Los personajes Twilight le pertenecen a la señora Meyer, yo sólo estoy jugando un poco con ellos.


Edward, su abuela y sus padres se quedaron atónitos; realmente era increíble la manera en qué Emmett sorteaba las situaciones difíciles y problematicas tan ligeramente, cómo si estuvieran hablando del clima ó dónde comprar pañuelos.

La primera en salir del aturdimiento provocado por Emmett, fué precisamente la abuela Elizabeth, que rompió el silencio hablando con una sonrisa bailando en el rostro.

- Querido Emmett ¡Es una idea maravillosa! - y volteó a ver a su nieto para hablarle con un tono apremiante.- Hijo, sería prudente que ya te marcharas.

- Abuela ¿éstas segura?- preguntó titubeante el duque mirando a su amigo con ojos entrecerrados mientras su amigo tenía una sonrisa de oreja a oreja.

- ¡Vamos, Edward!, sabes qué tengo razón,- dijó Emmett y cómo para confirmar sus lo que decía, miró a sus padres y a la encantadora abuelita- no creó que tú familia deba aguantar tus insolencias y caracter agrío que vas a mostrar los próximos días.

Se escuchó un bufido, proveniente de Edward.

- Hijo, Emmett te conoce bien. - confió su padre con un tono divertido - y me complace bastante el contar con su consideración para nuestra familia.

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Quince minutos más tarde, Edward y Emmett iban en una carroza con el escudo Masen que salía a toda velocidad de la mansión rumbó al puerto.

Lord Emmett iba feliz, radiante, se sentía satisfecho consigo mismo, estaba tratando de apoyar a su amigo en desgracia e iba por el amor de su vida.

Mientras Edward traía en la cabeza demasiados pensamientos, se dijó que debía cambiar el rumbo de éstos, en eso estaba pensando cuando escucho una maldición entre dientes.

Era Emmett.

-¿Y que ha molestado al "imperturbable Lord Emmett"? - preguntó Edward con tono jocoso.

- ¡Diantres!- volvió a resoplar Emmett y continúo hablando- por un momento lo olvido.

El duque se quedó callado esperando que su amigo siguiera contándole, pero no lo hizo.

-Emmett¿qué olvidas? - lo apremió Edward.

Emmett volvió a resoplar, se quitó el sombrero nervioso y otra vez se lo pusó, dudando en hablar.

Edward estaba disfrutando del espectaculo. Rara vez su amigo, mostraba nerviosismo ó molestia, era conocido por ser un sinverguenza sin pudor ni pelos en la lengua, y debía aprovechar la ocasión.

- Edward es una nimiedad, realmente es algo pequeño que cualquier persona no lo tomaría tan mal, pero yo si...

El duque sólo asintió para que continuará hablando y Emmett así lo hizó.

- Mira que viajar con una dama de compañia, es una soberana tonteria, pero mi Rose...

Edward parpadeó, no entendía nada, ¿qué trataba de decirle?

- ¿Dama de compañía? ¿Tú Rose? - preguntó el duque.

Emmett abrió más los ojos y cayó en cuenta de que su amigo desconocía muchas cosas.

- Edward...- alcanzó a decir para después soltarse a reir - tú...tú - lo señaló con su dedo índice y se tomó el estomago para carcajearse - que yo... - se señaló el mismo y siguió con su tanda de risotadas.- ¿qué yo necesito una dama de compañía?.

Ésta vez Edward ya estaba molestandose, como era posible que su amigo no le explicará nada, así que lo fulminó con la mirada y le contestó- Obviamente no la necesitas, pero tal vez si dejarás de reirte y tratarás de hablar de una sola vez.

Emmett asintió tratándo de contenerse.

- Mira la situación es la siguiente: - se aclaró la garganta y empezó a comentarle lo que le preocupaba. - Vamos por Rosalie - y observó que Edward iba a interrumpirlo, por lo que añadió - no, no me preguntes nada hasta que yo te platique todo el asunto, sino jamás voy a finalizar esta conversación.- Edward asintió haciéndole saber que continuara.- Rosalie esta en España en un convento, sin dama de compañía. - soltó un suspiro largo - y como comprenderas será necesario llevar a la muchachita que la asiste y por ella no hay ningún problema en ir con nosotros - bufó - pero la honorable señorita Lauren Mallory - dijó en un tono sarcástico - tiene ciertas inclinaciones hacía mi persona - termino de hablar nerviosamente tocándose el cuello de la camisa.

Edward arqueó una ceja y fué su turno de reirse.- Debo entender con eso que él gran Emmett tiene miedo a caer en la tentación.

