2-Una maravillosa pésima idea

¿Con qué derecho me quitas el sueño?
¿Con qué derecho te me vas metiendo?
Dime con qué derecho tocas mi lado izquierdo

¿Quién te dio permiso? Raúl Ornelas


- ¿Cómo de que 'Cobrártelo de otro modo'?- preguntó Doumeki quedamente.

Watanuki nunca comprender a por qué siempre acababan almorzando juntos, pero así pasaba. Más grave aún ¿Por qué estaba siempre contándole sus problemas a aquél imbécil? Se lo cuestionó en silencio, mientras su compañero mordía ruidosamente los bocadillos que él hab a preparado para el bento de ese día.

-Oi - dijo Doumeki, al acabar de masticar.

- ¿Cuántas veces tengo que decirte que mi nombre no es 'Oi' ?- le gruñó Watanuki

- Te pregunté a qué se refería Yuuko-san con que te lo cobraría de otro modo- prosiguió el otro chico, como si no lo hubiese oído.

- ¿Y cómo quieres que lo sepa?- replicó Watanuki malhumorado -La mitad del tiempo, no entiendo de lo que habla-

-Hmm - murmuró Doumeki.

-Lo peor es que pasó toda la tarde temiendo que fuese a morderme con sus colmillos venenosos, y ella parecía divertirse mucho regañándome. Primero porque no quería acercarme demasiado...¡Como si fuera humanamente posible estar cerca de ella con tranquilidad cuando sabes de lo que es capaz! Porque yo la he visto trabajar y es...es..da miedo ¿En que estaba? Ah, luego porque no quería tocarle la cintura... ¡Deber a ser ilegal que ella pueda hacerme hacer ese tipo de cosas en contra de mi voluntad! Aunque dudo que se pueda hacer algo al respecto, cuando la gente no puede ni encontrar la tienda a menos que sea necesario...- hizó un mohín que Doumeki encontró gracioso (Aunque su cara, como de costumbre, no delató lo que pensaba) antes de continuar con sus quejas -...y después me dijo que actuara como un hombre y sujetara bien su mano ¿¡Y quién se cree ella para decirme eso? ¡Perdí la cuenta de todas las veces que me llamó 'Tontorrón'! Y en la noche, cuando ya me iba, se asoma al pasillo con esa cara de vampiresa que tanto le gusta poner y me dice' Veo que esto es más serio de lo que pensé. ¡Mañana te quedarás a dormir para poder practicar hasta tarde! ¡Agh! ¡¿Con que derecho decide ella esas cosas?-

-Siendo así ¿Por qué no simplemente le dijiste que no querías aprender?- interrumpió Doumeki, terminando con los últimos rastros de su bento.

-Ah, bueno, porque... - el rostro de Watanuki adquirió la misma expresión de idiota que adquiría siempre que pensaba en cierta chica de cabello rizado -¡Si aprendo a bailar, tal vez pueda sacar a Himawari-chan el día de la graduación!-

Doumeki giró los ojos, aburrido. Había oído la misma canción tantas veces que ya no le hacía gracia, sobre todo sabiendo que para Watanuki, tener contacto con Kunogi era bastante riesgoso, aunque él mismo se negara a admitirlo. Lo que más se preguntaba era ¿Honestamente, era tan terco ese chico de ojos bicolor como para insistir con el asunto sabiendo que no tenía futuro? Todas las señas apuntaban a que sí. Notando su mirada aburrida, Watanuki frunció el ceño.

- ¿Por qué me miras así, cretino?- dijo entre dientes, fijando su ojo azul y su ojo dorado en los dos ojos dorados que lo miraban. Ese ojo dorado era la prueba de que ambos compartían un lazo irrompible, quisiera Watanuki o no. Doumeki no podía menos que lamentar que no lo hiciera.

-...imbécil- murmuró Doumeki, tapándose los oídos ante la respuesta del chico de lentes. En su ya habitual costumbre, Himawari Kunogi escogió ese preciso momento para hacer su aparición, con una dulce sonrisa típica de ella adornando sus labios.

