12º capítulo: El examen, encontremos la Emerald.

La entrada al bosque la iniciaban simplemente unos pocos árboles abandonados a los que se les había asignado la misión de vigilarla con sus delgadas y largas ramas provistas de pequeñas hojitas verdes brillantes. Silver, andando con paso lento y elegante, las miró desde el suelo con la boca ligeramente abierta. En ese momento, una brisa de viento se coló en aquel lugar y meció las débiles gemitas esmeraldas en sus brazos. El erizo bajó la cabeza y apenas sintió como se balanceaban sus púas de la frente en forma de abanico a causa del aire. Estaba, de nuevo, absorto en sus pensamientos. Pensaba en Shadow, en el Chaos Control, en las Chaos Emeralds…y en Blaze. En Blaze y sus malditos e irreconocibles sentimientos. Iba justo detrás de Mach, quién a su vez estaba posicionado detrás de Shadow. Blaze ocupaba el final de la fila india. Ella estaba seria y serena. Parecía que su crisis había mejorado un poco. Le había venido muy bien soltar aquello de su acrofobia, sin duda.

El sol lo tenían ahora casi encima de sus cabezas. Silver no era un experto en calcular las horas según la posición del astro ardiente pero varias veces había oído a su madre decir que las tres de la tarde era la peor hora para salir a la calle porque los rayos de la estrella gigante caían prácticamente de manera perpendicular. Por lo que supuso a dedo que serían más o menos las dos y media. Aquella hipótesis iba acompañada del rugido de su contraído estómago. Además de que habían recorrido un buen trecho del bosque.

-Chicos, paremos a tomar algo- anunció Shadow, deteniéndose en seco.

Vaya, ni que le hubiese leído la mente.

Como habían acordado, buscaron un claro sin mucha vegetación para sentarse y comer tranquilos. La mercancía la llevaba Mach en una bolsa que tenía colgada sobre su hombro derecho. El zorro se relamió los labios, hambriento, y llevó una mano al interior de la bolsa. De ella sacó un bocadillo envuelto en papel de plata y se lo entregó a Blaze. Siguió el mismo procedimiento con el resto de sus compañeros y terminó finalmente con él mismo. Silver comenzó a desenvolver el envoltorio para dejar al descubierto un ovalado trozo de pan cortado transversalmente, donde había compactado lechuga, tomate, cebolla y queso. La boca del blanquecino se llenó de saliva al oler su aroma. No pudo resistirse a dar un bocado. El sabor le inundó inmediatamente el paladar y justo en ese instante su estómago dejó de emitir protestas.

-Vamos a ver- exclamó Shadow nada más dar el primer mordisco- Llevamos aquí varias horas y todavía no tenemos resultados. Las Chaos Emeralds tampoco reaccionan. Lo mejor será que nos separemos en dos grupos.

Entonces, como si alguien hubiese pulsado un interruptor clave de su cuerpo, Silver dejó de masticar. La oportunidad de superarse que le había dado Shadow le había acelerado el corazón y sus cinco sentidos estaban tan amplificados que aquel bocadillo le sabía tres veces más bueno. Tenía un plan.

-Una expedición a dos bandas ¡suena divertido!- Mach balanceó su bocata en el aire en un gesto de excitación.

Nadie hizo caso a su frase pero lo cierto es que a todos les gustaba tenerlo allí. Daba la sensación de que la fatalidad de las situaciones se rebajaba con su presencia despreocupada.

-Pues como todos estamos de acuerdo, lo haremos así- Shadow se puso en pie y terminó su comida de golpe- Silver y Mach, iréis juntos. Blaze, cariño, tú vendrás conmigo.

El erizo plateado creyó que le habían puesto una guindilla escondida entre la lechuga porque el ardor que sintió en el pecho y en la frente fue tan grande que pensaba que le podía estar saliendo humo de las orejas. Apretó de tal manera los puños que le empezaron a doler. Y unos pinchazos surgieron en sus encías debidos a la enorme presión a la que estaban siendo sometidos sus dientes.

-¡Me niego rotundamente! ¡Tú no irás con Blaze, Shadow!- le gritó, echando el cuerpo para delante de forma intimidante.

-Oh ¿es que eres su niñera?- abandonó el tono retórico para responderle duramente- Mira, amigo, para empezar: tú no me das órdenes. Y segundo: aquí soy yo el que dirige esta orquesta. Sin mí hace tiempo que serías caquita de paloma.

La rabia, la ira y el enfado subieron a niveles incontrolables dentro de las venas de Silver. Casi sentía las burbujas calientes de su sangre hirviendo. Inconscientemente, el psicoquinético estaba canalizando peligrosamente su energía telequinética a sus manos.

