Hola de nuevo mis queridísimos lectores!

Jejeje lamento la tardanza, pero no la he tenido fácil, se que ustedes no tienen la culpa de mi tardanza pero espero que este capítulo me redima un poco por el tiempo que los hice esperar.

Gracias por su infinita paciencia y sus comentarios que en verdad me motivan a seguir escribiendo. No dejen de comentarme ya que sus comentarios son mi fuente de inspiración.

Disfruten la lectura.

La Recolección

La bella dama, lucia como nunca, hermosa, portando un sombrero blanco para cubrir su fino rostro del sol y un vestido liso del mismo color que su sombrero, con bordados hechos a mano, un vestido que sin duda podría contar una historia, pero que de momento no se detenía a pensar en ello, al ver como ondeaba volviéndose hacia ella…

"Haruka? …" (Michiru sonrió inmediatamente después de que sus ojos se iluminaran de la felicidad)

"No tenia usted chocolates que vender?" (Refutó sarcástico el padre de la hermosa Michiru)

"Señor…a familia es primero" (Haruka se puso su sombrero mirando a Michiru)

Michiru sonrió mientras miraba a Haruka…y después fue a abrazar a su abuelo. Súbitamente se escucho el sonido de la bocina de un auto, era el hermano de Michiru…

"Hey, hey, heeeey! Familia!" (El joven se bajó del automóvil)

"Hermano!" (Michiru corrió hacia el joven)

"Woow la princesa de la casa regreso! Que paso hermanita? Les diste una lección a ese grupo de amargadas?" (El chico abrazó a su hermana)

"No hermano…me case" (Michiru tomó de la mano a Haruka)

"Waaa…te casaste! Heeey mucho gusto hermano, yo soy Ryota" (El joven saludo muy efusivamente a Haruka dándole un abrazo y un golpe en la espalda)

"Su nombre es Ryota Kaioh…parece que al joven se le olvido que tiene apellido y familia…prefiere saludar a los extraños antes que a su propio padre" (El señor se puso su sombrero)

"Hey viejo…no te pongas así, sabes que me da mucho gusto verte" (Ryota abrazo a su padre y después al resto de su familia)

"Iré a ver a los jornaleros, espero que para cuando regrese, no me encuentre con que también se olvidaron quien soy" (El señor se fue sin darle tiempo a su hijo de contestarle)

El joven se quedo con una mirada un tanto culpable, no sabia como tomar los comentarios de su padre, siempre había sido así, herir con las palabras y las miradas era su especialidad, y Haruka se dio cuenta de la incomodidad del muchacho.

"Descuida, comienzo a acostumbrarme a su personalidad…soy Haruka Tenoh" (Haruka le brindó su mano)

"Vaya…Michiru Tenoh…suena bien! …Un placer conocerte hermano" (Ryota estrecho vigorosamente la mano de Haruka, seguido de un abrazo a ella y a su hermana)

"El placer es todo mío Ryota" (Haruka sonrió amablemente)

El padre de Michiru se acerco a los tres y le entregó las herramientas especiales para comenzar la recolecta de los racimos para la elaboración del vino.

"Será mejor que enseñes a este meque…..muchacho a cortar los racimos, no queremos que se corte un dedo…el vino sabrá asqueroso" (La mirada penetrante del padre de Michiru, llena de odio y sarcasmo se clavaba en Haruka como miles de alfileres en la piel)

"Descuida padre, seguro Haruka será el mejor recolector de todos" (Michiru le regresó la mirada con seriedad y seguridad)

"Vamos yo también te enseñare hermano" (Ryota le dio una palmada en la espalda al tiempo que los tres caminaban hacia los viñedos)

Recolección, sinónimo de infierno y tortura para la rubia, que ahora fungía el papel de abnegado esposo y aunque eso no representaba para ella un peso, el aguantar a su "suegro" y ahora la recolección eran tarea aparte, pero ver la sonrisa de Michiru y mirar sus ojos bien hacían que ese sacrificio bien valiera la pena.

