Advertencias: Shonen-ai, spoilers del capítulo 325 del manga, fic sin betear, romance.
D: Katekyo Hitman Reborn! no me pertenece.
Todo comentario, corrección o crítica es bienvenido.
LOL. Sé que dije que el tercero era el último, pero sencillamente no me pude resistir a la idea. Se me ocurrió mientas jugaba Battle Arena 2 y lo tenía que escribir. Lo gracioso de todo esto es que el epílogo es como el doble o triple de largo que el resto de los capítulos, jaja. Tuve que corregirlo varias veces u.u
¡En fin! ¡Esperen el epílogo del epílogo próximamente!
¡Muchas gracias a Somnus Nemoris (perdona, de nuevo XD Espero que esto me reivindique un poco [¿?]), Yuu Hachiko (Oh, y lo hizo, créeme, lo hizo ;D ), Yuuniie Kuran (Tuve mucho en cuenta la petición de seguirlo, really! Gracias por pedirlo LOL), Link no Sou (Espera más de mi, muajajajaja. Sí, es amenaza), Noki (Ahora no es tan corto, creo LOL) y TodosDanAscoMenosYo (No problem :D Me encanta que lo leas, no importa cuándo lo hagas)!
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REENCUENTRO
Epílogo
Byakuran canturreó su saludo tras llegar del hospital al tiempo que se arrojaba descuidadamente sobre Shouichi. El pelirrojo, al principio, solo respondió sonrojándose y tensando los músculos del cuello que los brazos de Byakuran rodeaban cariñosamente. Tardó unos dos minutos en procesar lo que se suponía que debía hacer y poner sus manos tímidamente sobre la espalda del otro.
–Está hecho, Shou-chan –Dijo el italiano alegremente mientras restregaba su mejilla contra la de Shouichi. Y era una fortuna que estuvieran, de hecho, dentro de la casa, porque sino Shou-chan se habría desmayado de pura mortificación. –Está como nuevo y otra vez en el campo de batalla .
–Y-ya veo…¡G-gracias! –Contestó, tratando de sonar más aliviado por la situación actual de los Vongola que agobiado por las excesivas muestras de afecto del otro.
–No hay porqué . –Byakuran lo apretó un poco más contra sí.
Hubo un silencio largo. Shouichi se preguntó si no era hora ya de que el otro lo soltara, al menos para poder moverse de la entrada de la casa.
…
–Ah…yo…uhm… –Atinó a pronunciar el japonés al escuchar a su madre pasar por detrás de ellos y reír.
–¿Uhm?
Eso de fingir inocencia se le da demasiado bien…
–¿Podríamos…? –La risita de su hermana en la otra habitación le hizo sentir que toda su familia cuchichearía sobre esto durante semanas. –…¿Podríamos ir a mi habitación?
La sonrisa de Byakuran en esos momentos bien podría haber brillado en la oscuridad. Pero era media tarde y…y tal vez debería dejar de pensar esas cosas y concentrarse.
–¡Por supuesto! –Exclamó el otro, le tomó de la mano y lo obligó a subir las escaleras de tres en tres.
Lo primero que el italiano notó al entrar al cuarto de su Shou-chan fue una carta extendida sobre el escritorio. Ni siquiera tuvo que fijarse mucho en la letra (más bien se fijó en todas las manchas de aceite) para saber de quién era.
–Ah . Spanner-kun te escribió .
Shouichi reprimió un escalofrío ante su tono, pero sin entender muy bien el porqué de su reacción.
–Uhm…sí. De hecho, sobre eso quería hablarte…
El albino se dejó caer sentado en la cama sin quitar la vista de la carta y perdiendo la sonrisa que lo distinguía. Tras las palabras del pelirrojo, su mirada se concentró en él y fue como si todo volviera a la normalidad.
–Dime. –Pronunció lentamente mientras le hacía un gesto al dueño de la habitación para que se sentara junto a él.
Shouichi se sonrojó.
–Sé que es estoy pidiendo demasiadas cosas, así que si…bueno, si no quieres hacerlo, está bien que…
–Tú solo debes pedir, Shou-chan –Su interlocutor se sentó, apretó las manos sobre su propio regazo y, después de dudar unos segundos, habló.
–Le he contado a Spanner-kun de tu visita. Él…uhm, quisiera conocerte en algún punto. Ya sabes, en Italia.
Byakuran soltó un suave "Mmm…".
–Perdón, de verdad. Debes pensar que me estoy aprovechando. Lo siento. No tienes que hacerlo. Él solo tiene curiosidad. Pero yo sé…Tal vez no deberían…
–Yo –le interrumpió Byakuran. –te dije que haría cualquier cosa por ti. Pero esta vez tendré que negarme. –Shouichi hizo amago de decir algo, pero el italiano le detuvo con un gesto. –No es por ti. No es porque estés pidiendo demasiado, no es nada así. De hecho, no me costaría nada hablar con él un par de minutos.
–¿E-entonces por…?
–Porque es Spanner-kun, Shou-chan . –Se quejó infantilmente. –¡No me cae bien !
–¿…Uh…? P-pero, ¿por qué?
–Spanner-kun –Murmuró Byakuran acercándose peligrosamente al joven japonés. Le besó la frente con una dulzura contradictoria, y continuó. –es mi enemigo.
Shouichi frunció el ceño, un tanto rojo todavía.
–Eso no tiene sentido.
–Pero sí lo tiene. –Se quejó nuevamente el albino. –En algún momento lo entenderás.
Byakuran no iba a contarle que Spanner no había aceptado la invitación de unirse a Millefiore hasta que el mismísimo Shouichi había ido a hablar con él, ni que lo había convencido con las mismas palabras con las que habían ido sus cuatro mensajeros anteriores. Él suponía que era su culpa, de alguna forma, por estar tan empecinado en contratar otro científico para que Shou-chan tuviera más tiempo para jugar con él, pero bueno…
Lo hecho, hecho está.
Además, si Shou-chan no recordaba esa parte de la historia debía ser por algo. Esa niña Uni debió tener alguna clase de plan (u hoyos en el plan que él no dejaría de aprovechar).
–Te cumpliré cualquier deseo siempre y cuando no tenga que ver con él. –Dijo, sonriente, y tiró a Shou-chan en la cama para colocarse sobre él segundos después. –Pero ahora hablemos de otras cosas .
