Hannah Montana y Wizards junto con sus respectivos personajes son propiedad de Walt Disney…
IV. En la boca del lobo, más bien de la loba
Robbie Ray Stewart consiguió una presentación en New York, donde hará un concierto su hija Miley como la cantante Hannah Montana. Muchos fans hicieron fila por horas, incluso días, para alcanzar un boleto en el Shea Stadium, incluido el novio de Alex Russo, Dean Moriarty. Por supuesto, eso no le agradó para nada a ella, así que maquina un plan para arruinar el show, y arrastra con ella a su hermano Justin diciéndole que Hannah odia la tecnología…
—¡Es Robbie Ray, no puedo creerlo!— grita su mamá Theresa.
—No te entiendo, Theresa, ¿qué tiene de especial ese larguirucho con bigote?— se le ocurre preguntar a Jerry.
—Soy su fan, adoré sus covers de Stayin' Alive y , ¡no puedo creer que él maneje a Hannah Montana!— responde aún emocionada. —Alex, ¿de casualidad puedes conseguir entradas backstage?
—Mamá… ¿puedes por favor evitar mencionar algo de Hannah Montana?— reniega Alex. —Además ¿qué tal si pasara algo que impida que se presente…?
—Yo sé que no pasará nada, porque tendré la oportunidad de promocionar la subestación en un evento muy importante, y si algo pasara, te haría la peor humillación de tu vida…— contesta confiado su padre, ante una mirada dubitativa.
—Bueno, ya que se hace tarde, nos iremos a la cama, después de todo hay que abrir la subestación mañana, porque si estaremos ahí, tal vez Hannah venga en los próximos días—. Menciona Justin, guiñándole a su hermana, quien se va casi al instante a su habitación.
Cuando ya todos se fueron a dormir, Justin y Alex se reunieron en la guarida para continuar con su plan.
—Alex, ya que sé que haces muy poco aunque eres a quien más le importe que la presentación de Hannah Montana no se haga—. Ironiza él. —Pero ya investigué todos y cada uno de los patrocinadores en el concierto. Papá consiguió que entrara la subestación… y ella visitará cada uno.
—Oye, aclaremos algo, yo soy quien sufre por ese maldito concierto y si no fuera por ese espantapájaros yo estaría ese día en el cine con Dean—. Reniega la hermana. —Además yo seré quien ataque… pero tendrá que ser cuando esté en la subestación.
—Ese es el problema, tendré que hacerlo yo porque siendo como eres muy seguramente lo arruinarás y terminaremos expuestos—. Continúa Justin.
—Hay un lugar donde no puedes entrar, y donde seguramente tendré la oportunidad sin que nadie se entere—. Sugiere malévola la chica.
—Por primera vez, Alex… me gusta cómo piensas—. Elogia él a su hermana.
—Vaya, ¡muchas gracias!— dice sorprendida.
—De hecho… nunca creí que pudieras pensar algo productivo—. Se burla de nuevo aquél. —Diría que creía que no pensabas pero eso sería ya compararte con Max y no estás tan… mal en ese sentido.
Alex iba a darle un empujón, pero se retractó por su interés en la ayuda de su hermano…
Miley Stewart logra llegar al fin a su hospedaje, el hotel Le Parker Meridien, uno de los hoteles cinco estrellas que hay en la ciudad. En plan de que no sucedan cosas extrañas, su papá renta la misma habitación para ella y Lilly, otra para Oliver, Jackson y él mismo, y Rico consigue una para él solo. Luego de un gran servicio al cuarto para las mujeres, ambas discuten de sus planes para mañana.
—¿Gucci, Armani, Louis Vutton, Guess?— de inmediato sugiere quien hace el rol de Lola Luftnagle.
—Oye, Lilly—. La detiene la estrella pop. —No puede ser que seas tan materialista, habiendo tantos lugares por visitar, como… Mary Kay, Wall Street, New York Times, Waverly Substation, lugares de comida rápida… y por supuesto las que ya mencionaste.
—Miley… todos los que tú dijiste son lugares y empresas que te patrocinan el concierto—. Se da cuenta su amiga.
—Bueno, al fin tú empezaste a decir cosas materialistas—. Reniega Miley.
Luego de una larguísima discusión de dos minutos, ambas cayeron rendidas a dormir, además de que no había nada bueno en la televisión.
A la mañana siguiente Robbie Ray le entrega a su hija la agenda del día y le pregunta por dónde quiere empezar, y ésta busca la opción más "humilde" entre sus patrocinadores. Tras una exhaustiva investigación se da cuenta que el negocio de los Russo vende sándwiches, en consecuencia el plan empieza con un desayuno.
—Qué lugar tan acogedor es este—. Habla Miley, con su disfraz de Hannah puesto. —Tomaré un rico desayuno y después haré una firma de autógrafos.
Acompañada por su padre, Jackson, Oliver, Lilly y Rico se sienta cerca de la puerta, donde es atendida por Max. Él lleva las órdenes de todos con Jerry y Theresa, quienes aún no se percatan de la presencia de las celebridades, pues su hijo no se aseguró de mirar bien. Alex y Justin sí se dieron cuenta, y llevaron las órdenes a entregar en lugar de su hermano menor…
—Hannah, disculpa, aquí está tu orden—. Comenta de forma irónica y de mala gana la hechicera. Cuando Miley la ve, muchos horribles recuerdos atraviesan su mente.
—Te odio—.
—Gracias por el donativo, lo mencionaré en mi próximo disco—.
—¡Falsa rubia!—
—¡Rellenas el sostén!—
—¿Qué pasa contigo?— refunfuña la de cabello negro, viendo que la cantante no la miraba con un rostro precisamente de felicidad.
—¡Tú! ¡Maldita desgraciada!— grita Miley, —¡por tu culpa sentí celos de Jake en esa seriecita de pingüinos que hiciste!
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