4-Tu propio acertijo

Tal vez no tengo cerebro, tal vez soy sabio

Pero tú me has hecho ver a través de ojos distintos

De algún modo he caído bajo tu hechizo

Y de algún modo siento, que en serio caí

As long as you re mine (Mientras seas mío) Stephen Schwartz

Doumeki apenas reprimió un resoplido cansado mientras sostenía una bolsa de hielo en la frente de Watanuki, que llevaba cinco minutos quejándose del mal día que había tenido. Al parecer, se había despertado tarde, vestido a toda prisa, tropezado con Mokona al ir hacia la cocina corriendo, preparado el bento para el día tan rápido como pudo y salido de la tienda con media rebanada de pan tostado en la boca. Desgraciadamente y a pesar de sus prisas, había llegado tarde a clases.

-Pues debiste levantarte temprano- repuso Doumeki quedamente.

-¿Crees que lo hice a prop sito o qué, idiota?- reclamó Watanuki, empezando a aletear hasta que la cabeza le dolió y volvi a quedarse quieto.

-Y luego te dio por ir corriendo mientras pensabas en las musarañas y te diste contra la pared-

- ¡Oye! ¡Para tu información, estaba pensando en algo importante!- repentinamente, la expresión de Watanuki se volvi pensativa, para inquietud del arquero.

-¿Y ahora qué?- dijo, sin dejar traslucir nada en su tono de voz.

-Anoche vi a Haruka-san-

Ante la falta de respuesta de Doumeki, Watanuki le relató el sueño de la noche anterior, a veces interrumpiéndose para enjugar con la manga el agua que corí a por su cara al derretirse los hielos. Al terminar su relato, miró a Doumeki, pensando que tal vez él podría entender las palabras de su abuelo.

-Al abuelo le encantaba hablar con acertijos- dijo de pronto Doumeki -Parece que todavía disfruta hacerlo-

-¡Eso no me ayuda!- exclamó Watanuki.

- ¿Estás seguro de que uso la palabra 'Danza'?-

-¿Eh?- Watanuki parpadeó, desconcertado ¿A qué venía esa pregunta tonta tan de repente? -S-si -

Doumeki se llevó la mano libre a la barbilla, pensativo. Y luego fijó sus ojos en su compañero. Watanuki, al ver su cara, se sonrojó un poco.

-¡O-oye! ¿Por qué me miras así?- protestó.

-Pensé que ella no te gustaba- dijo de pronto Doumeki.

-¿Y eso que tiene que ver con...?- comenz Watanuki, interrumpiéndose en mitad de su exclamación para preguntar más suavemente, aunque en un tono ligeramente más molesto -Un momento ¿Por qué piensas eso?-

-Bueno, siempre estás diciendo que te va a morder, le adjudicas conductas diabólicas, te quejas de cómo te trata, discutes con ella por el alcohol...- dijo Doumeki, enumerando con los dedos.

-¿Y qué? Discuto contigo también, y no significa que no me gustes- dijo Watanuki, sin pensar. Ante esas palabras, Doumeki alzó ambas cejas, sorprendido. Watanuki, dándose cuenta de lo que acababa de decir, se sonrojó profusamente y comenzó a balbucear negaciones, sacudiendo las manos.

-!N-no, yo...!¡Ah!¡No quise decir...!¡Es que...!¡Oye, quita esa cara, maldito!¡No me malentiendas!-

-Sí, sí, vale, ya entendí- dijo Doumeki, sacudiéndose el comentario con un movimiento de la mano, aunque parecía divertido, o complacido.

-¡Quita esa cara de imbécil!- protest Watanuki -Para empezar ¿Qué tenía eso que ver con lo que te estaba diciendo?- Doumeki alzó las cejas un poco. Solo un poco.

-¿Es decir que no te has...?- comenzó a decir.

-¡Watanuki-kun!¡Doumeki-kun!- interrumpió Himawari, llegando en ese momento, Y Doumeki dejó la pregunta en el aire, moviendo la cabeza y pensando que su compañero en verdad era un completo idiota.

