Aquí la continuación por fin :D Jo este es el capitulo mas extraño, loco y largo (por ahora) que he escrito en este fic xD Pero se centra en otros personajes que no son los principales, espero no les moleste.

Advertencia: /Flash Back/ - Esto es un Flash Back o recuerdo (xd creo que queda claro)

Agradecimientos especiales a: Giygas Shade por darme la inspiración para escribir este capi (que hasta hace unos tres días no tenía ni tres páginas) y hasta incluí un pequeño dialogo que me recordó una de nuestras conversaciones random xD espero la encuentres.


La escena impresionaba a toda la ciudadela, pero seguido a eso la llenaba de temor. A comienzos de esa noche el majestuoso castillo mostraba unas enormes y monstruosas llamaradas, iluminando el firmamento.

- ¡Apresúrense! ¡La reina ha llamado! – exclamó un soldado, sus ojos eran de un color caramelo intenso, casi parecían pertenecer a un gato. Su cabello negro como el carbón y su tez blanca. Movilizaba con gran destreza a las tropas, en las cuales destacaba una mujer de cabello oscuro, quizás la única mujer en aquel ejercito. Esta se acercó al hombre, igual de apresurada que los caballeros que se dirigían al castillo.

- ¿Qué demonios está pasando Alexander? – preguntó.

- No estoy muy seguro Ashei, pero según la reina hay un ladrón dentro del castillo – explicó el hombre mientras las tropas avanzaban.

La joven reaccionó como si conociera la respuesta – ¿Acaso será el ladrón de la ciudadela? – se preguntó a sí misma en voz alta.

- No creo que un ladrón común y corriente sea capaz de hacer semejante cosa – dijo señalando al castillo. La mujer levantó su mirada y observó como las llamas del tejado desparecían de un punto y aparecían en otro acompañadas por misteriosos resplandores.

- ¿Qué demonios está pasando aquí…? – dijo Ashei.


Capítulo 5: …?

Esa mañana, entre las calles vacías de la ciudadela, un anciano tempranero caminaba agitando una bolsa. El sonido de las rupías dentro de la bolsa se escuchaba por toda la calle, atrayendo, sin que el hombre supiese, oídos extraños y codiciosos. Entre las sombras de los callejones que apenas eran alumbras por la tenue luz del sol de aquellas horas, se hallaban escondidos dos individuos, como bestias esperando a su presa.

- Vaya viejo tempranero – susurró el más pequeño, por no decir diminuto. Era un Oocca de plumaje amarillo y ojos fucsia característicos de su raza, pero con un par de atributos que lo distinguían de cualquier otro. En primer lugar una enorme cicatriz que le recorría la parte superior de la cabeza, y un pañuelo rojo alrededor de su cuello.

- ¿Recuerdas el plan, cierto? – preguntó la figura más alta de los dos.

- Jijiji… claro que lo recuerdo, tus planes siempre son divertidos – dijo el Oocca sonriendo.

- Ahhh por fin podré pagarle a esa codiciosa Telma… ya no me saldrá más con aquella deuda – dijo el viejo que caminaba tranquilamente inconsciente de aquel par.

- Es hora de que entre a escena – dijo el Oocca comenzando a caminar – Me la vas a pagar…. Es la señal ¿no? – dijo deteniéndose por un momento. La persona asintió con la cabeza y el pequeño continuó con su camino. El viejo presa, se detuvo tras haber escuchado unos extraños pasos, mientras el Oocca se disponía a salir del callejón.

- ¿Hay alguien ahí? – preguntó el hombre detenido con temor. El pequeño disque-Cucco salió del callejón, mostrándose de espaldas.

El viejo suspiro de alivio, observando el amarillento ser de espaldas frente a él. Continuó caminado, algo molesto – Sólo era una estúpida Cucco – refunfuñó mientras continuaba.

- "Así es… viejo tonto acércate, es solo una Cucco" – pensó el pequeño. Y así fue, el hombre se acercó tranquilamente hasta llegar al cruce de la calle. Sin embargo se detuvo a verlo detalladamente, dudando que en verdad fuese lo que pretendía ser.

- "Mmmmm… así que eres del tipo detallista… jijiji entonces…" – dijo volteando rápidamente mostrándole su rostro sin expresión al hombre.

- ¡Santos cielos! ¿Qué demonios es esto? – exclamó este.

