Sekai Ichi Hatsukoi
¡Atención!: Los personajes de Shugo Chara no me pertenecesn (desafortunadamente T_T), si así fuera Amu e Ikuto s hubieran besado en el primer capítulo en el que se conocieron y Tadase estaría con la cabeza atascada en el water... bueno eso no xD. Peach-Pit son las de los millones y yo solo soy la loca con grandes cantidades de imaginación y una pisca de hongos alucinógenos. ¿ok?
Story Rated: M (Ya aclaré, así que lee bajo tu propio riesgo... ^^)
Capitulo 4: ¿Será un plan malvado?
Solo teníamos un día más para visitar la ciudad antes de regresar a Japón, y al parecer habíamos estado aplazando nuestra visita al Louvre, por lo que decidimos que sería excelente para despejar nuestras cabezas (supongo que todas se referían al despeje de mi cabeza) al estar rodeadas de tantas obras artísticas.
Llegamos quince minutos antes de que se abriera el museo, queríamos aprovechar cada minuto del día que tuviéramos disponible antes del cierre, que lamentablemente sería a las seis de la tarde por tratarse de día sábado, así que tendríamos que ir prácticamente corriendo− sin hacerlo realmente, ya saben, está prohibido correr en un museo−por todas las salas, viendo lo más posible.
Llegamos a la amplia explanada en donde se erguía la majestuosa Pirámide de cristal que era, además de un hermoso monumento, la nueva entrada al museo.
–Esto es muy emocionante–gritó Yaya.
–Estoy de acuerdo contigo Yaya, no puedo esperar– confesó Rima.
–Calma chicas, son solo cinco minutos más.
–No entiendo cómo puedes estar tan calmada Fujisaki. Teniendo tantas obras maestras a unos cuantos metros… – pero antes de que Yaya pudiera terminar su discurso magistral, fue interrumpida por la chillona voz del tono de mensajes de Nadeshiko que gritaba "I'm a Barbie girl, in a Barbie world…"
–¿Quién osa interrumpirme en medio de mi discurso? – preguntó Yaya muy enojada, lanzándole una mirada asesina al pequeño aparato que sostenía Nadeshiko.
–Es Kukai… – ¿es mi imaginación o la sonrisa de Nadeshiko es un poco aterradora? –Dice que nos divirtamos en el museo.
–Dile que si vuelve a interrumpir, no le daré el llavero que le compré.
A las nueve en punto entramos por las puertas del museo y el recorrido comenzó. Pagamos 10 euros por acceso total a las salas permanentes del museo y comenzamos a caminar por los amplios pasillos exquisitamente decorados.
A pesar de que no teníamos demasiada tiempo para ponernos a contemplar detalles, no pudimos evitar detenernos en más de una ocasión a admirar alguna pintura que nos impresionaba por su belleza, las esculturas, incluso la manera en la que la luz solar se colaba por los ventanales era una delicia para la vista. Nos sentíamos como niñas pequeñas en una dulcería o dentro de una juguetería. Estábamos en el paraíso de los artistas.
Finalmente llegamos a la parte del museo en donde se exhibían las obras más famosas como la Venus de Milo; el David y el Pensador, ambas esculturas de Miguel Ángel. Pinturas como La virgen del Canciller Rolin, La coronación de Napoleón, La última cena… pero la favorita entre las favoritas fue la que más llamó nuestra atención (sobre todo la de Yaya): La Gioconda, mejor conocida como la Mona Lisa.
−Tengo que tener una foto con ella. Kukai no me creerá que estuve a cinco centímetros de esta maravillosa obra si no tomo una foto−gritaba muy emocionada
−Yaya, silencio o van a sacarnos los guardias− rogaba Nadeshiko mientras detenía la cámara frente a su rostro – y deja de moverte o si no saldrá borrosa
−No puedo evitarlo Nadeshiko, estoy tan emocionada.
−No más azúcar para Yaya por el resto del viaje− me susurró Rima al oído
−Ho Rima, ya te escuché ¡eres mala! – un puchero asomó en el rostro de la más joven del grupo
−Es por tu propio bien
−¡No!
−¡Que sí!
−¡Que no, no!
−¿Hay algún problema señoritas? –preguntó un alto y apuesto guardia con ese acento francés que provocaba que todas las mujeres temblaran
−N… no, estamos bien – respondí nerviosamente. Hey, al fin y al cabo yo también era mujer.
