¡Hola a todos, lectores de FF! Aquí regresa AbbyKoikeSan con un nuevo capítulo. En vista de que no recibí más de 3 reviews ¬¬, pues tuve que subir el siguiente capítulo. No me gusta dejar nada inconcluso. Pero esta vez, pido de favor que me dejen 10 o arriba de 10 reviews en este episodio. Es lo menos que pido u_u…
Bueno espero que les guste, recuerden Death Note no es mío, todo el crédito a sus respectivos autores.
Adelante!
Capítulo No. 3: "Wish"
La profesora de Historia explicaba su clase. Todo el salón estaba con su mirada fija sobre el pizarrón, excepto Rosemary Reed, qué miraba vaciamente hacía la ventana, recargando su rostro sobre su mano.
-Muy bien, Reed, ¿Me puedes nombrar a alguno de los héroes de la era Meiji?- le preguntó, mirando a la muchacha distraída.
-¿Reed?- preguntó con insistencia, pero al parecer la chica no tenía intenciones de escuchar, hasta que Asuii le tuvo que golpear el codo para que escuchara.
-¿E-Eh?- fue lo único que salió de su boca.
-¡Reed, ponga atención!- gritó la profesora, asustando a los demás.
La chica cayó en sí, y se sintió apenada. En ese justo instante, timbró.
Todos los alumnos acudieron a su descanso.
-Deberas Asuii, no la escuché- exclamó, preocupada.
-Pues claro, andabas quien sabe en que planeta…¿Te pasa algo amiga? Hoy andas medio distraída- le preguntó la chica oriental, mirándola fijamente.
-N-No me pasa nada, estoy como siempre.
-¿Segura?- le preguntó, con presión.
La chica de ojos violetas la miró, y se arrepintió.
-Esta bien, te voy a decir.
-Vaya, hasta que te dignas a contarme algo…
Suspiró con cansancio.
-Esque…mira, últimamente…me han estado pasando cosas extrañas- le declaró, reprimida.
-¿Cómo que extrañas?- le preguntó, confundida.
-Bueno, es que…¿Si recuerdas a Mello, el chico del que te hable?
-¡No!¿Será lo que estoy pensando?- exclamó, entusiasmada.
-P-Pues…creo que más o menos…- le reveló, sonrojada.
-¡No puede ser! Rosemary, estás enamorada de Mello- le confirmó, haciendo que el corazón de la inglesa saltara.
-B-Bueno, yo creo que todavía no tanto así…solo un poco…como que apenas está sucediendo- le confesó, moviendo nerviosamente sus dedos.
-En verdad espero que te corresponda, porque si no ya sabes…- le dijo, haciendo que la ojivioleta riera.
Luego de unos cuántos minutos, el descanso terminó y reanudaron las clases. Para Rosemary, el tiempo pasaba volando…por más que quería poner atención en clase, no podía, Mello ocupaba todos los rincones de su mente.
Cuándo menos se lo imaginó, el día pasó volando, quedando sólo 15 minutos para la salida. Ya estaba ansiosa, de nuevo…tal y como ayer, ya que sabía que vería a Mello en cuánto terminaran las clases. Estaban en Matemáticas, con una maestra joven, Sakura Tsukiuta.
Las manecillas de reloj parecían pasar con una lentitud inverosímil, creando desesperación dentro de la chica. Sakura-Sensei se esmeraba mucho en explicar su clase, pero Rosemary deseó con todas sus fuerzas que ya terminara.
-"Sólo 5 minutos más…"- se decía a sí misma la muchacha, tratando de guardar la prudencia.
-Los lados de un triángulo deben medir 180º en total…- les decía la muchacha. Se oía el sonido que el lápiz hacía en el silencio de la clase, haciendo que varios voltearan a mirar a la chica. Asuii la mira y enseguida una sonrisa pícara se forma en su cara.