- ¿No le gusta mi cara… viejo? – preguntó el Oocca. El viejo se exaltó cayendo de espaldas de la impresión. En ese instante el segundo del equipo se paró detrás del hombre. Una sonrisa enorme y espeluznante se dibujó en su rostro mostrando los dientes y haciendo que resaltase el color de sus ojos – Me las va a pagar cara… - dijo dándole la señal a su compañero y en seguida su mano tomó la bolsa de dinero del viejo y lo saltó – Adiós vejete – dijo el amarillento ser que fue tomado por su camarada, el cual salió corriendo.

- Eh… ¡Alto! Ladrón – se levantó e intentó perseguir al ladrón.

- Eh vejete insistente… - dijo el Oocca viendo al hombre intentando alcanzarlos. Logró seguirlos hasta un callejón cercano, pero sin poder alcanzarlos.

- Guiro usa tu técnica de escape – dijo el ladrón dando vuelta entrando a un callejón cercano.

- ¡De acuerdo Xyra! – asintió el pequeño, rápidamente se coloco sobre su compañero y se torno de color blanco. Empezó a dar giros rápidamente produciendo un sonido similar al de una ventila y un ligero destello. En un abrir y cerrar de ojos los dos individuos habían desparecido.

- ¿Qué diablos…? – Preguntó el hombre viendo la escena vacía – Y… ahora ¿Cómo se supone que le pague? – dijo en un ataque de rabia.


¡Capítulo 5!: ¡Este es nuestro punto de vista, siéntense y lean! – exclamaron Xyra y Guiro muy alegres.

La pareja corría entre los tejados de las casas de aquel pueblo rápida y alegremente.

- JOOO… Todo salió como planeaste – exclamó el Oocca lleno de alegría. El rostro de su misteriosa compañía se reveló ante los pocos rayos de luz que se observaban en la mañana.

- ¡Jajaja Si! Pero todo fue gracias a ti – explicó. Su rostro era de tez blanca, sus ojos de color rojo, sus cabellos de un tono amarillo que resplandecía ante los rayos del sol. Con facciones tanto masculinas como femeninas, lo que hacía difícil definir su género. Llevaba sarcillo en la parte superior de la derecha de sus puntiagudas orejas y en bajo su ojo izquierdo un tatuaje con forma de tres gruesas pestañas de color gris. Llevaba puesto una ropa ajustada, propia de los ninjas de la tribu de la que descendía, dejando libre solo el área de su abdomen y gran parte de sus brazos. En la zona superior de su vestimenta, el material cambiaba a una tela de color hueso, que poseía en la parte trasera un símbolo que destacaba, un ojo con una lagrima, ambos de color rojo.

- Jejeje ¡Tienes razón! – dijo Guiro con una gran sonrisa en su rostro - ¿Y ahora que aremos con tanta pasta, camarada? – dijo con un acento de Español y frotando sus alas, la expresión de su cara era simplemente picara llegando a siniestra.

- Hmmm… - dijo Xyra – ¡HOY COMEREMOS! – exclamó saltando cual niño en navidad.

- ¡¿Enserio? ¡Joder, ya era hora! se me comenzaban a ver los huesos… - exclamó el Oocca.

-¿Qué tal si vamos a ese restaurante lujoso que abrieron en estos días? – preguntó dirigiéndose a dicho punto.


- Wooow – dijeron en unísono observando el nuevo y lujoso restaurante frente a ellos. Entraron maravillados observando maravillados, todo era extremadamente delicado, brillante y/o excéntrico. Miles de personas adineradas, bien vestidas y hasta estirados comían y parloteaban mientras bebían licor caro. Una mujer caminó junto a ellos, con la barbilla en alto y los ojos casi cerrados. El dúo se cruzó miradas y rieron ligeramente llamando la atención de la engreída mujer que los miró con desdén. Ambos levantaron la cabeza imitando a aquella mujer acercándose al recepcionista para pedir una mesa.

- Buenas – dijo Xyra con un tono engreído y de burla en su voz – Me gustaría pedirle humilde y elegante hombre una mesa para dos, por favor – dijo de la misma forma.

- Hmm… lo siento mucho, pero no creo que un par de callejeros como ustedes puedan pagar la exquisita comida que Le Chateu ofrece a la clientela… si desea puede cocinar ese pellejo de Cucco que tiene como mascota, y quizás alimentarse de ella - dijo acercándose a observar a Guiro, quien estaba a punto de salirse de sus casillas pero trataba de actuar como una mascota – Ugh! aunque creo que podría enfermar, es realmente espantosa – la gota que rebasó el vaso.

