Ningún personaje de las dos series en cuestión (Hannah Montana y Wizards of Waverly Place) me pertenece…

X. Secretos

Hannah Montana se presentaría en New York en el Shea Stadium por primera vez en su carrera, pero no contaba con que Alex Russo, una hechicera que reside allí, no tuviera ganas de asistir junto a su novio Dean, quien la había invitado.

Miley, quien en realidad es la famosa cantante, fue víctima de un conjuro que ésta le hizo y su concierto está muy cerca de arruinarse.

Alex no se sintió bien tras ver el reportaje de E! sobre Hannah, y mientras estaba perdida en sus pensamientos fue golpeada por Harper, quien iba vestida con una viga en la cabeza, suficiente para noquear a la hechicera. Han pasado algunas horas desde ese infortunio, y por fin despierta…

―¿Estás bien, Alex?― le pregunta de inmediato su amiga.

―Algo pero por favor, Harper no te me acerques mientras tengas esa viga en la cabeza―. Contesta ella sin levantarse, por temor a recibir un nuevo golpe. Su amiga se quitó el sombrero y la ayudó a levantarse.

―Oigan, ya queda poco para el concierto, será mejor que pasemos lista de lo que llevaremos, no quiero tener que comprar más―. Interrumpe Jerry. ―Theresa, te encargo a Max; Justin, vámonos.

Alex se dirigió a su habitación y no tardó en recostarse. Piensa una y otra vez en sus acciones y cae dormida…


Mientras tanto, por fin los esclavos de Rico han terminado el puesto de comida del niño. Él estuvo "supervisando" los productos y la construcción.

―Bueno, debo reconocerlo: se lucieron―. Los elogia. ―Tal vez les pague un poco más de lo que prometí, al menos a Oliver. Jackson será el encargado mañana.

―¡¿Qué?― reclama inmediatamente el hermano de Miley. ―¡Eso es injusto! ¿Tú qué vas a hacer?

―¿Qué no es obvio? Papi me consiguió boleto de primera fila y no pensarás que lo voy a desperdiciar cuando tú estás disponible para atender la tienda―. Responde en mofa el pubescente. ―Y Oliver irá con su novia seguramente.

―De hecho, tenemos algo que hacer, por eso te pedí el día―. Explica Oliver.

―¿Por qué te dio el día?― lo cuestiona Jackson.

―Porque no es divertido tenerlo a él atendiendo a la gente, es demasiado feliz. Tú sufres―. Continúa el latino burlándose de él.

Todos se marcharon al Le Parker Meridien, donde ya dormían Miley, Lilly y Robbie.


En casa de la familia Russo, Alex despertó a media noche y acto seguido fue a tocar la puerta de su hermano.

―¿Qué quieres?― le pregunta con los ojos cerrados al abrirle y encima sin mucho entusiasmo.

―Justin… ¿qué puede pasar si se expone la magia?― duda la bruja por un momento.

―Sé que esa vez pusiste atención porque no has hecho nada que podría exponer la magia, increíblemente―. Replica su hermano. ―Sería terrible. Tal vez nos hagan experimentos, nos disequen, nos empiecen a explotar… o simplemente terminen con nuestras vidas, como hicieron en la época de la Inquisición.

―Esa parte de las lecciones fue un trauma, nunca la olvidaré―. Dice Alex nerviosa.

―Esas son parte de las razones por las cuales no podemos decirle al mundo que somos hechiceros―. Continúa Justin. ―Es un secreto con el que por desgracia tenemos que cargar.

―Y si alguien tuviera algo que perder igual que nosotros, querría evitar que se descubriera…― Alex piensa en voz alta.

―Está bien, no te entendí, pero ya déjame dormir y tú hazlo también―. Reniega él y azota la puerta.

Alex regresó a su habitación y de nuevo le llegaba el pensamiento de lo que supo en el sueño de Jackson. Hannah era en realidad Miley Stewart y aquélla es lo que mantiene a ésta en el anonimato, permitiéndole ser famosa sin perder su vida como persona normal. En ese pensamiento cayó dormida.


Ha llegado el día. Hannah Montana se presenta en apenas unas horas y la familia Russo, Rico, Oliver y Jackson ingresaron al Shea Stadium desde temprano. Alex no apareció, y todos supusieron que iría hasta la hora de entrada junto a su novio Dean.

