¡Hola! Aquí estoy de vuelta con el segundo capítulo de esta historia. Agradezco de corazón los reviews que me dejaron, ya los respondí todos. Me da mucha alegría saber que les gustó esta historia, por eso decido continuarla. Ya saben, espero de nuevo sus comentarios con cualquier observación o consejo o palabras de aliento o lo que sea! Solo espero que comenten.
Death Note no me pertenece, todos sus derechos a sus autores.
Capítulo No. 02: "Revelations".
El despertador sonó imparable, haciendo despertar a cierta muchacha de ojos violetas y hermosa sonrisa.
Eran las 7:00 am, y Rosemary despertó. Se incorporó rápidamente en la cama, y se talló sus ojos. Al mirar el sol brillar por la ventana, sonrió enormemente. Se puso sus pantuflas color rosa, y caminó hasta su espejo. Se miró fijamente, notando el pequeño brillo especial que tenían sus ojos esa mañana…el brillo de la esperanza…
-"No debo perder la fe"- se dijo a sí misma, mientras buscaba su toalla para meterse a la ducha.
Luego de una ducha caliente, se alistó con su ya diario uniforme, que constaba con una falda en cuadros, color verde y amarillo, con una blusa camisera blanca, y como estaba empezando el otoño en esa temporada, usaba su chaqueta verde con el eslogan de su preparatoria, "Continúa por el camino correcto".
Bajó calmadamente las escaleras, sentándose en la mesa para acompañar a su tutor. En ese momento, recordó el acuerdo con Mello.
-Buenos días, Rose…- saludó su tutor, mirando el periódico.
-Buenos días, Señor Robinson.
Acomodó la servilleta en sus piernas, se sirvió café y 2 piezas de pan tostado.
-Ehmm, Señor Robins…
-¡Genial! Hoy también habrá descuento en la despensa.
Rosemary se sorprendió.
-¿Cómo?
-Hoy podrás ir al super a comprar lo que falta.
Se quedó muda. No sabía que hacer, si pedirle el permiso para salir con Mello, o mentirle y así aprovechar.
-Uhmm, S-Señor Robinson, lo siento mucho…hoy tengo que ir con unas amigas a terminar una tarea y no podré ir.
-Ohh, entiendo…está bien, me tomaré un tiempo para ir- le dijo con una sonrisa.
-Gracias por entender, Señor Robinson.
Sin más que decir, se puso de pié y se dispuso a emprender camino a la escuela.
-Ya me voy, regresaré un poco tarde.
-Está bien hija.
Abrió la puerta y salió.
Las campanas del descanso sonaron. Rose y Asuii salieron juntas hacía la cafetería.
-Oye Asuii, tengo que pedirte un favor- le dijo, con voz suplicante.
-¿Qué pasa, Rose?- preguntó la oriental.
-Esque…le dije a mi tutor qué hoy iría a tu casa a hacer un trabajo…pero en realidad voy a salir con un chico- le dijo al último susurrando.
-¡Claro! Pero, ¿Con quién vas a salir?-le preguntó, emocionada.
-B-Bueno…se llama Mello…- le declaró, sonrojada.
-¿Y está guapo?- le preguntó, maliciosa.
-Muchísimo.
-¡Ohh! Se ve que te trae de un ala, ¿verdad?- le preguntó, pícara.
-¡Asuii! Claro que no, lo conocí apenas ayer.
-Ahh, y ¿es de la preparatoria?
-No. De hecho, es el muchacho que pasó ayer en la motocicleta.
-¡No manches! ¿en serio es él?- le preguntó, sorprendida.
-S-Sí…
-¡Tienes mucha suerte! Esta guapísimo.
-Si, gracias…creo…
-Bueno esta bien, déjamelo a mí, si tu tutor habla yo le digo que estas ahí.
-Gracias, amiga.
Y así, transcurrió el tiempo hasta la salida.
Ya eran las 3:30 pm. Faltaban sólo 10 minutos para la salida, y Rosemary ya estaba ansiosa por verlo. Sentía la necesidad de estar a su lado.
