Hannah Montana y Wizards of Waverly Place pertenecen a la empresa Walt Disney, igual que sus personajes.

III: El complot

La familia Stewart, Lilly y Oliver se dirigen hacia New York, donde Miley, en su papel de Hannah Montana, dará un concierto en el Shea Stadium. Ese era el plan, pero no contaron con que el niño patrón de Jackson, Rico Suave, iría con ellos; igual que no cuentan con que la aprendiza de hechicera Alex Russo tenga sus propios planes para el evento…

Como mencionara el Profesor Crumbs al alumno del Tec de Magia Eno Ormous, ella es muy poco aplicada para leer, así que busca la forma de que alguien más encuentre en el libro que la muchacha recibió, el conjuro que logrará que pueda ir al cine o donde sea con Dean, pero no a la presentación de Hannah.

—¿Estás bromeando?— ironiza Justin, —¿por qué te ayudaría a acabar con Hannah Montana?

—Porque…— intenta dar un motivo a su hermano, —¡dice que la mecatrónica es ridícula e innecesaria!

—Alex… ¿segura que sólo quieres un hechizo para arruinar el concierto y no uno para enviarla con un pingüino a la Antártica?— duda su hermano mayor, reprimiendo su ira.

—No, por el momento sólo arruinar el concierto, aunque lo de enviarla a la Antártica es una segunda opción—. Insinúa con perversidad ella.

Justin comienza a leer el libro como había solicitado Alex, y le comenta a su hermana que primero buscaría el contra-hechizo, en caso que ésta intente usarlo en su contra, así como el que mande a Hannah a la Antártica.


Durante el vuelo Malibu-New York, los Stewart, Rico, Lilly y Oliver comienzan a llenar sus agendas para su estancia en Manhattan. El dueño de la tienda de surf intenta convencer a Robbie de poder instalar un puesto durante el concierto para obtener ingresos, pero que la representación de Hannah casi no reciba porcentaje de ventas.

—¿Y qué te estás creyendo, mocoso?— lo regaña el padre de Miley.

—Señor Ray, es que debe entender que quiero expandir mi tienda, ¿sabe acaso cuánta gente irá a ver a Hannah Montana?— suplica el niño.

—Te firmaré después del concierto—. Lo tima Robbie, a lo que el puberto accede algo renuente.

—Ay, mi Lillybonita…— murmura Oliver.

—Me encanta que digas eso, Olibonito…— responde Lilly, a lo que ambos se besan por enésima vez en el viaje.

—¿Es que no pueden irse al baño aunque sea?— se queja Miley, aún como Hannah.

—Oliver, ¿cerraste el puesto?— interrumpe a los tórtolos Rico.

—Se supone que ese era trabajo de Jackson, pero igual yo gustoso coloqué el letrero hecho a mano y de fina tela que dice "cerrado" antes de irme ayer—. Contesta el de cabello largo, mientras abraza a su novia.

—Y yo tuve que pelear contra muchos perros para poder cerrar tu tienda—. Berrea el susodicho, dedicándole molestia al dueño.

—¿Pero por qué pasó eso, Jackson? ¿Cómo es que para cerrar mi tienda debiste pelearte con perros?— pregunta burlesco el niño.

—Tal vez porque el dueño de la tienda se aseguró que tuviera un olor que atrajera animales—. Refunfuña Jackson.

—¿Yo?— sigue burlándose Rico, —pero Jackson sabes que eres mi mejor amigo eres mi hermano, ¿cómo puedes creer que yo entre todas las personas haría algo así?

Robbie Ray no soportó más y envió a Jackson al baño, mientras le daba algunos "consejos" al puberto sobre New York, entre ellos el conocer lugares de poca clientela donde podría llamar más la atención (¡!)


Justin Russo al fin había encontrado los hechizos que buscó en el libro, que eran Cansado(a) me dejaste, mudo(a) hasta el final del día te quedaste; Complaciente soy contigo, quiero que hables conmigo; pero Alex no cuenta con el tercero que recita aquél, y le causa una gran molestia.

—¿Por qué me dices un hechizo que no quiero saber?— reclama.

—Elemental, mi querida Alex—. Ironiza él. —Es obvio que arruinarás todo y tendrás que arreglarlo por tu propia cuenta, porque debes saber que papá ya está negociando con los dueños de NY Mets y me encargó que no te dejara arruinar el concierto.

—Pero dijiste que quieres hundir a Hannah—. Responde Alex.

—Claro que sí, pero como dijo que la robótica apesta entonces no pienso perdonarla y ya estoy trabajando en algo para salvar el show. Siempre y cuando no lo arruines más allá de lo que tengo presupuestado todo irá bien—. Explica Justin.

—¡Oigan!— irrumpe Max, —¡Hannah ya llegó, están transmitiendo en vivo!

—Ven, Alex. Iremos a estudiar a nuestra presa—. Dice malévolamente el mayor de los hermanos, a lo que con una sonrisa igual de malvada le sigue la muchacha.


Del avión va bajando Miley como Hannah Montana junto a Robbie y su amiga Lilly, que estaba usando una peluca morada para hacer su rol de Lola Luftnagle, mientras Oliver, Jackson y Rico salieron desapercibidos por la puerta de emergencia, pues para "proteger su inversión y seguridad", el ex-cantante les sugirió alejarse de la muchedumbre.

En la casa Russo no todo es miel sobre hojuelas, porque mientras Jerry festeja que va por buen camino su acuerdo con el equipo de béisbol, Justin y Alex se frotan las manos ante la conferencia de prensa. De repente…

—Hannah hará una firma de autógrafos mañana temprano—. Declara Robbie ante la prensa.

—¡No puede ser! Es…— interrumpe Theresa.

—¿Qué sucede, mamá? ¿Qué es? ¿Un asco?— pregunta Alex emocionada.

—¿La peor clase de basura que pudo concebir la humanidad?— secunda Justin.

—¡Es Robbie Ray!— grita exaltada la señora.


Final del capítulo. ¿Qué se vendrá? No sé decir…