Cogí mi gabardina negra y me la puse ya que hacia bastante frío fuera.

Comprobé que todo estuviera bien cerrado y me encaminé hacia el trabajo.

Caminé por las estrechas calles que me conocía a la perfección para llegar antes, pero había algo que me llamó la atención. ¿ Una mata de pelo rosa?

Me acerqué y la vi, una niña de pelo rosa con la cara roja por el frio que estaba temblando.

Normalmente no presto atención a estas cosas ya que la gente como ella suelen ser drogadictos o borrachos, pero hubo algo de ella que me atrajo.

Su cara.

Esa niña era muy bonita, demasiado para estar tirada por estos barrios y menos sola.

Me acerqué y la toqué la cara para intentar despertarla, pero vi que tenía una ligera capa de sudor a pesar de estar con estas temperaturas y que la frente le ardía.

"¿Por qué coño siempre me tengo que encargar de todo?"

La cargué en mi espalda y me encaminé de nuevo a mi casa, no podía dejarla en la calle y menos así.

Tras 5 minutos llegué, la tumbé en mi cama tapándola y la puse un paño en la frente.

Cogí el telefono y marqué a mi amiga Sai.

"¿Quién?" - Preguntó una voz melosa al otro lado del teléfono.

"Soy yo, Alexandra. Te llamo para decirte que hoy no voy a poder ir"

"¿Y eso por qué mi amor? - Esa maricona no para nunca de hablar, si no fuera porque le aprecio hacia tiempo que le hubiera dicho un par de cosas.

"No preguntes cosas que sabes que no te voy a responder"

"Vale amor, yo informaré al jefe. ¡I love you!

Colgué y curvé las comisuras de mis labios un poco, aunque me ponga nerviosa ese tio es una parte muy importante de mi vida.

Abrí los ojos lentamente, y me descoloqué completamente.

¿Qué hacia alli?¿Dónde estoy?

Muchas dudas se agolpaban en mi cabeza hasta que vi que alguien entró por la puerta, una chica castaña muy hermosa, tanto que me descolocó un poco.

Me sonrió y me dio un vaso de chocolate caliente.

"¿Quién eres?

"Me llamo Alexandra, te encontré en un callejón con bastante fiebre y te traje aquí"

"¿Por qué no me dejaste allí?

"Porque soy demasiado buena, tanto que a veces alcanzo el nivel de gilipollas"

Ante esto me reí y después nos quedamos observándonos bastante rato.

"Supongo que quieres que te cuente que hacia allí, ¿no?

"No, yo no obligo a hacer nada a nadie que no quiera." - Esto me sorprendió, me recogió de la calle, me metió en su casa y a pesar de todo eso , ¿no quiere que le cuente nada... ?

"Mis padres murieron cuando yo tenía 5 años y desde entonces e pasado por quince familias.

Por una circunstancia u otra siempre acababa yéndome otra vez.

Hasta hace unos días, cuando por fin me di cuenta de que nunca encontraría un lugar fijo decidí que yo misma crearía ese lugar, pero no pensé que para crear eso necesito dinero, estudios y demás...Sí, lo sé, soy estúpida."

Se quedó mirándome otra vez, como analizándome.

Siempre que me habían echo eso me había molestado mucho... Pero este caso no era igual que los otros, ella es diferente, especial diría yo.

"Quiero proponerte algo"

"Soy toda oídos"

"Quédate conmigo"

¿¡Cómo! ¿Quería que me quedara con ella?

Creo que he oído mal, si seguro que es eso.

Nadie conoce a una chica en la calle y la ofrece su casa así como así.

"¿Qué?

Me sonrió, no una de esas sonrisas fingidas, por educación o con asco.

No, una sonrisa grande, hermosa y con...Bondad

"Mira, es la primera vez que hago algo como esto. Me das mucha pena, se que suena mal pero es la verdad. Te ofrezco una casa, comida, que te pague los estudios y mi compañía. ¿No querías eso?

"Lo siento, pero estoy cansada de que todo el mundo haga cosas por mi po..."

"¿Quién te a dicho que lo vaya a hacer por ti niña?" - me interrumpió - "Esto lo hago por mi, porque esta casa es demasiado grande y porque me siento sola a veces."

Me sorprendió que me dijera eso, que admitiera con tanta facilidad como se sentía y que, aunque no me lo dijera directamente, se preocupara por mi.

Pero recordé mi pasado, todas esas caras que creía que serían mi familia, todos los lugares, todas las casas...

"Mañana iré a formalizarte como mi familia, necesito tu nombre y edad princesa"

"No te he dicho que aceptara quedarme"

"Hmph, siempre hago lo que quiero y consigo todo lo que anhelo, ¿Por qué tú me harías ser diferente?

Cuando terminó de decir eso se fue de la habitación, pero lejos de estar triste o enfadada una sonrisa comenzó a formarse en mi cara.

¿Qué mas daba arriesgarme otra vez?

Quizá encontré mi lugar, y no precisamente sola.

"¿Para qué fiarse del reloj, si cada vez marca una cosa distinta?"

"Mejor solo fiate de mi y juntos lograremos formar eso tan difícil llamado vida"