El guerrero
Capítulo 5
Inuyasha me había encerrado en la habitación más lejana y a la que costaba más llegar, ciertamente no había mentido, pero yo comenzaba a sentirme mal.
Una de las doncellas del castillo entró en mi habitación.
-El amo quiere saber si usted está bien.-dijo la doncella menuda de lindo cabello rubio y ojos almendrados.
-Perfectamente.- mentí
-¿Está segura? La veo un poco pálida.-
-Sí, solo es un simple dolor de cabeza, por lo demás estoy muy bien, en serio.- dije intentando convencerla a ella y de paso a mi también, creo que la presión me había bajado un poco y ara mismo no estaba yo para nada, excepto meterme en la cama y esperar a que mi hora llegara.
-¿Quiere que le traiga agua?.-pregunto amablemente la doncella.
-Si, gracias.-le dije sonriendo, realmente la compañía con ella era mucho mas fácil que con la de Inuyasha ya que ella no intimidaba tanto como él.
La doncella se fue corriendo a por agua, y de la nada apareció Kikyo allí.
-¿No te quedo muy claro lo que te dije yo el otro día niñita estúpida?.-me dijo soltando veneno por su boca.
Yo la miré con cansancio, ¿aquella mujer no se cansaba nunca?-
-Mire, si viene a reprocharme porque mejor no viene mañana por la mañana y la atiendo completamente.-le dije mirándola a la cara y viendo como su frente se fruncía y sus ojos se encendían como una llamarada.
-Este es mi castillo y vengo y hago lo que me da la gana cuando me da la gana ¿entendiste niñita?.- dijo con superioridad
-Entendí viborita.-susurré
Y justamente cuando la llame viborita por allí apareció Inuyasha con la doncella. Inuyasha al escuchar que llamaba viborita a su mujer alzó una ceja.
Es decir la doncella se había dado cuenta de que había entrado Kikyo a la habitación y por eso había corrido a llamar a Inuyasha.
-¿Me e perdido algo?.- dijo Inuyasha con la ceja alzada mientras me miraba a mí, pidiéndome una explicación.
-¡Me ha llamado viborita!.-gritó Kikyo mientras que con su dedo índice me señalaba de una manera descarada.
-¿Y bien?.-prosiguió Inuyasha
-Nada.-murmuré
Kikyo se enojo y me intentó jalar del cabello, a lo que yo intenté esquivarla, y al final me cansó tanto que le pegué un bofetón y la tire al suelo.
-Estoy hasta las narices de ser objeto de tus burlas, que te aguante la madre que te parió porque yo no te pienso aguantar ni una más, eres la reina de este castillo no te lo discuto, pero aquí reina del mambo solo hay una ¡Y esa soy yo!.-le grité y me giré dispuesta a largarme de mi cárcel, pero Inuyasha me lo impidió y en su rostro había algo oscuro.
Inuyasha era todo oscuridad y masculinidad.
Me jalo del brazo y me llevo afuera del castillo.
-No vuelvas a poner la mano encima a mi mujer ¿me has entendido?.-preguntó con rabia.
-OK, pues dile a tu mujercita que no me vuelva a provocar.-
Él me miró de arriba abajo.
-Vale que seas hermosa y tengas un físico muy bonito, pero no pienso tolerar que una fulana de tu categoría se meta con mi mujer.- dijo descaradamente él, haciendo que mis ojos se agrandaran por ese insulto a mi persona.
Las manos me comenzaron a picar, síntoma de que tenía ganas de pegarle a él y a cualquiera que me ofendiera, pero lo más increíble de todo era que en mis ojos comenzaban a asomarse lágrimas.
-Está bien, me voy.-dije con rabia.
-Tú no te vas a ningún lado, fulana.- me agarró del brazo fuertemente haciéndome daño.
Intenté huir pero él se me echo encima y me aplastó.
-¿Y ahora que te pasa? Pensaba que las fulanas tenían más aguante.-dijo con mucha sorna e ironía a la vez.
-¡Déjame!.-le grité mientras intentaba zafarme de él.
-¡Para!.-me ordenó él.-¡He dicho que te detengas!.- rugió él enfadado
Yo me quede parada por que él acerco sus labios a los míos y empezó a besarme rápidamente hasta que al final alejé de él.
CONTINUARÁ
Pido disculpas por el retraso, intentaré ir cogiendo la carrerilla con las historias.
Quiero agradecer a todos los que leyeron y me apoyaron y sobretodo pedir perdón a los que se cansaron de esperar.
