Saint Seiya no me pertenece, le pertenece a Masami Kurumada

Este es un fic de fan para fans.

Advertencia: Esto contiene insinuaciones shounen ai, relación chico x chico, si no te gusta, te sugiero no leer.

Dedicatoria: Uhm ¿feliz cumpleaños atrasado? Yo cumplo lo que prometo, o intento… cof cof


Crecer

4.- Resignación

Casi siempre existían salidas. Por muy lejanas o, incluso imposibles, casi siempre las había. Pero algunas veces, contadas, todos los caminos te llevaban a reducir en una única.

Una sola.

Dio una bajada rápida evitando un ataque, y con un sólo golpe, asestó su triunfo.

–¡No me esperaba eso! –sonriente, el buen Aldebarán, había aceptado su derrota en aquel entrenamiento, mientras se secaba el sudor de la frente con un paño que alguno de sus alumnos le trajera–. ¿Quién iba a imaginar que un fideo como tú, tuviera tanta fuerza? –Y de ahí el grandote se adjuntó la buena tarea que había hecho al sugerirle un menú más acorde a lo que él pensaba era lo "normal" ingerir.

–Pareces algo cansado.

Cuando Aioria levantó la vista, fue a toparse con Mü, éste le tendía una pequeña toallita–Aldebarán es un gran rival –achacó, sincero. Sin embargo en el silencio de la otra mirada, el bronceado releyó que esas palabras llevaban más–. ¿Pelearás contra Milo?

Mü iba a responder, pero Milo ya le apresuraba.

–¡Vamos, que este escorpión tiene hambre!

Y ni aunque uno lo intentara varias veces, lo que había detrás cambiaría. Esa respuesta no se iría.

–Ayer te vi en las rocas bajas –Marin, una vieja amiga y guerrera, se sentó a su lado, observaba seriamente la pelea adelante.

–Me gusta perder el tiempo a veces –bromeó. Pero ni la amazona dijo nada, ni él continuó.

Cuando Mü se acercó, Aioria sólo sintió un apretón en el hombro, y la presencia de la mujer alejándose.

–Buena pelea.

El lemuriano no dijo nada, pero agradeció con un asentimiento. Aunque había perdido, lo hacía con honor.

–¡Vayamos al comedor, he escuchado que hoy prepararon algo bueno!

–Siempre preparan algo bueno –alegó Milo, quien ya estaba más que preparado para marchar.

–¿Vendrás?

Aioria le miró, y tras dudarlo, aceptó la oferta.

Habían cosas que no podían cambiarse, no importaba cuantas veces uno lo intentara.

En silencio fueron subiendo los escalones, y de apoco todos se fueron inmiscuyendo en la discusión de que unas escaleras más directas serían optimas. Incluso Shaka, quien seguía a paso muy muy perimetral a ellos, no parecía estar en disconformidad.

Y quien te dijera que había otra respuesta, mentía.

–Fueron los árabes quienes han copiado el postre –defendió el griego, quien era totalmente admirador de las baklavas–, pero admito que no son malas.

No había más que esa solución, que incluso el tiempo no lo amedrentaría. Pero era lo único por hacer.

–¿En la isla de Minos? –Escorpión hizo un gesto de recordar–, no lo sé...

Continuar. A toda esa respuesta y sinónimo amable del resultado, sólo quedaba: continuar.

Continuará…


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Me despido y cualquier cosa manden un mail o facilítense la vida y dejen un review.

Fin de la transmisión...