Digimon NO me pertenece.

Historia hecha sin ánimo lucrativo.

Taichi algún día me bailará el caño, yo lo sé.


Aclaraciones:

Flashback

«Pensamientos»

Advertencia:

Escenas subidas de tono. ¿Lime? Quizás. Abtenerse de leer si no les gusta.


Eat you up

Two-Shot

Para Rowss Hilton.

Con mucho cariño.


Mimi apoyó suavemente la cabeza en la almohada. Había tomado una ducha bien fría, para armarse de valor y despejar todas las dudas que en algún momento la invadieron. Ahora estaba allí, acostada en la gran cama junto a su novio Yamato, quien se movía de un lado a otro inquieto, tratando de conciliar el sueño. La chica miró de reojo al chico, notó que él le daba la espalda y tal como un gusanillo se movía. Ella quiso reír y burlarse de él, de su postura de ovillo, como si se estuviera defendiendo de algo o de… alguien.

«Y ese alguien soy yo» Pensó Mimi, totalmente agradecida de que él estuviese poniendo de su parte para el plan que ella tenía. Recordó que Sora había carcajeado casi hasta morir cuando le había hablado sobre la famosa apuesta entre Taichi y Matt. Recordó que la pelirroja infló el pecho completamente orgullosa de su macho y exclamaba algo como "¡Pero si Tai siempre ha sido inteligente!" Cosa que a ella no le causó gracia, mas le dio la razón.

Hilar lo que ella había planeado era necesario y justo. Según Sora Takenouchi, ella sólo lo hacía por una razón, razón, la cual no quería admitir. Sólo lo hacia por venganza.

«Venganza, Mimi. No dejes que las palabras de Sora te confundan» Se alentó mentalmente, frunciendo los ojos y mirando el techo con decisión.

¿De verdad Tai hizo eso sólo para estar conmigo? preguntó la pelirroja incrédula Vamos, sé que Taichi pocas veces se separa de mí, pero recuerdo perfectamente que gritaba a los cuatro vientos que él y Matt se iban a divertir como nunca por las noches. A solas recalcó esto último. Alzó una ceja y miró a Mimi dudosa.

¡Pues qué crees! Sólo aparentaba. Es un buen actor respondió ella.

Deja de halagarlo, eh. ¡Se te ha hecho costumbre! dijo Sora riendo. Mimi rodó los ojos y resopló. Como si ella siempre halagase a Taichi… Pocas veces lo hacía y cuando lo hacía, era por la sola razón de que él se comportaba como todo un galán con Sora, y se lo agradecía Ya, pero hablando en serio, ¿tú crees que lo tenía todo planeado?

Eso no importa, lo que importa, es que Matt aceptó la apuesta. ¿Puedes creerlo? comentó la castaña indignada.

Vamos Mimi, son hombres… expresó Sora como si fuese lo más obvio del mundo. Mimi la miró enseguida, y quiso reír ante el comentario de su amiga. Sora parecía una exponente del Feminismo, algo así como una figura totalmente expuesta a defender su género, denigrando a los hombres.

El caso es que tengo un plan dijo ella, sonriendo maliciosamente. La pelirroja dudó un momento, se debatió entre preguntar cuál y entre decirle que lo olvidara por completo, que ella no iba a ser partícipe de aquello. Te contaré cuál es siguió la castaña, ajustándose los lentes de sol, como una diva. Sora miró hacia la piscina y observó a los chicos, totalmente divertidos; su atención se dirigió hacia Matt.

«Pobre Matt…» Condujo lentamente en su mente. Devolvió la vista hacia su amiga, quien sostenía aún la sonrisa reluciente en su rostro.

Dilo… expresó Sora, con una voz casi temblorosa. Tachikawa giró hacia ella y alzó una ceja, sonriendo de medio lado Aunque estoy segura que haces esto sólo porque quieres entregarte a Matt rió divertida. Vio cómo las mejillas de su amiga se teñían de un color rojo.

¡Cállate!

Mimi Tachikawa era de temer.

¿Entonces quieres que lleve a Tai cuando estés seduciendo a Matt? comentó con el rostro completamente descuadrado al terminar de escuchar el "plan" de Mimi.

Eso era absurdo. De verdad lo era.

Ajá afirmó la castaña.

