Hannah y Wizards pertenecen a Walt Disney. Sólo es un escrito hecho por diversión.
V. Ligando con el enemigo
Hannah Montana realizará un concierto en la ciudad de New York, lo cual termina por molestar a Alex Russo, ya que su novio Dean la invitó a ir… y ya se encontraron en el negocio de la familia de aquélla pero…
—¡Por tu culpa! ¡Todo es tu culpa!— grita la cantante pop a la bruja.
—¿Pero de qué estás hablando…?— pregunta ésta.
—¡Tú sabes de qué estoy hablando, Mikayla, así que no te hagas la inocente conmigo!— prosigue aquélla.
—¿Es que no entiendes cuando te digo "de qué estás hablando"?— reclama Alex, —ni siquiera sé quién es esa tal Mikayla ni me parezco a ella.
—Sigue haciéndote la… espera ¿cómo dices que dijiste?— duda Miley.
—Ni siquiera sé quién es esa tal Mikayla, debe ser otra de esas artistas comerciales como tú comprenderás—. Sigue Alex.
—Sabes… tienes razón—. Habla la artista. —Ni siquiera Mikayla se vestiría tan mal.
Alex estuvo a punto de sacar su varita y posiblemente lanzar un hechizo que podría mandar a su enemiga Dios sabe dónde, cuando Justin alcanza a intervenir, convenciéndola de ir a la guarida. Theresa toma la orden de todos hasta que…
—¡Robbie Ray!— grita.
—¿No es usted la Señora No-Hagas-Eso?— le pregunta el manager.
—¡No lo puedo creer, Robbie Ray me conoce!— continúa emocionada la señora.
—Lo que me extraña es que le diga a su hijo que no haga eso—. Comenta Robbie. —Yo a Hannah ni le digo nada, al final lo hará de todos modos y yo le diré "¡te lo dije!".
—Bueno es que no me agrada ver que se lastimen porque digamos que son algo… especiales—. Dice Theresa. —Tome lo que sea, la casa…
—¡Eso sí que no, aquí la casa nunca invita!— interrumpe de inmediato Jerry, viendo venir el comentario.
—Si nos disculpas papá, Lola y yo tenemos que ir al tocador—. No tarda en sugerir Miley, y se lleva arrastrando a su amiga. Ahí se retiran.
Dentro del baño para damas, Miley y Lilly dejan brevemente sus identidades artísticas para charlar en privado.
—¡¿En qué estabas pensando, Miley? ¿Sabes lo que puede pasar si te peleas con una mesera y se hace público?— reclama ésta.
—Lilly, tienes que aceptar que es idéntica a la rata esa—. Explica. —Por un momento pensé que era Mikayla de verdad… lo peor es que si alguien me vio portarme así…
—Miley… tendrás que tratar de llevarte mejor, el lugar patrocina—. Sigue la amiga.
—Lo sé… tendré que hacerlo, pero por lo pronto, es momento que Miley Stewart le diga una cosa o dos a esa meserita—. Comenta Miley, antes de quitarse la peluca y el maquillaje y salir.
En la guarida, Alex y Justin discuten sus planes maquiavélicos para arruinar a Hannah.
—No debes ser tan imprudente, Alex—. Explica el hermano mayor. —Cierto, no me molesta la idea de que Hannah quede mal después de lo que dijo pero…
—Lo siento, creo que me dejé llevar…— se lamenta. —Es que debiste verla, Justin, cómo estaba de prepotente y hasta me dijo que era una tal Mikayla.
—Creo que tendremos que buscar un poco acerca de la historia de nuestra enemiga—. Sugiere Justin. —Alex, es necesario que intentes acercarte a ella sin que vea tus intenciones.
—No será difícil, por lo que vi Hannah no es precisamente inteligente—. Se burla Alex.
Luego de la junta, Justin se sentó junto a la computadora mientras Alex regresaba a la subestación. Le extrañó mucho ver a alguien nueva en los lugares que ocupaban Hannah y Lola, y fue con ellas. Para su mala fortuna, es notada por Jackson y Rico, quienes disputan charlar con ella y, en consecuencia, provocan que se aleje.
—¿Es que ustedes siempre tienen que evitar por todos los medios comportarse?— pregunta en ironía Robbie.
—Pero pa, digo Robbie Ray—. Se indigna su hijo. —Yo merezco amor, me niego a que mi competencia sea un niño como este.
—Y este niño te paga—. El patrón de éste se encarga de exhibirlo.
Alex se dirige al tocador y se topa con Miley y Lilly, a quienes no ignora, pero ella buscaba a Hannah Montana, a quien no encuentra por ningún lugar.
—Mamá, ¿no has visto a Hannah Montana y a su amiga de peluca rara?— consulta con Theresa.
—No lo sé, Alex, si está en el baño por algo será—. Sugiere la señora sin dejar de ver de reojo a Robbie. —Recuerda que en unos días tiene concierto y debe desahogarse como pueda para llegar tranquila.
—¿Pero tiene que ser en la subestación?— continúa molesta aquélla.
—Oigan ¿qué está pasando aquí que nadie me informa…?— estaba diciendo Justin cuando, viendo hacia las mesas, encuentra a Miley y queda prendado cuando ésta en incidencia cruza miradas con él. La jovencita se levanta y Alex aprovecha para empujar a su hermano, quien tropieza y derriba a la cantante, quedando demasiado cerca de ella. Media hora después al fin reacciona el aprendiz de hechicero y se disculpa mientras la ayuda a levantarse.
—Disculpa la torpeza de mi hermana… ¿estás bien?— sigue.
—Sí, aunque sentí que me cayó un tren—. Comenta Miley. —Bueno, me llamo Miley Stewart.
—Justin—. Se presenta después de un rato mudo. —Justin Russo. Trabajo aquí así que si necesitas algo…
—Bueno, necesito que no vuelvas a caer sobre mí—. Reclama ella antes de irse a sentar.
El hermano mayor de los Russo huye hasta la guarida donde grita y grita hasta casi quedarse afónico. Simplemente porque conoció a una chica que no parece ser mujer loba ni vampiresa, sino una persona común y corriente.
—Oye, Justin, ¿por qué tanto alboroto?— le pregunta Max, que fue después de oír el gritadero.
—Conocí a una chica que es normal—. Contesta con la voz que le queda.
—¿Quién es? ¿La he visto?— Sigue el menor.
—Está abajo en la subestación, es angelical, su voz es tan linda…— la enaltece aquél.
—¿Justin intentará conquistar a alguien que no es mujer loba ni vampiresa? ¡Es hora de festejar!— grita Jerry.
—¿Alguien más sintió un temblor?— Pregunta Robbie.
Continúa en el siguiente…
