Los personajes son de la Señora Meyer, yo sólo me diviertó un poco al colocarlos en diferentes escenarios.
1848, Ávila de los Caballeros, España.
La carroza avanzaba a gran velocidad por el sinuoso camino, transportando en ella a dos corazones que se tenían que separar. La luna los acompañaba en su dolor, ya que parecía querer ser testigo, alumbrando con toda la magnificencia de su luz llena, el trajinar de esas dos almas, a través del bosque. El destino estaba cerca, la separación era inminente, la incertidumbre indescriptible y el dolor desgarrador.
Isabella miraba por la ventana por cortos momentos, no quería alejar mucho la vista de su padre, quería atesorar cada momento con él, grabarlo en su memoria, tatuarlo en su corazón, por que el tiempo con él era ya minímo, era su última noche juntos, no tenía la certeza de cuando lo vería nuevamente, habían tenido esa platica desde que se enteraron que su seguridad pendía de un hilo. Sabía qué no debía decir nada sobre su familia, sabía que tenía que ocultar su origen, pero era muy duro mantener una serenidad para tranquilizar a su padre, por ello de repente una lagrimita traicionera se resbalaba a través de su mejilla, y ella rápidamente la ocultaba de la angustia de su padre, volteando rápidamente hacía la ventana de la carroza, simulando un poco de interés al paisaje.
Ella no le daría más preocupaciones que le rondaran por la cabeza, trataría de hacerlo todo de manera suave y moderada, ya había llorado mucho con su nana, por supuesto su padre jamás lo sabría, conocía que era considerada un objeto demasiado valioso para su propio bien y así como el porvenir de su madre estaba marcado por la tragedía, el de ella no era el más prometedor.
Por ello con un esfuerzo sobrehumano y un amargo pesar a cuestas, su padre estaba alejandola, escondiéndola sería la palabra más acertada, de lo que amenazaba la vida y felicidad de su pequeña. Prefería él, sacrificar el lazo familiar que los unía, a permitir que fuera disputada como si se tratará de un trozo de carne, sin sentimientos, y sin voz ni voto.
No, él no lo consentiría, evitaría costará lo que costará que fuerá de esa manera, ya bastante había sufrido la amada madre de la niña para que ella tuviera que pagar por las terribles situaciones de sus naciones y las malas decisiones de la familia materna
Era una verdadera lastima que siendo tan pequeña, pues apenas contaba con nueve años y había padecido una realidad demasiado cruda para su mundo infantil, aunque debido a ello, desarrollará una inteligencia, percepción y madurez extraordinaria para su corta edad que le permitian aprender de la vida y facilidad para los lenguajes, de los cuáles dominaba cuatro: inglés y griego por su padre e italiano y danes por su madre.
Al menos la niña había aprovechado al máximo los cortos momentos felices que tuvieron juntos.
En eso pensaba Charlie con nostalgía, cuando una suave y pequeña mano le dió un apretoncito a su mano, volteándo inmediatamente a ver a la niña hermosa que estaba junto a él, distrayéndolo de sus pensamientos con una deslumbrante sonrisa que mostraba orgullosamente la falta de un diente incisivo, a él inmediatamente se le estrujó el corazón; no vería cuando se le cayerán los dientes faltantes, y tal vez no estaría cuando se convirtierá en una mujer de belleza impresionante gracias a sus genes daneses-grecoromanos, que desgraciadamente, era otra virtud que se sumaba a la lista de peligros para la chiquilla.
Pero valdría la pena, cualquier sacrificio por ella, si con eso se aseguraba de su tranquilidad, ya se habían separado de su madre desde hace un año, debido a que así lo considerarón prudente para distraer a los sujetos que los acechaban de cerca, sabía que estaban involucrados al menos dos gobiernos, consideraba que habían espias alrededor suyo para seguir sus pasos por lo cuál, tenián muy pocas noticias sobre el paradero e integridad de su esposa.
