CONSECUENCIAS

-Y ¿cómo van las cosas con Fausto?

-Aunque lo niegue yo sé que sigue ligeramente molesto, por que decidí no estudiar medicina.

-Bueno tarde o temprano lo aceptara.

-Tal vez pero aun así me siendo culpable, el perfectamente podría obligarme a hacerlo y no lo hace.

-Sé a dónde quieres llegar pero te equivocas, Fausto y Eliza en verdad te quieren por eso te apoyan en todo.

- A veces no me explico cómo alguien que no lleva mi sangre puede quererme como ellos lo hacen, incluso más que aquellos que si la tenían y decidieron abandonarme.

- ¿Y? yo no llevo tu sangre y te amo-dijo depositando un corto beso en sus labios.

- Eso es porque eres aún más tonto que ellos- una ligera sonrisa se dibujó en sus labios.

- Si es cierto, toma- dijo dándole una pequeña caja- Fausto me dijo que volviste a negarte a celebrar tu cumpleaños

- Si, lo hice, y por lo consiguiente tampoco quiero tu regalo-declaro mientras devolvía la caja- No sé por qué siguen empeñados en celebrar algo que no existe.

- Tú, existes.

-Pero es estúpido- dijo molesta tomando asiento en una banca- Horo es molesto celebrar algo, cuando ni siquiera tengo una verdadera fecha para hacerlo, mis padres me abandonaron, nadie sabe el día en que nací, pero todos saben de esa noche fría en que me dejaron en ese orfanato.

-Anna- susurro su nombre con ligero dolor.

-E irónicamente la fecha en que me abandonaron es la fecha registrada en mi acta de nacimiento, ahora dime consideras que es una fecha para celebrar.

- Cuando mi madre murió las cosas fueron cuesta abajo en mi hogar- dijo mientras se sentaba junto a ella- me volví huraño y agresivo, cualquier muestra de amor por parte de los que me rodeaban lo interpretaba como lastima e inevitablemente me aislé de los demás, una vida solitaria, a eso se reducía mi vida- ahogo un suspiro y prosiguió - pero . . .un día al salir de la escuela choque con una rubia gruñona y odiosa, ella solo me ofendió por cruzarme en su camino y salió corriendo, para variar en ese día no estaba de humor así que dispuesto a reclamarle ante su grosería la seguí, sin embargo solo basto ver las lágrimas que recorrían su hermoso rostro para terminar con mi molestia, por una rara razón me recordó a mi propia hermana y yo siempre eh odiado ver a Pilika llorar, después de unas horas de insistencia por mi parte supe la razón de su sufrimiento, ella había descubierto que era adoptada, en ese momento comprendí que mi sufrimiento no era nada comparado al de ella, solo pude abrazarla y desee protegerla, el verla tan dañada me hizo tratar de ser mas positivo para ayudarla, ese día esa niña cambio mi perspectiva y mi vida, lo que quiero decir con todo esto es- tomo aire y prosiguió- Anna para mí el tenerte en mi vida dese hace 8 años es suficiente razón para celebrar - dijo poniendo nuevamente la caja en sus manos- quiero celebrar tu existencia, el ser amigos y el que me hagas tan feliz.

- No sabía que te habías vuelto en alguien tan cursi- dijo tratando de ocultar las lágrimas que Horo había ocasionado.

- Cúlpate a ti, después de todo tu eres la causa- hablo con una tierna sonrisa adornando su rostro.

- Bien- dijo aceptando la pequeña caja y sacando una de su bolsillo, y ante el sorprendido rostro del chico solo agrego- todo se contagia ¿no?, gracias por seguir a mi lado.

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Recostada en la cama de Horo con los ojos cerrados es como recordaba aquel día. Poco a poco sintió como la cama se hundía gracias a que Horo se había subido en ella, así que inmediatamente abrió los ojos topándose con los de él.

-¿En qué piensas?- dijo mirándola con esos profundos ojos celestes.

- Meditaba sobre lo terriblemente entrometido que has sido en mi vida. . . y lo cual agradezco.

- Y recordar que tus primeras palabras hacia mi fueron "quítate de mi camino grandísimo idiota"-sonrió- eras muy cruel.

