Carlisle POV.

Las fantasías en mi nunca han sido usuales ni siquiera cuando era humano, el deseo de poseer a una mujer no han sido una prioridad importante en mi vida. Pero en cuanto Esme apareció en mi como una diosa contando con tan solo una toalla cubriéndole el cuerpo de una desnudez total, mi instinto despertó por completo, ni siquiera al tenerla frente a mi con la blusa mojada me hizo enloquecer tanto como ahora.

Pero el amor y la cordura son mas fuertes que el deseo, no me agradaría perder el control en algunos de estos días y darme cuanta de que perdió a la persona que mas sentido tiene en mi vida, es por eso que he decidido alejarme de ella, se que es tonto pues fui yo quien la trajo a vivir con un vampiro, creí que podría ignorar mis anhelos como siempre lo hice, pero he fallado, he expuesto una vida inocente a la desgracia.

Hace algunos días le comente, si deseaba irse de mi lado, emprender una nueva vida, le he dicho que estaré bien, pero lo ha rechazado, ahora la cosa va de mal en peor, no puedo verla a los ojos sin que desee besarla y por ignorar esta situación decidí evitarla, estoy consiente de que hice mal pero no había otra solución.

Pensará ahora que la detesto, estoy seguro lo he leído en sus facciones ya no es alegre como solía serlo y as escazas veces que hemos cruzado una mirada, sus ojos son tristes y sin brillo, un azul opaca domina en ellos, y todo por mi culpa.

Ahora no se como remediarlo, he sido un imbécil y no me cansare de repetirlo. Esto últimos días la he visto pensativa con el ceño fruncido, como si fuera a tomar una decisión que afectara a todo el mundo, otras veces la he visto triste, con los ojos rojos e inflamados, como si sufriera una perdida.

E intentado acercarme a ella, pero no me lo permite alejándose de mi o alegando que nada le sucede, tanta impotencia me tiene mal, tanto que para descargar mi furia he roto 3 ventanas con un puñetazo a lo largo de esta semana.

El trabajo es la única cura que he encontrado ha esta ansiedad, a pesar del poco tiempo que llevo aquí la gente al verme caminado por las calles me saluda y frecuentemente me preguntan por mi esposa Esme, así es como nos conocen por aquí, los esposos Cullen, nada me haría mas feliz que eso fuese cierto.

Sin darme cuenta paso menos tiempo en casa, las pocas veces que puedo verla es al llegar del trabajo cuando aun duerme, cuando sueña en tener una vida feliz, cuando no huye de mi, la miro y pienso que habría sucedido si no la hubiera rescatado y las consecuencias son tan terribles que mejor no lo pienso mas y solo la observo mientras duerme.

Sabe que estoy aquí, me siente al igual que yo lo siento respirar, su olor es exquisito, sin embargo no me teme ni yo a el, pocas veces en mi vida de vampiro he podido tener un contrincante como el, y las únicas veces me he llevado unos buenos rasguños en la cara, nada que lamentar, siempre ganado la batalla.

Miro desde lo alto de este roble al enorme oso negro, el me mira de la misma manera, desea hacerme saber que el es mejor que yo con sus gruñidos, invitando a atacar. Tantos años de experiencia me han enseñado a ser paciente, a no anticipar lo que ya esta escrito. Estos animales son impredecibles lo que los vuelve mas fascinantes, eso me ha enseñado a respetarlos, pero esta es una oferta que no pienso rechazar.

Cuando me ha dado la espalda, creyendo que nada sucederá, con ágil salto me posiciono sobre esta, el oso desesperado intenta liberarse de mi arrojándose de espaldas al suelo de tierra, rápido doy un salto y caigo con los pies en el piso firmemente, el oso corre hacia a mi velozmente, anticipo su movimiento y o esquivo, nunca me ha gustado jugar con mis presas es algo cruel, por eso decido enterrar de una vez mis filosos dientes en la piel de su tenso cuello, el sabor inunda toda mi boca, mi lengua se deleita con el tibio sabor de la sangre del oso, pasa por mi garganta llenándola de su tibieza.