Ya habían huido y escondido a través de Europa lo suficiente; padre e hija, arriesgando a la última de manera alarmante, y con ella a su lado, no podría averiguar hasta dónde se extendia el peligro; sin exponerla como carne de cañón, no sabía quiénes podían ser aliados y no enemigos, sabía que probablemente por su titulo nobiliario alguno de los suyos le proporcionaría apoyo, pero tampoco podría ser un irresponsable, desleal y egoísta para comprometer y permitir que Inglaterra, su país, se sumiera a otra guerra, como en años anteriores, provocada por situaciones como ésta; en dónde el poder se determinaba por unir en matrimonio o desaparecer una sangre real, pensando lo último se encogió angustiado en el asiento cabilando.
Siguiendo inmiscuido en sus pensamientos recordó que él más hermoso error fué haberse enamorado de la hermana de un principe heredero al trono griego, desde el momento que llego a Grecia, al ser un Conde inglés con estudios especializados en la lengua griega y latín fué recibido por la corte real con gran reverencia y admiración; y ahí la vió; a una mujer poseedora de una belleza sublime y éterea con un porte de magnificencia distinguida, parecía una Diosa griega, después se enteraría que la madre de Reneé fué alguna vez princesa del Imperio Danes, por ello la belleza que poseía y que la mano de la jovén princesa griega era disputada por Turquía y el naciente imperio Austro-Hungaro, ya que había mucho en juego al concretar el matrimonio con alguno de esos gobiernos, pero la jovén no se inclinaba por ningún mandatario, sino todo lo contrario, le había mostrado su preferencia por él.
Desde la primera vez que se vierón, todos los encuentros fueron a hurtadillas hasta que el amor y la pasión fueron más fuertes que sus voluntades y tuvieron que huir a Inglaterra y de ahí a Rusia, en dónde Reneé tenía parientes nobles emparentados con los zares, lo cuál debido a la disputa entre los paises no fueron de gran ayuda, ya que inmediatamente dierón aviso a Grecia y a Turquia de su paradero, encontrando sólo un remanso de paz cuando huyerón a la India, para terminar en Italia, dónde fue concebida y nacida Isabella.
- ¿Padre?- ahora fué la suave vocecilla de la pequeña la que interrumpió sus entrañables remembranzas.
- Si, mi pequeña.- Contestó de manera solemne y atenta.
- Tengo un cuestionamiento que hacerle, me preguntaba....mhhm- la voz de Isabella se volvió un poco timida e insegura y eso definitivamente era muy raro considerando la seguridad que siempre mostraba al expresarse.
- Adelante, Bella, puedes preguntar cualquier cosa. No tendré reparos en contestarte.- nuevamente contestó Charles al experimentar una ola de ternura y curiosidad por la inesperada muestra recelosa de su hija.
- No hemos hablado de algo...
- ¿De qué no hemos hablado?
Y ella alzando la barbilla y tomando una bocanada de aire, cómo si eso le proporcionará más firmeza a su actitud y a su voz, le respondió.- ¿Cómo sabré...? - y se aclaró la garganta para bajar el nudo que se le había formado en la garganta. - ¿Cómo sabré cuando podré salir de ahí?
- Oh, pequeña me gustaría decirte exactamente el tiempo que debes permanecer en ese lugar, pero no tengo la respuesta, hay que ser muy cuidadosos ya que Turquía sigue con la relación tirante con Grecia y la Casa Austriaca no esta en su mejor momento, no debemos ni podemos exponerte...- suspiró apesumbrado- Mi Bella, tendriamos que esperar que las cosas se mejoren, yo hubiera preferido tomar un barco e irnos juntos a las Americas, pero ellos con sus guerras civiles no nos ofrecen tampoco un panorama seguro para ti.
- Lo sé.- respondió Isabella con un suspiro.
- Hija, yo te buscaré...
Inmediatamente Isabella interrumpió a su padre, para sacarse la espinita que rondaba su corazón - ¿ Vendrá a buscarme a ese lugar ?
- Si, hija, te buscaré, cuando sea prudente pero sólo dame un plazo, cómo habíamos acordado, en nueve años ya serás toda una mujer, tú decidirás si deseas permanecer en ese lugar ó deseas salir al cumplir los dieciocho años, y si en ese período de tiempo... - emitió un suspiró resignado - no te he buscado, tú dispondras de tú propio destino, ya que tienes las bases para crecer como una gente juiciosa, sensata y responsable así que en tus manos estará tu porvenir, y cómo lo he dejado de manera escrita en la carta que guardas en el bolso con tus pertenencias contarás con los suficientes medios para no depender de nadie económicamente, el cuál te será enviado anualmente, de manera que serás libre de elegir lo que mejor te complazca.