-¡Himawari-chan!- exclamó Watanuki, levantándose. Sin embargo, algo de su habitual entusiasmo faltaba, y tanto Doumeki como Himawari se dieron cuenta, aunque él mismo no se percató de ello. Los grandes cambios empiezan pequeños...


-Por cierto- dijo Doumeki mas tarde, mientras ambos se encaminaban a la tienda. Watanuki había encontrado (Para su gran espanto, enojo y sorpresa) una nota de Yuuko-san en su casillero, diciendo que sus clases de baile habían terminado y que podía llevar a Doumeki a la tienda para celebrar su 'Graduación' . Y como él era tan obediente...

-¿Qué quieres?- respondi Watanuki hoscamente, aún molesto por la nota. Y el pequeño dolor en su frente que aún permanecía no mejoraba su humor.

-La graduación es en cinco días-

-¿Que crees que no lo sé, idiota?-

-No lo había pensado antes, pero ¿Tienes ya un traje para la fiesta?-

-¿Eh?- Watanuki se volvi hacia él, con una cara que claramente respondía la pregunta.

-Se requiere traje de etiqueta para la fiesta- dijo Doumeki -Sin uno, es imposible asistir-

-Eso ya lo sé-

-Pero no tienes traje ¿Verdad?-

-Pues...- se hizo un silencio incómodo en el cuál Watanuki le rogó a todas las divinidades del universo que su cara no estuviese roja.

-¿Necesitas que te preste uno?- dijo Doumeki por fin, rompiendo el silencio.

-¡Cla-claro que no, tonto!-

-Bueno, es verdad que te quedar an un poco grandes mis trajes -

-¿Estás llamándome pequeñín?-

-...tal vez alguno de los que usaba de niño...- siguió diciendo Doumeki, ya solo por molestar.

-¡Ya dije que no, idiota!-

-O puedo pedirle uno a algún pariente que aún está en la primaria...-

-¡No te burles, no soy enano, soy tamaño económico!-

Alrededor de ellos, los transeúntes reían.


-¡Watanuki!¡El sake!-

-¡Ya voy!- exclamó el chico, al tiempo que llegaba corriendo con la botella en una mano y una bandeja con platillos en la otra. Al ver esto, Yuuko aplaudió, emocionada.

-¡Muy bien, Wata-chan!- dijo, con una vocecilla infantil. De pronto, se percató de algo. La ausencia de una mano morena y de dedos algo calludos que normalmente se abatía sobre el alcohol y los bocadillos tan pronto como Watanuki los tra a a la habitación -¿Y Doumeki?-

-Dijo que tenía algo que hacer en el templo, así que solo comió y se largó- dijo Watanuki, sentándose en el piso frente al sofá donde ella descansaba. Mokona dormitaba en el respaldo, arrullada por una pancita llena y litros de alcohol.

-Hmm...- ronroneó Yuuko, tomando su vaso de sake.

Internamente, Watanuki le agradecía a Doumeki el haberse percatado de que él necesitaba estar a solas con la Bruja Dimensional, aunque le daba algo de rabia que el chico hubiese adivinado su pensamiento... ¡Ese idiota! ¿Quién se creía que era para tomar ese tipo de decisiones por si solo?...pero tenía que hablar ya, no podía dejarlo pasar. Tomo aire y comenzó.

-Erm...Yuuko-san...- dijo, con voz insegura.

-¿Hmm?¿Qu pasa?- ella lo miró con ojos somnolientos.

-Bueno yo quería preguntarle algo...-

-¿Y?-

-Bueno es solo que yo quería preguntarle si usted...-

Y entonces, damas y caballeros, comenzaron las dificultades. Watanuki abrió la boca y nada salió, como si su voz hubiese desaparecido, tragó saliva y volvió a intentar. Nada. Se maldijo ¿Por qué diablos le costaba tanto trabajo decirlo? Dese poder ejercer su fuerza de voluntad sobre sus labios y lengua, pero parecían helados y pesados. Apretó las manos con impotencia ¿Por qué no podía preguntarle?