Mimi, eso es vergonzoso, tanto para ustedes como para nosotros. Créeme que no te quiero ver a horcajadas con Matt, ¡ni mucho menos Tai! ¡Qué horror! se espantó Sora Ni que fuéramos unos pervertidos, ¿de verdad crees que es un inteligente plan? expuso con algo de amargura. No le gustaba para nada ese plan.

¿Tan malo es? Aunque tienes razón… tampoco me gusta la idea de que nos vean dijo como si fuera lo más normal del mundo, con una vocecilla inocentona que logró mover los pelos de Sora, no creyendo que la chica fuese tan… desprevenida. ¡Ya sé!

Sora se estremeció. No quería ni imaginar qué se le había ocurrido.

Tomó aire lentamente, sacándose los recuerdos de encima. Estaba segura que el plan iba a funcionar, era obvio. Era prudente y completamente eficiente. Sora tenía que contarle a Tai que ella y Matt habían terminado liándose, nada vergonzoso, pues sabía cuán prudente era su amiga y de antemano sabía que nada revelador le iba a decir; pero, conociendo la mente de Taichi Yagami, era de esperarse que se imaginara y graficara todo, sólo para fastidiar a Matt. Sin embargo, el moreno no sacaría nada con fastidiarlo si Yamato Ishida no mostraba indicios que todo lo que Sora mencionó, era real.

Ella tenía que hacerlo real. Sólo para que su novio reaccionase ante Taichi. Tanto Yagami como Ishida eran predecibles. Demasiado predecibles.

Si eso no funcionaba, no sabía qué podía hacer. Pero confiaba en su intuición y mucho más en su conocimiento sobre Matt. Mimi tenía presente que Yamato se pondría nervioso, y, también tenía claro que Taichi lo conocía lo suficiente como para descubrirlo. No por algo eran mejores amigos.

Respiró hondo. Tenía que comenzar con su juego, pero, ese no era el momento…

Se movió un poco más hacia Matt, y giró su cuerpo, poniéndose de lado. Rodeó al chico con sus brazos y apoyó su cabeza en la espalda de él. Pudo sentir cómo Yamato se remecía entre sus delgados brazos, dándole a entender que con apenas un toque él ya se sentía incómodo.

Pero no le importó.

—Mimi… —susurró el rubio. La chica contestó con un "mhhmp" somnoliento, actuando— ¿No tienes calor? —preguntó él lanzándole una indirecta de que "se alejara porque hacia calor".

—Nop, tengo frío. ¿No quieres que te abrace? —dijo ella con tristeza. Él carraspeó— Bueno… si es así, mejor yo… —siguió hablando, alejando sus brazos de él.

—No. Está bien, que descanses —se apresuró a decir Matt, tomando los brazos de la chica para que ésta siguiera abrazándolo.

Ella sonrió satisfecha.

~o~

Sora Takenouchi suspiró. Estaba enojada. Enfadada. Quería golpear a alguien, a cualquier cosa. Sentía enormes ganas de estrangular a alguien y, aunque eso no fuera común en ella, de verdad sentía que podía hacerlo.

—¡Siento la tardanza! —el grito de Mimi descompuso a la pelirroja que se armó de paciencia para no gritarle de vuelta— De verdad lo siento, ¡es que no salía agua caliente de la ducha? ¿Puedes creerlo? ¡Qué hotel más pobre! —alzó los brazos, respirando entrecortadamente por la corrida que se había mandado.

Sora miró hacia el Hotel. Se encontraban en la parte de la piscina, donde se podía ver muy en claro que el Hotel era inmenso y bastante lujoso. Pero para Mimi Tachikawa ya era el peor Hotel del mundo sólo por no tener agua caliente. Cosa que era ilógica. Estaban en pleno verano y ella pedía agua caliente.

Sólo a Mimi se le podía ocurrir.

—Mimi, llevo media hora derritiéndome bajo el sol. ¿No pensaste en eso? —dijo Sora, mostrando cuán molesta estaba.

—Hubieses entrado…

—Como sea. Cuéntame. ¿Por qué me llamaste y me pediste que viniera? Son las tres de la tarde, ahora podría estar en el Gimnasio con Tai y Matt —comentó la pelirroja, armándose de valor. Mimi era su mejor amiga, jamás la dejaría sola.

—Lo siento —expresó Mimi enseguida al ver el rostro de Sora. Ella suspiró y negó, para luego sonreír tenuemente—. Hoy quiero que vayan a nuestra habitación, ¿sí? Como a las nueve de la noche —propuso.