- ¿¡A QUIÉN LLAMAS ESPANTOSO! – gritó - ¿¡ALGUNA VEZ TE HAZ VISTO AL ESPEJO? – dijo bajándose del hombro de Xyra.

- ¿Qué es esto? ¿Algún truco callejero de ventriloquía barato? – preguntó.

- ¡TE DIRE LO QUE ES UN TRUCO BARATO! – dijo montándose en la cabeza del recepcionista tomando con sus patas el cabello del mismo y saliendo volando en el acto llevándoselo y revelando que era un peluquín.

- ¿¡Ah? – exclamó la multitud. El recepcionista estaba frío y avergonzado, justo antes de que estallara en rabia:

- ¡DESGRACIADA CUCCO! – exclamó indicando la hora de partida de la pareja cuando Xyra tomó a su emplumado amigo y corrió a la salida.

- ¡¿Qué haces? ¡Aún no acabo con él! – exclamó el eufórico Guiro.

- ¡Ya nos metiste en más problemas de los necesarios!– exclamó Xyra cubriéndose de nuevo la cara mientras corría fuera del restaurante.

- ¡Vuelvan delincuentes! – exclamó aquel hombre, corriendo tras de ellos eufórico y con sus mejillas rojas como un tomate. Sin embargo las risas de los alrededores lo forzaron a detenerse, observo a su alrededor, a todos aquellos que lo miraban burlescamente y riendo. Desde aquella mujer estirada, hasta uno de los camareros que le pasó por al lado. En un movimiento precipitado tomó la bandeja que este último llevaba en manos y se la colocó en la cabeza, intentando cubrir su vergonzosa calva.

Favorecidos por el alboroto, la pareja logró escabullirse tomando como atajo una de las calles menos transitadas de la ciudadela, deteniéndose finalmente en el punto en donde se sentían seguros.

- Ahh… creo que ya salimos de aquel alboroto… - dijo Guiro.

- No deberías estar tan feliz luego de que tu nos metiste en eso – dijo con molestia y dándole una imponente mirada. El Oocca se ruborizó ante aquella acusación tan seria. Para poder contestar tuvo que desviar la mirada.

- No fue mi culpa… ese tipo empezó – respondió el emplumado ser.

Xyra suspiró – También peleaste con el hombre del restaurante al que fuimos la última vez – agregó.

- ¡También fue culpa suya! El pensaba que yo era parte de su almuerzo – dijo molesto.

- ¡Jajajaja! – arrancó a reír la persona mayor de aquella pareja. El Oocca le dedicó una mirada de intriga mientras su risa seguía fluyendo – ¡Ese sin duda fue el más gracioso! ¿Recuerdas que te mordió la pata? – dijo entre carcajadas.

Guiro sonrió con alivio - ¡No me lo recuerdes! – y arrancó a reír - Pero este tenía un peluquín, ¡mira! – exclamó mostrándole.

-¿¡Guiro aun lo tienes! – preguntó Xyra.

El Oocca se lo colocó en la cabeza - ¿Quién es ese tal Guiro?... – dijo imitando la voz de aquel recepcionista - ¿Qué está viendo? No creo que alguien de la calle como usted sepa lo que es la buena apariencia, mire mi cabello perfecto y natural – dijo mientras caminaba como la mujer que vieron al entrar a dicho restaurante.

- Oh si señor…. Pero déjeme pulir mis rupías antes de dárselas, es de mal gusto dárselas así de sucias – dijo Xyra imitando también a aquel tipo de personas. Ambos se observaron por un segundo antes de echarse a reír como dementes.

El Oocca cogió un impulso y voló hasta el hombro de su amistad y un abrazo fraternal se dio.

- Lo siento Xyra – dijo arrepentido, obteniendo como respuesta una sonrisa cálida – Jeje… bueno aun tenemosh eza pashta que le robamosh a aquel vejete – le recordó con aquel acento disque español.

- Hmm… cierto… ¿pero a donde podemos ir a… - se preguntó Xyra deteniéndose de pronto.

- ¿Xy…? – dijo su emplumado amigo observándole la el rostro, y en su otro hombro una espada que amenazaba con cortarlos.

- Si no te importa, tomaré aquello como una confesión – dijo la persona detrás de aquella pareja – ojos rojos y acompañado por un ave peculiar… creo que la descripción del supuesto ladrón inatrapable de la ciudadela concuerda perfectamente – habló una voz femenina bastante firme con sus argumentos.