¿Qué es esto que danza en tu interior?

-¿Watanuki?- llamó la voz de Yuuko. El la miró, volviendo a la realidad. Parecía algo desconcertada, y lo miraba de un modo penetrante. Watanuki reprimió un suspiro, pero apartó la mirada.

-No no es nada-

Cuando ella (Tras algunos instantes de mirarlo inquisitivamente) apartó la mirada de él y procedió a comenzar a beberse su alcohol, Kimihiro Watanuki pensó que nunca se había sentido tan absolutamente inútil o cobarde.


-¡Idiota, idiota, idiota...!-

Gruñendo entre dientes, Watanuki entró a la tienda.¡Ese imbécil de Doumeki! De nuevo había mencionado en la escuela el hecho de que no tenía traje con que asistir a su graduación, y de nuevo había insistido con prestarle uno ¿Qué no se daba cuenta el inepto de que Kimihiro Watanuki no aceptaba limosna de nadie? Entonces aquel zopenco le había restregado en la cara que solo faltaban tres días para la fiesta. ¿Quién rayos se creía? Aún estaba murmurando furioso cuando lo vio.

Watanuki clavó los ojos, grandes con la sorpresa, en el traje azul marino que colgaba en la puerta de la cocina. Parpadeó , preguntándose si estaba viendo bien. Se acercó , solo un paso, para asegurarse de que no era una de esas cosas encantadas que se movían solas. Nada pasó. Al parecer, solo se trataba de un traje ordinario, envuelto en celofán transparente.

Se acercó más, sin apartar los ojos del traje, con la mandíbula cayendo solo un poco y un presentimiento raro en la nuca.

-Es para ti- dijo de pronto la voz de Yuuko a sus espaldas. Se volvió, sorprendido, para verla parada detrás de él, con los brazos cruzados y una sonrisa que parecía ligeramente enternecida, como si estuviera viendo a un niño en la mañana de Navidad.

-¿Para mí?- repitió.

-Para tu fiesta- prosigui Yuuko. Watanuki se sobresaltó de nuevo, al ver surgir el tema que él no podía abordar -Algo me dice que no eres el tipo de chico que tiene uno de esos en su armario. As que puedes usar ese-

Watanuki, incapaz de pronunciar una palabra por la sorpresa, parpadeó. ¿Y cómo diablos había adivinado ella que él no contaba con un traje para la graduación? Estaba casi seguro de que Doumeki no se lo habría mencionado, y él no había dicho nada al respecto...pero entonces ¿Cómo?

'Probablemente' pensó 'Es exactamente lo que ella dijo. Me conoce lo suficientemente bien como para saber que yo no había visto motivo para comprar algo así hasta ahora.'

Pero no tomó el traje, impactado como estaba por la sola idea de que ella lo conociese tan bien. Era incómodo, pero a la vez, una sensación cálida.

-No te preocupes, no está embrujado ni nada- aseguró Yuuko al ver sus dudas, en un tono levemente socarrón.

-Pero - balbuceó Watanuki, volviendo a mirarla - ¿El dueño...?-

Ella hizo un gesto ligeramente despectivo.

-El idiota lo dejó aqu hace ya años. No creo que vaya a volver por el-

El idiota.

Que Watanuki supiera, Yuuko-san solo se refería a un hombre por ese sobrenombre.

-Se refiere a Clow-san ¿Verdad?- dijo, en un tono levemente vacilante. Ella pareció sorprendida, aunque solo por unos instantes. Luego, asintió , recuperando su habitual postura cínica.