−Me preguntaría si podría tomarnos una fotografía a las cuatro, ya sabe, para mostrarles a todos nuestros familiares lo cerca que estuvimos de la famosa Lisa− el lado tenebroso y seductor de Nadeshiko salió a flote dejando al pobre guardia atónito.
−Yo… no sé si deba− oh si… el pobre estaba perdido ahora.
−Solo será una inocente fotografía, no creo que a nadie le haga daño− mordía su labio provocativamente dejando al guardia sin salida.
−De acuerdo. Solo una foto− Nadeshiko 1, guardia 0.
Nos colocamos delante del pequeño cuadro, a una distancia prudente y sonreímos a la cámara.
−Todas digan fromage
−Fromage – y el flash fue disparado.
Desafortunadamente todo lo bueno tiene que acabar alguna vez, por lo que cinco minutos antes de las seis se dio el aviso del cierre del museo y fuimos conducidos a las puertas de salida.
Reímos como locas todo el camino de regreso al hotel al recordar a la Nadeshiko en fase seductora que dejó atontado al guardia con todo el poder de las Fujisaki. Incluso Rima aceptó que había sido la mejor actuación que había visto en su vida.
−Creo que el pobre hombre quedó traumado de por vida por culpa de Nadeshiko− me dolía tanto el estómago de reír que necesitaba sentarme pronto o estaba segura que tropezaría en cualquier momento.
−¡Ya se! Tenía cara de bobo cuando Nadeshiko se despidió de él con un beso…
−No fue para tanto, ni siquiera utilicé todo mi potencial con él. De habérmelo propuesto lo tendría en estos momentos en mi cama en el hotel.
−Eres perversa Fujisaki, y eso me agrada – Rima y Nadeshiko chocaron palmas en el aire con una perversa sonrisa en sus labios.
−Bueno, dejando a un lado al pobre guardia apantallado díganme, ¿qué haremos esta noche?
−No lo sé Yaya, ¿tú qué opinas Amu? Mañana es nuestro último día aquí y al fin y al cabo este es tú viaje.
−Bien, yo pensaba dormir temprano para mañana poder ir a pasear por ahí antes de irnos al aeropuerto. Un día tranquilo
−¡Que aburrido! Vamos, estoy muy animada el día de hoy, quiero hacer algo− gritaba y brincaba Yaya entusiasmada.
−De acuerdo, de acuerdo. ¿Qué se les ocurre hacer que no implique salir del hotel?
−¿Qué tal una pijamada? – sugirió Rima
−Se me ocurre algo mejor. Tenemos un excelente bar junto al lobby y no lo hemos aprovechado. ¿Qué tal si vamos ahí a tomar algo, escuchar un poco de buena música y platicar? Suena mejor que quedarnos encerradas en la habitación
−¡Es una excelente idea Nadeshiko!
−Suena mejor que la pijamada
−¿Estás de acuerdo Amu?
−Suena bien.
−Entonces queda decidido – dijo Nadeshiko una vez que estuvimos en el lujoso lobby del hotel –Nos vemos en el bar a las 10. Por mientras retirémonos a descansar y arreglarnos.
−¡Si general! – exclamaron mis amigas al unísono y nos pusimos a reír.
−Esta será una noche para recordar, ya lo verán…
Al llegar a la habitación, me tumbé pesadamente sobre el mullido colchón y comencé a buscar algo bueno que poder ver en la televisión mientras Nadeshiko había entrado al baño a "embellecerse" para esta noche.
No encontraba nada interesante que ver, es decir, todo estaba en francés a excepción de un noticiero en el que hablaban acerca de los problemas mundiales. Como si no tuviera ya suficientes problemas de los que preocuparme como para pensar en otros que ni siquiera estaba en mis manos resolver. Finalmente decidí que sería mejor tomar una siesta si quería ser capaz de mantenerme despierta cuando bajáramos al bar. La visita al museo me había dejado molida.
Desperté justo en el momento en el que Nadeshiko salía del baño rodeada por una nube de vapor que acentuaba su esbelta figura enfundada en un sencillo pero no por eso menos elegante, vestido color lila. Era un vestido que estaba sujetado por un solo tirante grueso, dejando al descubierto su pálido hombro izquierdo, por el que caía suavemente su cabello negro en cascada
−¿Cómo luzco? – caminó hacia donde me encontraba con la elegancia de una bailarina y al llegar a los pies de la cama giró sobre si para que pudiera apreciar el vestido desde todos ángulos
−Luces hermosa Nadeshiko
−Oh vamos, nadie se fijará en mi en cuanto te vean aparecer por el vestíbulo.