- Y como siempre tenías que recordarme lo amargada que era ¿no?

- Admítelo si lo eras y...Ciertamente Anna, lo sigues siendo- bromeo-

- Toma- dijo dándole un pequeño regalo con la caja toda maltratada- es tu culpa- trato de defenderse- creí que al fin había llegado el día de cortar esta absurda celebración.

- En verdad piensas que es absurda.

Ella negó con la cabeza.

- Solo trato de hacerme a la idea ya que algún día sucederá y creo que es mejor prepararme, hoy comprobé que el sentimentalismo no es mi mejor arma y además- pensó en lo que iba a decir-hoy simplemente no fue un buen día.

- Y además de mí ¿se puede saber quién contribuyo a la causa? – se aventuró a preguntar mientras tomaba la caja de sus manos.

- ¿De qué hablas.?

- Anna, nos conocemos hace años cierto- el solo la miro y ella asintió- nuestra relación ha pasado por toda clase de situaciones hemos sido amigos, novios, confidentes, aliados para deshacernos de esas personas indeseables y tan solo hace 2 semanas compartimos departamento, creés que después de todo esto aún puedes ocultarme algo.

- Se a lo que te refieres, y lo único que puedo decirte es que es solo un "pasatiempo" y como tal no merece si quiera ser mencionado o es que, ¿acaso estas celoso?

- Lo estoy- dijo sin rodeos y sorprendiendo a la rubia- los pasatiempos son buenos pero dejan de serlo cuando estos llegan a absorber tus pensamientos.

- Deja de jugar conmigo- hablo a la defensiva- cada vez me queda más claro que la clase de cariño que tienes hacia mí,- dijo ligeramente molesta y levantándose de la cama- pero quiero dejarte claro que a diferencia de Pilika yo no necesito un hermano celoso, yo puedo cuidarme sola- y salió dirigiéndose a su habitación.

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"Pero que imbécil fuiste Ren Tao"- dijo auto regañándose y estampando su mano contra su frente-

Tenía ya algunas horas desde que había llegado a su departamento y aun se seguía lamentando por la gran idiotez que había hecho y el arrepentirse por lo que hacía no era algo a lo que estuviera acostumbrado.

La oportunidad, el deseo y las circunstancias, todo se había dado y sin mucho problema, Anna no había puesto ninguna resistencia a lo que estaba seguro ambos estaban disfrutando, entonces por qué carajos se detuvo.

Camino hacia la sala y se dejó caer en el sillón y una ligera mueca entre sonrisa y molestia se presentó en sus labios.

Admitía que la razón la sabía. Su molesta mirada se dirigió hacia su mano, la misma encargada de quitar esa traviesa lagrima que se escapó de los ojos de la rubia, apretó su puño con molestia.

Ahora lo que le preocupaba era darle importancia a la causa, pudo perfectamente fingir, cegarse ante las circunstancias y seguir con su cometido después de todo él sabía sobre la importancia de mantener una distancia pertinente entre el placer y sus emociones, sobre todo cuando era solo deseo el único factor que lo debía ligar hacia esa rubia. Pero. . . .Si era tan cierto lo que pensaba entonces por qué no se explicaba que ahora con solo un beso de esa boca se sentiría complacido.

-Genial ahora hasta la lucidez has perdido- se auto reprochó.

La maldita imagen de la mirada confusa de la chica no salía de su mente, y la odiaba, odiaba haber presenciado a alguien como ella con tanta vulnerabilidad, odiaba ver lo fácil que los sentimientos podían doblegar a una persona y odiaba haber compartido ese sentimiento, pues solo basto verla así para que toda esa lujuria contenida en su cuerpo se congelara, nunca le había sucedido algo así y no podía permitirse caer tan bajo al grado de abandonar sus propios deseos por una razón que ni el mismo encontraba. El juego en el que esa rubia lo había sometido apenas empezaba y era lo suficientemente inteligente para saber que él estaba perdiendo y lo suficientemente obstinado para no desear dejar de jugarlo.

Volteo a ver su reloj eran ya las 2 de la madrugada en verdad no le había mentido, ya que al parecer realmente esta noche no dormiría mucho.