-Tranquila, ya falta muy poco…- le susurró, al volumen en el cual ella solo podía escuchar. Rosemary la volteó a ver con rostro ansioso, y justo en ese momento, el timbre sonó. La muchacha se puso de pié, y guardó lo más rápido que pudo sus libros, salió del salón y se dirigió a la salida.
Caminaba con paso rápido, y por fin llegó a la salida. Cuando iba a mitad del jardín, unas 3 chicas se le opusieron en el camino.
-Rosemary Reed…- exclamó una, que se llamaba Hiruna Satoshi y era la chica mas popular y linda de la preparatoria.
La chica ojivioleta se paró en seco, y se vio forzada a mirarla.
-H-Hiruna…
-Mira niña, no se quién te creas, pero no pienses que por ser la "extranjera" te vas a quedar con mi popularidad. Aquí la única popular y hermosa soy yo, así que no te creas la gran cosa con los chicos y mucho menos con Yousei- le advirtió, con una mirada celosa.
-No se de qué hablas- le declaró, sincera.
-¡Ash! Eres de lo peor.
En ese momento, de la esquina se acercaba una motocicleta roja, con llamas pintadas. Todas las chicas comenzaron a gritar de la emoción, y sus gritos aumentaron de intensidad cuando se detuvo justo frente a las 4 chicas que estaban ahí.
-¡Hiruna!¡Hiruna, mira!- chilló Haruhi, una de las acompañantes de Hiruna.
-Mhmm, probablemente viene a raptarme- exclamó, sensual.
-"Si supieras que en verdad viene por otra persona…"- se dijo internamente Rose, mientras miraba sonrojada al chico.
Mello se quitó el casco, dejando al descubierto su rostro hermoso, lo que despertó suspiros y gritos de las chicas. Se puso de pie, y miró a Rose, quién con señas le indicó que las chicas que estaban a su lado no la dejarían irse muy fácil. El rubio dejó salir una sonrisa, deslumbrando a todas, y después levantó el rostro.
-Buenas tardes, vengo a buscar a alguien…una chica…- exclamó, muerto de la risa por dentro.
Todas se emocionaron, y Hiruna dio unas pasos adelante, pero justo cuando se acercaba a él, Mello sonrió…
-A Rosemary Reed.
Hiruna quedó estupefacta ante aquél nombre. Rose sonrió ampliamente, y con paso un tanto inseguro se acercó al rubio. El la tomó de la mano y la acercó con una velocidad fugaz…
-Hola, preciosa- le dijo, al tiempo en que le volvía a robar un beso, frente a todos los presentes. Fue un poco más lento que el anterior, y con un poco más de intensidad.
Todas las chicas inhalaron de sorpresa, y más Hiruna, quién se sintió humillada y rechazada.
-¿Nos vamos?- le preguntó, con un tono de voz sumamente sexy.
-Claro- dijo sin titubear.
El chico la tomó de la mano, y fueron hacía la motocicleta.
Mello se lanzó a la moto y ella subió detrás. Dio un ligero arrancón, para luego andar derecho.
Ambos chicos iban muertos de la risa. Ella rodeaba con firmeza su torso.
-Hubieras visto la cara de la otra cuando dije "a Rosemary Reed"- le platicaba entre risitas.
-Jeje, creo que tienes razón…pero se lo merece por presuntuosa y envidiosa- le dijo, con una media mueca.
Ambos terminaron de reír, al tiempo que el silencio se impregnó de nuevo en el ambiente. La chica abrazó con mas fuerza la espalda de Mello, y recostó su rostro sobre ella.
-Arigatou…- susurró, al tiempo en que una sonrisa se dibujaba en su rostro. Mello la volteó a ver de reojo, sonrojado, y con una expresión de sorpresa en su cara. Lo que restó del viaje lo hicieron riéndose de nada, simplemente la risa era incontenible. Rose jamás se había sentido tan cómoda con alguien, tan bien y tan en paz que deseaba que eso jamás terminara…quería permanecer al lado de Mello para siempre…aquello hizo que se le subieran los colores al rostro, y volteó a ver al rubio quién seguía con su sonrisa despreocupada.