Estaban en Anatomía con el profesor Shoichiro Tsugumi. Mientras que el viejo profesor daba su clase, la chica no despegaba los ojos del reloj. Veía la manecilla recorrer el círculo del reloj, tan lenta, que le parecía pasar siglos dentro de ese salón. Su mano izquierda estaba sobre sus labios, mientras que los dedos de su mano derecha golpeaban acompasados el banco, notándose su desesperación.
En ese momento, el profesor explicaba las partes que componían cada uno de los órganos internos del cuerpo de una cucaracha, algo que realmente no tenía importancia en ese momento, no para ella.
Y por fin, el deseado timbre sonó, sorprendiéndola de más y tomando sus cosas con suma rapidez.
Se despidió de sus amigas, y salió disparada como un rayo del salón. Le quedaban sólo 15 minutos para llegar al lugar acordado. Mientras se dirigía al café, se arregló mil veces el cabello, trescientas veces el uniforme y un millón el aliento y los dientes, queriendo estar perfecta.
Eran pequeños detalles que ella no tenía, y ahora habían salido inconscientes. Recorrió unas cuantas calles, y por fin divisó el pequeño establecimiento con el Duddayn's en letras fosforescentes.
Entró lentamente y echó un vistazo al lugar…al parecer aún no llegaba. Pasó a una mesa y miró el reloj que estaba en una pared…3:59 pm…4:00 pm. En ese preciso instante, escuchó el rugir de un motor, que al parecer era de una motocicleta. Volteó por la ventana, y vio ese casco azabache resplandeciente, que al quitarlo dejó mostrar ese rostro que la tenía distraída y ansiosa en todo el día. Entró al café, y en cuánto la vio, una sonrisa se formó en su cara. Llegó a paso veloz a la mesa, y de inmediato la saludó…
-Hola primor, ¿Cómo estás?- le preguntó, coqueto como suele ser.
-H-Hola M-Mello…b-bien ¿y tu?- preguntó, apenada.
-También, tu sabes.
El mesero llegó con los dos frappes moka con batido de crema y chispas de chocolate.
-Y bien Rose, ¿de que quieres que hablemos?- le dijo, acomodando sus brazos sobre la mesa, descansando sus codos.
-P-Pues, de lo que tu quieras…- le contestó, con una tierna sonrisa.
-Bueno, está bien…-hizo una breve pausa-Háblame de ti, de tu vida…
-B-Bueno, pues nací en Inglaterra y ahí he vivido casi toda mi vida, hasta que murieron mis padres. El señor James Robinson, que ahora es mi tutor, se ha hecho cargo de mí y me ha dado casa y comida- platicó, seria.
-Uhmm, ya veo…lo siento…
-No te preocupes.
-Y, ¿Tienes novio?- preguntó, guardando distancia con sus palabras.
La chica se sorprendió ante tal pregunta. Una serie de imágenes pasó por su mente, recordando aquello…
-N-No…
-Pero, ¿Te gusta alguien?
Iba a hablar, pero se detuvo ante esa pregunta. Bajó su mirada un momento, y juntó sus manos sobre la mesa.
-Yo…no creo en el amor, Mello…- le contestó, mostrando la tristeza en aquellas palabras.
Un silencio profundo se impregnó en la atmósfera, lastimando a Rosemary y preocupando a Mello.
-¿Porqué…?
Lo miró un momento, y luego miró a la taza.
-Porqué…yo una vez estuve enamorada, era mi primer amor. Yo era muy chica, y no sabía como lidiar con eso, además de que él me conocía muy bien. A el fue a la persona que mas he amado en la vida, pero…cuando me decidí a decirle sobre mis sentimientos, el me rechazó, diciéndome que no me podía mirar de otra manera que no fuera la de una amiga, una hermana. Me sentí tan triste, tan lastimada que no pude verlo a los ojos en el momento en que me lo dijo. Luego, unos meses después de eso, el se marchó a otro país, con la promesa de regresar algún día…pero no ha regresado, y créeme, no creo que lo haga nunca…solo era un pretexto para alejarse de mí, porqué me tenía lástima- le platicó, con los ojos llenos de lágrimas.