Emmett lo vió entrecerrando los ojos.- Por supuesto que no - dijó con tono enfático y en un gesto drámatico elevó las manos hacía arriba, para decir - Dios me salve de tamaña aberración, pero ella se ofreció a ir, pero yo sé que realmente se muere por tener algún cotilleo del cual hablar a su regreso a Lóndres.

-¿Entonces no podremos simplemente negarnos ?

- Pues eso es lo que vamos a hacer, no podemos llevar a una señorita sola por muy dama de compañía que sea, con nosotros en un viaje tan largo - y bufó indignado - ésto no habría sido necesario si fuera su hermano pero, Jasper no puede alejarse de Lóndres.

- Eso es algo que me causa cierta curiosidad, ¿Por qué Jasper no nos acompaña y te da a ti plena confianza para ir por ella?

Emmett lo vió con ojos divertidos y le contestó - Tal vez por que si lo intentará, tú hermana seguramente lo dejá sin cabeza... y sin hijo. Y lo otro, pues digamos que no le quedaba otra opción que fuera su prometido por ella.

Edward rió ante el pensamiento de ver a una Alice con su complexión pequeña y delgada, con su incipiente barriga, tratando de atrapar a un Jasper mucho más alto y fuerte que ella. Era una imagén muy graciosa, pero estaba seguro que su hermana tenía sus métodos persuasivos para salirse siempre con lo que ella quería y necesitaba. Él al menos sabía que Alice no cambiaría, era muy tenaz para alcanzar sus objetivos.

- Bueno, debemos ver el lado positivo...Tendremos compañía femenina durante todo el viaje.- dijó el duque con una sonrisa pícara.

Emmett le envió una mirada especulativa.

- No, no la tendremos, eso si me arriesgaré a que hablen de Rose a su regreso si no viene acompañada de ella y si la señorita Mallory te ve, probablemente sería benefico para mí, por que así tú serías el objetivo de sus coqueteos y cotilleos.

Edward rió amargamente y negó con la cabeza para decirle - Por el momento, no tengo la intención de enredarme en otras faldas y provocar más chismes.

-Me parece bien, ya que no podemos vincularnos a más escandalos por tu propio bien y mi integridad física. Te agradezco infinitamente, ya que estarás siendo solidario conmigo y nos comportaremos como unos caballeros en toda la extensión de la palabra.- dijó Emmett en un falso tono solemne que hizó que Edward emitierá otra sonrisa, dándose cuenta que había reido mucho en esos pocos minutos que había compartido con su amigo.

-Ahora, me gustaría saber ¿Por qué Rosalie esta en un convento?

Emmett se removió inquieto en su asiento, recordándo cómo fue que los descubrieron.

Flashback

Caminaron por los estrechos pasillos de arbustos que se sabían de memoria, hasta llegar al centro del laberinto, en dónde se encontraba la fuente de venus de mármol.

Iban tomados de la mano, escondiéndose de los mirones y curiosos, como siempre dándose largas miradas significativas, coqueteandose y admirandose con los ojos, diciéndose sin palabras los sentimientos que los embargaban.

Emmett se volvió hacía Rosalie y la observó mucho tiempo.

-¿En qué piensas, Rosalie? - preguntó con voz ronca.

-Nunca había entrado aquí con algún jovén. Jamás.

Desde que Rosalie se acordaba, le encantaba la presencia gallarda de Lord Emmett, el amigo de su hermano, un hombre de cuerpo fornido, espalda ancha, altisimo, con cabello rizado castaño y ojos de un raro gris, que cuando sonrie se le hacen hoyuelos que lo hacen parecer un niño, un hermoso niño-hombre que al parecer le corresponde.

El le brindó una pequeña sonrisa y la miro a esos ojos azules.- No te creo. Uno ó dos seguramente lo intentaron.

Emmett no supó cuando sólo que de un momento a otro se dió cuenta que la pequeña Rosalie, había crecido, ya no era una niña, y auque él le llevaba siete años, ella se convirtió en una beldad icónica para la época, su cabello rubio con bucles, sus ojos azules como el mar y qué decir de su figura estilizada y perfecta.

Ella le respondió con una sonrisa coqueta - Probablemente, pero no acepté.

Siguieron mirandose a los ojos, eran palpables las chispas de pasión que había entre los dos, la necesidad imperiosa de tocarse y también la limitante de saberse en lo más alejado de la reunión y que Emmett debía ser prudente y maduro, era la hermana pequeña de su amigo.

De manera que Rosalie sabía que si alguien iba a tener la iniciativa seria ella, por que Emmett respetaba mucho a su hermano.

Así que ella nerviosamente le deslizó un dedo por el brazo izquierdo, hasta llegar al hombro y bajarlo hacía el pecho, en el lado exacto del corazón, dónde colocó la mano completa, para decirle - Tú serás el único.

