Te Odio
Las cuatro de la madrugada. . .
Sus dorados ojos se fijaron por cuarta vez en el reloj digital a su costado, no es que le importara lo tarde que era, ni siquiera le interesaba el hecho de que no había dormido nada, lo único que ahora realmente importaba era la situación en la que se encontraba.
Recostado entre sus ahora revueltas sabanas y con las luces de la habitación completamente apagadas, aun podía percibir el sabor a whisky en su boca y el aroma a tabaco en su cuerpo, la ropa que tan solo minutos antes traía puesta ahora estaba regada sobre la cama, su atractivo torso completamente desnudo y su cabello totalmente revuelto reflejaban una imagen bastante comprometedora a simple vista sin embargo para él todo se resumía a una situación bastante patética y eso solo provocaba su actual estado de humor el cual a diferencia de otros fines de semana era un asco.
¿La razón?
Habitualmente en viernes ni siquiera dormía, para eso estaba el sábado y parte del domingo, normalmente su ropa terminaba regada en el piso junto a la de su acompañante en turno no en su cama solo porque ya tenía puesta ahora parte de su pijama, su torso desnudo ahora solo era debido al maldito clima húmedo de esa noche y su cabello siempre solía terminar revuelto mas no porque el mismo lo había hecho en forma de frustración al pasar sus manos una y otra vez y su humor tan solo era resultado del conjunto de todas las situaciones anteriores, una noche más en que no podía dormir y la única razón de tan fascinante inicio de fin de semana, una endemoniada rubia que se negaba a salir de su cabeza.
Nichrome en verdad se había lucido con la chica y tal y como se la había prometido estaba "buenísima" y también era cierto que era muy complaciente, tan complaciente que ni siquiera requería del mínimo esfuerzo para tenerla a su merced y tan fácil que pretender seducirla era solo una ofensa a su ego.
Las sabanas comenzaban a incomodarlo pues sentía que su cuerpo se abochornaba cada vez mas así que con un poco de molestia y pesadez decidió levantarse e ir por un poco de leche, una vez servido un vaso bebió un gran trago de ese delicioso líquido y tomó asiento sobre una de las sillas de su cocina, después de unos segundos no pudo evitar posar su dorada mirada en las llaves sobre la barra, llaves que ni siquiera le pertenecían.
- Ese imbécil- dijo al mismo tiempo en que se preguntaba en qué momento dejo a un lado las amistades leales por las llenas de vicios y soledad.
Dio otro sorbo a su vaso de leche.
¿Y por qué le echaba la culpa de todo esto a la rubia? Pues porque ella era el factor principal que desencadenaba toda su aburrida noche.
En cuanto dio el primer trago de su quinta bebida sabía que algo ya estaba mal y en cuanto comenzó con las sutiles comparaciones sabía que estaba perdido.
Las primeras asimilaciones fueron tan tontas que le parecieron incluso cosa inocente de hombres, pero después de unas 7 u 8 comparaciones más, en donde las cualidades de la rubia habían ganado por mucho a los de la chica frente a él sabía que era alarmante, trato de concentrarse en el bien proporcionado cuerpo de la castaña, incluso intento perderse en sus finos facciones y sus profundos ojos pero ni todos sus intentos pudieron evitar que al final de la noche solo deseara tener entre sus brazos la blanca y exquisita piel de su testaruda asistente, y solo pensaba en retar y dominar ese carácter terco y testarudo que poseía logrando ver una vez más su mirada molesta de niña caprichosa- no pudo evitar sonreír mientras bebía su whisky- y lo que más deseaba era ver sus hermosas mejillas sonrojadas conjunta con su cabello húmedo como producto de los encuentros apasionados entre sus desnudos cuerpos, y para cuando se dio cuenta de sus lujuriosos pensamientos y de lo mal que estaba, cayó en cuenta que lo que era una simple atracción a estas alturas ya era una obsesión, trato de prestar atención ante los labios que se posaban en su cuello pero la sensación asfixiante que despertaba en él no ayudaba mucho, y la incomodidad se hizo mayor al sentir como los labios de la chica hacían contacto con los suyos y un último pensamiento cruzo su mente "besa bien pero . . .no es ella", se molestó ante su propia debilidad pero estaba tan hastiado que pensar en una solución resultaba inútil ahora y ante su frustrante derrota de pasarlo bien se levantó de golpe.
