Muxas gracias x las reviews!

Dama de luna: Aaay, Eliuxiii, gracias! M alegra d q t haya gustado!

Dark Knight 80: Me pareció interesante tu review, aunq no supe como tomármela, si bien o mal. Opté por lo primero Siempre es bueno que haya críticas constructivas!

Hoy viene a visitarnos…

-¿Maestro Kenobi?- la voz de Windu rebotó en su cabeza.

Obi-Wan Kenobi salió de su ensimismamiento. Miró a Mace como si o viera por primera vez y luego bajó la vista, algo azorado. Joder, Mace no tenía ni tres años más que él, y ya le imponía. Iba a llegar lejos, muy lejos, decía todo el mundo. Lo que no sabía la gente es que aquella longitud la recorrería impulsado por unos rayos atravesando una ventana. Un pequeño detalle, nada más.

-Perdone, caballero Windu. Estaba reflexionando-sonrió- ¿Qué decía?

-No hablo dos veces, Kenobi, prefiero que se me escuche. –replicó Mace seriamente- Decía, que hoy vamos a recibir una visita de…

Un maestro entró corriendo en la sala, muy agitado. Patinó y casi se cayó, pero logró agarrase a una columna, sin detenerse a recuperar el aliento, sus ojos buscaron a Obi-Wan.

-¡Maestro Kenobi! ¡Es su padawan! ¡Ha prendido fuego a unas cortinas de una de las salas de entrenamiento!

Todas las miradas de los maestros y caballeros se clavaron en Obi-Wan. "Genial" pensó este "No te cansas, Anakin"

-¿Qué es lo que ha hecho?-preguntó levantándose y saliendo de allí con el otro maestro.

-¡Ya se lo he dicho, ha prend…!

-¡Eso ya lo sé! ¡Que cómo lo ha hecho!

-¡Ah! Es que si no se explica…Pues, según me ha contado, estaba practicando solo con una máquina simuladora de rayos y le dio un golpe con el sable, y aquello soltó un chispazo que…

-¡No se le puede dejar solo!-bufó Obi-Wan, apretando el paso.

Cuando llegó a la sala, vio como su padawan traía apresuradamente un cubo de agua de otra sala y lo echaba sobre las cortinas todavía humeantes de la lucha contra el fuego. Luego se fijó en que su maestro le observaba con expresión severa.

-¡Maestro, yo no…!-empezó a decir Anakin- ¡El simulador…!

-Ya me lo ha explicado todo, muy amablemente por su parte, el maestro Lan-Tui.

-De nada-dijo Lan-Tui.

-Quisiera hablar con mi padawan, maestro Tui.

-Por supuesto, proceda.

Obi-Wan se obligó a no poner los ojos en blanco.

-A solas.

-Ah, sí, claro. Yo…ya me iba- Lan-Tui abandonó rápidamente la habitación.

Anakin miró a Obi-Wan directamente, a sabiendas de que iba a recibir un sermón. El pequeño no bajaba la vista, la mantenía. No tenía miedo.

-Anakin, entiendo que no todo fuera culpa tuya, pero podrías haber tenido más cuidado. En los pocos días que te conozco, estoy viendo que no se te puede dejar un momento. Desaparezco, o me llaman, y a los diez minutos veo a cualquier maestro entrando por las puertas y diciendo algo de ti.

-Sólo ha ocurrido cinco veces, maestro…

-En diez días.

-Podría haber sido peor.

-Ya, claro, y morir todos asfixiados.

-Que dramático-gruñó Anakin.

-Soy tu maestro, Anakin, más respeto.

-¡Usted no iba a ser mi maestro, y hasta hace diez días era un padawan, como yo!

Obi-Wan iba a responder a esa dura ofensa, ya estaba cansado de que el niño le tratara como si fuera superior a él, simplemnte porque todavía no se había acostumbrado a ciertas cosas. Tenía que imponerle, dejar claro quién estaba por encima de quién. Pero no pudo.

-¡Obi-Wan, Ani! ¡Quería veros!

Una presencia cortó la discusión. Cruzó como flotando la sala, llegando hasta ellos. Los dos la miraron embobados. Los corazones de los dos jóvenes latían con fuerza. Allí estaba ella. El mismo nerviosismo se apoderó de los dos.

-Buenos días-los miró un momento y sonrió confusa- ¿Interrumpo algo?

-Una pequeña discusión-Obi-Wan se recuperó al instante- Mi padawan había prendido fuego a las cortinas.

-¡Ani!-exclamó Padmé riendo.

Anakin miró ceñudo a Obi-Wan.