-Silver, cálmate- le susurró suavemente la felina por detrás.

-¡Al cuerno contigo, so imbécil! ¡Psychic Control!- profirió con un rugido.

Totalmente descontrolado, Silver agitó los brazos hacia delante lo más que pudo y dio una sonora palmada. Inmediatamente, su poder se liberó para hacer volar la tierra en un tornado de polvo y gravilla que fue disparado hacia Shadow. Aquella tormenta de arena golpeó al oscuro brutalmente y lo hizo volar unos metros en el aire. El erizo blanco no quiso abandonar su acción ofensiva y dirigió su energía directamente al cuerpo de su rival, inmovilizándolo en plena caída. Sin mirarle a los ojos, Silver giró su brazo izquierdo sobre su cabeza (mientras el otro lo mantenía rígido y estirado) y lo volvió a echar para delante con fuerza. Una onda invisible atacó a Shadow de frente y lo envió contra un pobre árbol que sufrió la mala suerte de caer al suelo, totalmente destrozado. El erizo de rayas rojas estaba entre su tronco malherido, rodeado de astillas gigantes. Su expresión facial seguía siendo tranquila, con una sonrisa recorriendo su mentón. Ninguna contusión asomaba en su cuerpo.

Silver abrió los ojos como platos y se negó a rendirse. Extendió sus dedos de las manos lo más que pudo y envió su telekinesia. El tronco del árbol explotó en pequeños pedacitos de madera. Sin embargo, Shadow le había visto venir y saltó justo a tiempo de verse atravesado por estacas. En pleno vuelo, el erizo rojinegro blandió su brazo hacia el lado derecho y tres flechas doradas surgieron como por arte de magia, recorriendo la distancia que les separaban a él y a Silver. El plateado invocó un escudo psíquico alrededor de él pero no fue suficiente para parar las flechas, las cuales destrozaron sin ninguna dificultad la protección. El impacto que recibió Silver fue tal que quedó inconsciente durante pocos segundos. Al recobrar el hilo de la realidad, un dolor atroz serpenteaba todo su ser y una inmovilidad insoportable le impedía mover ni un músculo. Se encontraba tirado en la tierra, respirando entrecortadamente y con la ira encerrada en su garganta. Veía un gran borrón de tonos verdes y marrones sobre él mas pudo distinguir entre ese caos el rostro lila de Blaze invadiendo su campo de visión.

-¡Silver!- por suerte, el sentido del oído lo mantenía intacto- ¡Silver, responde!

-Blaze…- pronunció, totalmente ronco.

Al tiempo en que su vista se iba recuperando, logró percibir como Blaze giraba el cuello y los hombros y señalaba a un punto que estaba fuera del alcance de los ojos del plateado.

-¿¡Qué le has hecho!- exclamó. La reprimenda iba para Shadow.

-Se pondrá bien- simplemente respondió.

-¿Y crees que con eso me basta, idiota? ¡No tenías que recurrir a tanto!

-Él me atacó. Tenía derecho a defenderme.

-¡Sabes perfectamente que él no es rival para ti!

-¡Pues entonces que se vaya olvidando de salir vivo de ésta!- Shadow hizo una pausa y Silver pudo escuchar su respiración profunda y rabiosa- ¡Yo no soy su enemigo! ¡El enemigo está ahí fuera, y es mucho más poderoso! ¡Si tu gran amiguito no es capaz ni siquiera de pararme no podrá ni tocar al que está detrás de todo esto!

Fue entonces cuando Silver comprendió por qué le había atacado. No fue una lucha sin sentido. Para Shadow hubo un motivo. En ningún momento quiso matarlo, simplemente quería entrenarlo. Quería ver de lo que era capaz. Y le había decepcionado.

Hubo silencio. Aquello era señal de que todos estaban de acuerdo con las palabras del erizo rayado. Silver gruñó y se puso en pie con dificultad, ayudado por Blaze. Mach se acercó para echar un vistazo al estado de su compañero.

-Estoy bien, estoy bien…- el erizo se soltó de las caritativas manos de la gata y se incorporó él solo.

Shadow se le quedó mirando un momento para después anunciar:

-Como iba diciendo, nos separaremos en dos grupos. Y cada grupo llevará una Emerald- el rojinegro comenzó a caminar hacia Silver con la esmeralda dorada, que una vez encontró él, en la mano- Toma- le agarró una palma y se la entregó-, espero que hagas buen uso de ella…"pelo pincho". Avísame si reacciona- y se alejó.