—¿Por qué? Creí que querías…

—Nop, ya no. Tengo algo planeado para nosotros cuatro esta noche —interrumpió la castaña—. Pedí un Karaoke en recepción, dijeron que lo fuera a buscar como a las ocho porque sólo tienen dos, y los dos están ocupados ahora. Así que decidí dejar el Karaoke para la noche, y la cena, simplemente no va —completó Mimi. Sora asintió, calmadamente—. ¡Anímate tonta! —le pegó con la mano.

—¿Por? —dudó la pelirroja.

—¡Porque iremos al gimnasio ahora!

Sora ensanchó su sonrisa de lado a lado, agradeciéndole a Mimi por haber sido considerada con ella. Se enganchó al brazo de ella y siguieron su camino.

Unos ejercicios no le vendrían nada de mal. La castaña había decidido alcanzarla luego, tenía que elegir su vestimenta con sumo cuidado para ir a hacer ejercicios, mientras que Sora tan sólo se había puesto unas calzas y una camiseta pegada al cuerpo, que dejaba ver qué tan trabajaba estaba. La demora de Mimi la había hastiado, por lo tanto partió sin ella.

La pelirroja entró al gimnasio del Hotel. No era muy grande, pero tampoco tan chico. A un lado estaban haciendo baile entretenido, sabía que a la llegada de la castaña, la obligaría ir allá. Pero el baile entretenido era realmente cansador, hacia trabajar todos los músculos del cuerpo y, además, de entretenido no tenía mucho luego de quince minutos. Se apresuró a ir a las máquinas, donde pudo ver a Matt y a Taichi que ejercitaban sus brazos.

—Hey, chicos —saludó ella, acercándose a Tai y dándole un besito en los labios. El moreno sonrió y siguió con las pesas.

—¿Qué harás? —preguntó el rubio. Sora lo pensó por un momento, mirando el resto de máquinas disponibles.

—Creo que ejercitaré los muslos, antes que llegue Mimi y me lleve volando al Baile Entretenido —rió la pelirroja, acercándose a la máquina más cercana. El aparato hacia que ella se pusiese boca abajo, y levantara con las pantorrillas las pesas. Estaba liviano, así que eso no iba a ser un problema para ella.

—¿Mimi vendrá al gimnasio? —saltó enseguida el moreno, no creyendo lo que había escuchado.

—Síp, ella dijo algo de "quiero mejorar mi cuerpo" —mintió la pelirroja, dirigiendo su mirada a Yamato. Él tan sólo miraba incómodo la situación. Ella rió por lo bajo.

—Vaya… —susurró Taichi. Alzó los hombros y le restó importancia al comentario de su novia, siguiendo con sus ejercicios. El resto lo siguió, sin embargo, Matt parecía perdido en sus pensamientos. No participaba ni comentaba en la conversación que mantenían Taichi y Sora.

Él sólo pensaba: ¿para qué rayos ella querría mejorar su cuerpo? Mimi no era una chica atlética, pero tampoco estaba pasada de peso o descuadrada. Se mantenía bastante bien con todo lo que hacia, era hiperactiva, nunca se quedaba quieta. Sus piernas eran perfectas, para él, largas, gruesas en la parte de arriba, y bastante formadas. Su cintura era ancha, pero era bastante delgada en comparación con el resto de chicas.

Y su busto…

Se remeció, alejando todos los pensamientos perversos que de la nada venían a su mente. Tan sólo había pasado un acercamiento de más entre ellos dos y su mente ya comenzaba a conjeturar distintas escenas subidas de tono.

«Malditas hormonas» Masculló para sus adentros. Odiaba sentirse así. Odiaba sentir esa necesidad de estar cerca de Mimi, apegarla a su cuerpo, besarla. La deseaba. Y odiaba admitirlo, porque él, ante todo, se mantenía… Pero con ella, era imposible.

Detuvo sus ejercicios, y se puso de pie, elongando sus brazos para que no se acalambrasen. Movió su cuello, tratando de relajarse, y comenzó a mover los hombros, en círculos, para que la sangre circulara bien. De pronto, algo en él hizo que mirara la entrada del gimnasio y, en ese preciso instante, como si el destino le jugara una mala pasada, vio cómo Mimi Tachikawa entraba al lugar. Su pelo estaba recogido, totalmente tirado hacia atrás, dejando unas pequeñas hilas de pelo caer alrededor de su rostro. Llevaba una camisa arremangada, un poco más abajo del busto de la chica, dejaba ver el vientre a todo el mundo, mientras sonreía y se sacaba lentamente el poco pelo que le molestaba en la cara. Un short bien corto acompañaba a la sensual camiseta arremangada. Matt agradeció mentalmente, ya que la castaña había sido bastante preocupada al no dejarse ver como una cualquiera, poniéndose unas calzas negras que le llegaban hasta los tobillos, y luego de eso, unas livianas zapatillas no tan llamativas como el resto del vestuario.

