11º capítulo: Las habilidades de Shadow: Chaos Control.
Al día siguiente, el grupo empezó a recoger el campamento para emprender el viaje. Al parecer, Shadow estaba empeñado en buscar y encontrar cuanto antes otra Chaos Emerald. Silver se preguntaba si realmente eran tan poderosas como decía el erizo negro o simplemente eran exageraciones de un fantasioso ¿Exageraciones? Quizás estaba en lo cierto. Después de contemplar lo que aquella gema había hecho con Blaze, podría ser que no fueran cuentos infantiles. Y no hay que olvidarse de las turbulencias sufridas con el Windbreaker. Ah, y esas especies de flechas doradas que Shadow había invocado con la esmeralda. Silver ya no sabía qué creer. Pero lo que más le inquietaba era su roll en aquella especie de "misión". No entendía por qué él, un simple erizo ciudadano con sus alegrías y preocupaciones típicas de un adolescente, estaba peleando y escapando de una panda de locos de manicomio. Sólo tenía catorce años…
Blaze se encontraba ya en su asiento correspondiente. Mantenía los ojos cerrados, como si estuviese dormitando. Pero el plateado sabía que estaba tensa y nerviosa. Sus sospechas ya se habían confirmado la noche anterior. Su acrofobia era también la causante de que las Alas de Fénix no se llegasen a materializar.
Mach estaba realmente entretenido comprobando el estado de los motores de su apreciada avioneta. A pesar de lo que había contemplado ayer en cuanto a la pelea de Shadow y Red, el zorro mostraba ahora una sonrisa de felicidad e inocencia. Muy sutilmente, Silver era capaz de escuchar a ratos, trozos de la melodía que canturreaba ¿Sería que todavía no sabía dónde se había metido? ¿O simplemente era de esas personas súper positivas que afrontan situaciones traumáticas con su gran humor? Quién sabe…Aún había tiempo para conocerlo del todo.
Por último, Shadow reposaba, sentado y con las piernas cruzadas, en las alas del Windbreaker. Había recuperado la Chaos Emerald dorada y ahora descansaba con ambas en las manos. A cada rato, les echaba un vistazo rápido, como si temiera que se escaparan de un momento a otro. Silver frunció el ceño pero logró caminar hacia él y mirarlo desde el suelo. Él sería la persona indicada para hacerle más fuerte, aunque le doliese en el alma…y aunque no confiase del todo en él.
-Shadow- pronunció rudamente. Shadow desvió su atención de las Emeralds y volteó su cabeza, lentamente, hacia Silver- ¿Cómo hiciste eso?
Hizo una mueca con la boca y tardó un segundo en contestar
-¿Hacer qué?
-¿Cómo controlaste toda esa energía en tu pelea con Red?- a la vez, señaló las gemas brillantes.
Shadow abrió mucho los ojos y sonrió
-¿Te refieres al Chaos Spear?
-Sí- asintió con la testa.
Shadow hizo más pronunciada su sonrisa, enseñando los dientes. Se dobló sobre sí mismo y estalló en una carcajada tan sonora que sobresaltó tanto a Blaze como a Mach.
-Eh ¿Y esas alegrías, tan temprano?- bromeó el zorro mecánico.
-Vaya, vaya. Qué valiente estás hecho- dijo con varias risotadas por el medio- Aunque, me temo que todavía no estás preparado para saberlo. Te avisaré cuando hayas madurado.
Una oleada de ira brotó en el fondo de su alma.
-¿Insinúas que soy un inmaduro?
-Eso es lo que he dicho ¿no?
El erizo apretó los labios y los puños en un intento de evitar una confrontación entre él y Shadow. La verdad era que Silver nunca se atrevería a atacar al rojinegro. Su habilidad y fuerza eran mucho más elevadas que las suyas por razones más que evidentes. Sin embargo, confesaba que había momentos en los que Shadow sacaba más que de quicio al plata. No le vendría nada mal una lección.
Con esos pensamientos, Silver se relajó y levitó hasta su asiento correspondiente en el Windbreaker. Detrás de él, una mano apretó su hombro. A continuación, la cabeza de Blaze se asomó por un lado del respaldo del asiento de Silver.
-¿Qué planeas, "pelo pincho"?- le interrogó.
-Creo que la única manera de hacerme fuerte es…utilizando el poder de las Chaos Emeralds- se sinceró. El erizo se frotó la nuca, no muy convencido de habérselo dicho.
Hubo un rato de silencio en el que parecía que ambos individuos se mantenían inmóviles. La felina no se movió ni un centímetro de su posición, y Silver todavía se encontraba en la misma posición tensa.
