Wizards of Waverly Place y Hannah Montana no son mis series ni mis personajes, son de Disney.

II: Rico…lado

Mientras Jackson Stewart sufre en la ducha, Miley recibe la visita de sus amigos Lilly y Oliver, a la vez que los Russo reciben la visita de Harper Finkle, quien diseñó vestidos para Hannah Montana, quien se presentará en la ciudad en unos días.

Los amigos están sorprendidos porque Robbie al fin se atrevió a dejarla ofrecer un concierto en Big Apple, pero tienen la duda de en qué lugar será.

—Shea Stadium—. Contesta la Stewart.

—¿Y por qué no el Yankee Stadium?— cuestiona Oliver.

—Porque ofrecen una miseria—. Sugiere la cantante.

—Y eso que son ellos, ¿saben que incluso NY Mets ofreció más?—. Gritó Robbie desde su habitación.

El llamado de su padre le recuerda a Miley la necesidad de empacar, y aprovechando la presencia de sus amigos, pide a Lilly acompañarla a hacer maletas a la par de que Oliver adelantaba la labor de Jackson, quien recién sale de la regadera con muchísimo frío y con el rostro desencajado. Y por alguna razón camina lentamente hasta su pieza, donde recibe la ayuda del amigo de su hermana.


Mientras en el negocio de la familia Russo, Waverly Sub Station, Alex sigue cuestionándose sobre qué hacer para no tener que ir al concierto y, de ser posible, evitar que su novio Dean asista al mismo, con la no-muy-gran ayuda de su amiga Harper.

—Alex, ¿tú crees que Hannah quiera venir a comer aquí?— pregunta ésta.

—Por favor, Harper, si esa mocosa viene aquí, tendré que limpiar por tres meses por cada lugar que haya pisado—. Refunfuña la maga.

—¿Acabo de escuchar a Alex que tendrá que limpiar la subestación si viene Hannah? ¡Eso sería el fin del mundo!— ironiza Justin, quien está lavando los platos mientras su hermana trapea.

—No, hijo, te equivocas, el mundo se va a acabar antes de que Alex limpie por tres meses seguidos la subestación—. Lo corrige Jerry, que escucha aunque esté contando el dinero.

Theresa como de costumbre intenta enseñarle a Max a servir en el restaurante, pues él, al igual que Harper, son relativamente torpes para trabajar.


Llegando a casa, Alex se dirige al mundo mágico sin avisar a nadie, su destino resulta ser el Tec de Magia, donde estudia su amigo Eno Ormous, quien es un poco más alto que ella y de cabello rizado; todas sus cosas son miniaturas, desde sus lentes hasta sus lápices. La chica Russo encuentra al "gigante" y le comenta la situación.

—¡Hannah Montana estará en New York!— exclama, y contiene la emoción al mirar el gesto de molestia de Alex. —Pero no entiendo ¿cuál es el problema?

—Toda la ciudad se detiene, tumulto, ruido, no puedo ir a ninguna parte y tanto Dean como Harper irán—. Sigue quejándose ella.

—¿Y qué quieres hacer?— pregunta Eno.

—Estropear la presentación—. Contesta con una sonrisa diabólica.

—¿De qué presentación estás hablando, Alex Russo?— interviene un anciano barbón que usa una túnica negra.

—Ninguna, profesor Crumbs, ninguna que sea importante—. Responde forzada.

Unos son malos, otros se tensan, pero todos digan lo que piensan—. Recita el brujo mayor mientras mueve su mano; casi al instante un resplandor sale de ésta.

—Hannah Montana irá a New York y no podré hacer las cosas que yo quisiera y además tuve que hacer fila con Dean y por si fuera poco mi amiga Harper también irá, así que quiero arruinar su concierto—. Explica. —¡¿Por qué hace eso conmigo, profesor?!

—No puedes arruinar la presentación de Hannah, porque yo también iré—. La regaña Crumbs.

—Y yo… no—. Amaga Eno, ante lo que Alex lo observa temeroso.

Unos son malos, otros se tensan, pero todos digan lo que piensan—. Pronuncia la adolescente, teniendo el mismo efecto que recibió hace un instante.

—Yo esperé desde hace mucho este evento, de hecho acampé desde hace un mes, y además será en el Shea Stadium—. Refunfuña el "gigante", provocando aún peor coraje de ella. El director del Tec la detiene y le entrega un libro pequeño de hechizos, donde, según él, está la solución a sus problemas. Feliz, Alex regresa a su casa.

—¿Cree que esté bien haberle dado eso, profesor Crumbs?— duda Eno.

—¿Acaso alguna vez Alex Russo ha leído, siquiera hojeado un libro?— pregunta retóricamente él, ante lo que el chico se tranquiliza…


La familia Stewart, Oliver y Lilly estaban a punto de subir al avión cuando llegó un invitado inesperado, un puberto de aspecto físico latino y cabello largo al igual que Jackson y Oliver. Aquél no evitó llorar e incluso esconderse tras su padre.

—¡¿Qué hace ese demonio aquí?!— inquiere el hermano de Miley.

—Oh vamos, Jackson, hermano, mi amigo, mi empleado…— comenta con cierta ironía el mocoso, —supe que iban a Manhattan y conseguí que mi familia pagara un viaje con la mismísima Hannah Montana.

—Eso explica por qué recibí un documento junto a montones de dinero en la correspondencia hace unos días—. Piensa en voz alta Robbie, lo que provoca que su hijo lo mire con desconcierto.

—¡¿Tú aceptaste que Rico viniera con nosotros?!— cuestiona Jackson.

—Oye, ¿en qué te afecta que venga Rico? Digo sé que no es precisamente un pan de Dios… pero tampoco es tan malo—. Dice él.

—No leíste el papel ¿verdad…?— insinúa el joven ante la respuesta.

—Jackson, ¿tú leerías un papel tamaño oficio a las siete de la mañana?— le devuelve la pregunta.

—Pero mi dignidad…— berrea. —¿Es que no vale nada para ti?

—Jackson, Rico te ha hecho muchas cosas, es un niño y lleva años siendo tu patrón. Sé honesto contigo mismo, ¿qué tanta dignidad hay en dejarse mangonear por un niño?— responde Robbie sin inmutarse.

—Sin mencionar que lo despide y recontrata cuando quiere—. Interrumpe Oliver.

—Ay, Olibonito qué malo eres con Jackson…— ironiza Lilly mientras abraza a su novio.

—Oigan, ¿podemos irnos ya?— exige Miley, que ya se había puesto su peluca y vestidos coloridos que usa para presentarse como Hannah. En el vuelo se acomodan la cantante con su papá, los tortolitos y patrón y sirviente.


Segundo capítulo...