Yamato no sabía si reír o llorar ante la actitud repentina de su novia. No sabía si reclamarle o agradecerle por esa camiseta tan… provocativa. Se debatía entre ocultarla bajo sus brazos del resto de las miradas insinuantes de los demás hombres o dejarla expresarse libremente, siempre asegurándose de que los demás se enterasen que ella era de él y de nadie más.

Vio acercarse a su chica, saludándolo con la mano mientras en la otra sostenía una botella con agua.

—¡Hola chicos! —expresó animadamente. Taichi y Sora sonrieron, mientras que Matt la miraba inexpresivo— ¿Qué sucede? —le preguntó enseguida al notarlo extraño. La pelirroja tomó del brazo a Tai y se lo llevó pese a las protestas del moreno, alejándose ambos de la otra pareja.

—Uhm —comentó él a modo de gruñido. Definitivamente sus celos podían más que cualquier otra cosa. Notó que varios chicos desviaban la vista hacia Mimi, sin una pizca de vergüenza. Él le dedicó a cada uno de los hombres una mirada asesina y atormentadora, que decía en claras palabras "no la mires o serás hombre muerto". Poco a poco el resto de chicos siguieron con sus ejercicios, asustados.

—¿Matt? —lo sacó ella de su trabajo. El aludido la miró y recorrió con la vista el cuerpo de Mimi.

«Mierda»

—Mimi, la camiseta que llevas puesta deja ver mucha piel —trató de sonar lo menos controlador posible. Joder, lo intentó. Pero el efusivo tono dejó ver otra cosa.

La chica rodó los ojos y resopló, algo cansada.

—Sólo deja ver mi estómago, y muchas chicas andan así, vamos, sólo mira a esa de allá —apuntó a una mujer que corría en la trotadora. Llevaba un peto ajustadísimo. Él la miró por un segundo y ajustó su vista en Mimi nuevamente.

—Ella es ella y tú eres tú. No importa que las demás se paseen desnuda, tú no puedes hacerlo —articuló dejando de lado completamente su autocontrol.

—Matt, de verdad que me fastidia esto. No ando mostrándome vulgarmente, es sólo una vestimenta que TODAS usan. No tengo porque venir con un vestido hasta los tobillos y cubriéndome completamente sólo porque tú estás inseguro —dijo cruzándose de brazos. Frunció los labios y le dio espacio para que él replicase.

«¿Inseguro? Un carajo»

—No lo estoy —dijo tajante—. No me gusta… que los demás te miren así —susurró, admitiendo delante de ella que efectivamente eran celos, pero de inseguridad no tenía ni un pelo.

—Deberías —expresó Mimi, lentamente, acercándose a él de manera seductora— estar orgulloso que los demás vean a tu novia así. Pero tú sabes que yo… —se acercó lo suficiente como para sentir la respiración de él en su nariz— Sólo soy tuya —acarició el pecho de Matt, jugando con su dedo y haciendo círculos pequeños en él.

Un escalofrío recorrió la espina dorsal de Matt, haciéndolo ponerse nervioso. La cercanía y la mirada insinuante de ella lo estaba sacando de sí. Ella mantenía el juego con su mano en el pecho, y sus labios rosados le pedían a gritos que lo aprisionaran con los de él.

Sin embargo, se retuvo.

—Supongo —dijo él, sacando fuerzas desde lo más adentro de él.

Mimi palmeó su pecho, sonriendo satisfecha. No se alejó ningún centímetro de él, y lo abrazó por el cuello. Apegó su cuerpo completamente al de él.

El rubio sintió el busto de la castaña aprisionarse junto a su pecho, un cosquilleo en el estómago y en sus dedos comenzó a sentir. Un cosquilleo que invadía su cuerpo rápidamente, dejando notar que estaba más que nervioso. Y que ganas no le faltaban para besar a Mimi, besar su cuello, su piel… Su suave piel.