-¿Y bien?- se atrevió a pronunciar, dirigiendo unos milímetros escasos su mirada hacia su compañera.
-¿Y bien, qué?
-Que qué piensas.
-¿Qué pienso?- Blaze se echó para atrás- Pues pienso que puede ser buena idea pero…- se quedó callada.
-¿Pero?
Hubo otro silencio sepulcral en donde sólo se escuchaba a Mach tarareando su canción, la cual nadie parecía conocerla.
-Pero…- suspiró- Nada, paranoias mías. Además, eres mayorcito para tomar tus propias decisiones.
Silver gruñó y se cruzó de brazos a la vez que se dejaba hundir sobre su asiento. Otras personas no opinaban lo mismo. Pero ¿a qué podía referirse Shadow a que todavía no estaba preparado para saber el secreto del Chaos Spear? Cerró los ojos y dejó que su mente fluyera, libre, en su cabeza.
-¡Ah!- el grito espontáneo provocó que Silver despertara de su sueño de vigilia.
El plateado gruñó, bastante molesto por la interrupción de su momento de calma, y buscó al responsable del susodicho grito pero descubrirlo no sirvió para tranquilizarse, sino para ponerse aún más nervioso. Sin duda, Shadow era peor que una astilla en la lengua. El erizo negro estaba de pie, Emeralds en mano y mirando hacia el cielo, aparentemente con la mirada perdida. Las joyas místicas brillaban fúlgidamente, lanzando haces de luz que se reflejaban en el metal impecable del avión. Silver sospechó que aquel grito tenía que ver con alguna de esas piedras raras.
-Shadow ¿qué ocurre?- saltó Blaze, asomándose fuera del avión.
-Ya está…la he detectado…- dijo, susurrantemente- La tercera Chaos Emerald.
El erizo blanquecino abandonó su enfado y atrajo el nerviosismo y la impaciencia. Otra de ésas. Quizás si la conseguía recuperar antes que Shadow podría descubrir de alguna manera cómo realizar un ataque como el del animal oscuro. Debía ser más fuerte ¿por qué no le dejaban?
-¿Dónde está?- interrogó.
-¿Conoces Cristal Lake?- Silver negó con la cabeza- Hacia el sur, no muy lejos de aquí, hay un bosque con un lago enorme. El más grande de Mobius. Hay muchas leyendas alrededor de ese lago, oh sí. Unos dicen que, en realidad, ese lago no existe. Otros, que está oculto y que en lo más profundo de sus aguas habita una criatura de belleza descomunal.
-¿Y tú has visto Cristal Lake?- el telequinético se cruzó de brazos. Detrás, Blaze apoyó el mentón en su antebrazo.
-Sólo llegué a ver el bosque. Nunca tuve necesidad de encontrar el lago.
Entonces, con estas palabras, un interruptor se accionó en el cerebro de Silver.
-¿No era que te interesaban las leyendas, eh?- desde tierra, Mach levantó la vista- Me parece extraño que a un tipo que le van esas cosas no le interesase encontrar Cristal Lake.
Shadow no contestó a eso. Permaneció con su típico semblante serio y siniestro, mirando fijamente al erizo psíquico. A Silver le amedrentó esa carencia de reacción pero no dijo ni se movió nada. Se quedó inmóvil, con una sonrisa pícara en sus labios. Intentaba ocultar su intimidación y deseaba que Shadow no fuera tan poderoso como para sentir la velocidad de sus latidos. No obstante, el erizo negro acabó abandonando lo misterioso de su rostro y esbozó una sonrisa más "malvada" que la del plateado. A continuación, se volteó y le dio la espalda. Silver se quedó mudo. Nunca sabría lo que pasaba por la mente del animal oscuro. Shadow era demasiado complejo. Apoyando una mano en el lado izquierdo de su pecho, Silver agradeció a su órgano bombeante que se relajase.
-Bueno pues ¡a qué esperamos!- saltó Mach, rompiendo el hielo- ¡Si negrín ya sabe dónde hay una "Cosa" Emerald pues vayamos a por ella!- el vivaz zorro brincó hasta situarse en su sitio dentro del Windbreaker.
Nadie quiso responder, pero Mach tampoco lo esperaba. Sin embargo, Silver se estaba aguantando la risa por el sorpresivo mote del cánido a Shadow. "Negrín", muy ingenioso, la verdad.
