Hola!

Bueno pues este es el capítulo final, perdón por tardar en subirlo, las sopas de letras distraen mucho

Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen son de Kishimoto

Narración normal

Aclaraciones


Capitulo 3

"Demasiado Tarde"

Cerré la libreta y la deje en mis piernas, acaricie el borde del cuaderno, mire a Gaara, este se sentó en el borde de la cama y froto la toalla en su cabello, se la quito y me miro con el seño fruncido.

-Llevas un año cogiéndome y escribiendo historias sobre mí, es injusto que no me dejes leer esas historias-

-¿Te gusta Naruto?- pregunte saliéndome del tema

Bufo molesto y se volteo

-No- contesto molesto

-Que desgracia, seria entretenido hacer un trió- mire hacia adelante y me mordí el dedo pulgar

Una almohada me cayó en la cabeza en un certero golpe

-Pervertido-

Sonreí levemente y quite la almohada de mi cabeza

-Un año cogiendo y aun te sorprendes-

Me miro amenazantemente, suspiro y se encogió de hombros, se quito la toalla y la dejo en la cama, empezó a vestirse, lo observe por un rato, me gustaba su cuerpo aunque a él no le gustara que lo observara.

Chasque la lengua y deje la libreta en el buro.

-Deberías vestirte, hay junta en hora y media-

Bufe y mire hacia otro lado

-Deja de comportarte como mi madre- dije molesto

-Nee Shino-kun vístete- dijo con un molesto tono chillón y meloso

Me tense y lo mire molesto, detestaba que usara ese tonito de voz para molestarme.

Rio levemente y siguió vistiéndose, bufe y mire el techo aburrido, tome mi celular que estaba en el buro, mire la hora y suspire, aun tenia media hora antes de que el chofer pasara por mí.

-Shino- me llamo con voz suave

Voltee y Gaara me aventó un peluche, lo tome, era un conejo blanco, dos botones negros tomaban el papel de sus ojos, su nariz era un pequeño punto bordado con hilo rosa, su boca también estaba bordada solo que esta con hilo negro, era esponjoso, tenía un moño verde rodeando su cuello.

Alce la vista, Gaara veía la ventana.

-Feliz cumpleaños- me dijo algo cabizbajo

Parpadee un par de veces atónito, acaricie el suave cuerpo del conejo, ni siquiera yo me acordaba de mi cumpleaños, era extraño que precisamente él lo recordara.

Llevábamos un año saliendo a escondidas, el era dueño de una empresa de medicina especializada en gente adulta, yo también era dueño de una empresa de medicina, solo que mi empresa se especializaba en niños, ¿Cuándo empecé a pensar en mi vida?, sacudí la cabeza, anduve a gatas en la cama hasta acercarme a él, lo jale del saco del traje y lo recosté en la cama y lo bese.

-Gracias- le dije al oído

Me empujo levemente

-Vas a arruinar mi ropa-

-Pero yo no te regale nada en tu cumpleaños- me regañe mentalmente

-Por idiota- me empujo y se sentó en la cama

Me encantaba esa "sutileza" de parte suya para ofenderme.

-¿Qué quieres que te dé?-

Se sonrojo levemente y agacho la cabeza, metió la mano a su saco, me extendió unos papeles rectangulares.

Los tome, eran boletos para un evento, creo que era un concierto, lo mire extrañado, no levanto la mirada de la cama.

-Es un concierto, es mañana, yo quería ir y pensé que podíamos ir juntos- se sonrojo un poco más.

-Está bien, iremos- tome su mentón y lo acerque para besarlo sutilmente.

-¿Enserio?-

-Si- lo bese una vez más y me levante de la cama.

Miro su celular y empezó a asesinarme con la mirada, suspire pesadamente y me metí al baño, Gaara era una de esas personas a las que no les gustaba llegar tarde a los lugares, me bañe rápidamente, pensé en provocar un poco mas de enojo en el pero no quería ser asesinado hoy, enrede una toalla en mi cintura y Salí de nuevo al cuarto, me senté en la cama y me empecé a vestir, las cobijas se sentían horribles en mi piel, definitivamente no volvería a ese hotel con cobijas asquerosas.