Emmett, se sintió el hombre más afortunado del mundo, esa hermosa mujer que tenía enfrente, le estaba diciendo algo significativo y no podía hacer como que no pasaba nada, pero de cualquier manera las palabras no cordinaban con su cerebro - Creo que...que

Mejor decidió tomarla en sus brazos, agacharse y bajar la cara hacía la suya. Y la besó. Primero de manera tenue, suave, acompasando los labios de él al ritmo de ella, pero al parecer no fue suficiente.

De tal manera que él le recorrió los labios con la lengua, sensualmente, hasta que ella abrió los labios para permitirle la intrusión.Y ella gimió, provocándoles a ambos un estremeciemiento, únicamente reconocido para él como de deseo, mientras que para ella, era algo que le otorgaba mucho placer.

Su burbuja fué rota por un fuerte carraspeó, y una voz grave.

- ¿Interrumpó algo?- la voz con enojo contenido de Jasper, los alertó para que se alejarán.

Emmett, instintivamente pusó a Rosalie detrás de él, para hablar en tono serio y recompuesto de la acalorada sesión de besos.- Jasper, pensaba hablar próximamente contigo.

- Emmett, porfavor, ¿Cuándo pensabas hacerlo? - el tono y el color rojo que emitía Jasper, permitía averiguar que estaba fúrico y se volvió hacía su hermana. - Rosalie, ve a casa ahora mismo.

- No. - fué la corta respuesta de Rosalie.

Jasper la miró severamente y le dijó - No te estoy pidiendo tú opinión, te estoy ordenando.

- Rosalie, ve a dónde dice tú hermano, en un momento te alcanzó.

- No, yo no me muevo de aquí.- Rosalie se aferraba de la camisa de Emmett.

- ¡Jasper! ¡Jasper! . La voz de Alice pareció tranquilizar al pequeño grupo reunido en el centro del laberinto.

- Alice te dije que me esperarás con los invitados.

- Ellos no se han dado cuenta del drama que se esta viendo aquí, así que no hay que hacerlos esperar, vamonos. - y trató de tomar la mano de Jasper, pero éste las tenía en puños.

-No, necesito arreglar unos asuntos con Lord McArtty.

- Por Dios, Jasper - sollozó Alice.

- Necesito la hora y el día - dijó Jasper con irritación.

Emmett sacó la valentía y el coraje para lo que le estaba pidiendo su amigo.

-Mañana al medio día.

- Tú - señaló una Alice muy enojada a Emmett - saca un poco de cordura y prudencia.- Y tú - señalo a Jasper, deja de hablar como barbaro, es tú amigo, casi tú hermano para que emitas juicios sin conocer el motivo,- suspiró pesadamente - te desconozco Jasper, siempre tan ecuanime y reflexivo - y se volteó hacía Rosalie - ¿Hay algún agravió que haya que defender?

- No, no lo hay.

Jasper estaba parado con los puños cerrados viendo con rabia a Emmett y Emmett sólo bajó la cabeza, realmente había cometido un error, al no hablar de sus sentimientos con Jasper, lo reconocía, pero no era por que quisiera actuar de forma poco caballerosa, sino que realmente temía su reacción, se conocían desde siempre y sabían cuáles eran sus fallas de uno y del otro y ciertamente Emmett aventajaba con creces a Jasper en lo que se refería a malos comportamientos y tratos con mujeres de dudosa reputación.

- Jasper, esto se puede solucionar sin llegar a un descabellado duelo, así que hablen - planteó Alice.

Jasper francamente no sabía que hacer, por un lado el honor de su hermana, la información oculta por parte de Emmett y por último la intervención de su esposa. Era algo realmente frustrante. Pero tenía razón. Nadie se había enterado fuera de ellos tres, la reputación de su hermana seguía intacta y bien podría hablar con Emmett de manera más civilizada.

- En este momento no puedo emitir ninguna palabra coherente. Realmente me sobrepasan las emociones. Así que mañana nos vemos en mi despacho a las diez, Emmett - y se volteó hacía su hermana - eso también te incluye a ti.

Asi que se reunierón para decidir que lo mejor era hacer de Rosalie una persona sensata y más humilde, de tal manera que un Convento era la mejor opción, matando dos pájaros de un tiro, ya que castigaba a Rosalie y a Emmett.

Pero también se discutió el Matrimonio McArtty-Hale, así que todos salieron ganando, pues terminaron comprometidos.

Fin del Flashback

El duque pensó que había dado en su talón de aquiles, algo habían hecho esos dos para que Jasper tomará esa decisión.