Xyra sonrió – Pero olvidas la parte de inatrapable – respondió dándose vuelta rápidamente y protegiéndose con una pequeña Katana que llevaba escondida y antes de voltearse a ver a su oponente se cubrió el rostro de la misma manera que antes. La mujer soldado reaccionó con impresión.

-¡Ashei! – exclamó un hombre de pronto. La pareja aprovechó para dar un salto hacia atrás.

- ¡Guiro! – exclamó Xyra en seguida y en ese mismo instante el Oocca comenzó a girar despareciéndolos a ambos en el segundo en que Ashei intentó atacarlos.

La impresión la dejo aturdida por haber desaparecido ante ella, pero sobre todo por ver el tipo de animal que poseía.

- ¡Oye Ashei! – dijo un joven de lentes que se acercaba junto con un soldado – ¿Ah? ¿Qué pasa? – preguntó el muchacho.

- ¿Un Oocca…? – susurró impresionada la chica.

- ¿Qué cosa? – insistió el joven de gafas.

- Idiota… - le dijo fríamente mientras colocaba su espada de vuela a su funda.

- ¿Pero qué hice? – Preguntó el muchacho viendo a la chica marcharse – Oh… ¡oye Ashei! –


La pareja de ladrones corría por los tejados nuevamente riendo cuales niños.

- ¿Viste su cara? – preguntó Xyra entre carcajadas.

- Jajajaja ¡pensé que le daría un infarto! – exclamó Guiro.

- Ahh… lo único es que ahora nos van a estar buscando – agregó la figura mayor de la pareja, con algo de decepción.

- Hmmm…. ¡Y no vamos a poder comer! – dijo el Oocca como si fuese el fin del mundo.

- Hmmm… yo creo que hay un bar cerca de aquí… y no mucha gente lo frecuenta… - le explicó a su emplumado compañero.

- ¿Y venden comida? – preguntó Guiro con cara de pollito recién nacido y tierno.

- Eh si… - respondió extrañado ante la pregunta.

- ¡VAAAAAMOOOOOOOOOOOSSSSS AAAAAAAAAL BAAAAAAAAAAAAAAAAARR! – dijo cual grito de guerra, hasta se podían oír los gritos de un ejército de soldados de fondo.

- ¡OH SI! – Exclamó Xyra junto con su compañero. Tomaron aquel manto oscuro que guardaban para ocasiones de esa naturaleza, en las que tuviesen que ocultarse. Y así sin más preámbulos se dirigieron a aquel bar.


Parados frente a la entrada de aquel bar, observándola fijamente se encontraba la pareja, cubiertos por aquel manto.

- Trata de que no te vean, ¿de acuerdo? – dijo Xyra a su compañero oculto bajo el mando.

- ¡Si mi comandante! – Susurró el Oocca.

Traspasaron la puerta lentamente, temerosos de encontrarse con alguna autoridad en el interior. No había moros en la costa.

- Hmm… Louise tenemos clientes – dijo Telma bajando a su gata del mostrador – Buenos días, ¿en qué puedo servirle? –

Xyra aclaró su garganta, tratando de simular una voz distinta a la suya – Bueno nos gustaría… -

- Me idiota… - susurró Guiro desde su escondite.

- ME gustaría comer algo, ¿tiene algún menú especial hoy? – preguntó alegremente.

La dueña del bar mostró una sonrisa que le recorría casi toda la cara – ¡Toma asiento por favor! – dijo literalmente arrastrando a la persona hasta una de las mesas y haciéndole sentar.

- Espera aquí por favor – dijo.

- Ah… es muy amable señorita… - dijo Xyra sonriéndole.

- Ahhhh ¡SEÑORITA! – Dijo colocándose las manos alrededor de la cara y sonrojándose – Eres muy lindo… linda… bueno ya vuelvo – le aclaró.

La gata se les acercó curiosa, observando al punto en donde Guiro se hallaba escondido. Su rostro parecía el de un depredador esperando por cazar a su presa. El Oocca comenzaba a sudar frío, no había duda alguna de que ese gato sabía que él se escondía bajo el manto de su compañía. Si había algo que detestaba aquel Oocca eran otros animales, ya que siempre por su tamaño lo veían como presa.

