La pelirroja hizo lo mismo, el muchacho estaba todo cubierto de lechugas destrozadas e igualmente mojado. Un segundo de silencio se mantuvo en la escena, hasta que de pronto una risa lo rompió.

-¡Jajajajajaja! – exclamó Luda viéndolos - ¡Mírense los dos, parecen que se hubiesen convertido en ensalada! – sin parar de reír. Los dos mayores también cayeron en la risa burlándose uno del otro, ambos se veía completamente ridículos.

-Creo que deberíamos recoger este desastre – dijo Link ya calmado.

-Y creo que iré a prepararles el baño, se ven realmente mal – dijo la pequeña niña saliendo de la cocina.

-Me impresiona lo madura que es para su edad – dijo la pelirroja viéndola irse.

-Creo que hasta más que nosotros – replicó el chico mientras recogía su parte de la cocina.

-Se parece mucho a ella… - susurró Din.

-¿Ah? – preguntó el rubio.

-No nada… pensando en voz alta… - respondió y se puso a recoger. El silencio volvió a apoderarse de la habitación, Link decidió aprovechar la oportunidad para poder aclarar unas cuantas dudas - ¿De dónde eres? – preguntó.

-¿Disculpa? - dijo la pelirroja.

-¿No eres de Hyrule verdad? – especificó.

-Podría decirse que no… - respondió no muy convencida por su propia respuesta.

-¿Entonces de dónde eres? – reafirmó su pregunta.

-Preferiría no hablar de eso – dijo, sonaba algo extraña. El joven prefirió no preguntar más, podía ser pesada y lo que sea pero también tendría su propia vida y privacidad. Continuó recogiendo y limpiando.

-¿Dijiste que eras uno de los caballeros del pueblo? Cuando nos conocimos… – preguntó las chica

-Ah sí, bueno ese día me iban a nombrar uno de ellos pero... bueno ocurrió un accidente y no se pudo realizar la ceremonia – aclaró el rubio.

-Debió ser decepcionante – agregó la chica.

-No realmente, se nos asigno una misión de emergencia y tuvimos que atravesar casi todo Hyrule, para buscar una enorme piedra que resulto ser unos pedazos de rubí… - Los ojos de la chica se abrieron de tal manera que casi se salían de sus cavidades al escuchar eso- esparcidos por todas partes – terminó de decir Link.

-Sabaku… - susurró Din.

-¿Cómo? – preguntó Link.

-Ah… ¿Y a donde pararon los rubíes? – preguntó algo sospechosa la chica.

-Este… -

-Oigan ya están listos los baños – exclamó Luda desde la puerta de la cocina.


Din estaba recostada dentro de aquella tina con agua caliente que le había preparado la chica. El sereno de la noche que entraba por la ventana del baño, en contraste con el caliente y ahogante vapor de la tina, creaban una atmosfera realmente placentera.

- ¿Por qué él…? ¿Por qué yo…? – se dijo a si misma mientras se sumergía más en el agua – Nada de esto se supone que debía pasar… - dijo. Apretó los dientes, al igual que el puño de su mano, con rabia – Debo volver cuanto antes... – agregó con molestia - …pero… - dijo observando la luna por la ventana -… No puedo dejar tu cuerpo por ahí suelto… no de nuevo… mi querido Sabaku… - dijo con un tono de melancolía.

- Puedo escucharte… - dijo la voz de una niña de pronto.

- ¿Luda…? – Preguntó asustada - ¿Cu… cuanto tiempo llevas escuchando…? – preguntó.

- Sabaku… ¿así se llama ese espíritu de serpiente que tienes alrededor de tu cuerpo? – preguntó la niña.

Din se estremeció, tocó la zona entre su cuello y su pecho, en la que a la vista de cualquiera diría que no hay nada.

- ¿Cómo?… ¡¿tú puedes verla? – exclamó impactada.