Por inercia, puso sus manos en las caderas de Mimi, apretándola contra él fuertemente. Una risilla pícara se formó en los labios de la chica. Realmente le gustaba jugar de esa manera, era divertido y bastante provocativo. No podía negar que le gustaba. Jugueteó con la cadera, moviendo suavemente. Un movimiento pequeño pero eficiente, él dejó caer una mano hasta tocar parte del trasero de Mimi. La chica arrugó la nariz ante ese contacto. Ella sintió cómo Matt se ponía rígido ante su acercamiento, y se arrepintió de estar haciendo eso en público.

Oh… eso no iba bien.

—Bien, iré a buscar a Sora para ir a baile entretenido —anunció gustosa, rompiendo el momento. Se puso de puntillas y besó los labios de Matt. Un beso fugaz, dejándolo con cero posibilidades de reacción. Soltaron el agarre inmediatamente.

Él asintió, sin hablar. Mimi sonrió y salió en busca de la pelirroja. Yamato suspiró, cerrando los ojos y rogándole a todos los Dioses habidos y por haber que le ayudaran. Mordió su labio y salió del gimnasio con la intención de tomar aire, respirar hondo y sacar los pensamientos pecaminosos de su mente.

Mimi era inocente, ¿no? Quizás él se estaba armando la película solo. Quizás ella actuaba así sin darse cuenta…

Revolvió sus cabellos, gruñendo.

—Tu novia ha robado a la mía —sintió la voz de Tai sacándolo de su ensueño. El dirigió la vista instantáneamente hacia él.

—¿Sí? —preguntó sintiéndose estúpido. El moreno no había preguntado, había afirmado— Vayamos a la piscina entonces, necesito agua fría —articuló sin darse cuenta de lo que había dicho. El moreno alzó una ceja.

—Oh. ¿Ves la piel de Mimi y ya te sulfuras? Creo que alguien perderá… —el chico rió, tocándole el hombro a Matt.

—Tsk. ¿Y qué sacas tú si yo pierdo, eh? —quiso saber. Sólo por si a caso. En caso de hacerlo. No era que él iba a perder. Claro que no.

—Pues me quedo con mis lentes, así de simple —dio a entender el moreno.

—Es ridículo, Tai. Expones tus queridos googles por nada —cayó en la cuenta el rubio.

—Ah… ¡Tienes razón! —afirmó Taichi. Matt rodó los ojos ante la estupidez de su mejor amigo— Pero, ya he ganado algo —siguió el moreno, caminando despacio, alejándose de Matt— ¡Dormir con Sora dos noches seguidas! Esa era mi única intención —tras decirlo, corrió hacia las afueras del Hotel, riéndose en la cara de Yamato.

Él tan sólo inhaló y exhaló, tratando de calmarse. Había sido un idiota en aceptar la apuesta de Taichi, pero ya estaba hecho. El orgullo era primero.

Tenía que seguir así.

~o~

Él había discutido con Mimi por eso. ¿Por qué tenía que ser el Karaoke precisamente en SU habitación? ¿Por qué no en la de Sora y Tai? ¿Por qué tenían que ensuciar con comida y desordenar SU habitación?

Arrugó el ceño ante la escena que veía. Mimi se las había ingeniado para poner una mesita con comida y bebidas, vasos y platos. La habitación estaba ordenada, puesto que la chica decía que la impresión de una buena habitación daban a entender cómo eran las personas. Una habitación limpia era como una persona totalmente organizada.

Ella no lo era, pero lo quería aparentar. Se sentó al borde de la cama y esperó a que Sora y Taichi tocasen la puerta. La hora marcaba las nueve y un minuto de la noche. La pelirroja solía ser puntual, por lo tanto, esperaba que llegaran en un minuto. Mimi había ido por el Karaoke porque se le había olvidado ir a las ocho, como había acordado con el recepcionista.

Mejores amigas y totalmente opuestas, tal vez por eso congeniaban tanto.

Así como él y ella.

Suspiró al escuchar las risotadas de Taichi que se acentuaban cada vez más. Dedujo que estaban cerca. Se puso de pie enseguida y, antes que la feliz pareja tocara la puerta, abrió rápidamente.

—¡Hoooola! —saludó como siempre el moreno. Matt no dijo nada, y se hizo a un lado para que entrasen. Taichi se lanzó con todas las ganas hacia la comida, mientras que Sora le seguía el paso. Matt miró hacia el pasillo, y vio la figura de Mimi acercándose con un par de micrófonos y algunos CD's. La chica sonreía y tarareaba una canción.

