Title: Casanova

Chapters: 3 (Se divide en tres partes, esta es la primera)

Dedication: a una persona que aunque no conozco en profundidad, creo fervientemente que es una maravillosa persona. MyobiXHitachiin, (Myoby, para los amigos xD) este es el segundo regalo para ti, no te prometo que el segundo capítulo este pronto, pero por lo menos no tendrás que esperar mucho. ¡Y es UsUk!

Notes: El fic es raro, y cuando digo raro, es raro. Los personajes están OOC en varias partes, aunque en realidad, deben leer toda la historia para comprender bien todo. Estén preparadas, aviso. No está ubicada en ninguna fecha histórica exacta, más bien, es una mezcla de diferentes épocas, como un mundo alterno antiguo. Espero que igual les guste.

Disclaimer: Los personajes de Hetalia no me pertenecen, sino a Hidekaz Himaruya, genio entre genios, he dicho.

Inspiración: La película "Casanova" (aunque realmente no tenga mucha relación con la trama de ella)

Casanova

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Segunda Parte

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¿Casanova? ¿Sabes quién es?

Por supuesto…

Casanova es mi mundo de ensueños…

Es el libro indescifrable que no logro abrir…

Es el mujeriego que nunca será para mí…

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Suspiró por quinta vez consecutiva en lo que iba de mañana. Roderich ya lo había regañado más veces que las que lo hizo en su infancia, y esas fueron muchas veces. Pero no podía concentrarse, y esta vez la razón no eran sus "ideas", sino un apuesto chico de brillantes irises celestes que había osado contradecirle. Y es que, ¡Que imbécil! ¿Cómo era capaz de decir que se podía amar a todas las mujeres a la vez? ¡Seguro era igual de libertino que ese Casanova! Por algo eran amigos, pensaban de la misma absurda manera.

Sin embargo, lo que más le había molestado de todo, es que se haya atrevido a reírse de las palabras impresas en su amado libro. Jamás permitiría que alguien se burlara de ese libro, nunca. Alfred F. Jones algún día se arrepentiría de sus palabras… lo haría.

¿Qué tenía aquel hombre? El misterio que lo envolvía… como si supiera más cosas de las que le comentó. ¿Y porque seguía pensando en él? ¡Tenia cosas mucho más importantes que hacer! ¡Toda una vida planeada para cumplir! Aunque no fuera su sueño, debía hacerlo.

Desde que nació, supo perfectamente cuál era su destino: convertirse en Obispo de la Corte del Rey, como su padre. Claro, sus hermanos mayores nunca cumplieron con todos los requisitos que se requería, ellos vivían su vida a plenitud y él, debía quedarse estancado en algo que odiaba con todo su ser.

Y hablando de sus hermanos…

¿Otra vez con lo mismo, Alan?

Su tercer hermano, el más pequeño después de él, se encontraba sentando en la ventana de la sala observando por ella al otro lado. Era algo tan habitual desde hace dos años que ya ni le extrañaba, pero seguía exasperándole.

Es hermoso…

Sí, lo sé. Lo has repetido unas… ¿Cuántas? ¿Trescientas cincuenta y cinco en lo que lleva del año? Y no conté los años anteriores…

¡Cállate, Arthur! ¡Si me vas a criticar mejor vete y déjame observarlo en paz!

El menor solo murmuró maldiciones por lo bajo y se acercó al otro para mirar junto con él por la ventana. Ante sus ojos, la figura de un joven albino se vislumbraba. Era muy blanco de piel y su rostro no mostraba una sola expresión. Parecía un auténtico muñeco de porcelana.

No tengo problema con eso, pero por una vez me gustaría que en vez de quedarte como bobo solo mirándole día a día, vayas y le hables, ¡Llevas dos años en esta situación! ¡Y él ni siquiera sabe que existes!

¡Lo sabrá! ¡Algún día lo sabrá! ¡Y cuando ocurra me amará!