−¿De qué hablas? –pregunté confundida
−¡Vamos! Que no hay mucho tiempo para que te arregles. Ya verás que te dejaré como a una auténtica princesa
−Pero yo…
−Sin peros, apresúrate− me haló del brazo para ponerme de pie y luego me empujó hasta el baño tras lo cual cerró la puerta. –Rápido Amu, no escucho el agua correr.
−Bien, bien… ¡ya voy! No le veo el caso, ni que nadie más aparte de ustedes fuera a verme.
−En el lobby estarás a la vista de todo el mundo, no sabes con quien puedas toparte…
Me tomé mi tiempo para relajarme bajo el tibio chorro de agua esperando que de esa manera pudiera relajar mis músculos adoloridos por la larga caminata en el museo; dejé que el aroma a fresas del champú me hiciera olvidar, aunque fuera por unos minutos, todas las tristezas y preocupaciones que amenazaban a mi cordura. Por unos minutos solo fui Amu, la alegre niña que amaba la pintura.
Tomé una esponjosa toalla y me envolví con ella. Había olvidado traer conmigo lo que debería usar esa noche; no es que Nadeshiko me hubiera dejado mucho tiempo para tomar algo de mi maleta. Supongo que tendría que salir así.
Al abrir la cortina me topé con un hermoso vestido de tirantes rojo con un pequeño moño negro como único adorno. Estaba doblado perfectamente sobre una toalla para evitar que se mojara con las gotitas de vapor condensado.
−Es precioso – dije tomando el vestido entre mis manos admirando la suave textura de seda entre mis dedos.
−Me alegro que te guste Amu – gritó Nadeshiko al otro lado de la puerta – lo elegí solo para ti. Yaya eligió los zapatos y Rima el resto. −¿el resto?
Mis ojos se agrandaron con alarma ante el provocativo conjunto de encaje negro que hacían de complemento para el vestido.
−¡No esperas que use esto!
−Vamos Amu, tú misma lo has dicho. Nadie te verá, así que ¿cuál es el problema? –tenía un punto
−Supongo que tienes razón…
−Apresúrate que aún tengo que peinarte y colocarte el maquillaje.
Rápidamente, y tratando de no sonrojarme demasiado, me puse el conjunto de encaje negro y el vestido rojo y salí a pedir ayuda a mi amiga pues el cierre de la espalda se encontraba un poco lejos del alcance de mi mano.
−Vamos, siéntate rápido. No tenemos mucho tiempo− subió bruscamente el cierre y tomándome de los hombros me dio un empujón para hacerme sentar sobre la cama.
−¿Tiempo para qué? No esperamos a nadie ¿cierto?
−Claro que no, pero no queremos quedarnos sin lugar en la barra, así que hay que apresurarnos. Ahora mira hacia arriba y no parpadees− y así fue como comenzó el molesto ritual de "peina y maquilla a Amu antes de que se llene la barra del bar".
Exactamente una hora después, ambas nos encontrábamos listas y arregladas.
−Bueno, hora de partir− dije tomando mi bolso a la vez que caminaba hacia la puerta.
−Un momento, tenemos que esperara a la llamada de Rima y Yaya
−Pero ¿no habías dicho que debíamos apresurarnos o la barra se llenaría? – a veces me costaba comprenderla.
−Sí, pero no podemos ir sin Rima y Yaya
Antes de que pudiera contestar, el teléfono de la habitación sonó y mi compañera de habitación se apresuró a contestar.
−¿Bueno?... si, Amu está lista… de acuerdo… bien, nos vemos− y colgó –Bien, es hora de bajar.
−¿Y Yaya y Rima?
−Oh, nos alcanzarán luego− dijo abriendo la puerta
−Pero tu dijiste que…
−No importa lo que dije. ¡Vamos!
Me sentía muy confundida. Era mi imaginación o Nadeshiko estaba actuando más bipolar que otras veces. Tal vez el Viejo Continente le había afectado el cerebro.
Llamamos al ascensor y entramos una vez que las puertas se abrieron frente a nosotras. Las puertas estaban por cerrarse cuando Nadeshiko exclamó:
−Olvidé mi móvil en la habitación, no tardo.
−Eh… espera, Nadeshiko, voy contigo.
−No hace falta, no tardaré. Espérame abajo y guárdanos unos lugares en la barra ¿si?