Telma volvió rápidamente con la comida – Sshh Louise no molestes a los clientes – dijo espantando a la gata – Aquí tienes dulzura – dijo la mujer, colocó un plato con sopa y un vaso con jugo – Caldo de Kagarok y jugo de manzana– dijo, luego colocó un plato con papas al vapor y salmón – Este lo llamo Amistad GoronZora – le explicó guiñándole el ojo y por ultimo colocó un plato con un enorme pastel de chocolate – Y este, tiene un nombre especial Pastel a la Louise – agregó con mucha alegría.

Los ojos de la pareja se iluminaron – Disculpe, todo se ve delicioso, me gustaría pedir otra porción de lo mismo – dijo Xyra.

- ¡OH POR LAS DIOSAS! – Exclamó la dueña del bar – En seguida – dijo muy contenta. En solo cuestión de minutos la mujer volvió con un plato extra de exactamente lo mismo – Que tenga buen provecho – agregó al terminar de colocar la comida. En ese momento alguien entro por la puerta, la pareja se exaltó un poco al oír el sonido de las bisagras rechinando, temían ser descubiertos de nuevo. Sin embargo al voltear observaron que no era más que otra pareja común y corriente. Una chica de piel morena y cabello rojizo junto a un joven rubio. Ambos suspiraron con alivio.

- ¡Link! ¡Bienvenido! – exclamó la mujer dirigiéndose rápidamente a los recién llegados.

- Guiro… aprovecha este momento y sal a comer – susurró la persona cubierta por el manto a su emplumado amigo. El Oocca emergió de las entrañas de aquella vestimenta.

- Ahh… que calor hacía ahí adentro… - dijo al salir.

- Tienes razón… creo que no me hará daño quitármela por un rato – explicó Xyra destapándose la cara.

- ¡A COMER! – exclamó Guiro en un arranque de alegría.

- Shh… baja la voz – dijo su compañía. Ambos voltearon a ver al trío del bar, la chica estaba ordenando mientras el rubio la miraba algo asustado y la dueña del bar tomaba su orden – Ah… que rayos… ¡A COMER! – exclamó igual que su compañero y de un segundo a otro comenzaron a devorar todo lo que había dentro de los platos, sin duda quedarían en ridículo por comer de esa manera tan desaforada. Se detuvieron a ver a los demás del bar, y quedaron como decentes ante la chica de la otra mesa, que de un segundo a otro había comido tres platos. Todos en el bar estaban impresionados ante este acto, los ladrones cruzaron sus miradas y soltaron una pequeña risa antes de continuar ingiriendo.

- Uhh… suspiraron en unísono al terminar de comer.

– Quiero casarme con esa mujer – dijo Guiro acostado en la mesa con una enorme barriga.

- Jajaja… no creo que seas su tipo… - dijo Xyra en tono de burla recostado sobre el espaldar de la silla.

- No tengo fuerzas para peleártelo… - agregó el Oocca. Gracias a la llenura que sentían no lograron darse cuenta de que alguien entraba por la puerta, o si se dieron cuenta simplemente no les pareció importante revisar quien era.

Sin embargo los oídos de Xyra retumbaron cuando escucharon:

- Estoy en una cita con Ashei… - dijo la voz de un hombre.

El mayor de los ladrones se estremeció y dirigió su mirada a la chica apartándose del hombre. Sus ojos se abrieron de una manera impresionante, eran "las autoridades" que tanto temía encontrarse y justo en ese mismo lugar, que jugarreta del destino. Xyra se sentó rápidamente y se dirigió a su amigo que parecía estar sedado – Guiro – dijo moviéndolo.

- Ehhhhh….- dijo el Oocca sin reaccionar.

- ¡Cucco deshuesada! – le exclamó haciéndolo reaccionar.

- ¡¿A QUIEN LE LLAMAS…. – exclamó Guiro, pero su boca fue tapada por la mano de su compañía.

- Mira – dijo Xyra señalando a Ashei. El Oocca se estremeció al verla – e...e…esa es… - dijo nervioso el mismo.

- Si… hay que pagar rápido e irnos… - dijo cubriéndose con el manto – prepárate para en cualquier momento desaparecer… pero no dejes que te vea, ¿de acuerdo? – dijo pidiéndole que se metiera de nuevo en el manto y así efectivamente lo hizo. Pero antes de realizar retirarse escucharon algo interesante.

- … los rubíes – dijo un chico en el fondo del bar seguido por una historia que le dio mucho interés a Xyra en la que mencionaban que estos eran muy valiosos.