- Padre eso ya lo sé, pero a mí....- Isabella trató de reprimir el llanto, pero desgraciadamente no lo logró, haciendo que dos lagrimas zurcaran por su rostro y continúo con un murmullo tan bajo que su padre tuvo que inclinarse para escucharla.- a mí me gustaría que me buscará pronto, yo.. yo no me iré hasta que usted venga.
A su padre se le fué toda la aparente calma con la que aparentemente estaba llevando el asunto, cuando no pudo más y tomó a la pequeña en sus brazos y la acurruco en su regazo tratando de reconfortarla y reconfortandose al mismo tiempo él mismo, poco le importó que se supondría tenía que ser el más fuerte de los dos, por que definitivamente a él le dolía el alma, él separarse de su trozo de amor, de la niña de sus ojos y la luz de su vida. Y con el corazón en la mano, los ojos quemándole por tratar de suprimir las lagrimas de dolor, le dijo desde lo más profundo de su ser.
- Isabella, te amo más que nada en el mundo, no sabes lo que significaría para mí perderte, tener que entregarte a otra persona para que cuide de ti, mientras yo trató de protegerte. Tú y tú madre son mi razón de ser, yo no puedo perderlas a las dos, yo soy responsable de ti, como te pido, te ruego, que permanezcas ahí hasta que yo contemplé la manera de verte de forma segura... -- y tratando de encontrar la voz continúo con un largo suspiró - Hija, muestrame tus ojos, quiero que me mires a los ojos y escuchame bien...---y cuando Isabella subió su cabeza mostrándo sus hermosos ojos castaños hinchados y rojos provocados por el triste llanto, tan parecidos a los de su madre, con la única diferencia del color, ya no pudo contenerse y evidenciando un poco su debilidad, con un tono algo tembloroso por los nudos que se formaban en su garganta, pero firme, continúo -- escuchame: no puedo hija, no puedo permitir que sufras algo horrendo, por eso sólo te pido esperarme hasta la fecha de tu cumpleaños número dieciocho, si yo no te he buscado, tendrás que decidir, si es que determinas salir del convento, no te preocupes, si yo todavía estoy en este mundo te encontraré, y te encontraré aunque sea lo últmo que haga tesoro mío.
Para ese momento Isabella, había mojado con las incontenibles lagrimas la elegante camisa de lino blanco de su papá, aferrándose con sus puñitos cerrados a las solapas del saco negro de éste. Y él que no pudo más y abrazandola fuertemente, tratándo de fundirla en su alma para que no tuvierán que separarse, se dejó ir al dolor, permitiendole a las lagrimas fluir de manera silenciosa para sacar un poco de su angustía e inquietud. Y así permanecieron un largo tiempo, tratando de consolarse mutuamente.
Mientras tanto, el galope de los caballos continuaban por el serpenteante trayecto, cómo si estuvieran confabulados para llegar lo más pronto posible a su destino. De tal manera que Isabella llegó a pensar que sería muy acertado si una llanta del carruaje ó un percance los alcanzará para prolongar la estadía con su padre. Desgraciadamente el gritó del lacayo, les permitió saber que había llegado al domicilio que la mantendría oculta y segura.
Y ella al escuchar ésto, se incorporó de manera brusca, desesperada por aferrarse al cuello de su padre, con el llanto a borbotones, olvidando de pronto, que debía comportarse como una niña grande y sacando toda su vulnerabilidad infantil, estalló diciendo apresuradamente - Papá...yo trataré de ser buena niña papá, si quieres puedo cortarme el pelo y vestirme como varón, pero no me dejes, yo hago lo que sea, puedo servir en alguna casa, ocultándome pero no me dejes, no me dejes. Por favor... - diciéndo ésto se apretó más el cuello de su padre.
Y éste sólo atinó a frotarle la espalda en círculos, contestándole con voz desesperada - Mia belle cigno, no me hagas esto, no nos hagas esto, tú jamás podrás pasar como servidumbre, tú cara te delata, tús movimientos aunque un poco torpes son bastante distinguidos, no mi Cisne, así no, tú no vivirás huyendo.- diciéndo ésto, la desprendió de su cuello, le dió un fuerte abrazo, le beso cada mejilla y la frente. Y continúo hablándole - recuerdas que le prometiste a tú madre, cumplelo, recuerda que un Cisne siempre cumple lo que promete.