-¿De verdad iremos?-

-Si- afirme terminando de vestirme

-¿Lo prometes?-

Voltee a verlo, me pare de la cama y me acerque a él, lo tome de la cintura

-Lo juro-

Sonrió levemente y me beso, correspondí el beso, me separe de él y volvió a sonreírme, sus sonrisas eran extrañas, al menos a mi sus sonrisas me daban gracia.

-Llega tarde a la junta y te mato- jalo mi corbata y comenzó a ahorcarme lentamente -¿Entendido?-

Asentí con la cabeza, soltó la corbata, tomo su celular y salió de la habitación sin despedirse, afloje la corbata y sobe suavemente mi cuello, por algo detestaba las corbatas, con una corbata le das la oportunidad a tu asesino de ahogarte lentamente.

Mire la hora en mi celular, sonreí levemente, y llame a mi chofer, hoy no debería usar corbata.

-0-

-¡Estúpido Abúrame!-

Alce la vista de los papeles, el grito parecía venir de afuera de la oficina, en un abrir y cerrar de ojos la puerta se abrió bruscamente y Gaara irrumpió en mi oficina con un aura demasiado pesada.

La secretaria venia tras de el tratando en vano de calmarlo, me miro y agacho levemente la cabeza, empezó a jugar distraídamente con sus dedos

-Lo lamento Abúrame-San, le dije que no podía entrar…pero…-

-Está bien, puedes irte-

Asintió con la cabeza y se apresuro a salir, me dirigió una mirada compasiva, creo que creía que Gaara me mataría en ese mismo instante.

-¿Se te ofrece algo?- me hundí en mi silla y lo mire a los ojos

-¡Llevaste tarde a la junta y no llevaste los malditos papeles!-

-lo siento- dije en un suspiro

Me fulmino con la mirada, tomo un pisapapeles del escritorio y me lo aventó, me hice a un lado para evitar que el objeto me lastimara.

-Fue un accidente se me olvidaron en el coche-

-Claro- rodo los ojos y cruzo los brazos sobre su pecho

-Es la verdad- me pare de la silla y camine hacia donde él estaba, lo tome de la cintura y lo pegue al escritorio

-Déjame- volteo la cabeza e interpuso los brazos para que no me acercara

-Perdón- lo senté en el escritorio y lo obligue a que enredara sus piernas en mi cintura. –No fue mi intención- lo tome por la nuca y lo bese dulcemente, bese su mejilla, me acerque un poco más a él, lamí su oreja, acaricie su pecho y empecé a desabotonar su camisa.

-Imbécil, Estúpido, Idiota…-

Lo calle dándole otro beso, bese su cuello y lo lamí, soltó un leve gemido y enredo sus brazos en mi cuello.

-Quiero decirte algo-

-Habla- le dije sin separarme de el

-Quiero…quiero-

Mordí mas fuerte su cuello, lo volví a besar, trate de quitarle la camisa, corto el beso bruscamente y se hizo para atrás.

-Quiero decírselo a todos-

-¿Qué?- lo mire dudoso

Bajo la vista y se mordió levemente el labio

-Quiero decirle a todos lo de tú y yo…lo nuestro-

-¿Quién es todos?-

-No lo sé- frunció el seño –A mis hermanos, a mis conocidos, a mis amigos…-

-Tú no tienes amigos-

Alzo la vista y me golpeo en el brazo.

-No quiero seguir siendo un secreto, quiero decirles a todos que salgo contigo-

-Habría repercusiones-

-llevo un año siendo tu "novio secreto" quiero dejar de ser un secreto y convertirme en un hecho-

-¿No puedes conformarte con lo que tienes?-

Su amenazante mirada me respondió, me empujo y se levanto del escritorio, empezó a abotonarse la camisa murmurando cosas, que tenia por seguro eran insultos.

Suspire y chasque la lengua, me acerque a él y acaricie su cabello.

-Déjame pensarlo- le suplique

Termino de abotonarse la camisa y bufo levemente, agacho la cabeza soltando un leve quejido de disgusto.