En ese momento, suena el celular de Mello…
-¿Diga?- responde, como usualmente habla. Luego de unos segundos en silencio, levanta la voz exaltado.
-¡¿Cómo demonios ese bastardo ya se nos adelantó un paso!
Eso asustó un poco a la ojivioleta, quién lo miró un tanto extrañada.
-Está bien, no hagas nada hasta que yo llegue. Adiós- cortó, y luego se quedó al celular con mirada pesada.
-¿Ocurre algo, Mello?- le preguntó la chica con precaución.
-Sí, pasa que ese maldito de Near ya obtuvo más pistas y está más cerca de Kira que yo- le soltó frustrado, y eso preocupó a la chica.
-Ahh…
El rubio volvió en sí, y se dio cuenta de que había asustado a la muchacha.
-Ahh, lo lamento mucho Rose, es sólo que eso me puso furioso- le declaró, volteando a verla a los ojos, que se veían algo temerosos. Eso sorprendió al chico…
-No Rose, no tengas miedo, no era mi intención de verdad…- le dijo, acercándose mas a ella y tomando una de sus manos. Eso la hizo calmarse un poco.
-Sí, esta bien…
Mello le sonrió. Dio un largo suspiro, y luego encendió de nuevo la motocicleta (aclarando que ya la había apagado antes).
-Lo siento Rose, debo ir con mis compañeros a aclarar eso. Temo que debo dejarte en tu casa por hoy…- le dijo, sin mirarla. Ella se sorprendió ante eso…
-¿De qué hablas? Yo quiero ir contigo…
Eso dejó sin palabras al muchacho, y volteó sus ojos hacía ella.
-¿H-Hablas en serio?- preguntó aun incrédulo.
-Por supuesto, quisiera conocer como trabajas, además se que no me pasará nada porque estoy contigo- le dijo, con una ancha sonrisa que lo deslumbró. Al ver la seguridad que tenían sus ojos, se dio cuenta que ella no mentía conforme a eso. Confirmó su decisión con un resoplo un tanto como de disgusto…
-Está bien. Pero debes prometer que no harás nada que haga que me preocupe por ti…- le señaló, con ojos suplicantes.
-Como tú digas.
Volvió a prender el motor de la motocicleta, y ambos chicos se subieron. Le dio la vuelta a la calle, y se fue en dirección al sur. El cielo empezó a ponerse mas oscuro y una densa capa de nubes lo cubrió casi por completo, y unas pequeñas gotas de lluvia empezaron a caer, apenas rozándoles la piel.
-.-
El camino se había vuelto un poco silencioso. Mello no había abierto la boca ni una sola vez, y Rose simplemente se limitaba a imaginarse como serían los compañeros de trabajo del chico, y también como demonios era ese tal "Near" que tanto nombraba Mello…
-"Probablemente ese sea su sobrenombre…"- pensó la chica para sus adentros.
Inmediatamente después, llegaron a un sombrío edificio grande. Mello se detuvo lentamente en un espacio del estacionamiento, bajó igual de lento, y caminó rumbo a la gran puerta de vidrio. La chica iba detrás de él observando todo lo que se encontraba a la vista, ya que era muy poca la luz que había. Subieron por un elevador hasta el 3er piso, y el rubio apresuró mas el paso. Después, llegaron a una puerta de madera y el chico golpeteó 3 veces…
-Adelante…- se escuchó una voz masculina detrás de la puerta, e inmediatamente el chico entró. Un poco más de luz se hizo presente, y Rose pudo divisar con claridad que se trataba de la habitación de un hotel, bastante amplia y cara se pudo dar cuenta. Mello se acercó al hombre, alto y de cabello rubio, quién traía una expresión fría en el rostro.