Mientras tanto en Le Parker Meridien, la angustia se apoderó de todos. Miley y Lilly salieron como Hannah y Lola, acompañadas por Oliver quien adoptó su personaje de Mike Standley III.

El día pasó volando y ha llegado la hora. Larguísimas filas para entrar al estadio, tumulto en los pasillos, fanáticos y fanáticas enloquecidos por ver a la cantante en el escenario. Un gran día para Hannah Montana, pero ella no sale de su camerino; nadie ha encontrado el modo de que se recupere. O creían que no había salido, pues…

―Hannah, era hora, ¿dónde estabas? Ya te esperan tus fans―. Le señala Robbie y la lleva jalándola de la chaqueta hasta tras el telón, de donde la empuja hacia la escena. La cantante estaba frente a decenas de miles de personas, algo a lo que a estas alturas debería estar acostumbrada; a pesar de ello comienza a temblar, y tímidamente toma el micrófono.

Comienza la música de The Best of both worlds y todo el estadio se prende… hasta que llega la hora de la letra. ¡No se la sabe! Reiniciaron tres veces y nada cambió, hizo por cantar y desafinó mucho hasta provocar los abucheos del respetable. No se sabe cómo, pero las luces se apagan y Hannah ya no está presente al encenderse…


Miley estaba mirándose al espejo, pensando qué sería de su carrera ahora que en un escenario tan importante como New York no podrá triunfar… pero repentinamente apareció entre humo ¿Hannah? Miley estaba espantada aunque no podía gritar.

―Tranquila, ya no te haré daño―. Dice la misteriosa chica, y se despoja de la peluca, revelando ser Alex Russo. ―Después de lo que me acaba de pasar, entiendo un poco de tu vida. Lo que sigo sin entender es cómo pasas desapercibida sólo con una peluca.

La cantante la miró asustada.

―Es cierto, espero que haya servido de algo el tiempo de práctica―. Comenta la bruja, para posteriormente sacar su varita. ―Tú que tienes mucho talento, ve a cantar en tu concierto.

―Oye qué es lo que…― atinaba a mencionar la de Tennessee. ―¡Mi voz! ¡Puedo hablar! ¡¿Tú qué me hiciste?

―Así como tú tienes un secreto, yo también, y muchas cosas malas pueden pasar si ambos se revelan―. Comienza Alex. ―Así como sé que tú eres Hannah, es justo… cómo me duele decir que es justo… que sepas que soy una hechicera.

Miley no sale de su asombro. Fue víctima dos veces de brujería y no logra digerirlo aún.

―Mira, hechicera o lo que sea, te propongo algo: ¿tu mamá es dueña de su subestación?― pregunta ella.

―Bueno es papá, pero siempre la escucha―. Responde aquélla. ―¿Por qué?

―Pues mi papá dijo en el hotel que quiere que vayamos mañana a pedir sándwiches. El problema es que dudo que pueda salvar este concierto…

―Sí que puedes―. Alex interrumpe y lanza un nuevo hechizo, con el que cambian atuendo. Miley acuerda que hablarán de todo después: cómo es que Alex supo por ejemplo.

Esta vez la verdadera Hannah se presenta, y canta The best of both worlds, Zigzag, y otras más. La primera tuvo diez minutos de aplausos antes de cambiar la música.


Al día siguiente, la familia Stewart fue una vez más a la subestación a petición de Miley, quien esta vez charla largo y tendido con Alex.

―Estuve pensando, creo que tu familia tiene mucho que perder así que conservaremos ambas nuestros secretos―. Aquélla comenta. ―Y además, tu hermano es lindo.

―Sí, es que no lo trataste lo suficiente para ver todo sobre él...― dice irónicamente ésta. ―Oye ¿y en serio me parezco a esa tal Mikayla?

Mientras ellas continuaban su conversación, Justin pensaba cómo despedirse, aunque su ventaja es que puede hacer algo mágico, pues la cantante sabe que es hechicero. Robbie firmó una libreta y otras cosas más propiedad de Theresa y Harper se sintió mal porque no pudo presentarle sus vestidos a Hannah. Jerry estaba feliz por lo recaudado aunque advirtió que Alex y Justin estarán castigados cuando los Stewart se vayan. Y todo iba bien… hasta que fans locos entraron a la subestación para fotos, autógrafos y discos firmados…

FIN

Fiu, al fin está lista. Me tomó casi un año completo pero terminé. Me lleno de orgullo.

Saludos, coman frutas y verduras.