-Tres días- dijo con desagrado

Sonreí levemente por el plazo dado, escuche unos suaves golpes en la puerta, fui a mi asiento detrás del escritorio, me senté y Gaara me miro con el seño fruncido.

-Pasa- dije en voz alta

La puerta se abrió mi secretaria entro con un poco de temor a la sala, se acerco al escritorio con paso algo dudoso, miro por un instante a Gaara y se acerco al escritorio.

-Los… los documentos que pidió- dejo unos cuantos folders en el escritorio.

Gaara suspiro y se sentó en el escritorio

-Bájate- ordene con voz grave

-¿Te molesta Abúrame?-

Rechine los dientes y mire enojado a la secretaria, esta agacho la cabeza, no debía culparla por el hecho de que Gaara me hiciera enojar, suspire y mire ligeramente los documentos.

-¿Algo más?- pregunte cansado

-Su padre llamo hace unos minutos, dijo que tenía algo que importante que discutir con usted, quiere que la valla mañana a las 8:30 a la casa-

Suspire pesadamente, torcí la boca dubitativo.

-De acuerdo, cancela todas las citas de mañana-

Gaara se tenso y volteo a verme con los ojos abiertos desmesuradamente, frunció el seño y rasguño el escritorio, lo ignore completamente y le dirigí una sonrisa a la secretaria, esta inclino levemente la cabeza y se dirigió a la puerta, salió sin hacer el mas mínimo ruido.

-Que estúpido fui al pensar que cumplirías tu promesa- dijo con voz dolida mientras se paraba del escritorio.

-Es mi padre, me necesita-

-Yo te necesito-

Lo mire por un instante y solté una risa burlona.

-Iremos a otro concierto- bufe molesto y mire la ventana, no era para tanto.

-Claro- dijo burlonamente -¿Cuánto tardaras en romper esa promesa?-

-Gaara…-

-Estoy harto, harto de ser un secreto, de que prometas cosas y no las cumplas, de que me lastimes, estoy harto de todo, comienzo a creer que solo soy un juguete para ti-

-No eres un juguete-

Se quedo callado por un instante, creí que la discusión había terminado y yo había ganado, sonreí plácidamente.

-Elige- dijo con voz baja y determinante

-¿Qué?-

-Tu padre o yo…nuestra relación o tus asuntos-

Fruncí el seño enojado, voltee la vista, me miraba con odio y frustración, respiraba algo rápido y apretaba los puños, parecía estar realmente enojado, nunca lo había visto así, me sentía algo intimidado por aquella mirada; si Gaara se lo proponía podría ser el mismísimo Satanás, o incluso algo peor.

Entreabrí la boca levemente, ni siquiera sabía que contestar, baje la vista por unos segundos, lo medite rápidamente y volví a dirigirle la mirada.

-Mis asuntos son más importantes- dije fríamente

Dejo de fruncir el seño y su rostro tomo un aspecto de sorpresa, me miro con resentimiento y sus ojos tomaron un ligero tomo rojizo, tal vez ahora mismo me mataría con una de las plumas que estaban en el escritorio.

-No vuelvas a buscarme- declaro con voz sepulcral que logro hacerme temblar.

Se giro y camino dando zancadas hasta la puerta, la abrió y salió sin siquiera cerrar la puerta, parecía realmente enojado, parecía que realmente le había importado el hecho de que eligiera esos asuntos.

Lo perdí de vista, mire los documentos sobre el escritorio, estaba seguro que esto también tendría repercusiones.

-0-

Mi padre tosió levemente, lo mire por un instante, hace una hora que habíamos terminado de cenar y aun no me decía porque me había querido ver, suspire levemente y me volví a acomodar en el sillón, tenía un ligero sentimiento que no me permitía estar en paz.

-¿De qué querías hablar?- pregunto desinteresado

-Pienso comprar otra casa, quería que me ayudaras-

Lo mire algo extrañado, la cabeza empezó a punzarme levemente, cerré los ojos y me sobe las sienes.

-La empresa no es de venta de condominios-

-Pero debes de tener conocidos-

Fruncí el seño levemente y mire la pequeña mesita en medio de la sala, dos horas de camino para cenar con él y eso era todo lo que quería.