-Te está esperando…- se pudo escuchar, a pesar de que ellos estaban susurrando.
-¡Maldita sea! Encima de que me gana, viene a restregármelo a la cara…-exclamó bastante molesto, y aventando los guantes negros de cuero que traía puestos. Rose lo miró algo confusa, pero decidió guardar silencio por su propia seguridad. Mello dio varias vueltas en la habitación, como si estuviera dudando en entrar o no entrar, y eso lo pudo notar la muchacha.
-Deberías entrar…- le recomendó otro hombre flacucho, más o menos joven. El rubio no dijo nada, y se quedó viendo a la ventana. Rose solo lo siguió con la mirada. Luego de unos segundos frente al cristal, dio media vuelta y sin más, entró al cuarto que estaba casi al fondo de la suite. Rose se puso de pie, y lo siguió aprisa. Cuando entró, pudo divisar a una figura pequeña y de cabello blanco sobre la cama, sentado aparentemente en cuclillas y dándoles la espalda. La expresión de Mello se endureció…eso fue lo que le indicó a Rose que ese debía ser el famoso "Near"…
-Vaya, decidiste entrar. Muy valiente de tu parte, Mello…- le dijo el niño, quién dio media vuelta con lentitud. Rose, sin ninguna expresión en el rostro, miró sus oscuros ojos, quienes le devolvieron la mirada de arriba a abajo, y una sonrisa con malicia se dibujó en aquella cara infantil.
-Y viniste muy bien acompañado, puedo notar…- le comentó, enseriando al rubio, haciendo que le dedicara la mas fría de sus caras.
-Dime ya a qué rayos viniste, Near- le dijo cortante y golpeado. Eso hizo reír al chico…
-Vamos, ¿estás enojado por eso?¿por esa "pequeñez"?...si sabías muy bien que tarde o temprano pasaría…¿o acaso no se trata de eso?- lo último lo dijo mirando a la chica fijamente, y con esa sonrisa socarrona que adornaba su angelical rostro. Ella entrecerró un poco los ojos, y luego miró a Mello, quién no le despegaba los ojos al albino.
-Vine a ver como te iba con la investigación, ya que Kira cada vez se hace más astuto conforme va leyendo nuestros movimientos- le comentó, jugueteando con unos monitos que tenía regados por la cama, y después le dirigió de nuevo los ojos a Rose.
-Aunque veo que no todo es "trabajo", ¿verdad?-de nuevo el sarcasmo.
-"Como odio esa parte de él…"- pensó Mello, sin despegarle aún los ojos.
-Eso no es de tu incumbencia…- comentó, con la voz pesada y ronca. Sonrió el albino.
-Sí lo se, todos tenemos derecho a distraernos un poco del trabajo, y no te culpo, ya que con tan excelente distracción probablemente la investigación se atrase unos cuantos días…- le dijo sardónico, enfureciendo a Mello.
-¡Deja de mirarla así!- le gritó, asustando a Rose, quién volvió a dirigir sus ojos a Mello. Near rió bajo…
-¿Cómo te llamas?- le preguntó a la chica, ignorando por completo el último comentario del rubio. La chica dudó un poco, pero al último decidió hablar.
-Rosemary…- dijo, sin titubear.
-Rosemary…uhmm, lindo nombre- le comentó, sonriendo, haciéndolo ver tan dulce como un niño de su edad.
-Tú eres "Near", ¿cierto?- le preguntó, con curiosidad. Eso hizo enfurecer mas a Mello.
-Sí. Este muchacho de aquí y yo somos compañeros del orfanato…- le dijo, poniéndose de pie, y acercándose a la chica.
-Sí, Mello ya me comentó todo acerca de Wammy's House y el caso de Kira…- le comentó, con cautela. El niño enarcó graciosamente las cejas, dándole un aire de inocencia.