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Bajaba las escaleras mientras estiraba ambos brazos y ahogaba un bostezo, se sorprendió ligeramente al sentir el aroma inconfundible de comida llegar a sus narices, y le sorprendido aún mas ver su desayuno servido ya que cuando a Anna le tocaba el turno de hacerlo el solía tener que desayunar cereal.

Se sentó e inmediatamente vio el pequeño papel al lado de su jugo.

Debemos hablar, aunque odie admitirlo eres como el hermano que siempre quise tener, te quiere Anna.

No supo porque esas simples palabras le transmitían ternura y un ligero sentimiento de inquietud.

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"vamos rápido"

Pensaba una chica rubia mientras esperaba que el elevador abriera sus puertas. Su tranquilidad termino al sentir como una mano pasaba a su costado y oprimía nuevamente el botón.

-Buen día.

Se estremeció ligeramente al escuchar esa voz, maldición y ahora tendría que tomar el ascensor con la persona que pretendía evitar todo el día.

-Buen día- contesto sin voltearlo a ver.

En cuanto vio la delgada silueta de esa mujer supo que había elegido un mal día para llegar temprano al trabajo, sin embargo rápido se convenció de que había acertado en hacerlo.

La puerta pocos segundos después se abrió frente a ellos. Anna entro primero ubicándose al fondo del elevador pero para su mala suerte Ren se colocó de una forma un tanto retadora al lado de ella y mirándola fijamente. El silencio era incómodo y para desgracia de ambos el piso en que trabajan era el último del edificio.

Aborrecía sentirla insegura pues si algo le fascinaba de la chica era esa forma tenaz y testaruda de ser, esa vanidad y fuerza que lo hacía desear poseerla como antes lo había hecho. Pero también le molestaba ese ligero sentimiento de incomodidad que emanaba de él con solo tenerla cerca y algo tenía que hacer para eliminarlo por completo.

-Nunca llegas tan temprano, acaso ¿pretendías evitarme?- una sonrisa sarcástica acompaño a su pregunta.

- Y por qué razón debería hacerlo- contesto fríamente y fijando su mirada en los números que mostraban los pisos que avanzaba el ascensor- en verdad eres muy egocéntrico- una sonrisa traviesa apareció en sus labios.

Ciertamente le complacía el escuchar a la misma Anna agresiva y altanera, aun así Ren maldecía su suerte, porque rayos ninguno de sus empleados llegaba temprano para salvarlo de ese torturante momento de privacidad con la rubia, que para su desgracia vestía con una falda provocativamente corta y con ese delicioso aroma que emanaba de su cabello aun húmedo, le resultaba embriagante y tentador probar esa piel recién bañada y escuchar una vez más los placenteros gemidos provenientes de esa apetecible boca.

-Pervertido

- ¿Qué?

-Que dejes de verme con esa cara de pervertido, o acaso crees que no son obvios tus pensamientos.

- Son obvios para ti porque tú sabes lo que pienso cada vez que te veo.

- Lo que piensas o lo que deseas Tao.

- Lo que deseamos-se burló – y eso me lo dejaste muy claro anoche y esta vez no hubo alcohol de por medio- dijo tratando de lastimar el orgullo de la rubia.

- Pero si despecho- trato de sonar convincente- deprimente ¿no? Sin embargo son las únicas razones por las cuales estaría contigo, no eres tan irresistible como piensas.

El logro soltar una carcajada.

-Por qué mientes- se acercó nuevamente a ella acorralándola contra la pared del ascensor y colocando un brazo por arriba de la cabeza de la chica- sé que te hago vibrar como tal vez él nunca lo hará- dijo pasando una traviesa mano por la cintura de la chica y atrayendo su cuerpo al suyo.

Sentir el tibio aliento pegar contra su rostro, el embriagante aroma varonil emanar de su cuerpo y como si no fuera suficiente su fuerte brazo rodeando su cintura era suficiente razón para rendirse ante tan agradable compañía pero aun así Anna tenía buenas razones para no hacerlo.