La noche había pasado rápida, Matt creía que pasaría una noche mala y hastiado, mas no fue así. Taichi siempre le sacaba una sonrisa por sus travesuras y sus ocurrencias. Verle cantar y actuar era divertido, hasta para él. Sora y Mimi se dedicaban a seguirle el coro, pero ninguna cantó una canción. Las dos se mantenían al margen. El show era exclusivo de Taichi Yagami, él siendo una estrella, aunque cantase bastante mal, pero el público le animaba. Cada tanto le dedicaba canciones a Sora, haciendo que ésta le sonriera tiernamente y se sonrojara por las románticas canciones que él cantaba. Cada estrofa la cantaba con sentimiento.

Había pasado una buena noche con los chicos, sin duda.

Se dejó caer en la cama cansado, abriendo los brazos y cerrando los ojos. Eran las dos de la mañana. Tenía mucho sueño. Habían pasado cinco minutos desde que sus amigos habían dejado la habitación, también muy cansados.

De repente, sintió una música. Se sentó enseguida y vio a Mimi, parada frente a él. Sostenía un micrófono y lo miraba intensamente. Él arqueó una ceja, confundido.

—Quiero cantar esta canción —dijo ella. Él asintió solamente. ¿A las dos de la mañana? ¿Por qué no lo había hecho cuando había tenido la oportunidad?— ¡Hey! No me ignores —chilló Mimi cuando vio que él nuevamente se recostaba.

—¿Por qué? Te escucharé de todas formas —comentó él, cansado.

—Es para ti la canción —sonrió. Se dio media vuelta y puso de vuelta la canción. Respiró hondo y miró a Matt nuevamente. La canción comenzó a sonar y con ello, su voz.

I'm feelin sexy I wanna hear you say my name boy If you can reach me, you can feel my burning flame.

Él entreabrió los labios para rechistar, sin embargo, la letra lo sacó por completo de sí. La voz de Mimi sonaba sexy, casi como un gemido pero entonado. Mientras movía sus caderas y tocaba su cuerpo sensualmente. Abrió los ojos abruptamente cuando vio que ella dejaba caer el micrófono y se acercaba a él, con un caminar lento y pausado.

I'm feelin kind of n-a-s-t-y I might just take you home with me baby the minute I feel your energy.

Seguía cantando, insinuante. La letra de la canción la entendía a la perfección. La chica hacia pausas y se lamía los labios, gustosa.

Él sudó ante el gesto. La castaña llegó hasta él y le tendió una mano, haciendo que éste se parase. Le cantó al oído, mientras bailaba insinuante, moviéndose de un lado a otro. Pegó sus manos al pecho de Matt, acariciándolo con ambas manos. El rubio no atinaba a decir ni a hacer nada, dejaba que ella recorriera con sus suaves manos su cuerpo.

Tonight i'll be your naughty girl

La chica sonrió gustativa, sin embargo, no lo miró ni por un segundo a los ojos, tan sólo suspiraba y cantaba a su oído. Bajó las manos lentamente por el torso de Yamato, hasta llegar al final de la camisa, comenzó a subirla de a poco. En ningún momento dejó de mover sus caderas sensualmente.

Matt no quiso ser menor, y, dejando completamente de lado la estúpida apuesta, se arremetió a sus deseos. Qué importaba, de todas formas, según él, Taichi no se enteraría.

Condujo sus manos hacia la cintura de la chica, atrayéndola él. La apretó fuertemente contra su cuerpo, tal como lo había hecho antes. Mimi seguía jugando con su camiseta, levantándola completamente. Él levantó los brazos dejando que ella misma le sacase la molestosa prenda. La chica vio el torso desnudo de Yamato y enseguida quiso acariciarlo. El juego poco le importaba a esas alturas, realmente, quería estar con él. Posó sus manos con algo de inseguridad en el pecho de Matt y comenzó a tocarlo tímidamente. La pista en el reproductor seguía tocando, mas ella no cantaba. Respiraba en el cuello de él, incitándolo aún más.

Tras sentir que las grandes manos de él acariciaban su espalda por debajo de su camisa, Mimi perdió todos los estribos posible y apretó con fuerzas el pecho del rubio, bajando sus manos hasta su cintura, dibujando pequeños círculos rápidos con una mano, mientras que con la otra hacía círculos grandes y lentos. Mimi besó el cuello de Matt antes que a sus propios labios, haciendo que éste gimiera apenas ante el cálido contacto. El chico no se retuvo y en acto rápido despojo la camisa de Mimi, dejándola al descubierto. Tan sólo con su sostén.