El mayor se escuchaba muy seguro de sus palabras, pero para Arthur seguía siendo la misma palabrería de siempre. Ese albino era conocido como "El Virgen", y se sabía muy bien que quien quisiera cortejarlo debía pasar primero por su hermano mayor. Y ese hombre era un témpano de hielo. Inmutable.

Pues te deseo suerte, a ver si lo logras antes de cumplir los ochenta años…

Dio media vuelta alejándose de la absurda y lamentable imagen de siempre para ir hacia los jardines traseros, donde seguramente la rana estaba esperándolo para ir a la feria a comprar algunos materiales. Bueno, eso habían dicho en sus casas, porque la realidad era otra.

Porque no había mejor momento para una aventura que la feria de la plazoleta. Y ellos sabían muy bien como divertirse sin ser descubiertos.

Era hora de actuar.

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¿Qué hacemos aquí, Al?

Esa era la gran cuestión que perturbaba al alto joven que acompañaba al americano en su "viaje". Sus cabellos tan rubios como los del famoso muchacho se encontraban ocultos por un sombrero de campesino y sus deslumbrantes ojos se hallaban opacados gracias a los anteojos que su amigo le obligó a usar.

¿Cuántas veces tengo que repetírtelo, Den? ¡Estamos buscando a Gilbert!

El norteamericano, quien llevaba su disfraz de todos los días, se encontraba un poco exasperado, pues llevaban media hora registrando puesto por puesto y en ninguno había algún rastro del albino excéntrico. ¿Dónde diablos se había metido?¡Nunca estaba cuando se le necesitaba!

Eso lo sé, lo que me pregunto es… ¿Por qué? ¡Podría estar hablando con mi Luk!

En serio, ¿Qué le viste a ese chico? ¡Teniendo tantas y maravillosas mujeres para complacerte vas y te fijas en un hombre! ¡Y para mas uno que te odia!

¡Lukas no me odia! Solo le cuesta mostrar su cariño abiertamente…

Claro y por eso te pega cada vez que te le acercas…

Su cariño es un tanto doloroso… ¡Pero lo vale!

Honestamente amigo, estas bien loco…

Ambos muchachos siguieron deambulando por los alrededores sin rendirse. Alfred no podía rendirse, ¡Se encontraba en una misión! ¡Y como autoproclamado Héroe del amor, debía llevarla a cabo con éxito!

Había miles y miles de puestos, uno al lado del otro, por toda la plazoleta. Era un día festivo, y como tal, se vendían todas las cosas habidas y por haber. Le recordaba mucho a cuando se encontró con Arthur, ¡Ese niño que se atrevió a decir que era un libertino y que no conocía nada sobre el amor! ¡Ja! ¡No sabía nada!

Volvió a dar unas cuentas miradas tratando de pescar algún cabello blanco u ojos rojos… después de todo, ¿Cuántas personas tenían esas características? Eso le facilitaba siempre el trabajo…

Pero el americano, concentrado en su labor de Héroe, no notaba que hace rato había perdido de vista a su amigo danés, y que se encontraba completamente absorbido en el centro de la plazoleta, donde había demasiada gente como para lograr ver bien a cada una. Y encima, al estar metido en ello, chocaba una y otra vez con ellas. Algunos le gritaban, otros se apartaban, las mujeres solían aprovechar y tocaban su trasero, aun sin saber que estaban tocando las nalgas del famoso Casanova, era una gran diversidad a lo que era totalmente ajeno. Hasta que terminó chocando nuevamente con alguien, pero a diferencia de los otros, a esta persona logró tirarla al suelo.

¡Ay! ¡Lo siento! ¡No estaba prestando atención!

Eso ya lo noté, Git.

¿Ah? Esa voz… se le hacía conocida…

Bajó su cabeza encontrándose con unas irises esmeraldas profundas y conocidas. ¡Era Arthur! ¡Perfecto! ¡Tenía su oportunidad al alcance! ¡No había duda de que Dios lo amaba!