- Tal vez, pero es una lástima el que tú jamás volverás a hacerlo- dijo sin hacer el mas mínimo intento de separarse de él.

- No deberías estar tan segura- hablo al mismo tiempo que su juguetona mirada pasaba de sus ojos a su boca.

- Pues si te crees tan capaz,- acerco su cuerpo al de él, no sin antes ver el número de piso en que ya estaban- demuéstralo.- le susurro a la boca.

Su sangre al igual que su cuerpo comenzó a hervir, a esa rubia ya se le había hecho costumbre burlarse de él, era hora de demostrarle que todo tenía un límite. Iba disfrutar mucho acabar con ese estúpido orgullo que poseía, ese que él mismo se encargaría de quebrantar poco a poco. Sin embargo su suerte no estaba esa mañana con él, pues el ascensor marcaba ya el último piso, obligándolo a separarse de ella.

- No me provoques Anna, no sabes de lo que soy capaz.

- Tal vez lo sé y por eso lo hago- hablo provocándolo aún más y pasando a un lado de él.

Pero antes de salir del elevador Ren tomo su brazo impidiendo su huida con lo cual Anna volteo para verlo sobre su hombro.

- Te lo demostrare, eso tenlo por seguro, siempre y cuando no trates de esconderte- la reto con una burlona sonrisa.

Quería que esa autoconfianza y valor regresaran a ella pues tan pronto puso un pie fuera de ese ascensor sintió que las fuerzas la abandonaban, era la primera vez que se topaba con alguien tan estúpidamente calculador y frio . . . tan estúpidamente calculador y frio como ella. Después de todo el soportar su presencia era la primera de las consecuencias que tenía que soportar ante sus desenfrenadas acciones y estaba segura que iban a haber más, pero le inquietaba el saber el cuándo y de qué forma se iban a presentar, sin imaginarse que iba a ser más rápido de lo que pensaba.

Ren no despego su traviesa mirada del caminar de esa chica, y hubiera seguido contemplándola de no ser por la impertinente interrupción de alguien más.

-Linda vista ¿no?

Ren tuvo que contenerse ante el idiota que admiraba de la misma forma que él a la chica.

-¿Qué haces aquí?

- Vine a saludarte amigo, desde la fiesta en mi departamento no te has dignado a hablarme y ahora veo por qué – sonrió- Me pregunto cuan capaz de hacerme feliz seria Jeanne por un poco de información de mi parte.

Ren dejo a un lado su mirada cargada de odio, para dejar ver una traviesa sonrisa en su boca y cerrando los ojos solo dijo.

-¿Acaso es una amenaza? . . . Nichrome

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Trato de pensar tan automáticamente como lo eran sus movimientos, sin embargo solo basto que su renegada mirada no pudiera evitar posarse en el sofá de su oficina para acabar con su calma, mordió su labio inferior, esto no estaba nada bien, ella no perdía el control tan fácilmente y ayer se había visto vulnerable frente a él, algo que la irritaba al grado de hacerla enojar, Anna Kyoyama no era débil y mucho menos quería que él pensara eso.

Mordió con molestia la punta de su pulgar.

Y no era ingenua, sabía que con su estúpida escenita de vulnerabilidad solo había logrado incomodarlo y por eso tal vez decidió desistir a sus deseos, cosa que le resulto favorable pues no sabía hasta donde pudo haber llegado, pues en verdad su cordura había decidido desaparecer esa maldita noche.

Pero ante todo seguía siendo lo suficientemente analítica para saber que el fingía y le alababa el saber fingir muy bien, su actitud caballerosa y cariñosa debía admitirlo la confundía, no pudo evitar cerrar sus ojos y evocar su mirada, esa seductora e intrigante mirada dorada, que por un momento dejaba de mostrar deseo y reflejar .. . .

Abrió sus negros ojos rápidamente, la confundían mas no la convencía, él era el chico más cínico, arrogante, prepotente y odioso que hubiera podido conocer, y ella había quedado como una idiota sentimentalista. Esto solo complicaba sus planes, más no los cambiaba, Ren Tao tenía que pagar por todas las humillaciones que le había hecho pasar.

-Señorita Kyoyama.

-Que pasa Kana.