- Pues sólo conversabamos...- El duque alzó una ceja por la incredulidad y Emmett continúo - en lo más alejado del laberinto del jardín de su casa. Cuando Jasper nos encontró. Y era eso ó batirme en un duelo con Jasper, afortunadamente Alice fue lo suficientemente sensata, que nos colocó a cada quién en su sitio y evitó el absurdo derramamiento de sangre por honores que todavía están intactos.

Edward se estaba divirtiendo, recreando las imagenes de ese caótico momento que vivió su amigo.

- De manera que Jasper de castigo la mandó hasta un convento católico, cuando ni siquiera tenemos esa creencia. - afirmó Edward.

- Si, fue la manera de alejarnos, Cielo Santo Edward, yo adoró a Rosalie, yo... creí en ese instante que Jasper le iba a hacer daño, no sabes lo apesumbrado que me sentí en esos momentos.

- Y como no nos dimos cuenta- murmuró el duque.

- Tal vez por que eramos lo bastante discretos.

- ¿Tú discreto? -preguntó con incredulidad Edward.

- Mira, yo sólo sé que imaginó a Rose y no puedo ni siquiera pensar en otra mujer. Ella es un angel para mí. No sé, no te lo puedo explicar, yo siento que ella es mi vida. Simplemente ella me llena en todo el esplendor de la palabra .-y mirando a su amigo evaluando su reacción agregó - y no estoy hablando de placeres inmorales, trató de no pensar en esos terrenos, por que es la única mujer que es totalmente inocente y me hace decir toda esta sarta de tonterias, que normalmente no diría pero creo que el amor es así y no me averguenzo.

Edward se quedó pensativo, razonando lo que su amigo le había dicho.

En realidad era creíble que Emmett se expresará de esa manera, tan sincera y cálida hacía alguien, ya que de los tres era el que menos se reprimía en decir lo que sentía y menos lo que pensaba.

Él jamás ha pensado en nadie como su vida.

Ni que una mujer sea un angel.

Y no podía imaginarse a la caprichosa y voluntariosa Rosalie Hale, que aunque era hermosa de la manera en qué Emmett se la describía, era irreal.

Tal vez eso era amor.

Lo sacarón de sus pensamientos unos golpes en el techo de la carroza que Emmett dió para parar el carruaje y dar algunas indicaciones.

- ¿Su señoria? - Un muchacho vivaracho que hacía de lacayo asomó la cabeza por la ventana, pensando que había sido por órden del duque que se habían parado.

Edward vió hacía su amigo - ¿Lord McArtty?

- Muchacho, necesito que paren el carruaje unas calles antes de llegar al barco, yo bajaré ahí y esperarán el aviso mío ó de mi lacayo para continuar con el viaje.

El jovencito asintió y se fué para decirle a Cheney, el cochero la órden y continúo la marcha del carruaje.

Emmett se volteó a ver a su amigo y le dijó - Lamentó disponer de tú servicio, pero era necesario. Yo bajaré primero para avisarle a la señorita Mallory que no podrá acompañarme, pero tú me esperas aquí por que no deberá verte, de lo contrario tendremos que arriesgarnos a las conjeturas que ella esparcirá por todo Lóndres y no nos libraremos tan fácilmente.- Sintió cuando el carruaje paró, abrió la portezuela y bajó de la carroza ágilmente, cerró la puerta y se volvió hacía su amigo, para verlo por la ventana. - Yo enviaré a un mozo para que te avisé que ya es seguro bajar.

El duque asintió con entendimiento, no debería prestarse a más escandalos.

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Unos minutos más tarde se encontraban en el puerto Landport para embarcarse en el "Dark Sea" que era uno de los barcos perteneciente a la gran flotilla con los que contaba su sociedad con Emmett, pero ese barco en partícular era el más lujoso y adecuado para transportar a gente perteneciente a la aristocracía que tuviera los fondos para pagar el costoso viaje.

El duque le dió una mirada apreciativa al barco, había sido una inversión muy fuerte, pero bien valía la pena,

Emmett se percató del interés de su amigo hacía el barco, por lo que le comentó -¿Sabes que tenemos una propuesta para hacernos socios de una naviera en Nueva York en conjunto con Jasper?

El duque retiro su mirada del barco para ponerla en su socio, reparando en qué había muchas cosas que desconocía por haber perdido el tiempo en "cortejar a castas y puras" para contestarle con un suspiro - No, no lo sabía, pero en éste viaje pretendo ponerme al tanto de todos los aspectos que he descuidado.

Emmett asintió, y continúo -Bien, pues empezaré a decirte que la empresa tiene un nombre italiano y se llama Il Cigno Nero, y al parecer tiene invertido cápital extranjero. Todavía estamos considerando la oferta.

- ¿Asociación en la navegación ó también en la construcción?

- No, por el momento su interés es meramente en la transportación, pero ellos tienen dominado el mercado por todo el Oceáno Pacífico, sólo les falta tener los contactos para entrar al Atlántico y es ahí dónde entramos nosotros.