Matt la alejó unos cuantos centímetros de él, para verla con mucho más detalles. Mimi desviaba la vista de los ojos del rubio.

—Hey… —la llamó, pero ella no dirigió sus ojos a los de él. Se notaba preocupada, pero aún así no decía nada— Mírame —pidió él. Mimi no lo hizo.

Yamato agarró con la mano la barbilla de la chica, dándole vuelta el rostro y la miró tiernamente. Ella enseguida cambió su expresión, sintiéndose mucho más aliviada. No era que se sentía incómoda expuesta ante él, sino que era la vergüenza de hacerlo por primera vez ante él. Pero quería seguir. Mimi deseaba estar cerca de Matt. Sentirlo suyo y él que la siéntese. La idea de que él perdiese la apuesta ya no le atraía en lo absoluto. Las ganas de estar con él no las podía retener. Se estaba dando cuenta que verdaderamente sólo se podía entregar a un hombre.

Y ese hombre era el que estaba frente a ella. Tocándola como nadie lo podría hacer.

El chico se acercó a sus labios y los besó cálidamente. Un toque suave y poco pronunciado, un beso tranquilizador. Ella lo abrazó y se apegó a él, sintiéndose protegida y entregándose a él sin rechistar. Pronto el beso comenzó más efusivo, ambos saborearon con fervor los labios del otro. La respiración comenzó a entrecortarse, haciendo que la chica se alejara de él y diera espacio a Matt para besar su cuello. Su piel suave se estremecía ante el contacto de los labios de Yamato. Un jugueteo con la lengua comenzó él en la piel de la chica, produciendo un gemido suave en Mimi.

Ella llevó sus manos hacia la cabeza de Matt, apretándolas contra la cabeza. Agarró con fuerzas los cabellos rubios del chico, instándolo a que siguiera besando y palpando su cuello como lo estaba haciendo. Yamato dio unos pasos hacia atrás, sentándose en la cama y tomando a Mimi por la cintura, levantándola y sentándola a horcajas en su regazo. La chica siguió con el juego de revolver el cabello del chico, mientras él volvía a sus andanzas en el cuello de Mimi, esta vez, bajando lentamente hasta besar centímetro por centímetro el pecho de la chica.

Ella sintió morir cuando Matt apretó con una mano uno de sus senos con fuerza. Poco a poco los besos del chico se fueron acentuando, hasta llegar al seno antes toqueteado por su mano. Yamato miró a Mimi por el rabillo del ojo hacia arriba, ella tan sólo disfrutaba del momento, dándole a entender que tenía permiso para besarla completamente.

Y él lo hizo. Aprisionó sus labios contra la piel que dejaba ver el sostén de Mimi, lamiendo suavemente. Ella arqueó la espalda ante el cosquilleo inminente de su cuerpo. Unas enormes ganas de gritar se le vinieron encima ante el contacto que él hacia con ella. Mientras besaba un seno, con la mano jugueteaba con el otro.

—Matt… —gimió apenas, pero él no se detenía. Mimi apretó las piernas y se afirmó fuertemente a las caderas del chico, ya que él ya casi no sostenía su cuerpo.

No se valía. Él hacia lo que quería con ella, ¿y ella?

Completamente decidida a cambiar el rumbo de la situación, Mimi dejó caer su peso en el torso de él, lanzándolo hacia atrás. Sonrió maliciosa ante la expresión de confusión que Matt mostraba. Se sentó nuevamente en su regazo y estiró las manos hacia el pecho de él, acariciándolo suavemente. Jugó un momento con ellas, para luego lanzarse a besar los labios rojizos de Yamato. Bajó sus manos por el costado del cuerpo de él, hasta llegar a sus caderas y poco a poco masajeó, haciendo un vaivén.

Él apretó las sábanas con las manos. Mimi iba y venía con sus manos, como queriendo llegar a su parte íntima pero no lo hacía. Una sonrisa pícara se hizo presente en ella al ver que Matt corría el rostro hacia un lado, cerrando los ojos y apretando los labios ante su juego de manos. Ella se acercó a su oreja, mordiéndole el lóbulo. Él soltó un gemido ronco, carraspeando para luego abrir los labios, necesitaba aire extra. Ella mantenía sus manos en la parte baja de Matt, mucho más cerca de la zona delicada, tentándolo.

