Sekai Ichi Hatsukoi

¡Atención!: Los personajes de Shugo Chara no me pertenecesn (desafortunadamente T_T), si así fuera Amu e Ikuto s hubieran besado en el primer capítulo en el que se conocieron y Tadase estaría con la cabeza atascada en el water... bueno eso no xD. Peach-Pit son las de los millones y yo solo soy la loca con grandes cantidades de imaginación y una pisca de hongos alucinógenos. ¿ok?

Story Rated: M (Ya aclaré, así que lee bajo tu propio riesgo... ^^)


Capítulo 7: Un violinista y una novia fugitiva


Cuando las primeras notas de la marcha nupcial inundaron la luminosa capilla, comencé mi marcha, tomada del brazo de mi padre, rumbo al altar en donde un sonriente Tadase me esperaba pacientemente.

Se veía realmente guapo en su elegante traje negro que hacía resaltar sus mejillas sonrosadas de la emoción. Me sentí culpable al no poder compartir esa alegría con él.

Tadase merecía casarse con una mujer que lo amara tanto como él a ella; una persona capaz de entregarle su corazón sin límites ni restricciones.

Una persona que lo amara solo a él.

Al sentir su cálida mano rodear la mía, recordé el momento en el que bajamos del avión unos días atrás después de nuestro desastroso viaje a París.

Tadase salió corriendo por la pista y me abrazó nada más puse un pie en el suelo. Dijo que no debía preocuparme por nada, que él estaría a mi lado para protegerme y amarme.


Sé que él aún ocupa un lugar importante en tu corazón y que no tienes espacio para mí en él, pero te pido que me dejes estar a tu lado. Te prometo que nunca te faltará nada estando conmigo.

Soltó un poco el agarre de sus brazos para poder mirarme directamente a los ojos.

Si cada latido de tu corazón está dirigido a él, entonces el mío trabajará el doble, y amará el doble. Por ti y por mí. Y así, algún día mi corazón alcanzará el tuyo y no habrá espacio para nadie más en él.


Le dediqué una sutil sonrisa antes de girarnos a encarar al sacerdote que presidiría la boda.

–Queridos hermanos, el día de hoy estamos aquí reunidos para unir a estas dos almas ante los ojos de ustedes y de Dios en sagrado matrimonio…

Cuando estuve segura de que no necesitaría hablar durante un largo rato, me permití flotar lentamente entre mis recuerdos.

Imágenes de bellos atardeceres, largas noches y calurosos días me inundaron. Podía recordar cada momento que había compartido con Ikuto en mi infancia: la vez que me enseñó a andar en bicicleta, esas noches en las que compartimos bombones asados frente al fuego, cuando corríamos entre las flores… nuestro primer beso.


Quiero mostrarte algo– dijo tirando de mi mano.

¿Qué es? ¿Encontraste otra madriguera de conejos? – reí al recordar cómo mi mejor amigo había encontrado un pequeño agujero debajo de un árbol con su "sexto sentido gatuno". Aunque yo sabía que solo había sido suerte.

No, nada de conejos esta vez.

Llegamos a un pequeño quiosco que adornaba uno de los numerosos jardines de la propiedad. Nuestro lugar favorito.

Señorita– exclamó haciendo una exagerada reverencia, señalando a la única silla que había cerca. –tome asiento por favor… el concierto va a dar inicio.

Hasta el momento no me había percatado que el estuche de su querido violín se encontraba colocado sobre una mesa junto a la sillita, abierto de par en par dejando al descubierto el bellísimo instrumento de madera.

Me senté como me pedía y esperé en silencio a que comenzara a tocar. Quedé fascinada por la manera en la que sacaba cuidadosamente, primero el arco y luego el instrumento de su funda.

Lo vi tensar las cuerdas y luego aplicarles brea meticulosamente, de manera que todas quedaran cubiertas de ese polvito blanco que desprendía un olor amargo pero agradable.

Sostuvo con una mano el arco, y con la otra colocó el instrumento suavemente sobre su hombro izquierdo.

Esta canción la escribí pensando en la persona que más quiero en todo el mundo– me guiñó el ojo juguetonamente antes de cerrar sus ojos para concentrarse.

Soltó un último suspiro para tranquilizarse y comenzó a tocar.

Sus dedos viajaban velozmente de una cuerda a otra, mientras que al arco acariciaba el instrumento con suavidad. Una maravillosa combinación entre agilidad y delicadeza.

Algo que solo un verdadero violinista lograría hacer.

La bella melodía comenzó a flotar alrededor de nosotros, creando una burbuja en la que solo nos encontrábamos él y yo. Nuestro pequeño y particular mundo feliz.

Las notas me envolvieron como si de un abrazo se tratara. Una suave caricia llena de ternura.

Eso era precisamente lo que transmitía la canción de Ikuto.

Mi corazón se hinchó de felicidad al saber que yo era la única persona en todo el planeta que había escuchado esta maravillosa combinación de ritmos y compases.

La última nota permaneció flotando en el aire hasta que bajó su instrumento y lo depositó delicadamente de regreso en su funda, para después caminar hacia mi e hincarse.

¿Te gustó? – una ligera arruguita de preocupación se formó en su frente, haciéndolo ver todavía más apuesto.

No tengo palabras para describir lo feliz que me hizo escucharla. Gracias.

No tienes por qué agradecer. Cuando esta canción llegó a mi corazón, no pude hacer otra cosa sino plasmarla en papel para poderla compartir con la persona que más quiero en este mundo. ¿Y sabes quién es esa persona?