-Señorita disculpe pero necesito que atienda a uno de los contadores de nuestra empresa.

-¿Yo? No se supone que eso le corresponde a Tao.

-El Joven Tao tuvo un imprevisto y el señor En propuso que usted se hiciera cargo.

-Bien Kana ahora voy. . . pero ¿A quién se supone veré?

Abrió la puerta con seguridad y camino hasta quedar frente a la persona que la veía ligeramente extrañado.

-Mucho gusto Sr. McDonell – extendió su mano saludándolo y presentándose-Anna Kyoyama .

-Podrías suprimir lo de "señor" odio los formalismos todos me dicen Chocolove, pero tú puedes llamarme chocolatito como Tamao lo hacía.

- Sr. McDonell estoy supliendo a Tamao en cuestión laboral no personal- dijo seria mientras se sentaba frente a él.

- Alguien ha estado con Ren Tao mucho tiempo eh – dijo en broma más obviamente la chica no lo tomo así- En fin me dijeron que contigo podía hablar sobre el estado de las últimas compras que se manejaron en la empresa.

Y sin objetar más la rubia y el comenzaron a trabajar.

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-Entonces es verdad lo de Jeanne- dijo jugando con las llaves de su coche.

-Tan urgido estas que tenías que venir a cerciorarte antes de ir a verla- dijo mientras se sentaba en su sillón.

- Y todavía de que me tomo la molestia, te enojas- hablo con una burlona sonrisa.

-Imbécil-sonrió- si crees poder aguantarla adelante, bien sabias que solo era una farsa, entre ella y yo el sexo era lo único bueno en esa relación.

- Por tus palabras veo que aún le guardas rencor- lo miro inquisitivamente.

-Por pasar la noche con uno de mis "amigos" y tratar de convencerme de que solo lo hacía por venganza, no, gracias a su estupidez no quede sujeto a ella y aun mas gracias a ello eh disfrutado de las cosas buenas de la vida.

- Así como de las lindas rubias.

- Solo por nombrar algún ejemplo.

- Pensé que iba en contra de la política de la empresa relacionarse sentimentalmente con el personal de trabajo.

- Y lo es, lo cual me resulta fácil, siempre trato de no utilizar mi lado sentimental en el trabajo y me sirve para no tentarme el corazón cuando despida a amigos ineptos que traten de amenazarme.- soltó la advertencia-

- Por eso eres grande Tao- rio más abiertamente.

- Así es, y ahora si me disculpas tengo una cita pendiente con otro entrometido que debo amenazar.

-Bien pero paso por ti, no se te olvide.

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Trato varias veces entablar una conversación con la chica, sin embargo ella en verdad no estaba interesada en hacer amigos ese día y por lo obstinada Chocolove apostaba que seguramente ningún otro día estaría dispuesta a hacerlo.

- Y dime el amargado y sin sentido de humor de Ren se va a presentar.

-No te parece una forma muy atrevida para dirigirte a quien firma tus cheques- contesto tajantemente el aludido entrando a la oficina.

- Lo sería si tuvieran un cero más.

- No lo dudes lo veras en el próximo-sonrió satírico- cuando cobres tu liquidación.

- Ehhh –sonrió con nerviosismo -y yo que decía que no tenías buen humor, obvio me equivoque.

-Deja tus idiotas comentarios y dime porque estás aquí- dijo mientras tomaba asiento y veía de reojo a la rubia que aún lo ignoraba.

- Hay algunos inconvenientes con la entrega de material para mantenimiento, pero Anna y yo ya lo solucionamos.

- Bien por lo menos no tengo que solucionar todo en esta empresa- Hablo con arrogancia.

- Ya estaba preocupado por donde habías dejado tu ego, pero mira aquí esta.- hablo Chocolove.

- Con su permiso, creo que mi presencia aquí ya no es necesaria- hablo la rubia levantándose de su asiento.

- Gracias por ocuparte de McDonell-Hablo Ren.

- No hay porque, después de todo es parte de mi trabajo.

- Pero cuanta tensión si no fuera porque sé que entraste hace poco tiempo, diría que ya conoces a Ren lo suficiente para evitarlo.