¡Artie! ¡Tanto tiempo sin verte!

¡Estúpido! ¡Ya te dije la otra vez que no tienes ningún derecho a desconfigurar mi nombre! ¿Y que es esa confianza? No somos amigos, a si que deja de tratarme así…

De nuevo con esas palabras raras. Honestamente, Artie, para ser menor que yo hablas como un viejo…

¿Viejo? ¡Tú eres el viejo!

Alfred le miró ofendido. ¿Viejo él? ¡Tenia veintiún años! ¡Estaba en la flor de la edad!

¡Claro que no! ¡El Hero es un apuesto joven!

Basta con eso de "Héroe"… además, yo tengo dieciocho… así que soy menor que tu, Idiot.

¡Solo son cuatro años!

¿Cuatro? O sea que tenia veintiuno… no, no era muy mayor que él… ¿Y eso que importaba? ¡Era un idiota!

No me interesa. Me voy, tengo mejores cosas que hacer que seguir escuchándote…

¡Un momento!

Le agarró del brazo y lo llevó cerca de él. Ambas miradas se conectaron por unos segundos. Diferentes e iguales, dentro suyo sabían que algo los conectaba, pero la pregunta era: ¿Qué cosa?

¿Qué quieres?

¡Explícame!

¿Explicarte que, Git?

¡Lo del otro día! ¿Qué quisiste decir con eso de ser digno de amar a una sola persona? ¿En qué te basas al declarar que no puedo llegar a amar a una sola persona?

Porque no puedes…

¿No poder?

¿Por qué? ¿Por qué no sé que es el amor?

Porque el amor no es algo de una sola noche o una semana, y no se cultiva con un alto número de amantes… así se malgasta.

Se soltó de su muñeca y lo encaró. Sus principios eran fuertes y sabía exactamente de lo que hablaba. Lo que Casanova definía como amor no lo era. Nunca podría serlo.

Estás hablando de Casanova ¿no? Si lo conocieras no te darías tanta prisa en condenarlo ¿Sabes?

¿Así? Tú no lo defenderías tanto si te importaran en algo las mujeres.

¿Por qué defiendes con tanto fervor a las mujeres? ¡Eres hombre! ¿Acaso no te agrada sentirlas debajo de tu cuerpo? ¿Escucharlas suspirar, gemir y gritar tu nombre? ¿Darles el placer que te piden?

Arthur abrió los ojos sorprendido ante sus palabras y no fue capaz de evitar el sonrojo en sus mejillas. ¡Qué manera más vulgar de decir las cosas! ¡Como si las mujeres fueran solo un pedazo de carne para complacerte! Su madre siempre le había inculcado que no debía tratarlas de aquella forma, que eran seres especiales. Además, si era honesto consigo mismo… a él nunca le interesaron, le parecían tan… lejanas.

¡Claro que no! ¡No son ningunas prostitutas!

Alfred lo observó atentamente y notó una especie de nerviosismo por su cuerpo. ¿Acaso…?

Nunca te has acostado con una ¿Verdad? ¡Ya me parecía! ¡No dirías todo eso si lo hubieras hecho!

¡¿Y qué importa eso? ¡¿Es pecado esperar a la persona adecuada? ¡Pero es evidente que eres igual que tú amigo Casanova! ¡Los dos son unos cerdos!

No culpes a quien busca el amor en donde puede. A veces vive en la carne, no en el corazón. Y vale para una sola noche, no toda la vida. ¿No puede seguir siendo amor igualmente?

El inglés sintió ganas de darle un puñetazo y al mismo tiempo, escucharlo lo envolvía de tal forma que no podía hacer nada más que mirarlo. El americano lo miraba con sus ojos celestes que brillaban espléndidamente, y su mano había llegado hasta su mejilla acariciándola suevamente. No, no podía ser amor. Se negaba a creer que eso fuera amor.