Sin decir media palabra, Shadow tomó a Blaze del brazo y la arrastró suavemente con él. Ella no opuso resistencia y, clavando su mirada de oro en el erizo blanco, se adentró en lo más profundo del bosque. Silver apretó los párpados y dejó caer al suelo la Chaos Emerald que sostenía.

-¿Qué te ocurre, Silver?- la voz de Mach inundó sus oídos.

-¿Por qué yo, Mach? ¿Por qué nosotros?- soltó. Era algo que lo tenía consternado desde que vio por primera vez a Red. Por qué tenían que ser ellos los que lucharan.

Mach se puso enfrente de Silver y apoyó una mano en su hombro.

-Quizás estábamos predestinados a esto.

El plata esbozó una débil sonrisa y recogió la piedra fulgurante que había soltado. El plan que tenía en la cabeza le picaba por dentro como una avispa perdida dentro de un vaso de cristal. Si encontraba la tercera Chaos Emerald antes que Shadow…

-Vamos, Mach. Hay que encontrar una piedra.

-"Let´s go"- exclamó con felicidad.

El psicoquinético inició la marcha, la cual Mach seguía, trotando con alegría. El erizo dejó escapar una risita. Estaba emocionado. Muy, muy emocionado…

El tiempo se hacía cada vez más lento y la paciencia de Silver se estaba acabando. Llevaban más de una hora buscando y no habían encontrado ningún indicio de que la Emerald estuviese cerca. Empezaba a creer que su expedición estaba siendo un fracaso, más que nada porque pensaba que Shadow ya podía haberla encontrado. Resopló y se detuvo enfrente de un gran árbol con raíces que sobresalían de la tierra. Apoyó un pie en una de ellas y lo balanceó de un lado a otro. Eran duras y resistentes, como debían ser. Su compañero, Mach, se quedó mirando el árbol y después decidió trepar por él. Silver lo observó con curiosidad. Qué simpático parecía subiendo, cual mono. Sin embargo, que Mach estuviese jugando de esa manera no les ayudaba nada en su búsqueda. A veces odiaba que aquel individuo tuviese esa personalidad tan pasiva. Giró los ojos en redondo y le ignoró, empezando a caminar alrededor del árbol.

-Esto es una pérdida de tiempo…-resopló para él.

De repente, mientras andaba, uno de sus pies quedó encallado en un hueco que había entre una raíz que formaba un arco por encima de la tierra y antes de que pudiera prevenir la caída su cuerpo ya se precipitaba contra el suelo. Colocó los brazos delante del cuerpo para amortiguar el impacto, lo cual sirvió para que las pequeñas pero mortales piedrecitas raspasen sólo sus miembros superiores. Silver profirió un gruñido y agachó la cabeza. Ese día no estaba siendo tan satisfactorio como él esperaba. Se levantó con desgana y su malestar fue a peor cuando vio que la Emerald se le había escapado y reposaba a unos centímetros lejos de él descansando apoyada en otra raíz. Qué otro remedio le quedaba más el de ir a por esa condenada joyita.

Con el entrecejo fruncido, Silver se posicionó enfrente de la Esmeralda del Caos y la observó desde arriba. Su cara reflejaba una mueca de asco y desprecio. A continuación, flexionó las rodillas y redujo la diferencia de altura.

-Si no te hubiese encontrado, Blaze y yo no estaríamos metidos en esto. Eres la culpable de todo.

-Oh, cómo brilla- el plateado se sobresaltó ante esas palabras repentinas justo detrás de él y se giró casi inmediatamente. Simplemente se trataba de Mach, quien había bajado del árbol de una manera que él desconocía por completo

-Mach, no me des esos sustos, por favor. Ya bastante tengo con esto.

-Uy, perdona, no era mi intención…- Mach estiró el cuello y miró más de cerca la esmeralda. Silver tuvo que hacerse a un lado para no perder el equilibrio- Mira, Silver, la Chaos Emerald titila de un modo muy extraño.

El erizo parpadeó y dirigió su mirada a al susodicho objeto. No le faltaba razón. La esmeralda se estaba comportando, en es justo momento, de una manera excesivamente rara. Ahora, en lugar de que su característico brillo etéreo fuese uniforme o regular, lanzaba destellos intermitentes continuos. Sin embargo, eso ya le resultaba bastante familiar. La situación misma le estaba provocando uno de esos famosos deja vu. Ya lo había vivido. Y recordó perfectamente dónde.

-En el Windbreaker…-susurró inaudiblemente.