-Hey Nichrome necesito hablar contigo- dijo mientras sutilmente tomaba al chico del brazo obligándolo a pararse y hacer a un lado a la chica que tenía en sus piernas.
- ¿Ren qué te pasa?- hablo ligeramente irritado- ¿por qué me interrumpes de esta forma?
-Necesito las llaves de tu coche.
- Ya veo es eso- dijo mientras sonreía y lo veía con mirada picara- ya te urge- agrego en burla mientras ponía las llaves frente a los ojos gatunos del chico incitándolo a quitárselas- Aun sé cómo te gustan eh amigo.
-No seas imbécil, lo único que quiero es que no te estampes al salir de aquí- hablo arrebatándole las llaves sin mucho problema- sería una lástima, sabes que lo más bonito de ti .. . es tu coche- sonrió arrogante- me largo de aquí.
- ¿Qué?, ¿pero porque?, oye lo que dije iba enserio- jalo la cabeza del chico de ojos gatunos y le susurró al oído- te lo dije si prefieres a la pelirroja por mí no hay problema.
- No cabe duda que el alcohol te hace más idiota- se deshizo del agarre del chico- haz lo que quieras yo me voy- se dirigió hacia donde estaban las 2 chicas sentadas-Me voy, ¿Quieres que te pida un taxi?- pregunto a la castaña.
-Renny no seas mal educado con la señorita- dijo Nichrome sentándose entre las dos chicas y colocando una traviesa mano en la pierna de la chica castaña - ella solo quiere divertirse- dijo depositando un beso en el cuello de la chica, mientras ella le dedicaba una mirada lasciva y cínica a Ren.
-Sí, pues que se consiga un payaso-hablo ligeramente asqueado y molesto saliendo de ahí e ignorando por completo a su alcoholizado amigo.
Sabía que Nichrome era cliente frecuente por lo que el servicio de entrega a domicilio ya estaba más que cubierto, pues no sería la primera vez que lo fueran a dejar a su departamento, así que sin remordimiento salió y pidió el coche del chico y al subirse solo piso el acelerador para largarse de una vez por todas.
Y ahora se encontraba completamente solo, sin ninguna chica linda a su lado, sin ninguna descarga de toda esa tensión sexual que ya cargaba desde hace algunos días y con solo un vaso de leche entre sus manos pero además de todo con un agradable y extraño sentimiento que juraría jamás había sentido antes por el cual no pudo evitar que su mirada felina se tornara más serena y sus hermosos labios mostraran una dulce y enternecedora sonrisa.
-Eres patético Ren Tao- dijo en reproche así mismo mientras daba otro sorbo a su vaso de leche-
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Su cuerpo estaba tenso y juraría que su corazón latía cada vez más despacio y la falta rápida de aporte sanguíneo comenzaba a oprimir su pecho.
El silencio era hiriente, aun esperaba una respuesta negando todo mas esta nunca llego, la música a bajo volumen era la única distracción positiva en ese coche, pero en un rápido movimiento Horo apago el estéreo de una forma que denotaba molestia.
- Obviamente no me sirve de nada negarlo- hablo después de unos minutos la mujer de dorados cabellos- pero tampoco sirve de nada este estúpido silencio tuyo.
Volteo topándose con la retadora mirada de la chica y rápidamente volvió a poner su mirada en el camino frente a él y sin contestar piso el acelerador logrando llegar a su departamento en tan solo la mitad de tiempo que originalmente hacía, ambos bajaron y entraron en completo silencio. Rápidamente Horo se dirigió a la cocina para servirse un vaso de agua.
- La ley del hielo ya no funciona- dijo cruzando sus brazos y apoyándose en el marco de la puerta- ya no somos niños.
- Es curioso pues yo pensé que tampoco éramos adolecentes y mira lo que paso.
- ¡Eres un idiota!- tomo aire y prosiguió-Las cosas no son como tú piensas.
- Descuida evite hacer conjeturas por mi propio bien.
- Si vas a seguir con esa actitud mejor hablamos mañana además no tengo por qué darte ninguna explicación y lo sabes- dijo fríamente mientras daba por entendido que no diría más y se dirigía a la salida de la cocina.
- ¡Carajo!- golpeo con ambos puños la mesa frente a él-no quiero pelear contigo y lo sabes y menos por él, pero no entiendo cómo pudiste llegar a tanto, cómo pudiste permitir ser sola la diversión de una noche y aun peor el entretenimiento durante el trabajo.
