Aki otro cap No pasa nada interesante en sí, pero si anticipa que va a pasar algo interesante en el próximo jejejejeje Espero q os guste!! Muxas gracias a todos x los reviews!! Besitosssss!

Conmigo a Coruscant

El sonido de un libro cerrarse fuertemente rompió el silencio. Obi-Wan miró el cronómetro y dejó su lectura en la mesa.

-Anakin, se acabó el tiempo-dijo suavemente.

El niño aún paseó los ojos ávida y desesperadamente por su libro unos segundos más, y su maestro tuvo que arrancárselo de las manos. Anakin le miró indignado.

-He dicho que se acabó el tiempo-replicó Obi-Wan- Voy a preguntarte.

-Está bien-Anakin se arremangó cuidadosamente las mangas de la túnica, y se cruzó de brazos.

Obi-Wan arqueó una ceja y se acomodó un poco más en el sillón. Se rascó la barbilla, pensativo. Anakin parecía ansioso y se miraba las muñecas y el antebrazo de soslayo.

-Bien…a ver…¿Quién venció al Sith Lord Goddeh?

-Eh…espere, esa me la sé-Obi-Wan sonrió con incredulidad- ¡La sé, maestro!-otra mirada de reojo a su brazo- El maestro Knige Dan.

-Correcta- el joven maestro parecía divertido, lo que ponía a Anakin nervioso- ¿En qué batalla?

-Pues…esto, tranquilo maestro, lo recuerdo bien, es sólo que me pica un poco la nuca…-se rascó, y no mirando precisamente al frente- la batalla de Eebar…

-Querrás decir Felar-Obi-Wan intensificó su sonrisa, que se volvió maliciosa- La próxima vez, espera a que la tinta se seque, para que no se corra por el brazo…

Anakin le miró sorprendido. Luego, al segundo, se hizo el tonto.

-¿Qué?

-Qué vayas a limpiarte las chuletas del brazo y luego vuelvas-ordenó Obi-Wan.

El niño enrojeció de pies a cabeza. Se levantó de un salto y fue a salir de la sala. Su maestro se echó a reír ¡Qué inocente había sido Anakin, dioses! Qué cosas tenían los niños. Eso le iba a costar un entrenamiento extra, pensó mientras volví a abrir el libro. Se sintió un poco angustiado al hacerlo: Era un libro de historia militar y…lo cierto es que lo estaba disfrutando. Se estaba haciendo viejo. ¡Se estaba volviendo cómo todos los demás! Pero en fin…era el paso natural de la vida...a ver, iba por la página setenta y…

Padmé cogió con sus delicadas manos la aún más delicada taza de porcelana y se la llevó a los labios, intentando eludir la escrutadora mirada de Mace Windu. El té le quemó la lengua y lo apartó con un movimiento brusco.

-¿Se ha quemado?-preguntó Windu.

Padmé quiso asesinarle con la mirada. "Oh, no, simplemente mi boca se acaba de convertir en cenizas. Gracias por preocuparte, Mace" ¿Por qué la gente tendría a preguntar lo que ya sabía? Era insufrible. En vez de eso, se limitó a asentir en silencio y a sonreír. Sonreír cuando en realidad pensabas en la muerte lenta, muuuy lenta, y dolorosa de alguien era el secreto de todo político. Sonreír siempre.

El maestro Windu la había citado porque ella, días atrás, había expresado su deseo de conocer mejor Coruscant. Y, por supuesto, el Consejo Jedi tuvo que meter sus narices en eso. Por el tema de la seguridad. Los jedis veían el peligro hasta en sonarse la nariz. No fuera que un trocito del pañuelo se rasgara, se te metiera por una fosa y te asfixiaras.

Así que lo que querían era hablar con la princesa para determinar quién sería su guía (¿Guardaespaldas?) en la visita. Padmé tenía muy claro quién deseaba que estuviera con ella. Aquellos ojos verde azulados eran difíciles de olvidar. Y esa…esa sonrisa tan…tan…era de otro mundo. Pero daba igual su deseo, porque aunque fuera la princesa de Naboo, el Consejo iba a escoger a quién le saliera a ellos de…el sable láser. Así que tenía que jugar bien sus cartas para que la decisión de que fuera Kenobi le resultara muy acertada a los jedis.