-No he sido yo, ha sido culpa del simulador.

-Hablaremos de esto más tarde-replicó Obi-Wan, y se volvió hacia Padmé- ¿Qué hacéis aquí, Alteza?

-No seas tan formal, Obi-Wan-le dijo ella sonriendo- He venido a resolver un asunto con el senado. Me gustaría ser senadora.

Obi-Wan la miró sorprendido.

-¿Senadora?

-¿Quieres estar en el Senado?-inquirió Anakin, tan desconcertado como Obi-Wan.

Padmé asintió, encajando la confusión de los dos hombres, y ninguno de los dos preguntó nada más sobre el tema, sabían que era muy decidida. Comenzaron a hablar los tres, o más bien, una sola persona: Anakin. El pequeño hablaba y hablaba a Padmé, mostrándole su mente despierta y sus ideas demasiado maduras para su edad. Anakin centraba toda la atención de Padmé, le asombraba y absorbía, era terriblemente encantador, hacía que solamente quisieras escuchar las cosas ingeniosas y, algunas veces, turbadoras, que decía. La joven princesa no podía apartar los ojos del joven Skywalker. Obi-Wan se sintió apartado desde el principio, pero incapaz de hacer nada. Él era aburrido, serio, obediente, callado. Anakin era impulsivo, vivaz, desafiante y carismático. La batalla estaba perdida de antemano.

-Bueno, yo….tengo que volver-dijo cuando no pudo soportar más sentirse el perdedor de aquel juego silencioso- Estaba reunido, y aún me esperan, supongo.

Anakin le dedicó una mirada fugaz, triunfadora.

-Que lo pase bien, maestro-y al segundo volvió a dirigirse a Padmé. ¿A quién le importaba Obi-Wan teniendo a aquella criatura al lado?

Obi-Wan se dispuso a marcharse, y notó, con una gran satisfacción interior, que Padmé le había mirado realmente con ansias de que no se marchara. Luego, dándose cuenta de que el joven maestro había captado lo que querían decir sus ojos, volvió la cabeza. Kenobi salió de la habitación, intentando encontrar interesante la perspectiva de volver a aquella aburrida reunión. Por cosas como esa echaba de menos ser padwan. No tenías que asistir a aburridas reuniones sobre política. Y lo peor es que sabía que con el tiempo se acostumbraría, e incluso las encontraría interesantes. Escalofriante.

Mace Windu apareció por el pasillo, con paso fuerte y el ceño fruncido.

-¡Se puede saber por qué ha tardado tanto!- exclamó exasperado- Le hemos estado esperando, y como no venía, hemos continuado, y finalizado-lo realmente sorprendente es que lo dijo como si Obi-Wan se acabara de perder una fiesta.- Y además…

-Lo siento muchísimo-mintió Obi-Wan, cortándole- Pero espero que comprenda que mi padawan requería atención. ¿O prefiere que el templo se queme?

-No me interrumpa, Kenobi-gruñó Mace, ignorando por completo la réplica- en la reunión me ha dejado con la palabra en la boca. Le quería decir que hoy venía la princesa Padmé Amidala.

Obi-Wan asintió.

-Lo sé, la he visto.

-Tenía más cosas que decirle, si tiene tiempo para escucharme.

Mierda. Lo cierto es que tenía tiempo, pero no quería tenerlo. Mace le hacía sentir tenso e incómodo, y era más aburrido aún que él. Estar con él no era pasar un buen rato. Pero Windu sabía perfectamente que le sobraba el tiempo. Estaba pillado.

-Pues…

Padmé había salido de la sala de entrenamiento, disculpándose ante Anakin, que había quedado desolado al ver como ella quería irse. Se sintió aliviada cuando vio de lejos a Obi-Wan. Divertida, observó por la forma en que el joven se llevaba la mano a la nuca; que no estaba pasando un buen momento con Windu. Pobrecillo.

-Maestro Windu-Padmé caminó hacia ellos y le puso una mano en el hombro a Obi-Wan, que pegó un ligero respingo- Necesito hablar con el maestro Kenobi ¿Puedo?

-Por supuesto Alteza.

Cuando Windu se perdió de vista, Padmé le dedicó una gran sonrisa a Obi-Wan. Él se la devolvió y le dio las gracias por salvarle de la muerte por monotonía. Quiso despedirse de ella, azorado, peor le retuvo.

-Lo de hablar no iba sólo por librarte de Windu.-le dijo suavemente, mirándole a sus claros ojos.- Y venir aquí no era sólo por el Senado-añadió, sonrojándose.

A Obi-Wan se le aceleró el pulso.