- Si, quizás Link no pueda ver cosas como esa, pero… desde hace tiempo que puedo ver cosas así… - explicó - Sé quién eres… - dijo desde la puerta sin mirar dentro del baño – Y… por eso… quería preguntarte algo… -

- Todo lo sabrás a su tiempo… - respondió Din sin escuchar la pregunta.

- Pero… tengo mucho miedo… - dijo Luda con lágrimas saliendo de sus ojos.

- … no le temas a tu verdadero yo, Luda, tienes un gran futuro por delante – explicó la pelirroja. La niña no dijo una palabra más, se pudieron escuchar sus pasos mientras corría lejos.

- Es muy joven aún… - aclaró la pelirroja.


Link ya se había vestido con la ropa que le proporcionó la pequeña Luda luego de haber sido lavada y secada por la misma niña. Salió a la sala principal, esperando encontrarse con las dos chicas, pero ninguna estaba presente.

- ¿Luda, Din? – llamó. No hubo respuesta.

Recorrió el hotel Elde Inn de pies a cabeza, llamando constantemente a las chicas y empezando a preocuparse. No estaban ni en la habitación, ni en el baño, en el cual parecía que Din había tomado camino ya que sus ropas no estaban. Salió del hotel, buscando desesperadamente a las chicas. Vio a ambos lados de la aldea, no había ni un alma. Alzó la cabeza y ahí, en el tejado de aquel hotel, estaba la pelirroja contemplando a la luna. El rubio se calmó un poco, de seguro Luda estaba con ella. Sin embargo eso no le aseguraba de que esta estuviese a salvo ya que ¿A quién se le ocurre llevar a una niña al tejado de un hotel de esa altura? Busco aquella rampa a la izquierda del hotel y la subió para montarse en el techo bajo del mismo. Caminó por las varias escaleras ubicadas en esa zona hasta llegar a la punta de la estructura, donde la pelirroja veía el cielo despreocupadamente.

-¿Qué haces aquí? – preguntó Link al verla.

- Hacía mucho tiempo que no veía una luna llena… - dijo Din encantada con el cielo. Link frunció el seño y volteó a verla. Era la luna llena más hermosa y enorme que había visto en su vida.

- Tienes razón, está hermosa – aclaró el rubio. El silencio de la noche con aquel sereno y esa enorme imagen en el cielo, era algo que le daría una sonrisa a cualquiera.

- ¿Entonces, has venido a disculparte por llenarme de tomate? – preguntó arrogante la pelirroja.

- ¿Qué?… pero si fuiste tú la que comenzó – aclaró el rubio viéndola a los ojos.

- Ahh… ¿con que ahora me vas a echar la culpa a mí?, vaya pero que hombre – dijo con sarcasmo y poniéndose de pie.

- Ash… eres imposible Din… - dijo Link suspirando sin poder más.

- Entonces… - insistió la chica.

- ¿Qué cosa? – preguntó el chico.

- Sigo esperando una disculpa – dijo pisando repetidamente el suelo esperando una respuesta. Link apretó los dientes, ya estaba harto de los juguitos de la chica esa, pero si no le seguía la corriente nunca terminaría esa discusión diferente al suceso de la cocina.

- Lo… siento – dijo Link yendo en contra de todos sus ideales.

La pelirroja asintió – Muy bien, está un paso más adelante para convertirte en un hombre… - dijo imitando a algún tipo de profesora – Creo que debemos bajar con Luda, ¿no? –

- ¿Qué no estaba ella aquí arriba contigo? – preguntó Link.

- Eh… no, se supone que tú estabas cuidándola – respondió la chica.

- No… y ella no está en el hotel -

De un segundo a otro ambos estaban desesperados e histéricos buscando a la niña por toda la aldea.

- ¡Luda! – exclamó el rubio.

-¡No puedo creer que hayas perdido a una niña! ¡¿No se supone que la estabas cuidando? – exclamó la eufórica pelirroja.