- ¡Watanuki-kun! ¡Doumeki-kun!- saludó, acercándose -Llevándose tan bien como siempre, según veo-

Mentalmente, Doumeki comenzó a contar hacia atrás para que el tonto sentado a su lado comenzara con su elucubraciones. La cuenta fue casi exacta, en cuanto Watanuki salió del estado de ensoñación que siempre le provocaba Himawari, se erizó como un gato mojado, quejándose de cómo ella 'Confundía las cosas así'

-Watanuki-kun- continuó Himawari, tras una risita divertida - ¿Irás a la graduación?-

- ¿Eh?- se interrumpi Watanuki en medio de sus quejas -P-pues si-

- ¡Que bien! ¿Ir Yuuko-san contigo?-

- ¿Ehhhhhhh?- la quijada de Watanuki calló varios centímetros. Incluso Doumeki movió ligeramente las cejas.

-La profesora dijo que podíamos invitar a alguien de fuera- continuó Himawari, sin darse cuenta de las reacciones de sus compañeros - ¿Invitar s a Yuuko-san?-

- ¡P-p-p-p-pero que ideas, Himawari-chan!- exclamó Watanuki, palideciendo ante la sugerencia -Digo, es que sería algo raro ¿No? Porque Yuuko-san es bueno, ella es... - se interrumpió.

'Más aterradora que una manada de perros del infierno' quiso decir, pero esa no era la razón (Sin mencionar que él ya estaba prácticamente acostumbrado a las excentricidades de su jefa) En su fuero interno, Watanuki en realidad no veía ningún impedimento para invitarla, pero algo, probablemente su vapuleado orgullo, le decía que hacerlo sería una auténtica locura.

- ¿Watanuki-kun?- preguntó Himawari, viendo como el rostro del chico se ponía pensativo.

-Bueno um...- balbuceó Watanuki, indeciso - ¿No sería algo raro? Quiero decir, que un adolescente llegase acompañado de Yuuko-san, cuando ella ya es una mujer adulta-

- ¿Por qué? ¡Eso solo demostraría lo genial que eres Watanuki-kun!- afirmó la chica, provocando otros diez segundos del estado extasiado en el que Watanuki entraba cada vez que ella lo alababa diez segundos que fueron interrumpidos por el quedo comentario de Doumeki, que tuvo a bien sacarlo de su idiotización.

- Además, no deberías preocuparte tanto porque la gente piense que eres extraño, cuando lo eres- dijo en su habitual tono monocorde.

- ¿Que dijiste, idiota?- explotó Watanuki, volviéndose para estrangularlo. Himawari sonrió, divertida, pensando que lo bueno de pasar tanto tiempo con ellos dos era que rara vez se aburría.


-Tadaima- llamó Watanuki, mientras se descalzaba.

- ¡Ya era hora!- lo sorprendi la voz de su jefa, que de pronto estaba frente a él con las manos en la cintura y una expresión de infantil impaciencia en el rostro -Muy bien, jovencito ¡Hora de tus lecciones!-

- ¿Eh?- exclamó Watanuki, mas por sorpresa que por indignación -¿No va a esperar a qua haga la comida?-

-Me temo que la situación es muy grave- dijo Yuuko, dramáticamente -El destino de la humanidad podría depender de que tú aprendas a bailar y el tiempo se nos agota- ante este comentario Watanuki hizo una cara.

-¡Ni siquiera bailo tan mal!-

-Eso dices tú- repuso Yuuko -Ahora que - su habitual sonrisa a la Grinch se extendió por sus facciones, para mortificación de Watanuki -Si pudieses traerme un buen vino para soportar mejor el trance - el chico suspiró, exasperado.

-No es como si tuviera otra opción ¿O sí?- gruñó, dirigiéndose al cuarto de tesoros.

-¡Vino tinto, no lo olvides!-

- ¡Si, si !-

Mientras buscaba el mejor vino tinto de la casa (Uno que, al parecer, tenía su edad una siete veces) Watanuki, aún sumido en contemplaciones, sopesó la posibilidad de invitar a su jefa al baile de graduación. Ciertamente, aquello de la edad no era realmente un impedimento. Comprendía que lo que Himawari-chan había dicho era muy cierto, llegar acompañado por una mujer como ella (Adulta, y además guapa, a su muy aterradora manera) sería sin duda genial pero... ¡Ella era tan irritante! Y muy seguramente pasar a la noche burlándose de él e insinuando que su relación con Doumeki era muy íntima (Esto es, tanto como no lo era actualmente, cuando Doumeki le había dado ya un ojo y gran cantidad de su sangre) No estaba muy seguro de poder soportar ese tipo de trato sin estrangular a alguien (A alguien más, puesto que presentía que tratar de ponerle un dedo encima a la Bruja de las Dimensiones era prácticamente como rogar que ella te arrojase un rayo o algo por el estilo)