-Cómo le iba diciendo antes de beber-continuó Padmé- he estado evaluando quién podría acompañarme.

-¿En serio?- Mace Windu arqueó una ceja.

-Sí- replicó ella con tono forzado. Otra vez las malditas preguntas inútiles.

-¿Y en quién ha pensado?

Y ahí venía la estrategia. Lo verdaderamente ansiado como segunda opción. Y pedir como primero algo imposible. Arte para negociar. Diplomacia, se podría decir.

-Creo que el maestro Yoda…

-No puede ser-le cortó Mace, tajante.- Es un miembro vital del Consejo, y ya tiene muchos años como para, con todo respeto, satisfacer sus caprichos.

-Oh, vaya…-Padmé reprimió una verdadera sonrisa. Ahora venía hacerse la indiferente. Cogió una pasta de azúcar con aire distraído, y cómo si lo dijera por soltar algo, añadió: ¿Y…Obi-Wan Kenobi…mismo?

Mace volvió a mirarla como si poseyera rayos X en sus ojos oscuros. Lo pensó durante unos instantes, mientras bebía un sorbo de su taza.

-Se aburriría mucho con él, es un joven muy serio, princesa-dijo al fin.

-¿En serio?- "No sabes tú cuánto podemos divertirnos y de cuantas formas" pensó y, luego, mentalmente, continuó "Mace. Tú tampoco eres el alma de ninguna fiesta" – Bueno, Mace, no visito Coruscant para reír, ni nada por el estilo. Quisiera conocer los edificios políticos más importantes, ya sabe. Y pienso que en eso, la "seriedad" del maestro Kenobi no sería inútil.

-No confunda seriedad con sabiduría. Obi-Wan es muy joven y no sabe mucho de política.

Padmé arqueó una ceja, como hiciera el citado maestro que le hacía saltar el corazón.

-¿Tiene algo en contra de Kenobi, maestro Windu?-inquirió con voz cantarina.

-No, no, no, por supuesto que no-se apresuró a contestar Windu- Sólo digo…

-Maestro Windu, deseo que el maestro Obi-Wan Kenobi sea mi guía. ¿Es posible sí o no?- le lanzó una mirada que a las calaras quería decir "Si dices 'no', tu speed podría explotar "accidentalmente" la próxima vez que lo montes"

Windu pareció captarlo. No hay nada más temible que la ira de un adolescente semi-adulto.

-Se lo comunicaré y veré lo que puedo hacer-prometió, en tono grave, apurando el té y levantándose- Con su permiso, me retiro.

Obi-Wan seguía enfrascado en su lectura cuando oyó los pasos de alguien entrando de nuevo en la habitación. Sin duda alguna, sería Anakin. Seguiría leyendo hasta que el niño se sentara de nuevo, estaba en un punto demasiado interesante como para cerrar el libro. La batalla de la historia estaba en su punto culminante… Pero notó que las pisadas eran demasiado sonoras, fuertes. El sabía como eran las de Anakin, y no las reconocía. Así que levantó la vista.

-Maestro Windu-saludó, asintiendo con la cabeza.

-Siento estropearle la lectura, Obi-Wan-dijo este, sentándose en un sillón próximo.

-No importa, estaba esperando a que viniera mi padawan-hacía unos días que se había acostumbrado a llamarlo así.

Como Windu no decía nada, el joven se preparó de nuevo para sumergirse en las profundidades de la guerra escrita, pero el jedi de piel oscura le detuvo.

-Vengo a hablarle de la princesa.

Obi-Wan cerró bruscamente el libro y miró a Mace Windu fijamente. El corazón había empezado a latirle aceleradamente. ¿Le habrían descubierto? ¿Iban a echarle? Los negros ojos de Windu estaban cargados de gravedad. No podía ser otra cosa. Tenía que defenderse antes de que le acusaran, tenía… ¿Tenía que negarlo? Eso iba a dolerle demasiado a Padmé.