Mimi comenzó a besar apasionadamente el cuello de él, bajando lentamente hasta llegar a los pectorales. Él la miró, sorpresivo. ¿Pensaba bajar más?

Oh dios…

Iba a morir si Mimi seguía el mismo camino. Pero de repente, la chica se detuvo abruptamente, tal cual la noche anterior. Lo miró y lo besó fervientemente.

Enseguida él la abrazó, reteniéndola contra su cuerpo. Matt llevó una mano hacia la cabeza de Mimi, ahondando el beso. Un gemido entre labios salió por parte de él cuando la castaña movió seductoramente sus caderas contra su regazo.

—Mi…Mi —condujo apenas el chico apenas sintió que ella dejó de besarlo. Las manos de Mimi acariciaban la espalda de Matt— Es-espera —gimió con un hilillo de voz. La chica lo hizo, con la respiración entrecortada. Lo miró confundida.

¿La estaba rechazando? Comenzó a sentir un malestar.

—Qu… —quiso decir, pero no pudo articular nada. Matt la había callado, poniendo su dedo suavemente en sus labios.

—Porque… No entiendo —dijo tratando de retomar su postura. La chica tragó saliva sonoramente. Se hallaba aún arriba de él, pegada contra su torso desnudo y ella en sostenes. Poco le importaba realmente aquello, pero las palabras de Matt la sacaron por completo de sí.

—Porque qué —quiso saber ella, un poco más calmada. El chico tomó su mano y la apretó con fuerzas. Una mirada llena de decisión le dedicó.

Mimi sonrió al darse cuenta.

—Porque te amo —sinceró. Él abrió sus grandes ojos azules. No pudo decir nada. En su mente no lograba conectar ninguna palabra, por mucho que quisiera decirle que él también lo hacia; nada salía de sus labios—. Pero —se detuvo. Él palideció—, había comenzado todo esto por la apuesta que hiciste con Tai —comentó diciendo completamente la verdad.

Matt suspiró.

—Luego, cuando te tuve cerca, piel con piel… —susurró, mirándole tiernamente— Supe que lo único que quiero es estar contigo. Y me valió la apuesta. No me arrepentiría de haberme echo tu mujer… Ni un segundo —murmuró, pegando sus labios a los de él.

Yamato acarició el rostro rojizo de Mimi, suavemente y sonrió tímidamente ante las declaraciones de Mimi.

Él tampoco tenía duda alguna de entregarse a ella y hacerla su mujer.

Porque él también la amaba, aunque no se lo dijese.


¿Hola? Jopeeeeeee. Me demoré un poquito en subir el segundo capítulo, pero aaaash, la inspiración no está conmigo. ¡NO ESTÁ! Se fue así, volando. Además de que me he hallado enferma estos días por una alergia y cero ganas de escribir. Ni siquiera he podido salir como tenía previsto u.u En fin~

Rowss, ¡espero que te haya gustado! Biiiissssstttshshhshss. Gracias a tus palabras y al trato que hicimos. Les cuento, la Señorita Rowss Hilton, Rou Jilton como le digo yo, me extorcionó y me dijo: TÚ SUBES EAT YOU UP Y YO ACTUALIZO. Y pues yo, que ando falta de Mimatos, le dije: ya qué, bueeeno. Así que tuve que mover las neuronas para que hicieran sinapsis y las estrujé, y taráaaaaan, esto quedó(?). El final fue DULZÓN, DULZÓN, pero ASÍ lo quería Rowss. Que nada se concretara, y como es para ella, pues ni modo, a cumplir. Aunque sinceramente me siento más cómoda con este final (: No acostumbro a escribir lemmons y este ¿Lime? ya fue suficiente para mí xDDDDDDD. Escenas subiditas de tonooo, ufffff, es complicado escribirlas. :c

Usé lírica... -semata- Está prohibido por fanfiction, pero es que la canción prendeee y bue. Es de Beyoncé Naughty Girl. Y el título del Fic es de la canción de la GRANDIOSA BoA.

En fin, ¡gracias por sus rr! No se los contesté, pero los amé. ¡Los amo! -amor para todos-. Rowss, espero te guste y te quiero loca! :*

Un abrazo y gracias por seguir Eat you up, hasta el final.