Las palabras la hirieron y Horo lo supo ante la mirada cabizbaja y las pocas ganas de replicar de la rubia. Se maldijo a sí mismo por lo dicho.
- Perdóname, no quise hablarte así, pero espero que comprendas que me es difícil sacar de mis pensamientos la idea de moler a golpes a ese imbécil ególatra.
- Lo bueno es que es tu amigo- hablo con burla y molestia mezclada.
- Lo es- hablo más tranquilo- y odiaría perder su amistad si llegase a lastimarte, pero tampoco estoy dispuesto a perderte y menos por el actual Ren.
Ante la mirada sincera y ante el ligero tono consternado en las palabras de Horo, no pudo evitar tratar de controlar su molestia.
- Solo fue una estúpida noche de alcohol- dijo mientras ponía una mano en la mejilla del chico- No actúes como si tú nunca hubieras pasado por una.
- Yo soy el tonto fácil-esbozo una sonrisa mientras tomaba la mano de la chica- se supone que tú debes ser la bonita y centrada- trato de bromear- además no solo fue solo el alcohol.
- ¿De qué hablas?
- Soy hombre pero no puedo negar que ese canalla es apuesto.
Se separó por completo del chico y tomo asiento invitándolo a que hiciera lo mismo.
- Lo es, pero también es un creído, arrogante y sarcástico niño rico y créeme que en mi sano juicio me hubiera sentido atraída pero al conocerlo sería la primera en mandarlo al diablo.
-No lo dudo, pero debes aceptar que tantas características en un solo chico son difíciles de conseguir, yo no entiendo que es lo que le veía Pilika.
- Es enserio, hasta Pilika lo conoce, genial- hablo con sarcasmo- ¿qué tan amigos eran?
- Los mejores- declaro sin titubear.
- No has contestado aun a mi pregunta ¿Él te lo dijo?
- Cambiaria algo si te digo que sí.
Ante la mirada cautelosa de Horo no paso por desapercibido la desilusión y rencor en los ojos de Anna.
- Hasta ahora pienso que es un maldito cretino pero no sé si además es un infeliz poco hombre.
- No sé por qué no puedo dejar que lo odies- trato de sonreír- pero debo aceptar que no fue él, a pesar de que Ren ha cambiado tanto, puedo atreverme a decir que no sería capaz, siento haberme puesto así- hablo mientras se acercaba y acariciaba el cabello de la chica- se que odias que se entrometan de más en tu vida, pero lo conozco, suele ser un chico obsesivo e impulsivo, tu eres hermosa Anna y sé que no te dejara tan fácilmente.
- Horo deja de hablar así quieres, la seriedad en ti es aterradora.
- Bueno si lo quieres oír en otras palabras diré que eres una presa bastante apetecible.
-Tonto- lo miro con fingida molestia- no me explico cómo alguien tan odioso y creído como él pueda ser tu amigo.
- El no siempre fue así sabes, era un niño tímido y reservado pero al crecer su propia posición social lo hizo un tanto huraño cauteloso y creído, pero ante todo nunca dejo de ser gentil y humanitario- sonrió con un poco de nostalgia- éramos muy buenos amigos desde pequeños, incluso podría decir que era como mi hermano, mi madre lo amaba y sé que él a ella pues su propia familia nunca tenía suficiente tiempo para compartirlo con él, había ocasiones que vivía semanas en mi casa y su familia no se daba por enterada, incluso–fingió una cara de desagrado- llego a ser el primer amor platónico de Pilika pero él siempre la respeto y trato como a una hermana.
- Su hermana no es como él, es incluso todo lo opuesto.
- Jun vivió en Alemania por mucho tiempo con sus abuelos, además fue en preparatoria donde las cosas realmente lo cambiaron, ya sabes las malas influencias tienden a ganar, perdí el contacto con él pues mi familia no podía solventar una colegiatura tan cara como la de la escuela de Ren y además no conté con las referencias necesarias, para ese entonces tu y yo ya nos conocíamos.
-Nunca me hablaste de él.
- Lo hice, recuerdas al chico adicto a la leche- rio al recordarlo- es como un gato encerrado en un cuerpo de humano.
- Y si no te lo dijo él, ¿quién fue?
- Nichrome- volteo y la miro fijamente- recuerdas ese nombre ¿cierto?
-El dueño del departamento donde se hizo la fiesta.
- Así es, el esperaba a Ren en el estacionamiento mientras yo te esperaba a ti.