Je, pareciera que quisieras seducirme, Alfred…

La mano inmediatamente se retiró y el mayor lo miraba raro, como si pudiera ver algo más allá de sus ojos verdes. Más allá de sus propias palabras y actos.

Estábamos hablando de Casanova, solo te dije lo que él piensa sobre el tema. Yo soy diferente.

¿En que son diferentes si puede saberse?

Veras… Casanova nunca entendería que de todas las formas de amor que existen… una sola es la más fuerte… y que esa, es la suma de todas las otras.

Arthur lo observó atentamente, su corazón sin razón alguna empezó a latir mas a prisa mientras no apartaba su vista del americano. Había algo… mágico. Un hechizo que lo obligaba a no apartar su mirada del otro.

¡Alfred! ¡Te estaba buscando!

El momento se rompió ante el grito del danés que venía corriendo junto con Gilbert, que por fin aparecía. El menor apartó su mirada y se dio vuelta, dispuesto a seguir su camino y encontrarse con el francés.

Pues entonces te recomendaría que lo demuestres. Y que busques tus propias frases ¿Eh, Antonio Carriedo?

Alfred se sorprendió al verse descubierto. Era cierto, esas palabras las había sacado del libro por el cual conoció al chico. Sin embargo, nunca pensó que las diría, solo sintió que eran las palabras que el británico quería escuchar, y las dijo.

Jajaja, ¡Quedaban bien en la conversación!

Si… ahora me voy, tus amigos te están esperando.

¡Espera!

¿Y ahora qué?

¿Podemos vernos mañana? ¿En la librería del otro día?

¿Por qué debería aceptar?

Tú me pediste que te lo demuestre ¿no? La mejor forma de hacerlo es que me conozcas más…

El menor lo pensó e internamente sabía que le gustaría volver a charlar con el estadounidense. ¿Qué perdía? Además, así se libraría de las clases con Roderich…

De acuerdo… nos veremos mañana al mediodía. Adiós, Idiot.

¡Nos vemos, Artie!

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¡Algo te pasó!

Fue la afirmación que hizo el francés al ver llegar a su primo con una rara sonrisa en su rostro.

¿De qué hablas, rana?

¡No te hagas! ¡Tú no sonríes por cualquier cosa!

El menor lo miró molesto maldiciendo que le conociera tan bien, pero prefería fingir a admitir que se había divertido.

¿Quién dice que estoy sonriendo? Mejor dime si cumpliste lo que te pedí.

Por ahora te salvas, Mon Amie, pero volveremos a tener esta conversación. Y con respecto a nuestro temita, lo encontré, estaba borracho como siempre, no obstante dijo que lo mandaría a la imprenta.

¡Perfecto!

Te meterás en problemas si tu padre se entera de esto ¿Sabes?

¡Shut up, rana! ¡No empieces como Roderich! Déjame hacer algo por mi mismo por una vez en mi maldita vida… antes de que ya no pueda escapar de ella.

D´Accord

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Alfred… ¿Te encuentras bien?

Matthew vio llegar a su hermano de forma extraña: no reía, no gritaba escandalosamente… ¡No fanfarroneaba de sus conquistas! Por el contrario, entró silenciosamente, no lo saludó, (aunque eso era común, el estadounidense solía pasar frecuentemente de él) miraba hacia arriba como si pudiera ver el cielo a través del techo y sonreía estúpidamente. Y no se refería a la sonrisa de idiota que solía tener, sino una sonrisa… soñadora, emocionada… ¿Ilusionada?

Alfred, quien ignorando al menor llegó hasta el sillón de la sala, se desplomó sobre ella sin apartar su vista del techo. Aun tenía en mente toda la conversación que tuvo con el inglés, que ahora lo veía diferente: era una persona muy interesante, con fuertes principios y que los defendía a capa y espada, pero sobre todo… el sentimiento que ponía en sus palabras… como no se dejaba cautivar ni doblegar… sus ojos esmeraldas encendidos en furia ante una persona que quisiera cambiar su opinión y no dejando que eso ocurra…

"¡¿Y qué importa eso? ¡¿Es pecado esperar a la persona adecuada?"