- Eso explica el valor que le dio la reina a esas piedras cuando se las entregamos – dijo Ashei luego de la explicación de aquel muchacho. Las palabras impactaron a Xyra y Guiro de una manera impresionante, haciendo que una sonrisa se les dibujara en el rostro.

- Si, pero no explica cómo una cantidad así pudo llegar a una altura de la que pudiesen caer e impactar en Hyrule – agregó el mismo muchacho que había dado la explicación, eso solo alimento la sonrisa de la pareja ladrona.

- Es hora… vámonos – le indico a Guiro, quien se oculto bajo el manto. Xyra se levantó de la mesa, cargando la bolsa de rupías. Se acercó a la barra siguiendo a la dueña del bar.

- ¿Cuánto es? – preguntó, al borde de los nervios por que fueran capturados.

- Son 40 rupías cariño – dijo la mujer.

Xyra extendió la mano entregándole el dinero a Telma, y en el momento que las rupías fueron recibidas el mal trato del destino lo visitó. El manto con el que se cubrían se deslizó un poco y descubrió a Guiro. Pero antes de poder arreglarse y salir de ahí, un chico con gafas se dirigió a ellos.

- ¡NO PUEDE SER! – Exclamó este levantándose de golpe- ¡Eso que tiene ahí es un Oocca! – la Xyra volteo rápidamente a verlo por instinto y para su mala suerte su capucha cayó revelando la parte superior de su rostro y a Guiro por completo.

Ashei lo vio recordando el anterior encuentro y rápidamente se levantó y desenfundó su espada dispuesta a atacar a atacar a la pareja, pero fueron mucho más rápidos y Xyra saltó hacia atrás obteniendo una oportunidad de salir velozmente por la puerta del bar. La pelinegra se apresuró y corrió a la puerta, sin embargo en ese segundo Guiro utilizó su habilidad especial, haciéndolos desaparecer antes de que siquiera la chica atravesara la puerta.

- ¡Demonios! – exclamó Ashei saliendo, revisó rápidamente los alrededores buscándolos– Escapó de nuevo… - dijo frustrada.

La pareja ya se hallaba corriendo por los tejados, a una velocidad increíble, mientras se deshacían del manto. Estaban en una racha de alegría, a pesar de haber sido descubiertos, habían comido y ahora tenían un objetivo en mente.

- ¿Esos rubíes serán los mismos que... – preguntó Guiro.

- No hay duda alguna, si esos soldados estaban discutiendo sobre eso no hay duda – le explicó con mucho entusiasmo y alegría.

- ¡OH POR LAS DIOSAS! ¡Con esos rubíes seríamos de las personas más ricas de la ciudadela! – exclamó el Oocca.

- ¡SIN DUDA ALGUNA GUIRO! – exclamó su compañía.

- ¡Y comeríamos todos los días! – Exclamó el emplumado muy alegre – Y solo tenemos que robarle – dijo y de pronto su entusiasmo se bajó completamente – a… la… reina… - dijo deteniéndose.

- ¿Ah? ¿Guiro? – preguntó Xyra deteniéndose.

- ¿Cómo vamos a robarle a la reina? – preguntó preocupado el Oocca.

- Pues tenemos el arma secreta… - le respondió sonriéndole y luego le guiñó el ojo con fuerza y levantó la mano señalándolo – Usaremos tu habilidad –

- ¡¿Qué? ¡¿Te has vuelto demente? – Le preguntó – ¡No puedo transportarnos a un lugar en donde no haya estado antes! Digo me conozco esto techos de memoria porque siempre los recorremos, pero nunca he estado en ese castillo – le explicó.

- ¡Si estuviste! – le dijo su acompañante.

- ¿Ah? –

- ¿Recuerdas? Antes de que nos mudáramos a Kakariko – le dijo.

/Flash Back/

Un ser de corta edad corría bajo la lluvia, persiguiendo a una pequeña ave. Esta era muy peculiar, ya que cualquiera diría que era una cabecita flotante con dos pequeñas alas. Aquel pequeño niño, o niña, la perseguía con desesperación.

- Espera… Guido… No debes ir para allá – dijo acercándose a la entrada de un enorme castillo. Un par de guardias se le acercaron deteniendo su camino.

- Lo siento pero no se te permite continuar – dijeron bloqueándole la entrada.

- Pe… pero… mi hermanito... ¡mi hermanito esta allá! – exclamó.