Mello permaneció en silencio todo el relato. Miraba la figura abatida de su amiga, con un nudo en la garganta que le impedía hablar, por temor a hacerla sentir mal.
-Lo siento…no sabía eso…- le declaró, serio también.
-No importa…eso ya pasó…- le dijo, secando las lágrimas de su rostro.
-Pues, déjame decirte que es un total estúpido.
La chica, sorprendida, levanta la vista.
-Sí. ¿Cómo se le ocurre rechazarte? En verdad que esta ciego.
-A-Ahh…
De nuevo, el silencio, haciendo del momento una situación embarazosa.
-B-Bueno, mejor cambiemos de tema…háblame de ti- le dijo ella, rompiendo por completo el silencio.
-Bueno, pues yo tengo 20 años, vengo del orfanato Wammy's House, y me dedico a capturar a Kira- le dijo, sin escrúpulos.
-¡¿En serio estas tras Kira, el famoso asesino!- dijo casi gritando, completamente sorprendida.
-Sí…¿Porqué te sorprende tanto?
-A-Ah, no esque nunca imaginé que eras así como un detective o policía…tu sabes…- le comentó, sorbiendo un poco de su frappe.
-Pues, así es…pero no soy un policía ni un detective, simplemente me dedico a perseguirlo por…unos asuntos…- le dijo, deteniéndose.
-¿Cuáles asuntos?- preguntó ella, curiosa.
-Bueno, es algo complicado… pero creo que lo entenderás…- le dijo, burlándose.
-Había un detective, el mejor del mundo, conocido como L. a él le asignaron el caso de Kira, pero el desgraciado logró esquivar sus directas y lo mató. Su mayordomo, que no es más que Watari, el dueño del orfanato, antes de morir comunicó al orfanato que L había muerto, fue entonces que nos comunicaron a mí y a otro candidato a sucesor de L, que debíamos capturar a Kira, y que el primero de los dos que lo hiciera, se quedaría con el puesto del sucesor de L. Y es así como estoy en esto…- le platicó, serio.
-Entonces, ¿Tú estas trabajando con el otro que es candidato a sucesor?
-No. Cada quién es por su cuenta…- le dijo, molesto.
-¿Porqué?
-Pues porqué…no nos llevamos muy bien que digamos…- declaró, firme en sus palabras.
-Ahh, ya veo…
En ese momento, sus miradas se encontraron y el logró ganarle una sonrisa a ella, echando raíces dentro de ella.
-¿Y qué tipo de persona era L?- le preguntó, apresurándose a sacar un tema.
-Pues, no tuve el honor de conocerlo en persona nunca, pero Watari-san nos contaba cosas acerca de él. Nos decía que era un genio que solo nacía cada 100 años, y que su manera de razonar y examinar las cosas iba mas allá de la imaginación humana. No era un tipo común, ya que nunca dormía y siempre se la pasaba sentado en una forma un tanto extraña, según las historias de Watari.
-Ahh, y ¿porqué eres un candidato a sucesor de L?, ¿Eres pariente de él?
-No, claro que no…es solo que estaban preparados para lo que pasara, así que hicieron un tipo exámen a los huérfanos y solo éramos 3 los que lo igualábamos en inteligencia, que somos Near, Matt y yo-relató, calmado.
-Entonces, ¿Eres un genio?- preguntó, sarcástica.
-Sí…
-Mhmm, pues si tu lo dices…
-No, es en serio.
-Ok, ya.
Una risa fresca se escapó de sus labios, y la mano fuerte del rubio rozó ligeramente la de ella, explotando nuevas sensaciones dentro de ellos.
-Perdona…
-No es nada.
Un silencio algo embarazoso rodeó el momento, dejándolos con unos exagerados latidos del corazón, y con mil cosquilleos en la boca del estómago…al menos para ella. Sus miradas se cruzaron de nuevo, haciéndola temblar y desviar sus ojos de aquellos marrones penetrantes y traviesos, los cuales al mirarlos fijamente se adentraban en tu ser y se volvían parte de cada rincón, sin poder sacarlos jamás. Mirando alrededor, se topó con el reloj de pared, y se dio cuenta de que se había hecho tarde entre tanto plática.