No… no es ningún pecado… yo una vez también quise encontrar a esa persona especial… Arthur…

¿Bro?

¿Eh?

El americano giró su cabeza sin salir de su cómoda posición y le sonrió brillantemente al canadiense, haciendo que la preocupación de este disminuyera un poco.

¡Matty! ¿Cuándo llegaste?

Tú fuiste el que recién llegó Al…

Ha, jeje… no te vi…

Alfred se rió divertido y luego suspiró sonoramente. Su cabeza era un mar de confusión, sentía que todas las cosas de las que había estado seguro habían dado un declive, comenzaba a preguntarse si realmente era como creía o si el que de verdad tenía razón era el británico. No iba a ir con rodeos ni nada, solo que quizá, podía llegar a admitir que los dos tipos de amor funcionaban y que el entregarse a una sola persona no sonaba tan malo. Para nada malo…

¿Sabes, Matty? Creo que he estado equivocado toda mi vida…

El menor lo miró confundido y sorprendido a la vez, su hermano detestaba admitir que se había equivocado en algo, pero el que dijera que lo estuvo todo ese tiempo y tan contento, no era común. Algo le había pasado, algo había hecho que cambiara de parecer sobre algún tema, o tal vez… no era algo sino… alguien.

¿En qué, Alfred?

Veras, cuando estaba llevando a cabo mi fabuloso plan de Hero

Si. Definitivamente fue alguien.

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Arthur llegó al castillo totalmente exhausto. Si, su día había sido una completa aventura. Primero su escapada con Francis a la ciudad, luego su encuentro con el americano y por último, antes de volver, se la pasó practicando un poco con su espada y luchando con el francés. Quería subir rápidamente, darse una ducha y acostarse hasta que Morfeo lo acune entre sus brazos y pudiera dormir plácidamente.

Pero no dio dos pasos cuando uno de sus hermanos, el que más detestaba después del mayor, obstruyó su camino con una extraña sonrisa. No, no era extraña, era… maligna y picara.

Sasana… ¡Qué bueno que has vuelto! ¡Te estaba esperando!

¿Qué quieres a estas horas, Bryan? Estoy cansado…

Honestamente, ¿No podía parecerse un poco más a su gemelo? Alan podía ser ingenuo y hasta un tanto idiota, en especial si estaba admirando a su virgen, pero por lo menos no era un vil bastardo como él.

¡Yo no quiero nada! ¡Padre es el que te ha estado esperando! Tiene una sorpresita para ti, jijiji…

Frunció sus cejas entre confundido y molesto. Si su padre quería decirle algo, seguramente era sobre sus enseñanzas para ser Obispo o algo malo, muy malo. Decidió que era mejor averiguarlo de una vez así que hizo el amago de voltearse para ir hasta el despacho del hombre paternal. Sin embargo, el irlandés le agarró de la mano deteniendo su camino.

¿Y ahora que puta quieres, Bryan? ¡Deja de molestarme!

Cuidado con el tonito Sasana… no querrás que tus preciados tesoros escondidos en tu cuarto sean vendidos en la feria ¿verdad? no, no creo que quieras… así que hazme caso, ¿Entendiste, Arturito?

El inglés solo fue capaz de asentir sabiendo que su hermano era muy capaz de cumplir su amenaza. Se tragó la bronca y dejó que continuara.

Dime de una vez todo.

Padre te está esperando en el comedor principal, no en su despacho.

El menor asintió y soltándose del agarre se dispuso a ir hasta allí. Ahora sabía que era por un asunto serio, pues los asuntos obispales se trataban en el despacho. Lo que sea fuera de la Iglesia se discutía en el comedor.