- Evitarlo es algo que no deseo hacer(dijo volteando y viendo a Ren directo a los ojos) por el contrario los encuentros con el Joven Tao siempre son placenteros – Ren pudo sentir una excitación repentina despertar en él, frente a las sutiles palabras de la chica- pero qué respuesta puedes esperar cuando al igual que tú, él firma mis cheques- volteo y por primera vez le dedico una sonrisa a chocolove- con su permiso- y termino por salir de la oficina.

- Al menos alguien si tiene buen sentido del humor.

- Algo que no se puede decir de ti y dime qué fue lo que trajo realmente a él chismosito de la empresa por aquí.

- La información es mi arma no lo olvides Ren.

- Y pudiste sacarle suficiente información para Jeanne.

- Siempre vas un paso adelante.

- Lo hizo con Tamao, Kana y Maty, era obvio que con ella también lo haría.

- Y dime, sería ella la segunda de esas 4 con la que pretendes acostarte.

- Y para que quieres saberlo de igual manera no le dirás a Jeanne, como no le dijiste antes.

- Tu no valoras mi fidelidad, pero esa chica es más difícil de roer que tú, y por eso te atrae ¿no?

- No entiendo como una persona como tú puede ser tan buen observador.

- Jeanne esta despechada Ren será mejor que cuides lo que haces.

- Chocolatito acaso estas subestimándome.

-Jamás, solo que a pesar de su pésimo carácter me cayó muy bien, sería una lástima que ella sea solo un entretenimiento más para ti.

- No crees que es lo suficientemente grande para decidir por sí sola.

- Y lo suficientemente inteligente para no fiarse de ti.

- Chocolove

- ¿Si?

- Eres un idiota

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Habían llegado hace poco a ese pequeño y acogedor restaurant, Horo no podía evitar bostezar mientras esperaba que llegara su comida.

- Se ve que no dormiste – dirigió una mirada pervertida- pues que hicieron toda la noche para celebrar traviesos.

- ¡Pilika! – se sonrojo- como si no lo supieras.

Un suspiro de desilusión se escapó de los labios de su hermana.

- En verdad Anna me gustaba para cuñada.

- Dijiste lo mismo de mis últimas dos novias.

- No me culpes yo solo quiero ser tía- Horo casi se ahoga con el agua que tomaba- pero dime al menos solucionaste todo con ella.

- Al menos sé que mis sospechas eran ciertas.

- Entonces, ella si está saliendo con alguien.

- Los detalles aun los ignoro.

- Pensé que ella era la que quería intentarlo nuevamente.

- Y aun lo sostiene y no entiendo por qué.

- Y yo no entiendo por qué no simplemente te aventuras a aceptarlo, total que tan malo puede ser.

- Entiéndelo, el cariño que ella siente por mí es muy fuerte pero no es el indicado, solo que es tan testaruda que le cuesta trabajo aceptarlo, es tan testaruda que me ha hecho dudarlo.

- Pues ojala siga insistiendo, pero dime por lo menos sabes cómo se llama el susodicho.

- No, pero pretendo saberlo hoy mismo.

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Entro a su oficina dispuesta a guardas todas sus cosas y descansar un rato en lo que transcurrían los últimos minutos de su hora de trabajo, la tarde había sido muy productiva y para su suerte todo fue fuera del edificio, gracias a que tuvo que asistir a una comida con Oyamada, el cual estaba interesado en escuchar el nuevo plan de inversiones que la empresa de los Tao proponía y por lo tanto agradecía no haber tenido necesidad de algún tipo de comunicación o contacto directo con Ren, tomo su agenda para revisar las siguientes fechas y las citas que debía cubrir, su paz y calma se esfumo tan rápido se percató de las nuevas anotaciones de su asistente.

-Kanna puedes venir un momento- dijo comunicándose por su intercomunicador-

-Si dígame señorita Anna- hablo la chica entrando a su oficina-

-Kanna puedes decirme ¿qué significa esto?- mientras mostraba la agenda-

-Fue decisión del joven Ren, me dijo que cualquier pregunta referente al itinerario se dirigiera directamente con él.

- Gracias Kanna, puedes retirarte.