-Lo siento mucho Mello, pero tengo que irme…ya es tarde y aún no hago mis deberes- le explicó, levantándose de la mesa.
-Está bien. Te llevo hasta tu casa…- le dijo, levantándose igual.
Salieron del café, y ella se subió a la moto de nuevo.
El muchacho arrancó, y circuló velozmente por las calles de la ciudad.
Luego de unos cuántos minutos, llegaron hasta la puerta del departamento de Rosemary. La muchacha se quitó el casco y se bajó, al igual que el rubio. Se dio vuelta y lo miró, mientras él le dedicaba una hermosa sonrisa…
-Gracias de nuevo, Mello.
-No hay de qué, primor.
De nuevo coqueto, haciendo que la chica se pusiera nerviosa. De un impulso, caminó un poco hacía él, perdida por su penetrante mirada.
Estaba a unos pocos centímetros del chico, mientras que el la miraba sin comprender su reacción.
-Mello…
-¿Sí?
-¿Puedo abrazarte?
La pregunta lo dejó atónito. No comprendía la razón, pero él también quería abrazarla.
-C-Claro…
Sin decir más, la muchacha rodeó firmemente el fuerte torso del rubio, mientras que el rodeaba con sus fornidos brazos aquella frágil espalda. La chica cerró sus ojos, mientras recostaba su cabeza sobre el pecho de Mello, quién posó su barbilla sobre la cabeza de la chica. Después, ella levantó su rostro, para encontrarse con los ojos brillantes de Mello, en una cercanía peligrosa. Solo unos cuántos centímetros de distancia separaban sus labios, que se morían por rozar los del otro. Lentamente, y sin pensarlo, la chica cerró sus ojos y se acercó al rostro del chico, mientras que el la imitaba. No faltaban más de 2 milímetros para besarse, cuándo suena el teléfono celular de Rose, interrumpiendo por completo el momento.
-¿Hola?
-Rose, soy yo, James.
-¡Ah!¡Señor Robinson!¿Pasa algo?- pregunta, desilusionada.
-Nada, solo llamaba para avisarte que puedo pasar por ti a donde estés, ya terminé las compras.
-No es necesario, ya estoy aquí en casa.
-¿Quién te llevó?¿O tu te fuiste sola?- le preguntó, extrañado.
-No, me trajo una amiga.
-¡Ah, ya veo! Esta bien Rose, ya voy para allá.
-Sí está bien. Nos vemos en un rato.
Colgó. Miró el celular, luego a Mello.
-Vaya buen momento para llamar, ¿no crees?- le dijo, sarcástico, haciéndola reír a pesar del enojo.
Con una sonrisa pícara, el rubio se acercó de nuevo a Rosemary, tomándola por la cintura.
-Y bien, ¿En que estábamos, preciosa?- le dijo, con su aliento estrellándose contra su oído. La chica no se podía resistir ante aquella sensualidad que provenía de Mello, era algo imposible de hacer. La chica puso sus manos a los costados de Mello, sobre sus brazos.
-Será mejor que entre…
-Oh vamos.
-Hasta mañana Mello.
Se alejó de él para mirarlo a los ojos, mientras que la hacía reír con tan solo verla.
-Esta bien linda, nos veremos mañana.
-Bien.
-¿Quieres que pase mañana por ti?
-P-Pues…no se…
-Tú dime.
-B-Bueno, esta bien. Salgo a las 3:45.
-A las 4:00 ando por ahí. Te lo prometo.
-Esta bien.
En ese momento, el muchacho se acercó peligrosamente a su boca, y le robó un suave beso, sin mas que rozar sus labios con los de ella.
-Hasta mañana- le susurró al oído, antes de alejarse y subirse a su moto.
La chica lo miró partir, con los dedos sobre la boca.
-"Creo…que me estoy enamorando de Mello…"- se dijo para sí, mientras cerraba sus ojos y el viento soplaba, meciendo su largo cabello.
Bueno, hasta aquí llega este capítulo. ¿Les gustó? Pues espero saberlo en alguno de sus reviews. Gracias por leer y nos leemos!
AbbyKoikeSan