Ok… por cierto ¿Y Alan? Tenía algo que contarle…

¿Dónde mas va a estar? Creo que ese niño ya debería estar creyendo que es una estatua y no un acosador…

Está encaprichado… ¡Este Alan! ¡Un día de estos lo voy a arrastrar hasta la puerta de ese albino y que se en frente solito a su hermano mayor!

Jajaja, queremos ayudarlo no matarlo, Sasana…

Sí, Si… nos vemos luego…

Suerte Arthur, ¡Espero que te guste la sorpresita! ¡Si lo hace solo tienes que gritar que te escucharé! ¡Jajaja!

Aguantando las ganas de golpearlo por el último comentario llegó hasta la gran puerta y la abrió lentamente. Adentro, dos personas lo esperaban. Uno, era su amado padre, y al otro no lo conocía. Aunque de algo estaba seguro: no le daba ninguna buena espina.

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¡Alfred! ¡Alfred!

Abel Densen, para sus amigos simplemente "Den", llegó corriendo hasta la carpintería Jones, buscando urgentemente al hijo mayor de la familia. El joven se encontraba recostado en una silla que acababa de pulir, descansando de su "duro" trabajo. El danés importándole poco que su amigo estuviera descansando lo zamarreó hasta conseguir tumbarlo del reposadero.

¡Den! ¿Por qué le hiciste eso al Hero?

El americano hizo un puchero mientras se levantaba y se sobaba su parte trasera agredida por el brusco despertar. ¡Que su cuerpo era sagrado! ¿Cómo les ofrecería sus servicios a las ninfas si algo se le rompía? ¡Su amigo no tenia consideración por él!

¿Al Héroe? ¿Y qué significa eso?

El otro lo miró y esbozó una gran sonrisa. ¡Claro! ¡Abel aun no sabía que se había convertido en el Héroe del amor!

¡Ahora soy el Héroe del Amor! ¡Porque ayudo a las mujeres que me necesitan! Aunque Arthur no logre comprender eso todavía…

Pensar en el inglés luego de su descubrimiento, le producía una sensación rara: como un nerviosismo y aleteo en el estomago y una alegría súbita. Ahora no era solo el Héroe de las mujeres, sino de un adolescente testarudo, adorable, romanticón y quizá… lindo. ¿A quién engañaba? Desde su conversación hasta ahora se había dado cuenta que Arthur era un ángel, y como tal, debía ayudarlo.

¿Arthur? ¿El chiquillo con el que te encontré hablando ayer? Cuando lo vi me pareció bastante conocido… creo que lo he visto en algún lado…

Alfred lo miró con emoción: ¿Su amigo sabría algo de la vida de Arthur? Aun no se olvidaba de su objetivo de saber quién era en realidad Arthur Kirkland, ¡Para nada! ¡Ahora más que nunca quería saber sobre él!

¡Si, ese mismo! ¿En donde lo viste?

No lo recuerdo exactamente…

El estadounidense no pudo ocultar su decepción ante esas palabras, nuevamente seguía en cero.

Y eso que Kirkland no es un apellido común por aquí… — murmuró con cierto tono rencoroso por seguir igual que al principio.

¿Kirkland? ¿Su apellido es Kirkland? ¡Ah, eso lo explica todo! ¡Ya sé de donde lo he visto!

Su cabeza giró tan rápida que casi se la tuerce. ¡Gracias Dios! ¡Por fin descubriría el misterio!

¡¿En serio? ¡Dímelo!

El danés lo observó con una brillante sonrisa y se sentó en la mesa, que minutos antes también había sido pulida por Alfred, para proceder a contarle de donde conocía al británico. En realidad, no lo conocía personalmente, sino que lo había visto un par de veces cuando iba a visitar a su mejor amigo, amado y muy querido amigo que siempre le golpeaba y azotaba la puerta en la cara, pero no le importaba, así era su amistad.