- Pipipipi…. – decía la pequeña cabeza flotante volando alegremente – ¡Xyla atrápame! – dijo sonrientemente mientras atravesaba el techo de la entrada y llegaba a los jardines.

/Fin del Flash Back/

- Ohhh, no recordaba eso… - dijo y le entró algo de melancolía – pero no sé si pueda… ¿acaso estará bien robarle a la Reina? Ella fue quien nos ayudó ese día… - le aclaró.

Xyra bajó la mirada y luego la desvió – Ella es millonaria… no necesita esos rubíes te lo aseguro – dijo aclarándole su decisión.

Guiro asintió con la cabeza - ¡Vamos entonces, lo intentare! – exclamó con su alegría de vuelta.

Xyra le sonrió – ¡De acuerdo! – le exclamó volteando. El Oocca empezó a girar rápidamente, emitiendo un resplandor de nuevo y haciéndolos desaparecer en un segundo.


En un abrir y cerrar de ojos se encontraban en los jardines del castillo cercanos a la entrada.

- ¡Wooooaaa! – exclamó Guiro estremecido ante la belleza del lugar – Es tal y como lo recuerdo – agregó.

- Es realmente hermoso – agregó su compañía contemplando el lugar – pero dudo que la reina guardase los rubíes en el jardín – explicó.

El Oocca continuaba observando el lugar, obteniendo recuerdos a medida que la tarde caía y tornaba el cielo en una combinación de tonos azules oscuros y naranjas. De pronto observó al fondo de aquel jardín algo muy curioso. Una dama vestida de azul y de cabellos largos, pero por alguna razón no sintió temor. La mujer parecía llamarlos y luego corrió.

- ¡Espere! – exclamó Guiro arrancando a correr tras de ella.

- Oh… ¿Oye Guiro a dónde vas?- dijo corriendo tras su compañero hasta una pared donde había un cruce, cuando escuchó el portón de entrada al castillo abrirse. Su emplumado compañero seguía persiguiendo algo y no podía quedarse a ver quien estaba por entrar.

- ¡Guiiroo detente! – insistió pero este no parecía escucharlo. El Oocca seguía intrigado por la dama, siguiéndola hasta llegar a una parte interna de los jardines, en donde se detuvo y apunto a una ventana alta, antes de desaparecer.

Xyra apareció detrás de él, con algo de cansancio luego de perseguirlo - ¿Guiro qué te pasa? –

- Esa ventana – le respondió.

- ¿Eh? –

- Una Diosa se me presentó y me dijo que entráramos por esa ventana – respondió.

- ¿Una Diosa?... ¿de qué hablas? – preguntó su compañía con intriga.

- Estoy seguro de que ahí están los rubíes – agregó el pequeño emplumado. Xyra lo miró extrañado y dudoso, pero siempre había podido confiar en la palabra de su emplumado amigo y el no era el tipo de seres que inventara ese tipo de cosas en ese tipo de situaciones.

- Mmm… bueno echémosle un vistazo – dijo Xyra, tomando a Guiro y saltando hasta la ventana. Observó a través de esta y logró ver en un altar un saco lleno de los que el Oocca había prometido, rubíes.

- ¡Jejeje te lo dije! – exclamó Guiro con mucho entusiasmo.

- ¡Pero qué poderes tan raros tienes! – le dijo. Se cubrió el rostro y se adentró en la habitación a través de la ventana.

- Apresúrate y toma el saco – dijo Guiro escuchando unos pasos en el pasillo.

- Voy – dijo colocándoselo en la espalda, cuando casi cae para atrás.

- ¿Estás bien? – preguntó el Oocca.

- Argh… es un poco más pesado de lo que pensé – explicó Xyra haciendo fuerza.

El sonido de la puerta de aquella habitación abriéndose los estremeció.

- Pasa adelante – dijo la voz delicada de una dama.

Y ahí fue donde ambas versiones de la historia colisionaron.

- ¡Oye tú detente ahí! – exclamó la pelirroja.

- ¡Corre Xyra al techo! – exclamó el Oocca.

Pero ahí solo empezaban los problemas, para todos.


Espero les haya gustado, iba a ser más largo, pero me parecío que se vería exagerado, asi que lo acorté (ya tengo medio capitulo 6 escrito). De nuevo probe la narración al estilo Baccano, diganme si quedó bien o si hubo algun problema.

Nos leemos!