Silver iba apoyado sobre un brazo, con los ojos mediocerrados y respirando lentamente, síntomas claros de lo que se llama "aburrimiento". Llevaban más de dos horas en ese avión ¿quién fue el que dijo que Cristal Lake no estaba muy lejos? Ah, sí, Shadow, quién si no. Hizo una mueca extraña con la boca y giró los ojos, resignándose a pasar, al menos, treinta minutos más en ese vehículo. Abrió la boca descaradamente y exhaló un bostezo muy sonoro que sólo logró adormecerle más de lo que estaba.
Saboreando su propia saliva, Silver cambió de postura y dedicó un segundo a echar un vistazo a Blaze. La gata se encontraba ladeada, cerrando fuertemente los ojos. Sus labios temblaban frenéticamente y unos rastros de lágrimas brillaban en sus mejillas. El erizo maldijo por no poder ayudarla de ninguna manera. Aquel miedo tenía que superarlo sola…
-Allí, Mach, aterriza en ese claro. Justo a la entrada del bosque- Shadow, desde las alas, observaba el paisaje y, para alegría de Silver, al parecer ya había encontrado el lugar donde supuestamente se hallaba el lago legendario.
-OK, amigo, lo que usted diga- respondió el zorro adulto ante la orden.
Bajo los pies del telequinético, el Windbreaker comenzó a descender lentamente. Y desde detrás, un suspiro salió de lo más profundo de Blaze. Silver supuso que agradecía el aterrizar.
La toma de tierra fue limpia y tranquila. Por una parte, el Windbreaker tenía mucho que ver ya que ese avioncito era una estupenda y perfecta máquina de vuelo. Un águila tendría mucho que envidiar a ese dragón rojo metálico. Y lo más divertido del asunto es que Mach lo sabía y presumía de ello, tal y cómo hacía en ese justo momento, danzando alrededor de su preciado juguetito. La verdad es que aceptaba esa actitud en el zorro. Si tienes algo bueno ¿por qué no fardar de ello? Al menos, para demostrar que no todo lo tuyo es algo vulgar…
Silver bajó del vehículo y justo después de apoyar los pies en la hierba, ayudó a salir a su compañera felina. Se le encogió el estómago al verla otra vez pálida, con los ojos vidriosos y temblando frenéticamente. Al saltar del avión, Silver tuvo que echar mano de su telequinesia para evitar que Blaze se llevase un buen golpe con el suelo. Sosteniéndola por la cintura, el blanquecino le pregunto:
-¿Estás bien?
La gata se aferró lo más fuerte que pudo a sus brazos, como si creyese que caía a un abismo negro del que no había escapatoria. Le costó lo suyo responder.
-Sí, Silver. Pronto me recuperaré.
-¿Estás segura?
Ante esa cuestión, ella se zafó bruscamente de Silver y le dio la espalda.
-¡Si te digo que sí es que sí!- exclamó, pero en realidad no había ningún atisbo de furia ni enfado en su voz.
Silver sonrió y se dio por enterado. A continuación dirigió su mirada a los dos individuos (Mach y Shadow, obviamente) que estaban observando con profunda atención la entrada al bosque. El plata frunció el ceño y comenzó a acercarse.
-Menuda extensión de bosque ¿y seguro que podremos encontrar esa Chaos Emerald?- escuchó preguntar a Mach. Era una buena pregunta.
-Las Chaos Emeralds se atraen entre ellas. Si estamos cerca de una, pronto lo sabremos- respondió Shadow, con disimulada alegría.
Mientras el erizo psíquico caminaba, un pensamiento le vino a la mente. Shadow sabía muchísimo sobre esas esmeraldas. La prueba lógica de eso estaba en la historia que les contó a él y a Blaze no hace mucho. Shadow había mencionado que tenía conocimiento de aquello gracias a documentos y cosas así. Podía ser cierto pero también podía estar ocultando algo…
-¿Blaze?- decidió consultarlo con la felina. Ella se aproximó rápidamente hasta llegar a su lado en cuanto oyó su nombre- Shadow sabe mucho sobre las Chaos Emeralds ¿no?
Blaze se encogió de hombros y dijo:
-Bueno, le gusta la arqueología y saber de objetos místicos. Es normal que sepa cosas de las Chaos Emeralds.
-¿Ahora le defiendes?- le reprochó con un extraño ardor en el estómago.
Blaze arqueó las cejas. No había entendido esa acusación. Silver sólo suspiró y siguió hablando.
-¿Confías en él?
-Mmmm, no del todo pero…- la gata lavanda agachó la testa y dio una pequeña patada al aire- él me salvó de la caída, en Alpha City ¿no es así?