Suele asomarse por la ventana a veces, es vecino de Luk. Su hermano, creo que se llama Alan, siempre está ahí observando algo, ni idea de que es, aunque ese lugar va directo al cuerto de Isu.

¿Estará observándolo a él? — cuestionó Alfred queriendo gritar de júbilo, ¡Sabia donde vivía el inglés! ¡Podría ir por sí mismo a averiguar todo lo que quisiera!

¡Ni idea! ¡Pero pobre chico! ¡Luk no permite que nadie se acerque a su preciado hermanito! Por algo lo llaman el Virgen ¿No?

Abel se rió de la posible cara que el noruego pondría si se enterara de que Emil, para ellos Isu, tenía un pretendiente al otro lado de la acera. ¡Se vería tan tierno!

Y… ¿Algo más?

El mencionado pensó por unos breves segundos, recordando las veces que Lukas le dijo que dejara de hacerlo pues solo causaba problemas luego, pero desechó la idea, ¡Un Rey no causaba problemas, mejoraba vidas! Así que lo hizo: pensó. Y recordó.

Mmm… no, creo que nada más. Espera… ¡Claro! ¡Ya decía que se me olvidaba algo! ¡Kirkland! ¡La familia Kirkland!

¿Qué tiene la familia de Artie?

¡Hay boda! ¡El heredero se casará!

¿Heredero? ¡No entiendo nada!

Alfred hizo un mohín y francio las cejas demasiado confundido. No entendía ni una mierda, y lo comenzaba a desesperar. ¿Qué tenía que ver la familia del inglés con un heredero? ¿Y eso de la boda?

¡Dah! ¡Alfred! ¡Es la familia Kirkland! ¡La familia Obispal! Todos los hombres que han nacido dentro se han terminado convirtiendo en Obispos de Monarcas o Reyes, ¡Quien diría que conocías a alguien prácticamente de la realeza! La cosa es que el Heredero, el que está destinado a convertirse en el Obispo del Rey, se casará. Anunciarán el compromiso mañana, pero Luk lo soltó hoy cuando me advirtió que no apareciera por su casa ya que tenía una importante reunión.

¿Y quién es el heredero? El hijo mayor ¿no?

En realidad nadie lo sabe… pero dudo que sea el mayor: se fue a estudiar a otro país. ¡Quien te dice y no resulta ser Arthur!

No lo creo… dudo que él permitiera algo así…

Arthur no dejaría que lo casaran con cualquier chica ¿verdad? después de todo el creía fervientemente en el amor verdadero hacia una sola persona ¿no? ¿Y porque rayos nunca le dijo que era alguien importante? Aunque tampoco es que fueran amigos o algo… pero, tenía que estar seguro que no era Arthur el que se casaría, por supuesto que no, era ridículo, era imposible, era… era…

Doloroso.

Sin embargo, no era Arthur. No lo era. Debía convencerse de eso. Arthur Kirkland jamás permitiría que lo casaran con una chica desconocida. Antes él…

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¡Me suicidaré! ¡Me niego a casarme con una desconocida! ¿Me oíste, rana? ¡Jamás lo haré!

Arthur…

El inglés daba vueltas y vueltas a través de su habitación completamente fúrico, alterado y desesperado. El francés sabía muy bien lo romántico que era su primo, lo mucho que anhelaba encontrar esa persona especial para él, que lo amaría por sobre todo y estarían juntos toujours. ¡Lo venia escuchando desde que eran unos niños y el menor solía escribir miles de historias sobre esa persona! pero al final, su tío había vuelto a decidir por su hijo.

Arthur no escuchaba a Francis, estaba demasiado concentrado en pensar la forma de salir de aquello, ¡Es que no podía estarle pasando! ¡¿Hasta en una elección sobre la persona que compartiría toda su vida con él iba meterse? ¡Era lo peor que podría pasarle! ¡Casarse sin amor! ¡Estaría tirando a la basura todos los principios que le había inculcado su madre y que él tanto defendía! ¿Por qué? ¿Por qué le hacía algo así?