-Sí. Ese indeseable cuatro-ojos...- su gesto se hizo algo enfurruñado, aunque era una expresión que Watanuki identificó también como nostálgica. Con todo, le parecía extraño que ella no aceptara lo valiosa que esa persona había sido para ella -Sin embargo,él ya no puede usarlo. Pero tú si puedes-

-Pero, Yuuko-san...- murmuró Watanuki, dudoso e inseguro. Yuuko no le había dicho mucho sobre el mago Clow Reed, pero por lo poco que había o do, había deducido que ambos habían sido colegas, tal vez incluso amigos o algo más. Pensar en que ella estuviese cediéndole algo que le había pertenecido a esa persona que había sido importante para ella. Pensar que ese podría ser el último recuerdo que él le hubiese dejado...¡No!¡En definitiva, no podía aceptarlo! De modo que, recurrió al único impedimento que (Sabía bien) Podría tal vez disuadir a su jefa: El precio

-Pensé que nada en este mundo era gratis-

-Es cierto o casi cierto. Hay un par de cosas que lo son, al menos, para el que recibe- dijo Yuuko suavemente -Pero no puedes pagarle a alguien que ya no existe, Watanuki. Además, conociendo a ese molesto y pomposo hombre, me atrevo a decir que dejó eso aquí expresamente para que tú pudieras usarlo. Así que no requiere un pago, más allá de que lo uses.-

Watanuki miró el traje de nuevo. Se sentía emocionado, y conmovido ¡Pensar que un hombre tan poderoso como Clow-san, un hombre al que incluso Yuuko-san respetaba como mago (Porque, a pesar de los insultos e imprecaciones que ella siempre usaba para referirse al mago, Watanuki no era tan tonto como para no darse cuenta de que en verdad lo había respetado) había dejado, hacía Dios sabe cuántos años, un presente para él!

'¡Pero no puedo aceptarlo!'

Una mano se posó sobre su hombro derecho. Leve como una brisa vespertina.

-Anda- le dijo Yuuko al oído, haciéndolo estremecer de un modo sutilmente agradable. El chico casi quiso golpearse a si mismo ¿Y por qué rayos pensaba en lo agradable que de pronto le resultaba la voz de su jefa cuando debía estar concentrándose en otras cosas? -Acepta el regalo de ese irritante mago. Estoy segura de que a él le alegraría-

Vencidas sus dudas, Watanuki asintió, algo sonrojado. Repitiéndose una y otra vez que debía dejar de pensar en el peso de la mano blanca que se posaba en su hombro.

-E-está bien - dijo.

-¡Bien!- ella le palmeó el hombro y se alejó, yendo hacia su sillón -Por cierto. ¡Hoy me apetece algo de comida italiana!-

Aún algo atontado, Watanuki asintió y se dirigió a la puerta de la cocina. Descolgó el traje con mucho cuidado (Yuuko sonrió ¡Cualquiera diría que estaba hecho de cristal por como Watanuki lo sostenía!) y entró a la cocina.

'¿Qué es esto que danza en tu interior?'

Watanuki se volvió , viendo a través de la puerta abierta la figura de su jefa, acostada en su sofá, con el cabello negro dibujando siluetas fantasmales en los cojines rojos. Con la piel blanca reluciendo bajo la luz y los ojos escarlatas semi-ocultos bajo las pestañas oscuras y los párpados de apariencia suave. Ahí estaba la respuesta, y Watanuki se atragantó, furioso consigo mismo por no haberlo pensado antes.

'Lo que danza en mi interior...'

Ella.


Aquí C.C (a) La Autora. Lamento mucho la tardanza (Hace más de 6 meses que actualicé por última vez este fic) pero tuve algunos problemillas. Demandas, quebrantos económicos, súbitos tics nerviosos, profecías mayas sobre el 2012, un perro me orinó...cosas como esas. Espero que aquellos interesados en este fic no hallan perdido el interés, y prometo intentar que la próxima actualización sea dentro de poco (Ya tengo la mayoría del capítulo, y por lo que veo, sería,cuando mucho el antepenúltimo capítulo...lo cuál me alivia, porque tengo otro par de fics en fase embrionaria y no quisiera empezar a subirlos sin acabar este)

Se agradecen los reviews :)