Aquello mismo lo había sufrido en el Windbreaker. El mismo brillo titilante con la misma esmeralda. Todo apuntó a que Shadow fue responsable de esa reacción. O…quizás no fuese Shadow. A decir verdad, Shadow tenía en su poder otra Emerald: la roja. A lo mejor ese brillo indicaba la presencia de otra Chaos Emerald cerca.

La emoción volvió a surgir en Silver como una chispa ardiente en gasolina. Con excesiva vitalidad, comenzó a rebuscar entre la base del árbol y sus raíces. Tenía que haber algo cerca.

Arañaba, pataleaba, olisqueaba. Rebuscaba en cada rincón posible que hubiese en ese árbol. La esmeralda seguía con ese titileo incesante. Sabía con toda certeza que una de sus hermanas andaba por ahí. Tenía que encontrarla, encontrarla antes que Shadow. Ese pensamiento le dio más energías para buscar con más empeño.

-¡Aquí hay algo!- exclamó Mach en el lado contrario del tronco.

Como una especie de orden, Silver detuvo su intensiva búsqueda para ir con su peculiar amigo cánido. Mach se hallaba de pie, con expresión excitada, señalando con el dedo índice algo que había entre dos cepas anormalmente separadas entre ellas. El blanquecino no esperó y se agachó a comprobar qué era lo que el zorro había encontrado. Al verlo, Silver quedó igual de impresionado. Sí, realmente, estaban cerca de esa esmeralda porque lo que había allí era un pequeño hueco por el que se podía acceder bajo tierra.


Hola de nuevo a todos. En fin, me tengo que excusar diciendo que no estoy en la mejor etapa de mi vida. Ahora más que nunca siento una enorme presión sobre mí por el tema de los estudios. Intento escribir, dibujar, pero poco hacen esas actividades con el estrés que tengo encima. Sólo puedo decir que siento en el alma tardar tanto en colgar los capítulos de mi fanfic, pero no es porque quiera. Es por culpa de mi situación y las circunstancias que me rodean. Pero, bueno, he logrado acabar un nuevo cap. así que ya lo tenéis aquí para vuestra disposición. Aquí van los agradecimientos:

Tifon the Hedgehog: Me alegro de que te haya gustado el cap, Tifon, y que te resultase divertido lo de "negrín", jajaja. Habrá más momentos así, jeje. Muchar gracias por tu review.

The Princess Blaze the Cat: Jajaja, me hace mucha gracia tu punto de vista sobre los hombres, jajajaja. Bueno, no todos son así, jeje. Algunos son geniales y divertidos, pero pocos son como Silver ¿verdad? Jeje, me alegro de que te haya gustado el cap, Princess. Espero que te guste también este. Muchas gracias por tu review.

Rib Eye Steak: Antes de nada, bienvenido, Rib, a Fanfiction. Y segundo, me gustaría expresar mis más sinceras gratitudes con el review que has puesto. Por fin, recibo un review que critica mi historia, sus fallos, los detalles que debería mejorar, sus imperfecciones. Sé que no soy perfecta, ni quiero serlo. Pero nadie me ha dicho nunca dónde debo mejorar, en que puntos. Rib, gracias, MUCHÍSIMAS GRACIAS. Intentaré mejorar todo lo posible. Intentaré dedicarme a resolver esos detalles que nombraste. No te puedo decir que lo haga de un día para otro, pero si practico lo suficiente puede que sea capaz de remediarlos. De nuevo, muchísimas gracias por molestarte en atender a mis fallos, de gastar parte de tu tiempo en ayudarme. Voy valorar mucho este review. De nuevo, MIL GRACIAS.

Master the Hedgehog: Hola, gran amigo. Me alegro de volver a leerte. Master, siento no haber hablado contigo durante este tiempo pero es que ando taaan estresada, no sabes cuánto. Me siento como...atrapada. Es algo extraño. Espero poder pasarme pronto por aquí y volver a charlar contigo. Por cierto, ojalá cuelgues pronto alguno de tus fanfics porque echo de menos el leerte. Sé que no soy la más indicada para decir esto pero, en fin, supongo que yo también extraño eso de ser lectora y no solo escritora de Fanfiction. Muchas gracias por tu review, amigo.

SoSee: Hola, SoSee, encantada de conocerte. Muchas gracias por pasarte a comentar mi historia. Me alegro de que te haya gustado. Espero poder colgar mi siguiente cap pronto pero no prometo nada. Muchas gracias por tu review.

En fin, pues con esto me despido, gente. Espero que estéis pasando unas grandísimas semanas y os deseo de todo corazón que ésta sea más fantástica que cualquier otra. Espero leeros pronto.

Wings-Dragon