Un golpe de emociones en el pecho desanimó completamente a Silver. Últimamente una oleada de sensaciones negativas le sorprendía en su interior en cuanto Blaze nombraba a Shadow. Sin embargo, desconocía por completo los motivos.
-Ya…eh, sí, él te salvó. Fue muy raro porque ambos estabais en el aire pero Shadow desapareció de repente, de manera literal, y reapareció en el suelo contigo.
-Ah, así que así fue…- susurró- La verdad es que Shadow es muy sospechoso. Apuesto a que esa acción de…teletransporte la realizó gracias a las Chaos Emeralds que tenía consigo. Y además, seguro que fue la misma habilidad que usó para llevarnos a la pradera desde la plaza principal de Alpha City.
Es cierto, aquello coincidía. Silver aún recordaba cómo veía a Blaze caer y esfumarse con Shadow ante sus ojos. Aquella habilidad…
-Chaos Control…- musitó el telequinético.
-¿Cómo?
-Chaos Control. Esa fue la frase que pronunció cuando me transportó a la pradera, contigo ¿Se llamará así ese movimiento?- ambos, tanto Silver como Blaze se quedaron pensando- A saber cuánto poder tienen en realidad esas esmeraldas- el erizo frunció el entrecejo y, con actitud decisiva, ascendió una palma de una mano hasta sus ojos dorados.
-Esa mirada…Estás pensando algo.
Silver rió para sus adentros. Ay, tantos años con Blaze…Le conocía mejor que su propia madre y quizás hasta le tenía más aprecio ¿qué sería del pobre Silver sin su princesa Blaze?
-Blaze, tengo que aprender a usar el Chaos Control.
Y con esa propuesta, Silver comenzó a caminar hacia la entrada del bosque que, según leyendas, guardaba Cristal Lake. Por delante iban Shadow y Mach. Y cubriéndole la espalda y su propio corazón, Blaze the Cat ¿Qué tipo de sentimientos estaba cosechando hacia ella?
Esta vez sí que me demoré, lo sé. Pero los exámenes me absorbieron por completo, a eso, sumarle la escasa inspiración que arde dentro de mí. Imaginaos lo dificultoso que fue terminar este cap. Pero bueno, año nuevo vida nueva o en este caso cap. nuevo, jaja. Espero que vuestro 2010 fuese excelente y que este 2011 sea muchísimo mejor. Paso inmediatamente a los agradecimientos pero antes...¡FELIZ AÑO NUEVOOOO!
Bloom Blaze the Cat del Fuego: Muchas gracias, amiga. Jaja, sí que me dio bastante pena hacer morir a la madre de Blaze. Pero creo que era un buen punto para explicar el miedo a las alturas de esta gata peculiar ¿no crees? En fin, muchísimas gracias por tu review e intentaré actualizar más a menudo ¡Feliz Año!
Tifón the Hedgehog: Muchas gracias, Tifón. Sí, jaja, era por su miedo a las alturas por lo que Blaze estaba tan asustada y enferma. Esperemos que mejore eso ¿no? Mach está, básicamente, enamorado de su avión. Y dudo que logre separarse de él ¡Feliz Año!
The Princess Blaze the Cat: Muchas gracias, The Princess. Sí, debe de ser muy doloroso verte apartada de alguien tan cercano como una madre a una edad muy temprana...¡Lo mismo digo! ¡Ojalá mi amigo fuese como Silver, que sólo sabe meterse conmigo cada segundo de mi existencia! Dile a Manuel de parte de tu amiga Wings que se comporte como él, jajajajaja, que te lo mereces. Y en cuanto a lo del fic, te recomiendo pasarlo a Word y publicarlo aquí. Seré la primera en poner review ¡Feliz Año!
Master the Hedgehog: Muchas gracias, gran amigo ¿De verdad te recordó ese cap. a tu fic (el cual espero con ansias)? Pues que raro, jaja. Bueno, muchas gracias, además, por comprender mi demora. Estuve super estresada con los estudios y aún ahora no me encuentro muy bien. Pero supongo que el escribir y dibujar me relaja. Y a ver si regreso poco a poco a la red y a Fanfiction ¡Y me alegro que Ray no esté por aquí! ¡Porque si no llamaba a Shadow para que le diese una buena tunda, como hizo con Red! Jajaja, besos, Master ¡Feliz Año!
Pues esto es todo. Espero que perdonéis mi tardía actualización y, aunque siempre digo lo mismo, intentaré no tardar tanto. En fin, aún me queda una semanita de vacas y pienso aprovecharla al máximo con mis amigos y con mi familia. Besos y abrazos a todos.
Wings-Dragon
