N.A. Hola, va la continuación... Pise7en ahora podras leer su primera escena juntos, jajaja... Sí, sé que este capítulo quedo más corto, pero me repongo con el siguiente. Saludos. Y sigo esperando comentarios :D

2- Esas cosas

Había cosas que amaba por sobre todo, cosas que sólo ella comprendía y que tenían que ver únicamente con él y ella, cosas misteriosas que no podían entender otras personas y que a primera vista no parecían motivos de felicidad, cosas que amar... Porque en realidad parecían cosas cotidianas...

Esas cosas...

Las miradas secretas... Ese momento en que sus manos se chocaban y se entrelazaban aunque ninguno lo tenía planeado... La sonrisa que causaba oír el nombre del otro... Esa necesidad de buscar la mirada del otro cuando algo estaba tenso... Recordar llamarse por teléfono cuando llevaban un rato sin verse (podían ser dos días o una hora y media)... Pero sobre todo, esa seguridad de que, como aquella noche, a penas ella abría la puerta sabiendo que era él antes de cualquier palabra iban a encontrarse con un beso...

Y esa noche, a pesar de que era tardisímo y ambos estaban cansados y tenían demasiadas cosas encima exactamente eso fue lo que obtuvieron; ella llevaba un rato esperándolo, contando minutos, por lo mismo sonrió esperanzada al escuchar la puerta, quedaba tan poco del día y sin embargo, para ellos era suficiente... Al abrir la puerta se miraron por menos de medio segundo, con mismas sonrisas en el rostro, antes de acortar el espacio y besarse... Así, simplemente se besaron, intensamente, como si lo llevaran esperando mucho tiempo, como si, como justamente pasaba, hubieran tenido demasiadas cosas impidiendo que lo hicieran antes.

Durante un momento el único sonido era el de sus labios encontrándose repetidamente, el de su respiración extenuada, el que producían sus manos sobre el cuerpo del otro... En medio del silencio el único ruido existente eran ellos dos juntos... Luego, tras unos minutos, uno de ellos, daba igual quien, atinó a sonreír por el encuentro entre ellos... y el otro secundo esa sonrisa.

-Te extrañe-

-Lo sé... También yo a ti-

Y significaba que de verdad les había hecho falta el otro, más de lo imaginable, aunque se hubieran visto unas horas en el trabajo, no era lo mismo, nunca era lo mismo, siempre hacía falta tener espacio para ellos... Como esa noche, como ese encuentro, como esas cosas que no se decían pero que estaban sobreentendidas en medio de su silencio... Como ese beso que cruzaban al verse apenas y que los desconectaba del mundo exterior por momentos.

-¿Te quedas esta noche?- preguntó ella en voz baja

-Por supuesto... vamos adentro- contestó él en ese mismo tono bajo, casi secreto entre ellos

No se habían movido de la puerta hasta ese momento, así eran a veces los encuentros, sobre todo cuando el anhelo de verse había sido mucho por días, como esa noche... A veces no alcanzaban a dar dos pasos antes de caer rendidos en brazos del otro, pero así eran las cosas, al menos las cosas entre ellos que sólo ellos entendían.

Sin decir más palabras caminaron dentro de la mano, y fueron perdiéndose en la sensación de estar juntos, aunque casi fuera medianoche, aunque hubieran trabajado juntos toda la semana... El primer beso se retomó, las primeras caricias... No eran capaces de otra cosa más que de perderse en el otro, deleitándose con la más mínima respiración y aprisionando sus labios con más urgencia cada vez...

Y sencillamente, se perdieron en el otro, separándose de todo lo demás... Sin necesidad de más palabras, hablando mediante el contacto de sus lenguas en la boca del otro... Luego de sus manos sobre la piel del otro, tras burlar hábilmente los primeros botones de la ropa para acercarse más al otro... Y todo eso, increíblemente, resultaba casi normal... No necesitaban ni respirar mientras estaban juntos.

Juntos... Tan juntos... Que era necesario que la ropa, que el aire, que cualquier cosa dejará de interponerse entre el contacto de sus cuerpos... Tras unos minutos de esa necesidad, de esa intensidad, tomaron un respiro sólo para mirarse, para acomodar las cosas nuevamente entre ellos, para saber que deseaba el otro... pero el mero contacto de sus ojos, el movimiento lento de la meno de él sobre la cintura de ella basto para que la pasión volviera a fluir con esa intensidad.

-Te quiero- dijo ella con la respiración entrecortada, antes de abrazarse con todo su cuerpo a él y perderse en el placer

-También te quiero, Em- contestó él incapaz de soltarla y absorto por completo en hacerla suya...

No volvieron a pensar un solo momento en el mundo exterior hasta muy entrada la madrugada y sonrieron... Sabían que todavía tenían tanto que arreglar, tanto que comprender, con lo que pelear... pero era el principio de estar juntos... Perfectamente juntos.