"Demonios!" (Haruka peleaba con un racimo de uvas, empapándose las manos del dulce jugo)

"Jajaja vete a vender chocolates citadino, esto no es para ti, ni tampoco mi hija lo es" (El señor arrancaba tan fácil los racimos que provocaba que Haruka de alguna manera sintiera envidia)

"Es como cortar una varilla de hierro…ahh" (Imposible, eso era lo que Haruka pensaba al ver que por mas fuerte que apretara las navajas no lograba cortar su primer racimo, eso hasta que sintió encima las manos suaves de Michiru sobre las suyas)

"Mira…lo tomas así y…cortas" (Mas rápido de lo que pudo imaginarse había logrado cortar el racimo de uvas que tanto la habían atormentado)

"Haber si te entendí…ahh…lo logre!" (Haruka había logrado cortar su primer racimo ante las miradas espectadoras del padre, el hermano y todas las personas que trabajaban en los viñedos)

"Lo ves viejo? Es bueno! No lo subestimes" (El hermano de Michiru, le dio una palmada en la espalda a su padre y continuo su recolección por otro lado después de hacerle un guiño a Michiru)

"Cállate ya Ryota y trabaja porque nunca acabaremos la recolección" (El señor no le quitaba la vista de encima a la rubia)

A base de practica constante, Haruka lograba cortar y recolectar cada vez mas rápido los racimos de uvas, tan jugosos y antojadizos a la vista, el padre de Michiru no le quitaba la vista de encima, cada error que cometía, era suficiente para echárselo en cara y mofarse de ella ante los jornaleros y su familia, por lo que al paso de la recolección Haruka cometía cada vez menos errores, al grado de superar a pasos agigantados a su "suegro", por supuesto el orgullo del hombre le impedía dejar que las cosas se quedaran así, por lo que sin pensarlo comenzó a intentar cortar racimos tan rápido como lo hacía Haruka hasta que…

"Ahh! MALDITA SEA!" (El señor se hizo una cortada profunda en la mano cayéndole sangre a uno de los racimos, y por supuesto ante tal alarido, deteniendo la recolección por completo)

"Señor… esta bien?" (Haruka corrió junto con su caja de uvas rebosando de la deliciosa fruta hacia donde estaba el señor)

"Déjame en paz…no me toques!" (Pese a la mala actitud y los desaires que le había hecho Haruka sabia primeros auxilios a la perfección, ya que eso era parte fundamental de los entrenamientos en el ejercito)

"Puede ser grave señor… tal vez necesitará sutura" (Haruka se arrancó un pedazo de tela de la manga de su camisa y le ató fuertemente a la mano del señor parándole el sangrado, aunque al momento llegó la ayuda)

"Padre…estas bien?" (Michiru corrió a auxiliarlo)

"Descuida hermana, tu esposo lo controló todo" (Ryota, le ayudo a su padre a levantarse del suelo)

"Es cierto?" (Michiru vio la manga rasgada de Haruka, al tiempo que veía el vendaje de su padre)

"No tengo porque agradecer algo que no he pedido, ya saben qué hacer con esas uvas, polvo al polvo" (El señor se fue de los viñedos a la casa en compañía de su esposa para curarse la mano como es debido)

"Yo no he pedido que me agradezca nada, ahora solo queda lavar estas uvas y…" (Haruka fue interrumpida)

"No…esto no es así querido, el tiene razón… polvo al polvo" (Michiru recogió el racimo ensangrentado)

"Polvo al polvo?" (Haruka se confundió)

"Así es, si la sangre llegara a tocar el vino que se va a preparar, no saldría bien, porque la sangre es parte del cuerpo, lo que lo mantiene vivo, y cuando mueres tu sangre, tu cuerpo, se convierte en polvo. Una vez que sangras, el polvo va al polvo" (Ryota hizo un pequeño hoyo en el suelo con una pala, echando ahí el racimo de las uvas cubriendo de nuevo con la tierra el racimo)

"Ahora entiendo" (Haruka no sabía nada acerca de las tradiciones y costumbres de ese tipo de lugares y eso aunado a pasar tiempo con Michiru, resultaban para Haruka unas experiencias por demás interesantes y fascinantes)

"Bien, acabemos con esto ya, porque debemos tenerlas listas para mañana al alba!" (Gritó Ryota ayudándole a Haruka con su caja de uvas)

Así acabó la recolección de las uvas, los viñedos se veían hermosos y verdes, sin duda alguna todo cambiaba el paisaje con las uvas y ahora sin ellas, pero había algo que no podía olvidar, todo eso era temporal, tarde que temprano su destino era irse de ahí, su aventura finalizará sin remedio y nadie podía hacer nada al respecto. Pero Haruka no se preocupaba tanto en pensar en ese fatídico destino, sino más bien a disfrutar cada segundo y cada experiencia que vivía al lado de la hermosa chica de cabello aguamarina.