-Vaya Mello, eso no me lo esperaba…¿sabes el riesgo que conlleva contarle tu misión a alguien ajeno? Y sería peor si sabe tu verdadero nombre…
-Ella es alguien confiable- dijo, cortante y frío, de nuevo. Eso hizo sorprenderse más al chico albino…
-¡Oh esto si es extraño! Que tú confíes en alguien, y encima en una mujer…venir a Japón si afectó un poco tu personalidad- comentó, burlesco. El rubio no dijo nada, ya que sabía que Near tenía razón al decir eso. Él jamás había confiado en alguien antes, y ahora, solo con charlar con ella una vez, le contó prácticamente toda su vida sin dudarlo…
-Ya veo, ella es especial ¿eh?- otro comentario directo, Mello terminaría por cansarse de esa actitud del niño. Rose volteó a mirar a Mello, para ver si este afirmaba o desmentía aquél último comentario…
-Sí…- fue su respuesta, sorprendiendo de mas a la chica.
-Ya lo decía yo, ya que tú dices que las mujeres son "inservibles"…- comentó, haciendo tensar la quijada del rubio. De repente, se abrió la puerta de golpe…
-Jefe, ha ocurrido de nuevo otro asesinato…- comentó uno de los subordinados de Mello, y este no pudo ignorarlo.
-Déjame ver- y dicho eso, salió del cuarto, dejando a solas a Near y Rose. El albino se acercó a la ojivioleta.
-Este trabajo es algo arriesgado, ya que se vive constantemente tras el asesino mas peligroso del mundo…así que te pediré absoluta discreción, además de que no expongas tu vida a situaciones en donde puedes perderla, ¿de acuerdo?- le pidió Near, fijando sus ojos sobre los de la chica. Ella pudo notar un brillo inocente aún en los ojos de Near, lo que hizo que creyera que no era tan malo como Mello lo describía. Con una sonrisa amable, le respondió…
-No te preocupes, no hablaré de esto con nadie, puedes estar seguro…Near-kun- su dulce voz sonó en el silencio de la habitación, retumbando en los oídos del joven albino, haciendo que su rostro retomara el color que había desaparecido casi por completo.
Ambos salieron, y se dirigieron a la par con Mello. El pequeño albino lo miró inocentemente…
-¿Quién fue ahora?- preguntó, asomándose por detrás del cuerpo de Mello.
-Un traficante de menores. Inoue Yamada. Hace poco había escapado de la cárcel, lo pasaron por las noticias locales exactamente hace apenas 10 minutos- decía el muchacho, sin despegarle los ojos a la pantalla. Momentos después reaccionó, y volteó a mirar a Near.
-¡Y porque demonios te lo estoy diciendo!- gritó, mirándolo con arrogancia.
-No lo sé. Con eso de que nadie te entiende…- le dijo, burlándose.
-Sólo lárgate de aquí, Near- le dijo, volteando a ver el monitor, molesto. Una sonrisa de malicia se formó en el rostro del buen Near.
-Rose-chan, ¿Tú quieres que me vaya?- le preguntó, con voz tierna. La chica simplemente no supo que responder.
-Ehmm…bueno yo…
Mello la volteó a ver. Sus ojos la intimidaron, pero se dio cuenta que en verdad eran de alguna manera suplicantes.
-N-No creo que sea mala idea que…Near-kun se quede con nosotros…
Mello se sorprendió ante esa respuesta, y el albino ensanchó su sonrisa.
-¿Lo ves? Rose-chan piensa que mi presencia es necesaria aquí.
El rubio le desvió los ojos, y se concentró de nuevo en el monitor. Near le observó, pero sin quitar su maquiavélica sonrisa del rostro. La chica se abrazó a si misma, y por accidente, se fijó en la hora.
-"Dios! El Sr. Robinson me va a matar, es tardísimo…"- pensó, un poco asustada, perdida en su reloj. Mello la observó de reojo, y se percató de su sorpresa.
-¿Pasa algo, Rose?- le preguntó, queriéndose asegurar que no era nada grave.