- Pero si yo no fui el que se ofreció a cuidarla ¡Tú fuiste idea! – exclamó Link.

- ¿Yo? Ahí vas de nuevo, echándome la culpa a mi… cielos afronta tus responsabilidades chico, o por lo menos haz algo más productivo – dijo la chica mientras seguía caminando en busca de la niña.

- Yo no era el que estaba viendo la luna – dijo refutando a la muchacha.

-¡CALLATE Y BUSCA A LA NIÑA! – exclamó la pelirroja.

De pronto del otro lado del pueblo, cercano a la entrada de la montaña de la muerte se pudo ver a un Goron, que pedía ayuda.

- ¡Es usted! – exclamó al verlos - ¡Señorita, necesitamos su ayuda! – dijo muy nervioso y alterado.

- ¡¿Qué ocurre? – exclamó la chica temiendo lo peor.

- Hubo un derrumbe en la falda de la montaña… la niña…. ¡Una niña quedó atrapada bajo las rocas! – respondió nervioso.

-¡Luda! – exclamó Din. ¿Qué haría una niña en la infame y mortal, pues Montaña de la Muerte? A continuación la chica comenzó a correr con una rapidez impresionante.

- ¡Din espera! – gritó Link tratando de seguirle el paso, acompañado por el Goron rodando. La chica no parecía la misma, tenía simplemente un aura completamente distinta. De un solo e impresionante salto atravesó el primer risco que dirigía a la montaña. Link se detuvo frente a este, preguntándose como demonios había hecho aquello, sin embargo el apuro era tal que no dejaba tiempo para quedarse a hacer preguntas como esas. El Goron se le paró al lado y le hizo una seña en su propia espalda:

- ¡Sube! – le dijo y se colocó en posición fetal. El rubio con prisa, no cuestionó demasiado y subió, en cuestión de segundos fue lanzado al tope del risco. Cayó de pie le dio un agradecimiento simple y corto y arrancó a correr al lugar de los hechos.

En efecto, una pila de rocas se encontraba en escena, rodeada por Gorons que intentaban levantar las enormes piedras, hacia donde Din se dirigía.

- ¡Quítense todos! – dijo la pelirroja al llegar, moviendo a los Gorons que estaban en su camino. Todos le hicieron caso y rápidamente se alejaron del montón. Acto seguido, una de las cosas más impresionantes que pudo ver Link alguna vez en su vida. Esa chica, la misma que se había desmayado hacía unos días frente a él, estaba lanzando lejos las enormes piedras que los Gorons no habían podido ni levantar. Estaba impactado, no podía moverse de la impresión, pero no pudo evitar notar algo diferente en ella, a parte del impresionante acto, sus ojos brillaban de un color naranja intenso, como si estuviese poseída.

Hasta los mismos Gorons estaban impactados, cada vez se alejaban más de la escena, pero sin dejar de observarla. De pronto se observó el cuerpo de la niña, estaba en posición fetal, llorando al parecer. Afortunadamente la niña parecía estar bien, solo algo sucia.

- ¡Luda! – exclamó la pelirroja - ¡Háblame pequeña, por favor! – exclamó. La niña se descubrió, su rostro estaba lleno de lágrimas. Pero estaba bien, impresionantemente sana.

-¡Din! – exclamó lanzándose a los brazos de la mujer. Se abrazaron como si fuesen madre e hija, ambas con lágrimas en los ojos.

- ¡Estás bien! – dijo Din abrazándola con fuerza. La separó de ella y le vio el rostro. Suavemente le limpió el rostro - ¿Qué hacías aquí arriba? – preguntó.

- Es que… yo quería ser tan valiente como tú… Din… tú escalaste esta montaña sola… solo quería ser como tú – dijo con lagrimas en sus ojos.

La pelirroja sonrió y soltó una pequeña risa. La niña la miró confundida.