Aunque, admitió a regañadientes, también era cierto que le gustaba la idea de verla celebrar de otra forma que no fuese emborrachándose en su sillón. Verla en una fiesta humana y normal, con chicos y chicas humanos y normales... pero ¡Es que a ella le encantaban las cosas raras! Y si se le ocurría jugar con la mente de sus compañeros de escuela como frecuentemente hacía con la de él? Bueno, era cierto que normalmente no involucraba a otra gente en sus juegos malsanos, la prueba era que solo enviaba a Watanuki y Doumeki a sus misiones suicidas, pero ¡¿Y si ideaba la forma de obligarlo a pasar la noche entera con ese idiota cabeza de melón, en lugar de Himawari-chan?

-¡No, no, no y no! ¡Eso si que no!- exclamó, llevándose las manos a la cabeza e irrumpiendo en uno de sus ataques - ¡De ningún modo! ¡Ni en un millón de años! ¡No lo voy a permitir! ¡Nunca...!-

-Si ya acabaste de convulsionarte, Watanuki, te agradecería que dejes de perder el tiempo-

El chico se congeló. En su meditación, había olvidado por completo la razón por la que estaba en el cuarto de tesoros en primer lugar. Su jefa, seguramente atraída por el ruido de sus elucubraciones, estaba ahora en la puerta de la habitación, observándolo con los brazos cruzados. Casi sin darse cuenta, Watanuki se encontró a si mismo mirándola de pies a cabeza, y sus mejillas se sonrojaron ligeramente.

A partir del día que la había conocido, no se había permitido pensar en Yuuko Ichihara como algo más que una Bruja poderosa, su jefa. Al pasar el tiempo, se convirtió en su concejera si acaso, y finalmente, una amiga cercana. Probablemente fuera esa la razón de que se encontrase fascinado una vez comenzó a verla como una mujer. El vestido amarillo que usaba, bastante menos provocativo que la ropa que ella usualmente se ponía, caía alrededor de sus piernas y las envolvía, como el capullo de una flor. Casi se sintió como un pervertido al absorber todo en su entendimiento: el cabello negro y lacio, como hilos de ébano que caía como una cascada oscura, la figura esbelta pero torneada, la piel blanca como una perla, los ojos carmesí, parcialmente ensombrecidos por los párpados de espesas y oscuras pestañas. No había duda de ello, incluso mirándolo de forma objetiva. Si que era guapa.

-¿Pasa algo?- preguntó ella de pronto, haciéndolo sobresaltarse de nuevo.

-¡N-no, lo siento, Yuuko-san!- tartamudeó, retrocediendo todo lo que pudo y casi tentado a darse de golpes por haber alimentado pensamientos tan escandalosos sobre su jefa. Se volvió y comenzó a buscar frenéticamente -¡Enseguida le llevo su vino!-

La bruja alzó una ceja. ¿Ningún regaño? ¿Ningún rezongo? ¿Ningún reproche pseudo-preocupado por la salud de su hígado? Algo decididamente raro pasaba. Por su parte, Watanuki le rogaba a todos los espíritus benévolos del mundo que ella no se diera cuenta de lo que él había estado pensando. Finalmente, encontró la botella del vino que había estado buscando y la sacó del estante, triunfante.

-¡Muy bien, Watanuki!- aplaudió Yuuko, mientras él se acercaba con la botella en brazos. Una vez lo tuvo cerca, pellizco su mejilla, arráncandole una perqueña exclamación -¡Ahora ya podemos empezar!-

-Oiga ¿No cree que ser a preferible comer algo en lugar de empezar a empinar el codo tan temprano?- dijo Watanuki, en tono de reproche, mientras se frotaba la mejilla enrojecida.

-¿Oh? Pero ¿Cómo esperas que sobreviva tanto tiempo sin mi alcohol?- ella hizo un gesto como si el solo pensarlo fuese absurdo -Incluso podría morir de síndrome de abstinencia si no cuento con una reserva de mis bebidas-

-¡Eso es ridículo! Nadie muere por no emborracharse por una tarde-

-¿Estás seguro de eso?- repuso Yuuko, inclinándose para mirarlo frente a frente de cerca. Ante la turbación que su gesto le provocó a Watanuki (Con lo que ella ya contaba) retiró la botella de sus brazos y la abrazó, triunfante -¡Ah, ja, ja! ¡Caíste!- y antes de que él pudiera reaccionar y protestar, salió del cuarto de tesoros, riendo locamente. Para cuando pudo reaccionar, Watanuki solo pudo sentirse aliviado de que ella no pareciera haberse dado cuenta de sus pensamientos. Aunque también estaba algo triste. El único consuelo que encontraba era pensar que probablemente, a Yuuko-san la fiesta le resultaría aburrida.