Al terminar paso la lengua por mis labios para borrar cualquier evidencia que pudiese quedar en ellos, siento como una gota resbala por la comisura derecha de mis labios, con el pulgar la limpio y me la llevo a la boca, degustando esa ultima gota de sangre que se desliza por mi lengua.

Siento como la sed ha desaparecido pero no del todo, solo la sangre humana podría satisfacer esta sed, pero jamás beberé de ella.

Camino a paso lento mirando cada detalle de lo que me rodea, unas finas gotas de lluvia comienzan a caerme en la cabeza, aun asi no apresuro el paso, aun no deseo llegar a casa, no quiero enfrentarme a la tristeza que en ella habita.

El olor a tierra mojada inunda mi olfato, las hojas de los arboles se mueven conforme al viento y lluvia. Esta ha cesado, y entre las nubes grises aparece el crepúsculo, indicándome que pronto debo llegar a casa, pues el turno de noche me corresponde a mi.

Abro la puerta solo para encontrar la mas absoluta oscuridad, Esme no se encuentra en casa, suspiro derrotado y me froto los ojos con desesperación, lo único que deseo ahora es tomar un largo baño.

Me despojo de la ropa mojada que me cubre, la tiro a un lado. Mientras el agua cae sobre mi cuerpo pienso en lo única persona que ocupa mi mente y corazón, Esme. En estos últimos días en que nos hemos distanciado, la he pasado mal, es peor que los agonizantes días que pase solo mientras la ponzoña de vampiro recorría todo mi cuerpo.

Estar lejos de ella me ha hecho reflexionar sobre mi comportamiento infantil, y me he dado cuenta que ella no tiene la culpa de mis emociones y no tengo excusa alguna para actuar de ese modo.

Escucho como la puerta principal se abre, el olor es familiar, solo pude ser una persona. Su olor es tan delicioso que tengo que poner ambas manos en la pared y morderme el labio con fuerza. Sus pasos son cautelosos.

-Carlisle, estas en casa?.

-Si, estoy en la ducha.

Seguido de eso, no vuelvo a escuchar su voz.

Al asegurarme de que estoy completamente limpio salgo de la ducha. Me dirijo a mi habitación, me visto para ir al trabajo.

Entro a la sala, Esme me esperaba sentada en el sillón, descubro sin mucho asombro que ha estado llorando. Me acerco a ella con algo de temor a que salga huyendo de mi, pero no lo hace al contrario, al contrario me observa a los ojos sin esconderlos ni un solo momento, esta vez me acerco con mas seguridad, se que no se ira.

Sus ojos siguen puestos en mí, mirando como avanzo hasta ella, automáticamente le regalo una sonrisa mía, como antes lo hacia. Sus mejillas se tiñen de rosa, como extrañaba esas mejillas rosadas.

Baja la cabeza avergonzada, nunca cambiaria el modo de ser de Esme, con un dedo en su barbilla levanto su cabeza para que me mirase, no tenia nada de que avergonzarse.

-Esme, mírame- Le pido gentilmente.

Levanta la mirada, posiciona los ojos en mi, arrancándome un suspiro, ella frunce el ceño, confundida, aun no sabe que suspiro por ella.

Sin motivo aparente se aleja de mi, sus labios tiemblan y aun frunce las cejas, esta a punto de llorar, pero¿ porque?.

Se lleva los dedos a los ojos, esta cansada, al final opta por no llorar más, respira profundo varias veces. Estoy tan confundido que no se que hacer, solo me quedo ahí parado como una estatua lo haría, mirando, me preocupa mucho.

-Esme, que te sucede, por favor, contéstame.

Vuelve a mirarme como si acabara de descubrir que he estado aquí mirándola. Por fin sonríe tristemente, se acerca a mi lentamente y me rodea con sus delgados brazos, conmocionado no se que hacer, pero me decido a hacer lo mismo, se que no es el primer abrazo pero este es diferente, me ha dejado sin palabras, solo hago lo que mi cuerpo me pide, llega hasta mi el dulce olor de su cabello, pero se que soy fuerte y me contengo, siento como el abrazo se profundiza proporcionándome una calidez en mi, que jamás había sentido no se si sea mi imaginación o no pero no quiero dejar de sentirlo, por lo que mis brazos no se mueven del lugar que ahora ocupan en su cintura ella tampoco los aparta de mi cuello.

