Carlisle POV.

Estaba decidido, me iría de ahí esa misma noche, con la chica de cabello precioso, teniendo el consentimiento de Aro o no, pero por suerte me creyeron la mentira que les dije, de que me iba y me llevaba a la chica para luego beber de su sangre cuando la necesitara. Le había comprado una muda de ropa a aquella chica ya que la de ella estaba rota y sucia.

No sabia si tocar la puerta de la habitación o solo entra de súbito, aquella mujer me ponía nervioso por algún motivo, que ni yo mismo sabia. Decidí abrirla, la encontré llorando en un rincón de la habitación, si mi corazón estuviera vivo, se hubiera estrujado ante lo que mis ojos presenciaban .Me acerque a ella lentamente, no quería que me tuviera miedo, ella apretaba mas sus rodillas contra su cara y temblaba violentamente.

-Calma, no te hare daño, te lo prometo- me miro a los ojos, los tenia azules, azules como el cielo, los mas bellos que había visto en toda mi vida.

-Que quiere de mi- dijo limpiándose las lagrimas que recorrían sus mejillas, note que se movía con dificultad, estaría herida?

-Solo quiero sacarte de aquí, acaso te hirieron?-me acerque a ella, llenando mis pulmones de su dulce aroma.

-Eh- se había puesto nerviosa ante mi acercamiento, me aleje- Si un poco, pero nada de lo que deba preocuparse. . . .-dejo un espacio para que yo le dijera mi nombre.

-Carlisle, me llamo Carlisle-le sonreí, me sonrió.

-Me llamo Esme Platt

-Mucho gusto Esme-me fascino decir su nombre, Esme , Esme, lo repetiría toda mi existencia-deberías dejar que te examine las heridas, soy doctor-le mentí, pero de todas formas sabia lo básico de esta.

-Bueno, esta bien- se levanto de aquel sucio rincón y se acercó a mi, comenzó a verme detenidamente, le regale una sonrisa torcida, para darle mas confianza, sus mejillas se tornaron de un encantador tono rosado, fue lo mas tierno que vi.

-Puedes tomar asiento sobre la cama.

-De acuerdo- se sentó y vi miedo en sus ojos azules.

-No temas, no te hare daño.

Esme POV.

Carlisle, su nombre era hermoso al igual que el, cabello dorado casi del mismo tono que sus ojos, piel blanca como la nieve e igual de fría que esta.

Sus manos recorrían mi rostro con sumo cuidado, como su fuera un cristal a punto de romperse. Al principio le tuve miedo, pero termine por confiar en el un poco mas, me había prometido que me sacaría de aquel lugar, no sabia que haría después, pero tenia que salir de ahí.

-Por que sus manos son tan heladas Dr. Cullen?

-Por favor no me hables de usted, que no soy tan viejo, solo llámame Carlisle-hablo en tono amable y juguetón.

-Oh lo siento, porque tus manos son tan heladas Carlisle?-se limito a solo sonreír.

-Bueno es que yo…yo soy un vampiro-acaso estaba bromeaba, un vampiro había dicho, había oído hablar de que existían en el pueblo pero en verdad, era cierto eso?, alcé una ceja.

-En verdad lo soy, veras….-me explico absolutamente todo, el era un vampiro hacia como 50 años, hace 3 meses que vive con los,volturis?, si un rayo de sol tocaba su piel el brillaba como un diamante, el es vegetariano es decir que solo se alimenta de sangre animal es por eso que sus ojos son dorados y no rojos, como el de los otros vampiros, no sabia si creerle era extraño que alguien te dijera que es vampiro.

Nos iríamos de ahí esa misma noche.

-Pero yo no tengo un lugar donde quedarme-le dije mientras me cambiaba de ropa, el por su puesto se giro para no verme.

-De eso no tienes por que preocuparte, puedes quedarte conmigo, he conseguido ya una casa, claro si a ti te parece, además el dinero no me hace falta.

Quedarme con el, no parecía mala idea, quedarse a vivir con un vampiro vegetariano extremadamente guapo, sonaba bien aquello.

-Esta bien, me quedare con usted, perdón contigo Carlisle-me parecía ver un brillo especial en sus ojos, como si estuviera muy feliz, en esos ojos parecidos al brillo del sol.

Salimos de la enorme mansión donde habitaban los Volturis, tomamos el tren hacia un lugar muy lejano de aquí, en cuanto nos subimos al tren todos los ojos se posaron en Carlisle, su belleza era tan extravagante que nadie podía despegar los ojos de el.

En cuanto el tren partió Carlisle empezó a hacerme muchas preguntas, tal vez quería conocerme mejor, yo también le hacia preguntas a el, me había contado que viviría por siempre y que por las noches no dormía, entonces que hacia por las noches?, ahora no deseaba saberlo.

-¿Cuántos años dices que tienes,Esme?-yo creo que estaba obsesionado con mi nombre, porque cada vez que hablaba la ultima palabra que pronunciaba, era mi nombre.

-Tengo 22 años, cuantos tienes tu Carlisle?-lo mismo me ocurría a mi con su nombre.

-Tendré 26 años por siempre-en la mirada había dolor y en su voz amargura, era tan horrible ser bello y joven por siempre?, nunca lo sabría, intente en vano animarlo un poco.

-Ey, no es tan malo, serás joven y guapo por siempre.

-Si, pero con quien compartirás todo eso, he estado completamente solo por solo 50 años, que sucederá cuanto tenga 200 años, aun seguiré solo?-apretó los puños, por un momento le tuve miedo creí que me golpearía por haber preguntado eso, pero recordé que el no era Charles-no quiero ser joven y guapo y pagar el precio estando solo- se había exaltado un poco.

No pude decirle nada, solo acaricie, un poco temerosa, su mano convertida en puño, poco a poco la fue relajando mas, hasta que la extendió sobre la mía, envolviéndome con su frialdad corporal.

El tenia razón, con quien pasaría toda la eternidad, con quien compartiría momentos de tristeza, alegría y todo eso que existía en el mundo, el solo me miraba con una sonrisa torcida, le devolví la sonrisa, y poco a poco fui cayendo en un sueño inevitable, mientras mis parpados se cerraban, los ojos de Carlisle fueron lo ultimo que vi….


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