Dudaba seriamente que hubiese alcohol en la graduación de un instituto.


-Entonces no te atreviste- dijo quedamente Doumeki. Watanuki se hundió más en su asiento, avergonzado. Estaban en el parque, sentados en los columpios donde, hacía ya un tiempo, Zashiki Warashi se había robado accidentalmente el corazón de Doumeki para dárselo a Watanuki, confundiéndolo con un pastelillo.

-Eres un cobarde- continuó diciendo Doumeki. Watanuki casi se cae de espaldas al empezara aletear en protesta, pero Doumeki lo atrapó por el pie y lo jaló a su posición inicial, sin cambiar de expresión.

-Para tu información, no fue por miedo que no le dije- gruñó Watanuki, ofendido y sonrojado.

- ¿Oh?- fue todo lo que el chico de ojos dorados le contestó.

-Simplemente llegué a la conclusión de que no era una buena idea- prosiguió Watanuki, gesticulando frenéticamente.

- ¿Oh?- fue todo lo que obtuvo por respuesta

-Porque Yuuko-san es, a final de cuentas, una bruja de muy alto nivel-

Doumeki probablemente consideró poco importante responder a esto, por lo que permaneció callado lo cual irritó muchísimo a Watanuki, aunque prosiguió.

-Y podría hacer alguna de sus cosas raras en la escuela y eso sería... - se interrumpió.

-...-

-Y-y además, ella es una alcohólica, y no creo que vaya a haber... - volvió a interrumpirse. Doumeki ni siquiera parpadeó.

Una vena en la frente de Watanuki comenzó a sobresalir.

-¡Escúchame, solo sé que es una pésima idea y punto!-

-Fue idea de Kunogi- repuso Doumeki tranquilamente. La actitud de Watanuki cambió de inmediato.

-Bueno, es que la idea en sí no es mala, de hecho es buena, pero... ¡Es que Yuuko-san es...!-

-Bueno y ¿Por qué no invitas a Kohane-chan?- lo interrumpió Doumeki, ignorando la mirada furiosa de su compañero.

-¿Crees que no lo había pensado? Pero ella y la abuela salieron de la ciudad para hacer un encargo-

-...-

-¡Es verdad!-

-Yo nunca dije que no lo fuera-

-Es que con esa cara de idiota ¿Cómo puede uno saber si le crees o no? En todo caso, no tengo por qué darte explicaciones-

Permanecieron un rato en silencio hasta que Watanuki continuó, mirándose las manos como siempre lo hacía cuando estaba inseguro.

-Pero está bien que no le haya dicho a Yuuko-san ¿No? Es decir...porque es probable que ella me dijera que no de todos modos-

-Quien sabe- fue la indiferente respuesta que obtuvo, su irritación regresó.

-¿Estás ignorándome, maldito?-

-No. Solo que creo inútil contestarte si ya has decidido que no hay caso-

-¡De nuevo usas mis palabras contra mí!-

-En todo caso - empezó Doumeki en tono serio. Watanuki, que ya había empezado a aletear de nuevo, se quedó inmóvil, ansioso y esperando el resto. El otro chico lo miró, serio. Los discos dorados de sus iris transpiraban una sensación que Watanuki identificó como preocupación ¿Doumeki preocupado? ¿Por qué? ¿A qué le temía?

-Dame de comer, tengo hambre-

Esta vez, Watanuki si que cayó de espaldas.

-
Aquí C.C Velasco (a) la autora. He aquí el segundo capítulo de mi fic. Me sorprendió mucho que al día de haber subido la introducción ya dos personas se sintieran interesadas por él. Fue una muy agradable sorpresa (Porque significa que no soy la única hispanohablante a la que le gusta esta pareja, y porque ya estaba más que mentalizada a que se iba a tardar un rato un recibir respuesta) Les agradezco su confianza y prometo tratar de actualizar este fic lo más pronto posible. Ojalá no los defraude.