Anna solo guardo silencio.
- Él es una de las amistades que Ren hizo en la universidad pero también una mala influencia para el chinito, ese idiota toma el alcohol como una distracción y a las mujeres como una diversión, nunca me lleve muy bien con él, cuando me mude aquí y entre a trabajar a la empresa que pertenece a los Tao salimos varias veces pero no encajaba en ese extraño ambiente nocturno al que ahora Ren estaba acostumbrado, eso ayudo a que me alejara más de él.
- Dices que él no sería capaz de haber hablado de lo que paso pero es obvio que se lo dijo a su fiel amiguito de borracheras.
- Bueno Nichrome no entro a detalle, al parecer no sabe ni cómo te llamas, lo único que me dijo es sobre la suerte que tenía Ren de haberse tirado a la sexy rubia– la miro a los ojos- ni siquiera sé cómo evite callarle la boca con mi puño, lo único que al parecer si sabe es que ahora trabajas con él y no me dijo mas ya que para su propia suerte y bienestar Ren apareció a los pocos minutos, obviamente él no sabe que te conozco.
- ¿Y hablaste con él?
- No, no tuve oportunidad o mejor dicho no le di oportunidad de hablar, Nichrome lo estaba esperando, al parecer ya tenían planes con unas de sus amigas, y no quise hablar con él hasta aclararlo contigo.
- Al menos no seré yo la diversión de esta noche- hablo con una mirada apagada y no se explicaba la ligera molestia, coraje y dolor que la invadía.
-¿Te molesta?
- Si- declaro sin titubear-, me molesta por que gracias a Ren quede como una zorra, me da asco tan solo pensar la forma en que se pudo haber jactado de lo fácil que le resulto llevarse a la cama a su estúpida y fácil asistente, él no tenía ningún derecho de ensuciar mi reputación, me importa muy poco lo que piensen su estúpido amigo pero me duele que tú lo hayas escuchado.
- Nada de lo que ese imbécil pudiera decir me importa- dijo parándose y abrazando a la chica – además yo también tuve la culpa por dejarte sola ese día, en verdad lo siento y lamento haber dicho que había arriesgado mucho por conseguirte ese trabajo, no sé si eso ayudo a que no me dijeras la verdad.
- Debo admitir que el primer día tuve ganas de mandar ese trabajo y a tu amigo al diablo, pero sus malditos intentos por humillarme solo lograron que me quedara y tratara de callarle la boca.
-Anna dime algo, ¿ha pasado algo más entre ustedes?
- Como tú mismo lo dijiste me conoces más de lo que yo misma me conozco, supongo que mentirte ya no tiene sentido,
- Y una vez más eres víctima de tu propio orgullo.
- Es lo único que me alago y vanaglorio de tener, pero solo fue un juego tonto de incitación, solo quería herir el orgullo de macho dominante que tiene, sin embargo obviamente yo soy la única que está perdiendo en esto.
- ¿Qué quieres decir?
-Olvídalo, creo que ya no estoy pensando bien lo que digo, si no te molesta tengo sueño y quisiera olvidar todo esto por las siguientes horas.
- Tienes razón- ambos se pusieron de pie- pero debo decirte que pienso parar todo esto, no dejare que el siga molestándote, hablare con él.
- NO, soy lo suficientemente grande para arreglármelas sola.
- Y lo suficientemente testaruda para que cambies de opinión- dejo salir un suspiro de frustración- no lo hare por el momento pero no te prometo poder quedarme callado, yo no pienso ocultar el que te conozco y tampoco quiero quedarme con esa idea de Ren, algo aun me dice que no todo es como parece, aunque tal vez aun soy fiel a una amistad que ya no existe pero aun así te doy tiempo, tú decides que hacer y si necesitas ayuda esta vez no dudes en decírmelo, ahora ve a descansar pequeña- hablo tratando de romper el ambiente tenso que creo- y libera esa pequeña cabecita de planes malvados- hablo de forma dulce mientras besaba su frente-
- Horo.
- Si
- Te quiero.- dijo depositando un ligero beso en sus labios
- Y yo a ti bonita.
La vio dirigirse hacia los escalones, en verdad Anna aun lo subestimaba pues aunque lo negara era obvio que el mayor factor que la afectaba era saber que solo había sido un pasatiempo y distracción para Ren y lo subestimaba aún más al creer que él se quedaría tan tranquilo.