Y ella recordó la voz de su madre: "Hija, prometeme que te cuidarás, que obedeceras los planes de tú padre por más descabellados que suenen, promételo". "Él te dirá cuando habrá una separación, y tú la tomarás con calma por que de esa manera nos darás paz, hija sé sensata y prudente, conducete siempre con la verdad, y por favor sueñate libre, feliz, contenta, que es así como yo quiero verte en mis recuerdos cuando no este cerca de ti, eres un hermoso cisne, el más hermoso de los tesoros, por eso tú padre te protegerá y tú respetaras la decisión."Promételo". Y ella lo prometió.
Así que con la fuerza renovada que ese recuerdo permitió en su corazón, ella se incorporó un poco para darle un beso en cada mejilla de su padre, en cada parpado y por último en su nariz, tomar una bocanada de aire y decir en voz alta. - Soy una Swan y ellos son fuertes, así que voy a hacer que mi padre se enorgullezca de mí.
Bajó de su regazo, se limpió con la manga de su vestido los ojos y la nariz, lo miró a los ojos y continúo.- Padre, yo también le amo y aceptó lo que eligió para mí, no debe mostrar preocupación alguna por mí, estaré bien, pero toda su atención deberá estar en tratar de verme nuevamente sino tal vez si me enoje con usted.- Y diciendo ésto le regaló otra sonrisa deslumbrante a su padre que no pudo evitar reir a tan evidente cambió de humor de la chiquilla.
- Estoy de acuerdo contigo.- Charles le dió otro abrazo a su hija, y continúo diciéndole,- Por ahora jovencita a ponerse la capa y los guantes, yo bajaré sus pertenencias y nada de estar tristes.
- Si, padre, aunque no sé de qué me servirán esos vestidos qué traje, si por lo que dijó mi nana, sólo vestiré un trozo de tela feo y sombrío y cubriré mi cabeza con otro igual.
Su padre no tuvo más que reir a tan acertada suposición, en verdad su hija lo sorprendía con tanto despliegue de emociones y sentimientos. Le ayudó a colocarse la capa y los guantes, le pasó un su pequeño bolso que contenía una muñeca de trapo que su madre le había hecho y unos cuantos recuerdillos más. Abrió la portezuela del coche y respiró el aire sereno que le ofrecía la noche, bajó del carruaje, volteándo inmediatamente para tomar a su pequeña de la cintura y ayudarla a bajar. Con la ayuda del lacayo; que también hacía la función de chofer bajaron el pequeño equipaje de la pequeña, y padre e hija se encaminarón silenciosamente hacía el portal que le brindaría protección y consuelo a la última.
Ya en el portón de aquella morada, se mirarón por última vez, se abrazarón y se dierón un último beso, él la besó en la frente y ella le dió un beso en la nariz, con ello él dió la media vuelta y se marcho pensando en qué no debía voltear, por que sí lo hacía probablemente regresaria por ella y no sería capaz de dejarla ahí, de manera tal que apresuró el paso con el corazón en la mano y llorando por su pena.
Y la pequeña sólo observó el avance de su padre hacia la oscuridad que le ofrecia la noche, en dónde de manera oculta se encontraba el carruaje, debía esperar a qué su padre se perdierá de vista, para tocar la puerta y encaminarse a su suerte con una carta como presentación en la mano y un montón de libras esterlinas en su valija. Sin pensar que al paso de los años, nuevamente se encontraría con otro dolor distinto que haría un agujero en su alma y rompería su corazón.
¡Dios mio! Estoy llorando, mi primer capítulo de casi mi primer fic, estoy feliz. Probablemente tengan muchas preguntas. Yo las responderé todas por PM, si no has abierto una cuenta para fanfiction, te recomiendo que me envies un e-mail, a mi cuenta de correo que tengo en mi pérfil de fanfiction, para responder. Ya saben, estoy tratando de ser "niña buena" con las reglas de éste sitio.
Un beso y un abrazo de oso.
Noelle xD
