El Guerrero

-Átala, me la llevo a casa, quiero disfrutar de su cuerpo- dijo ese hombre de pecho amplio.

-Sí amo Inuyasha- pronunció Kouga mientras me miraba con lástima por mi futuro, un futuro que yo veía muy negro.

(Por cierto los capítulos están hechos en primera persona, es decir Kagome)

-Capítulo 2-

Me encontré atada y delante de un enorme castillo en sus narices, no me podía creer que me hubieran "raptado", y lo más increíble de todo es que me hubiera dejado raptar tan fácilmente.

-De verás, creo que voy a comenzar a necesitar whisky- pensé intentando bromear

Inuyasha no cesaba de mirarme de arriba abajo mientras detenía la mirada en mí pecho, muslos y trasero.

Yo no podía haber enrojecido hasta las orejas por el atrevimiento de esas miradas, pero las ignoré por mí propia vergüenza.

-En que piensas- me preguntó la voz potente de Inuyasha

-Quiero que me desates- le ordené, tanto Inuyasha como Kouga estaban sorprendidos por mi atrevimiento, parecía que nunca nadie les hubiera ordenado hacer algo.

-No sé de dónde vienes mujer pero aquí las mujeres obedecen sin rechistar- me reprendió Kouga haciendo que en mis mejillas hubiera un notorio rubor.

-Cállate, Kouga- me defendió Inuyasha haciendo que Kouga se encogiera.

-Si señor- respondió el tal Kouga dócilmente y algo asustado.

Inuyasha ordenó que abrieran las puertas y se pudo ver una mujer salir de allí para ir corriendo hacía Inuyasha.

La mujer era bastante parecida a mi, pero ella tenía el pelo lacio, sin brillo, su mirada fría y perdida, su cuerpo más delgado que él mío, parecía que el viento pudiera llevársela de una estocada.

La mujer corrió y se lanzó a los brazos de Inuyasha quién este hizo una mueca de asco y placer al sentir a la mujer tocarle el trasero y sus "partes intimas".

-Que descarada y vulgar- pensé yo, realmente no sabía lo que era aquello que sentía.

De repente noté una mirada en la nuca y me giré a ver a Kouga.

-¿Qué sucede?-pregunté con impaciencia y algo de recelo.

-Saluda a la esposa de Inuyasha, Kikyo- me ordenó Kouga con voz seria

Yo me quedé helada...Kikyo, ¿de que me sonaba ese nombre?.

La tal Kikyo se giró al escuchar su nombre y miro a Kouga dirigiéndole la mirada más lasciva que podía haciendo que Kouga se estremeciera del asco.

-Hola Kouga- saludó sensualmente Kikyo.

-Hola- contestó secamente Kouga.

Inuyasha miraba la escena divertido.

-¿Quién es tu "amiguita"- preguntó ella con un tono de voz que ponía los pelos de punta.

-¡Genial! ahora no soy amiga, ¡Soy amiguita!- pensé irónicamente.

-No es mi amiga es una cautiva de Inuyasha- respondió Kouga secamente.

-Ah...- eso fue lo último que dijo mientras depositaba un beso demasiado pasional en los labios de Inuyasha.

Kikyo se fue corriendo y Inuyasha se limpió los labios con el dorso de la mano.

-Entremos- ordenó Inuyasha con voz dura.

Kouga me intentó agarrar, pero no lo podía permitir así que hice lo mejor que en un momento así pude hacer.

Cogí aire por la nariz y...

-¡Ah!- grité tan fuertemente que cualquiera que estuviera a un radio de quince quilómetros me hubiera podido escuchar.

Todos los que están allí se sorprendieron y asustaron por la potencia de mi voz y Inuyasha se acercó corriendo a mí, y plantó sus labios calientes contra los míos secos por la sed.

Yo intenté empujarlo pero sus brazos duro como el acero impidieron mi objetivo de salir de allí corriendo.

-No lograrás escaparte de mi, cautiva- me dijo Inuyasha con voz ronca, yo intenté pegarle patadas pero el agarró mis piernas y las puso al lado de sus caderas para que no pudiera hacer nada.

Yo me movía con brusquedad hasta que al final por culpa de mis movimientos noté algo duro en mi vientre, de repente me quede quieta y asustada, más asustada que quieta.

Sabia que era aquello, pero nunca lo había experimentada, sólo sabía lo que había visto en las películas de mi hermano.

-¿Tienes miedo?-me preguntó burlón.

Yo seguía sin poder articular palabra del pavor que llevaba.

-Suéltame- conseguí decir, pero mi voz no sonaba demasiado segura, no estaba dispuesta a ser una puta y mucho menos a complicar las cosas.

-¿Por que? no pareces muy convencida de querer que te suelte- continuó él

-Emm...jefe lamento molestar pero tenemos que ir a cazar- interrumpió Kouga, haciendo que Inuyasha lo fulminara con la mirada.

-Esta bien- dijo Inuyasha con desgana, mientras me bajaba me dio un pequeño toque con sus partes intimas, haciendo que yo ahogara un gemido de placer.

En el suelo gracias a Dios logré no caerme, ya que las rodillas me temblaban.

-Enciérrenla en la sexta habitación y que nadie la moleste excepto para llevarle alimento y atender sus necesidades fisiológicas- anunció Inuyasha- Y de paso enseñarle como sirve cada cosa y darle ropa nueva, atenderla como si fuera una princesa, pero sobretodo vigilarla no quiero que huya antes de haberla probado- finalizó Inuyasha arrogantemente.

-Y tú- dijo Inuyasha mirándome- Luego mas tarde terminaremos lo de hace un momento- dijo con una mirada sensual y arrogante.

Yo me quedé paralizada y comencé a temer de verdad por mi y mi virginidad.

CONTINUARÁ...

Muchas gracias a los que dejan sus rw y a los que leen.

La verdad es que me e sorprendido gratamente al ver que a las lectoras/es les había parecido original y les había gustado.

Por eso quiero agradecer el esfuerzo que hacen ellos (los que leen y dejan sus rw) al leer mis historias y dejar sus comentarios.

**HEYLIN**

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**Guillewolf**