- De tal manera que nos deja el mercado de la India intacto.

Emmett contestó rápidamente - Si, así será, ellos sólo quieren tener un poco de libertad en estos lados, y necesitamos conciliar entre los tres para ver todas las posibilidades de esa unión.

- Por lo poco que me has explicado, ellos no nos ven en una participación de activos, sino sólo cómo medio para llegar a éste lado, sin hacer todos los trámites y permisos burocráticos con los cuales nosotros ya contamos.

- Si, eso es. No, nos ven cómo para interceder en su empresa y nosotros no hemos considerado la opción de incluirlos tampoco en la nuestra.

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Tardarón más de seis horas en pasar el pequeño trozo de mar hacía España, de ahí se dirigieron a Ávila de los caballeros con descansos cortos en las pobres posadas que se encontraban en el camino, cuando sólo faltaba un día de camino, pararon en la última posada para darse un merecido baño, aunque claramente era Emmett el que no quería presentarse en esas fachas a ver a su prometida.

- Permiteme recordarle a Jasper, que debió mantener a Rosalie en su habitación orando como castigo, en lugar de tener el tremendo tino de mandarla hasta acá.- planteó el duque.

. No te preocupes, en cuanto Rosalie sea mi esposa, le reclamaré - comentó Emmett.

-¿Y por qué no antes?.

Lord Emmett se volvió hacía su amigo con cara seria, para tratar de dar enfásis a lo que iba a decir - Edward, definitivamente no soy bruto, quiero a Rosalie como mi esposa así que no tentaremos la buena voluntad de tú cuñado.

Edward se carcajeó, de verdad había disfrutado hacerle compañía a Emmett. Le habían aliviado sus malos chistes, su absurda sinceridad y su tremenda desfachatez.

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Salieron a las ocho de la mañana del otro día para llegar temprano al Convento en dónde se encontraba Lady Rosalie Hale.

Cuando llegaron al destino, Emmett bajó de manera presurosa y nerviosa pero aún así, parecía el reflejo de la felicidad absoluta, que el duque pensó que nunca había visto a alguien que pudierá tener una sonrisa permanente en la cara.

Tocarón el gran portón y un rostro amable de una viejecita apareció.

- Buen día, amable señora .- dijó Emmett con tono educado y en su mejor intento de español, el duque sólo bajó la cabeza en señal de respeto.

La monjita respondió - Buen día, caballeros - y los vió a los dos de manera curiosa, para preguntar -¿En qué puedo serviros?

Un sonriente Lord Emmett respondió - Soy Lord Emmett McArtty y me gustaría hablar con la madre superiora.

La monjita asintió y se dirigió al duque.- ¿Y usted?

El duque le dirigió una sonrisa ladeada y le contestó con orgullo de su título y de su dominio del lenguaje español- Soy el duque Edward Cullen de Masen.

La viejita cambió drásticamente de rostro amable a uno enojado para decirle- No, no le pregunte su nombre, ¿usted a qué viene?

Emmett ahogó una carcajada en un intento de carraspeo y el duque lo miró de manera fulminante, para rápidamente pensar que contestarle a la viejecita. - Vengo en cálidad de acompañante.

Lord Emmett parpadeó y volteó a ver a Edward con los ojos entrecerrados, mientras éste le daba una sonrisa de suficiencia. ¿Había dicho que era su acompañante?

La monjita pasó la vista de uno a otro y cerró el portón dejando a los dos amigos con rostros perplejos.

-¿Eso quiere decir que le va a avisar a la Madre superiora ó que nos larguemos? - preguntó Emmett a su amigo en un susurro.

Un divertido duque le contestó - Mi estimado Lord Emmett, me han dejado con la misma interrogante, de manera que yo sugiero esperar un tiempo razonable y si no lo volveremos a intentar.

No pasaron ni cinco minutos cuando para tranquilidad de Emmett, la misma monjita abrió nuevamente el portón y les índico la ubicación del despacho de la Madre Superiora, la cuál ya los esperaba.

Los dos entraron de manera silenciosa al lugar, en dónde reconocieron a la Madre Superiora que se encontraba sentada tras de un escritorio, y frente a ella había dos sillas de madera sencillas, sin ningún ornamento. Lo único que adornaba ese sitio era un crucifijo y bajo de éste un único librero conteniendo títulos en latín, lo cuál daba una imagén de total austeridad complementandose con el color blanco de la habitación, el duque supuso que era por el yeso con el que teñian las paredes. Una sola ventana detras de la mujer, era la que les proporcionaba la claridad.

- Buenos días, señores - dijó una mujer de unos cincuenta años con rostro sereno, pero voz enégica que se levantó de su asiento para darles la bienvenida.