La tela de mi camisa esta mojada, escucho los sollozos de Esme, la aparto del abrazo, pero aun sin romper el contacto.

-Esme que te sucede?.

-No es nada en serio, estaré bien- Me segura.

Pero se que no es así, pero no quiere revelarme la razón por la que llora, me siente triste ella no confía en mi, cierro los ojos con fuerza.

-Carlisle.

Su dulce voz me hace abrirlos.

-Esme, acaso no confías en mi?- escodo la mirada.

-No es eso, es que no lo entenderías.

¡Que no entendería por dios! , si ella estaba enamorada de otra persona y quería irse, muy bien podría hacerlo, pero no tendría al menos el valor para decírmelo a la cara, esta bien, estaba sacando conclusiones sin sentido, ella nunca haría eso.

-Y por que no habría de entenderlo- la miré fijamente.

-Por nada, debes irte o llegaras tarde al trabajo.

Me cambio de tema, pero era cierto iba a llegar tarde, dije unas palabras sin sentido en voz baja. Tomo mis pertenencias para el trabajo, paso junto a ella y me sonríe.

-Al regresar hablaremos, verdad?- le hago prometer, ella asiente con la cabeza distraídamente, ahí parada me parece vulnerable, pero se que no lo es, ella es una mujer fuerte aunque no lo demuestre.

Antes de irme, me acerco a ella, y la abrazo una vez mas demostrándole que jamás quiero que se valla, siento como si fuera a no verla mas, pero no tengo motivos para creer eso, al regresar ella estará aquí como siempre y hablaremos acerca de lo que le sucede y todo vovera a ser como antes.

Aun no nos soltamos del abrazo, permanecemos un rato mas así, no me importa el trabajo ahora. Cuando por fin me suelta le sonrío, demostrándole que todo estará bien, me dirijo hacia la puerta de salida, estoy a punto de salir pero no puedo.

-Carlisle- me llama una vez mas.

-Que sucede- le digo aun al lado de, la puerta mirándola.

Se acerca corriendo hasta mi, se hacer tanto que pudo sentir su aliento, despacio me susurra en cerca de los labios un "perdóname", perdonarla de que, seguido veo como entreabre sus labios y los acerca hasta a mi, suavemente los roza contra los míos con una delicadeza que parecía castigo, ante esto ambos cerramos los ojos, mi sangre avanza a una velocidad impresionante por todo mi cuerpo, no se si sea tan fuerte para no cometer alguna locura.

Sin darme cuenta hemos comenzado a besarnos con una maestría que parece que nuestros labios han estado juntos toda una vida, sus labios rozan ferozmente los míos tanto que me hace acercarla mas hacia mi, ella ha hundido los dedos entre mi cabello.

Demasiado pronto ciento a Esme apartarse de mi, miro su rostro y sus mejillas están intensamente encendidas, eso me hace desearla aun mas, con el dorso de su mano me acaricia la mejilla siento un millón de cosas a la vez.

-Carlisle debes irte- me reprocha.

-Pero. . .- deseo quedarme más con ella.

-No, debes irte- me regaña como aun niño pequeño.

-Esta bien- no me queda de otra mas que aceptar.

Me alejo de ella con mucho esfuerzo, y con una sonrisa boba en mi cara, ese beso fue increíble, no es el primero, pero es el mejor de toda mi vida, Esme mira en el marco de la puerta como me alejo.

-Adiós, Carlisle.

-Adiós, Esme- esa despedida me dejo mas helado de la que ya estaba.

De pronto y sin sentido alguno sentí algo incomodo en mi frio corazón.

Al llegar al hospital, por fortuna no había nadie que necesitara ayuda mía. Ahora y con mas fuerza recuerdo el beso, aun no encuentro las razones que la llevarían a dármelo, pero fue hermoso y lleno de amor, pude sentir como mi corazón volvía a latir, como mi cuerpo de nuevo entraba en calor, nunca lo olvidaría.