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Estaba en su oficina, el fin de semana fue tan corto que deseo como en los viejos tiempos que la semana tuviera más días entre sábado y domingo, sin embargo tenía que resignarse y seguir con lo que estaba, reclino su cabeza hacia atrás mientras cerraba sus ojos, pudo percibir el ruido de la perilla al ser girada, rápidamente sus sentidos se pusieron en alerta y el nerviosismo y molestia se apodero de su cuerpo.
-¿Buen fin de semana?- hablo una sensual y varonil voz.
Abrió los ojos tan rápido escucho la voz cerca de su oído pues estaba consciente de su presencia mas no de su acercamiento, su cuerpo se tensó aún más al sentir la tibia respiración sobre su rostro debido a la corta distancia que separaba su boca de la de ella.
- Lo suficientemente bueno para descansar del desagradable ambiente laboral- dijo apartándose rápidamente de él.
- Si, yo también te extrañaba- hablo dedicándole una juguetona sonrisa.
-Se puede saber qué haces en mi oficina, hasta donde yo sé hoy no hay necesidad de vernos y aparentar que nos soportamos.
- Por qué tanta agresividad, pensé que evitarme era algo que no deseabas hacer.
Anna solo le dedico una mirada de repudio.
- Además no hay razón para reducir nuestros acercamientos a aspectos laborales solamente- hablo mientras la rodeaba y depositaba su barbilla en el hombro de la chica.
- Y lo siguiente que vas a decir es que prefieres que sean sexuales.
- Veo que no puedes dejar de insinuarte.
- Eso quisieras, acéptalo aquí el único interesado en tener sexo eres tú.
- Si quieres negar otra vez tu interés por mi está bien yo me encargare de recordártelo.
Trato de besar la delicada piel del cuello sin embargo Anna lo empujo lo más fuerte que pudo.
- Aléjate de mí.
- Acaso es temor lo que veo en tus ojos- hablo cínico mientras retaba con su penetrante mirada a la chica- al parecer ya no puedes controlar el nerviosismo que provoco en ti.
-Deja de idolatrarte tanto, es patético, además a estas alturas lo único que provocas en mi es lástima.
-¡Que dijiste!
- El gran Ren Tao perdido por su asistente es demasiado no crees.
- No deberías de ser tan presuntuosa pequeña, yo solo participo en el juego que tú empezaste.
- Aun no puedes aceptar que solo fue la calentura del momento y la idiotez del alcohol metételo en tu cabecita eso no se volverá a repetir.
- Y cuál es la razón de tanta seguridad porque era más que obvio que disfrutabas de esto, porque tener sexo toda la noche no creo que sea algo a lo que estas acostumbrada.
- Aburrimiento quizás, la razón del por qué lo hice ya no me importa lo único importante y que quiero que entiendas es que no pienso arriesgar mi trabajo por una estúpida calentura- hablo con un tono tan frio que sorprendió al chico frente a el- y mucho menos cuando el único que la tiene eres tú, porque no vas y buscas diversión con alguien más, "esto" se acabó.
Trato de salir invicta ante tal declaración más la mano que oprimía su brazo le dio a entender que sería difícil.
- Eso no lo decides tú.
- Tranquilo- hablo fingiendo sumisión en su voz- fue bueno mientras duro pero no tienes que fingir que esto te afecta-su sonrisa era tan arrogante que Ren juraría superaba la suya- porque si así fuera sería aún más patético de lo que pensé.
- Por ti no me importaría ser patético- hablo con suavidad en su voz.
Las pupilas de la rubia no pudieron ocultar la sorpresa que esas simples palabras ocasionaron en ella, el chico solo aprovecho la distracción de la chica para besar sus labios.
- Pero no te engañes pequeña- la sonrisa arrogante regreso a sus labios- solo odiaría perder mi entretenimiento laboral, el trabajo ha sido más atractivo, además con tus acciones en estos días no puedes negar que te gustaría volver a estar en mi cama.
- Para tener sexo quizás sí, pero por ahora prefiero concentrarme en recuperar a la persona con quien puedo disfrutar de hacer el amor.
Anna no supo cómo interpretar la ira reflejada en los ojos del chico chino pero un incontrolable escalofrío y quizás sentimiento de miedo la envolvió rápidamente, llegando al grado de arrepentirse de sus propias palabras.