- Buen, día - respondió el duque, mientras Emmett sólo asintió y bajó la cabeza en señal respetuosa.

La mujer los vió y les ofreció asiento a ellos, mientras que la viejecita que los encaminó seguía en la puerta.

- Muy bien, tengo entendido que quieren hablar conmigo.

- En efecto, Soy Lord Emmett McArtty y vengo a llevarme a Lóndres a Lady Rosalie Hale.

- Oh, La señorita Rosalie Hale - comentó con un tono solemne e hizó una seña con la mano, hacía la monjita de la puerta. La cual presurosamente se dirigió a la madre.

-¿Si, madre?

- ¿Podría traer a la señorita Rosalie?

- Pero se encuentra en clase con Isabella.

- Interrumpa la clase, no creo que el Señor Banner le importe mucho dada lo adelantada que esta su alumna.

Tanto Emmett cómo Edward pensaron en lo dicho, "El señor Banner daba clases y no era sacerdote, de tal manera que eso era muy raro".

- Enseguida vuelvo - Y la monjita salió rápidamente hacía su encomendación.

La Madre superiora dirigió la vista hacía Emmett por ser el único que había hablado.- En unos momentos, la señorita Hale se reunirá con nosotros para finiquitar los detalles de su partida,

- Muchas gracias. Ha sido una larga espera.- le comentó Emmett con tono apesumbrado.

- Cuesta más trabajo recorrer un camino lleno de piedras y percances que un camino llano y liso para llegar al destino, Lord McArtty. pero cuando finaliza el camino, tendrá un valor diferente, una apreciación mayor - la madre superiora continúo hablando con un tono pensativo - A veces debemos sacrificar para ganar.

Edward razonaba lo que acababa de decir la mujer, cuando intempestivamente se abrió la puerta del despacho. Mostrando a la hacedora de dicho atrevimiento a una joven mujer enfundada en el hábito de la congregación,que exclamó: ¡ Emmett! - pero cuando se percató de la presencia de la madre y del duque, un casi imperceptible sonrojo apareció en su rostro recomponiendo su actitud a uno más serio. - Buenos días, Lord McArtty, Lord Masen, Madre superiora - todo esto lo dijó haciendo unas venias.

De igual manera Emmett, se contuvó de estrechar a la rubia en sus brazos, no podía exponerla de esa manera entre tanta gente, así que haciendo un esfuerzo enorme, sólo bajó la cabeza, tomó la mano de Lady Rosalie y se la besó, para después mirarla a los ojos y decirle - Excelentes Buenos Días, Lady Rosalie.

Edward rodó los ojos, ahora era sólo un espectador de muestras de amor y no quería hacer mal tercio, así que se hizó a un lado y se disculpó para salir del pequeño despacho. Al salir se preguntó, si tal vez debería ingresar a la pequeña capilla para calmar su alma y tener un poco de paz, aunque no era su religión, pero inmediatamente negó ese pensamiento y se encaminó hacía la monjita de rostro amable que les había recibido.

Carraspeó un poco para que una viejecita volteará a verlo, no sabía cómo se les decía a las demás monjitas, así que se le ocurrió que los más respetuoso sería decirle "Madre superiora" y tratando de entonar su mejor español dijo.

- Madre superiora, - se inclinó de forma respetuosa - Disculpe mi atrevimiento y el abusar de su hospital, por lo cual me preguntaba si ¿es posible que mientras mis familiares arreglan sus asuntos, yo pueda dar un paseo por los alrededores?

La monjita le dió una mirada de indignación y le dijó en tono aspero.

- Mi lord, me temó que no soy la "Madre superiora" - y continúo hablándole con cierta reprobación- pero si se quiere dirigir a cualquiera de nosotras, lo prudente sería que nos llamará hermanas.

Edward trató de ahogar la pequeña risa que trabaja de escaparsele con una tos, para contestarle.- Oh, lo siento. Hermana. ¿Podría decirme si me es permitido dar un vistazo a los alrededores?

La monjita asintió y masculló.- En efecto, usted puede dar un paseo, sólo le pido que evite pasar por la capilla y la sacristía por que interrumpira los rezos de las hermanas.

- Bien, evitaré esos lugares.

- Ah - y la ancianita de rostro amable se tocó el mentón con rostro pensativo, para agregar - y también la cocina y la ala izquierda del convento.

Edward se preguntó si no sería mejor sólo sentarse afuera de la puerta del despacho, ya que al parecer la viejecita tenía contemplado que evitará todos los lugares posibles.- Entonces tambíén me abstendré de visitar esos lugares.