-Bueno- bostezo levemente –Me iré a dormir, buenas noches Shino-

Se fue de la sala, agache la cabeza y sentí un horrible y asfixiante nudo en la garganta, una opresión en el pecho empezó a carcomerme poco a poco, me sentí fatal, metí la mano a mi chamarra y saque los boletos, un ligero sollozo, había sido una tontería, había sido un maldito error.

Y era demasiado tarde para remediar las cosas.

Me pare del sillón y fui al jardín, me deje caer exhausto en el pasto, un ligero aroma a humedad y el viento fresco hicieron una composición perfecta para relajarme aunque fuera un poco, aun así no podía dejar de pensar, nunca me he arrepentido de nada, nunca he cometido errores, pero ahora el error que cometí fue muy grande, pasee la mano por mi cabello, mire el cielo con tristeza, ¿Estas eran las repercusiones?, o tal vez sería peor de lo que es ahora.

Estaba comenzando a anochecer, escuche el repetitivo canto de un grillo, el cielo gano un hermoso color turquesa, suspire, la luna ya casi estaba en lo alto del cielo, mire los boletos de nuevo, sentí hundirme en un hoyo negro, sentí que hasta la luna me decía que había sido un idiota, y lo fui, escoger algo insignificante en vez de él.

¿Exactamente que había hecho?, arruine mi vida por completo, el, parecía ser la única persona que había correspondido mis sentimientos, la única, y yo, yo solo lo arruine, la única persona que me había amado completamente, era la persona que mas me odiaba en este mundo, y podía estar seguro que él nunca me perdonaría, creo que el amor es en realidad una trampa mortal.

-Hola Shino-

Me tense y casi di un brinco por el susto, me voltee y vi a mi madre parada frente a mí, resplandeciente como siempre, como yo nunca pude ser.

-Hola Cariño- volvió a saludarme efusivamente, note un inusual brillo en sus ojos.

-Hola mama-

La mire un poco más detenidamente, llevaba un Kimono verde limón con adornos de flores blancas, tenía el cabello suelto y disperso, unas cuantas canas comenzaban a aflorar en su negro cabello, sus ojos verdes resplandecían con felicidad y me dedicaba una cálida sonrisa, estaba cargando una caja de cartón, la dejo en el suelo y se sentó junto a mí, me senté y la mire por un instante, enseguida me abrazo fuertemente, pude ver los tallos de una planta dentro de la caja, sonreí y correspondí el abrazo, a ella le encantaban las flores.

-¿Cómo has estado?-

-Bien- respondí con un hilo de voz

-Lamento no haber estado en la cena, pero había una venta de flores y me quede maravillada- me sonrió dulcemente y revolvió mi cabello.

Mi madre era muy diferente a mí, ella sonreía, era dulce y amable, emanaba felicidad, mi madre era lo que yo nunca quise ser, lo que nunca podría ser.

-¿Qué es eso?- me arrebato los boletos de un tirón, me queje levemente, los examino con la vista y me miro extrañada –Un concierto- susurro algo desconcertada -¿Por qué no fuiste?-

-Papa dijo que tenía algo que discutir conmigo-

Rio levemente y me entrego los boletos

-No debiste cancelar tu compromiso, ahora lo más importante para tu padre es de qué color pintar la casa- me sonrió

Mire lo boletos y bufe levemente

-¿Con quién ibas a ir?- me pregunto de repente

Me tense y mire el pasto como si fuera lo más importante, no quería hablar de ese asunto con mi madre.

Me revolvió de nuevo el cabello

-Te traje un regalo- se volteo y saco algo de la caja, volteo de nuevo y me entrego una maceta con rosas rojas, eran verdaderamente bellas, un rojo carmesí intenso, los tallos de un vivo color verde, parecían una pintura en vez de flores de la vida real.

-Me gustan- susurre acariciando un pétalo de una rosa.

-Que bueno- se paro y tomo la caja entre sus manos –Iré a darle agua a estas hermosuras-

-¿Quieres que te ayude con la caja?- dije a medio camino de pararme del suelo.