Rabia, dolor y una gran oleada de odio fue lo que sintió hacia esa chica frente a él, en solo un segundo y con solo palabras tan tontas y cursis se transformó en alguien que ni el mismo conocía. Estrecho entre sus fuertes brazos el delgado cuerpo de la chica de una forma tan brusca y posesiva que denotaba mucha molestia.
-Nadie te haría el amor como te lo haría yo- declaró con un tono seductivo al oído de la chica.
-¡Suéltame!, ¿qué pretendes ahora?
- Enseñarte que tan bien responde tu cuerpo a mis caricias- clavo su rostro en el cabello de la chica embriagándose con su aroma- te enseñare que hasta en hacerte el amor yo soy mejor.
- Tú y tus estúpidos complejos de superioridad- hablo molesta, ese chico en verdad se especializaba en buscar maneras de herirla- te odio.
Ren no se explicaba porque esas palabras hacían hueco en todo su ser.
-Pues si ya me odias no veo por qué detenerme ahora.
Hablo con un poco de más autocontrol, al mismo tiempo que disminuía la fuerza de con que mantenía capturada a la chica, y su inquietante mirada se clavaba en la de ella.
-Piénsalo, no conviertas esto en una tortura para ambos- agrego el chico.
Anna podía jurar que esas palabras estaban envueltas con un ligero pero apreciable tono de súplica y la mirada serena del chico ayudaba a confundirla aun mas, pudo percatarse de como el acercamiento de sus rostros se disminuía y a pesar de todo no entendía por qué no hacía nada para impedirlo. Mas el tímido pero ineludible golpeteo en la puerta los obligo a separarse.
- Señorita Anna- hablo la chica de cabello celeste mientras entraba con rapidez a la oficina ignorando al chico que también estaba presente-disculpe Joven Tao pensé que ya no estaría aquí, ya que su desayuno con el joven Diethel es en 15 minutos.
- ¿Que se te ofrece Kanna?- indago molesto ante la inoportuna interrupción.
- Vengo a informarle a la señorita Anna sobre el desayuno al que debe presentarse.
- ¿Desayuno?- pregunto extrañada la rubia.
- Hoy no teníamos ningún desayuno agendado- agrego en tono molesto Ren.
- Lo sé, el señor En cubriría esa cita pero su vuelo se atrasó, pensé que le había informado.
- Ni siquiera sabía que estaba fuera del país- declaro alzándose de hombros.
-¿A qué hora es la cita Kanna?- interrumpió Anna.
- En tan solo 20 minutos, el tiempo suficiente para que llegue puntual, solo necesitamos las firmas de autorización, aquí están las actas que deben ser firmadas y ya hay un taxi de la empresa esperándola.
- Bien, entonces mejor me apuro, gracias por todo Kanna.
Ni siquiera dio tiempo a que Ren objetara tal decisión después de todo era lo que necesitaba para alejarse por completo de aquel chico.
- Después de mi padre yo soy el único que debe representarlo.- le reto con molestia a la chica de cabello azul.
- El señor Tao estaba enterado de su desayuno con el joven Diethel por eso autorizo a la señorita Anna, ya que la señorita Tamamura nunca tuvo problema con ello.
-¿Y a quien se supone que verá en ese desayuno?- le pregunto mientras se dirigía hacia su oficina.
- Su padre omitió detalle y solo me dijo que era al joven Asakura.
Volteo tan pronto escucho el apellido, genial lo que menos necesitaba y quería en este momento era a un Asakura cerca a Anna.
Continuara…..
Una disculpa ante el mi gran retraso, pero quiero compartir que esta vez tuve una experiencia no muy placentera que se llevó toda mi inspiración, hace dos semanas ya tenía el capítulo pero una persona indeseable hablo conmigo y me dejo tan fuera de si al grado que al estar sentada frente a mi compu terminaba por no poder escribir nada y decidiendo mejor dormir, espero que mi falta de inspiración no se hubiera visto tan reflejada en este capítulo, ya no aburro más con mis explicaciones mas solo quería compartir mi sentir, en fin como todo es hora de superarlo y seguir, perdón si no contesto como se debe a los reviews ( pero quise subir mi capitulo hoy y siendo las 12:00 ya es un poquitín tarde jejej) pero prometo que los contestare como se debe en el próximo capítulo pero de ante mano gracias a: Caprica,Im Killjoy,DjPuMa13g y Akiraane.
Cuídense mucho y les deseo solo pensamientos positivos.
Próximo capítulo: Suplicio.