- A estas horas bien podría ir hacía el huerto, ya que no sería bien visto que ande vagando por ahí, mientras haya hermanas haciendo su trabajo. - la monjita negó afanosamente con la cabeza como alejándo ciertos pensamientos y prosiguió con el diálogo - y enseguida del huerto se encuentra un pequeño riachuelo, que le brindaría una agradable vista y un momento de reflexión.

- Muchas gracias por sus indicaciones, hermana.

- Vaya con Dios.

La monjita se quedó pensando en lo buena acción que había ejecutado, ya que el atractivo Lord con el que acababá de hablar, no debería de ir a un lugar de pureza y reflexión cómo ese. Era un buen ejemplar masculino, una tentación, un pecado andante para las novicias y para muchas hermanas. La viejita se ruborizó por el pensamiento y dijo "Valgame Dios y la santa Madre", así que hiperventilando se fué a rezar una penitencia.

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Edward iba sonriendo por los comentarios de la monjita, y pensó que probablemente siendo el lugar que era, no podría merodear por dónde a él se le antojasé.

Cuando se recargó en un árbol para admirar el paísaje, disfrutó realmente de la calma que le proporcionaba el panorama. El huerto se veía muy colorido con todas las calabazas de color anaranjado que anunciaban prontamente la llegada del otoño. E incluso alcanzaba a escuchar el ruido del agua al correr por el río.

Era un sonido relajante y revitalizador a la vez.

El duque reflexionaba sobre lo que dijó la Madre Superiora "Cuesta más trabajo recorrer un camino lleno de piedras y percances que un camino llano y liso para llegar al destino, pero cuando finaliza el camino, tendrá un valor diferente, una apreciación mayor. A veces debemos sacrificar para ganar."

Él ciertamente había visto su relación con Victoria, como un constante desafio, algo que lo motivaba a cambiar de estrategía, a innovar en tácticas, ya que no cedía pero tristemente era sólo con el fin de poseer, de atesorar y ni hablar de los resultados. Al final había perdido desde el principio de la conquista, por que ella ya le pertenecía a otro y el ni siquiera tenía una idea.

Alzó la vista para ver hacía dónde se encontraba el río, y se sorprendió al ver a una monja, dándole la espalda.

Una monja que se estaba quitando el velo que le cubría el cabello.

Frunció el ceño. Eso era inusitado. En el poco tiempo que había estada ahí, no había visto a ninguna, exceptuando a la Madre superiora y a la "hermana" con la que se cruzó en el camino.

De manera que automáticamente se movió hacía el río, le daba curiosidad.

La monja fué soltando el velo que cubría su cabello, el cual bajó lentamente, descubriendo partes de cabello, que al quedar totalmente expuesto arrojaba un intenso color marrón, contando con tal suerte que al momento de desprenderce del velo, el lazo que aprisionaba su cabello cayó, dejándolo libre y formando perfectos bucles con reflejos en tonalidades rojizas provocados por el sol.

Siguió avanzando, fascinado por esa luminosidad que arrojaba su cabellera, se sintió incluso un delincuente por hacerlo de forma cautelosa, temeroso por ser descubierto, pero esa mujer despertaba su interés.

La mujer seguía dándole la espalda, de pronto dejó de tocarse su cabello para bajar una mano y subir la pierna derecha y quitarse el zapato. Edward paró en seco, le había visto un poco más arriba de los tobillos, y tuvó que tragar saliva; definitivamente era algo que no se podía perder.

Pero ahí no termino todo, repitió la acción con el pie izquierdo, de tal manera que dejó sus pequeños zapatos en el cesped que crecia alrededor, para alzar el faldón de su hábito, caminar cuidadosamente hacía el riachuelo y sumergir sus pies.

Por él ángulo en el que se encontraba no era posible ver su rostro, pero fácilmente a pesar de las ropas holgadas y el desagradable hábito de un color feo de café, se apreciaba que era una mujer pequeña aunque no se podrían apreciar sus formas.

El duque caminó hacía el otro lado, mientras su curiosidad empezaba a incrementar.

Y ahí la vió, más cerca, más alcanzable.

Permitiéndole apreciar un poco de su blanco cuello, siguió subiendo su mirada para posarse en una pequeña barbilla con unos labios rojizos tiernos y tentadores a la vez, que entonaban algún cántico ó alguna plegaria en silencio por el movimiento que ellos tenían.

Se percató de una pequeña nariz respingada, para posar su mirada en unos ojos... que estaban cerrados.

Frunció el ceño, le hubiera gustado ver sus ojos abiertos.

Sin dejar a un lado que era de una blancura casi porcelanizada, todos sus rasgos físicos hacían en conjunto un rostro jovén, armonioso y bello que se veía tan apasible, irradiaba tranquilidad e incluso pureza.