No quiero Francis… ¡No quiero!

Tranquilízate primo, ya hallaremos la forma de sacarte de este lio… no permitiré que te arrebaten tu único gran sueño ¿sabes?

El ojiverde se paró y lo observó con una leve sonrisa. Su primo solía ser la mayor parte del tiempo un sapo sucio y pervertido, pero aun así, no era mala persona. Y por alguna extraña razón, siempre lo terminaba protegiendo de las cosas que le atormentaban. Como la vez en el que se anunció que él seria el heredero, ese día se sintió tan mal… viendo todos sus sueños hechos trizas… y el único que se quedó a su lado, que lo consoló y lo animó, fue justamente la rana. Por eso siempre estaría agradecido con él.

Thanks, ya sabía que tenias tu corazoncito después de todo…

Me ofendes, Mon Amie, ¿Cuándo no te he ayudado a sabotear algo?

¿Y quién está hablando de sabotear, Wine Bastard?

Yo no, Mon Ange, yo no…

Arthur mostró una muy leve sonrisa ya más calmado. Si, evitaría casarse con todo lo que pudiera. No dejaría que lo volvieran a monopolizar, no en eso. Sin embargo, dentro suyo, seguía pensando, pensaba en muchas cosas… ¿Quién sería su "prometida"? ¿Por qué lo decidieron tan de repente? ¿Podría librar de ello?

Pensó en su madre, en su sueño de hallar el amor. De casarse con alguien a quien de verdad amara.

Pensó en Antonio, en las cosas que decía el libro. Pero por sobre todo, y sin entender el porqué…

Pensó en Alfred F. Jones.

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Fin de la Segunda Parte

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-Espacio de Notas de Luni-

¿Qué tal? ¿Me extrañaron? ¿Vieron que hice más largo esta segunda parte? ¡15 páginas de Word! *-* ¡Y solo nos falta la parte final! ¡Wiii!

Bueno, para los que conocen la película se darán cuenta que hay algunas cosas parecidas, como la escena de Alfred y Arthur discutiendo, ¡Adoro esa escena! Y también lo del "Virgen", ¡No pude evitar meterlos! ¡Den y Noru son mi segunda pareja favorita! Y nunca me había animado a ponerlos en un fic.

Me gusta como ha quedado, se sale bastante de la película, y al mismo tiempo, los matices son iguales xP pero aquí se notan más los sentimientos que ya van desarrollando los personajes ¿no?

Espero que les haya gustado. Me sigue pareciendo una historia rara, ¡Pero así la quiero! Ya comencé a seguir mis otros fics, el que tengo más avanzado es el capítulo final de "Simplemente Necesidad", Dios, esa cosa es demasiado sexosa o.o luego "Romantic Love". "Cadenas de Alma" y "Juguemos a Rodear" comenzaré a escribirlos mañana, los otros proyectos que tengo tendrán que esperar un poco más. Ahora estamos a full con la Feria de Ciencias, ¡Ganamos! ¡Yeah! *-* ¡Vamos a la zonal! ¡Y luego, si pasamos, a la provincial! ¡Wiiii! Ok, me emocioné de más xP

¡Nos vemos! ¡Ya saben! ¡Si les gustó la mejor forma de hacérmelo saber es con un Reviews! ¡Y contribuirán a que Arthur y Francis se apuren a planear un plan para sabotear el compromiso, jaja.

¡Byeeeeeeeeeee! ¡Cuídense! ¡Ciao!

PD: ¿Puedo pedir un favor? Para los que les gusta el DenNor y saben escribir de ellos, escriban, ¡La pareja necesita amor! ToT pero algo angustioso, dramático y con final feliz. La mayoría son de humor/romance, y mis venas necesitan dramaaaaa… jeje, ¡Solo es un pedido igual! ¡Gracias de todas formas! ¡Adios!