-Ya es muy tarde Mello, debo volver a casa…- le dijo, mirándolo un poco apenada, sin saber muy bien porqué.
-Entiendo.
-No te preocupes Rose-chan, les ordenaré a mis hombres que te lleven a casa y…- el albino fue interrumpido por un tocido del rubio.
-Te quedarás al mando mientras estoy ausente. Asegúrate de informarme todo movimiento que haga Kira, ¿entendido?- le decía al chico de lentes que trabajaba con él, mientras se ponía su chaqueta y sus guantes.
-Como tú digas Mello.
-Bien. Vamos, Rose.
-Sí…
Y salieron de la habitación. Near se quedó observando la puerta, con su misma sonrisa de siempre.
-Siempre queriéndose salir con la suya.
Ya estaban en el estacionamiento. El chico iba adelante, y Rose lo seguía por detrás. El chico se subió a la moto y la encendió. La dio el casco a la chica, y ella se quedó inmóvil. Al no notar movimiento por parte de ella, volteó a mirarla.
-¿Rose…?
Pero ella lo silenció con un abrazo. Rodeó con firmeza su pecho, escondiendo su rostro en él. El rubio bajó la vista, sorprendido, mientras la observaba temblar.
-Mello…yo…
-¿Qué sucede, Rose?
-Yo…no quiero que te pase nada…no quiero que Kira te asesine- le decía, entre sollozos, sin poder verle a los ojos. El chico sonrió ante eso, y la abrazó con fuerza.
-Tranquila, no me va a suceder nada- le decía, intentando calmarla. Rose levantó la vista, y se encontró con sus fuertes ojos. El chico la despegó ligeramente de él, y con la vista cubierta por su cabello, de nuevo se acercó a su rostro, y la besó con fuerza. Ella se quedó inmóvil, pero no impidió la caricia. Fue un beso ligero, dulce y sincero. Al separarse, Mello le sonrió a una Rose sonrojada.
-Todo va a estar bien. Yo estoy aquí para protegerte.
Y ante eso, ella sonrió. Se subieron de nuevo a su moto, y él arrancó. Transitaron un poco más lento de lo normal, pero lograron llegar con bien a la casa de Rose. Por suerte, el Sr. Robinson tuvo que trabajar hasta tarde, y aún no llegaba. Mello se detuvo frente a la puerta, y ayudó a bajar a la chica.
-Gracias Mello. Fue divertido- le dijo, sincera. El rubio sonrió.
-Qué bueno.
-Y Near-kun…- continuó ella. Ahora Mello la miró fijamente.
-Yo no pienso…que sea tan mala persona. En efecto, me pareció simpático.
El chico chistó. La ojivioleta bajó un poco la vista.
-Cómo tú digas, preciosa.
Levantó la vista, y se encontró con el rostro de Mello a centímetros de el de ella. Al parecer, ya se les había hecho costumbre besarse…aun sin tener una relación "de ese tipo". Cuando el chico estuvo dispuesto a besarla, el teléfono celular de la chica sonó, arruinándoles de nuevo el momento.
-Al parecer tu tutor tiene telepatía. Sabe como arruinarnos el momento a la perfección- se burló el rubio, haciendo sonreír a ella también.
-Lo siento, tengo que contestar. Buenas noches, Mello-kun- se despidió, sonriente. El chico se acercó fugazmente, y la besó con la misma rapidez.
-Buenas noches, primor.
Y se fue. La chica se quedó con su sabor entre los labios. La volvía loca. El pitido del celular fue lo que la regresaron a la realidad y al presente. Después, se metió a su casa, y la motocicleta de Mello se perdía por el horizonte…
Bueno, hasta aquí se queda el capítulo. Espero que les haya gustado, ya que siempre me esmero mucho por lograr que les agrade.
Les estaría enormemente agradecida de que me dejen sus comentarios solo pinchando aquí abajito.
Gracias por leer!
AbbyKoikeSan