Se dijó que eso era absurdo, no podía asegurar cuando alguien era puro. A él lo habían engañado y muy bien, así que ya no tenía que fiarse de las caras que representaran ciertas virtudes.

Le llamó tremendamente la atención la concentración y meditación que tendría la jovén, que la obligaba a cerrar los ojos y lo privaban a él del gusto de apreciarlos, pero de cualquier manera era una vista que le deleitaba.

No era católico, ni sabía mucho sobre religiones, pero suponía que era un desperdicio de mujer si se encontraba recluída ahí, sin salida para el mundo.

Al menos la primera impresión es que era bonita ó más que bonita.

Y entonces sucedió.

Ella abrió los ojos y lo vió.

Mientras él...se perdía en ellos.


¡Ya se vieron! ¡ya se vieron! estoy feliz como una lombriz.

Y si yo vierá por ahí a Edward Cullen, les aseguró que también me dejará hiperventilando como a la monjita ó tal vez haría mi entrada drámatica y me desmayaría a sus pies jajaja.

También quería darle un poquito de crédito a la relación de Emmett con Rosalie.

Debo aclarar que no tengo ningún prejuicio de religiones, pero en esa época era de suma importancia.

Éste capítulo es muy importante, por que tiene varios argumentos para que otros personajes se incorporen a la historia. Me costó mucho trabajo, pensé muchas maneras de que se encontraran, pero no me gustaban, borraba y borraba, hasta que me dije a mi misma: "Mi misma, debes decidirte, ¡ya! ", y aquí les tengo el capítulo, espero sus comentarios, quejas, reclamos, críticas, ya saben, todo es bienvenido.

Voy a comentar, que debido a mi salud no he podido ni siquiera acercarme al cine para ver Eclipse, a pesar de qué se estreno el 30. El contacto más cercano que he tenido con la nueva película han sido unas papas de burguer king con la publicidad de Eclipse que mi marido me trajó a casa por que tenía prohíbido el uso de la lap, tv, ó lo que emitierá luz, por algo que tiene que ver con los ojos, operación, dolor de cabeza y astigmatismo; por ello mi tardanza para actualizar, pero ya estoy de vuelta. Y mañana me voy al cine yuju-yuju.

Muchas gracias por los reviews, las alertas y la adición a favoritos, han sido geniales conmigo: Un saludo muy especial para mi queridisima ELEKTRONIKKA que me ha enviado mensajes en el blog y a mi cuenta de fanfiction, muchas gracias por tú preocupación y yo también los extrañe un muchote, gracias a liduvina, ALLY MASEN CULLEN, Princess2213, miadharu28, UbT, , sophia18, ackanne, FranBells, angie cullen li, bella340, sabi07, Maggice, nomigo, lori amaya, Tsuki-no-Haruka, SariVampiresMalfoy, , Mayra17, Lunaromina26, RossxCullen, smile79, may360, Emy´Patts, gibyborri, EdithCullen71283, cintiaelnemer, johana midnight, Mimabells, Ginegine, kxprii, sumebe, Ericastelo, AYDCITA, MissBennetDarcy, lizzy90, Nostalgiacullen, Lilu the little witch, betzacosta, karito CullenMasen, Carmen Cullen 116, beluchiss, usako tenoh, nyleve cullen, KathieWych, Princesa Luthien

Nostalgiacullen: Ojalá leas este mensajito, por que no puedo responderte los reviews, debido a que tienes bloqueada la función de mensajes privados : ( pero de cualquier manera, trataré de responderte por aquí. Y ya veremos que hará Victoria al regreso del duque. Gracias a ti por leer, te envió un beso y un abrazo de oso.

cintia: Muchas gracias por tú apreciación de la historia, mil gracias.

zujeyane: Ya salió nuestra Bella, pero efectivamente ella va a sufrir. Gracias por tú gusto hacía el fic. Te envió un beso y un abrazo de oso.

MAEVA: Gracias por tú apreciación del fic, y la verdad se me dificulta un poco la escritura, hay pequeños lapsus idiutus, que no me dan para más pero sigo intentándolo y no te preocupes no dejaré la historia. Gracias por las felicitaciones y por leer. Que tengas un excelente mes. P.D: Gracias por ser tan considerada y prestarme a Edward como mi muso, Te envió un beso y un abrazo de oso.

LUCY: Gracias, a mi me encantan las historias de ésta época y no te preocupes, no se va a casar con otra, bueno eso espero. No, es broma. No se casa con envió un beso y un abrazo de oso.

nyleve cullen: Gracias, Ed definitivamente estaba medio atolondrado, pero ya le dimos unas cachetadas para que despierte, espero que te guste éste capítulo y nos seguimos leyendo.

Les envió un beso y un abrazo de oso.

Noelle xD