De un momento creí no poder aguantar mas, creí que la mordería ahí mismo y en ese instante, pero no lo hice, eso me hace recordar lo que ya se, que soy muy fuerte en voluntad, eso me pone muy feliz.

Aun siento algo extraño en el beso, fue algo doloroso, quiero decir que sentí, tristeza, no estoy del todo tranquilo aquí sin hacer nada, desearía estar con Esme y poder hacerle saber que estoy aquí para ella, tal vez sea tiempo de declararle mi amor, tal vez sienta lo mismo por mi, aunque la posibilidad de que no, aun esta ahí.

Las enfermeras desde hace algunos días me ponen incomodo, no dejan de mirarme o se acercan mas de lo debido, cada vez que me ven pasar se muerden el labio y suspiran, se lo que significa, quien no. Algunas han intentado seducirme, pero ninguna lo ha logrado y no lo lograran, les he hecho saber que soy "casado" pero eso no les importa, les he dicho hasta el cansancio que amo a mi esposa, al menos ellas lo saben, pero aun así no creo que se detengan.

Por fin es hora de irme a casa, con Esme, deseo llegar ya, y decirle cuanto la amo.

Me encamino lo mas rápido posible hacia mi hogar.

Al llegar percibo algo diferente, Esme no esta en ella, ¿habría ido al pueblo?.

Para estar mas seguro decido entrar a su habitación, al abrir la puerta lo que miro no me gusta para nada, el dolor en el corazón ha vuelto acompañado de una molestia en el estomago.

No encuentro absolutamente nada que haya pertenecido a Esme, caigo de rodillas al piso, es como si ella nunca hubiera existido en mi vida, hay algo sobre la cama, una nota, al terminar de leer, una furia incontrolable domina mi cabeza, rompo la nota en un millón de trozos, las ganas de gritar me presionan el pecho.

-Aaaahhhh!-grito como nunca en mi vida grite.

Tomo una silla, es lo mas cercano a mi, la aviento contra la pared, rompiendo la silla y haciéndole un agujero a la pared, caigo derrotado una vez mas al piso con las manos convertidas en puños, de pronto una idea cruza por mi cabeza, aun podría encontrarse en el pueblo, salgo corriendo hacia allí, por suerte el clima me favorece.

Al llegar la busco por todos los rincones del dichoso pueblo, pero ella no aparece en ningún lugar, las personas me miran asustadas, jamás habían visto a un hombre desesperado o es que les susto el que yo les preguntara si habían visto a Esme, de todas formas ninguno la había visto, por lo consiguiente regrese a la casa, busque mas alrededor, pero nada, jamás me perdonaría esto.

Regreso a la habitación, a donde su olor aun esta impregnado en las paredes. Ahora comprendo, comprendo su actitud los últimos días, el distanciamiento, sus lagrimas, el beso, aunque sea solo mi imaginación me siento cansado.

Me recuesto sobre su cama, tomo una almohada que aun guarda el olor de su cabello y la acerco a mi nariz no quiero olvidar su olor. Sollozo, sollozo como un niño pequeño que acaba de perder a su madre, se que las lagrimas son inexistentes en mi pero eso no impide sollozar y gritar.

En mi mente vuelven aquellas palabras que me desgarran el alma.

Carlisle.

Lo siento, lo siento muchísimo, espero puedas comprender mi partida.

Yo se que no me deseabas ahí contigo, pude notarlo, pero descuida, estaré bien.

Se que mi partida te causara satisfacción, así podrás comenzar una vida sin un estorbo como yo.

No pude decirte a la cara que me iba, simplemente no podía.

Gracias también por haberme salvado, no sabes cuan agradecida estoy.

Te querrá por siempre.,

Esme.


Bueno esto es todo por el dia de hoy, espero que les haya gustado.

No estare por algunos dias pues bueno salgo de la escuela y yo odio los vestidos!

en fin deseenme suerte, que tal que cuando voy subiendo por las escaleras y me tropiezo! ja ja ja

no quiero imaginarlo.

Tambien quiero saber que piensan ustedes que sucedera, por cierto que habra mas capitulos eso si

ustedes lo desean asi, diganme, su opinion es muy importante.

Bueno cuidense, bye.

Comenten plis! n_n