-Deberías empezar a ser egoísta para encontrar tu felicidad- dijo con voz suave y parsimoniosa –Hasta luego cariño- me dedico una sonrisa de oreja a oreja y se fue del jardín.

Mire atónito el rumbo por el que se había ido, ¿Qué había querido decir con eso?, "egoísta", no puedo, no puedo ser egoísta, para serlo necesito algo de valor y no tengo eso, el me importaba, demasiado, pero yo soy un asqueroso cobarde que no sabe ser egoísta, mire el cielo y sentí lagrimas escurrir por mis mejillas, marcando su territorio en mi rostro, lo extrañaba, lo extrañaba mucho y dolía saber que yo fui el que ocasiono el que él me odiara, dolía saber que no podría estar de nuevo a su lado, si tan solo fuera un poco egoísta.

Me jale los cabellos, rechine los dientes y el camino de lagrimas se volvió más grueso, cerré los ojos apretando fuertemente los parpados, se sentía tan mal, me odiaba a mí mismo, su imagen, sus ojos mirándome con odio y resentimiento, eran como agujas clavándose en mi piel sin ningún remordimiento, como si me desgarraran por dentro, agónicamente el dolor se volvió más fuerte, tal vez, tal vez si podría ser egoísta aunque fuera por una vez en mi vida.

Me levante del suelo y corrí hacia la entrada, encontré al chofer, le hice una seña y me siguió al auto, me subí y cerré la puerta de un portazo, solo un poco egoísta, solo un poco.

-¿A dónde señor?- me pregunto viéndome por el espejo retrovisor

-La casa de Gaara-

-¿El señor Sabaku?- pregunto dudoso y extrañado

-Si- respondí frustrado –Rápido- dije demandantemente

Mire hacia afuera por la ventana, las nubes resonaron con enojo y una lluvia peligrosa comenzó furiosa, suspire, tenía que apurarme, quería estar con él, arreglar las cosas, sentí mi corazón latir violentamente tratando de salirse de mi pecho en cada latido que daba, el trayecto fue más que agonizante, parecía que el tiempo iba cada vez más lento, empezó a granizar y las pequeñas bolas de hielo golpeteaban el auto produciendo un sonido estresante, reaccione y reconocí la "Casa" de Gaara, era más bien una mansión, grande e imponente de color rojo con detalles de color negro, unos tres o cuatro pisos, enterré mis uñas en mis manos, el auto paro, Salí corriendo del automóvil y me dirigí a la puerta de la casa.

Las bolas de granizo me golpeaban la cara y el cuerpo, como balas heladas tratando de derribarme e impedir que llegara con él, la lluvia me calaba los huesos y poco a poco me sentí entumecido, pero no importaba, cada gota de agua parecía más fría que la anterior, toque el timbre insistentemente, mi corazón latía incontrolablemente, mis piernas y brazos parecían pesar una tonelada, mis ojos tenían un horrible escozor y temblaba sin control alguno, la puerta se abrió, El anciano mayordomo con traje frac color negro, me miro sorprendido.

-¿Qué hace en estas condiciones señor?-

Se hiso a un lado abriéndome paso para entrar a la casa, entre y me sentí relajado al sentir el ambiente cálido que tenia la casa.

-Vengo a ver a Gaara- dije tiritando los dientes

Asintió con la cabeza, me señalo la sala de espera, asentí y fui hacia la sala, estornude, espere por unos cuantos minutos, escuche un leve grito de enojo, mire la puerta y unos pocos minutos después el mayordomo volvió.

-Lo siento, no quiere verlo-

Asentí con la cabeza y me dirigí a la puerta, Salí de la sala y me encamine a la puerta, "Egoísta", esa palabra seguía en mi cabeza, no sería malo serlo por primera vez en mi vida, voltee, el mayordomo no me seguía, sonreí y subí las escaleras, en cuanto termine de subir las escaleras me enoje al ver los miles de cuartos que había, suspire resignado, era más posible que me descubrieran a que lo encontrara en alguna de todos esos cuartos.