- ¿Crees que porque escalé una montaña soy alguien valiente? La valentía no se mide por acciones tan tontas como esas, la verdadera valentía está al enfrentar las adversidades, al arriesgarse por proteger a alguien… - le explicó a la pequeña. La pelirroja tomó una de las cintas que sujetaban su cabello – Algún día, pequeña… vas a ser muy valiente, lo prometo - dijo poniendo sus manos detrás de la cabeza de Luda – Pero por ahora quiero que te cuides… - dijo amarrándole su corto cabello en una cola de caballo. Le sonrió – Ves… ya te pareces a mí – dijo provocando una reacción de felicidad en la niña.

Los Gorons alabaron la escena, alegres y entusiastas luego de aquel conmovedor evento. Link por otra parte quedó conmovido, no tenía idea de que Din tuviese ese lado tan fraternal y profundo.


Era bastante tarde en la noche cuando Renado finalmente volvía a su hogar. Se dirigió al hotel para revisar a los chicos y posiblemente agradecerles y despedirse. Al entrar encontró todas las luces apagadas, al encenderlas vio a los tres dormidos plácidamente en los muebles. Todos habían caído y no pensaba en despertarlos a esa hora. Buscó un cobertor y los cubrió dejándolos descansar.


A la mañana siguiente, ya toda la ropa estaba recogida, las camas tendidas y los antes llamados huéspedes o niñeros estaban a la salida del pueblo. La escena era propia de una quizás langa y prolongada despedida.

- Muchas gracias chicos por todo – dijo Renado con una fresca sonrisa en el rostro.

- No fue nada, shamán – dijo orgullosa la pelirroja.

- En verdad… - agregó Link igualmente sonriendo.

- ¿Prometes volver a visitarme? – preguntó Luda a la chica, impresionándola. Se notó brevemente la tristeza que esta pregunta inició en Din. Rápidamente la sustituyó con una sonrisa, forzándose a si misma por no herir a la chica.

- Nos volveremos a ver… lo prometo – respondió.

Acto seguido, ambos salían por la entrada del pueblo, Link llevando a su yegua de la mano y dándole de comer algunas zanahorias cortesía de Renado.

- Entonces… - dijo Link llamando la atención de la pelirroja.

- ¿Qué? - preguntó sin idea.

- ¿A dónde quieres que te lleve? – dijo sonriéndole. Din frunció el seño, antes de levantar una de sus cejas.

- Pss… - respondió - ¿Crees que cuidar a una niña, una pelea con comida y acompañarme viendo la luna, te llevará a algún lado conmigo? – preguntó con sarcasmo la pelirroja.

- Pero… yo pensé que tu… - dijo Link. La chica estaba malinterpretándolo todo.

- Escucha, creo que deberíamos dejarlo hasta aquí, ¿te parece? Además, créeme, estoy fuera de tu alcance – dijo guiñándole el ojo – No me atraen los niñitos buenos… - agregó burlándose de él en su cara, se dio media vuelta y sin mirarlo, batiendo su mano en forma de despedida – Adiós – dijo yéndose al lado contrario al que Link se dirigiría, finalmente desapareciendo detrás de una de las enormes rocas.

El rubio suspiró – Quedamos solos tú y yo Epona… de nuevo… - dijo tomándola de nuevo – Vamos a casa – y le sonrió mientras se subía y arrancaba.

Din lo observaba irse, detrás de la piedra.

- Así es mejor para todos… muchacho… - dijo para sí y se dio media vuelta con una mirada de determinación en su rostro. Comenzó a caminar, cuando un viento acarició su rostro y el sonido de un cascabel se pudo escuchar. Din se detuvo de inmediato y en su rostro se dibujó molestia.

- ¿Qué haces aquí? – preguntó la pelirroja. Detrás de ella aquel espíritu de una chica que le había hablado al rubio el día anterior.

- ¿Así que aún puedes percibirme? – preguntó el espíritu. Sus rasgos se podían contemplar más fácilmente, su cabello era de un color verde manzana adornado a los lados con un par de enormes flores, sus ojos eran de un intenso y brillante color hade.