Cayendo la tarde las uvas estaban listas y el señor Kaioh preparaba todo para el ritual que iba a seguir, un ritual que sin duda, haría que sus sentimientos y su ser se cimbraran todos por dentro.

Depositando todas las uvas en un enorme cesto, comenzó a formarse un fondo raso de uvas, de ahí fueron desfilando en sillas cargadas por los jornaleros las mujeres más bellas de la región, las cuales como único requisito tenían que estar casadas. Asi llegaron todas hasta que entre las mas bellas destaco ella….esa hermosa joven que robó sus sentimientos desde la primera vez que la miró en el autobús, esa chica que le robaba los pensamientos, los días, los suspiros, Michiru adornada con hojas de vid, era "la diosa entre las mortales" por lo menos eso pensaba Haruka mientras sus miradas se conectaban entre la multitud de los jornaleros y su familia. A la música de violines y guitarras las hermosas damas comenzaron un baile armonioso al tiempo que aplastaban las uvas, sacándoles el jugo que después se convertiría en vino.

Era un éxtasis, algo indescriptible ese baile, ese rostro ruborizado al contacto con su mirada, todo eso mezclado con el aroma de las uvas producían un trasudor helado que recorría la espalda de Haruka, su piel se erizaba, mientras el baile sensual y porque no pecaminoso continuaba, la sangre de la rubia hervía por dentro, esa necesidad insaciable de tenerla entre sus brazos, casi hace que arruinara tan bello ritual, sus pensamientos la hicieron ensimismarse al grado de ignorar las charlas de los demás, solo estaban ellas y la bella música. Todo eso hasta que…

"Suban a Haruka, también él se ha casado!" (Se escucho desde el fondo la voz de Ryota)

"Hey! Mi nieto tiene razón, a la pisa de uvas!" (Ordenó el abuelo mientras los jornaleros cargaban a Haruka quitándole los zapatos y medias, arrojándolo al enorme contenedor)

Haruka comenzaba a pensar que su suerte había cambiado, todo, absolutamente todo valía la pena, sentir esa textura en los pies, el estar cerca de Michiru y poder hacer lo que tanto había deseado, hacían que su emoción casi se le saliera por los poros, bailaron un tiempo entre las chicas y Haruka, jugaron con las uvas y llenaron sus cuerpos con ese dulce néctar. El baile acabó y todos salieron empapados de jugo, aun con la emoción Michiru guardó un poco de uvas, arrojándoselas a Haruka al tiempo que salía corriendo en dirección a su habitación.

"No tuviste suficiente eh Haruka?" (Michiru le arrojó uvas machacadas)

"Heyy! Me la vas a pagar!" (Haruka corrió atrás de Michiru intentando alcanzarla)

"Lo dudo mucho, recuerda que soy la mas veloz entre los viñedos" (Michiru reía sin parar)

"Pero no en los escalones" (Haruka corrió hacia ella subiendo rápidamente los escalones)

La persecución terminó en su habitación, Michiru tuvo que detenerse en seco por la cama, y Haruka llego casi de inmediato atrás de ella. Chocando suavemente contra ella, no pudo evitar sentir su aroma, mezclado con el dulce olor de las uvas, era irónicamente embriagante, al grado que en un movimiento involuntario Haruka rodeó la cintura de Michiru con sus brazos y la acerco más a ella. No habían palabras, ahora no…no era momento de detenerse, ni mucho menos de pensar con la cabeza, esto era algo que le gritaba el corazón algo que su propio cuerpo le pedía, ese deseo…ese amor. Sentir los dedos de Michiru rozar sus brazos, hacían de ese momento mucho menos propicio para soltarla y sus miradas se fundieron una con la otra, la distancia se hacía menos a cada instante hasta que sus alientos se fundían y el leve roce de sus labios hacían que sus corazones palpitaran y también se pudieran sentir la una con la otra; no podían mas, sin remedio se dio, sus labios se fundieron suave, delicioso, mezclado con el sabor dulce de las uvas, apasionándose momento a momento, un baile tan delicado entre sus lenguas, que no podía tomarse como promiscuo, ese deseo de pertenecerse la una a la otra las consumía, Haruka acariciaba la espalda de Michiru, sintiendo su respiración acelerada, mientras que seguía disfrutando el apasionado beso que tanto había deseado