En cuanto estuvo sola, tomo aire y sin pensarlo dos veces se apresuró a abrir la puerta que la comunicaba a la oficina del Tao.

-En verdad ya no soportas no tenerme a tu merced todo el tiempo verdad- dijo entrando a su oficina como él lo hacía con ella.

El solo sonrió

-¿Qué significa esto?- hablo molesta mientras casi aventaba la agenda sobre el escritorio de Ren.

-No puedes entrar a mi oficina sin anunciarte- dijo mientras dejaba de ver su computadora y reclinaba ligeramente su sillón hacia atrás- a diferencia de ti yo puedo hacerlo porque soy tu dueño- rio con malicia- es decir tu jefe.

- Como se supone que justificas el que ahora me quieras como a una sombra-

- Fácil- una fingida seriedad apareció en su rostro- necesitas capacitación, aún no eres capaz de hacer tu sola el trabajo que se te da- se levantó de su sillón- no podemos arriesgarnos a que cometas errores con nuestros clientes- sentenció mientras se ponía frente a ella.

Golpe bajo, ella era muy capaz y ese maldito ególatra lo sabía, pero no iba a permitir que disfrutara de hacerla enojar.

-Por qué no lo aceptas- sonrió- sería más fácil decir que te has vuelto tan dependiente de una mujer que la necesitas para cubrir tus errores, tal y como sucedió con Diethel.

- Bueno no negare que a veces es bueno llevar distracción- dijo bajando su impertinente mirada a las piernas de la chica- pero no siempre podrás depender de tus encantos para cerrar un trato.

Segundo golpe a su orgullo, maldito Ren.

-¿Que pretendes?

-Solo dejarte claro que tú no te manejas sola, de ahora en adelante yo tendré el placer de hacerlo- dijo mientras ponía ambas manos sobre el escritorio con Anna encerrada entre sus brazos- descuida sé que lo disfrutaras- hablo en tono de insinuación-

- Bien- dijo cerrando los ojos y mostrando una aparente resignación – no puedo negarme ante tus peticiones- abrió sus profundos ojos negros y poso una mano en el fuerte pecho del chico - después de todo eres el jefe-una vez más acerco peligrosamente sus labios a los de él, el brillo lujurioso en la mirada del chico se reflejó rápidamente- sin embargo como tú mismo lo dijiste soy buena economista- lo hizo a un lado- cuidate de no ser opacado Tao, ya veremos quien maneja a quien- y se dirigió a la salida.

No hizo nada para retenerla después de todo de ahora en adelante ya tendría todo el tiempo que quisiera para divertirse con ella, y al menos por esa noche ya tenía planes y la diversión no la incluía. Tomo su saco y salió rápido de su oficina, pues ya lo esperaban.

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-¿Te sucede algo?- cuestión el chico, pues juraría que su amigo estaba repentinamente incómodo.

El solo negó con la cabeza.

-Solo, ya es tarde y estoy cansado.

- Y dime si no esperas a Ren ¿a quién esperas?

-Listo Nichrome- interrumpió una voz.

- Hasta que llegas Ren, se supone que debíamos irnos hace media hora- dijo en reproche-pero mira a quien me encontré.

- ¿Horo?

El chico de cabello azul sonrió con algo de trabajo.

-¿Cómo estas Ren?

El joven Tao no pudo evitar esbozar una sonrisa que a diferencia de las que acostumbraba esta no era fingida.

- Que tal Horo, no sabía que Nichrome te había invitado pero me agrada, así habrá más diversión.

Horo sintió una ligera molestia ante las palabras de su amigo.

-Y, ¿tienen planeado algo?- se atrevió a preguntar Horo.

-No te preocupes Horo, ya conseguí una hermosa castaña para Ren y una linda pelirroja para mí, tu solo dime como te gustan, no me será difícil conseguirte una, ¿te animas?

- No, como te dije estoy esperando a alguien y quede con Pilika de hacer algo, es mejor que se vayan ya, no queremos que las citas se desesperen ¿verdad?

- Bien como quieras, luego paso a verte y saludame a tu preciosa hermana, cuñadito.