Cerré lo ojos frustrado, camine con paso lento tratando de no hacer ruido, escuche un leve sonido, me voltee, una puerta frente a mí, estaba entreabierta, me asome con cautela para ver si había alguien adentro, ¡Bingo!, ahí estaba Gaara, mirando por la ventana, vestido con una pijama de seda color rojo.

Entre a la habitación y cerré la puerta de un portazo, volteo a verme algo asustado, frunció el seño en cuanto me reconoció, realmente estaba enojado conmigo.

-Lárgate- ordeno enojado

-Quería disculparme-

-Que lastima es demasiado tarde-

-De verdad lo lamento-

-¡Lárgate!- grito con furia

Camino hacia la puerta para sacarme de la habitación, lo tome del brazo y lo jale atrayéndolo hacia mí, lo abrace fuertemente, tembló y soltó un sonido gutural, su cuerpo era muy cálido en comparación con el mío

-Estas frio- susurro volviendo a temblar y comenzando a golpearme en el pecho para que lo soltara.

-Estuve un rato bajo la lluvia… quiero estar contigo, fui un…-

-Idiota, Imbécil, Estúpido, Bastardo, Hijo de…-

-¡Lo sé!- grite frustrado –Se que soy todo eso y más, que merezco tu odio, que yo provoque tu odio hacia mí, pero yo, yo solo buscaba una oportunidad, tu perdón-

Se deshizo del abrazo y me empujo fuertemente

-¿Mi perdón?- sonrió burlonamente –Creí que no te importaba, que yo no era tan importante como tus asuntos-

-Me he dado cuenta que eres más importante que eso- lo mire insistentemente.

Me regresaba la mirada con el seño fruncido, rechino los dientes y dio dos pasos hacia atrás, su rostro tomo un aspecto de tristeza, agacho levemente la cabeza y suspiro.

-En parte fue mi culpa, me rebaje demasiado, permití el estar oculto, permití tus errores, permití que me trataras como un juguete- su voz parecía tan ida, parecía no tener fuerzas para continuar –Me estuve preguntando porque permití eso y la única respuesta que encuentro es… que te amo demasiado… eso comienza a dolerme-

-Yo te amo- le dije acercándome a el lentamente

-No es cierto- susurro con tristeza y la voz se le quebraba levemente –Tu te preocupas siempre de lo que dice la gente, te importa más lo que los demás piensan de ti que lo que yo pienso de ti… Tú no puedes amar a nadie… para amar tienes que pensar solo en esa persona especial, vivir solo para esa persona, para complacerla en todo lo que sea… Tú solo piensas en lo que dicen los demás y eso empieza a matarme lentamente-

Sentí una opresión en el pecho, lo entendía y estaba de acuerdo, porque realmente yo no sé amar, porque soy demasiado estúpido y cobarde como para amar, pero no quería que todo acabara, no quería despertar y preguntarme si realmente lo nuestro paso o solo fue un sueño irrelevante, pero, ¿Cómo fue que todo llego hasta este punto?, ahora mismo quiero viajar en el tiempo y evitar todo, ahora mismo quiero matarme para acabar con el dolor dentro de mí.

-Sé que tengo muchos defectos- comencé algo dubitativo –se que no soy alguien normal pero yo…-

-Creo que esto llego en buen momento- me interrumpió enojado –porque al ponerme a pensar en nosotros- alzo la vista para mirar el techo –me di cuenta de muchas cosas, las cosas que odio de ti, pero que tengo por seguro que si te las dijera no las cambiarias, las constantes peleas que tenemos, la insana relación que hemos creado, de lo idiota que me veo escondiendo nuestra supuesta relación, y todo eso me ha hecho pensar mucho, y creo que- me miro penetrantemente a los ojos –Ya no te amo-

Abrí los ojos desmesuradamente, sentí como si una daga se incrustara en mi pecho, deje de respirar por un momento, una sensación de vértigo me invadió, perdí el control de mi cuerpo y mi cara empezó a humedecerse de nuevo, solo que esta vez no eran gotas de lluvia frías, eran lagrimas cálidas, "Ya no te amo" resonó con potencia en mi cabeza, perforando como si de un taladro se tratara mis pensamientos, ¿Demasiado tarde para remediar las cosas?, esto no podía ser verdad, no debía ser verdad, desearía que fuera solo una pesadilla, desearía no haber provocado todo esto, ser solo un poco egoísta, yo no debía permitir que esto fuera verdad.