−De… de acuerdo
Y así fue que terminé sentándome sola en la larga y lustrosa barra del bar.
−Bonne nuit mademoiselle ¿Je peuxoffrirquelque chose àboire?– preguntó el cantinero al llegar a mi lado. Era un hombre no muy alto de cabello canoso con una sonrisa amable en su rostro de ojos azules.
−Lo siento, no hablo francés.
−Pardonnez-moi. Le preguntaba si no habría algo que le pudiera ofrecer de tomar.
−Oh. Bien, creo que tomaré un… hmp… una copa del vino tinto más ligero que tenga. Por favor.
−El vino más dulce de Francia para la señorita – sirvió una copa de espumoso vino y la colocó frente a mí. El sabor era definitivamente el de un vino joven y lleno de sabor. Aún se podía percibir el dulce sabor de las uvas en él.
−¿Qué le pareció?
−Es joven y dulce. Exquisita elección.
−Oh, usted sí que sabe de vinos
−No me considero la experta – contesté sintiendo un leve rubor cubrir mis mejillas ante el alago – pero puedo reconocer un vino de buena cosecha cuando lo veo, o pruebo.
−Además de bella, muy inteligente− dijo riendo− ¿Qué hace una muchacha como tú sola en una noche como esta?
−Bien, vine de viaje con unas amigas para conocer esta hermosa ciudad. Deben estar terminando de arreglarse en estos momentos. No deben de tardar mucho más
−Ha, ya veo. Un viaje celebrando una graduación. No hay mejor lugar que Paris para ello.
−Bueno, no es exactamente un viaje de graduación, más bien es una despedida de soltera – dije agachando la mirada
− Una idea original. Supongo que usted organizó el viaje.
−Bueno, no… en realidad el viaje fue organizado para mí. – el hombre pareció sorprendido por un instante, pero luego de reponerse de la sorpresa inicial me dedicó una amable sonrisa.
−El muchacho debe ser muy afortunado.
No sabía que responder; por suerte un hombre al otro lado de la barra solicitó los servicios del cantinero quien se tuvo que alejar a servir a su cliente.
Suspiré cansada. ¿Por qué todos veía tan mal el que yo me fuera a casar? ¿Qué es lo que tenía el mundo en contra de Tadase?
Miré el reloj que colgaba en la pared. Había pasado ya una hora desde que había llegado aquí. ¿Les habrá ocurrido algo? No, lo más seguro es que Nadeshiko estuviera "embelleciendo" a Yaya o a Rima. Mi mejor amiga podía ser toda una maniática cuando de maquillaje y peinados se trataba. Me arrepentí de haber dejado mi móvil en la habitación, debí haber regresado con Nadeshiko, así no tendría que estar sola en estos momentos.
Decidí esperar un poco más antes de ir a investigar que ocurría. Si no llegaban cuando hubiera terminado mi delicioso vino iría de regreso a la habitación.
Pasaron otros treinta minutos antes de que considerara que ya era tiempo de ir a buscarlas. Saqué algo de dinero de mi bolso para pagar el vino que había bebido y me levanté del banco en el cual había estado sentada para dirigirme a la salida. El lugar estaba vacío, ¿para qué me mandaron a apartar lugar en la barra? Nadeshiko era una exagerada.
Me giré en el preciso instante en el que dos figuras entraron por la puerta.
Una mujer rubia de figura escultural entró del brazo de un alto hombre de cabello azulado y ojos violáceos.
No puede ser.
−¡Amu! – se veía realmente sorprendido de verme en ese lugar. Tan sorprendido como estaba yo de encontrarlo justo en el mismo hotel en el que yo me hospedaba.
Konichiwa mina-san! :D
Al fin el encuentro Amu/Ikuto *0* q qcreen q pasará? jojojojo solo les puedo adelantar que el siguiente capítulo es mi favorito :3
Quiero agradecer a MrBrightside y a Kiriha-chan por sus reviews ^^ en verdad les agradesco sus comentarios, me ayudaron mucho para esta capi, espero q haya sido de su agrado. Se los dedico con mucho cariño :)
No olviden dejar sus comentarios, a Yoru y a mi nos encanta leer q opinan y nos hace mucy feliz (más a él por que un review es un pescadito más xD) Asi q comenten porfavor! No tienen que estar registrados para hacerlo... solo tienen q dar click a ese link de abajo q dice "review this chapter" :D
Ja ne!
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