Peter POV.
Fuera la casualidad, un accidente o fuera el mismísimo destino, no le reprochaba nada, encontrar a ese ángel, en medio de todos esos cadáveres pudriéndose, fue lo mejor que alguna vez pudiera pasarme.
Me encontraba cazando a las afueras del pueblo, ahí se encontraba la morgue, siempre que tenia que pasar al lado de el, un escalofrió recorría mi espina dorsal hasta llegar al ultimo pelo de mi cabeza, pero esa noche, por obras de no se que, pase al lado de el.
Lentamente mis oídos de vampiro escucharon un lento "puc puc", me pregunte si habría escuchado bien, agudice el oído, de nuevo "puc puc" no lo pensé dos veces y corrí hacia la morgue, entre apresuradamente y solo vi un montón de cuerpos tendidos y sobre ellos sabanas blancas que los dejaban en el anonimato.
Pero solo uno me interesaba.
-Oh dios mío, su corazón, aun late- mire a una hermosa chica de cabello color caramelo, tenia aspecto de estar muerta, pero su corazón cansado aun luchaba por seguir, dude si podía salvarla, pero iba hacerlo no iba a dejar morir a alguien en mis propias narices-lo hare pero no en este sitio, tengo que llevármela.
La cargue entre mis brazos con cuidado, era muy hermosa, corrí por entre los arboles, llegue hasta donde me encontraba viviendo por el momento, ser nómada, era muy gratificante, odiaba establecerme en un solo lugar, no era mi estilo.
La recosté sobre las sabanas blancas de la cama, jamás en mi vida había hecho esto y no estaba seguro si podría salvarla, lo único que podía ayudarme era la fuerza de voluntad.
-Lo siento, lo siento mucho- le susurre muy cerca de su oreja, tenia un aroma bastante agradable lo que la hacia mas apetitosa y eso no ayudaba mucho.
Sin pensarlo mucho penetre con mis dientes su delicado cuello, su sangre era exquisita, pero no debía demorarme en saborear su sangre, me aparte lentamente saboreando el elixir que bañaba mi boca.
La chica comenzó a convulsionarse, entre espasmos gritaba, pero lo único que yo podía hacer era tomarle la mano y decirle que todo estaría bien, esperaría tres días aproximadamente a que todo pasara sin contratiempo.
Justo al tercer día la agonía de la chica cedió, cuando abrió los ojos eran de un hermoso color escarlata, ella me miro con los ojos muy abiertos, estaba sorprendida de verme, claro que lo estaba yo era un extraño.
-Tranquila, no te hare daño- le dije para intentar calmarla, al ver que aun seguía con los ojos muy abiertos.
Para gran sorpresa mía con sus delicadas manos, acaricio mi rostro, sus manos temblaban ligeramente pero yo estaba más sorprendido por su contacto, las aparto cuando estuvo satisfecha de recorrer mi rostro.
-Lo siento te he asustado- le dije para tratar de calmarla a ella y a mi también, me había dejado perturbado.
-Que ha pasado, quien eres tu, estoy muerta?
Me llamo Peter Gray, y temo decirte que tu vida no volverá a ser como la conocías- hice una pequeña pausa para que ella asimilara lo que acababa de decirle, pero no note nada que indicara que se había alterado en lo mas mínimo, su expresión era seria-ahora eres un vampiro, como yo.
Habría esperado gritos, golpes, lágrimas pero nunca lo que ella hizo, me miro con calma y sonrió, su sonrisa era hermosa, le regrese la sonrisa.
-Dime cual es tu nombre, yo te he dicho el mío.
-Me llamo Esme Platt, mucho gusto Peter-me tendió la mano en señal de saludo, estreche su mano, no sabia que mas me sorprendía, el hecho de que no estaba asustada ante una situación como esta o que fuera tan bella. . . . .
Con quien se quedan, Carlisle o Peter?