Lo jale de la pijama y lo acerque a mí, lo bese salvajemente sin delicadeza alguna, interpuso los brazos tratando de separarse, lo tome del cuello y profundice el beso, se quejo molesto, solté un leve quejido, me separe levemente jadeando.

-Tú no puedes dejar de amarme- lo abrace posesivamente –Porque yo te amo, te amo demasiado, preferiría matarte antes de permitir que te alejaras de mi, nadie más que yo puede estar a tu lado, así que por favor- solté un sollozo –por favor no me obligues a alejarme, yo no soportaría estar lejos de ti, yo solo…solo quiero una segunda oportunidad-

Hundí mi cabeza en su cuello y comencé a llorar desesperadamente, oficialmente me había rebajado todo lo que podía, porque ya no me importaba mi orgullo o lo que la gente dijera, porque me acababa de dar cuenta que sin el realmente no tengo un sentido para seguir respirando.

El no se movió ni un milímetro, dejo de intentar separarse de mí, simplemente se convirtió en una estatua, tal vez si fue demasiado tarde, tal vez mis palabras fueron demasiado hirientes, sin marcha atrás, cave mi propia tumba, resignarme, solo podía resignarme, hacerme a la idea de que yo ya era insignificante para Gaara, que ya no me amaba y que todo había sido mi culpa, solloce ahogadamente, temblé y sentí un dolor por todo mi cuerpo, todo dolía, todo parecía tan distante, comencé a separarme lentamente de él, a un solo paso del final.

Me sujeto de la ropa y me abrazo fuertemente, hundió la cabeza en mi cuello.

-No te alejes- su aliento cálido se sintió revitalizante –No te alejes- repitió con voz más fuerte –Yo…no quiero que te alejes, solo te quiero a mi lado, solo para mí- soltó un quejido y bruscamente tomo mi rostro y me beso delicadamente –Solo ámame a mi- ordeno susurrando sobre mis labios

¿Realmente no era tarde?, ¿Realmente esto estaba pasando?, las posibilidades parecían tan confusas y distantes, lo abrace tratando de asegurarme que no era un juego de mi mente, me sentí aliviado el sentir su cuerpo y que correspondiera el abrazo, aun podía estar junto a él.

-Gracias- murmure cerca de su oído

Me quede abrazándolo largo rato, tratando de que esa dulce fantasía no se fuera tan fácil, de que no fuera un sueño, el dolor disminuyo, parecía que todo tenía otro sentido, parecía aun haber algo porque seguir respirando, ese algo por el cual seguir con vida, mis lentes resbalaron levemente por mi nariz, me separe un poco tratando de acomodarlos, Gaara se tenso y me estrujo fuertemente.

-No te alejes- susurro con molestia

Deje que los lentes cayeran al suelo, miles de luces blancas comenzaron a cegarme, sonreí levemente y enrede los brazos en su cintura, hundí mi cabeza en su cuello

-Nunca podría alejarme- susurre cerca de su oído, aspire el aroma de su cabello, me relaje completamente y cerré los ojos, acaricie con mi nariz su cabello, entreabrí los ojos, solo veía luces brillantes distorsionar las imágenes, cerré los ojos y suspire

-Tal vez sea tiempo de vivir juntos, escuche su risa y me abrazo mas fuerte

-Tal vez- dijo vagamente

Tal vez esta era el amor más extraño y masoquista del mundo, pero a fin de cuentas era amor.


Bueno y así es como esta historia llego al final, realmente espero que les haya gustado, (o que la hayan leído al menos).

Gracias Umeki Nara por leer la historia y dejar comentarios, gracias a ti termine la historia y escribo "Gente Extraña", gracias ^-^

Y a los que leyeron y aun así no dejaron review gracias.

Dudas, aclaraciones, felicitaciones, son bien recibidas gracias por leer!