Horo decidió mejor ignorar el idiota comentario de Nichrome.

- ¿Te veo pronto amigo?- pregunto Ren- sería bueno platicar, tu sabes . .por los viejos tiempos.

- Claro, yo también creo que sería bueno platicar, paso pronto a verte, cuidate Tao.

El chico de cabello celeste volvió a entrar en su coche al ver como los otros dos se subían al coche de Nichrome, cerró los ojos con algo de pesadez dejando escapar un gruñido de molestia, después de eso hizo una llamada desde su celular.

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-No me dijiste nada sobre una castaña- pregunto Ren subiéndose en el asiento del copiloto.

- Tu despreocupate, esta chica esta buenísima y seguro en cuanto te vea hasta complaciente estará, claro que si prefieres a la pelirroja por mí no hay problema- ren solo dejo escapar un bufido de desagrado- relajate amigo, actúas como si fuera la primera vez que sales conmigo, aprovecha ahora que no tienes a quien rendirle cuentas.

- Callate y mejor vámonos ya-Ordeno Ren con un tono de conformismo, se abrocho el cinturón de seguridad y ambos partieron del lugar.

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-Hola- saludo la chica rubia entrando al coche-

- No tardaste nada-

- Solo esperaba tu llamada para salir.

- Sabes me encontré con Ren, hace mucho que no hablaba con él-dijo viendo de reojo a la rubia- no te lo había dicho verdad, él y yo somos viejos amigos.

- No me lo hubiera imaginado- dijo ligeramente sorprendida.

-Si yo tampoco me hubiera imaginado- volteó para verla directo a los ojos- no me hubiera imaginado que tú te hubieras acostado con él.

Y la mirada atónita de la rubia fue toda la prueba que necesitaba para comprobar su duda.

Continuara. . .

Eyyyy mis queridos lectores que les pareció este capítulo, espero haber podido compensar la espera esta vez sí me pase de floja ejejje pero por ello también estuvo ligeramente largo en comparación a otros capítulos, bien solo me queda decir gracias a:

Akiraane: gracias, que linda por decirlo y pues perdona ahora si me tarde pero pretendo no volver a hacerlo, espero y hayas disfrutado de este capitulo.

Im Killjoy: este Ren es polifacético nuevamente vuelve a su arrogancia, jejej que tal mil gracias por leerme sabes que tu y capri son las que me inspiran a seguir en esta linda tarea de disfrutar del renxanna, mmm no como veras no habrá horoxanna al menos no en un sentido romántico más bien de ayuda y cariño, ahhh por cierto creo que disfrutaras mucho el siguiente capítulo pues ahhhh creo yo que estará bueno ya trabajo en poner acción a este fic que ya le hace falta, y claro el Ren minino y cariñoso resurgirá, cuidate mucho y estamos leyéndonos.

caprica: C A P R I .. (me gusta decirte así por que suena muy kawaii,). Mi querida amiga espero que estés muy bien, sobre lo del perfecto rostro de Ren, recuerda la venganza es un plato que se disfruta frio jejejjeje Marco ya la pagara y espero seguir redactando bien ya sabes cualquier consejo estoy más que dispuesta a leerlos, como le dije a Killjoy estoy preparando todo mi armamento de acción para el siguiente capítulo pues no quiero que ustedes mis fieles lectores se duerman en el intento de esperar la acción, cuidate mucho y nos estamos leyendo por aquí.

DjPuMa13g : Hola que tal lo prometido es deuda y mi deuda ah quedado pagada jejej, se que no pude poner completamente la esencia de Choco pero es que te digo algo me cuesta el poner su verdadero yo jeje, aun así no será el único capitulo en que salga y procurare no despegarme tanto del personaje, ojala te guste este capitulo y pues nos estamos viendo por aquí. Cuidate mucho.

Monse: gracias monse y solo espero seguir contando con tu tiempo de lectura en este fic, cuidate mucho.

Y en resumen gracias a todos aquellos que me hicieron tan feliz al ver que me agregaron a sus favoritos, espero que la historia se siga ganando el estar ahí y sin mas por el momento me despido.

Cuídense mucho y les deseo solo pensamientos positivos.