Cre-creo tener una ida de a quién te refieres. – contesté sonrojándome furiosamente.

Bien… solo quería asegurarme de que lo supieras.

Acunó mis mejillas entre sus cálidas manos y lentamente fue acercando nuestros rostros. Nuestros labios se rozaron tímidamente una vez, antes de terminar de unirse completamente en un dulce y tierno beso.

Te quiero mi pequeña manzanita. – susurró besando la punta de roja mi nariz suavemente.

Y yo te quiero a ti, Ikuto.


–Hinamori Amu, ¿aceptas a Hotori Tadase como tu esposo, en la salud y la enfermedad, hasta que la muerte los separe?

Finalmente abrí los ojos para encontrarme de regreso en la capilla. Mi dulce ensoñación se quebró como cristal en el momento en el que regresé a la realidad.

La realidad en la que esa bella melodía era solo un recuerdo que revoloteaba en mis oídos.

Esperen.

Giré mi rostro en dirección al balcón que se encontraba en la parte superior del edifico, el lugar en donde se encontraba el órgano.

–¿Señorita Hinamori?

Las mismas notas que había escuchado hacía años atrás en ese quiosco resonaban en toda la habitación. Y era la misma persona a la que amé, y seguía amando, la que estaba arrancando delicadamente la melodía de las cuerdas.

–Amu, ¿te encuentras bien? – al girarme me topé con la mirada preocupada de Tadase.

Sabía que podía leer mi mente en esos momentos como un libro abierto. Él sabía tan bien como yo las ganas que tenía de salir corriendo de ese lugar y dejar todo atrás para estar con mi amado músico.

Muchas personas dependían de mí, estaba consciente de ello, pero ¿estaba dispuesta a destruir mi felicidad para salvarlos?

–Sí.

–¿Disculpe?

–Acepto– dije cerrando los ojos para impedir que un mar de lágrimas comenzaran a correr por mis mejillas.

–Y usted, Hotori Tadase, ¿acepta a la señorita Hinamori Amu como su esposa, para amarla y protegerla, en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte los separe?

–No.

Todos los presentes ahogaron un grito de la impresión.

–¡¿Tadase?

–¿Tadase-kun? – pregunté abriendo los ojos tan sorprendida como los demás.

–Lo siento Amu, pero no puedo hacer esto. Yo te amo, pero esta no es la manera en la que quiero estar a tu lado; no cuando otro hombre ocupa tu corazón.

–Pe-pero…

–No te preocupes por nada. Yo me encargaré de todo. Continuaremos las negociaciones como si nada de esto hubiera ocurrido. Todo será como antes.

–¡Yo me opongo! – gritó mi eufórica amiga Yaya poniéndose de pié.

–¡Yaya, no es el momento! – gritó Rima tratando de halarla para que se sentara.

–Pero yo quería decirlo. – refunfuñó y pataleó.

Me giré nuevamente hacia el balcón y me topé con la mirada confundida de Ikuto.

–Corre Amu, ve con él. –sonrió. – yo explicaré todo.

Me giré hacia Tadase y me abalancé sobre él. Planté un beso en su mejilla, y después de susurrar un "gracias", me voltee de espaldas al altar, recogí las enormes faldas de mi voluminoso vestido, y comencé a correr rumbo a la salida.

Escuché gritar mi nombre, pero nada me importaba, no ahora que era libre.

Recorrí la sala con la vista desesperadamente, tratando de encontrarlo entre la multitud que se había puesto de pie.

–¡Amu!

Antes siquiera de poderme dar la vuelta, unos fuertes brazos me rodearon y los dulces y cálidos labios que tanto amaba chocaron contra los míos.

–Perdóname Ikuto, perdóname por haberte lastimado de nuevo.

–Eso ya no importa mi amor, ya nada importa.

Volvimos a unir nuestros labios en un beso apasionado lleno de alegría, pero sobre todo de amor.

–¡Ikuto! – un juego de llaves aterrizó en las manos de mi violinista. Era Nadeshiko quien nos miraba con una enorme sonrisa en sus labios.

–El tanque está cargado. Cortesía de la casa. – dijo guiñando un ojo divertida.

–Gracias, Nadeshiko.

–Ya váyanse. Después habrá tiempo de sobra para agradecer.

Y así fue como un famoso músico y una novia fugitiva escaparon en medio del alboroto y los gritos, con las manos fuertemente entrelazadas, y la promesa de nunca volver a separarse.

FIN


Y colorín colorado, este cuento se ha acabado... xD

Konichiwa mina-san! ¿Qué les pareció mi sorpresa navideña? No quise que el gordo de la barba blanca fuera el único en dejarles un regalito en esta Navidad.

En verdad espero les haya gustado tanto como a mi. No saben lo mucho que disfruté escribiendo esta historia. Ya se que algunas cosillas fueron un poco cliché, pero estoy segura que no se esperaban que fuera Tadase quien frenara la boda! (._. o si?)

Nya! :3 por favor no se olviden de dejarnos a Yoru y a mi saber sus opiniones, sería el mejor regalo que podrían hacernos este día ^^lo estaremos esperando con ansias.

Y si desean una sorpresita para año nuevo tendremos que juntar la maravillosa cantidad de 4 reviews (mi numero de la suerte :D) Fighting! xD

Que tengan un precioso día

KillersLikeCandis93