-Yo…-empezó a decir, con voz de disculpa.

-Quiere que le acompañes por Coruscant.

Aquello cambió por completo la situación. Oi-Wan se quedó pillado.

-¿¿Qué??

-Sí, hoy mismo, a las dos y media. Quiere conocer mejor la ciudad.-Mace no parecía muy contento- ¿Le viene bien?

-¡Sí, claro!- se sentía demasiado aliviado para actuar. Luego se dio cuenta- Quiero decir…si lo pide la princesa…

-De acuerdo- Mace arqueó una ceja- Por supuesto, tendrá que llevarse a Anakin, sólo no puede quedarse.

La escena romántica y muy apetecible que se estaba formando en la mente de Obi-Wan desapareció de un plumazo. Adiós a una tarde en pareja. Genial.

-Sin problemas- consiguió decir forzosamente.

A las dos y media, los dos jedis estaban esperando a la princesa en las puertas del Templo. Anakin parecía exultante de felicidad y no paraba de hablar. Le tenía la cabeza como un bombo a Obi-Wan. Que si que bien lo vamos a pasar con Padmé, que si qué guapa era, pero no se equivoque maestro, que yo quiero ser jedi; que había que ver que simpática era, que por favor a ver si podían llevarle a una carrera de vainas, o si no las carreras ilegales, que eran gratis verlas (Obi-Wan le lanzó una mirada que le hizo añadir que aquello sólo había sido una broma, maestro, jejejeje) que la princesa esto, la princesa lo otro.

-Anakin-dijo de repente Obi-Wan.

-¿Sí, maestro?- replicó alegremente Anakin.

-¿Has aprobado el exámen?

-No…ya lo sabe.

-Pues entonces cállate, o no aprobarás uno en tu vida, como que mi apellido es Kenobi- le dijo su maestro con un tono cargado de amenaza.

-Qué antipático es usted, maestro.-le espetó Anakin sin inmutarse, y luego añadió con una sonrisa sardónica- ¿A los jedis les está permitido el chantaje?

-Si quieres que alguna vez yo le diga al consejo que estás preparado para ser caballero…Sí, está permitido- Obi-Wan esbozó una sonrisa maliciosa.

-Está bien, me callo- dijo Anakin de inmediato.

-Y pórtate bien hoy, os estarás haciendo entrenamientos hasta que seas mayor de edad, jovencito.

-Habló el maduro…

-¡¡Anakin!!

-Está bien, está bien…

Entonces llegó Padmé, radiante con un vestido esmeralda y el pelo suelto sobre los hombros. Saludó a Anakin efusivamente y se dirigió a Obi-Wan.

-Podemos irnos-dijo, y luego se volvió hacia el niño- Ani…¿Te importaría irte un poco delante nuestra? Debo hablar con Obi-Wan.

-¿Por qué?-preguntó el niño ceñudo.

-Recuerda lo que te he dicho, padawan-le dijo el joven maestro con voz autoritaria.

Anakin corrió hacia delante murmurando maldiciones acerca de los adultos tiranos estúpidos y que se creían más que nadie, pero que ya verían cuando el fuera jedi.

Padmé se pegó más a Obi-Wan, asegurándose antes de que nadie les viera. Acercó sus labios a su oreja y la besó con cuidado. Un escalofrío recorrió la espalda de Obi-Wan.

-Cómo adivinarás-le susurró ella lentamente, acercando peligrosamente su mano al límite del abdomen del maestro- Lo que hoy quiero conocer no es precisamente la ciudad… -besó de nuevo el lóbulo, mordiendo suavemente y con cuidado, y bajando un poco más la mano. Obi-Wan fue a decir algo, aguantando un jadeo, pero ella le cortó, adivinando su pensamiento.- Ya veremos que hacemos con Anakin…Hoy nada importa más que nosotros dos.