- Puedo reconocer el sonido de ese cascabel en cualquier lado… - respondió sin voltear a verla.

- ¿Te divertiste? – preguntó con ironía la peliverde. Una sonrisa macabra se dibujo en el rostro de Din.

- Las personas son muy interesantes y divertidas en efecto… pero ¿acaso se divirtieron ustedes causando ese derrumbe que casi mata a la niña? – preguntó devolviéndole la ironía.

- Sabes muy bien que no seriamos capaces de matarla ella es… - dijo el espíritu siendo interrumpida por la chica.

- Si, lo sé muy bien… Lo que no sé es que mierda quieres – agregó Din.

- La única manera de que regreses es que vayas con él, ¿sabes? – respondió empezando a enseriarse.

- No gracias… prefiero ir por mi cuenta – dijo la pelirroja, en su misma posición, de espaldas al espíritu.

- No estás en tus facultades para conocer el futuro, en ese cuerpo que tienes en este momento… lo sé, por qué yo misma lo creé para evitar que tu y Hyrule fueran destruidos… - dijo.

- ¿Esperas que te aplauda o algo? – dijo Din con sarcasmo.

- Solo trato de ayudarte hermanita… - respondió.

- ¡Cierra la puta boca, maldita hipócrita por tu culpa estoy en esta situación! – dijo volteándose e impresionantemente lanzando fuego de sus manos hacia donde estaba parada la peliverde. Al chocar el proyectil contra la piedra, la chica desapareció.

-Tus poderes te durarán muy poco, ahora que estás en un cuerpo humano y necesitas cuidarlo… además cuando las personas sepan quién eres serás un blanco fácil… tu cuerpo no fue hecho de la nada, lo hice con la esencia de tu poder… - se escuchó la voz de la peliverde que terminó desapareciendo.

Los ojos de Din se abrieron de una manera impresionante, impactada luego de escuchar aquellas palabras.


Cabalgaba finalmente de vuelta a su casa, que días más pesados esos últimos. Pero ya podría descansar un poco y prepararse para convertirse en caballero en algunos de los próximos días. Sin embargo esa chica no salía de su cabeza, a pesar de su actitud ella se había quedado aferrada en su mente.

- ¡Link! – hasta podía escucharla gritar su nombre.

- ¡Oye Link! – no… de hecho estaba escuchando su nombre. Volteó y vio una piedra yendo hacia su cara y escuchó a su yegua relinchar, antes de caer al suelo. Podía ver estrellas, estaba casi seguro.

- ¡Link! – gritó la chica pelirroja acercándose corriendo al muchacho caído - ¡¿Estás bien? – preguntó, sonaba extrañamente preocupada.

- Ah… si… si… - no estaba consiente completamente.

- Muy bien, entonces párate y arranquemos – dijo.

- ¿Qu… qué? – dijo mientras lagrimas salían de sus ojos.

- Vamos ¿eres un hombre o qué diablos? – preguntó alzándolo.

- Acepto tu oferta, necesito que me lleves a un par de lugares – dijo entusiasta.

- … - no tenía palabras, no sabía si por el golpe en su cabeza, o el hecho de que estaba completamente arrepentido de haberle ofrecido eso a la chica y de tener que soportar más tiempo con ella.

- Jejeje… Vamos, será divertido… equipo – dijo y le guiño el ojo.

Link suspiró de cansancio, recobrando su conciencia – De acuerdo sube a la yegua – respondió. Din sonrió y de un salto se subió, Link más atrás hizo lo mismo.

- Y… ¿a dónde quieres que te lleve? – preguntó, sin saber si podría soportar a esa chica más tiempo.


:D Está es mi Din, ruda y molesta, aún no han leído muchas cosas más que les tengo preparadas a Link y ella xD (Link sufrira mucho u_u sorry)

Nos leemos!